Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Brujas En La Carretera: El Hotel De Las Brujas - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores. Para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte. Sin más, comenzamos. Manejo trailer desde hace
- 0:15años y conozco muy bien todos los tramos de la carretera.
- 0:21Esa ruta es recta en largos pedazos y de pronto
- 0:24se hunde entre árboles y el ruido de hojas secas.
- 0:29En una de esas rectas las vi y Tres mujeres
- 0:32paradas al borde del pavimento, juntas, mirando fijo las luces
- 0:37del camión. No apartaron la vista ni un centímetro. Bajé
- 0:42un poco la velocidad por reflejo y pasaron por el
- 0:46haz de los faros. La piel les brilló tensa y
- 0:50los ojos devolvieron un destello, como de ojos negros. Sentí
- 0:54sudor en las palmas. Apreté el volante y seguí hasta
- 0:58el poblado más cercano. El hotel quedaba en una esquina,
- 1:03con letrero pintado a mano y una cochera estrecha. Entré
- 1:07a recepción. El mostrador era de madera gastada en el borde,
- 1:12marcado por manos que se apoyaron ahí por años. El
- 1:16pasillo tenía alfombra vencida y un olor constante a trapo húmedo.
- 1:22Pedí cuarto y me dieron el del fondo. Caminé hasta
- 1:26la puerta, probé la llave y entré. Cerré con seguro
- 1:30y acomodé una silla debajo de la manija. La habitación
- 1:35era simple, una cama firme con una cobija áspera, cortinas gruesas,
- 1:40una mesa chica y una lámpara de base metálica. Puse
- 1:45la cartera y las llaves sobre la mesa. Dejé las
- 1:48botas alineadas junto a la puerta, porque me gusta salir
- 1:52rápido si hace falta. Bajé al comedor y la encargada
- 1:56me vio con cara de cansado, y me ofreció un
- 1:59termo con té de hierbas. Lo acepté y el primer
- 2:03trago fue amargo y se me pegó a la lengua
- 2:06como polvo fino. Subí de vuelta con el termo y
- 2:10me senté en la orilla de la cama. Tomé unos
- 2:13sorbos cortos. El cansancio bajó desde la nuca hacia los hombros.
- 2:18Apagué la lámpara y el cuarto quedó en penumbra con
- 2:22borde de luz por la parte baja de la cortina.
- 2:26Olía a hierba húmeda no a perfume, sino a hoja triturada.
- 2:31El colchón se dio lo justo, me acomodé del lado
- 2:34y dejé el termo en la mesa, a distancia de
- 2:37la mano. El pasillo sonó con unos pasos lentos, como
- 2:42una suela que se arrastra. La pared recibió tres golpes leves, abiertos,
- 2:48como si una palma probara el grosor del tabique. El
- 2:52seguro vibró lo bastante y para que la silla hiciera
- 2:55un movimiento mínimo y volviera a su sitio. Respiré por
- 3:00la nariz, despacio, y sentí la cabeza pesada. La lengua
- 3:04se me adormecía, y el zumbido en los oídos creció
- 3:08hasta tapar los ruidos del hotel y luego los devolvió,
- 3:12más lejanos. Entre pestañeos, vi la silueta de la silla,
- 3:17dibujada sobre la puerta y el pliegue recto de la cortina.
- 3:22El té trabajó muy rápido. El cuerpo respondió con una
- 3:27flojera pareja, como si cada músculo se durmiera y no
- 3:31podía estar parado. Las manos se me calentaron primero y
- 3:35luego quedaron tibias, quietas, sobre la cobija. Noté un cambio
- 3:41en el aire, más frío junto a la ventana y
- 3:43más denso cerca de la puerta. No busqué la lámpara
- 3:47y no traté de hablar. De verdad que mantener los
- 3:52ojos abiertos me costaba más que sostener el volante en
- 3:55su vida. Cerré los párpados un segundo y los abrí
- 3:59de nuevo para ubicar la mesa, la lámpara y el termo.
- 4:04Todo seguía en su lugar. Pero el pasillo se cayó
- 4:07de golpe y en ese silencio el hotel entero pareció
- 4:11contener el aliento. La última imagen clara quedó anclada en
- 4:15la puerta, la silla ajustada bajo la manija y el
- 4:19seguro firme. Me concentré en eso, en la pieza de
- 4:23metal haciendo su trabajo. El zumbido volvió a subir y
- 4:27el olor a hierba húmeda tapó los demás olores. La
- 4:32vista se me nubló por los bordes, como si el
- 4:34cuarto se cerrara en un marco más pequeño. La voz
- 4:39interior que siempre me mantiene alerta en carretera se fue
- 4:42apagando al ritmo de la respiración. El sueño cayó sin sacudidas,
- 4:48pesado y parejo, con la sensación precisa de que algo
- 4:51esperaba detrás de la puerta a que yo soltara por
- 4:55completo el cuerpo. Me desperté a medias por un aliento
- 4:59húmedo junto a la boca. Abrí los ojos lo justo.
- 5:03Tres figuras estaban pegadas a la cama. La tela de
- 5:07una rozó la cobija y dejó un raspado corto. El
- 5:11olor cambió a óxido con tierra mojada. Unos dedos fríos
- 5:15tocaron mi antebrazo y arañaron la piel. me ardió al instante.
- 5:20La luz que se colaba bajo la cortina perfiló sus caras,
- 5:24piel tensada sobre el hueso, pómulos afilados, dientes largos separados
- 5:29por espacios oscuros. Las manos terminaban en garras opacas, con
- 5:35bordes rotos y sucios. Murmuraban bajo. La de la izquierda
- 5:40me tomó la muñeca y me presionó el pulso con exactitud.
- 5:45La del centro me Abrió una bolsa de tela oscura,
- 5:49por dentro estaba húmeda y soltaba un vapor terroso que
- 5:52me picaba en la nariz. Giré la cara y me
- 5:56cubrí la boca con el antebrazo. La más alta fijó
- 5:59los ojos en los míos, sin parpadeos. Buscaban el momento
- 6:04en que mi cuerpo se diera por completo. La silla
- 6:08seguía trabando la puerta. Las cortinas no se movían y
- 6:12sobre la mesa estaba la lámpara de base metálica, el termo,
- 6:17mi cartera y mis llaves. Los párpados me pesaban, pero
- 6:21los brazos me obedecían si les exigía. Me aferré a
- 6:25la cobija con los dedos, para medir fuerza. La de
- 6:29la bolsa aspiró aire y sopló hacia mí. El vapor
- 6:33me entró y me subió a la frente. La de
- 6:36la izquierda me hundió las garras en el hombro, lo
- 6:39suficiente para dejar marcas. Estiré despacio la mano derecha y
- 6:44hasta tocar el borde frío de la base. La cerré
- 6:48con firmeza, me pegué los codos al cuerpo para ganar palanca.
- 6:53La más cercana dejó descubierta su guardia, y apunte ahí.
- 6:58La de la bolsa volvió a cargar aire, la de
- 7:01la muñeca me apretó más. Subí la lámpara sin aviso
- 7:05y la bajé con todo el peso sobre la ceja.
- 7:09Sonó metal contra hueso, y la cabeza se le fue
- 7:12hacia atrás y golpeó el marco de la cama. La
- 7:16segunda tropezó al recibirla encima, y la tercera levantó la
- 7:20mano y barrió el aire a la altura de mi cuello.
- 7:23Me senté de un tirón y planté los pies en
- 7:26el mosaico. El frío me subió a los tobillos y
- 7:30me despejó la niebla del té. Con la mano libre,
- 7:33agarré las llaves de la mesa. Jalé la silla que
- 7:38trababa la puerta. la madera raspó el piso y la
- 7:41manija quedó libre. Empujé con el hombro y la puerta cedió.
- 7:47Me entró un aire frío del pasillo, que me secó
- 7:50el sudor de la frente. En el cuarto quedó un
- 7:53gruñido bajo y el rascar de uñas, buscando apoyo en
- 7:57la madera. Dejé la lámpara colgando en el marco, para
- 8:01correr mejor, pues el cable se me enredó con la
- 8:04pata de la cama. Salí al pasillo y con las
- 8:08llaves en el puño. La alfombra áspera me quemó las
- 8:11plantas de los pies. Y detrás, las uñas rascaban la madera,
- 8:16con golpes cortos y regulares. Bajé la escalera de dos
- 8:21en dos. A mitad del tramo, sentí un tirón en
- 8:25la pantorrilla, se me abrió una línea caliente, de unos centímetros.
- 8:31Pero no me detuve, y la respiración se me ordenó
- 8:34con el movimiento. Doblé hacia la planta baja, y la
- 8:38recepción estaba vacía. El libro de registro seguía abierto, la
- 8:43pluma sin tapa a un lado. El foco del techo
- 8:47parpadeaba y dejaba la sala, por momentos amarilla y luego gris.
- 8:53Seguí de frente, y el vidrio de la entrada me
- 8:55devolvió la figura. Empujé la puerta, el herraje se dio
- 9:00con un chasquido claro. En el patio, los sonidos se aplanaron.
- 9:05La cabina del tráiler estaba a unos pasos. Caminé sin voltear,
- 9:10y el aire de afuera me limpió un poco el
- 9:13amargor del té. En la lengua se me conservaba una
- 9:17capa densa que escupía el piso para despegar. El sabor
- 9:21no se desapareció del todo. A la derecha, una puerta
- 9:25de servicio se abrió y se cerró con un golpe apagado,
- 9:29pero seguí caminando. El antebrazo me ardía en tres franjas paralelas.
- 9:35Me pasé la yema con cuidado, pero la piel estaba
- 9:39caliente y levantada. Seguí directo hacia la cabina, toqué la
- 9:43chapa y estaba tibia por la luz del foco. Detrás
- 9:48de mí, una madera se desplazó y volvió a su sitio.
- 9:52Vi por el rabillo del ojo dos sombras pegadas al
- 9:56marco de la entrada, quietas en el borde de la luz.
- 9:59No la cruzaban, pero no me perdían de vista. Sentí
- 10:04demasiado miedo, pues eran tres brujas o lo que fueran
- 10:08que podrían atacarme y quitarme la vida con sus garras.
- 10:12Seguí hasta el tráiler con el ritmo firme, el espejo
- 10:16lateral reflejó el foco y dibujó mis brazos sobre la carrocería.
- 10:21Las marcas del antebrazo se me veían definidas, pero no
- 10:25me sangraban, pero me latían. Metí la llave en la cerradura.
- 10:30El metal entró con un clic limpio. Respiré hondo y
- 10:34sostuve el aire un segundo. El pecho se me acomodó
- 10:38y el pulso me bajó un punto. La ruta inmediata
- 10:41estaba clara, cabina, encendido y salida. La cartera se quedó arriba,
- 10:48junto a la lámpara y el termo. Pero lo que
- 10:50necesitaba para avanzar lo tenía en la mano. Tiré de
- 10:54la manija y subí al estribo. Desde arriba, el patio
- 10:58era un rectángulo quieto con un brillo aceitoso y polvo
- 11:02fino pegado al suelo. El foco parpadeaba y regaba tiras
- 11:06de luz sobre el cofre. Detrás, el hotel seguía vivo
- 11:11con esas brujas mirando. Cerré la puerta de la cabina
- 11:16con un golpe que me rebotó en los codos. El
- 11:20ruido exterior se redujo a un murmullo apagado detrás del vidrio.
- 11:24Apoyé la frente un instante en el borde del volante
- 11:28para que pasara el mareo. Subí la mano al encendido
- 11:32y las llaves me pesaban lo justo entre los dedos.
- 11:36Todo se me alineaba, el patio abierto, las sombras en
- 11:40el umbral y yo adentro. La salida empezaba ahí. Giré
- 11:45la llave y el motor llenó la cabina con un
- 11:48temblor parejo que me asentó el pecho. Cerré la puerta
- 11:52con firmeza y el ruido del hotel quedó al otro
- 11:56lado del vidrio, reducido a un murmullo. El espejo lateral
- 12:01se me devolvió la fachada inclinada por la rampa. Alcancé
- 12:05a ver dos sombras asomarse a la entrada y apartarse
- 12:09cuando el foco de la cochera las bañó de luz.
- 12:13La cartera había quedado en la mesa, junto a la
- 12:16lámpara y el termo, pero en esa situación la di
- 12:19por perdida. Puse primera y salí con un giro amplio
- 12:23que me dejó la calle libre. Mantuve los ojos en
- 12:27los espejos hasta que la esquina se tragó el edificio.
- 12:31El volante estaba tibio. El sabor amargo del té seguía
- 12:36pegado a la lengua, una capa densa que no se
- 12:39iba con saliva. El brazo me ardía en tres líneas paralelas,
- 12:44vivas bajo la piel. Llevé la unidad a ritmo parejo,
- 12:48sin tirones, hasta la primera gasolinera abierta. Entré a la
- 12:53esplanada y aparqué junto a los baños. Bajé de la cabina,
- 12:58empujé la puerta del baño y Y la chapa se dio,
- 13:02abrí la llave del lavabo, pasé el chorro por los
- 13:05brazos y vi cómo se desprendía un polvo oscuro que
- 13:08dejó un cerco café alrededor del desagüe. Toqué el antebrazo
- 13:13con el pulgar, las tres marcas estaban rectas, casi del
- 13:17mismo largo, tibias y rojas. Dolían al roce, sin sangrar.
- 13:24Me enjuagué la boca y escupí, pero el amargor resistió,
- 13:28como si se aferrara a los bordes de los dientes.
- 13:31Saqué una toalla de papel del dispensador y se me
- 13:35pegó a la piel por la humedad, la retiré con
- 13:38cuidado para no llevarme pedazos. Me miré un segundo en
- 13:43el espejo. Tenía los ojos enrojecidos, sudor seco en la
- 13:47sien y el gesto todavía en guardia. Volví a la unidad.
- 13:53El asiento guardaba el calor de la cabina y el
- 13:55tablero soplaba un vapor leve a plástico calentado. Alineé las
- 14:01ruedas con la salida y dejé que el vibrar del
- 14:04motor marcara la respiración. El zumbido estable me fue ordenando
- 14:09la cabeza. Me enfilé hacia la carretera y tomé la
- 14:13desviación que llevaba a la base. No me fui muy rápido,
- 14:17no frené de golpe, ni nada de eso, solo iba
- 14:21concentrado en el camino. pues mantener los pasos claros me
- 14:26sirvió más que cualquier impulso. Mientras avanzaba, acomodé lo ocurrido
- 14:31sin adornos.¿ Qué eran las tres mujeres paradas en el
- 14:36tramo vacío, a la altura de los árboles sueltos, o
- 14:39que tenía el termo de té que la encargada del
- 14:42comedor me ofreció sin preguntar? El efecto rápido, la lengua
- 14:47entumida y los párpados pesados. Cerraba los ojos y y
- 14:52aún sentía las garras presionando el pulso, la bruja con
- 14:56la bolsa de tela húmeda que soltaba vapor terroso. Y
- 15:00la otra bruja que me apuntaba, y quería algo de mí,
- 15:04quizá mi vida, que eso es lo más seguro. Llegué
- 15:08a la base con el portón a medio cerrar, el
- 15:11vigilante me reconoció y corrió la hoja hasta abrirme paso.
- 15:15Crucé el patio y coloqué la unidad en su sitio,
- 15:19con el eje alineado a la marca pintada. Apagué el
- 15:23motor y el silencio me zumbó unos segundos en los
- 15:26oídos hasta que el cuerpo se equilibró con la quietud.
- 15:30Abrí la puerta, bajé por el estribo y sentí el
- 15:34concreto frío a través de la suela. Tomé del compartimento
- 15:38la chamarra y los guantes de trabajo. Cerré con un
- 15:42golpe que me dejó la palma vibrando, caminé a la
- 15:45oficina con los papeles en la mano. El encargado tenía
- 15:50un fajo de guía sobre el escritorio Le entregué la carpeta,
- 15:54las llaves y la parte de salida. Le describí lo
- 15:59necesario y aún con miedo en voz, le dije que
- 16:02me quedé en un cuarto de hotel y me dieron
- 16:05una sustancia que me adormeció y le enseñé las marcas
- 16:09en el brazo y la salida inmediata para no quedar
- 16:12a merced de las brujas. Levantó la vista al antebrazo,
- 16:17lo anotó en la hoja de incidencias y me indicó
- 16:20pasar a la clínica. En recepción tomaron mis datos. El
- 16:25médico encendió una lámpara de exploración y revisó la piel
- 16:29con luz blanca. Me presionó alrededor de las marcas para
- 16:33comprobar sensibilidad. Me preguntó por el sabor amargo, por el
- 16:38mareo y por la bolsa que soltaba vapor. Respondí con hechos,
- 16:43el té, que estaba amargo servido en un termo, con
- 16:48un efecto rápido, una bolsa húmeda y la bruja que
- 16:51me hizo presión exacta en la muñeca. El doctor escribió
- 16:55escoriaciones lineales, posible sustancia inhalada, adormecimiento lingual. Me recetó una
- 17:03pomada antibiótica y un antiinflamatorio. Registró todo y me entregó
- 17:09una copia del informe. Guardé el papel en la chamarra
- 17:13y la pomada en una bolsa para tenerla a la mano.
- 17:17salí al patio y respiré un aire distinto sin alfombra
- 17:21húmeda ni polvo viejo del hotel la noche parecía otra
- 17:26más limpia como si la base tuviera su propio ritmo
- 17:29y se impusiera al resto la cabeza me dejó de
- 17:33latir por dentro subí a un taxi del personal y
- 17:38pedí que me bajaran en mi casa dormí con el
- 17:41cerrojo puesto la ventana ajustada y las llaves colgadas en
- 17:45el gancho de siempre Me desperté a mitad de la
- 17:49madrugada por el ardor del antebrazo y me apliqué la
- 17:52pomada en una capa delgada. La piel recibió el frío
- 17:56del ungüento como agua helada y volví a quedarme dormido
- 18:00sin sueños ni pesadillas. En los días siguientes hice lo
- 18:04que correspondía. Cancelé rutas largas y pedí cierre de contrato
- 18:09de carretera. Entregué el contenido de la cabina, una linterna, fusibles,
- 18:16un cable de arrastre, y dos cobijas. Vendí herramientas que
- 18:21sólo usaba en tramos lejanos. Borré de mi teléfono los
- 18:24números de paradores y hoteles. Cambié de línea para cortar
- 18:28llamadas de encargados nocturnos. Y me busqué un empleo local,
- 18:33y lo encontré, en reparto corto, entrada por la mañana,
- 18:38salida con luz, regreso a casa sin dormir en otro lado.
- 18:43La rutina nueva, tuvo medidas concretas, entregas, en la misma ciudad,
- 18:49sin salir a tramos largos en carretera. Las marcas del
- 18:53antebrazo se apagaron despacio, el rojo cedió, hasta dejar una
- 18:58línea pálida, más clara que las otras dos. Cada vez
- 19:02que una tela áspera rozaba la zona, el ardor volvía
- 19:06un segundo, como si el cuerpo guardara memoria en la piel.
- 19:11El sabor del té tardó más en irse, Varios días,
- 19:15sentí un rastro amargo al fondo de la lengua que
- 19:18el café no borró del todo. El olor del diésel
- 19:22volvió a ser el mismo de siempre y al reconocerlo,
- 19:26el ánimo encontró su sitio. Cuando alguien mencionó ese hotel,
- 19:30les recomendé otro. Les di la dirección y referencias de
- 19:35esquina y un punto seguro para estacionar. Me preguntaron la causa,
- 19:41pero solo respondí con lo justo y una mala experiencia,
- 19:45marcas de garras y un reporte médico. Nadie necesitó más explicaciones.
- 19:52Quienes insistieron, sólo recibieron el mismo resumen, pues no agregué especulaciones,
- 19:58no adorné el relato, no busqué nombres para lo que
- 20:02había visto. Con las garras sobre la piel y el
- 20:05vapor en la nariz, tenía suficiente para entender por dónde seguir.
- 20:11La carretera, tal como la conocía, terminó esa noche. No
- 20:16volví a pasar por el tramo de árboles dispersos ni
- 20:19por la cochera de ese hotel. La unidad siguió trabajando
- 20:24con otro conductor. Yo me quedé con un turno que
- 20:28no pedía hoteles ni registros nocturnos. En casa, la puerta
- 20:34cerró bien, las bisagras no chirriaron y el cerrojo quedó firme.
- 20:39Miré el antebrazo bajo la luz del baño y tres
- 20:42líneas apagadas y una más pálida que las otras. No
- 20:47necesité más pruebas, lo que importaba estaba claro y escrito
- 20:51en la piel. A partir de entonces, cada decisión tuvo
- 20:55una sola dirección, avanzar lejos de esa ruta y sostener
- 21:00la vida en un terreno donde el cuerpo pudiera dormir
- 21:04sin que alguien, a un paso de la cama, contara
- 21:07mis latidos con la punta de sus garras. Espero que
- 21:11los nuevos conductores no pasen por esto y logren salir
- 21:15con vida tal como lo hice yo. Pero escapar de
- 21:19esas brujas esa vez fue un golpe de suerte, pues
- 21:22quizá me hubieran quitado la vida de no ser por
- 21:26mi actuar rápido. Ya retirado, sigo pensando en esa operación.
- 21:42No fue la más grande ni la más peligrosa, pero
- 21:45fue la única que no logré sacar de la cabeza.
- 21:48Cada vez que la recuerdo, me doy cuenta de que
- 21:51no quedó cerrada. Fue la última vez que entré a
- 21:55la selva con un equipo y la única ocasión en
- 21:58la que sentí que no estábamos preparados para lo que encontramos.
- 22:05La misión era simple y localizar y destruir puntos que
- 22:08el crimen usaba para moverse por esa zona. Inteligencia tenía
- 22:14datos de campamentos pequeños entre los árboles, rutas improvisadas y
- 22:18actividad reciente. Solo teníamos que entrar, revisar, asegurar y reportar.
- 22:26No imaginábamos que ahí dentro no íbamos a encontrar lo
- 22:29que se esperaba, sino algo que ninguno mencionó en voz
- 22:33alta durante años. Entramos siguiendo el orden de avance que
- 22:38siempre usábamos. Caminábamos lento, cuidando no hacer ruido. El terreno
- 22:46estaba cerrado y lleno de ramas que nos obligaban a
- 22:48movernos despacio. No hablábamos, solo señalábamos lo que veíamos. En
- 22:55esos primeros minutos no había nada fuera de lo común,
- 22:59hasta que empezaron a aparecer detalles que no encajaban con
- 23:03un campamento criminal. Encontramos fogatas recientes, con piedras todavía acomodadas alrededor.
- 23:12No había utensilios ni restos de latas. Eran fogatas limpias,
- 23:18como si quien las usó hubiera tenido cuidado de no
- 23:21dejar basura. A pocos metros había piedras puestas en líneas cortas,
- 23:26casi rectas, como si las hubieran acomodado a propósito. No
- 23:31tenían forma específica, sólo estaban ahí. También vimos cuerdas amarradas
- 23:37entre dos árboles, tensas, como si hubieran colgado algo que
- 23:41ya no estaba. Seguimos avanzando hasta un claro estrecho, donde
- 23:47encontramos varias bolsas pequeñas, colgadas en las ramas. Todas tenían
- 23:53algo adentro, pero no las abrimos en ese momento. No
- 23:58eran paquetes de droga ni equipo conocido. Solo bolsas amarradas,
- 24:03que alguien dejó ahí por alguna razón. El sargento tomó
- 24:08una con la punta del rifle, la vio unos segundos
- 24:11y la dejó donde estaba. Decidimos no tocarlas más. Cuando
- 24:18íbamos a rodear el claro, escuchamos pasos en el lado derecho.
- 24:23Pasos rápidos, como de alguien que intentaba esconderse. Nos desplegamos
- 24:29en silencio, cada uno tomó su posición sin necesidad de órdenes.
- 24:34Avanzamos hacia el ruido con precaución, revisando cada tronco y
- 24:38cada arbusto. De pronto, entre un grupo de matorrales, vimos movimiento.
- 24:47Una mujer salió corriendo en cuanto nos vio. Llevaba la
- 24:51ropa rota y el cuerpo sucio, no traía mochila ni
- 24:54herramienta alguna. Se movía rápido pese a las ramas, como
- 24:59si conociera bien el terreno. La seguimos y la alcanzamos
- 25:04cuando intentó rodear un tronco caído. Forcejeó con fuerza, arañó
- 25:09a dos del equipo y trató de morder a uno.
- 25:13Pero aún así, pudimos someterla. La llevamos de regreso al
- 25:19claro para revisarla. No tenía objetos encima más que la
- 25:23ropa desgastada y llena de tierra. Se notaba que llevaba
- 25:28días ahí. Su mirada era fija, como si estuviera atenta
- 25:33a cada movimiento que hacíamos. La levantamos del suelo y
- 25:37la colocamos en un punto donde pudiéramos vigilarla mientras revisábamos
- 25:42la zona. Buscamos alrededor para encontrar a los demás. Había
- 25:49señales de gente durmiendo ahí, ramas barridas, tierra removida y
- 25:54restos de comida en el suelo. No vimos mochilas, armas
- 25:59ni nada que indicara actividad criminal. solo indicios de personas
- 26:04escondiéndose en el monte. Eso nos puso más alerta que
- 26:08si hubiéramos encontrado droga, porque era claro que no estaban
- 26:12huyendo de la autoridad, sino esperando algo que no entendíamos.
- 26:18Regresamos con la mujer. No decía ni una palabra, le
- 26:23preguntábamos cosas básicas y ella solo nos miraba, como si
- 26:27entendiera pero no tuviera intención de hablar. Cuando uno de
- 26:31nosotros le preguntó quién más estaba con ella, se rió.
- 26:36No fue risa nerviosa. Fue una risa corta, como burla.
- 26:42No volvió a repetirla, pero cada tanto se le escapaba
- 26:46una sonrisa que no encajaba con la situación. Decidimos llevarla
- 26:52a un punto más seguro para interrogarla. La sentamos contra
- 26:57un árbol y la amarramos con una cuerda para que
- 27:00no se soltara No era la primera vez que lo hacíamos.
- 27:05Era un procedimiento normal, con personas que podían tornarse agresivas.
- 27:10Y ella ya había demostrado que podía hacerlo. Mientras uno
- 27:16anotaba lo que encontrábamos, otro revisaba que la cuerda estuviera
- 27:21bien asegurada. La mujer no quitaba la vista del grupo.
- 27:26Cada cierto momento, movía los dedos como si intentara medir algo.
- 27:33Fue entonces cuando empezó a hablar. No era español. No
- 27:38era ninguna lengua que reconociéramos. Las palabras salían rápido, seguidas,
- 27:44como si estuviera repitiendo algo aprendido. Al mismo tiempo se reía,
- 27:50una risa seca y corta, sin emoción. Cuando jaló la
- 27:55cuerda del brazo derecho, el sonido del nudo tensándose me
- 27:59hizo mirar de inmediato. Ahí terminó la calma, pues la
- 28:05cuerda estaba empezando a aflojarse mientras ella seguía hablando rápido,
- 28:10como si supiera exactamente lo que estaba por hacer. La
- 28:16mujer seguía hablando rápido sin detenerse. Las palabras salían una
- 28:21tras otra, como si no necesitara respirar. La risa se
- 28:26le escapaba entre frases, corta y seca, sin ninguna emoción.
- 28:31No tenía miedo, y eso nos inquietó más que cualquier
- 28:34otra cosa que había hecho desde que la capturamos. Le
- 28:39pregunté quién estaba con ella, pero no reaccionó. Otro intentó
- 28:44hacerla hablar jalándola del cabello para que nos mirara de frente,
- 28:49pero lo único que hizo fue reírse más fuerte. Intentamos
- 28:55sacar la información como pudimos. La movimos de los brazos,
- 28:59la enderezamos contra el árbol, le gritamos cerca del oído
- 29:04para ver si reaccionaba al volumen. Pero nada, ni un
- 29:08gesto que indicara que entendía. Seguía hablando en ese idioma extraño,
- 29:14moviendo la mandíbula, como si masticara palabras que no tenían
- 29:18sentido para nosotros. El sargento le tomó la cara entre
- 29:23las manos para obligarla a vernos, pero cerró los ojos
- 29:26y se rió otra vez. Mientras discutíamos qué hacer, Escuché
- 29:32un ruido seco en la cuerda. Uno de los nudos
- 29:36había comenzado a aflojarse y no nos dimos cuenta hasta
- 29:40que levantó el brazo de golpe. Se soltó con una
- 29:44fuerza que no parecía normal en una persona que había
- 29:47estado sometida tanto tiempo. Abrió los ojos de inmediato y
- 29:53se lanzó contra el soldado que tenía más cerca. No
- 29:57tuvimos tiempo de reaccionar. Le mordió la cara a la
- 30:02altura del pómulo y lo tiró al suelo. Intentó empujarla,
- 30:07pero ella se aferró con las uñas, rasguñándole el cuello
- 30:11y la mejilla. El sonido del forcejeo fue directo, sin gritos,
- 30:16solo respiraciones agitadas y golpes secos contra la tierra. Corrimos
- 30:21a separarla, pero se movía rápido, como si supiera dónde
- 30:25golpear para soltarse. La sujeté de los brazos, pero me
- 30:30arañó y giró el cuerpo para salir de mi agarre.
- 30:34Otro logró tomarla de la cintura, pero recibió un codazo
- 30:38y cayó hacia atrás. La mujer se levantó y corrió
- 30:43hacia los árboles sin mirar atrás. El soldado herido intentó
- 30:48ponerse de pie, pero la sangre le cubría media cara
- 30:51y no podía ver. No sabíamos cuánto tiempo teníamos antes
- 30:56de que ella se perdiera entre la maleza. El sargento
- 31:01levantó el arma y disparó una sola vez. El cuerpo
- 31:05de la mujer se sacudió y cayó de frente, quedando
- 31:08inmóvil a unos metros de la sombra del primer árbol.
- 31:13No hubo celebración ni alivio. Todos corrimos hacia el compañero herido,
- 31:19la mordida le había abierto la piel y los rasguños
- 31:22eran profundos. Le cubrimos la cara con un trapo mientras
- 31:27le revisábamos las heridas para ver si todavía podía caminar.
- 31:32El sargento revisó el cuerpo de la mujer desde lejos
- 31:35y luego nos dijo que nos preparáramos para movernos de inmediato.
- 31:41No era seguro quedarnos más tiempo. Mientras recogíamos las mochilas
- 31:47y revisábamos el área, escuchamos movimiento entre los árboles. Era
- 31:53un ruido constante. no apresurado, como si varias personas caminaran
- 31:58en grupo sin ocultarse. Levanté la vista y alcancé a verlas.
- 32:04Eran mujeres, no estaban agachadas ni escondidas. Estaban de pie
- 32:09entre los troncos, mirándonos sin moverse. No las describo más,
- 32:15porque no tenían nada especial fuera de lo evidente, mujeres, inmóviles, observándonos,
- 32:21como si hubieran estado esperando ese momento. sentí que todas
- 32:27nos miraban a la vez. No teníamos idea de cuántas eran,
- 32:32porque cada vez que enfocábamos una, aparecían más detrás. El
- 32:37sargento nos ordenó levantar las armas, pero ninguna retrocedió. Permanecieron ahí, quietas,
- 32:45sin pestañear. Una de ellas dio un paso al frente,
- 32:49tenía el cabello pegado al rostro y la voz áspera.
- 32:53Habló en español, pero con palabras cortadas. Dijo que lo
- 32:58que hicimos no iba a quedar así. Nos dijo que
- 33:02iban a vengarse por la mujer que habíamos matado. No
- 33:07hubo gritos ni gestos, solo lo dijo como si estuviera
- 33:11informándonos algo que ya era un hecho. El sargento disparó
- 33:16al aire para ahuyentarlas. El eco se expandió entre los árboles,
- 33:22pero aún así no se movieron de inmediato. Se quedaron
- 33:26unos segundos, mirándonos como si estuvieran asegurándose de que escuchamos bien.
- 33:33Luego empezaron a retirarse una por una, no corriendo ni escondiéndose,
- 33:38sino caminando hacia adentro de la selva hasta desaparecer detrás
- 33:42de los troncos. Guardamos todo más rápido de lo que debíamos.
- 33:49Nadie dudó en salir de ahí. Revisamos el vendaje improvisado
- 33:53del herido y, Lo apoyamos entre dos y emprendimos el
- 33:57camino de regreso al punto donde debíamos reagruparnos. La tensión
- 34:03se sentía en cada paso porque no sabíamos si nos
- 34:06seguían o si estaban esperando más adelante. Cada ruido nos
- 34:11hacía girar la cabeza. Caminábamos en silencio, atentos, sin bajar
- 34:17las armas. El sargento ordenó no detenernos por nada. Avanzamos
- 34:24sin discutirlo y cada metro que dejábamos atrás parecía tardar
- 34:29más que el anterior. No volvimos a ver a ninguna
- 34:33de ellas, pero la sensación de que estaban cerca nunca
- 34:37desapareció en ese trayecto. Cerramos la página en el momento
- 34:42exacto en que salimos de esa zona con la amenaza
- 34:46todavía fresca. No sabíamos en ese momento dónde que esa
- 34:51frase iba a quedarse grabada durante años. Solo queríamos salir
- 34:56de ahí cuanto antes, sin mirar atrás. Salimos de esa
- 35:02zona sin detenernos ni un segundo. Caminamos rápido por el
- 35:07sendero improvisado que habíamos marcado al entrar. Nadie preguntó nada,
- 35:13nadie dio opiniones. Solo avanzábamos, revisando cada tanto si alguien
- 35:18nos seguía. El compañero herido iba en medio, sostenido por
- 35:24dos de nosotros. Aún con la cara vendada, se notaba
- 35:28que estaba tratando de mantenerse despierto. El sargento iba adelante,
- 35:34señalando el camino y volteando cada pocos pasos, para asegurarse
- 35:38de que no quedara nadie atrás. Llegamos al punto de
- 35:44extracción más cansados de lo normal. No fue por el trayecto,
- 35:49sino por la tensión acumulada desde que matamos a la mujer.
- 35:53Cuando por fin estuvimos a salvo, el sargento nos ordenó
- 35:57revisar el perímetro y esperar al transporte. Fue el momento
- 36:02en el que respiramos un poco, pero nadie soltó el arma.
- 36:06Todos teníamos la misma idea en la cabeza, mantenernos juntos
- 36:11hasta que saliéramos de ahí. Al llegar al cuartel, hicimos
- 36:16el informe básico. No mencionamos a las mujeres, ni mencionamos
- 36:22la amenaza. Solo pusimos lo que podíamos respaldar, señales de
- 36:27personas sin identificar, estructuras improvisadas, resistencia durante la captura y
- 36:33un enfrentamiento que terminó con un individuo abatido. Fue un
- 36:38informe simple, pensado para no levantar más preguntas de las necesarias.
- 36:44El sargento lo entregó sin explicaciones adicionales, y nos mandó
- 36:48a descansar. El compañero herido estuvo varios días en recuperación.
- 36:56Las mordidas y los rasguños tardaron en cerrar, pero no
- 36:59fueron graves. Solo una vez mencionó algo fuera de lo normal.
- 37:05Dijo que al dormir, sentía como si alguien se parara
- 37:09cerca de su cama. Lo dijo como un comentario más.
- 37:14Después no lo volvió a mencionar. Nadie lo tomó como
- 37:18un delirio, pero ninguno quiso discutirlo. Era evidente que todos
- 37:24teníamos ese mismo pensamiento guardado, solo que nadie lo quería
- 37:28decir en voz alta. Pasaron semanas. Nos enviaron a otras
- 37:35misiones y seguimos operando como siempre. Pero esa operación quedó
- 37:40clavada en nuestra memoria. Cada uno cargaba con la imagen
- 37:44de esas mujeres... paradas entre los árboles. No por un
- 37:49asunto sobrenatural ni por miedo irracional, sino porque su amenaza
- 37:53fue directa. Fue la única vez que alguien nos advirtió
- 37:58lo que iba a pasar si cruzábamos una línea que
- 38:01no entendíamos. Y aunque no les creíamos en ese momento,
- 38:06la forma en la que lo dijeron fue suficiente para
- 38:09que se quedara guardado. Con el tiempo, cada quien siguió
- 38:14su camino, Algunos fueron cambiados de unidad, otros pidieron traslado.
- 38:21Yo me retiré unos años después. No lo hice por
- 38:25esa operación, pero fue una de las cosas que me
- 38:28hizo pensar en dejar el servicio. Quería estar lejos de
- 38:32ese tipo de situaciones, aunque supiera que en la milicia
- 38:36siempre habrá algo que se sale de control. Aún así,
- 38:41esa misión no se me quitó de la mente. No
- 38:44importó cuánto trabajo hiciera después, ni cuántos años pasaran. A veces,
- 38:51cuando camino solo por la calle o cuando salgo de
- 38:54mi casa temprano, recuerdo la escena de esas mujeres observándonos.
- 39:00No porque las vea en la vida diaria, sino porque
- 39:03quedó grabada en mi memoria sin que yo pudiera evitarlo.
- 39:08No es una imagen que me paralice, pero aparece en
- 39:11momentos inesperados. A veces basta un ruido fuerte o una
- 39:16sombra entre los árboles para que me regrese la idea
- 39:20de que ese día alguien nos prometió algo que nunca
- 39:23supimos cómo interpretar. Con el tiempo entendí que cada militar
- 39:29carga una historia. Algunos la cuentan, otros la guardan. La
- 39:35mía fue esa operación. No fue un combate abierto ni
- 39:40un enfrentamiento con armas, pero fue la primera vez que
- 39:43que sentí que habíamos entrado a un lugar donde no
- 39:46debíamos estar. No fue territorio enemigo. Fue territorio desconocido, donde
- 39:53las reglas eran otras y donde la gente que lo
- 39:56habitaba no pensaba como nosotros. La selva quedó lejos. Dejé
- 40:03de verla desde el momento en que me retiré. Pero
- 40:07lo que pasó ahí no desapareció de mi memoria. No
- 40:11sé si fue la amenaza o la mirada de esas mujeres,
- 40:14o el hecho de que nunca supimos cuántas eran, ni
- 40:18que hacían exactamente en ese monte. Lo único que sé
- 40:22es que, aunque pasen los años, cada vez que recuerdo
- 40:26ese día, vuelvo a sentir el mismo pensamiento, entramos buscando
- 40:31una cosa, y encontramos algo que no estaba en ningún informe.
- 40:37Y así se va a quedar. No necesito volver a
- 40:41esa selva, para saber que esa operación marcó el final
- 40:44de mi vida militar. La recuerdo tal cual fue, sin
- 40:49cambiarle nada, porque algunas cosas se quedan guardadas, incluso cuando
- 40:53uno cree que ya las dejó atrás. Relatos anónimos