
El diario
El abuelo de Fidel escribía todos los días. Pero no lo hacía para sí. Lo hacía como si fuese su hija, la madre de Fidel, la que narraba. Desde 1952 hasta 1989 dejó constancia —en tercera persona— de cada día de su vida. Su infancia, los destinos de la Guardia Civil, la emigración a Suiza, su llegada a Galicia…
Todo quedó escrito.
Cuando la familia iba a visitarlo a La Zubia, los despertaba el repicar de la máquina de escribir.
—¿Qué hace el abuelito? —preguntaban.
—El diario —les respondían.
A su muerte, su madre trajo los casi 40 años de cuartillas a máquina a Galicia y, con el poco dinero…
The skinny
The skinny isn't ready yet — notes appear once the transcript is processed.