Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: El Humor, con Santiago Alba Rico (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va igualmente derrotero. Térdalo bien camino en dirección medio tomado para llegar al fin propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar bueno que nos vamos, dirección que se da. Por escrito. Para María Díaz alemán, va en fin de el libro que contiene un derrotozo luego en línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos de derrotero déjate rote derroteros. Iroso pensar paseando con Santiago Albarrico. Qué tal santi cómo estás Buenos días, Javier Nada, muy contento de escucharte y también antes de nada, de poder felicitarte una vez más por la salida de tu novela, a la que deseo todo el éxito que sin duda merece y lo digo como lector que he sido y que volveré a ser en cuanto pueda. Bueno. Te agradezco mucho que vuelvas a empujar el libro, como lo has hecho, además con una elogiosa frase por la que también te doy las gracias y espero con mucha ansiedad que leas ya la versión definitiva y a ver si también la disfrutas como disfrutaste el borrador. Gracias por hacerme esta cuña publicitaria, pero no hemos venido a hablar de mi libro. Hemos venido a hablar del tuyo. Empezamos con aquellas catorce palabras para después del capitalismo y gracias a eso estamos haciendo una especie de diccionario con estos derroteros, letra letra del abecedario. Así que hoy nos toca la h Si no recuerdo mal, hoy nos tocaba la h y la verdad es que también ofrece un espectro amplio de golosinas lingüísticas. No entonces estuve dudando entre hamaca, humanidad, enojo hermano ámbito e incluso Hostia, que es una palabra muy bonita y muy interesante que además, sirve lo mismo para un roto, que para un descosido, es decir, lo mismo para una misa, que para una reyerta. Pero al final, pues me he inclinado por un concepto quizá más banal. El nuevo tiempo difícil de tratar si uno pretende llegar hasta el fondo que ese humor, humor la bueno, me pregunta humor, porque es elegido humor, que es lo que te puedo dar. Es pues Mira, he elegido humor, pues te lo voy a confesar, pues sabes que estoy escribiendo yo a mí vez un libro desde hace ya mucho tiempo avanzo milimétrica o homeopáticamente y en este momento estaba terminando un capítulo sobre una obra literaria que a mí me ha producido siempre un placer infinito leer una hilaridad inmensa y que he leído varias veces a lo largo de mi vida, que es las aventuras del buen soldado Smage de Charos laff Hashek, de autor checo. Y es un clásico, digamos, de la literatura checa, y un clásico también del humor disparatado, antibélico. Y bueno, pues, pues acababa este capítulo, hablan haciendo una defensa en definitiva del humor, sobre todo el humor popular carnavalesco irreverente, claro y bueno, pues me parecía que era un buen tema. Mucho grato abordarlo desde la letra h fíjate. Estoy pensando, antes de que sigamos o antes de que profundicemos en el humor, que una de mis novelas favoritas es una novela de humor, que es el férdi Durke de Gombrowicz y también es un puro disparate y es una de las novelas que más he disfrutado leyendo varias veces. Además, pues sin duda porque además son novelas nada banales, por nada, la hacen reír mucho, pero también te hacen pensar mucho bueno de dónde viene el humor, pues mira humor bien de una palabra latina, que es humor humoris, que en realidad quiere decir líquido y también, por lo tanto, humedad, palabra que está obviamente relacionada con este término latino latino también al mismo tiempo, una etimología popular, pero de la época latina lo relacionaba con humus, que, como sabes, es la tierra de donde viene a su vez, de donde se deriva el término humilde, Y quizá la humildad saldrá a lo largo de esta conversación. En cualquier caso, el humor inicialmente nada tenía que ver con la risa, tenía que ver con la elaboración de discursos o de escenas que indujesen hilaridad o placer risible. Nada tenía que ver con lo ridículo digamos. No tenía que ver con los humores corporales. No con los humores corporales. Que esta teoría de los cuatro humores que elabora Hipócrates en el siglo V antes de Cristo, que luego recoge obviamente Galeno, que es su sucesor Romano en unos siglos más tarde, pero que luego va a prolongar su vida, su vigencia científica, hasta el siglo XVIII, hasta te perdonas, al siglo XIX, hasta del siglo XIX durante todos esos siglos. Pues en torno a estos cuatro cuatro humores se van a elaborar de alguna manera teorías adyacentes que van a cubrir todo el espectro de la vida humana. Como recordarás, los humores y humorístico y humorismo. Hasta el siglo XIX se refería a la teoría de los humores y no tenía nada que ver con la risa cuando Cervantes no hubiera entendido jamás en el sentido en que nosotros la pronunciamos la palabra humorismo. Bueno, pues, digo que estaba basado en la supuesta existencia de cuatro líquidos corporales básicos que eran, como recordarás, la flema que se expresaría a través de mucosidades y secreciones blancas y estaría depositada en el cerebro, que también es de consistencia mucilaginosa en la sangre que discurre por las venas, la bilis negra, que estaría depositada o instalada en el bazo, y la bilis amarilla, cuya sede sería el hígado y la misícula biliar. Bueno, lo interesante de esta teoría es que, desde luego, se tradujo en una práctica, una práctica médica, produjo toda una serie de terapias y también de fármacos que combatían el desequilibrio entre estos us a partir de la convicción de que allí donde había exceso o falta de algunos, alguno de ellos, la salud sufría a un quebranto y que toda enfermedad estaba relacionada, por tanto, con estos cuatro humores. Fíjate hasta qué punto que digo, hasta mediados del siglo XIX, cuando los microorganismos, las bacterias, digamos los gérmenes, pues inhabilitan por completo la teoría de los cuatro humores, pues prácticas como la sangría claro que todavía vemos. No sé engette en la última escena de Werder, pues tenía que ver con esta voluntad de restablecer el equilibrio y de los tilos. Sí, afortunadamente, se superó la teoría porque se hicieron muchas barbaridades, entrellas médicas, mucha sangría, muchas sangrías, en efecto, y la palabra sangre, obviamente, eboca también escenas de batalla y de matanzas. Pero bueno, la otra vertiente digamos interesante de esta teoría era, como recordarás Javier No, pues es que también permite elaborar o algo así como una doctrina de los temperamentos humanos, de tal manera que se distinguía y todavía se utilizan algunas veces estos términos, aunque en otro terreno entre los flemáticos, que serán aquellos que serían más cerebrales, los sanguíneos, más apasionados, los melancólicos, en los que dominaría la bilis negra y, por tanto, una visión sombría y oscura de la vida, y los coléricos enrique dominaría el hígado como órgano fundamentalmente iracundo. Y bueno, pues, de alguna forma es interesante, porque es verdad que todos seguimos pensando en esos términos, aunque ya no reflejen ningún fundamento epistemológico o médico, pues sí que seguimos utilizándolos como adjetivos, como adjetivos literarios o incluso como adjetivos simplemente caracteriológicos. Definimos, pues no sé a los ingleses como flemales y los españoles seríamos más sanguíneos, aunque a veces también bastante melancólicos y no menos coléricos. Y bueno, pues también fíjate que melancolía es una enfermedad. Es una enfermedad que luego se traslada al ámbito psicológico y colérico. Es también una enfermedad a partir de que ver con el cólera una enfermedad grave e infecciosa que ha matado a mucha gente y se traduce en este adjetivo que sirve para describir una personalidad negativamente apasionada agresivo. De todas maneras, algo hemos heredado de esos cuatro humores y de los adjetivos y caracteres que generaron, porque ahoy se dice lo del buen y mal humor De alguna manera se sigue hablando del humor como aquello que implica un estado de ánimo Exactamente. Este desplazamiento es interesante. Se plaza de carácter a estado de ánimo exacto o primero, de lo propiamente físico a lo caracteriológico al estado de ánimo, porque, en definitiva, cuando se hablaba en la antigua Grecia o en roma de buen humor, se quería decir buena salud. Un equilibrio entre los cuatro humores o los cuatro líquidos, pero es cierto que lo utilizamos y luego pasaremos a lo que llamamos hoy humorismo. Pero identificamos también el humor con el estado de ánimo, con estar de buen o mal humor. Y mira aquí y no sé es que alguna vez ha salido ya en alguna de estas conversaciones que siempre me ha gustado mucho en el Libro de los Muertos, el libro sagrado de los antiguos egipcios, que daba instrucciones para que el alma pudiese alcanzar el otro mundo sin percances y superar el juicio de osiris. Pues pues en ese libro donde se enumeran los pecados que tendría que negar haber cometido ante el Tribunal un egipcio fallecido, pues entre esos pecados se encuentra el mal humor. Anda el bad humor es un pecado que te puede impedir el acceso digamos a los placeres del otro mundo. Y esta idea del mal humor como un pecado, como un delito que habría que negar si quieres que tener acceso a la bendición de los dioses, me parece interesante y sugerente, porque es verdad que siempre pensamos en pecados en torno a los diez mandamientos. Hay cosas que obviamente es tan mal y son siempre actos u omisiones, pero en cualquier caso, no Estados de ánimo. Y realmente concebir un Estado de ánimo como un delito, como un pecado implica acertar que nuestros Estados de ánimo también intervienen en el mundo, que son performativos, que son transformadores, que no solamente nuestro cuerpo los acusa y transforman nuestro cuerpo, sino que en esa medida también interviene en el mundo. Por ejemplo, yo pensaba que me ha gustado mucho que cuando ves piensas en los siete pecados capitales y del cristianismo, hay uno que es la pereza, y la pereza es una inacción, es una omisión, digamos de la acción, pero en realidad, esa pereza de los siete pecados capitales, que es una mala traducción o en cualquiera, una interpretación de un término que es también griego y que tiene una historia precristiana, que es la Acedia, la n de la Aquelia griega, que en griego quería decir qué dos quiere decir cuidado Y, por lo tanto, la quedia o la ceedia es la falta de cuidado. Era un pecado reconocible entre los primeros monjes cristianos que, apartados de las ciudades y de los estímulos de la ciudad, se abandonaban lejos de Dios a una especie de desesperación o de indiferencia. Por ejemplo, pues San Benito, en su regla da instrucciones para combatir la feria y para castigar la feria como un pecado contra Dios. Es un mal humor que se instala en el cuerpo, que te impide disfrutar, en este caso para los cristianos de Dios, pero que te impide disfrutar también de los de los pequeños placeres. Entonces, la feria es una combinación de mal humor, indiferencia, descuido y bueno. Finalmente, se puede identificar con la depresión. Es un estado de ánimo, pues bastante frecuente. Yo diría que crecientemente frecuente en nuestras sociedades del consumo occidentales, porque no sería lo mismo esa feria que la pereza actual. Lo digo porque también ha sido una manera de ponerse este sistema compulsivo y competitivo. Ese elogio de la pereza que, por ejemplo, hizo por la varge ya, pero esa aparece es una presa activa es, como decirlo yo, es como la huelga. Una huelga es una actividad rebelde frente a un mundo injusto y desigual. Aquí, en este caso, la aquel dia griega, la Acedia, tiene más que ver, yo creo, con la depresión. Por un lado, lo vamos a interpretar como indiferencia, y esa indiferencia está muy instalada, desde luego, en todas las clases dirigentes, pero también digamos en el ciudadano consumista medio de una manera cada vez más creciente, pero también con la depresión y la pereza de los siete pecados capitales, pues se considera un pecado en la medida en que significa abandono, abandono del mundo, abandono de los deberes religiosos, abandono también de los demás, abandono de los imperativos de la vida cotidiana. Es un separarse de la vida cotidiana. Pero claro que podemos hacer otra lectura, como tú bien haces, citando de masa por lazar para hacer una reivindicación de una pereza activa, que debe ser una ruptura con todos aquellos imperativos de un mundo injusto que además se traducen en miseria y esfuerzo no recompensante. Oye qué es lo que nos pone de buen y de mal humor, pues mira, yo creo que cada uno tendrá aquí sus propias respuestas. Es verdad que si te va hacen una busca rápida en Google, la dejas inmediatamente, porque hay un montón de páginas de estas de autoayuda en que te dan recetas para estar de buen humor, desde alimentos que te ponen de buen humor, actividades físicas te ponen de buen humor. En fin, yo creo que hay cosas bastante obvias. Si hablamos de placeres pequeños de cosas que nos ponen de buen humor, que frenan nuestro mal humor, que algunas son fundamentales para la vida y, además, reivindicables y otras, pues, según tus gustos y aficiones, hay mucha gente a la que le pone de muy buen humor el fútbol y el fútbol. Por eso puede tener una dimensión también alirante, porque puedes olvidar todas tus penas de la semana en el trabajo, tus dificultades afectivas, etcétera, porque hay un partido de la champions el miércoles o de la Copa del Rey el sábado. Pero luego está la comida, está el sol, está la belleza, está el reconocimiento del otro. Una cosa que te pone de buen humor es siempre haber acabado una tarea que te ha exigido mucho esfuerzos. Sí, sí, y como tú tú sabes muy bien. Y luego yo creo que hay algo que decide nuestra inclinación hacia el bueno o el mal humor, y tiene que ver con el futuro, con el hecho de que haya algo esperándote en el futuro y que ese algo sea de alguna manera prometedor, que sea excitante o que sea por lo menos favorable. Creo que uno de los problemas que tenemos hoy planteados, como bien no se expresa la obra de Mark Fisher y es un tema no sé al que se dedica largamente germán cano, es esta cuestión de la dificultad para imaginarnos un futuro, para imaginarnos algo favorable, algo prometedor, que esté esperándonos en el futuro. Eso la problemente tiene que ver con la esperanza. Un mundo desesperanzado, su mundo abandonado a la aceria y abandonado al mal humor. El libro que decías de marfíser es el realismo capitalista. No exactamente, sí, sí, y creo que ahora mismo se ha planteado una interesante reflexión sobre esta instancia, a futuros, sobre esta categoría que necesitamos llenar de algo que tire de nosotros, porque si no hay futuro, acabamos llenando ese futuro de pasado y, por lo tanto, de nostalgia y melancolía de Bilis Negra. Y cuáles son los motivos para el optimismo, pues probablemente no hay nunca motivos para el optimismo. Lo que hay son objetos y cuerpos que ingenuamente te obligan a repetir un gesto, con independencia de que te lleve o no te lleve a ninguna parte. Creo que hoy motivos para el optimismo hay muy pocos y quizá no conviene además inducir un falso optimismo. Si yo pensaba ahora escribiendo sobre el buen soldado. S Baige, este personaje idiota que, sin embargo, sobrevive a la Primera Guerra Mundial y, además, ilumina todo el desorden, la injusticia y la crueldad de los mandos militares y del Imperio austro húngaro. Pensando en este idiota que nos hace reír, pero que haciéndonos reír, ilumina las desigualdades del mundo, pues lo comparaba en mi cabeza con el cándido de bater do adoctrinado por Panglosse. Y esta idea de que el mundo va siempre hacia lo mejor es el mejor mundo posible y además, se dirige siempre hacia lo mejor, es decir, hacia lo óptimo de donde se deriva el término optimismo. Entonces yo creo que no hay muchos vos para el optimismo y que tenemos que parecernos más a Svale que a Kandy. Lo dis baige es un hombre que fundamentalmente disfruta de los placeres pequeños hacer reír y lo hace de tal manera que finalmente queda muy clara la solidaridad entre los pequeños y la superioridad de los pequeños y frente a ella la crueldad, la insensatez y la irracionalidad de los grandes de los poderosos. No podemos ser como panglos y cándido y menos en estos momentos, en medio de las muchas crisis que estamos viviendo. Pero sí que tenemos que intentar parecernos algo al buen soldado dispaige y tratar de vincularnos a objetos que nos nos hagan. Repetir un gesto con una cierta, una cierta ilusión, con una cierta energía. Entonces es una cuestión más bien de energía vinculada a objetos de energía espontánea que de motivos o razones para el optimismo que hay pocas oye tienen que repetir el mundo con ingenuidad y sin optimismo. Llevamos un rato ya paseando y todavía no hemos hablado de la definición, que hoy está más extendida, de la palabra humor, de la comicidad, de la risa, de la hilaridad. Hemos hablado un poco al principio, pero hemos hablado más del buen y mal humor en ese estado de ánimo, más positivo o negativo. Pero todavía no hemos entrado en materia de la risa. Ya y fíjate, que es lo que más me interesaba, obviamente, y ya no quiero. No quiero alargarme demasiado porque hubo un día que nos pusimos a hablar y nos fuimos demasiado lejos. Bueno, pues, pues, sí, a ver yo creo que esto es importantísimo porque bueno, pues, desde el humorismo la comicidad tienen que ver con la risa. Son dos cosas diferentes. Yo diría que la comicidad es una respuesta si quieres espontánea a estímulos muy inmediatos que pueden ser de orden lingüístico, pueden ser también de orden visual y que de promenera, tienen que ver con lo que provocan nuestro cuerpo, que está sometido a un orden, a un régimen, a un reglamento el que las cosas en el mundo ocurran de una manera distinta a cómo ocurren habitualmente, que el hecho de que las cosas se salgan de su carril y problemas de algo también es muy mecánico, muy automático en la comicidad. O sea, si pensamos en escenas cómicas del cine. Lo he dicho muchas veces, pues pensamos, por ejemplo, en tiempos modernos y por eso los automatismos son muy cómicos en la escena de la máquina despachadora de desayunos que se acelera, se desordena, ya no va por donde tenía que ir. Y eso hace que de pronto Chaplin se conviertan en víctima y no en benefactor de esa gran adelanto del progreso. Lo mismo pasa en la cadena de montaje y vemos cómo Chapling, con mucha intención, explota la comicidad de los automatismos o moticidad de las cosas que caen algo que se sale del orden y de manera muy física, muy inmediata, nos hace reír a veces con crueldad. Es muy cómica. Es cómico ver tropezar a alguien y caer. Es cómico ver cómo retiran la el payaso tonto retira la silla del trasero, del payaso listo que es abajo. Es cómico fíjate ver caer una fila de fichas de dominó Y es cómico lo decía yo con un ámbito provocativo y eso demuestra como la comicidad que debe ser absolutamente libre. Sin embargo, pues tiene aspectos a veces muy duros. Es cómica también la caída al derrumbe, el derribo de las torres, de las torres gemelas, todo lo que nos hace. Rey decía Chesterton que todos los seres humanos son igualmente trágicos e igualmente cómicos, porque son trágicos cuando se mueren y son cómicos. Y elige él esta escena cuando persiguen sus sombreros, el sombrero que creo que ya lo sí le hemos hablado alguna vez. Y bueno, pues eso se puede uno reír de alguien que está, que está persiguiendo un sombrero por la calle, o de alguien que se ha caído o de alguien como Chaplin, al que de pronto se le acelera la máquina creo, Creo que sí y enseguida hablamos de esto, del derecho a reírse. Y la otra cosa es el humorismo. El humorismo no es lo mismo. Comedia que humor no es lo mismo. Yo creo que comedia que esto es la diferencia. Por ejemplo, desarrollan mucho pues pirantel o Shasha, pero que también ha explorado que plado gente como Verso o el propio Kant lo que ocurre esto con un chiste o con la comicidad y cómo hay que diferenciar entre estos dos aspectos. La comicidad sería como mucho más elemental, mucho más digestiva, mucho más visceral. Y humorismo sería implica una cierta distancia, una cierta distancia que tiene que ver, por lo tanto, con la ironía que en griego quiere decir disimulo. No tú cedes a lo mejor a un poder que es mucho más fuerte que tú que te puede matar, pero te distancias de él a través del humorismo. Y a través del humorismo, pues declaras tu independencia. Si pensamos en estas escenas de Chaplin que tú cómo pasamos de la comicidad al humorismo. Cuando de pronto vemos a Chaplin en la quimera del oro cocer una bota y comérsela desarrollando todas las maneras de mesas propias de una aristócratafecinado, entonces se come muy despacio. Una bota la va partiendo con un cuchillo en tenedor, ha puesto un mantel y esto en medio de una bruna terrible como para mostrar su independencia frente a la situación que está viviendo. Creo que el humorismo es una reivindica entre o visual, de independencia o de distancia frente a un poder que te aplasta y, por lo tanto, ya no te aplasta tanto Y en consecuencia a la rita clarisa. Creo que siempre liberadora, tanto si es cómica como humorística. Bueno, ahí estamos hablando de un ejemplo de reírse de abajo arriba. El pobre se ríe del rico. Puede ocurrir también al contrario. Nos podemos reír de cualquier cosa. Tenemos derecho a reinos de todo. Yo creo que tenemos derecho a reinos de todo. Y esta es la la verra cuestión mira Yo, en un artículo hace unos años citaba un chiste judío que recogí de un libro de Delfín Orbiller, que es una filósofa y rabina francesa. Contado un chiste fíjate, el chiste de judíos, en el que hay varios judíos que están riéndose. Contando chistes sobre el holocausto supervivientes de Austria, contando chistes sobre el holocausto? Y entonces se presenta a Dios ante ellos y les regaña severamente por tomarse a risa un asunto tan trágico. Y los judíos que están contando estos chistes o holocausto le responden airados. A Dios le dicen y tú, qué tienes que decir si no estabas allí es un chiste buenísimo que que es terrible porque pones a analizarlo. Y por un lado, es eso es cómo reprocharle a Dios. Nos dejaste morir en las cámaras de gas. Tú no estabas, cuando nos conducían en los vagones de la muerte hasta oushvid dónde estabas, tú. Pero al mismo tiempo tiene también otra lectura que es muy interesante y tiene que ver con la supervivencia. Con qué derechos tenemos los supervivientes y si lo piensas bien, supervivientes, lo somos todos aquí en una cuestión. Es esta Dios es muy, muy serio y regañón porque es inmortal, porque es eterno. En cambio, los seres humanos, no los seres humanos. Somos fragilísimos y estamos siempre a punto de morirnos. Este este estar a punto de morirnos, es lo que llamamos, lo que llamamos vida. Y el problema, además, es que estamos a punto de morir, de morirnos. Pero estamos vivos y estamos vivos rodeados de mucha gente que se está muriendo o de mucha gente que ya se ha muerto. Entonces digamos que somos, que somos supervivientes y como supervivientes, qué tenemos que hacer. Podemos reírnos de todo, Podemos reírnos incluso de la muerte, incluso de los muertos. Pues yo diría que sí. Precisamente por eso, porque también vamos a morirnos? A ver, podemos concebir la humanidad como un penal de condenados sin remedio porque va a morirnos, pero también podemos concebirlo como un picnic de perdonados contra todos. Alguien tiene que perdonarnos. Por eso Mira Dostoyeski decía esa famosa frase. Si Dios existe, todo está permitido. Pero en realidad, la frase que un cristiano sensato debería decir es la de que si Dios no existe, nada puede ser perdonado y necesitamos a Dios para que en un mundo muy malo, que todo el mundo se muere. Nos permita, pues, comer con placer un plato de judías, cambiar el pañal a nuestro niño, abrazar a nuestra mujer o a a nuestro marido. Y si no creemos Dios, nos tenemos que perdonarlos unos a los otros. Todos estos gestos banales de la vida, de la vida cotidiana. Y si no nos perdonásemos, si no nos perdonase alguien todos los días, el hecho de estar vivos, el hecho de haber sobrevivido a los que ya han muerto, es que no podríamos ni prepararnos una pizza y tuvarnos un momento al sol, ni desde luego le oyó contar un chiste. Y eso es lo importante. Si yo creo que esos supervivientes de Auswitz, que contaban, esos chistes, que Dios le reprocha lo que estaban haciendo era perdonarse a sí mismos