Latest / Hijos de la Resistencia / #39 Ironman de Vitoria: mi historia.
Transcript
- 0:00Speaker 1: Muy buenas a todos. Soy Rubén Espinosa, y esto es Hijos de la Resistencia, el podcast. Un programa en el que ahondamos en este tipo de deportes y en el que abrimos las puertas a que deportistas, entrenadores e investigadores nos aporten todo lo que saben para que entrenemos más y mejor.
- 0:31Speaker 2: Hola, Rubén, aquí estoy. El día 14 ya llegó, y es un día muy importante para ti y para nosotros. Pero yo solamente quiero decirte 3 cosas, que quiero que lleves en tu cabeza desde el inicio de carrera hasta el final. La 1º, que la confianza en ti mismo sea el secreto del éxito. La 2º, que te quiere un montón y tú lo sabes.
- 1:09Y la 3º, que allí estaremos arropándote hasta el final. Que te quede lo campeón.
- 1:38Speaker 1: No puedo decir que sea persona nerviosa. Creo que es por eso por lo que no empecé a ser consciente de lo que se me venía encima hasta la noche del viernes, 3 días antes de la competición, cuando todo mi equipo me sentó frente al televisor. Ver a mi abuela, a sus 84 años, desearme suerte, escuchar las palabras de mi madre, de mi padre, de mi hermano, mi chica, y todos los amigos que se sumaron enviándome fuerzas de las que suman de verdad. Fue el principio de un fin de semana que no olvidaré jamás. Ese día ya había tenido la oportunidad de pasear por las calles de Vitoria, conmigo mismo.
- 2:20Siempre me ha gustado estar solo, y más en momentos así, ¿no? Me ayuda a concentrarme, a recordar de alguna forma todo el proceso que me ha llevado hasta ahí, a fotografiar imágenes, calles, paisajes, olores, a clasificar mentalmente cada 1 de los recuerdos y pensamientos que me ayudarán el día de la competición. Habíamos cenado pasta a nivel dios, de la que me gusta, y entre eso y el vídeo de toda mi gente, fue una auténtica odisea recomponerse para poder dejarlo todo preparado de cara al día siguiente. Sábado, 13 de julio, 2 días para el Ironman. Amanecimos a las 8 de la mañana en Amoridieta, un pueblo maravilloso del País Vasco.
- 3:05Allí, el aire es otra historia, la paz que se respiraba no iba en absoluto acorde a mi estado de nervios. 30 minutos suaves de bici y 20 minutos más suaves aún de carrera, con alguna que otra progresión para sentir esa chispa y esas ganas de darle intensidad al cuerpo. A las 12, ya estábamos por Vitoria, todo el equipo con sus camisetas, que por cierto, otra de las sorpresas que me llevé, íbamos directos al briefing, donde nos dieron las últimas pinceladas técnicas respecto a la carrera del día siguiente. Repaso de transiciones, reglamento, drafting, sistema de tarjetas y sanciones, avituallamientos, un largo etcétera. Una vez terminamos el briefing, nos fuimos corriendo para la T 2, la transición 2, que es donde dejamos la y empezamos a correr, que estaba situada en Vitoria.
- 3:53Dejamos lista la bolsa donde metemos las zapatillas, calcetines, gorra, gafas, dorsal, vaselina, geles Mortem que usaría corriendo, pastillas de cafeína que tenía que chutarme y también las sales de Totum. Bueno, en estas situaciones te entran todos los TOCs, los trastornos obsesivo compulsivos del mundo, y no puedes parar de comprobar todo el tiempo que lo llevas todo. Creedme que te vuelves loco. Imaginaos la cara que se te puede quedar si llegas en plena carrera y te das cuenta que te has dejado algo. Qué putada.
- 4:25Tras todo este tramitazo, nos vamos directos al lago de Lambda, donde teníamos que hacer exactamente lo mismo, pero en latte 1, transición 1, que es donde sales del agua y te coges la, que estaba ahí situado, insisto, en el lago de Landa, junto a Vitoria. Dejamos la y la bolsa correspondiente con el casco, zapatillas, calcetines y una toalla que siempre uso en transiciones del agua para secarme bien los pies. Y de nuevo, de vuelta a Morevieta. Las noches previas a una competición suelen ser difíciles, no te entra el sueño, a veces trampeo bebiéndome alguna cervecita, los nervios te pueden, te acuestas tarde. En fin, todo triatleta sabe que la noche de la competición se duerme poco.
- 5:07De ahí la recomendación de dormir y descansar muy bien durante toda la semana anterior. Pero esto era un Ironman, aquí todo era el doble, no solo la distancia, también el tute del día anterior, así que, gracias a dios, el de la resistencia, a las 10 de la noche estaba durmiendo como un bebé. Estaba a unas horas de cumplir un sueño que había tenido desde pequeño. Domingo, 14 de julio, el día del Ironman. El despertador sonó a las 5 de la mañana, había dormido 7 horazas, ni en mis mejores sueños.
- 5:47Café triple, doble tostada salada y a preparar los bidones y la alimentación que llevaría en la bici. 5 sobres de Morten de 320 gramos repartidos en 2 bidones que irían conmigo en la bici durante los 180 kilómetros. Otro bidón de agua con muchos hielos, que sustituirían por más agua en cuanto se terminara, y un 4º bidón con un sobre de Morten de 320 gramos muy bien diluido que me iría bebiendo durante el viaje. El trayecto hasta el lago fue mágico. De fondo, el parque natural de Urquiola y algunas canciones que suponen la banda sonora de mi vida, Entre ellas, Memoria Danoite, de Noir Nalubre.
- 6:29Me veo obligado a ponerla de fondo, porque es así, con esta canción en bucle como he escrito esta crónica. Llegamos, allí me reencuentro con mis padres, que se dieron la paliza de sus vidas subiendo desde Logroño a Vitoria para coger un autobús de la organización que les llevara al lago. Gracias por estar ahí. La hora se aproxima y no quiero llegar apurado, me voy corriendo a la T 1 a comprobar que en la bici todo estaba bien, hincho las ruedas, presión adecuada, dejo los bidones preparados, me meto en la carpa y me llevo la 1º imagen que no olvidaré nunca. 100 de triatletas con la mirada absolutamente perdida, algunos con el neopreno ya puesto, otros tirados en el suelo, pensando, sabe dios en qué, 100 de personas, y no se oía ni un alma.
- 7:22Nervios en estado puro, sencillamente acojonante. Tras unos segundos absorto contemplando el panorama, me voy corriendo a por mi bolsa y meto una pastilla de cafeína que iría para el kilómetro 152 sobres de Totum para los kilómetros 80 y 160. Son las 8 menos 5 de la mañana. En 35 minutos arrancamos. Salgo para afuera, me reúno con todos, nos vamos al lago, allí las boyas amarillas situadas cada 100 metros se pierden en el horizonte.
- 7:55De hecho, la boya roja que marca el cambio de dirección apenas se ve con la neblina. Empieza el ritual de la vaselina, vaselina por todos los lados, axilas, tobillos, pezones, ingles, en el culo, en el cuello, no se libra ni una parte de mí. Me enchufo el neopreno y salgo disparado para el lago, quedaban unos 10 minutos para que cortaran el calentamiento. El 1º contacto con el agua me transmite buenas sensaciones, no está ni fría ni caliente, o eso, o yo no estoy o no estaba como para sentir ni frío ni calor, que también puede ser. Cuento 100 brazadas y salgo del agua.
- 8:34Es la hora de despedirse. Reúno al team y les hago ver que había llegado el momento de separarnos. 1 a 1, les abrazo y les agradezco de corazón el hecho de estar ahí, aparcando agendas y diciendo no a otra serie de planes. Por delante, les quedan unas cuantas horas de espera e incertidumbre pendientes de una aplicación que nunca te dice lo bien o lo mal que se encuentra el que compite. En menos de lo que canta un gallo, me veo inmerso en un mar de gorros verdes, todavía esperando el momento de cruzar el arco de salida.
- 9:10Mis expectativas respecto al agua estaban entre una hora 0 5 y una hora 10 minutos. Todo iba a depender de los golpes que pudiera llevarme y, sobre todo, de mi capacidad de orientarme dentro del agua a un a un kilómetro de la orilla, que, normalmente, suele ser bastante mala. Cuando entrenas todo el año en una piscina de 25 metros en Madrid y, de repente, te sueltan como una oveja descarriada en medio de un embalse así, bueno, nunca sabes lo que puede pasar. A las 8 y media exacto anuncian la salida promasculina. 5 minutos más tarde, la salida profemenina.
- 9:47Y a las 8 40 nos toca a nosotros, a los mortales, los insensatos que tienen que compaginar un trabajo de entre 8 y 12 horas con familia, amigos y entrenamientos. Para mí, sin duda, los verdaderos héroes. Desde aquí, mis respeto a todos y cada 1 de los participantes populares que hicieron bien las cosas hasta el día de la prueba. Lo difícil no era estar en esa orilla, lo admirable era llegar bien preparado con los deberes hechos, y yo lo había conseguido. Estaba intranquilo, ese estado en el que aparentas tranquilidad, pero realmente te cagas vivo, y cuando estoy in barra tranquilo, hablo conmigo mismo.
- 10:31Respira, Rubén. Tranquilo, en cuanto entres al agua todo empezará a fluir. Respira y mira a tu alrededor, estás donde quieres estar, en el momento en el que quieres estar con las personas que quieres estar. Respira y fluye, disfruta. EMPIE Your Mind, be water, le dije a mí mismo.
- 10:51Vamos saliendo como pollos al matadero, de 7 en 7 y cada 6 segundos. Por cierto, inventazo lo de la Rolling Star. Estoy bastante delante, así que no tarda en llegar mi turno. Me coloco por fuera, respecto a la dirección del 1º giro, porque no quiero ir pegado a las boyas, prefiero verlas de lado que tener que levantar la mirada cada 2 brazadas. Me toca, vamos, activo el Garmin y salgo envenenado dirección al agua.
- 11:16Es entrar y empiezo a recibir señales de todos mis sentidos. El agua está dulce, se ve bastante bien. Vamos, Rubén, empiezo a buscar pies por delante de mí y no tardo en encontrarlos. Me pongo detrás y me dedico a sentir la fluidez sobre el agua, Pienso en mis padres. Joder, qué grandes por estar ahí.
- 11:36Conozco mucha gente que no puede disfrutar de compartir momentos así con sus seres queridos. Soy un verdadero afortunado. Recibo el 1º manotazo en las gafas, miro al frente y veo que el que se había cruzado era él. Le meto el cuerpo y le corrijo el rumbo. A pesar de mi contundencia, creo que el tío me lo agradece.
- 11:54Desorientarse supone sumar unos pocos metros más de los necesarios. Me siento rápido, no tengo ni idea del ritmo al que voy nadando, pero me siento increíblemente bien. Empiezo a contar los toques de mis manos en los pies del que llevo delante. Si te doy 5 veces, te adelanto y me busco otro. Si me das un manotazo por el lado, te lo devuelvo.
- 12:13Ese es el juego, natación de contacto. Llegamos a la 1º boya roja, giramos a izquierdas y tiramos paralelos al polo de Lambda, camino de la 2º boya roja, que marcaría el 2º giro a izquierdas para encauzar la vuelta a la orilla. En una de estas, paralizo mi mano izquierda justo bajo la cabeza. Miro los datos. Dios, tío, estás nadando a 1 40 el 100, buen ritmo.
- 12:38Si sigo así, en menos de una hora, 5 minutos estás fuera del agua. Concéntrate y no te desorientes. Alcanzamos la 2º boya roja, respiro cada 3 brazadas, 1º a la derecha, después a la izquierda, y cada 5 echo una miradita al frente para ubicarme. Lo estoy disfrutando, es increíble lo largos que se me hacen los entrenos en la piscina, y aquí estoy como un niño pequeño jugando al pillapilla. De repente, recibo un buen golpe en el labio, trago agua.
- 13:07Levanto la cabeza pero no veo nada, el labio empieza a escocer. Qué cabrón, menuda hostia me ha dado. Intento relajarme y volver al juego de los pies, unos por aquí, otros por allá. A los minutos empiezo a ver el arco de salida y no tardamos en llegar. Esos últimos 100 metros de agua son mágicos.
- 13:26Es imposible no apretar el ritmo hasta que tus manos tocan suelo firme. Me pongo de pie y me llevo las manos al cordón del neopreno. Guau, veo un pasillo de gente con una alfombra roja en medio, gritos de ánimo y fuerza me llegan por todos lados. Vamos, Rubén, tío, muy bien. Todavía algo desorientado, me quito las gafas y el gorro, mientras con la otra mano bajo la cremallera del neopreno.
- 13:49Salgo corriendo ya con la mirada levantada y veo a Luis, a Fran, a María, le doy un beso, natación al palco, miro el reloj, guau, una hora 0 3 0 6. Sí, joder. Vuelvo hacia la carpa mientras me quito el neopreno de la forma más digna posible. Saco la toalla de la bolsa y me seco bien las piernas y los pies, aquí no quiero liarla. Si me dejo llevar por las prisas y voy con los pies húmedos en la, piel se abrirá cuando me baje a correr.
- 14:16Cabeza, Rubén, ya la líaste una vez. Engancho la bici y salgo corriendo por el césped de la transición hasta la alfombra roja que te conecta con la carretera. Voy apartando gente. Izquierda, izquierda, izquierda. Me quito a unos 10 tíos solo en la alfombra roja a base de gritos para que me dejasen pasar.
- 14:34Busco con la mirada a los jueces que te marcan el punto en el que te puedes subir en la. Les alcanzo y voy directo. Al subirme en la cabra, escucho, vamos, Espinosa. Miro y veo a Chiqui, de personal running, les tengo caladísimo. Qué tío, cómo grita.
- 14:50Anclo las calas y empiezo a buscar velocidad para poder acoplarme y arrancar. En el campo de datos del Garmin llevo vatios en 10 segundos, factor de intensidad, velocidad media y tiempo. Llevo más pantallas programadas, pero decido quedarme con esa al principio. Está prohibido calentarse. Con la adrenalina del momento, me pongo en 180 vatios con facilidad, y ahí me quedo.
- 15:14Busco la posición y empiezo a repasar la estrategia de nutrición que iba a tener durante las próximas horas. El recorrido son 2 vueltas completas al embalse, 75 kilómetros cada vuelta, y una vuelta a Vitoria de 30 kilómetros. La 1º vuelta se me hace muy corta, a 35 coma 4 kilómetros por hora de media, ni me lo creo. La emoción hace que sea imposible no empezar a hacer cábalas de tiempo. Empiezo a pensar, empiezo a pensar que tengo opciones de bajar de 5 horas 20 minutos en el sector de, pero para ello tendría que meter otra vuelta exactamente a la misma velocidad.
- 15:52Comienza a levantarse aire, siempre en contra, No sé qué leches pasa en ese embalse, que el viento es circular, y siempre te lo comes, y eso se nota. No puedo arriesgar con los vatios, así que busco disminuir a muerte la resistencia aerodinámica, me hago una pelotilla, meto la cabeza entre los brazos y así, poco a poco, voy tirando, rompiendo el aire con el casco, pedalada a pedalada, kilómetro a kilómetro. La 2º vuelta empieza a mostrarme la otra cara de la moneda. Por una parte, el viento empieza a hacerse cada vez más notable y, por otra, el culo empieza a pedir clemencia. Rubén, tío, llevas ya 4 horas aquí subido, ¿qué pensabas?
- 16:33¿Que no te iba a doler? Y aquí es cuando puedo decir que tuve la 1º crisis. Kilómetro 120 de, me quedan todavía 60 kilómetros y la maratón. Empiezo a sentir que los vatios se me caen a 160, y subirlos a 180 empieza a suponerme un esfuerzo extra que no quiero pagar. Carreteras como toboganes, falsos llanos en los que no puedes ni emocionarte ni relajarte.
- 16:59Los gemelos empiezan a gritar, el derecho se quiere subir de vez en cuando y empiezan los amagos de calambres. Es entonces cuando empiezo a pensar si esto es normal. Joder, me quedan más de 5 horas de carrera y voy acalambrado hasta las cejas. Me enchufo un totum antes de tiempo para intentar contrarrestar esos calambres y me centro en dosificar bien el agua hasta el siguiente avituallamiento. Mis colegas, la que han liado los cabrones, y la de veces que habremos comentado la locura esa de hacer un Ironman.
- 17:30Y no solo eso, la de salidas, cenas, comidas y buenos ratos que me he perdido este año por no tener libres los fines de semana. Han sido muchas las veces que he tenido que decirles que no, y solo espero que hoy puedan estar un poquito orgullosos de lo que están viendo. Ojalá algún día consiga engañarles para liar alguna de estas juntos. No lo saben, pero me están dando mucha fuerza. Gracias, chicos, por estar ahí.
- 17:56En pleno mar de pensamientos nostálgicos, me percato de que estoy ya de vuelta a Vitoria. Los calambres se han pasado y parece que el viento pega un poquito a favor. Qué alivio, me huelo una dulce llegada a Vitoria, quedan unos 20 kilómetros que creo que van a ser muy rápidos. Vuelvo a sentirme fuerte y empiezo a visualizar la llegada a la T 2 mientras sigo hecho un ovillo mirando al suelo y levantando brevemente la mirada cada 4 o 5 segundos. Esos últimos 30 minutos siento que vuelo a Vitoria, unos 40 kilómetros por hora de media sin necesidad de pasarme de vatios, genial.
- 18:29De vez en cuando me pongo incluso de pie, doy 4 o 5 pedaladas y me vuelvo a sentar. Esos 5 segundos de no contacto con el sillín son un regalo para el culo, que, la verdad, lo lleva pidiendo un par de horas. Pero no, tampoco le escucho mucho. Una de las cosas que me ha enseñado la larga distancia es la capacidad de extraerte de ti mismo y observarte desde fuera sin sentir o sin poner el foco en el dolor. Mírate, Ru, vas jodido, pero vas contento.
- 18:59Sonríe, cojones, ¿no es esto lo que querías? Me da igual cómo estés, me da igual lo que sientas, tú has querido estar aquí. Como no te vea sonreír y tengas las narices de quejarte, no vuelves. Ya veo, Vitoria, así que me hago caso a mí mismo y sonrío. Mientras tomo el desvío a la T 2, empiezo a repasar mentalmente lo que voy a tener que hacer según entre en la carpa.
- 19:23No puedo dejarme nada y hay que intentar ser rápidos. En apenas 3 kilómetros me meto en el casco antiguo de Vitoria, hasta llegar al inicio de la calle de los fueros, donde, lo lejos, se puede apreciar todo un barullo de gente esperando a los triatletas. En Vitoria, la T 2 es muy especial. Llegas con la, te bajas y se la tiras, literalmente, a los voluntarios de la organización que se encargan de guardártela en boxes. Mientras tanto, tú recorres corriendo, si puedes, toda la calle de los fueros acicalada con una alfombra roja que termina en la carpa donde nos esperan las bolsas con el cambio de ropa.
- 20:02Ese momento es pura magia. Al ver todo el tinglado que habían montado, me replanteo la idea de hacerlo corriendo. ¿No tendría más sentido bajarme tranquilamente de la bici y disfrutar de todo ese pasillo de gente? Bueno, puede ser, pero no has entrenado para eso. Corre, cabronazo.
- 20:22Así que me tiro de la bici y se la doy a un chico jovencito con chaleco amarillo. Establecemos contacto visual, y percibo cierta admiración o cierta incredulidad en sus ojos. No tendría más de 16 años. Le guiño un ojo y le digo, ¿corres por mí, tío? Salgo embalado sin ser consciente de mi alrededor.
- 20:44Es tan irreal ese momento, pasa tan rápido decenas de personas coreando tu nombre, extendiéndote la mano para que les choques en tu paso por la alfombra. Sí, y es así, Gritan tu nombre, lo tienes puesto en el tritraje, así que no les cuesta reconocerlo. Cuando aún me quedan unos 100 metros para llegar a la carpa, escucho una voz más alta que las demás. Vamos, Rubén, vas volando, vas increíble, ahora cabeza, cabeza. Es Fran.
- 21:09No necesito verle para reconocerle, pero aun así, giro la cabeza y le saco el pulgar. En la entrada, la carpa las veo a ellas, a mi madre y a María. Las tengo a unos 2 metros y me gritan muchas cosas, pero realmente no las estoy escuchando, las oigo pero no las escucho, voy como un zombi directo a mi bolsa. 5 8 5, 585, ahí está. La cojo y me siento en el banco que nos han puesto en el centro de la carpa.
- 21:36Empieza el show, me quito el casco, me quito calcetines, abro el bote de la vaselina, me embadurno los pies. La piel está seca, buenas noticias. La mala, no lo siento, y esto es literal. Me abrocho el dorsal a la altura de la cadera y me meto los 9 geles de Morten que tenía preparados en 1 de los bolsillos del tritraje. En el otro, meto una bolsita artesanal donde llevaba las pastillas de cafeína envueltas en papel de aluminio y 3 sobres más de Totum.
- 22:05Me pongo las adidas ultra boss, me coloco las gafas, me coloco la gorra y me pongo de pie para dejar la bolsa en su sitio. Es entonces cuando vuelvo a sentir los pies, pero os aseguro que de una forma muy poco agradable. El dolor en la parte externa de ambos pies fue insoportable, agudo, intenso, punzante, desgarrador. Dejo la bolsa y salgo cojeando de la carpa con la cabeza hecha un mar de emociones. ¿Qué cojones me pasan los pies?
- 22:34¿Va a durar mucho esta mierda? Al salir, vuelvo a ver a mi madre, en el inicio del circuito de carrera, y no me queda más remedio que disimular la cojera. La miro y sonrío, quiero que me vea bien, que no esté preocupada. Vamos a acabar esta mierda y lo vamos a hacer bien. Sigo corriendo, y a unos metros escucho a María y a Laura.
- 22:55Ahí están las 2, armadas con sus cámaras, a las pobres no les dan las manos, aplauden, animan, sacan fotos a la vez. Miro a María y le guiño un ojo. En ese momento decido que voy a ir guiñando ojos a la gente, me cuesta menos esfuerzo que sacar el pulgar. Coño, el Garmin, mierda. Me doy cuenta que estoy ya en carrera y que no he tocado el Garmin desde que subí a la bici.
- 23:16Lo cambio a modo carrera y deslizo la pantalla de datos para ver el tiempo global. 6 horas, 22 minutos. Sí, joder, venga, Rubén. Te apuntaste aquí con la intención de bajar de 11 horas, y después de 10 meses entrenando duro y estudiando los ritmos de carrera, te planteas la posibilidad de bajar de 10 horas y media, y de repente te bajas de la y llevas 6 horas 22. Sí, entro encendido a la plaza de España de Vitoria, y paso junto a la meta, dispuesto a empezar la 1º de las 4 vueltas que voy a tener que dar para poder cruzarla.
- 23:49Voy drogadísimo de emociones. Es el momento con el que he soñado durante un maldito año, correr la maratón de un Ironman. Joder, esto ya es un sueño hecho realidad. Entro en la plaza de la Virgen Blanca. Ahí es cuando recobro la consciencia.
- 24:04Ya no me duele el pie, pero ni lo pienso, no vaya a ser que vuelva a doler. Lo que sí que hago es mirar el reloj, y me doy cuenta de que voy a 4 10 minutos el kilómetro. Frena, toro, frena, no te pases de listo, que la estallada puede ser monumental. Me hago caso a mí mismo y consigo relajarme, no es el momento de hacerse el héroe. Me quedan todavía unas cuantas horas para poder jugar a ser el más rápido.
- 24:27A ver si hay huevos hacer esto en el kilómetro 40, me digo a mí mismo. La 1º vuelta se me hace cortísima, me siento la persona más feliz del mundo, y empiezo a pensar que, realmente, esto es posible, no entiendo cómo puedo ir tan bien. Corro entre 4 44 50, y las sensaciones no pueden ser mejores, empiezo a darle vueltas a la cabeza y a contemplar las diferentes posibilidades de lo que podía pasar. Rubén, ¿eres consciente de lo que está pasando? Si consigues correr la maratón por debajo de 3 horas 38, eres sub 10.
- 25:01Dios mío, ni me lo creo. Pero esto no son matemáticas, y pensar que iba a ser tan sencillo como sumar 2 más 2 hubiera sido un error de novato, así que intento volver a la realidad y me esfuerzo por borrar ese pensamiento de mi cabeza. La idea de tener que dar 4 vueltas al recorrido de 10 kilómetros pesa en mi cabeza, pesa como una losa de cemento. Psicológicamente, no llevo bien dar más de 2 vueltas a un mismo recorrido, pero la verdad es que no se podría haber organizado mejor, estaba todo impecable. Cada vuelta toma su punto de inicio en la Plaza de España junto a la meta.
- 25:36Recorrer esas calles abarrotadas de gente te hacía sentir muy especial. Los aplausos, las manos de los niños tendidas sobre la pasarela buscando que les tocaras, los gritos de ánimo. En el casco histórico había, al menos, 4 kilómetros de auténtica locura, era imposible no emocionarse. Tal y como tenía planeado, cada 25 minutos me tomo un gel de Morten. Son una gozada, no saben a nada, tienen una textura gelatinosa que no es muy pastosa, y entran muy bien sin agua, así que cualquier momento es bueno para enchufarse 1.
- 26:08Todo iba sobre ruedas hasta el kilómetro 12. Hacía apenas unos minutos que había comenzado la 2º vuelta, y estaba todavía entre aquella marea de grito, megáfonos y cencerros cuando el estómago, bum, empezó a avisarme. Poco a poco empecé a sentir cómo la cosa no iba mejor. Cuando experimentas tal punto de cansancio y dolor generalizado, lo que puede matarte no es el dolor, lo que puede hacerte parar es una incomodidad en un punto muy concreto y tan grande que te obliga a vomitar, a cagarte encima o, como os digo, literalmente, a parar. Los dedos de los pies me dolían, pero prefería 1000 veces esa sensación de la cual podía hacer caso omiso que aquel dolor punzante en el estómago.
- 26:52Durante unos kilómetros fui como un globo, gas por aquí, eructo por allá, pero no me pinchaba. Un espectáculo, esto es lo que la gente no cuenta, pero os aseguro que le pasa hasta al apuntador en una carrera de estas circunstancias. Y así, en plena lucha gas eótica contra mí mismo, llegué hasta el kilómetro 18. Es entonces cuando 1 de los gemelos empieza a tener espasmos como si hubiera cobrado vida propia. Creo que pasó menos de medio 2º desde que mi cerebro procesó el calambrazo hasta que me llevé la mano al bolsillo del tritraje en busca de lo que no me había tomado hacía exactamente 30 minutos.
- 27:31Joder, Rubén, el totum. Llevaba perfectamente planificadas todas las ingestas que debía tomar desde las 5 de la mañana de ese mismo día hasta que cruzara la meta. De hecho, en la costura interna del brazo derecho, llevaba una chuleta plastificada con celo, de esas que te han salvado seguro en más de un examen, y lo sabes. Pues nada, ni por esas. Mira que eres tonto, Rubén, tanto emocionarte con la gente, y ahora mira, llevas una hora y media corriendo y sin haber tomado sales.
- 28:00Puf, liada parda. Me saco el totum del bolsillo y me llevo la esquina a la boca como si me fuera la vida en ello. Muerdo, tiro y trago. Totum es una disolución salina que contiene todas las sales que perdemos en carrera como producto de la deshidratación. No ingerir sales durante una prueba de más de 3 horas de duración puede suponer el fin de la carrera, y si te pones cabezón y sigues sin tomarlas, te acalambras, se te empieza a subir todo y, literalmente, colapsas.
- 28:27Vamos, que menos mal que los gemelos avisaron de forma controlada antes de subirse a la oreja. Si no llego a recordar que tenía que tomarme el tótum, la aliada hubiera sido mucho peor. Pero bueno, tampoco nos vamos a poner dramáticos, las cosas como son, se me pasó a los 3 minutos de haberme tomado el tótum. Completé la 2º vuelta con el susto en el cuerpo, pero viendo que los calambres iban desapareciendo. Lo que seguía aumentando era la sensación de ir, sencillamente, muy, pero que muy cansado.
- 28:59Arrancamos la 3º vuelta. A mi lado y por fuera del recorrido, llevo a Adrián, llevo a Fran y llevo a Luis. No les he mencionado antes, pero llevan 3 vueltas acompañándome en los primeros kilómetros, están corriendo más que en los últimos 2 años. Nos conocemos desde que tengo uso de razón, y ahí están, sufriendo y dando ánimos como auténticos guerreros. Pasados los primeros metros, se separan, pero Adri sigue conmigo.
- 29:26Hago un esfuerzo porque no me lo note, pero me conoce muy bien y tonto no es. Me empieza a contar cosas, batallitas, historias que no tenían nada que ver con lo que estábamos haciendo, y bueno, sabe que voy jodido, y lo que está haciendo es buscar por todos los medios que yo intente desconectar de lo que iba sintiendo en ese momento. Le escucho, pero no consigo contestar. Tengo la increíble sensación de que decir tan solo sí o no iba a dejarme literalmente sin fuerzas. Así que, simplemente, me limito a escucharle y a seguir, paso a paso, zancada a zancada.
- 30:00El ritmo que había conseguido llevar hasta el kilómetro 15 se había ido al garete. En una de estas, se me ocurrió mirar el Garmin y vi un 5.55555 minutos el kilómetro. Fue bastante abrumador, la verdad. Pensé venga, Rubén, prohibido andar, prohibido andar, sigue tío, sigue, sigue, sigue, sigue, prohibido andar, un kilómetro más. Pero quedaban 15 kilómetros.
- 30:25Aquello se me iba a hacer muy largo. Cuando me percaté de ello, fue cuando entendí lo que iba a ser mi Ironman, esos 15 kilómetros que quedaban en los que mi cuerpo había pulsado el turn off. Miré a lo lejos y observé la alargada fila de trialetas que se perdían entre los giros de las calles empedradas o entre el pasillo que creaba la multitud. Las caras de la gente eran un reflejo de lo que se podía respirar ese día en Vitoria, ilusión, respeto, admiración, miedo o incluso arrepentimiento, de todo. A algunos se les percibía la experiencia de lejos, a otros daban ganas de cogerles con grúa y devolverlos a la cama, cada 1 con sus motivos, su agonía y sus pensamientos.
- 31:11La 1º vez que hice una ruta de bicicleta fue hace más de 15 años. Salí con mi tío y con sus compañeros de departamento un domingo cualquiera, dispuesto a descubrir un mundo nuevo que me llamaba mucho la atención. En aquella época, yo jugaba al tenis y mi condición física era buena para lo que podía tener un chaval de mi edad, pero no tan buena como yo creía. De ahí que ni siquiera me lo pensé cuando me invitaron a esa ruta de. Además, era la oportunidad perfecta para demostrarle a mi padre que su hijo estaba fuerte.
- 31:51Lo que pasó es que me destrozaron, jugaron a recrearse y acabaron literalmente conmigo. Menos mal que mi padre no quiso venir. Aunque la verdad es que nunca iba a ese tipo de cosas. Él siempre ha sido más de cultivar la mente. Lo del cuerpo nos lo dejaba a mi madre y a mí.
- 32:11Ay, papá, qué guerra me has dado, que si el inglés, que si las matemáticas, que si la lectura, que si la mecanografía. Y ahora soy yo el que te da por culo a ti, que si tienes que cuidarte, que si contrata a un entrenador, que si deja de trotar y descubre la palabra intensidad. Ojalá algún día puedas agradecerme a mí todas estas chapas tanto como te agradezco yo a ti las tuyas. Y mírate ahora, ¿Quién te iba a decir a ti cuando venías con un libro en la mano a mis partidos de tenis? Porque lo de mirar el partido no era lo tuyo.
- 32:47Y ahora ahí estás, esperando con todos los nervios del mundo en plena plaza de España, gritando de una forma que ni te reconozco. Cómo te quiero, cabrón, fiel por culo que me has dado. Gracias por tanto, esto va por ti, papá. Y así, con mi padre en la cabeza consigo llegar a Plaza España, prácticamente descompuesto, destrozado y con ganas de que me fusilen. Llego al punto de giro y me acerco al desvío que la siguiente vuelta me llevará hasta la meta.
- 33:19No quiero ni pensarlo, pero antes toca terminar los últimos 10 kilómetros. Avanzo paralelo a la alfombra roja, enfilando la última vuelta, y ahí las escucho a las 2, son mi madre y María. Me paro sin ningún tipo de remordimiento y me acerco a abrazarlas, no lo saben, pero ellas 2 van a ser mi gasolina en los últimos kilómetros. Me alejo con un dolor punzante en los dedos de los pies que vuelvo a olvidar en apenas unos minutos. El ambiente es increíble, no puedo hacer otra cosa que disfrutarlo.
- 33:52Rubén, tío, es la última, has hecho entrenos de 10 kilómetros cada día que has salido a correr, aquí tienes el último, te queda un entrenamiento de 10 kilómetros. En mi cabeza resuenan las palabras que mi madre me había dedicado en el vídeo que había visto el día anterior. Mi madre siempre me ha apoyado en todas mis locuras deportivas. Eso sí, lo ha hecho como lo hace una madre. Rubén, no saldrás a correr hoy, ¿no?
- 34:19Que está lloviendo, que hace mucho calor. Oye, ¿y con la bici tú solo? ¿Y si te pasa algo? Oye, ¿has cogido el móvil? Madre mía.
- 34:28Sé que cuando cruce la meta me pedirá que le regale la camiseta, o mejor dicho, me la quitará de las manos y me dirá que es para ella. Y yo, la verdad, feliz, no hay nada más increíble que ver a una madre orgullosa de sus hijos. Mañana llegará al trabajo y le contará a todo Cristo que su hijo ha hecho un Ironman, y eso que hasta hace una semana no tenía nada claro cuáles eran ni siquiera las distancias. Para ella, todos son maratones, es así de chula. Qué ganas de acabar y qué ganas de abrazarte, mamá.
- 34:59Esto también es para ti y para esa estrella que nos está viendo desde arriba, que vea el nieto que has construido. Entonces, visualizo la meta en mi cabeza, no sé ni lo que llevo ni lo que me falta. Voy tachando metros de zancada en zancada, pero no sé a qué ritmo voy corriendo, no puede quedar mucho. Cierro los ojos y veo la alfombra, los abro y veo el asfalto de la calle. Todavía no, Rubén, todavía no.
- 35:36¿Todavía no has salido a entrenar? Vamos, que llegarás tarde. No te preocupes, que cuando llegues estaré esperando con algo rico de comer y una cervecita bien fresquita. Perdón, me he liado con el curso de audio fit y la publicación de redes sociales, muchas gracias. Esta es María.
- 35:53Conozco a María desde hace ya unos pocos años, e independientemente de lo rebelde que pueda ser que lo es, pocas personas me han demostrado y me han dado tanto, así, sin más, sin pedir nada a cambio. Simplemente porque en su alocada cabeza un buen día decidió que merecía la pena pelear por mí. Ella me llama Ironman desde que me conoce, así me tiene en su lista de contactos, y es el momento de demostrarle que sí, que su chico es un Ironman. Hasta ahora era todo una farsa, que lo sepa todo el mundo. Ay, qué importante ha sido este año, señorita.
- 36:29El apoyo ha sido estratosférico, y no voy a pararme ahora mismo porque si te enteras me mandas a la mierda, y me quedo sin supportern number one para el año que viene. Me pongo en tu lugar y no sé cómo encajarlo. De repente, un tío llega a tu vida y resulta que te dice desde el principio que su vida es esto, domingos fuera de casa, entrenamientos diarios a deshoras, disfunción sexual habitual como consecuencia de las estalladas en los entrenos. Cuando pienso esto me río, pero al reírme me canso y sigo pensando, en serio. En definitiva, gracias.
- 37:04Esta noche brindaremos por la medalla que me van a colgar en unos minutos y yo brindaré para mis adentros, en silencio, porque me acompañes en la locura que es mi vida durante otros pocos años más. Los gritos y el jaleo me hacen salir de mis pensamientos y vuelvo a la realidad. Resulta que estoy corriendo la maratón del Ironman y me quedan 4 kilómetros para llegar a la meta. Si no me gritan, ni me entero. Hago el 1º giro que me lleva en dirección al centro de Vitoria.
- 37:39Hay un hombre que desde hace unas horas me está animando de forma especial. Debe conocerme, pero, sinceramente, no sé quién es. Cuando me acerco, le choco la mano y le doy las gracias. Aumento el ritmo de forma inconsciente, no soy yo quien corre. Rubén no está operativo en este momento, vuelva a intentarlo más tarde.
- 37:573 kilómetros, quedan 3 kilómetros. Fran, Adri y Luis están ahí otra vez corriendo a mi lado. Joder, qué tíos más grandes. Me gritan cosas, pero no les escucho. Mis sentidos no son capaces de procesar todo lo que les llega.
- 38:11Un kilómetro y medio. Joder, esto está reventado de gente, entramos en el corazón de Vitoria y de fondo empiezo a escuchar la música y la voz del speaker. Guau, me subo la cremallera del tritraje, me coloco bien el dorsal y sigo corriendo sin saber muy bien ni cómo hacia dónde. 400 metros. Llego a la Plaza de la Virgen Blanca, penúltimo giro de 180 grados.
- 38:36El suelo empedrado me recuerda que tengo los pies destrozados, pero ya no hay lugar para el dolor. A mi derecha, en el vallado veo a Fran, me tiende la mano y se la chueco con toda la rabia del mundo. Tiro como un poseso hacia el arco de piedra que da acceso a la plaza de España. La cruzo mirando de reojo la meta, salgo de la plaza, termino la recta y doy el último giro para volver a entrar, y ahora sí, poder pisar la alfombra roja. Me había imaginado este momento 1000 y una veces durante los últimos meses.
- 39:09En cada entrenamiento había intentado imaginar cómo sería, y ahora sé que da exactamente igual lo que sospeches, da igual lo que te cuenten, y da igual los vídeos que veas. Hay que estar ahí. Hay que sentir esa sensación en la que tu cuerpo va por un lado y tú por otro. Entro en la plaza y me dirijo hacia la alfombra roja. Le muestro la muñeca a 1 de los organizadores para que viera las 4 pulseras que indicaban cada una de las vueltas que había completado previamente.
- 39:38Me sonríe y me hace un gesto con los brazos para que avance, y veo ante mí un pasillo rojo, vacío, entre una grada y un pasillo abarrotado de gente que ahonda banderas que grita como si le fuese la vida en ello. La música atraviesa mis sentidos, no sé ni lo que están poniendo. Me paro y avanzo lentamente por la alfombra. Tras ella, al fondo veo a mi madre, veo a María y veo a mi hermano. Este sí que me la ha liado, nos llevamos increíblemente bien, pero esto del deporte es algo que siempre ha repudiado.
- 40:19Y ahí está, a sus 20 años dispuesto a decir no a 1 de sus festivales favoritos para poder compartir conmigo este momento. En la vida, cuando alguien se va, solo recuerdas lo bueno que era, y en mi casa, de alguna forma, ha pasado eso. Desde que me fui hace ya 5 años solo se habla bien de mí, y ahora es él quien se come las broncas. Estoy seguro de que si volviese, sería cuestión de días volver a las discusiones interminables por no haber hecho la cama cuando tocaba. Nos llevamos 8 años de diferencia.
- 40:52Cuando te toca ser el hermano mayor, asumes de forma automática ciertas tareas, las buenas y las malas. Asumes que a tu hermano le pegas tú, pero no le toca a nadie más. Asumes que él nunca lleva razón, porque tú eres el hermano mayor, y asumes que tú eres quien le protege, porque eres más grande y más fuerte. Pero todo eso se acaba. Un día te enteras de que tiene novia desde hace un año, y otro día te dice que prefiere salir con sus amigos antes que ver una contigo, y piensas, merecido, Rubén, te lo has ganado, tío.
- 41:22Ahora, a escasos 5 metros de la meta de mi 1º Ironman, le busco entre la gente como si fuese yo el hermano pequeño, como si necesitase una mirada de aprobación para poder cruzar el arco. Qué grande eres y qué poco te lo decimos, David. En tu último día en la tierra, lo único importante será el potencial que hayas aprovechado, el heroísmo que hayas demostrado y las vidas humanas que hayas honrado. Apúntate la mía. Con todo esto en la cabeza, sigo avanzando por la alfombra directo al arco de meta.
- 42:04Son los últimos pasos. Miro al cielo, aprieto los puños y grito. No grito por rabia, ni por felicidad siquiera. Grito por amor, por todo el amor que se me ha dado de una u otra forma durante toda mi vida. Abrazo a mi madre, abrazo a María, que me esperan tras el arco del Ironman.
- 42:25Me giro y voy hacia la voz del speaker. Paro el garmin, me arrodillo sobre la alfombra, me llevo las manos a la cara y rompo a llorar. Quiero mencionar y agradecer de forma especial a mis padres, a mi hermano, a María, al team Laura, Adri, Luis, Fran, Dani, Alan, a mi entrenador y amigo, Carlos Aznar, ha sido muy bonito trabajar contigo esta temporada, alquiler seguro, Afidmiles, las marcas que me han apoyado y y han confiado en mí, y a todos los que se colaron en ese vídeo y me mandaron fuerza de forma sobrenatural. Davidcillo, Isabel del Barrio, Edu, Carol, Pedro Vivar, Porti, Chari, Chuz, el chato, y a vosotros, también a vosotros, a todos los Hijos de la Resistencia, que esto sirva para recordarle al mundo que todo es posible si se hacen las cosas bien. No olvidéis nunca que yo también odiaba correr.
- 43:36Gracias a todos.