
92 - El latido invisible. La letal precisión de la electrorrecepción.
El ser humano es prisionero de su propia biología. Confinados en la limitación de nuestros cinco sentidos, asumimos erróneamente que el mundo termina donde nuestra vista se oscurece o donde nuestro oído deja de percibir vibraciones. Sin embargo, bajo la superficie de los océanos, en la negrura insondable de las fosas marinas y en los ríos turbios saturados de lodo, la luz es un lujo inútil y el sonido a menudo resulta engañoso. En estos ecosistemas, la selección natural ha forjado un arma sensorial tan sofisticada que, durante siglos, nos pareció auténtica magia o ciencia ficción. Cada ser…
The skinny
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