Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Liberamos A Un Nahual Y Terminó En Tragedia Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más. Comenzamos en un pequeño pueblo, lleno de vida y gente muy amable. Un grupo de amigos habían decidido ir de excursión a una montaña de la cual habían escuchado varios rumores. La montaña prometía ser un lugar donde podrían tener grandes aventuras. Iban a poder admirar la belleza de la naturaleza y realizar actividades en las que la adrenalina estaría al por mayor. El grupo de amigos estaba conformado por cuatro individuos. Cada uno destacaba por un rasgo de su personalidad. Carlos era el que llevaba la batuta de ser el líder y era el más valiente de todos. Su valentía a veces chocaba con la imprudencia NN también de la RN la ba a una chica llamada Marta, quien tenía una gran pasión por la fotografía. Ella buscaba capturar todos los aspectos de la naturaleza, además de que amaba tomarle fotos a sus mascotas y a cualquier ser viviente que encontrara. Deseaba ir a esa excursión, ya que allí encontraría escenas que en la ciudad eran difíciles de tener. Pedro, por su parte, era el fiel acompañante de su mejor amigo, Carlos, y finalmente estaba Paola, amante de la naturaleza y la vida, quien le tenía un gran cariño a su pueblo que la vio crecer y a sus amigos que había conocido durante su infancia y aún conservaba la curiosidad por descubrir las emociones prometidas en la montaña. Los llevó a adentrarse en ella planearon todo el viaje, desde cómo llegar hasta allá, las actividades a realizar y el cómo y cuando regresar de la montaña. Llegó el día el amanecer predecía un día soleado, despejado perfecto para dar inicio a su aventura. Tomaron un camión paola. Dudosa preguntó a sus amigos si ese camión los llevaría hasta el lugar. Todos sus amigos respondieron que no se preocupara. Iban por buen camino. Ella aún con la duda, buscó a quién preguntar. Notó al fondo del camión a un anciano que llevaba bolsas con frutas y comida. Ella se acercó y preguntó si ese camión los llevaría a la entrada de las montañas. El anciano, un viejo muy amable, le dijo que sí. De igual manera dio indicaciones sobre cómo llegar hasta ahí. Ella agradeció la atención. El hombre preguntó a qué se debía la visita. Paola respondió diciendo que ella y sus amigos iban en busca de grandes experiencias en el lugar. El viejo le advirtió sobre una vieja leyenda que se contaba ahí. Supuestamente, en el fondo de la montaña había una cueva en la cual yacía un agual, el cual no podía ser despertado o desgracias ocurrirían en el pueblo. Paola algo asustada. Regresó con sus compañeros. Bajaron del camión y comenzaron a caminar hacia las montañas. Tardaron en subir, pero lograron subir hasta la cima de la montaña. Carlos comenzó a armar las casas de campaña. Marta sacaba fotos de todo a su alrededor, mientras Pedro la acompañaba. Todo estaba listo y la noche caía. Paola no podía evitar pensar en la leyenda que había escuchado. Trataba de buscar la cueva, pero no lograba encontrarla. Sus amigos le llamaron pues irían a explorar más a fondo la montaña y no querían dejar a ninguno solo. Cada vez subían más y más. Paola inteligentemente dejaba rastros el camino para que así ellos pudieran regresar fácilmente y no se perdieran. Mientras caminaban sin darse cuenta habían llegado a un punto en el que estaban cubiertos por la hierba y una sensación extraña los invadió como si estuvieran siendo observados por algo que se encontraba escondido entre las sombras. Marta vio a lo lejos la supuesta cueva que mantenía preso al nahual. Ninguno de ellos tenía conocimiento de eso. Únicamente Paola, que había conversado con el anciano en el camión. Carlos y Pedro también vieron la cueva. Esta emitía una luz bastante tenue. Ambos chicos le dijeron a sus amigas que se alejaran un poco, pues no sabían que podían encontrar dentro de la cueva. Lentamente se acercaron. Cada paso que daban resonaba en la cueva y una mínima pisada a una rama seca hacía un ruido profundo. Ellos se acercaban cada vez más a la luz. Tenue. Carlos avanzaba examinando cada detalle de la oscura cueva. Pedro lo seguía, pero le pedía que mejor salieran. De ahí. Presentía que algo malo podría suceder. Su amigo lo ignoró y siguió adentrándose fuera de la cueva. Las dos chicas observaban la vista al pueblo y se lograba distinguir, a pesar de que los árboles lo cubrían. Marta tomaba varias fotos mientras Paula, procu ocupada por sus amigos, se acercaba poco a poco a la cueva para verificar que ambos se encontraran bien. Su amiga no dudó en correr así a donde se dirigía, ya que tampoco quería quedarse sola en medio de la oscuridad. Ambas decidieron entrar también a la cueva para acompañar a sus amigos. Así, si algo ocurría entre los cuatro, lo podrían resolver. Paola sacó de su bolsa una pequeña lámpara que había llevado. A pesar de que la cueva emitía una luz. Esta era bastante baja y no permitía ver todo lo que se encontraba ahí dentro, por lo que ella alumbraba el camino que sus dos amigos habían seguido. Daban pasos lentos tratando de no pisar algún animal o lastimarse con algo. Ella apuntó la luz hacia arriba. Su amiga se asustó al ver lo que había plasmado ahí unas huellas de una criatura extraña, pero estas huellas rodeaban todo el pasillo de la cueva hasta llegar al fondo en donde sus dos amigos habían entrado. Las dos se preocuparon por ello y al fondo escucharon un grito de asombro, por lo que corrieron rápidamente hacia allá. En lo profundo de la cueva se encontraron los cuatro amigos habían encontrado un altar bastante extraño. En él había una vela, la cual era la que emitía la luz, que llamó la atención de todos. Observando todo el altar, vieron una piedra en medio de todo. Carlos tomó esa piedra, la miró detalladamente y notó un extraño símbolo, el cual era casi imposible de ver ya que estaba cubierto por la tierra, tomó la piedra y en el primer charco de agua que encontró metió la piedra. Paola comenzó a preocuparse y les dijo que debían salir inmediatamente de esa cueva. Ella confesó la leyenda que el anciano le había contado en el camión. La cueva en la que estaban era la prisión del nahual Carlos, sorprendido por la historia, soltó la piedra, pero ya era tarde. De alguna manera, al meter en agua pura la piedra le habría dado vida a la criatura. Dentro de la cueva, un n tejido de animal comenzó a escucharse. Esos sonidos asustaron a los cuatro y corrieron fuera de la cueva. Mientras lo hacían, el suelo comenzaba a vibrar de manera violenta. Cuando salieron de ahí buscaron los restos que Paola había dejado para regresar a la casa de campaña. Marta volteo a la cueva una sombra, salía lentamente del piso y se materializaba frente a ella. Vio cómo tomaba diferentes formas de persona de animales. Un poco de ambas quedó sorprendida al ver eso, pues jamás en su vida había visto semejante cosa, por lo que decidió tener ese momento capturado en su cámara, por lo que la sacó e intentó fotografiar a la extraña criatura y tomó varias fotos. Sus amigos a lo lejos gritaban su nombre para que regresara con ellos, pero Marta estaba muy concentrada tomando fotos. Ellos decidieron dejarla, ya que si no se alejaban de ahí todos tendrían un trágico final. De repente, la bestia se determinó por tomar forma de un felino con una cabeza humana, el cual rápidamente vio a Marta como una presa fácil. Ella estaba a punto de tomar la foto cuando la criatura se lanzó sobre ella arrancándole la vida. Los amigos, mientras corrían, escucharon los gritos de su compañera. Pedro regresó a tratar de salvarla de lo que le estuviera pasando, pero ya era demasiado tarde. La criatura ya no estaba ahí. Sólo encontró el cuerpo de ella sin vida. Se quedó parado frente a su cuerpo inmóvil, sufriendo por la pérdida. El aire frío recorría todo su cuerpo. Le dio un último abrazo y se dio cuenta que en su mano conservó la cámara, la tomó y se la llevó. Volvió con Carlos y Paola a darles la noticia acerca de su amiga. Ellos no lo podían creer y de inmediato, los tres rompieron en llanto en medio de la oscuridad. Paola sabía que habían liberado al navaal del que le habían advertido. Ella se dijo que r tenían que continuar con el camino, pero los dos chicos se negaban a dejar ahí. Tirado el cuerpo de su fiel amiga. De repente, el sonido de un cuervo se escuchaba cerca. Los tres escondieron entre la hierba y comenzaron a dar pasos lentos para que el nahual no los encontrara. Al parecer, habían logrado esconderse de él y continuaron bajando. El grupo de amigos iba llegando en donde se habían instalado, pero Paola logró ver a alguien revisando todas sus cosas y les dijo que se detuvieran y que fueran lo más sigilosos posible. Miraron que era lo que tenían enfrente de ellos. Un hombre aparentemente desnudo de cabellos largos y piernas de cabra, el cual estaba oliendo y rompiendo todas sus pertenencias. Pedro tenía deseos de venganza en contra del nahual por la vida de Marta, por lo que tomó una enorme piedra y se lanzó sobre él golpeándolo en la cabeza. El animal emitió un grito de cabra en sufrimiento para después esconderse entre las hierbas. Los tres rápidamente tomaron sus cosas más valiosas y dejaron todo para volver al pueblo. Nuevamente corrían tratando de llegar lo más pronto posible a la carretera para poder pedir ayuda. En el camino escucharon a un perro llorar de manera desgarradora. A los pocos metros. Se encontraron a ese perro de colores negros tirado en el camino. Su mirada era de sufrimiento y ellos, al encontrarlo, sintieron lástima por el pobre animal y no dudaron en ayudarlo, excepto Paola, quien no estaba segura de que en realidad fuera un canino. Pedro dijo que si su amiga aún estuviera con ellos, ayudaría sin dudar a cualquier perro, sin importar el color o la raza. Entonces cargó al perro y continuó caminando detrás de sus dos amigos llegaban a la salida de la montaña y el animal, al parecer, se había quedado dormido. Pedro creyó que ese había sido su último respiro, por lo que buscó un lugar para dejarlo y continuar con su camino. Encontró un árbol perfecto para dejar descansar al peludo, pero cuando lo puso en el piso, abrió sus ojos y éstos tenían un color rojizo, mostrando maldad. El perro sacó sus grandes colmillos y terminó con la vida de Pedro a mordidas. Carlos y Paola se detuvieron a buscar a su amigo, pero él no regresaba. Pensaron lo peor. Ambos se resignaron a que había sucedido nuevamente y el Nahual se había llevado la vida de uno de sus amigos. Paula intentó regresar a buscarlo, pero Carlos la detuvo y le dijo que no era buena idea, pues no soportaría perder a otra amiga. El mismo día ambos salieron de la montaña y comenzaron a pedir ayuda para regresar al pueblo. Mientras caminaban en la oscura carretera, un quejido se escuchaba cerca de ellos, lo que hizo que los dos volvieran a correr gritando auxilio. El Nahual los acechaba. Cansados De tanto correr, se detuvieron a pensar en él todo lo que había pasado. Ellos sólo buscaban pasar un buen día en la montaña como amigos, divertirse y tener una buena experiencia, pero habían obtenido todo lo contrario. Desgracias, y perder a dos de sus amigos Mientras caminaban. Carlos se dio cuenta que no iban en la dirección correcta, pues el pueblo estaba hacia el lado contrario. Pero al escuchar el quejido del naual, no pensaron en eso. Sólo pensaron en sobrevivir. Le dijo a Paola que debían regresar y ella, con demasiado miedo, se negaba a volver a caminar. Por ese rumbo, se paró, sacó su lámpara y comenzó a hacer señales de auxilio. Afortunadamente, una camioneta se paró a ayudarlos. Ambos subieron al vehículo y le contaron lo que les había sucedido. El hombre asombrado al ver que la leyenda era cierta. Detuvo la camioneta justo enfrente de la entrada a la montaña. Ambos le rogaron para que continuara su camino, pero él les dijo que no tan tardaría. Bajó y sacó de la cajuela un arma para dárselas en dado caso que el naual se apareciera nuevamente. Cuando cerró la cajuela, el sonido se volvió a escuchar y el hombre miró al cielo tratando de buscar al animal, pero no logró encontrarlo, por lo que rápidamente subió a la camioneta, la encendió y pisó el acelerador. Estaban cerca de llegar al pueblo y ellos seguían conversando sobre todo lo que les pasó. Ellos creían que al fin habían logrado deshacerse del nahual, pero de repente, algo cayó en el techo del auto, algo de patas muy pesadas caminaba arriba del vehículo. El hombre trataba de tirar a lo que estuviera ahí, pero no lo lograba. Era como si estuviera pegado a la camioneta. Carlos se asomó con mucho cuidado y vio al Nahual, pero éste también lo veía con una mirada fría y aterradora. Tenía cabeza humana, cabellos largos y una boca que dejaban verlos colmillos con los que había atacado a Marta y Pedro regresó la cabeza inmediatamente a la camioneta y le dijo al hombre que el naual estaba encima de ellos, por lo que frenó bruscamente, haciendo que la criatura cayera sobre el parabrisas y cofre para terminar en el suelo. El auto quedó quieto y vieron como a unos cuantos metros. Éste se ponía de pie lentamente. Era una mezcla de animal y humano no podían creer lo que tenían enfrente. El hombre pisó el acelerador para arrollarlo, pero la bestia dio un salto y quedó nuevamente arriba de la camioneta. Con sus garras. Comenzó a rasguñar la cara del hombre, haciendo que perdiera el control y el vehículo volcara fuera de la pista, terminando entre la hierba. Los dos, con todas sus fuerzas salieron, pero el hombre no lo logró, pues el naual había tomado una vida más a lo lejos veían el pueblo estaban a unos cuantos metros de llegar a su salvación, o al menos eso creían. Carlos tomó el arma que el hombre le había dado, es estaba de sono decidido a acabar con esa bestia de una vez por todas. Ambos comenzaron a caminar hacia el pueblo. Con cada paso que daban. Sentían que el nagual no tardaría en hacerse presente. Llegaron a un pequeño lugar donde había agua pura. Ahí los animales solían acercarse a beber agua para hidratarse. Cruzando el pequeño lugar, voltearon para asegurarse que no estaba detrás de ellos. Desgraciadamente, no fue así y el nahual se volvió a ser presente, Pero esta vez no fue en forma de algún animal. Esta vez era tal cual, el mismo nahual que vieron levantarse cuando lo tiraron de la camioneta. La criatura estaba parada observándolos. Ellos trataron de no moverse, pero el naual violentamente corrió así a ellos eran la última presa antes de comenzar a atacar a las personas del pueblo. Ambos se quedaron inmóviles por alguna razón. Los pies les pesaban, por lo que carlos comenzó a dispararle con el arma, esperando a que funcionara y acabara con él, pero no fue así. El Nagual se lanzó sobre él y trataba de devorarlo con sus grandes colmillos llenos de sangre carlos con todas las fuerzas. Forcejeaba con él evitando ser devorado. Paola recordó cómo había sido que el Nagual había cobrado vida en un principio. Había sido a causa del agua pura de aquel charco en la cueva, por lo que creyó que sí lo lanzaba nuevamente al agua. Este, por fin, dejaría su mundo y volvería a su prisión. Ella con miedo, pero decidida, golpeó al Nahual con una piedra, justo como Pedro lo había hecho, y éste reaccionó de la misma manera con un quejido de un animal en sufrimiento, Pero esta vez no corrió a esconderse se lanzó sobre Paola. Carlos se levantó rápidamente y volvió a golpear al Nahual, pero con más fuerzas, lo que hizo que la bestia se enojara aún más. Fue entonces que se volvió más violento, se lanzó sobre él y fuertemente y comenzó a rasguñar toda su cara y a morder con sus ojos colmillos todo su cuerpo. Paola se levantaba y veía esa desgarradora escena. Finalmente había acabado con la vida de su último amigo, sin nada más que perder tomó el arma que Carlos había dejado caer y comenzó a disparar las últimas balas. Estas no lo mataron, pero lograron lo que ella quería derrumbarlo en el agua pura. Un silencio total se apoderó del ambiente. Paola creía que finalmente había conseguido acabar con el Nahual volteó a la montaña, la cual se podía ver desde esa distancia. En la montaña, un humo salía de la cueva de donde estaba encerrado el nahual y unos quejidos se escuchaban venir de aquel lugar maldito. Ella sintió un alivio, pues la pesadilla había acabado, pero no fue así. Ella con lágrimas en los ojos por lo sucedido, miraba a la montaña, pero detrás de ella el humo salía del agua. Sin que se diera cuenta, el naual salió de ese charco y lentamente se acercó a Paola. Ella aún sin sospechar nada, fue sorprendida. El Nahual la tomó fuertemente con sus garras, evitando que pudiera escapar y la arrastró hasta el charco para terminar con su vida, justo como lo había hecho con sus otras víctimas. Sin embargo, con ella no lo hizo por completo la dejó moribunda en medio de la entrada al pueblo, sólo para que observara cómo entraba al pueblo, hacer de las suyas y tomar más vidas inocentes. El nahual no tardó mucho en acabar con toda existencia en ese lugar. El pueblo pasó de ser un lugar lleno de vida con grandes historias y buenas personas a ser un pueblo totalmente fantasma que había sido consumido por una leyenda relato escrito y adaptado por Andrea Lezama