Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Iglesia Donde Un NAHUAL Rezaba De Noche - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Crecí en un pueblo chico, rodeado de cerros y caminos
- 0:08de terracería. Ahí todos conocían la historia de todos, y
- 0:13aunque escuché muchas veces a la gente hablar sobre Nahuales,
- 0:17nunca les presté atención. Mi abuelo solía contarlas con detalle,
- 0:22sobre todo cuando se reunía con sus amigos en el patio,
- 0:26pero yo lo veía como plática de señores mayores, algo
- 0:30que repetían por costumbre. Aún así, Había noches en que
- 0:35lo veía observar hacia el monte, como si buscara algo.
- 0:39Cuando le preguntaba, respondía que era mejor no andar afuera,
- 0:43después de que oscurecía, pero jamás me explicó por qué.
- 0:48Y con los años, dejé de pensarlo. Vivíamos mi mamá,
- 0:53mi hermano menor y yo, en la casa que había
- 0:56sido de mis abuelos. Era una construcción vieja, hecha de
- 1:01bloques en la parte principal y y de lámina en
- 1:04la parte del patio el portón delantero era de madera
- 1:08gruesa con clavos grandes y bisagras oxidadas que rechinaban cuando
- 1:13se abrían la casa siempre necesitaba arreglos pero mi mamá
- 1:18hacía lo posible por mantenerla en pie mientras trabajaba en
- 1:22el comercio del pueblo mi hermano casi no estaba porque
- 1:27estudiaba en la ciudad regresaba los fines de semana y
- 1:30se iba otra vez el lunes Todo seguía normal hasta
- 1:35que mi mamá enfermó de un momento a otro. Primero
- 1:39le temblaron las piernas mientras caminaba hacia la cocina. Pensó
- 1:44que era cansancio, pero al día siguiente perdió fuerza cuando
- 1:48intentó levantarse de la cama. Los doctores del centro de
- 1:53salud revisaron su presión, sus reflejos y todo lo que pudieron,
- 1:57pero solo le dijeron que quizá era una infección o
- 2:00un problema temporal. Nada de lo que dijeron coincidía con
- 2:05lo que veíamos en casa, porque cada día parecía más débil,
- 2:10como si su cuerpo perdiera firmeza. Yo me quedé a
- 2:14cuidarla por las tardes, cuando regresaba del trabajo. La acompañaba
- 2:19para que pudiera levantarse, acomodaba sus cobijas y le preparaba
- 2:23comida blanda. Una noche, mientras la ayudaba a cambiar de posición,
- 2:29me tomó del brazo con un poco de fuerza. Me
- 2:33pidió que abriera una caja de madera que tenía guardada
- 2:36en su ropero. Era una caja pesada, con la tapa
- 2:40marcada por los años. La llevé a su cama, la
- 2:44puse sobre las sábanas y la abrí. Adentro había varias
- 2:49cosas viejas, fotografías, papeles doblados y una bolsa pequeña de
- 2:54tela gris. La bolsa estaba bien cuidada, como si alguien
- 2:58la hubiera guardado con intención de mantenerla intacta. La abrí
- 3:03con cuidado y encontré un colgante circular de metal. No
- 3:08era religioso, no tenía cruz ni figura de santo, sólo
- 3:12tenía líneas marcadas alrededor, formando una especie de relieve y
- 3:17era frío al tacto. Mi mamá respiró hondo y me
- 3:21pidió que lo guardara conmigo. Me dijo que había sido
- 3:25de mi abuelo y que él lo llevaba siempre que
- 3:27salía por las noches. Su voz se escuchaba débil, pero
- 3:32hablaba con claridad. Me dijo que no lo dejara lejos
- 3:37mientras ella estuviera enferma. No entendí la razón, pero asentí
- 3:42y lo guardé en el bolsillo de mi camisa. Ella
- 3:45cerró los ojos y siguió descansando. Yo me quedé sentado
- 3:50a su lado un rato, observando su respiración lenta. Esa
- 3:55misma madrugada se puso peor. Su respiración se volvió irregular
- 3:59y su piel se veía más pálida. La llevamos al
- 4:03hospital en la camioneta de un vecino, porque no podía
- 4:07moverse por sí sola. La ingresaron sin dar mucha explicación,
- 4:12solo dijeron que la dejarían en observación. Mi hermano decidió
- 4:17quedarse allá, mientras yo regresaba a la casa por algunas cosas.
- 4:22Cuando abrí el portón y entré al patio, escuché de
- 4:25inmediato golpes en la parte trasera de la casa. Eran
- 4:30golpes secos y repetidos, como si alguien estuviera empujando la
- 4:34lámina con fuerza. Caminé hacia la zona, donde teníamos un
- 4:39pequeño cuarto improvisado para guardar herramientas. La luz del foco
- 4:44alumbraba sólo la mitad del corredor, así que avancé despacio.
- 4:49Los golpes seguían, medidos, casi rítmicos, y al acercarme, vi
- 4:54cómo vibraba una parte de la lámina. Di unos pasos
- 4:58más y en cuanto me acerqué, los golpes cesaron. Me
- 5:02agaché para revisar la parte baja de la pared improvisada.
- 5:06La lámina estaba hundida hacia adentro en un punto, como
- 5:10si algo pesado hubiera golpeado desde afuera. Pasé la mano
- 5:14por la superficie fría y sentí un borde más profundo.
- 5:19Cuando acerqué el foco portátil, vi una marca clara, una
- 5:23pisada con forma grande, marcada sobre la lámina por la
- 5:27fuerza del impacto. No estaba dibujada ni rayada. Estaba hundida,
- 5:33como si la hubiera estampado algo que venía con impulso.
- 5:37Me recorrió un escalofrío, porque nunca había visto algo así.
- 5:42No era una marca pequeña ni podía confundirse con la
- 5:45pata de un perro. Era más grande y más profunda.
- 5:50Retrocedí sin darle la espalda y regresé a la sala.
- 5:54Cerré las puertas y puse los seguros. Apagué las luces
- 5:58del patio para no llamar la atención y y encendí
- 6:01solamente la lámpara de la sala. Saqué el colgante de
- 6:06mi bolsillo y lo dejé en mi mano, sin soltarlo.
- 6:11Esa noche casi no pude moverme del sillón. Cada tanto
- 6:15escuchaba pasos en el patio, pasos firmes, no rápidos, como
- 6:20si lo que estuviera allá afuera caminara en círculos. A
- 6:24veces el sonido venía desde la parte trasera, luego hacia
- 6:28la orilla del corral y después cerca de la ventana
- 6:31de la cocina. No escuché respiraciones ni gruñidos, sólo los
- 6:36pasos sobre la tierra seca y las hojas que se
- 6:39movían cuando los pisaban. El resto de la madrugada permanecí
- 6:44sentado con la vista fija en la puerta. No me
- 6:48dormí ni un segundo. Cada vez que los pasos se detenían,
- 6:52me quedaba más atento. Cuando volvían a escucharse, sentía que
- 6:57la noche se hacía más larga. Esperé a que amaneciera
- 7:02sin apartar la mirada de la puerta, con el colgante
- 7:05apretado en la mano derecha, sin dejar que se me cayera.
- 7:09Cuando al fin amaneció, me levanté del sillón con los
- 7:12ojos pesados, por no haber dormido, pero con la necesidad
- 7:17de revisar lo que había escuchado durante la noche. Fui
- 7:21directamente al patio, donde el aire se sentía más frío
- 7:25de lo normal. Caminé hacia la puerta trasera, esa donde
- 7:29horas antes había visto la lámina hundida. Al acercarme, noté
- 7:34que la madera del marco estaba astillada en varios puntos,
- 7:39como si la hubieran empujado con fuerza desde afuera. Toqué
- 7:43una de esas astillas y se desmoronó entre mis dedos,
- 7:47por lo delgada que había quedado. Bajé la vista y
- 7:52vi pedazos de madera rotos en el suelo, restos frescos
- 7:55que no estaban la noche anterior. Entre ellos, noté algo
- 8:00que no era madera, un mechón de pelaje oscuro, atrapado
- 8:04en una astilla larga. Lo levanté con cuidado para no desprenderlo.
- 8:10Era grueso, áspero, y no correspondía a ningún animal del pueblo.
- 8:16Lo guardé en mi bolsillo para mostrarlo después, aunque no
- 8:20sabía a quién. Mi hermano llegó alrededor de las ocho,
- 8:25después de pasar la noche en el hospital con mi mamá.
- 8:29Apenas lo saludé y lo llevé al patio para que
- 8:33viera lo que había encontrado. Caminó despacio, observó cada detalle
- 8:38y movió la puerta con la mano para medir la
- 8:41fuerza que habría necesitado quien la golpeó. No dijo nada
- 8:46al principio. Solo frunció el seño y negó con la cabeza,
- 8:50mientras revisaba las marcas más profundas. Cuando vio el mechón
- 8:55de pelaje, se inclinó para mirarlo más de cerca. Dijo
- 9:00que no se parecía a nada que él conociera, pues
- 9:03yo también lo creía. Mientras seguíamos en el patio, sonó
- 9:07su teléfono. Era del hospital. Le dijeron que mi mamá
- 9:12seguiría internada varios días, para observarla y que no había
- 9:16cambios graves, pero tampoco mejoría. Mi hermano decidió regresar en
- 9:22un rato, así que me quedé solo nuevamente. Antes de
- 9:26que él se fuera, me quedé pensando en algo que
- 9:29decía mi abuelo cuando yo era niño. Cuando contaba historias
- 9:34de Nahuales, repetía que si alguien se cambiaba en animal
- 9:37durante la noche, al amanecer aparecía lastimado en el mismo
- 9:41lugar donde había recibido un golpe. Me acordé de eso
- 9:46con exactitud, porque siempre lo decía igual. Mientras caminaba por
- 9:51la casa, abrí la bolsa de tela, donde guardaba el
- 9:55colgante y lo observé unos segundos. No sabía si creer
- 9:59en esas cosas, pero después de lo que había visto
- 10:02la noche anterior, algo me quedó inquietando la mente. Fui
- 10:07al centro del pueblo, a comprar algunas cosas que hacían
- 10:11falta en casa. Mientras caminaba por la plaza y las
- 10:15calles principales, no buscaba a nadie en especial. solo trataba
- 10:20de despejarme tenía presente lo que decía mi abuelo pero
- 10:24no quería pensar más en lo de la madrugada al
- 10:28regresar a la casa todo seguía igual que antes aunque
- 10:32no pude evitar sentir que el ambiente se sentía distinto
- 10:36desde que vi la sombra en la ventana en la
- 10:39tarde fui al hospital a ver a mi mamá me
- 10:43preguntó cómo estaban las cosas en la casa y le
- 10:46respondí que todo seguía igual No quise preocuparla con lo
- 10:51que había pasado en la noche ni con lo que
- 10:53encontré en la mañana. Ella dejó de hablar unos segundos
- 10:57y me miró con calma. Me pidió que no me
- 11:01quitara el colgante por ninguna razón. Me lo dijo con
- 11:05un tono tan firme que no pude evitar sentir una
- 11:08inquietud rara. Asentí sin darle vuelta al asunto y me
- 11:13despedí antes de que oscureciera. Regresé a la casa ya
- 11:17de noche. Apenas entré, sentí el ambiente más denso que antes.
- 11:24Cerré el portón y me senté un momento en la cocina.
- 11:27Saqué el colgante del bolsillo, para colgármelo en el cuello,
- 11:31en cuanto lo hice, sentí que estaba caliente, como si
- 11:35hubiera estado expuesto al sol por varias horas, aunque lo
- 11:39había llevado en el bolsillo todo el día. No me
- 11:42lo quité, solo lo acomodé bajo la camisa. Me quedé
- 11:46dormido un rato en la sala sin darme cuenta. Desperté
- 11:51de golpe por un sonido seco en la ventana de
- 11:53mi cuarto, como si hubieran golpeado con la palma de
- 11:56una mano o con algo duro. El ruido resonó en
- 12:00toda la casa. Me levanté con el corazón acelerado y
- 12:05avancé hacia el pasillo. Escuché entonces pasos sobre el techo,
- 12:10no eran pasos ligeros, eran pasos firmes que avanzaban directos
- 12:14hacia el borde, como si alguien caminara buscando una esquina
- 12:18para espiar. Entré a mi cuarto con cautela y acerqué
- 12:23la mano a la cortina. La jalé apenas lo necesario
- 12:27para ver hacia afuera y lo que alcancé a distinguir
- 12:30me dejó inmóvil. Sobre el vidrio se movía la silueta
- 12:35de un hocico largo que respiraba dejando un rastro de
- 12:38vapor en el cristal. A un lado del hocico vi
- 12:42una oreja puntiaguda que temblaba ligeramente y como si estuviera
- 12:46atenta a cada movimiento dentro de la habitación. La figura
- 12:51se desplazaba despacio, rozando la ventana con el contorno de
- 12:55su cabeza. Me agaché un poco y observé como la
- 12:59sombra se alejaba de la ventana, bajando hacia el patio.
- 13:03Escuché los pasos pesados sobre la lámina del techo mientras
- 13:08se movían hacia la parte trasera de la casa. Después
- 13:12se escuchó como bajaba por el canalón y pisaba tierra firme.
- 13:17El suelo crujió y la sombra se perdió detrás del
- 13:20cuarto de herramientas. No fui capaz de moverme durante varios minutos.
- 13:26Me quedé en la orilla de la cama, escuchando los
- 13:29ruidos del patio, esperando a que dejara de caminar. Cuando
- 13:34por fin todo quedó en silencio, me quedé sentado, sin
- 13:38apagar la luz, observando la puerta y escuchando cada sonido
- 13:42del exterior, convencido de que aquello volvería a rondar antes
- 13:46de que amaneciera. Al amanecer me levanté con la misma
- 13:50tensión del día anterior. No había dormido más de un
- 13:54par de horas por los ruidos que seguí escuchando hasta
- 13:58casi la madrugada. Caminé hacia el patio, con la luz
- 14:02del sol entrando apenas por la orilla del cerro. Cuando
- 14:06abrí la puerta y di los primeros pasos sobre la
- 14:09tierra húmeda, vi de inmediato que la puerta trasera estaba
- 14:13más dañada que el día anterior. Las marcas eran más profundas,
- 14:18algunas tenían astillas levantadas y otras partes estaban hundidas como
- 14:23si hubieran empujado la madera con un cuerpo pesado. Me
- 14:28acerqué y toqué una zona que crujió bajo mis dedos.
- 14:32La madera estaba a punto de romperse por completo. Mientras
- 14:37revisaba el daño, escuché un ruido detrás del cuarto, donde
- 14:41la criatura había estado la noche anterior. Era un movimiento fuerte,
- 14:46como si alguien respirara desde adentro. Me quedé quieto, y
- 14:51antes de reaccionar, algo golpeó la lámina, con una fuerza
- 14:55que me sacudió el pecho. Retrocedí instintivamente, y corrí hacia
- 15:00la entrada del cuarto. Abrí la puerta rápido y sentí
- 15:04el golpe del aire frío. La criatura estaba ahí, de pie,
- 15:10mucho más grande que la noche anterior. El cuerpo era
- 15:14más alto que el marco de la puerta, el lomo
- 15:17casi rozaba el techo y los brazos largos terminaban en
- 15:20garras gruesas. Los colmillos sobresalían, incluso con la boca cerrada.
- 15:27Retrocedí hacia el rincón, donde había una escopeta vieja recargada
- 15:31en la pared. La agarré sin saber manejarla bien. La
- 15:35criatura avanzó hacia mí con el pecho inflado, dejando escapar
- 15:40un rugido que hizo vibrar todo el cuarto. Apunté como
- 15:44pude y le disparé. El disparo le dio en la pierna.
- 15:49La criatura cayó de lado, pero se incorporó de inmediato
- 15:52y se lanzó contra mí una vez más. Sentí las
- 15:57garras rasgarme el brazo y el costado. Volví a levantar
- 16:02la escopeta temblando, apunté sin pensar y disparé otra vez.
- 16:07Esta vez el tiro le dio en el brazo, cerca
- 16:10del hombro. La criatura retrocedió con un gruñido profundo y
- 16:14salió del cuarto a toda velocidad, tumbando cosas a su paso,
- 16:19antes de perderse entre los árboles, detrás de la casa.
- 16:24Me quedé sentado en el suelo, con el brazo ardiendo
- 16:27y la respiración irregular. No sabía si iba a regresar,
- 16:31pero me quedé ahí un buen rato sin moverme, esperando
- 16:35escuchar algún ruido. Cuando todo quedó en silencio, me levanté
- 16:40con cuidado y cerré el cuarto por dentro. Esa misma tarde,
- 16:44decidimos mudarnos a la ciudad para estar cerca del hospital.
- 16:49No queríamos pasar otra noche ahí. Regresamos a la casa
- 16:54por nuestras cosas y cargamos la camioneta. Antes de irnos,
- 16:59cerré el portón con cuidado. Las tablas dañadas seguían ahí,
- 17:05marcadas por los golpes profundos de las noches anteriores. Las
- 17:10observé un momento, sabiendo que no volvería a verlas. Nos
- 17:14fuimos sin mirar atrás. Nunca volvimos a vivir en esa casa,
- 17:19y desde entonces, guardo el colgante junto a mi cama
- 17:23todas las noches. Nunca lo olvido, porque aunque no sepa
- 17:27de verdad, si me ayudó en contra del Nahual, sigo
- 17:31vivo y por eso lo llevó conmigo siempre. Jamás supe
- 17:35quién era ese Nahual, no me di el tiempo de
- 17:38buscar en el pueblo, quien hubiera estado herido en los
- 17:41días posteriores. Pero espero que no vuelva a buscarme, o
- 17:45atemorizar a alguien más. Espero haya aprendido la lección y
- 17:50no se convierta más en esa cosa demoníaca. Mi mamá
- 17:54se recuperó, y aunque no está del todo bien, estamos
- 17:58a gusto en la nueva casa, sin ruidos nocturnos, ni
- 18:02criaturas demoníacas acechando. Es algo que no voy a olvidar
- 18:06nunca y espero que no les pase a ustedes el
- 18:10ataque del Nahual al cual sobreviví. Todavía guardo cada detalle
- 18:23de lo que viví en aquellos días. No importa cuánto
- 18:27tiempo haya pasado, la escena siempre regresa completa como si
- 18:31la estuviera mirando desde una ventana que nunca puedo cerrar.
- 18:36Vivía en un pueblo pequeño, rodeado de cerros. Un lugar
- 18:41donde casi todos seguíamos los mismos senderos, para volver a casa.
- 18:46Desde niña, caminaba por esos caminos sin pensarlo, porque eran
- 18:51parte de la rutina del pueblo. La tierra era dura
- 18:55y agrietada en algunas partes, y en otras se abría paso,
- 18:59el pasto alto que crecía sin control. Cerca del camino
- 19:03había un arroyo seco que sólo llevaba agua cuando caían
- 19:08lluvias fuertes y junto a él crecían algunos árboles torcidos.
- 19:13Ese escenario siempre me había resultado común, incluso reconfortante, hasta
- 19:19el día en que regresé cargando una bolsa con comida
- 19:22y todo cambió. Recuerdo que esa tarde caminaba sin ninguna
- 19:28preocupación Había comprado pan, verduras y un poco de carne
- 19:33para la cena. La bolsa golpeaba mi muslo con cada
- 19:37paso y el sol empezaba a bajar detrás de los cerros.
- 19:42Ese tramo siempre estaba lleno de piedras grandes, algunas tan
- 19:46redondas que parecía que alguien las había colocado a propósito.
- 19:51Yo avanzaba sin prisa, con los mismos pasos de siempre,
- 19:55cuando escuché algo que no encajaba con los ruidos del camino.
- 20:00Fue un sonido ligero, una pisada rápida sobre la tierra,
- 20:04como si algo hubiera corrido entre la hierba. Me detuve
- 20:08un instante y volteé hacia donde venía el ruido. Antes
- 20:14de que pudiera moverme por completo, un animal salió entre
- 20:17las piedras y se plantó frente a mí. No reconocí
- 20:21su forma de inmediato. No era un perro del pueblo,
- 20:26ni un animal que hubiera visto antes. Tenía el cuerpo
- 20:30grande y alargado, el pelaje oscuro y los ojos atentos,
- 20:34como si me hubiera estado esperando. Se quedó quieto, solo
- 20:39moviendo el pecho al respirar, y yo me quedé paralizada mirándolo,
- 20:43tratando de entender qué estaba viendo. Ese segundo de duda
- 20:48fue suficiente para que el animal se lanzara directamente hacia mí.
- 20:55Lo sentí con claridad, sus dientes se cerraron sobre mi pierna,
- 20:59con una fuerza exacta que me sacudió todo el cuerpo.
- 21:03El dolor fue inmediato, firme, imposible de ignorar. La bolsa
- 21:09que traía en la mano cayó al suelo y los
- 21:12víveres se regaron entre la tierra y la hierba. Empujé
- 21:16al animal con ambas manos por pura reacción, sin pensar,
- 21:20solo buscando que soltara la mordida. No sé cómo, pero
- 21:25lo conseguí. Dio un paso atrás y Todavía agachado, mirando
- 21:30hacia arriba como si estuviera midiendo mis movimientos. No gruñó
- 21:35ni se alejó corriendo, se quedó quieto, observándome, como si
- 21:39esperara lo que yo iba a hacer después. La pierna
- 21:44me temblaba y se me entumía desde el tobillo hasta
- 21:47la cadera. Me apoyé en el otro pie para mantenerme firme.
- 21:53El animal dio un paso hacia atrás, como pude, le
- 21:56di con una piedra que estaba en el camino, le
- 21:59di en una pata trasera, dio un chillido y luego
- 22:02desapareció del mismo modo en que había aparecido. Respiré hondo,
- 22:08tomé la bolsa medio rota y caminé hacia mi casa,
- 22:11con la sensación de que mi pierna podría doblarse en
- 22:14cualquier momento. La herida ardía y la piel alrededor estaba caliente.
- 22:21Al llegar, la vela mordida con agua fría, tratando de
- 22:24quitar los restos de tierra. Cuando pude ver bien la marca,
- 22:29me sorprendió que la forma fuera tan pareja. Tenía dos
- 22:33hendiduras profundas y el resto del mordisco formaba un contorno
- 22:38extraño hecho por un animal que no coincidía con lo
- 22:41que yo conocía. Esa noche no logré dormir bien. Me
- 22:48acosté temprano porque el cuerpo se me sentía pesado pero
- 22:52cada vez que cerraba los ojos, tenía la sensación de
- 22:55que alguien caminaba afuera de mi puerta. Los pasos eran lentos,
- 23:00como si rodearan la casa. A veces se detenían en
- 23:05un punto y luego seguían hacia otro. Me levanté varias
- 23:09veces para asomarme por la ventana, pero no vi nada.
- 23:14La herida parecía más inflamada, y sentía el pulso de
- 23:17mi propia sangre en la piel que rodeaba el mordisco.
- 23:22Al día siguiente la pierna amaneció roja y caliente. Apoyarla
- 23:27me costaba trabajo y tuve que sostenerme de las sillas
- 23:31y la mesa para moverme dentro de la casa. Pasé
- 23:35la mañana limpiando la herida y revisando si la piel
- 23:38cambiaba de color o si veía algo que indicara infección.
- 23:43El dolor no era constante, pero cada cierto tiempo un
- 23:47tirón me recorría desde la mordida hasta la cadera. En
- 23:52la tarde salí al patio para ver si conseguía un
- 23:55poco de aire. Al abrir la puerta noté algo en
- 23:59la tierra. Había marcas profundas como si un animal hubiera
- 24:04pisado con fuerza justo frente a mi casa. Las huellas
- 24:09estaban frescas y hundidas y seguían una línea que se
- 24:12perdía hacia los árboles cercanos. Me agaché para observarlas mejor.
- 24:20El tamaño no coincidía con las patas de un perro.
- 24:24Eran más grandes y más hondas. Toqué una de las
- 24:28marcas y la tierra seguía floja, como si el peso
- 24:31hubiera sido considerable. La sensación que me dio al verlas,
- 24:36no la pude ignorar, alguien o algo había regresado a
- 24:39buscarme durante la noche. Esa noche soñé con la misma
- 24:45figura del Camino. El animal aparecía entre las piedras y
- 24:49se acercaba lentamente. En el sueño no me atacaba, solo
- 24:54me observaba, igual que cuando se alejó la tarde anterior.
- 24:59Su respiración se escuchaba cerca, como si estuviera a unos pasos.
- 25:04Cuando desperté, sentí el mismo calor en la pierna que
- 25:08había sentido al momento del ataque. Me quedé sentada un
- 25:13rato sin moverme, mientras pensaba en lo que había pasado,
- 25:17en estos dos días. Cuanto más repasaba cada detalle, más
- 25:22segura estaba de que ese encuentro no había sido un accidente.
- 25:27El animal sabía que yo pasaría por ese camino, sabía
- 25:30exactamente en qué momento salir y en dónde morder. En
- 25:36ese instante, me quedó claro que no había sido un
- 25:39ataque cualquiera. No fue un animal perdido ni asustado, fue
- 25:44algo más directo, Más calculado. Y aunque todavía no entendía
- 25:50por qué, ya empezaba a sentir que ese animal me
- 25:53conocía de alguna forma. Y que esa mordida no había
- 25:57sido lo único que había marcado esa tarde. Después de
- 26:03aquella tarde, mis noches empezaron a cambiar por completo. Lo
- 26:08recuerdo con claridad, porque no hubo una sola en la
- 26:11que pudiera descansar como antes. Al principio pensé que la
- 26:16inquietud venía del dolor de la pierna, pero no tardé
- 26:20en darme cuenta de que había algo más. Cada noche
- 26:24parecía tener un momento distinto que me obligaba a mantener
- 26:28los ojos abiertos como si el ambiente dentro de mi
- 26:31casa hubiera cambiado sin que yo lo notara. Me acostaba
- 26:36tratando de convencerme de que todo era parte del miedo
- 26:40que seguía arrastrando después del ataque. pero conforme los días avanzaron,
- 26:46las señales se volvieron tan constantes que ya no encontraba
- 26:49cómo engañarme. Varias veces escuché que algo chocaba con los
- 26:56cubiertos o movía las ollas en la cocina. No era
- 27:00un sonido fuerte, sino uno preciso, como cuando alguien levanta
- 27:04una taza y la vuelve a colocar con cuidado. Las
- 27:08primeras veces me levanté para revisar, pensando que podía ser
- 27:12un ratón o un gato que hubiera entrado. Encendía la lámpara,
- 27:17revisaba el suelo, los estantes, la mesa, pero todo estaba
- 27:22en orden. Ni un plato fuera de su lugar ni
- 27:26rastros de ningún animal. Volvía a mi cuarto, tratando de
- 27:30convencerme de que quizá había imaginado el ruido, pero cuando
- 27:35me acostaba, volvía a escucharlo más lejos, como si algo
- 27:39se moviera entre las sombras. Una madrugada la sensación fue diferente.
- 27:46Estaba medio dormida cuando sentí el aire tibio de una
- 27:50respiración cerca de mi rostro. No fue un sueño, porque
- 27:55abrí los ojos de inmediato. La respiración duró apenas unos segundos,
- 28:00pero bastó para que se me tensara el cuerpo. Tomé
- 28:04la lámpara que tenía junto a la cama y la encendí.
- 28:08Observé todo el cuarto, sin moverme de donde estaba. El
- 28:13silencio era completo, pero mi pierna comenzó a palpitar, justo
- 28:17donde me habían mordido. Me quedé sentada un buen rato,
- 28:22con la lámpara encendida sobre las sábanas. El dolor me
- 28:26recordaba exactamente el punto del ataque, como si el mordisco
- 28:30estuviera reaccionando al miedo que sentía. Con el paso de
- 28:36los días, empecé a pensar en las historias que escuché
- 28:39desde niña, esas que mencionaban criaturas que rondaban en los
- 28:43caminos del cerro. Mi abuelo era quien más hablaba de eso.
- 28:49Él guardaba un cuaderno viejo donde anotaba todo lo que
- 28:53escuchaba del pueblo, desde rumores de cosechas hasta relatos de
- 28:57encuentros extraños. Esa mañana lo recordé con claridad, sabía exactamente
- 29:04en qué parte de su casa lo guardaba, así que
- 29:07fui a buscarlo. Lo encontré en un cajón de madera
- 29:12junto a unas herramientas antiguas. Era un cuaderno grueso con
- 29:17las hojas amarillentas y la tinta casi desteñida. Me senté
- 29:22cerca de la ventana para aprovechar la luz y comencé
- 29:26a leerlo página por página. En varias partes hablaba de
- 29:30personas que aseguraban haber visto animales demasiado grandes en la noche.
- 29:36Había descripciones que coincidían con lo que yo vi cuerpos
- 29:40oscuros miradas fijas y movimientos silenciosos también aparecían dibujos rápidos
- 29:47de mordidas que tardaban mucho en sanar lo que más
- 29:52me llamó la atención fue un hombre que se repetía
- 29:55en distintas notas nahual el cuaderno decía que según los
- 30:01relatos algunas personas tenían la capacidad de tomar forma de
- 30:05animal no lo hacían siempre elegían cuando y cómo Incluso
- 30:11mencionaban que estos seres no atacaban por casualidad, sino por
- 30:15razones personales. A veces por rencor, otras por envidia o
- 30:21simple deseo de intimidad. Encontré un caso que me heló
- 30:25la sangre. Una mujer había sido atacada por un animal
- 30:28y pasó días enteros sintiendo que la seguían por las noches.
- 30:34Describía pasos, respiraciones, sueños repetidos. todo lo que yo estaba viviendo.
- 30:43Mientras avanzaban los días, el ambiente en el pueblo también
- 30:47empezó a cambiar. Varias personas hablaban de gallinas que desaparecían
- 30:52sin dejar rastro. Un corral amaneció abierto con las maderas
- 30:57tiradas en el suelo. Las huertas de dos vecinos aparecieron
- 31:02pisoteadas como si un animal grande hubiera pasado por ahí
- 31:06en la madrugada. La gente decía que algo rondaba por
- 31:10la zona, aunque nadie lo había visto con claridad. El
- 31:15miedo comenzó a notarse en las conversaciones del mercado y
- 31:19en los comentarios que se escuchaban afuera de las tiendas.
- 31:25Una tarde salí a comprar pan, porque necesitaba distraerme de
- 31:29tantas ideas. Caminé despacio y traté de mantener mi mente
- 31:34enfocada en lo que tenía que hacer. Cuando regresaba, un
- 31:39vecino mayor me vio caminar con más cuidado de lo normal.
- 31:43Había sido amigo de mi familia desde siempre y conocía
- 31:47bien mis expresiones. Me preguntó si me sentía mal y
- 31:52le conté lo que me había pasado. No omití nada,
- 31:56el ataque, la mordida, los pasos en la noche, la
- 32:00respiración cerca de la cara y lo que había leído
- 32:03en el cuaderno de mi abuelo. Él se quedó en
- 32:07silencio unos segundos, y luego me dijo que su propio
- 32:11abuelo había hablado del mismo tema cuando era joven. Decía
- 32:16que en esa parte del cerro siempre aparecía un abual
- 32:19cada cierto tiempo. No era algo constante, pero cuando regresaba,
- 32:25lo hacía causando miedo o molestando a quienes vivían cerca.
- 32:30Contó que su abuelo le advirtió que esos seres conocían
- 32:34muy bien a sus víctimas y que cuando atacaban una vez,
- 32:37solían rondarlas después, como si necesitaran asegurarse de algo. Esa
- 32:43idea se ajustaba perfectamente a lo que estaba viviendo y
- 32:47el simple hecho de escucharlo de boca de alguien más
- 32:51hizo que la realidad de mi situación fuera todavía más clara.
- 32:58caminé de vuelta a mi casa con el corazón pesado.
- 33:01Ya no podía negar lo que estaba ocurriendo. No era
- 33:05un perro salvaje ni un animal perdido. Lo que me
- 33:09había atacado tenía un propósito y la manera en que
- 33:13me seguía lo confirmaba. Esa noche intenté dormir temprano, aunque
- 33:19sabía que sería difícil. Apagué la lámpara, me acomodé en
- 33:23la cama y respiré hondo, esperando que por alguna razón
- 33:28el sueño me llegara rápido. No pasó mucho, antes de
- 33:33que escuchara un ruido afuera. Primero fue un movimiento leve,
- 33:38como si algo arrastrara las patas sobre la tierra, después
- 33:42vino un silencio que duró varios segundos. Me incorporé un
- 33:46poco y traté de prestar atención. Entonces escuché un gruñido.
- 33:53Era un sonido firme, cercano y directo. Venía justo de
- 33:57la puerta, como si el animal estuviera parado del otro lado,
- 34:01esperando que yo me levantara. En ese momento, supe que
- 34:07ya no estaba lidiando con un animal cualquiera. Lo que
- 34:11rondaba mi casa me conocía y quería que supiera que
- 34:14seguía ahí. Y con ese pensamiento me quedé despierta, sin
- 34:19atreverme a mover un solo músculo. Después de esa noche...
- 34:25en la que escuché el gruñido pegado a mi puerta,
- 34:28desperté con una idea fija que no pude quitarme de encima.
- 34:33Tenía que averiguar quién era el Nahual cuando estaba en
- 34:36su forma humana. No podía seguir viviendo con la incertidumbre
- 34:41de no saber qué persona del pueblo se escondía detrás
- 34:44de aquel animal que me había marcado. El cuaderno de
- 34:49mi abuelo decía que quien tomaba forma de animal era
- 34:53siempre llevaba en su cuerpo humano las heridas que recibía.
- 34:57Esa información se me quedó grabada y decidí usarla. Era
- 35:02lo único que tenía a mi favor. Durante varios días,
- 35:07caminé por el pueblo observando a la gente como nunca
- 35:10lo había hecho. Veía brazos, piernas y manos con más
- 35:15atención de la que cualquiera imaginaría. No quería que me
- 35:20vieran demasiado insistente, así que hacía como que revisaba frutas,
- 35:24pan o herramientas, mientras observaba a las personas que pasaban.
- 35:30En mi mente llevaba la imagen exacta del punto donde
- 35:33había golpeado al animal para soltarme del ataque. Sabía que
- 35:38esa marca tenía que estar en alguien, y ese alguien
- 35:41no iba a poder esconderla por mucho tiempo. Una mañana
- 35:47fui al mercado más temprano de lo normal. Quería ver
- 35:51quién llegaba primero a instalar sus puestos y quién caminaba
- 35:55con molestias o vendajes. El aire estaba frío y las
- 35:59sombras de los puestos aún cubrían buena parte del camino.
- 36:04Caminé entre las mesas de madera, saludé a algunas personas
- 36:08de costumbre y seguí revisando cada detalle. Fue ahí donde
- 36:13lo vi. No tuve que esforzarme demasiado para reconocerlo. su
- 36:19forma de caminar me regresó a los años de escuela
- 36:23cojeaba con dificultad y tenía una venda gruesa en la
- 36:26pierna izquierda la venda estaba apretada justo en el área
- 36:31donde yo recordaba haber impactado al animal durante el ataque
- 36:38se detuvo un momento para acomodar unas cajas en su
- 36:41puesto y cuando levantó la mirada la cruzó con la
- 36:44mía yo no aparté la vista Fue ahí cuando vi
- 36:50cómo sus ojos cambiaron de expresión. Pasó de mostrarse normal
- 36:54a ponerse tenso en un segundo. Movió las manos con nerviosismo,
- 37:00como si no supiera dónde apoyarlas. Era el mismo muchacho
- 37:04con el que discutí varias veces, cuando éramos jóvenes. Nunca
- 37:09nos llevamos bien. Él siempre mostró cierto resentimiento hacia mí,
- 37:14aunque nunca supe el motivo real. Recordé comentarios que hizo
- 37:19en el pasado, discusiones pequeñas pero constantes que reflejaban una
- 37:24envidia vieja y mal resuelta. Me quedé observándolo unos segundos más,
- 37:31lo suficiente para confirmar que no estaba equivocada. La forma
- 37:36en que protegía la pierna con el cuerpo y la
- 37:39incomodidad que mostraba cada vez que alguien pasaba cerca me
- 37:43decía todo. Sentí que el aire del mercado se me
- 37:47hacía más pesado. Era él. Esa herida coincidía de manera
- 37:53exacta con la del animal. Y no era posible que
- 37:56fuera simple casualidad. Decidí no enfrentarlo de inmediato. Antes quería
- 38:04confirmar lo que había visto, así que fui a buscar
- 38:07al vecino mayor, el mismo que me había contado sobre
- 38:11el Nahual que aparecía cada ciertos años. Me lo encontré
- 38:15sentado en una banca frente a su casa, limpiando unas
- 38:19herramientas viejas. Le conté lo que había visto en el mercado,
- 38:23la venda en la pierna, su actitud nerviosa y los
- 38:27recuerdos que tenía de la escuela. Él me escuchó con calma,
- 38:32sin interrumpir. Cuando terminé, soltó un suspiro largo y dijo
- 38:37que no le sorprendía. Según él, la familia de ese hombre...
- 38:42siempre había tenido fama de meterse en problemas por las noches.
- 38:47No hablaba de delitos comunes, sino de actividades que nadie
- 38:51podía explicar. Decía que desde generaciones atrás, esa familia cargaba
- 38:58con rumores de sucesos extraños que pocos se atrevían a
- 39:02mencionar abiertamente. Aquella información me terminó de confirmar lo que
- 39:08ya sospechaba. Le agradecí y regresé al mercado sin perder tiempo.
- 39:15Caminé entre los puestos con el pulso acelerado. Sabía que
- 39:20tenía que hablar con él, frente a frente. Me acerqué
- 39:24directamente a su mesa y él se puso firme, como
- 39:27si hubiese estado esperando ese momento. Le dije que necesitábamos
- 39:32hablar y que sabía exactamente quién era. Su expresión cambió
- 39:37de inmediato. Quiso fingir sorpresa, pero la tensión en su
- 39:42rostro lo delató. Alrededor, la gente empezó a notar la
- 39:47interacción y se acercaron poco a poco. Le mencioné la
- 39:53herida y le pedí que me mirara a los ojos.
- 39:56Le dije que todo coincidía y que ya no había
- 39:59forma de que siguiera escondiéndose. Intentó justificarse, diciendo que la
- 40:05herida se la había hecho trabajando, pero su voz temblaba.
- 40:10Una señora que estaba cerca recordó que había perdido varias
- 40:13gallinas esa semana. Otro hombre comentó que su huerto amaneció
- 40:18pisoteado durante dos noches. El ambiente cambió por completo. Lo
- 40:25que empezó como un enfrentamiento entre dos personas se convirtió
- 40:29en un punto de reunión lleno de tensión. La gente
- 40:33formó un círculo alrededor de nosotros y los murmullos comenzaron
- 40:37a subir de tono. El hombre dio un paso atrás
- 40:42y trató de sostener su mentira, pero sabía que no podía.
- 40:47Los ojos de todos se concentraban en su pierna vendada
- 40:50y en su rostro temeroso. Fue ahí cuando hablé con claridad,
- 40:56recordando cada noche que pasé sin dormir, cada ruido en
- 40:59mi casa y cada respiración que sentí cerca de mi rostro.
- 41:04Le dije que quería que se fuera del pueblo. que
- 41:08todos teníamos derecho a vivir tranquilos y que no quería
- 41:12volver a escuchar un solo rumor de él rondando por
- 41:15los cerros o merodeando las casas. Algunas personas del mercado
- 41:21asintieron y otras se cruzaron de brazos mientras lo observaban
- 41:25con molestia. La presión del grupo era evidente. Entendió que
- 41:31no tenía opciones, bajó la mirada y dijo que se iría.
- 41:36Recogió sus cosas y empezó a alejarse. Caminó cojeando hacia
- 41:41la salida del pueblo, mientras la gente lo seguía con
- 41:44la mirada. No volteó en ningún momento. Yo no observé
- 41:49hasta que desapareció entre los árboles. Sabía que no volvería,
- 41:55no después de quedar expuesto frente a tantos. Con el
- 42:00tiempo mi pierna sanó por completo. La marca quedó ahí,
- 42:05pero dejó de doler. lo que no desapareció fue el recuerdo.
- 42:10Cada vez que camino por el sendero donde fui atacada,
- 42:13el paisaje me regresa a ese día. Los árboles doblados
- 42:18por el viento, las piedras grandes junto al arroyo seco,
- 42:22y el mismo camino por donde tantas veces pasé sin miedo.
- 42:27Ahora lo recorro, sabiendo que en ese pueblo existen cosas
- 42:31que la mayoría prefiere ignorar, pero que están ahí, silenciosas,
- 42:36esperando a quien les cruce el paso. Y yo aprendí
- 42:40por experiencia que no todo lo que se mueve entre
- 42:43los cerros es un animal. Hay momentos en los que
- 42:47la sombra que ves tiene nombre y tiene historia. Y
- 42:51aunque se vaya, siempre deja una marca que uno no olvida.
- 43:04Este recuerdo viene de cuando yo era niño, en una
- 43:07época en la que la iglesia era el punto más
- 43:09importante del pueblo. No sólo por la misa, sino porque
- 43:14ahí se concentraba todo. La gente se veía, se saludaba,
- 43:20se enteraba de lo que pasaba y sin decirlo, se
- 43:23vigilaban entre todos. Los domingos eran iguales durante años, y
- 43:28por eso ciertas cosas se quedaban grabadas con facilidad. Desde
- 43:34mis primeros recuerdos, hubo un hombre que siempre se quedaba
- 43:38afuera de la iglesia. No recuerdo un solo domingo en
- 43:42el que no estuviera ahí. Llegaba temprano, antes de que
- 43:46tocaran la campana, y se colocaba a un lado de
- 43:50la puerta principal, nunca justo enfrente, siempre un poco cargado
- 43:54hacia la pared. Ahí se quedaba durante toda la misa,
- 43:59sin importar si hacía calor, si llovía o si el
- 44:02viento levantaba polvo de latrio. No hablaba, no pedía nada,
- 44:08y no se movía del lugar. Eso era lo primero
- 44:13que llamaba la atención. No buscaba limosna, no intentaba entrar
- 44:18a la fuerza ni se acercaba a nadie, simplemente permanecía
- 44:22de pie, con la espalda recta, mirando hacia el interior
- 44:26del templo. La puerta estaba abierta, la gente entraba y
- 44:31salía sin problema. Nadie se interponía, y nadie le decía
- 44:36que no podía pasar, pero aún así, nunca cruzaba. Yo
- 44:42lo veía desde adentro, sentado junto a mi familia, volteando
- 44:46de reojo cada cierto tiempo. Siempre estaba en el mismo punto,
- 44:51nunca avanzaba ni un paso. Con los años entendí que
- 44:55esa constancia era lo que lo volvía inquietante, no era
- 44:59un descuido ni una coincidencia, era una decisión que se
- 45:03repetía sin fallar. En ese entonces no me parecía extraño,
- 45:09pues los pueblos están llenos de personas raras y uno
- 45:12aprende a no preguntar demasiado, sin embargo, había detalles que
- 45:17se me quedaron grabados desde niño, aunque en ese momento
- 45:20no supiera qué significaban. El hombre siempre mantenía la mano
- 45:25derecha cubierta, a veces la escondía detrás del cuerpo, otras
- 45:30la apoyaba contra el costado, envuelta en un trapo oscuro.
- 45:35Nunca vi con claridad que había debajo, pero sí noté
- 45:38que nunca la soltaba ni la movía con naturalidad. Durante
- 45:44ciertos momentos de la misa, siempre los mismos, bajaba la
- 45:48cabeza o retrocedía un poco. No era una reacción exagerada,
- 45:53no se arrodillaba ni se persignaba, sólo daba un paso
- 45:57hacia atrás, como si algo lo empujara desde el interior
- 46:00del templo. Luego volvía a quedarse quieto, mirando hacia adentro,
- 46:06con la respiración controlada, como alguien que se esfuerza por
- 46:09mantenerse firme. Nadie hablaba de eso en voz alta. A
- 46:16los adultos no les gustaba que los niños preguntáramos demasiado,
- 46:20y si alguien lo mencionaba, Lo hacían en voz baja,
- 46:24como un comentario rápido. Decían que era un hombre extraño,
- 46:29que siempre había sido así, pero que no hacía daño,
- 46:32y con eso bastaba para cerrar el tema. Yo lo
- 46:37observé durante años. Crecí viéndolo en el mismo lugar, con
- 46:42la misma postura, con el mismo silencio. Nunca lo vi sonreír,
- 46:47nunca lo vi enojarse, y tampoco lo vi enfermo ni débil.
- 46:52Su cuerpo parecía resistirlo todo, pero había algo tenso en él,
- 46:57como si estuviera siempre a punto de ceder. Esa tensión
- 47:01se notaba más cuando la misa avanzaba. Mientras más se
- 47:05acercaban ciertos momentos, más rígido se volvía. Con el paso
- 47:12del tiempo empecé a notar que no miraba a las personas.
- 47:16Su mirada no seguía al Padre ni se detenía en
- 47:19nadie en particular, miraba hacia adentro, como si estuviera pendiente
- 47:24de algo específico que ocurría dentro del templo. No parecía
- 47:29rezar y no movía los labios, solo observaba. Hubo domingos
- 47:35en los que al salir de misa ya no estaba.
- 47:39Eso también se repetía, aunque no siempre. A veces desaparecía
- 47:44antes de que terminara la ceremonia. En esos casos, el
- 47:49lugar donde se quedaba se sentía distinto, no sabría explicarlo
- 47:53de otra forma. El aire parecía más pesado, como si
- 47:58costara trabajo respirar, y se sentía una especie de sensación aterradora,
- 48:02no sé cómo explicarlo bien. El piso quedaba marcado con
- 48:07polvo revuelto, como si los pies hubieran presionado siempre el
- 48:11mismo punto. Con los años entendí que el hombre no
- 48:16estaba ahí por fe, no iba a escuchar misa ni
- 48:19a cumplir con una costumbre. Estaba ahí porque necesitaba estarlo,
- 48:25como si ese lugar fuera el único punto donde todavía
- 48:28podía sostenerse. Nunca lo vi cruzar la puerta, pero tampoco
- 48:33lo vi alejarse del todo. Vivía en esa línea invisible
- 48:38que separa el interior del exterior, sin decidirse a romperla.
- 48:44Cuando pienso en él, ahora, no lo recuerdo esperando a alguien.
- 48:49No parecía aguardar a una persona ni a un momento específico,
- 48:53lo que recuerdo es la sensación de que esperaba algo
- 48:56que no terminaba de ocurrir. Algo que se acercaba cada
- 49:00domingo y se detenía justo antes de alcanzarlo. Esa espera
- 49:06constante fue lo primero que me quedó grabado y todo
- 49:10lo demás vino después. La primera vez que vi al
- 49:15perro negro fue un domingo cualquiera, sin anuncio previo. Salíamos
- 49:20de misa y el atrio estaba casi vacío, yo caminaba
- 49:24detrás de mi familia cuando lo noté, parado a unos
- 49:27metros de la puerta, justo donde el hombre solía colocarse.
- 49:32No estaba acostado ni caminando, estaba quieto, con el cuerpo
- 49:36recto y la cabeza baja, mirando hacia la entrada de
- 49:39la iglesia. Su tamaño fue lo primero que me llamó
- 49:44la atención, era más grande que cualquier perro que yo conociera,
- 49:49por ancho y por alto. Tenía el lomo a una
- 49:52altura que obligaba a los adultos a mirarlo con cuidado,
- 49:56antes de seguir caminando. No parecía flaco ni enfermo, tampoco
- 50:01se veía fuerte de forma exagerada, era un tamaño que
- 50:05no encajaba con ningún animal del pueblo, y en sus
- 50:08patas no tenía solo uñas de perro normal, eran uñas
- 50:12enormes como cuchillas afiladas, eso daba miedo y una constante
- 50:16de que podría atacarte. El pelaje era negro, pero no brillante,
- 50:23no reflejaba la luz del sol, era un negro opaco, parejo,
- 50:27sin manchas. Al acercarme un poco más, noté que no
- 50:32movía la cola, no jadeaba y no hacía ningún sonido,
- 50:36y su respiración no se escuchaba aún estando cerca. Caminaba
- 50:41cuando alguien se aproximaba demasiado, pero lo hacía despacio, sin
- 50:45levantar polvo y sin producir ruido. Aún así, al mirar
- 50:51el suelo, quedaban huellas profundas, no eran marcas dispersas, eran
- 50:56pisadas claras, como si el peso del animal fuera mayor
- 50:59de lo normal. Ese día nadie dijo nada, algunos rodearon
- 51:05al perro, otros se detuvieron unos segundos a mirarlo y
- 51:09siguieron su camino, y el animal no se movió hasta
- 51:12que el atrio quedó casi vacío. Entonces se dio la
- 51:16vuelta y se fue por la calle lateral, con el
- 51:19mismo paso lento, sin mirar atrás. No volvió a aparecer
- 51:25al domingo siguiente ni al otro, pasaron varios meses sin
- 51:29que nadie lo mencionara. Yo pensé que había sido un
- 51:33perro de paso, quizá de algún rancho cercano, y con
- 51:37el tiempo casi lo olvidé hasta que volvió. La segunda
- 51:42vez lo vi desde dentro de la iglesia. Estaba sentado
- 51:47cuando sentí que algo afuera llamaba la atención de la gente,
- 51:50varias personas voltearon al mismo tiempo y al asomarme, lo
- 51:54vi de nuevo en el mismo punto. No estaba el
- 51:58hombre ese día, el lugar junto a la puerta estaba vacío,
- 52:02pero el perro ocupaba casi el mismo espacio. A partir
- 52:07de entonces empecé a notar coincidencias, No fue inmediato ni
- 52:11fue una regla clara, pero con los meses se repitió
- 52:14lo suficiente para inquietarme. Algunos domingos el hombre no estaba
- 52:19y en esos días, el perro aparecía cerca del atrio,
- 52:23no siempre, no de forma exacta, pero ocurría más de
- 52:27lo que podía atribuirse a una casualidad. Nunca los vi juntos,
- 52:33nunca a la distancia, nunca uno alejándose mientras el otro llegaba.
- 52:38Era como si se alternaran, cuando uno estaba, el otro no.
- 52:44Ese patrón se fue marcando con el tiempo, sin que
- 52:47nadie lo señalara en voz alta, yo lo observaba y
- 52:50lo guardaba en la memoria, sin saber todavía qué hacer
- 52:53con esa información. El perro no entraba a la iglesia,
- 52:59se detenía antes del umbral. A veces se sentaba, otras
- 53:04permanecía de pie. pero su mirada siempre estaba dirigida hacia adentro.
- 53:10No seguía a las personas ni reaccionaba a los movimientos,
- 53:13estaba pendiente del interior del templo, durante la misa no
- 53:17se movía y al terminar se retiraba sin prisa. Fue
- 53:23en ese periodo cuando le pregunté a un anciano del pueblo.
- 53:28Era alguien que llevaba toda la vida ahí, que conocía
- 53:31a todos y que rara vez hablaba de más. Le
- 53:35pregunté por el hombre que se quedaba afuera, no mencioné
- 53:38al perro, solo le pregunté por él. El anciano me
- 53:42miró unos segundos y dijo una sola frase. Ese hombre
- 53:48no puede entrar, porque tenía un pacto y era un Nahual.
- 53:54Nada más, no explicó ni añadió nada, se dio la
- 53:57vuelta y siguió con lo suyo. Yo no volví a preguntarle.
- 54:02pues no conocía del todo esa palabra y tampoco investigué
- 54:05hasta hoy. Después de eso empecé a fijarme con más
- 54:10cuidado en el hombre, ya no lo miraba sólo como
- 54:13una costumbre del pueblo. Observé cambios, su postura se volvió
- 54:19más rígida con el paso de los meses y permanecía
- 54:22más tenso, como si sostenerse de pie le costara trabajo.
- 54:27La mano derecha, que siempre llevaba cubierta, Parecía apretada contra
- 54:31el cuerpo con más fuerza, y me pareció ver, como
- 54:35si fuera un mano, como de perro pero más grandes,
- 54:38como si tuviera las uñas del perro negro, y el
- 54:41trapo que la envolvía estaba cada vez más oscuro. Una
- 54:47vez vi gotas de sangre en el piso, no fue
- 54:49una escena llamativa ni hubo alboroto. Eran sólo unas cuantas
- 54:54manchas cerca de donde se quedaba parado, nadie dijo nada,
- 54:58y el siguiente domingo ya no estaba. El hombre volvió
- 55:03a ocupar su lugar como siempre, con la misma mano
- 55:06cubierta y la misma mirada fija. Durante ciertos momentos de
- 55:12la misa, su cuerpo reaccionaba con más dificultad, el retroceso
- 55:16era más marcado y el esfuerzo por mantenerse en su
- 55:19lugar se notaba. No era miedo. Era resistencia, como si
- 55:25algo dentro de la iglesia ejerciera una presión que su
- 55:28cuerpo apenas lograba soportar. El perro también comenzó a cambiar
- 55:34en mis recuerdos, ya no lo veía como un animal perdido.
- 55:39Cada vez que aparecía, el ambiente alrededor se tensaba, las
- 55:43personas hablaban menos y los niños se alejaban sin que
- 55:47nadie se los pidiera. Nadie intentó tocarlo ni darle de comer,
- 55:52era como si todos entendieran, sin decirlo, que no debía
- 55:56ser tratado como un perro común. Con el tiempo dejé
- 56:01de pensar en coincidencias. Lo que veía tenía una relación clara,
- 56:06el perro no era un animal cualquiera y el hombre
- 56:09que se quedaba afuera, domingo tras domingo, no estaba completo.
- 56:15Algo en él estaba incompleto, mal sostenido, como si su
- 56:19cuerpo ya no correspondiera del todo a la forma que mostraba.
- 56:24Esa comprensión no llegó de golpe, se formó con los años,
- 56:28con la repetición, con las ausencias y las apariciones. Cuando
- 56:33finalmente la acepté, supe que lo que había frente a
- 56:37la iglesia no era una costumbre ni una rareza del pueblo,
- 56:41era una señal constante de que algo estaba ocurriendo y
- 56:44que todavía no había terminado. Recuerdo con claridad el domingo
- 56:50en que el hombre no apareció. No fue algo que
- 56:54notáramos de inmediato, porque su presencia siempre había sido silenciosa
- 56:59y constante. La campana terminó de sonar, la gente comenzó
- 57:04a entrar y el espacio junto a la puerta quedó vacío.
- 57:08Ese lugar llevaba años ocupado y verlo libre provocó una
- 57:12incomodidad que se fue extendiendo sin que nadie la nombrara.
- 57:18Desde el inicio, el ambiente era distinto. No por silencio,
- 57:23porque el murmullo de siempre seguía presente, sino por una
- 57:27sensación incómoda que se instaló desde que la misa comenzó.
- 57:32Varias personas voltearon hacia la entrada en más de una ocasión,
- 57:36como esperando que el hombre llegara tarde y tomara su lugar,
- 57:39pero eso no ocurrió. La ceremonia avanzó con el orden habitual.
- 57:47El padre siguió hablando y la gente respondió cuando correspondía,
- 57:51pero conforme se acercaban ciertos momentos, los mismos en los
- 57:55que el hombre solía tensarse o retroceder un poco, el
- 57:58cuerpo se sentía alerta. Era una atención contenida, como si
- 58:03algo estuviera a punto de mostrarse. Entonces se escucharon los
- 58:09rasguños dentro de la iglesia. Fueron sonidos breves, secos, repetidos
- 58:15en distintos momentos venían del fondo cerca de la puerta
- 58:20principal varias personas voltearon al mismo tiempo el sonido volvió
- 58:27a escucharse y luego se detuvo nadie se levantó nadie
- 58:31habló y la misa continuó pero el ambiente ya estaba
- 58:35marcado al terminar la gente salió con cuidado mirando el
- 58:41piso antes de cruzar la puerta y y fue entonces
- 58:44cuando vi las huellas. Estaban dentro del templo, bien marcadas
- 58:49sobre el polvo. Eran huellas de perro, profundas y claras,
- 58:54siguiendo un recorrido directo desde el frente, cerca del altar,
- 58:59hasta la salida. No estaban revueltas ni mezcladas con otros pasos,
- 59:04marcaban un camino definido. Me quedé mirándolas unos segundos. Otras
- 59:12personas también las vieron, algunos se detuvieron y otros pasaron rápido,
- 59:17pero nadie comentó nada. Afuera, el atrio estaba vacío, el
- 59:23perro no estaba en ningún lado y la calle se
- 59:25veía como cualquier otro domingo, sin rastro de que algo
- 59:29hubiera salido de ahí hacía unos minutos. En los días siguientes,
- 59:35el hombre tampoco volvió. Pasaron los lunes, los martes, y
- 59:41su ausencia comenzó a notarse en otros espacios del pueblo.
- 59:46El siguiente domingo, la puerta volvió a estar libre. No
- 59:50hubo perro, no hubo huellas nuevas, y la misa transcurrió
- 59:54sin sonidos, pero el vacío seguía ahí. Busqué al anciano
- 1:00:00unos días después, y no fui el único. Varias personas
- 1:00:05se acercaron a él, con preguntas distintas, todas apuntando a
- 1:00:09lo mismo. Escuchó con paciencia y cuando le pregunté directamente
- 1:00:14por el hombre, sólo dijo que ya se había cerrado.
- 1:00:18No explicó más y no volvió sobre el tema. Con
- 1:00:23el tiempo entendía a qué se refería. El hombre había
- 1:00:27pasado años sosteniéndose en una forma que ya no le correspondía.
- 1:00:32Permanecía afuera de la iglesia, porque ese era el único
- 1:00:36punto donde todavía podía mantenerse sin romperse por completo. cruzar
- 1:00:41ese límite significaba dejar de ser lo que aún intentaba conservar.
- 1:00:48Ese domingo, algo se terminó de ajustar. Las huellas dentro
- 1:00:53del templo no fueron una advertencia ni un mensaje, fueron
- 1:00:57el rastro final de un tránsito que llevaba demasiado tiempo detenido.
- 1:01:02Después de eso, no hubo regreso del Nahual. Desde entonces,
- 1:01:08la puerta principal no vuelve a cerrar bien, Siempre queda
- 1:01:12ligeramente abierta o cuesta trabajo ajustarla, sin importar cuántas veces
- 1:01:17la revisen. Nadie se queda parado ahí, no porque alguien
- 1:01:22lo haya dicho, sino porque ese espacio ya no se
- 1:01:25ocupa de manera natural. El perro no volvió a aparecer
- 1:01:30y el hombre tampoco. El pueblo siguió con su rutina,
- 1:01:35como siempre ocurre, pero quienes vimos lo que pasó, entendimos
- 1:01:39que no se trató de una aparición ni de una
- 1:01:42historia para asustar, fue una consecuencia. Ese recuerdo se quedó conmigo,
- 1:01:49porque no fue algo que pasó y se desvaneció, fue
- 1:01:52algo que se cerró. Cada vez que paso frente a
- 1:01:56la iglesia y veo la puerta, recuerdo al hombre parado
- 1:01:59a un lado, mirando hacia adentro, sosteniéndose como podía, y
- 1:02:03recuerdo también el domingo en que ya no estuvo, cuando
- 1:02:07todo terminó sin explicaciones y sin regreso. El hombre no
- 1:02:12pudo seguir, sin detener el pacto que tenía, y se
- 1:02:16convirtió en abual de forma permanente.