Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La BRUJA Del Tercer Piso: Brujería En El Altar - Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Tenía 15 años, cuando nos
- 0:16mudamos al edificio de la calle del Pino, un bloque
- 0:19viejo con tres pisos, pasillos largos y paredes llenas de humedad.
- 0:25Mi mamá consiguió ese departamento, porque era barato y no
- 0:29pedía naval. Trabajaba como enfermera en un turno nocturno y
- 0:33casi nunca estaba en casa, así que la mayor parte
- 0:37del tiempo cuidaba a mi hermano de 10 años. Mi papá
- 0:42nos había dejado hacía tiempo, apenas recuerdo su voz. Después
- 0:47de varios desalojos por falta de pago, mi mamá dijo
- 0:50que ese lugar sería temporal, aunque ambos sabíamos que esa
- 0:54palabra en su boca significaba quedarse hasta que no hubiera remedio.
- 1:01El edificio olía a gas y pintura vieja, cada puerta
- 1:04tenía un número pintado con brocha y los pasillos eran
- 1:08tan estrechos que si dos personas se cruzaban, una debía
- 1:12pegarse a la pared. En el primer piso vivía una
- 1:16pareja de ancianos que casi nunca salía, en el segundo
- 1:20una mujer con un bebé que lloraba a todas horas
- 1:22y arriba, en el tercero, alguien que quemaba incienso todo
- 1:27el día. Desde el primer momento, supe que ese humo
- 1:31no era normal, tenía un aroma dulce al principio, pero
- 1:35después dejaba un olor como a flores marchitas y metal.
- 1:41Durante la mudanza, mientras bajábamos cajas de la camioneta, una
- 1:45mujer apareció en las escaleras. Llevaba una blusa de encaje
- 1:50y un chal que olía igual que el incienso. El
- 1:54cabello teñido de rojo, tan liso que parecía de plástico,
- 1:58y se presentó como la vecina del tercero y traía
- 2:01una canasta con pan envuelto en servilletas bordadas. Su sonrisa
- 2:06era tan forzada que parecía dolerle, dijo que había preparado
- 2:10los panes, porque hacía mucho que nadie vivía tranquilo en
- 2:14ese departamento y que esperaba que a nosotras nos fuera mejor.
- 2:20Lo dijo con un tono amable, pero sus ojos parecían
- 2:23examinar cada movimiento que hacíamos. Mi mamá le agradeció y
- 2:29aceptó la canasta, sin notar mi incomodidad. La mujer se
- 2:34quedó un rato más, haciendo preguntas sobre dónde trabajaba mi madre,
- 2:38a qué hora regresaba, si yo estudiaba, si teníamos familiares cerca,
- 2:43todo lo dijo como si buscara algo entre las respuestas.
- 2:48Cuando se fue, el pasillo quedó impregnado de su perfume
- 2:52fuerte y sentí una náusea leve que no supe explicar.
- 2:58Esa noche, dormimos sobre colchones en el suelo, el edificio
- 3:02crujía con cada paso y se escuchaban goteos detrás de
- 3:05las paredes. El foco del pasillo parpadeaba y cada vez
- 3:10que la luz se apagaba por un instante, tenía la
- 3:13impresión de que alguien se asomaba desde la escalera. Mi
- 3:18hermano no decía nada, solo me apretaba la mano, cuando
- 3:21el foco se apagaba de golpe. Los días siguientes, la
- 3:27rutina comenzó a fijarse, mamá salía antes del amanecer y
- 3:31volvía hasta entrada la noche, yo preparaba el desayuno, cuidaba
- 3:35del niño y trataba de adelantar tareas. La vecina del
- 3:40tercero aparecía siempre cuando estábamos sin mamá. Tocaba la puerta
- 3:45sin previo aviso y traía algo, una manzana roja, un
- 3:49trozo de pastel o una bolsa con pan dulce. Decía
- 3:53que le gustaba compartir, pero lo que me perturbaba era
- 3:57que cada cosa que tocaba quedaba impregnada con el mismo
- 4:01olor rancio entre perfume barato y flores podridas. Una tarde
- 4:07la escuché cantando en su departamento, era una melodía lenta,
- 4:11sin palabras, como un murmullo. Desde el baño se oía
- 4:16con claridad, le puse atención y juraría que entre la
- 4:19canción pronunciaba nuestros nombres, dejé el cepillo y apagué el grifo.
- 4:25En ese momento la voz se detuvo, como si supiera
- 4:28que la escuchaba. Esa misma noche, mientras trataba de dormir,
- 4:35escuché un goteo constante en el baño. Al principio creí
- 4:39que era una llave mal cerrada, pero cuando fui a revisar,
- 4:43vi que las paredes estaban húmedas. Del azulejo escurría un
- 4:48líquido oscuro, espeso, casi negro, que caía al piso formando
- 4:53una mancha irregular. El olor era insoportable, entre óxido y grasa,
- 4:59así que corrí al cuarto y desperté a mi mamá,
- 5:02pero cuando regresamos juntas, el baño estaba seco. ni una
- 5:07gota en el suelo. Me miró con cansancio y dijo
- 5:11que debía haber sido un reflejo del agua. A la
- 5:15mañana siguiente, el gato del vecino del segundo piso apareció
- 5:20muerto frente a nuestra puerta. Tenía la lengua de fuera
- 5:24y los ojos abiertos, mi hermano gritó al verlo. Mamá
- 5:29bajó para avisar al dueño, pero cuando regresó, traía el
- 5:33rostro pálido. Dijo que la vecina del tercero estaba en
- 5:37el pasillo, parada junto al cuerpo del animal, y que
- 5:40había murmurado algo como,« Algunas criaturas no saben callar», intenté
- 5:46preguntarle qué significaba, pero mamá prefirió no hablar más del tema.
- 5:52Esa noche noté que el incienso era más fuerte que nunca,
- 5:56pues se filtraba por la rendija de la puerta y
- 5:59dejaba un humo blanco suspendido en el aire. Mamá no
- 6:03había llegado aún del trabajo y yo trataba de mantener
- 6:06a mi hermano dormido. A medianoche el foco del pasillo
- 6:11se apagó por completo. Escuché pasos lentos bajando las escaleras,
- 6:16no era un vecino, los pasos eran medidos, arrastrados, como
- 6:21si alguien caminara con los pies descalzos, miré por la mirilla,
- 6:25pero no se veía nada. Me asomé por la ventana
- 6:30y fue cuando la vi. La vecina estaba de pie
- 6:34frente al edificio, en la acera, mirando hacia mi cuarto,
- 6:38sostenía una vela encendida en la mano. La flama no
- 6:42se movía pese al viento, no parpadeaba, como si estuviera
- 6:46encerrada en un cristal invisible, y permaneció ahí varios minutos
- 6:50sin apartar la mirada. Cerré la cortina y me recosté,
- 6:56pero el corazón no me dejaba descansar. Cuando amaneció, creí
- 7:00que todo había sido un mal sueño. Fui por la
- 7:04leche que dejamos en la entrada y noté algo. Justo
- 7:07frente a la puerta, en el suelo, estaba la vela apagada.
- 7:12La cera derretida formaba un círculo irregular y en el
- 7:16centro había una huella de zapato pequeño, hundida como si
- 7:20alguien la hubiera dejado al apagar la flama. Se la
- 7:25mostré a mamá cuando regresó, pero solo me dijo que
- 7:28no debía aceptar regalos ni hablar con esa mujer. Yo
- 7:32ya no necesitaba que me lo dijera, desde esa mañana,
- 7:36cada vez que el foco del pasillo parpadeaba, sentía que
- 7:40la vecina sabía exactamente lo que hacíamos dentro del departamento.
- 7:46Los días siguientes fueron cada vez más pesados, el edificio
- 7:50empezó a volverse inhabitable sin que nadie supiera por qué.
- 7:55El refrigerador dejó de enfriar de un día para otro,
- 7:58el agua se había aóxido y los focos del pasillo
- 8:01explotaban sin motivo. Mamá pensó que eran fallas del sistema eléctrico,
- 8:07pero los vecinos no tenían ningún problema, solo nuestro departamento
- 8:12parecía descomponerse. La leche se cortaba en cuestión de minutos,
- 8:17los alimentos se llenaban de moho y el olor a
- 8:20incienso del tercer piso se filtraba incluso con las ventanas cerradas.
- 8:26Yo ya casi no dormía, pues cada noche escuchaba pasos
- 8:30lentos en el pasillo, no eran los de mi madre,
- 8:33que siempre salía antes del amanecer, ni los de mi hermano,
- 8:38que dormía profundamente por el cansancio. Eran pasos arrastrados, que
- 8:43se detenían justo frente a nuestra puerta y después seguían
- 8:47hacia las escaleras. Una madrugada, armándome de valor, abrí la
- 8:53puerta para comprobar quién rondaba, pero el pasillo estaba vacío,
- 8:57pero un hilo rojo se extendía desde nuestro tapete hasta
- 9:00el departamento de la vecina. Era tan delgado, que apenas
- 9:05se distinguía bajo la luz intermitente del foco. Me agaché
- 9:11y lo tomé con dos dedos, al intentar romperlo sentí
- 9:14un ardor fuerte en la palma, como si me hubiera
- 9:17quemado con aceite. Me quedé quieta, mirando la línea roja
- 9:22que ahora tenía un pequeño nudo en el extremo, justo
- 9:26frente a mi puerta, cerré de golpe y me encerré
- 9:29en mi cuarto. Al día siguiente, el hilo ya no estaba,
- 9:34pero la piel de mi mano seguía enrojecida. Esa misma
- 9:39tarde mi hermano empezó a sentirse mal, tenía fiebre y
- 9:43decía que le dolía la garganta, aunque no había tos
- 9:46ni gripa. Cuando mamá lo llevó al hospital, los doctores
- 9:51dijeron que no encontraban causa, que podía ser algo viral.
- 9:56Le dieron medicamentos, pero la fiebre no bajaba. Días después
- 10:01apareció un zarpullido oscuro en su cuello, manchas como moretones
- 10:05que parecían expandirse. Por las noches, cuando tratábamos de dormir,
- 10:11la vecina golpeaba la pared tres veces, siempre a la
- 10:14misma hora, 3.33 de la madrugada. El sonido era hueco, calculado,
- 10:21imposible de confundir con cualquier otra cosa. Una noche, decidí enfrentarla,
- 10:29subí las escaleras sin avisarle a mamá y toqué su puerta.
- 10:33Se tardó en abrir, pero cuando lo hizo, estaba maquillada
- 10:37como si esperara visitas, me miró sin sorpresa, con una
- 10:41sonrisa apenas dibujada. Le dije que si podía dejar de
- 10:46golpear las paredes, que mi hermano estaba enfermo. Ella solo
- 10:51me respondió que esa hora no era suya, que pertenecía
- 10:54a lo que me acompañaba, luego cerró la puerta despacio,
- 10:58sin dejar de mirarme. Bajé temblando y desde entonces evité
- 11:03subir al tercer piso. Unos días después, mientras bajaba la basura,
- 11:09vi que la vecina estaba en el área común, junto
- 11:13a los contenedores, tiraba frascos de vidrio, uno tras otro,
- 11:17con cuidado. Me oculté detrás de la baranda y esperé
- 11:21a que se metiera, cuando se fue, me acerqué. Dentro
- 11:26de los frascos había cosas que no tenían sentido, cabellos trenzados, uñas,
- 11:32cera derretida, pedazos de papel manchados. En uno de ellos,
- 11:37el papel tenía mi nombre, estaba escrito con tinta corrida,
- 11:42pero se distinguía con claridad, de verdad sentí que el
- 11:45corazón me golpeaba el pecho. Corrí escaleras arriba y le
- 11:50conté todo a mamá. Por primera vez la vi asustada,
- 11:55me pidió que no tocara nada de lo que viniera
- 11:58de esa mujer y cerró las cortinas de la sala.
- 12:01Esa noche, el malestar de mi hermano empeoró, gritaba dormido
- 12:06y movía los brazos como si peleara con alguien. Al
- 12:10entrar a su habitación, lo encontramos hablando en voz baja,
- 12:14con palabras que no entendíamos, mi mamá lo sacudió hasta
- 12:18que despertó, pero cuando abrió los ojos, dijo que soñaba
- 12:21con una mujer parada frente a su cama, que le
- 12:24prometía curarlo si le daba lo que faltaba. Fue entonces
- 12:30cuando mamá aceptó que algo extraño pasaba. Al día siguiente,
- 12:35en el hospital, habló con una compañera suya que conocía
- 12:39a una mujer que hacía limpias. Esa misma tarde fuimos
- 12:44a buscarla. Vivía en una casa pequeña al final de
- 12:48una calle sin pavimento, nos abrió una señora de cabello
- 12:51gris y mirada cansada, pero apenas entramos, dijo sin que
- 12:56mamá explicara nada, aquí hay un trabajo hecho, una trampa
- 13:00puesta con intención. La mujer pidió que le describiéramos a
- 13:05nuestra vecina, cuando lo hicimos, movió la cabeza con desagrado,
- 13:10y nos explicó que lo que teníamos encima, había sido
- 13:14atraído mediante comida o regalos, que el mal entró por
- 13:17las manos de quien los aceptó. Dijo que la única
- 13:21forma de resistir, era proteger los límites de la casa,
- 13:25sacó de una alacena una bolsa con sal negra, y
- 13:29nos indicó colocar un puñado en cada esquina del departamento.
- 13:33Nos advirtió no barrerla ni tocarla durante siete noches. Esa
- 13:39noche regresamos y seguimos las instrucciones, pusimos la sala en silencio,
- 13:45evitando hacer ruido. El aire estaba más frío de lo normal,
- 13:50mi hermano dormía profundamente, pero su respiración era irregular. Mamá
- 13:55rezó un rato frente a su cama y luego se
- 13:58fue a la cocina, yo me quedé escuchando. No tardé
- 14:02en oírlo, algo caminaba por el techo, pasos firmes, no
- 14:07de animal, que se movían de una esquina a otra,
- 14:10como si arrastraran algo pesado. Las risas empezaron después. Al
- 14:17principio eran suaves, como un zumbido, luego se convirtieron en
- 14:22carcajadas ahogadas, me levanté y salí al pasillo. El olor
- 14:27a humo era tan fuerte, que ardía en los ojos,
- 14:30y las sombras se movían por las paredes, deformes, como
- 14:34si alguien las estuviera proyectando desde otro lugar, pero yo
- 14:38subí un escalón y miré hacia arriba. La vecina estaba
- 14:43en el barandal del tercer piso, tenía tres velas negras
- 14:47encendidas y las soplaba una por una mientras movía los labios,
- 14:51como si rezara. El humo de las velas bajaba en
- 14:55espiral hacia nuestra puerta. No grité, solo retrocedí hasta entrar
- 15:00al departamento y cerré con seguro, me quedé ahí, pegada
- 15:04a la pared, escuchando como el pasillo se llenaba del
- 15:07mismo olor rancio que traía su perfume. A la mañana siguiente,
- 15:14mamá dijo que debíamos volver con la señora de las limpias,
- 15:18pero en el fondo, yo ya sabía que lo que
- 15:20esa mujer había traído al edificio no se iría solo.
- 15:26Mamá no fue a trabajar al día siguiente, amaneció seria,
- 15:29con los ojos hinchados y las manos temblorosas. Dijo que
- 15:34ya no dejaría la casa sola ni una noche más,
- 15:37desde temprano empezó a limpiar todo, encendió veladoras, puso cruces
- 15:42de palma detrás de las puertas y roció agua bendita
- 15:46en las esquinas. El aire olía a cloro mezclado con
- 15:50incienso viejo, no quiso que mi hermano saliera de la
- 15:53cama y me pidió que cerrara todas las ventanas. La
- 15:58vecina no apareció en todo el día, pero al caer
- 16:01la tarde, la luz de su departamento parpadeó varias veces,
- 16:05como si el foco intentara apagarse y no pudiera. El
- 16:11silencio del edificio era tan profundo que se escuchaba el
- 16:14zumbido de los cables de luz. Al anochecer, mamá rezaba
- 16:19en voz baja mientras mi hermano dormía con fiebre y
- 16:23cada tanto miraba el reloj, como si esperara una hora
- 16:26en específico. Yo estaba en la sala, mirando el reflejo
- 16:31de la calle en los vidrios, cuando las luces del
- 16:34techo empezaron a titilar, ya eran casi las doce. A
- 16:39media noche exacta, mi hermano comenzó a convulsionar, su cuerpo
- 16:44se arqueó y de su boca salió un hilo de
- 16:46espuma blanca. Mamá se lanzó sobre él, sujetándole la cabeza,
- 16:52mientras recitaba oraciones atropelladas, yo no sabía qué hacer. Corrí
- 16:57al pasillo y bajé las escaleras descalza, buscando ayuda, me
- 17:01fui corriendo hasta la casa de la curandera y le
- 17:04toqué la puerta con tanta fuerza que se astilló la pintura.
- 17:09Tardó en abrir, pero cuando lo hizo, parecía esperarlo. Llegó
- 17:15conmigo sin preguntar nada, llevaba una bolsa de tela llena
- 17:19de hierbas, una cruz de metal y una imagen de
- 17:22San Benito colgada al cuello. Entró en casa sin pedir permiso,
- 17:28encendió un trozo de carbón dentro de un cuenco de
- 17:31barro y sopló hasta que salió humo denso. El olor
- 17:35a hierbas quemadas se mezcló con el sudor y el miedo,
- 17:39caminó por cada rincón del departamento murmurando palabras que no entendía.
- 17:45Dijo que el mal estaba arriba, en el techo. Subimos juntas,
- 17:51el último tramo de escaleras era estrecho y oscuro. Al
- 17:56abrir la puerta del acceso al techo, un aire helado
- 17:59nos golpeó la cara, la luna alumbraba lo suficiente para
- 18:03ver una caja de madera al centro, sobre el concreto.
- 18:07Tenía clavos oxidados y estaba cubierta con un pañuelo rojo.
- 18:13La mujer de las limpias se acercó despacio, levantó el
- 18:16pañuelo y dentro había tierra, fotografías recortadas y trozos de
- 18:21tela con nuestros nombres escritos. En uno, el mío estaba
- 18:25manchado con algo que parecía sangre seca. Me dijo que
- 18:31no tocáramos nada y que bajáramos de inmediato. Mamá obedeció,
- 18:36pero yo me quedé un segundo más mirando. Dentro de
- 18:40la caja algo se movió, apenas un temblor, como si
- 18:44la tierra respirara, así que corrí detrás de ella sin
- 18:48mirar atrás. Desde abajo escuchamos a la mujer empezar un
- 18:52rezo fuerte, con voz ronca, pronunciando palabras que hacían vibrar
- 18:57las ventanas. El aire cambió de golpe, se volvió pesado,
- 19:02casi irrespirable, y las luces parpadearon y luego se apagaron
- 19:06por completo. El golpe llegó enseguida, un estruendo seco en
- 19:12el techo, como si algo muy pesado hubiera caído, mamá
- 19:16gritó el nombre de la mujer, pero no hubo respuesta.
- 19:21El silencio duró unos segundos que parecieron eternos, hasta que
- 19:25se escuchó un grito, era de la vecina. Largo, quebrado,
- 19:30con un tono de dolor que helaba la sangre. El
- 19:34sonido bajó por las escaleras como un eco vivo. Mamá
- 19:39encendió una vela y subió sin pensar, yo la seguí,
- 19:43aunque me temblaban las piernas. Pero la caja ya no
- 19:47estaba cerrada, el pañuelo rojo yacía a un lado y
- 19:50dentro sólo había un charco negro que olía a podrido.
- 19:55La mujer de las limpias estaba arrodillada, exhausta, con el
- 19:59crucifijo en la mano. Dijo que el lazo se había roto,
- 20:03pero que algo se había llevado lo que no le pertenecía.
- 20:08Esa noche nadie volvió a subir al techo. Al día siguiente,
- 20:13el departamento de la vecina permanecía cerrado, nadie la vio
- 20:18salir ni entrar. Pasaron tres días y el olor a
- 20:22incienso se transformó en un hedor dulzón insoportable. Los vecinos
- 20:27del segundo piso llamaron a la policía. Cuando llegó la
- 20:32patrulla y abrieron su puerta, encontraron a la mujer muerta
- 20:35en el piso, rodeada de velas derretidas, con muñecos de
- 20:39trapo quemados y dibujos en el suelo hechos con sal.
- 20:44El forense dijo que llevaba varios días sin vida, aunque
- 20:47la vecina del segundo piso aseguró haberla visto caminar la
- 20:51noche anterior. El edificio se llenó de curiosos y de rumores,
- 20:57algunos decían que la mujer practicaba brujería desde hacía años,
- 21:02otros que había hecho un pacto y el plazo se cumplió.
- 21:07A nosotras nadie nos preguntó nada, pero todos notaron que
- 21:10en nuestro departamento ya no se oía nada por las noches.
- 21:15Mamá consiguió otro lugar a la semana siguiente, lejos de ahí.
- 21:22Mi hermano comenzó a mejorar lentamente, la fiebre desapareció, el
- 21:26zarpullido se desvaneció y volvió a comer sin dolor. Mi
- 21:31mamá decía que fue la limpia, que la señora había
- 21:34logrado cortar el mal, pero en su mirada había algo más,
- 21:38un cansancio profundo, una culpa que nunca mencionó. Empacamos lo
- 21:44necesario y dejamos el edificio al amanecer, sin despedirnos de nadie.
- 21:50Antes de irme, regresé al pasillo del tercer piso para
- 21:54recoger un cuaderno que había olvidado. El aire seguía impregnado
- 21:59de ese olor dulce, pero más tenue. Subí los escalones
- 22:04despacio y al llegar al barandal vi algo que me detuvo.
- 22:09En el metal oxidado había una mancha negra en forma
- 22:12de mano, extendida, con los dedos alargados, no parecía pintura
- 22:17ni quemadura, sino una huella hundida en la superficie. La
- 22:21toqué con la punta de los dedos y sentí que
- 22:24aún estaba tibia. Me alejé sin mirar atrás, no le
- 22:29conté a mamá. Esa noche dormimos en el nuevo departamento
- 22:34y el silencio me pareció real por primera vez. Aún así,
- 22:39cada vez que vuelo incienso o escucho tres golpes seguidos
- 22:43en alguna pared, recuerdo aquel edificio, la vela en la puerta,
- 22:47el hilo rojo y la mano negra sobre el barandal.
- 22:51Desde entonces, juro que no volveré a vivir donde alguien
- 22:55encienda velas negras. Recuerdo que aquel día de muertos, el
- 23:07aire olía a cera derretida y pan dulce. Acompañé a
- 23:12mi mamá al mercado, como cada año, para comprar flores
- 23:16y veladoras. Era un sitio lleno de ruido, con los
- 23:20pasillos estrechos, puestos improvisados y gente regateando por todo. Me
- 23:26gustaba caminar entre los colores del cempasúchil y las calaveritas
- 23:30de azúcar que brillaban bajo la luz amarilla de los
- 23:33focos colgantes. Mamá cargaba una canasta de mimbre, donde iba
- 23:39poniendo las cosas que le encargaron sus vecinas para el altar.
- 23:44Me pidió que no me separara, pero me quedé atrás
- 23:47observando un rincón donde no había tanta gente. Ahí, entre
- 23:52cajas viejas y una lona medio rota, vi un altar
- 23:55distinto a los demás. No tenía fotos ni ofrendas, sólo
- 24:01dos velas negras encendidas, un frasco con tierra oscura y
- 24:05un pequeño crucifijo invertido. En el centro había un amuleto
- 24:10de metal parecido a un colgante con una forma rara,
- 24:14como una espiral con marcas torcidas. Me dio curiosidad porque
- 24:19parecía viejo y pesado, nadie estaba cuidando el puesto, así
- 24:23que tomé las dos velas y el amuleto, pensando que
- 24:26eran adornos. Los guardé en la bolsa de mi suéter
- 24:30y regresé con mamá sin decir nada, ella seguía escogiendo
- 24:34pan y no notó nada. Al llegar a casa, descargamos
- 24:40las compras sobre la mesa. La casa tenía techo de lámina,
- 24:44paredes pintadas de verde con humedad en las esquinas y
- 24:48un patio grande donde colgaban las cuerdas del tendedero. Vivíamos
- 24:53ahí con mis dos hermanos menores, mamá me pidió que
- 24:57me bañara para después hacer mi tarea. Me metí al
- 25:01baño con el agua tibia y el ruido del tinaco
- 25:04cayendo sobre la cubeta, mientras me enjabonaba el cabello, escuché
- 25:08una voz que murmuraba algo detrás de la puerta. Era
- 25:12como un rezo, lento y apagado, pensé que mamá estaba
- 25:16hablando con alguien, pero cuando abrí un poco la cortina,
- 25:20no vi a nadie. Cerré la llave y escuché pasos
- 25:25en el pasillo, eran suaves, como si alguien descalzo caminara
- 25:29frente al baño. Golpeé la puerta y pregunté si estaba
- 25:33ahí mi mamá, pero no hubo respuesta. En ese momento
- 25:38ella llegó por fuera y preguntó si me pasaba algo,
- 25:41le dije que escuché a alguien y ella aseguró que
- 25:45también oyó algo raro desde la cocina, como si movieran
- 25:48las sillas. Se quedó un momento afuera y luego me
- 25:51dijo que me apurara. Salí, me sequé rápido y me
- 25:56fui a mi cuarto. Era pequeño, con dos camas, un
- 26:01buró de madera y una ventana que daba al patio,
- 26:04guardé las dos velas y el amuleto en el cajón
- 26:07del buró. Me senté a hacer la tarea de caligrafía,
- 26:12pero al poco rato noté que el lápiz se movía
- 26:15ligeramente sobre la hoja. Pensé que era mi imaginación, lo
- 26:20sostuve con fuerza, pero cuando lo solté para revisar el cuaderno,
- 26:24las páginas comenzaron a voltearse solas, una tras otra. Me
- 26:30quedé mirando la libreta hasta que se detuvo en la
- 26:33última hoja, la que estaba en blanco, no había corriente
- 26:37de aire y la ventana estaba cerrada y el foco
- 26:40apenas alumbraba. Sentí miedo, pero intenté no gritar, así que
- 26:46fui con mamá a contarle lo que había pasado, ella
- 26:49estaba pelando calabaza en la cocina y me escuchó con atención.
- 26:54Me dijo que tal vez me asusté por el ruido
- 26:56del mercado y que todo lo estaba imaginando, pero de
- 27:00todos modos, se levantó y me acompañó al cuarto. Revisó
- 27:05el buró, movió las cortinas y me dijo que me tranquilizara,
- 27:10aún así se quedó un rato conmigo mientras yo fingía
- 27:13seguir escribiendo. Nada volvió a moverse, así que decidió ir
- 27:18a preparar la cena, pero cuando se fue, me quedé
- 27:21observando el cuaderno y el buró, todo parecía normal. Ya
- 27:27era de noche y mis hermanos jugaban en la sala,
- 27:30escuché sus risas mezcladas con la voz de mamá. Estaba
- 27:35por levantarme cuando escuché un golpeteo sordo dentro del armario,
- 27:39pensé que alguno de mis hermanos se había escondido ahí,
- 27:43me acerqué y puse la mano en la puerta. Se
- 27:46sintió helada. El golpe se repitió, pero más fuerte, la
- 27:52abrí rápido, entre la ropa colgada no había nadie, pero
- 27:56desde la parte baja del mueble vi moverse una sombra
- 27:59baja del tamaño de un niño pequeño. No tuve tiempo
- 28:05de reaccionar, la sombra salió deslizándose y cruzó la habitación
- 28:09hasta perderse por la pared contraria. Me quedé paralizada, y
- 28:14sentí como el aire se volvió pesado, la cama crujió
- 28:17detrás de mí. Corrí hasta la cocina y abracé a mamá,
- 28:22le dije que alguien estaba en mi cuarto, me llevó
- 28:25de la mano, pero cuando entramos, todo estaba en orden.
- 28:31Me acosté más tarde sin apagar la lámpara, no podía
- 28:34dejar de pensar en aquella sombra. En la madrugada me
- 28:38desperté con la sensación de que alguien me observaba desde
- 28:41el buró, me tapé la cara con la sábana y
- 28:44escuché un leve crujido, como si movieran el cajón, pero
- 28:48no quise mirar. A la mañana siguiente, mientras desayunábamos, mamá
- 28:55me preguntó por qué había dejado prendida la luz toda
- 28:58la noche, le conté que tenía miedo, pero no mencioné
- 29:02lo del amuleto. Tenía la sensación de que debía dejarlo
- 29:06donde estaba. Al salir al patio a tender mi uniforme
- 29:11para la escuela, miré hacia la ventana del cuarto, y
- 29:14juraría haber visto una figura detrás del vidrio, era pequeña
- 29:18y quieta, con la cabeza ladeada. Esa imagen me acompañó
- 29:24todo el día, en clase no podía concentrarme y cuando
- 29:28regresé a casa, mamá notó que estaba distraída, así que
- 29:32me mandó a descansar un rato. Entré al cuarto y
- 29:36sentí el mismo aire frío de la noche anterior, el
- 29:39cajón del buró estaba entreabierto, aunque yo lo había dejado cerrado,
- 29:44lo empujé sin mirar dentro. Pensé en sacar el amuleto
- 29:48y tirarlo, pero algo me detenía, no era miedo normal,
- 29:52era una especie de aviso dentro del pecho, como si
- 29:56no debiera tocarlo otra vez. Por la tarde, mientras mis
- 30:01hermanos hacían la tarea en la mesa, escuché un nuevo
- 30:05golpeteo en el armario, fue tan claro que ellos también
- 30:08lo oyeron. Mamá dijo que podían ser ratones, pero el
- 30:13sonido no era de roer, era un golpe rítmico, tres
- 30:17veces seguidas, con intervalos cortos, como si alguien golpeara desde
- 30:21adentro con los nudillos. Esa noche no quise dormir sola,
- 30:27así que me acosté junto a mi mamá. En la
- 30:30oscuridad del cuarto escuché un susurro que venía del pasillo,
- 30:34no era una voz completa, sino un murmullo que se
- 30:38perdía entre las paredes. Me cubrí hasta la cabeza, temiendo
- 30:43que esa sombra volviera a salir. Antes de cerrar los ojos,
- 30:48me vino a la mente el altar del mercado, aquel
- 30:52amuleto metálico y las velas negras encendidas. Recordé el olor
- 30:57a cera y la tierra oscura en el frasco. Algo
- 31:01dentro de mí me dijo que eso que traje a
- 31:03casa no era un simple adorno, y desde ese momento
- 31:07supe que el error ya estaba hecho, aunque aún no
- 31:10comprendía hasta dónde llegaría. Esa tarde mamá salió al mercado
- 31:16por tortillas y me dejó encargada de cuidar la casa,
- 31:19mis hermanos estaban jugando en el patio, y yo me
- 31:23quedé en la sala haciendo dibujos. Todo estaba tranquilo, hasta
- 31:28que el radio antiguo, ese que tenía perillas grandes y
- 31:31una antena torcida, se encendió solo. Emitió un chasquido fuerte,
- 31:37y después una voz ronca comenzó a hablar entre interferencia.
- 31:42No pude entender las palabras, pero sonaban graves, como si
- 31:46alguien rezara en otro idioma. Me acerqué temblando para apagarlo,
- 31:51y cuando giré la perilla, sentí un leve golpe de
- 31:55aire caliente en la cara, como si el aparato hubiera exhalado.
- 32:01No pasaron ni dos segundos cuando el teléfono fijo empezó
- 32:04a sonar. Al principio lo ignoré, recordando la advertencia de mamá,
- 32:10pero el timbre no se detenía, sonaba insistente, desesperado. Me
- 32:16tapé los oídos, pero continuaba vibrando en el aire. Para callarlo,
- 32:20levanté la bocina y la dejé sobre la mesa sin hablar.
- 32:25En ese momento, de la bocina salió un grito largo, agudo,
- 32:29que me obligó a soltarla, cayó al suelo y se
- 32:32balanceó colgando del cable. Sentí las piernas tan flojas que
- 32:37me senté en el piso y el grito seguía sonando
- 32:40por segundos hasta que de pronto todo quedó en silencio.
- 32:46Salí corriendo al patio, donde mis hermanos seguían jugando, no
- 32:50les dije nada porque no me habrían creído. Me subí
- 32:55al columpio viejo que colgaba del árbol de aguacate, me
- 32:58mecí despacio para distraerme. Miré al cielo y vi que
- 33:02las nubes se movían rápido, como si el viento corriera
- 33:06en todas direcciones. Cerré los ojos un instante y de pronto,
- 33:11sentí unas manos frías en mi espalda. Me empujaron con
- 33:16tanta fuerza que salí disparada hacia el suelo, sentí el
- 33:19golpe seco en el brazo derecho, y un dolor punzante
- 33:23me atravesó hasta el hombro, de verdad que grité tan
- 33:26fuerte que los vecinos se asomaron. Mamá regresó corriendo con
- 33:32las tortillas en la mano, me subió al coche de
- 33:35un vecino y me llevó al hospital. Recuerdo la lámpara
- 33:39blanca sobre mi cara, el olor a alcohol y el
- 33:42yeso tibio envolviendo mi brazo. Me dijeron que era una
- 33:46fractura leve, pero debía mantenerlo inmovilizado, mi mamá no dejaba
- 33:51de repetir que todo había sido un accidente, aunque yo
- 33:55sabía que alguien me había empujado. De vuelta en casa,
- 34:00el ambiente se sentía distinto. El aire estaba más pesado,
- 34:06con un olor a humedad que antes no estaba, dormía
- 34:09mal y despertaba sobresaltada, y cada noche veía la misma figura,
- 34:13un niño encorvado parado frente a la puerta, con la
- 34:17cabeza gacha y los pies sucios. No hablaba, solo respiraba
- 34:22con dificultad, y cuando intentaba moverme, desaparecía. Le conté a mamá,
- 34:28pero pensó que deliraba por el golpe. Los días siguientes,
- 34:34la sombra aparecía a distintas horas, a veces en la sala,
- 34:38otras al pie de mi cama, pero no se acercaba,
- 34:42solo me observaba. Mamá empezó a preocuparse cuando una mañana
- 34:46me encontró hablando sola, yo juré que él me había
- 34:50pedido que no tirara las velas, entonces ella comprendió que
- 34:54algo estaba mal. Comenzó a preguntar entre sus amigas, hasta
- 34:58que una le recomendó visitar a una curandera que vivía
- 35:02en la orilla del pueblo. Fuimos al día siguiente. El
- 35:08camino era de terracería, bordeado de mezquites, la casa estaba aislada,
- 35:14con un portón oxidado y una imagen de San Cipriano
- 35:17colgada en la entrada, y adentro olía a copal y
- 35:20hierbas quemadas. En el suelo había velas encendidas y en
- 35:25las paredes, retratos volteados. La mujer que nos recibió tenía
- 35:30el cabello recogido y la voz áspera, dijo que debía
- 35:33revisarme sin hablar y me acostó sobre una mesa de
- 35:37madera cubierta con una manta. Pasó ramas verdes por mis brazos,
- 35:43el abdomen y las piernas, la bruja murmuraba frases que
- 35:47no entendía, y cada vez que pasaba la rama cerca
- 35:50del yeso, el olor se volvía insoportable, como si quemara plástico.
- 35:56Me dolía el brazo aunque no me tocara, la mujer
- 35:59se detuvo un momento, miró hacia la puerta y luego
- 36:02me cubrió el rostro con un pañuelo blanco, en eso
- 36:05sentí que me soplaba en la frente. Cuando terminó, le
- 36:11pidió a mi mamá que saliera con ella un momento.
- 36:15Escuché sus voces al fondo, pero no entendí las palabras.
- 36:18Al regresar, mi mamá tenía el rostro pálido, solo dijo
- 36:24que ya podíamos irnos y que no preguntara nada, y
- 36:27en el camino guardó silencio. Esa noche el dolor del
- 36:32brazo fue insoportable. Intenté dormir, pero me desperté con náuseas,
- 36:38me senté en la cama y vomité un líquido oscuro
- 36:41que manchó el yeso, olía a tierra podrida. Mamá se
- 36:46levantó alarmada, me limpió con una toalla y se quedó
- 36:49junto a mí hasta el amanecer, me decía que era
- 36:52una reacción al tratamiento, pero en sus ojos había miedo.
- 36:58Al día siguiente no quiso mandarme a la escuela, me
- 37:01recosté en el sillón de la sala mientras ella preparaba té.
- 37:06Sentí que alguien se sentaba a mi lado, era el
- 37:09niño encorvado. Tenía los pies descalzos, las uñas negras y
- 37:14el cuello ladeado. Lo veía de reojo, porque no me
- 37:19atrevía a mirarlo de frente. El radio volvió a encenderse
- 37:23y de él salieron risas infantiles. No eran de mis hermanos,
- 37:28eran muchas, como si varios niños se burlaran desde adentro
- 37:32del aparato. Mamá corrió a desenchufarlo, pero el sonido no cesó,
- 37:39se escuchaban pasos en el pasillo, puertas que se cerraban
- 37:43solas y algo que raspaba las paredes y las luces parpadeaban.
- 37:48Cuando todo se calmó, la casa quedó con un olor
- 37:51a humo. Esa madrugada soñé con una figura alta y flaca,
- 37:57con el rostro cubierto de lodo, caminaba detrás de mí
- 38:00en un campo de tierra seca. Cada vez que volteaba,
- 38:05su cara se desfiguraba más, hasta quedar sin ojos ni boca.
- 38:10Me desperté gritando y con el yeso empapado en sudor.
- 38:15Mamá no lo soportó más, tomó el teléfono y llamó
- 38:19a la bruja curandera. Le explicó lo que había pasado,
- 38:23la mujer le respondió que debíamos regresar cuanto antes, dijo
- 38:27que lo que tenía encima no se quitaría solo, que
- 38:31había algo adherido a mí. Fue la primera vez que
- 38:35vi a mi madre aceptar que aquello no era casualidad.
- 38:40Mientras colgaba el teléfono, me miró con los ojos rojos
- 38:43y dijo que todo empezó el día que trajimos esas
- 38:46cosas del mercado. No había mencionado antes las velas ni
- 38:51el amuleto, pero ahora las recordaba con la misma claridad
- 38:54que yo. Me quedé observando el buró cerrado, sintiendo que
- 39:00adentro latía un corazón ajeno, y aunque no sabía cómo,
- 39:04supe que esa sombra que me seguía venía de ahí,
- 39:07de ese metal oxidado que nunca debí tocar. Esa mañana,
- 39:14mientras mamá limpiaba el cuarto, abrió el cajón del buró
- 39:17para sacar unas tijeras. Al hacerlo, encontró el amuleto y
- 39:22las dos velas negras envueltas en un pañuelo. El metal
- 39:27oxidado brillaba débilmente bajo la luz que entraba por la ventana.
- 39:32Ella lo tomó con cuidado y me llamó con tono seco.
- 39:36Cuando llegué, tenía el rostro tenso, con la mandíbula apretada,
- 39:41me preguntó qué era eso y por qué lo tenía guardado,
- 39:44la verdad no supe qué decir, solo sentí un nudo
- 39:47en el estómago. Le conté todo, que los había tomado
- 39:53del altar del mercado, porque me parecieron curiosos, que nadie
- 39:57los cuidaba, que no sabía que era algo malo, mi
- 40:01mamá me miró largo rato, sin regañarme, solo asustada. Dijo
- 40:06que ya entendía por qué todo había empeorado desde ese día,
- 40:10y sin perder tiempo, guardó los objetos en una bolsa
- 40:14de plástico y me hizo vestirme, en eso salimos rumbo
- 40:17a la casa de la curandera. El camino parecía más
- 40:22largo que la vez anterior, las calles estaban vacías y
- 40:26el cielo gris. Cuando llegamos, la mujer estaba sentada afuera,
- 40:31como si nos estuviera esperando. Miró la bolsa antes de
- 40:36que mamá dijera una palabra, nos hizo pasar a la
- 40:39sala y colocó la bolsa sobre una mesa con mantel bordado.
- 40:44Encendió incienso, murmuró algo en voz baja y luego abrió
- 40:47el plástico. Apenas vio los objetos, frunció el ceño y
- 40:52dijo que eso no debía estar en una casa viva.
- 40:57Nos explicó que las velas y el amuleto formaban parte
- 41:01de un trabajo de llamada de ánimas, un tipo de
- 41:04rito que usan para invocar espíritus y ponerlos al servicio
- 41:08de un encargo. Dijo que alguien había empezado ese ritual
- 41:12y lo dejó inconcluso, y que al tocar los objetos,
- 41:15yo había completado el vínculo. El espíritu, que estaba atado
- 41:21a ese encargo, encontró en mí una puerta para manifestarse.
- 41:26Agregó que no era un niño, sino una entidad que
- 41:29tomaba esa forma para no asustarme. Cuando lo dijo, sentí
- 41:34frío hasta la nuca. Mamá le preguntó si había manera
- 41:39de romperlo. La curandera dijo que sí, pero requería hacer
- 41:44un cierre completo, devolver los objetos a donde pertenecían, pero
- 41:49antes debía limpiarme por dentro. Me preparó un brebaje espeso,
- 41:54color verde oscuro, con olor a hierbas y alcohol. Me
- 41:58ordenó que lo bebiera despacio, sin dejar una gota, pero
- 42:02era tan amargo que tuve que apretar los dientes. Me
- 42:06dijo que cerrara los ojos, que el cuerpo se encargaría
- 42:10de abrir lo que estaba cerrado. Al poco tiempo empecé
- 42:15a sentir pesadez en los párpados y un zumbido en
- 42:18los oídos, la mujer me tomó las manos y comenzó
- 42:21a hablar en murmullos. Las palabras se deslizaban como si
- 42:26no fueran de este mundo, mi respiración se volvió lenta
- 42:29y en ese instante todo alrededor desapareció. Me vi de
- 42:34pie en un campo seco, frente a un altar igual
- 42:37al del mercado. Una mujer cubierta con un rebozo negro,
- 42:41encendía las velas y dibujaba figuras con sal sobre la tierra,
- 42:46tenía una fotografía en las manos y la quemaba mientras
- 42:50recitaba nombres. Detrás de ella, una sombra alta se movía inquieta, esperando,
- 42:57en ese momento comprendí que ese era el espíritu que
- 43:00ahora me seguía. La escena cambió de golpe, vi como
- 43:05la mujer dejaba el ritual a medias, apagando las velas
- 43:09con tierra y marchándose sin despedirse del espíritu. Lo había
- 43:14dejado atrapado entre el altar y el mundo de los vivos.
- 43:18Cuando yo toqué los objetos, esa puerta se abrió. Sentí
- 43:23su enojo, su desesperación, como si me atravesara, quise gritar,
- 43:28pero la curandera me sostuvo la cabeza con firmeza, y
- 43:32dijo algo que me trajo de vuelta. Desperté jadeando y
- 43:37mamá estaba llorando a un lado, la curandera me dio
- 43:40agua bendita y me pidió que no hablara por unas horas.
- 43:45Dijo que al amanecer, teníamos que regresar al mercado con
- 43:48los objetos, y justo esa misma noche no dormimos. Mamá
- 43:53preparó una mochila con lo necesario y en cuanto salió
- 43:57el sol, emprendimos el camino. Cuando llegamos, el mercado estaba
- 44:03medio vacío. El altar que recordaba ya no estaba, preguntamos
- 44:08a varios vendedores, pero nadie supo decirnos nada. Una señora
- 44:14que vendía flores nos observó con desconfianza. Al mencionar las
- 44:19velas negras, se puso nerviosa y nos confesó que ese
- 44:23altar pertenecía a unas mujeres que hacían encargos para otras
- 44:27personas y que lo retiraron días atrás porque la policía
- 44:31empezó a hacer preguntas. Dijo que nadie debía tocar lo
- 44:36que se dejaba ahí porque eran ofrendas para trabajos de brujería.
- 44:42Mamá agradeció y se alejó en silencio. La curandera, que
- 44:46nos había acompañado, dijo que entonces haríamos el cierre ahí mismo.
- 44:51Nos llevó hasta un árbol grande al final del terreno,
- 44:55donde la tierra estaba húmeda. Sacó una pequeña pala, cavó
- 45:00un hoyo y colocó dentro las dos velas y el amuleto.
- 45:04Vertió agua que dijo provenía de siete iglesias distintas. Luego
- 45:09recitó oraciones que se confundían con el ruido del viento,
- 45:13me pidió que dijera unas palabras al espíritu, que le
- 45:16explicara que no lo tomé con mala intención. Con voz temblorosa,
- 45:23pedí perdón, y dije que no sabía lo que hacía,
- 45:26que sólo era una niña curiosa. Cuando terminé, el aire
- 45:31se sintió más liviano, el olor a humedad desapareció. Mamá
- 45:36lloró en silencio y la curandera tapó el hoyo y
- 45:39marcó una cruz sobre la tierra. De regreso a casa,
- 45:44el ambiente era distinto, el aire ya no pesaba, y
- 45:49esa noche dormí sin sobresaltos por primera vez en semanas.
- 45:54Los días pasaron y el dolor del brazo fue disminuyendo.
- 45:58Las puertas dejaron de golpear, el radio no volvió a
- 46:01encenderse y la sombra del niño no volvió a aparecer.
- 46:06A veces, al atardecer, sentía un leve escalofrío, pero no
- 46:11pasaba de ahí. Mamá evitó regresar al mercado en esas fechas,
- 46:17dijo que había cosas que era mejor no volver a mirar,
- 46:21guardó una botella con el agua bendita que sobró del
- 46:24ritual y la dejó en el buró, solo por precaución.
- 46:29Crecí sin olvidar aquel día, y todavía puedo recordar el
- 46:33peso del amuleto y el brillo de las velas negras.
- 46:36A veces, cuando paso frente a un altar o una tumba,
- 46:41me alejo sin mirar, no lo hago por miedo, sino
- 46:44por respeto. Aprendí que hay objetos que parecen simples, pero
- 46:49guardan pedazos de lo que no pertenece a este mundo.
- 46:54Y si algo entendí, es que hay puertas que una
- 46:57vez abiertas, no se pueden cerrar del todo. En los
- 47:09oscuros rincones de Cuernavaca, yace una historia que ha sido
- 47:13susurrada durante generaciones. Se trata de la leyenda de la
- 47:18Dama de los Espejos, un relato que teje misterio y
- 47:21tragedia en igual medida. Todo comenzó en los tumultuosos años de 1930,
- 47:27cuando Cuernavaca era un hervidero de intrigas y secretos bien guardados,
- 47:33en aquellos días, una mujer de belleza insuperable, de origen
- 47:38español y con una enfermedad incurable, moraba en una mansión
- 47:41imponente en los límites de la ciudad. Ella, conocida entre
- 47:47los lugareños como Elisa de la Rosa, había conquistado los
- 47:51corazones de muchos con su encanto y gracia, pero su
- 47:55destino estaba sellado por la cruel mano de la enfermedad.
- 47:59En sus últimos días, postrada en su lecho de muerte,
- 48:02Elisa formuló una petición extraordinaria a su esposo, un hombre
- 48:07adinerado que siempre había complacido cada uno de sus deseos.
- 48:13Quiero que mi tumba esté cubierta de espejos, murmuró con
- 48:17voz débil, pero firme, mientras su esposo, con el corazón
- 48:21destrozado por la inminente pérdida, escuchaba atentamente cada una de
- 48:26sus palabras. Él, incapaz de negarle nada a la mujer
- 48:31que había amado con devoción, prometió cumplir su deseo sin titubear.
- 48:37Y así fue como, tras su partida de este mundo,
- 48:41los espejos se convirtieron en los guardianes silenciosos de su
- 48:44tumba en el Panteón de la Leona. Pero detrás de
- 48:49este acto aparentemente altruista se escondía un pacto oscuro que
- 48:53Elisa y su esposo habían sellado en las sombras de
- 48:56la noche. Un pacto que iba más allá de la
- 48:59comprensión humana y que ahora, décadas después, se había convertido
- 49:04en una gran leyenda en los pasillos vacíos de la
- 49:06mansión de los de la Rosa y en todo el estado.
- 49:11Las noches en Cuernavaca se volvieron más frías y sombrías
- 49:15desde entonces y los lugareños juraban escuchar susurros inquietantes entre
- 49:20los pasillos de la mansión y el cementerio. Algo oscuro
- 49:24y siniestro acechaba en las sombras, alimentándose de los miedos
- 49:28y secretos enterrados en lo más profundo de la noche.
- 49:33Y así, la leyenda de la dama de los espejos
- 49:36comenzó a tejerse entre la luz de la luna y
- 49:39los reflejos distorsionados que se perdían en los cristales. Pero
- 49:44lo que nadie sabía entonces era que la verdadera historia
- 49:47estaba lejos de llegar a su fin, pues los secretos
- 49:51más oscuros nunca permanecen enterrados por mucho tiempo. Elisa de
- 49:57la Rosa era conocida en toda Cuernavaca por su belleza
- 50:00sin paralelo y su melena dorada que caía en cascadas
- 50:04de seda sobre sus hombros. pero detrás de esa fachada
- 50:08de perfección se ocultaba una obsesión mortal que consumía su
- 50:12alma como una sombra insaciable. Desde temprana edad, Elisa había
- 50:18aprendido el poder que residía en su belleza. Se deleitaba
- 50:23cada día frente al espejo, admirando su reflejo como si
- 50:26fuera el más preciado tesoro. Cada mirada, cada gesto, estaba
- 50:32impregnado de una vanidad que eclipsaba todo lo demás a
- 50:35su alrededor. pero su obsesión con su propia imagen pronto
- 50:41se convirtió en algo más que una simple admiración. Se
- 50:45volvió una necesidad voraz, un hambre insaciable que la consumía
- 50:50desde adentro. Cada espejo que cruzaba se convertía en un
- 50:54espejismo tentador que la llamaba con susurros seductores. Y así,
- 51:01Elisa pasaba horas y horas frente al espejo, cepillando su
- 51:05cabello dorado, mientras su mente se sumergía en un abismo
- 51:08oscuro de vanidad y desesperación. La realidad se desvanecía a
- 51:13su alrededor y sólo quedaba a ella y su reflejo,
- 51:17atrapados en un ciclo interminable de autoadmiración. Pero cuanto más
- 51:23se perdía en el laberinto de los espejos, más se
- 51:26alejaba de la realidad, hasta que finalmente, su obsesión la
- 51:30consumió por completo. La enfermedad que la aquejaba no era
- 51:35sólo física, sino espiritual, arrastrándose hacia un abismo del cual
- 51:39no había retorno. Y así, en su lecho de muerte,
- 51:45rodeada de espejos que reflejaban su propia imagen distorsionada, Elisa
- 51:50se enfrentó a su destino final. pero incluso en la muerte,
- 51:54su obsesión no la abandonó. Se dice que su espíritu
- 51:59atormentado aún deambula por los oscuros pasillos de la mansión
- 52:02de los de la Rosa, buscando desesperadamente un reflejo que
- 52:06ya no puede encontrar. Estaba claro que la obsesión de
- 52:12Elisa de la Rosa por su propia belleza trascendía más
- 52:15allá de la muerte, sumiéndose en un eterno y tortoso
- 52:18ciclo de vanidad y desesperación. Cada año, cuando los días
- 52:24se acercaban al aniversario de su partida o al Día
- 52:27de Muertos, el espíritu de Elisa se alzaba de entre
- 52:31las sombras del Panteón de la Leona. Con paso silencioso
- 52:35y ojos brillantes como luciérnagas en la oscuridad, ella vagaba
- 52:39por las calles de Cuernavaca en busca de un eco
- 52:42de su vida pasada. Su primera parada siempre era la
- 52:47mansión donde una vez había reinado como la reina indiscutible
- 52:51de la belleza. A través de los años, la casa
- 52:55había caído en un estado de abandono, sus paredes de
- 52:59piedra testigos mudos del paso del tiempo y la decadencia.
- 53:03Pero para Elisa, aún resonaban los ecos de risas y
- 53:07susurros entre sus corredores polvorientos. Entraba a la casa con
- 53:13paso decidido, como si estuviera poseída por una fuerza más
- 53:17allá de su control. Los espejos rotos y desgastados la
- 53:22recibían con su reflejo distorsionado, una visión de su belleza
- 53:26marchita que la atormentaba aún en la muerte. Pero para
- 53:30Elisa no había escape de su propia vanidad. Mientras tanto,
- 53:37el conductor de un taxi que pasaba por las cercanías
- 53:40era testigo involuntario de esta macabra escena. Intrigado por la
- 53:45figura fantasmal que entraba en la casa abandonada, esperaba pacientemente afuera,
- 53:50seguro de que alguien saldría eventualmente para liquidar el viaje.
- 53:56Pero ese momento nunca llegaba. Horas después, cuando el sol
- 54:01comenzaba a despuntar en el horizonte, el taxista, tembloroso y
- 54:06con el corazón palpitante, abandonaba el lugar, convencido de que
- 54:10había sido testigo de algo más allá de la comprensión humana.
- 54:16La leyenda de la dama de los espejos se extendía así,
- 54:20como una sombra que se arrastraba por las calles de Cuernavaca,
- 54:23susurrando secretos oscuros y alimentándose del miedo de aquellos que
- 54:28se atrevían a escucharla. Y mientras tanto, Elisa de la Rosa,
- 54:33atrapada en su propia obsesión inmortal, continuaba su eterno y
- 54:37solitario baile entre los espejos rotos de su pasado. Fue
- 54:43en ese momento cuando comenzó mi historia. Me llamo Alexis,
- 54:49soy taxista en Cuernavaca. Desde que era joven, había escuchado
- 54:54historias escalofriantes sobre la Dama de los Espejos. Cada vez
- 54:59que pasaba cerca del Panteón de la Leona o de
- 55:02la mansión abandonada donde se decía que ella vagaba, sentía
- 55:06un escalofrío recorrer mi espina dorsal. Siempre había mantenido una
- 55:12actitud escéptica hacia esas historias, pensando que eran sólo cuentos
- 55:17para asustar a los niños y a los crédulos. Sin embargo,
- 55:21una noche, cuando menos lo esperaba, me encontré cara a
- 55:25cara con el terror que había creído ficticio. Era una
- 55:30noche oscura y lluviosa, de esas en las que el
- 55:33viento parece susurrar secretos ancestrales entre los árboles retorcidos. Recibí
- 55:40una llamada para recoger a un pasajero cerca del Panteón
- 55:43de la Leona, una zona que siempre me ponía nervioso,
- 55:47pero necesitaba el dinero, así que salí de mi casa
- 55:50y fui sin pensarlo dos veces. Al llegar al lugar,
- 55:56vi a una figura envuelta en sombras, con un aire
- 55:59de melancolía que parecía emerger de la oscuridad misma. Era
- 56:04una mujer, vestida con ropas antiguas, cuyo rostro estaba velado
- 56:08por la penumbra de la noche. Sin decir una palabra,
- 56:13subió al asiento trasero del taxi y me pidió que
- 56:16la llevara a la dirección de la antigua mansión de
- 56:19los de la Rosa. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando
- 56:24reconocí el lugar al que me dirigía. Recordé todas las
- 56:28historias que había escuchado sobre aquel sitio, sobre la dama
- 56:32que vagaba entre sus paredes. Pero no podía negarme a
- 56:36llevar a mi pasajera a su destino, así que comencé
- 56:39el viaje con el corazón latiendo desbocado en mi pecho.
- 56:45Durante el trayecto, intenté romper el silencio con conversación, pero
- 56:50la mujer permaneció en silencio, perdida en sus propios pensamientos.
- 56:55Cada vez que me atrevía a mirarla a través del
- 56:58espejo retrovisor, sentía un escalofrío recorrerme la espalda, como si
- 57:03estuviera siendo observado por algo más que una simple pasajera.
- 57:09Cuando llegamos a la mansión abandonada, la mujer se bajó
- 57:12del auto sin decir una palabra. La observé mientras se
- 57:16alejaba entre las sombras, desapareciendo en la oscuridad de la noche.
- 57:21Esperé un momento, esperando ver si alguien salía a liquidar
- 57:25el viaje, pero ningún alma viviente apareció. Después de dejar
- 57:32a la misteriosa mujer en la mansión de los de
- 57:34la Rosa, regresé a mi rutina diaria de recoger pasajeros
- 57:38y llevarlos a sus destinos, intentando ahogar en la distracción
- 57:42del trabajo el recuerdo perturbador de aquel encuentro en la
- 57:45noche lluviosa. Sin embargo, mi paz se vio interrumpida días después,
- 57:52cuando recibí una visita inesperada en la estación de taxis.
- 57:57Era un hombre mayor, elegantemente vestido y con una mirada
- 58:01sombría que parecía penetrar hasta lo más profundo de mi alma.«¿
- 58:06Eres tú quien llevó a mi esposa a la mansión
- 58:09de los de la Rosa la otra noche?», preguntó con
- 58:12voz grave y llena de autoridad. Asintiendo con cautela, le
- 58:18confirmé que había sido yo quien había llevado a una
- 58:21mujer a ese lugar. Pero antes de que pudiera decir
- 58:25algo más, el hombre me agarró del brazo con fuerza,
- 58:29clavando su mirada en la mía con una intensidad que
- 58:32me heló la sangre. Mi esposa falleció hace años, susurró,
- 58:38su voz temblorosa con una mezcla de tristeza y desesperación.
- 58:43Lo que viste esa noche no era más que un
- 58:45espíritu atormentado, condenado a vagar por la eternidad en busca
- 58:50de redención. Mis manos temblaban mientras escuchaba sus palabras, incapaz
- 58:57de procesar lo que acababa de revelarme.¿ La mujer que
- 59:01había llevado en mi taxi era realmente un fantasma?¿ Había
- 59:06sido testigo de algo sobrenatural sin darme cuenta? El hombre
- 59:11me soltó con un suspiro cansado, como si llevara el
- 59:15peso del mundo sobre sus hombros.« Te apierto, hijo, mantente
- 59:20alejado de esos lugares». Hay fuerzas más allá de nuestra
- 59:25comprensión acechando en las sombras, y no todos regresan indemnes
- 59:29después de cruzar su umbral. Con el corazón aún martilleando
- 59:34en mi pecho, asentí con la cabeza en silencio, prometiendo
- 59:38seguir su consejo. Pero en lo más profundo de mi ser,
- 59:43sabía que la experiencia que había vivido esa noche me
- 59:46perseguiría para siempre, recordando que en Cuernavaca, las leyendas eran
- 59:51más que simples cuentos de viejas. Eran realidades oscuras que
- 59:56acechaban en las sombras, esperando ser descubiertas por aquellos lo
- 1:00:00suficientemente valientes o imprudentes para buscar la verdad. Las noches
- 1:00:07se volvieron un tormento para mí después de aquel encuentro
- 1:00:10con la misteriosa mujer vestida de negro. Cada vez que
- 1:00:14cerraba los ojos, su imagen se colaba en mis sueños
- 1:00:18como una sombra insistente, persiguiéndome a través de los callejones
- 1:00:22oscuros de mi mente. Ella caminaba hacia mí con pasos
- 1:00:27lentos y silenciosos, su vestido ondeando en el viento nocturno
- 1:00:31como un espectro de la noche. Su rostro permanecía oculto
- 1:00:36entre las sombras, pero su presencia era suficiente para helarme
- 1:00:40la sangre en las venas. Intenté ignorar estos sueños perturbadores,
- 1:00:46diciéndome a mí mismo que eran sólo el resultado de
- 1:00:49mi imaginación sobre excitada por las historias que había escuchado.
- 1:00:55pero cada noche que pasaba, su influencia parecía crecer más fuerte,
- 1:00:59como si hubiera encontrado un camino hacia mi subconsciente y
- 1:01:03no estuviera dispuesta a abandonarlo. La desesperación se apoderó de mí,
- 1:01:09consumiendo mi mente con pensamientos de locura y paranoia.¿ Qué
- 1:01:14quería esta mujer de mí?¿ Por qué se había aferrado
- 1:01:18a mis sueños con tanta ferocidad? Mis días se convirtieron
- 1:01:24en una lucha constante por mantenerme despierto, temeroso de lo
- 1:01:28que encontraría al cerrar los ojos una vez más. Pero
- 1:01:32la falta de sueño comenzó a pasar factura en mi cordura,
- 1:01:36dejándome al borde del abismo de la locura. Finalmente, no
- 1:01:42pude soportarlo más. Busqué ayuda en todas partes, desde médicos
- 1:01:47hasta chamanes, pero ninguno pudo liberarme de la opresión de
- 1:01:51aquella presencia oscura que se había apoderado de mi mente.
- 1:01:56Y así, me vi atrapado en un ciclo interminable de
- 1:02:00terror y desesperación, perseguido por la imagen fantasmal de la
- 1:02:04mujer vestida de negro que se había instalado en mis sueños.
- 1:02:09Mi única esperanza era encontrar una manera de romper este
- 1:02:12vínculo sobrenatural antes de que fuera demasiado tarde y me
- 1:02:16arrastrara hacia la oscuridad eterna. Armado con un valor nacido
- 1:02:22de la desesperación, decidí enfrentar directamente la fuente de mis pesadillas,
- 1:02:27la tumba de la Dama de los Espejos en el
- 1:02:29Panteón de la Leona. Con el corazón latiendo con fuerza
- 1:02:34en mi pecho, me adentré en el camposanto en busca
- 1:02:37de respuestas que pudieran liberarme de la opresión de aquellos
- 1:02:40sueños perturbadores. La noche estaba envuelta en un manto de oscuridad,
- 1:02:47solo interrumpida por la luz mortecina de la luna que
- 1:02:50se filtraba entre las nubes. Las sombras parecían cobrar vida
- 1:02:54a mi alrededor, susurrando secretos oscuros y acechando en cada
- 1:02:59rincón del cementerio. Finalmente, llegué a la tumba de la
- 1:03:05dama de los espejos. Era una estructura imponente, una de
- 1:03:09las más grandes del camposanto, adornada con esculturas de ángeles
- 1:03:14y figuras religiosas que observaban en silencio desde las alturas.
- 1:03:19Pero lo que más llamaba la atención eran los espejos
- 1:03:22que adornaban cada centímetro de la tumba, reflejando la luz
- 1:03:26de la luna en un espectáculo de destellos y sombras.
- 1:03:31Con manos temblorosas, me acerqué a la tumba y me
- 1:03:34arrodillé frente a ella, como si estuviera buscando la redención
- 1:03:38en sus frías piedras. Cada reflejo en los espejos parecía
- 1:03:43susurrar una verdad oculta, una revelación que había estado esquivando
- 1:03:47durante tanto tiempo. Fue entonces cuando lo vi, una figura
- 1:03:53oscura y borrosa que se movía entre los espejos, una
- 1:03:56presencia que parecía mirarme fijamente desde el otro lado. Era
- 1:04:01la misma mujer que había visto en mis sueños, la
- 1:04:04dama de los espejos, su rostro aún oculto entre las sombras.
- 1:04:10Con un grito de desafío, me lancé hacia adelante, rompiendo
- 1:04:14el hechizo que me había mantenido prisionero durante tanto tiempo.
- 1:04:19Agarré un fragmento afilado de espejo y lo levanté hacia
- 1:04:23la figura fantasmal, dispuesto a enfrentarla cara a cara y
- 1:04:27exigir respuestas. Pero en el momento en que mi mano
- 1:04:32tocó el reflejo frío del cristal, la figura se desvaneció
- 1:04:36en el aire, como si nunca hubiera estado allí. Miré
- 1:04:40a mi alrededor, confundido y tembloroso, preguntándome si todo había
- 1:04:45sido sólo una ilusión causada por mi propia mente atormentada.
- 1:04:51Sin embargo, en ese momento, una sensación de calma se
- 1:04:55apoderó de mí, como si hubiera liberado una carga que
- 1:04:58había llevado durante demasiado tiempo. Me levanté de la tumba,
- 1:05:03sabiendo que, aunque las pesadillas aún podían perseguirme en la
- 1:05:08oscuridad de la noche, ahora tenía el coraje para enfrentarlas
- 1:05:11y encontrar la paz que tanto anhelaba. Y así, con
- 1:05:16un último vistazo a los espejos que adornaban la tumba
- 1:05:19de la Dama de los Espejos, me alejé del cementerio,
- 1:05:23listo para enfrentar cualquier desafío que el destino pudiera deparar.
- 1:05:29Con el paso de los años, la tumba de la
- 1:05:32Dama de los Espejos en el Panteón de la Leona
- 1:05:34cayó en el olvido y la decadencia. La partida de
- 1:05:38su esposo marcó el comienzo del declive de aquel lugar
- 1:05:41que una vez fue testigo de su belleza y vanidad,
- 1:05:44pero que ahora abandonado y desolado. Sin familiares cercanos que
- 1:05:50se hicieran cargo de los gastos de mantenimiento, la tumba
- 1:05:54se encontraba en un estado de deterioro alarmante. Los espejos,
- 1:05:59alguna vez relucientes y majestuosos, ahora estaban empañados por el
- 1:06:04paso del tiempo y cubiertos de polvo y suciedad. Las
- 1:06:08esculturas de ángeles que alguna vez guardaron silenciosa vigilia sobre
- 1:06:12los restos de la dama de los espejos ahora estaban
- 1:06:15desgastadas por la intemperie, sus alas rotas y sus rostros
- 1:06:19desfigurados por el abandono. La memoria de la mujer que
- 1:06:25una vez había sido la más hermosa de Cuernavaca se
- 1:06:28desvanecía lentamente, borrada por el paso implacable del tiempo y
- 1:06:32la indiferencia de aquellos que la rodeaban. Las leyendas que
- 1:06:37una vez habían susurrado su nombre con reverencia ahora apenas
- 1:06:40eran un eco lejano en la mente de los lugareños,
- 1:06:44relegadas al olvido junto con los escombros de su tumba abandonada.
- 1:06:50Pero incluso en su deterioro, la tumba seguía siendo una
- 1:06:53leyenda muy conocida por sus espejos rotos y sus esculturas desgastadas,
- 1:06:58los cuales eran testigos mudos de los secretos y las
- 1:07:01tragedias que habían acompañado a aquella mujer en vida, una
- 1:07:05advertencia para aquellos que se atrevían a buscar la belleza
- 1:07:08a cualquier costo. Y así, en el silencio del cementerio,
- 1:07:15la historia de la Dama de los Espejos se desvanecía
- 1:07:18lentamente en la oscuridad, perdida en el polvo de los
- 1:07:21siglos y relegada al reino de las leyendas olvidadas. Pero
- 1:07:26su memoria seguía viva en aquellos pocos que recordaban su historia,
- 1:07:30un recordatorio de que incluso los más hermosos entre nosotros
- 1:07:34pueden caer en las garras del destino más oscuro si
- 1:07:37no tienen cuidado. A medida que los años pasaron, yo,
- 1:07:43el antiguo taxista que una vez enfrentó a los horrores
- 1:07:46de la Dama de los Espejos, finalmente me jubilé por
- 1:07:50la edad. Mis días de recorrer las calles de Cuernavaca
- 1:07:54en busca de pasajeros habían llegado a su fin, pero
- 1:07:57mi mente seguía atormentada por los recuerdos de aquella noche oscura.
- 1:08:04Aunque nuevas generaciones de taxistas llenaban las calles de Cuernavaca,
- 1:08:08yo sabía que había una verdad que no podían ignorar.
- 1:08:11La leyenda de la Dama de los Espejos seguía siendo
- 1:08:14una advertencia ominosa para aquellos que se aventuraban cerca del
- 1:08:18Panteón de la Leona. Mis viejos colegas me contaron que
- 1:08:22habían oído susurros entre ellos sobre los peligros de detenerse
- 1:08:26en aquel lugar por la madrugada y mucho menos de
- 1:08:29tomar un viaje que se dirigiera a la Casa de
- 1:08:32la Rosa. Aunque ya no estaba en la carretera, una
- 1:08:37parte de mí seguía vigilante, recordando a aquellos que se
- 1:08:41aventuraban demasiado cerca de los misterios que se escuchan en
- 1:08:45las profundidades de Cuernavaca. porque, aunque el tiempo pudiera borrar
- 1:08:51las huellas de la dama de los espejos en la tierra,
- 1:08:54su legado sigue vivo en las historias que se contaban
- 1:08:57en susurros en las noches oscuras, recordándonos que algunas verdades
- 1:09:02son más terroríficas que cualquier ficción que la mente pueda concebir.
- 1:09:13Relatos anónimos