Latest / El Mural del Alma / Episodio 66 - Temor Vs Libertad
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- Amigos, amigas, estamos en un episodio más de estas reflexiones con estilo propio. Sí, señor, regresamos con el mural del alma aquí, en YouTube, en Facebook donde nos encuentran como el mural del alma o en las plataformas de podcast de su preferencia. Estamos pues, casi que en todas las plataformas haciendo esta distribución de este contenido que, bueno, no es que salve al mundo, pero salva vidas por qué no, y salva familias. Mi nombre David Fernando y quiera soy su anfitrión. Gracias por el voto de preferencia. Con este proyecto divulguelo, compartalo con quien quiera y bueno, juntos vamos a reflexionar en esta oportunidad, reflexiones de todo de la vida, de todo un poco, pero siempre con la vertiente final de mirar hacia el todo poderoso. Ese es el propósito del mural del alma. Bienvenidos. Bueno, aquí estamos con las reflexiones y la del día de la fecha me lleva al seis de enero de mil novecientos cuarenta y uno. Pilas esa fecha, no seis de enero de mil novecientos cuarenta y uno. En ese año y en esa fecha, el Presidente de los Estados Unidos de aquel entonces, el señor Franklin, delano Roosevelt, pronunció un discurso ante el Congreso de los Estados Unidos y, entre otras cosas, dijo que los Estados Unidos esperaban un mundo fundado sobre cuatro libertades esenciales. Primero, libertad de palabra, segundo, libertad de cultos, tercero, libertad de trabajo cuas y cuarto, la libertad de eludir el temor, o sea, haciendo como una un cómo decirlo, desglosando el asunto. Primero, libertad para expresar las ideas. Segundo, libertad para adorar a Dios en la forma preferida. Tercero, libertad para elegir la forma de trabajar a fin de no padecer necesidad. Y, en cuarto lugar, libertad de evitar todo aquello que haga que la gente sufra dolor o algún temor? Más bien, libertad para evitar o de evitar todo aquello que haga que la gente sufra algún temor? Entonces hablamos de ese contraste entre la libertad y el temor. Parecen contrarios, como que no tendrían razón de enfrentarse. Sin embargo, sí, entonces hablemos primero de la libertad. Voy a enfocarlo en varias vertientes. La primera, hablemos de la libertad, esa condición de plenitud que puede tener el ser humano, por ejemplo, hablando de los tiempos de la esclavitud, por lo menos en gran parte del continente americano todas las poblaciones, desde lo que es Norteamérica, centro y Suramérica, todas prácticamente, pues en esos tiempos de los años mil ochocientos mil setecientos, pues han sido libres de diferentes formas de gobierno, por ejemplo, en el caso de los Estados Unidos. Por allá, en mil setecientos setenta y seis se declaró la independencia del yugo inglés. Hablando de mi país, Colombia, El grito de independencia se dio, pues, el veinte de julio de mil ochocientos diez, con el manifiesto o con la el suceso del Florero de Llorente. Googlenlo y averíguen un poco más y aún del ustedes sobre ello. Pero pues para aquel entonces el Reino español había sido sacado, podríamos decirlo así, pero al momento vuelve y reconquista el territorio de la nueva Granada, lo que hoy es Colombia. Y bueno, tras una sucesión de batallas el día siete de agosto de mil ochocientos diecinueve en lo que se conoce como la Batalla de Boyacá, que se originó, en lo que se conoce como el puente de Boyacá, en el sector de el río Boyacá o río Teatinos, en la actualidad, que es un punto entre las ciudades de Tunja, la capital del departamento de Boyacá, y Bogotá, la capital del país. Eso marcó el fin del yugo español en estos territorios y de ahí en adelante, pues se crea una nueva nación. Pero bueno, el reto, esto es historia. Entonces hablándolo territorialmente, pues este continente americano, a partir de muchas sucesiones y guerras de independencia, se declararon libres de los yugos francés e inglés, en el caso de Canadá, en el caso de los Estados Unidos, del yugo inglés y de México, hacia abajo, hacia Argentina, exceptuando Brasil, del yugo español, porque Brasil estaba lo que es el territorio de brasilloi estaba bajo el Yugo de Portugal de lo que era el Imperio, el Reino de Portugal. Entonces, en esos momentos se había gestado una forma de libertad. La otra forma, pues, la forma en que los esclavos dejaban de ser esclavos para ser libres de sus amos terratenientes gente potentada, pero saben la esclavitud todavía existen y existe de formas múltiples esclavitud, por ejemplo, estar enfermo. Estar enfermo hablando, por supuesto, de esa esclavitud que tiene la salud está sometida a un estado antagónico como la enfermedad, que no permite que el cuerpo, pues funcione de una manera adecuada. Ese es el asunto. Con respecto al tema de esa esclavitud de la salud, la esclavitud económica, por ejemplo, mucha gente que ha suscrito, mayormente sin mucho conocimiento, una deuda y es una deuda que algunas personas no pueden pagar y son esclavos de ello, esclavos de la economía. Ahora hay otro tipo de esclavitud, la esclavitud de los vicios, alcohol, droga, sexo, lícito, etcétera. Y son cuestiones que alteran y pues digamos aplastan, digamos lo de una forma más coloquial, la voz voluntad de las personas y eso las convierte en esclavos. Eso nos convierte en esclavos de una u otra manera. Y hay otra cuestión, y es que la gente, la sociedad, el ser humano, está presa de la condenación. Esta esclava del pecado y la maldad. Pero para ello vino Jesús, como dijo el escritor bíblico. De tal manera amó Dios al mundo que envió su único hijo para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna. Es cuestión de que cada quien decida aceptar a Dios y listo se es libre del pecado de la condenación eterna. En fin, ahora hablemos del temor. El temor es aquel sentimiento donde nos reprimimos frente a un suceso. Hay temor al pasado, incluso temor al futuro, más bien el temor a la muerte, el temor a las alturas. Muchas fobias hay en el mundo y la psicología y la psiquiatría, cuando descubre algunas nuevas, van sumando y sumando, pues, para hacer los estudios pertinentes y ahondar desde lo cognitivo desde las psiquis, pues todo este asunto de las fobias, los miedos, los temores. Ahora, cómo mitigar esos temores, cómo hacerle frente al temor. Pues simple Dios, porque él nos enseña, y uno de los apóstoles bíblicos dice que en Dios no debemos tener o más bien. Dios no nos da ese espíritu de temor, no nos da ese espíritu y cobardía, sino que nos da un espíritu de poder, poder para enfrentar las situaciones difíciles, para enfrentar los retos y los desafíos del día a día. Nos da amor, Amor a Dios y amor al vecino, amor al Prójimo, amor para mostrar que en verdad, Dios está en una persona y el dominio propio es ese temple esa capacidad que tiene la persona para aplacar esos temores, precisamente para aplacar esas inseguridades Y, para decir he, yo creo que con la ayuda de Dios puede enfrentar esta circunstancia. Yo creo que con la ayuda de Dios puede enfrentarme a esta situación, a este problema, porque Dios, ciertamente me va a dar la sabiduría para ello. Entonces, la libertad no se alcanza con una firma de un tratado de paz. Hoy en día, en algunas partes del mundo se está hablando de negociaciones entre un gobierno y grupos armados al margen de la ley, grupos que delinquen que son fines por narcotráfico y todo este asunto y que alteran el orden público de una nación y se está buscando acuerdos de paz. O son desaveniencias de tipo histórico que vienen de muchos años atrás y todavía están en ese proceso. Algunas naciones quizás han alcanzado lo que en el ideal humano se llama paz, pero otras no. Pero sabe la faz, la paz, perdón no se firma en un papel. La paz viene de Dios, como Jesús dijo, mi paz, les dejo mi paz les doy. Yo no les doy esa paz, como le da el mundo, no se turbe su corazón, no tengan miedo. Eso dijo Jesús. Él nos garantiza paz y él nos garantiza la verdadera libertad, esa libertad que bien podría anhelar a alguien que está atado, a los vicios, atado a los temores, o incluso quizás esa libertad que puede dar Dios la puede experimentar hasta alguien que está tras los barrotes, que sí, de momento su cuerpo está encerrado en cuatro paredes y en un espacio reducido. Pero que con todo y eso cuando conoce de Dios, simplemente alcanza esa libertad, esa cosa que uno no entiende, esa cosa que es tan inexplicable. Pero aquí me siento bien y sé que puedo encarar la vida con otra perspectiva. Sé que puedo encarar la vida con la ayuda de Dios. Así que nada. Simplemente ese es el contraste entre el temor y la libertad. El temor es algo a la final insignificante cuando descubrimos quiénes somos en aquel que nos diseñó, en aquel que nos creó que es nuestro buen Dios. Bien, amigos, gracias por acompañarme en este episodio de hoy. Mi nombre de David Fernandi Guera. Los invito para que me acompañen en otra ocasión para escribir juntos aquí en el mural del Alma