Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Nahual Atacaba Mi Rancho De Noche Y Una Madrugada Lo Enfrenté - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Me acuerdo de esa semana, porque los animales empezaron a
- 0:09aparecer lastimados, de una forma que no coincidía con un
- 0:12coyote ni con un perro. Yo vivía en un rancho apartado,
- 0:17con un corral de alambre y una puerta de madera
- 0:20que siempre había aguantado. Tenía chivos, gallinas y un becerro.
- 0:26Mi rutina era la misma, revisar el cerco, dar de comer,
- 0:31llenar el bebedero, y dejar todo cerrado cuando caía la noche.
- 0:36La primera señal fue un golpe seco contra la cerca
- 0:39durante la noche, como cuando algo pesado se recarga y
- 0:43se despega. No salí, pero al amanecer fui directo al corral.
- 0:50Un chivo estaba tirado cerca del alambre con el cuerpo
- 0:53de lado y las patas dobladas. No estaba destrozado, pero
- 0:58tenía el costado abierto con cortes largos, irregulares y hechos
- 1:03a jalones, como si algo lo hubiera agarrado y hubiera
- 1:06jalado la carne sin detenerse. Las marcas estaban profundas y
- 1:11la piel quedaba levantada en tiras. Me agaché y revisé
- 1:16el suelo, la tierra estaba revuelta en una franja corta,
- 1:20como de dos o tres jalones de arrastre, y después
- 1:23esa marca se cortaba de golpe. A partir de ahí
- 1:27ya no había surco de cuerpo, solo huellas. También había
- 1:32sangre en un tramo corto, con gotas grandes cerca del alambre,
- 1:36no regada por todo el corral. Eso me dejó claro
- 1:39que el chivo no corrió mucho, lo trabajaron ahí mismo.
- 1:44Seguí mirando alrededor y vi huellas de patas grandes marcadas profundo, separadas,
- 1:50con la tierra hundida por el peso. Esas huellas pasaban
- 1:54pegadas al cerco. A pocos pasos, casi encima de una
- 1:59de esas marcas, vi una pisada humana, con talón y
- 2:03dedos marcados. La tierra estaba húmeda y la forma salió completa,
- 2:08no era una mancha, era un pie. Revisé el cerco
- 2:12con calma, buscando por dónde entró. El alambre estaba doblado
- 2:17hacia adentro en una sección, como empujado desde afuera. Una
- 2:22tabla de la puerta tenía raspaduras a media altura. En
- 2:27una punta del alambre encontré pelo oscuro atorado, Lo tomé
- 2:30con los dedos y lo guardé en el bolsillo, porque
- 2:33se me hizo raro, pues no parecía de mis perros,
- 2:37era más grueso y áspero. Ese día aseguré lo que pude,
- 2:42cambié la tranca por una más firme, ajusté el alambre
- 2:46con pinzas y amarré un tramo extra, donde estaba doblado.
- 2:51Moví a los animales más al fondo, para que no
- 2:54durmieran pegados a la cerca. También revisé el terreno fuera
- 2:59del corral, pegado a la barda. Encontré de nuevo huellas
- 3:03de patas y entre ellas marcas humanas más separadas, como
- 3:07si en ciertos pasos alguien cargara el peso distinto y
- 3:11clavara el talón. Después de revisar todo, saqué el chivo
- 3:16del corral para que los otros no lo olieran toda
- 3:19la mañana. Lo llevé a un borde del terreno y
- 3:23lo enterré con una pala, sólo para evitar moscas y enfermedades.
- 3:29Al volver, Limpié el tramo de sangre con cubetas de
- 3:32agua y revisé otra vez los postes, porque si eso
- 3:35entró una vez, podía volver por el mismo punto. En
- 3:40un poste vi dos raspadas frescas, paralelas, como de garras,
- 3:44a una altura donde un perro no llega sin levantarse.
- 3:50Los perros se portaron raro desde temprano. no se acercaban
- 3:54al corral, se quedaban junto a la pared de la casa,
- 3:57mirando hacia el monte y luego hacia el alambre, tensos,
- 4:01sin ladrar como siempre. Las gallinas se juntaron en una
- 4:05esquina y los chivos se quedaban en el centro, inquietos,
- 4:09moviendo la cabeza como siguiendo algo que yo no veía.
- 4:15Al caer la noche dejé una lámpara a la mano
- 4:17y me quedé atento. Escuché el roce del alambre, despacio,
- 4:22como uñas jalando metal, y después un resoplido bajo del
- 4:26otro lado. Me acerqué con cuidado, con la lámpara apuntando
- 4:31hacia abajo, y cuando estuve a unos pasos alumbré directo
- 4:35al cerco. Vi dos puntos rojos a ras del suelo, fijos,
- 4:41como brasas. La luz le pegó al cuerpo y alcancé
- 4:45a ver un animal oscuro, con el lomo alto y
- 4:48el pelo pegado. Dio un paso, luego otro, y se
- 4:52paró en dos patas, apoyándose contra el alambre. Ahí le
- 4:57vi las manos agarrando el cerco, no eran patas con almohadillas,
- 5:02eran manos largas, con garras grandes, curvas, metiéndose entre el
- 5:06alambre y la tabla, como si buscara abrir un hueco.
- 5:12Le subí la luz para verlo mejor, los ojos seguían rojos, parejos,
- 5:17sin apagarse. Abrió la boca y vi colmillos enormes, largos
- 5:22de verdad, sobresaliendo hacia abajo. No ladró, solo sacó aire
- 5:27de entre dientes y siguió trabajando el cerco con calma.
- 5:32Esa manera de moverse me dejó claro que no era
- 5:35un animal común. En cuanto la luz le pegó de
- 5:39lleno en el pecho, bajó rápido a cuatro patas y
- 5:42se fue pegado a la barda, sin correr a lo loco,
- 5:46como si supiera cómo salirse sin mostrarme la cara. Me
- 5:50acerqué después. Encontré pelo reciente en el alambre y una
- 5:55marca en la tierra, como de algo pesado que se
- 5:58recargó y luego se impulsó. Apreté la tranca, revisé cada
- 6:03amarre y volví a meter a los animales al fondo.
- 6:08Esa noche ya no regresó, pero para mí quedó cerrado
- 6:12lo principal, iba a volver. No estaba entrando por hambre
- 6:17como un coyote, estaba probando el corral e intentaba desestabilizar
- 6:21el cerco. Dejé preparado un foco más fuerte para la
- 6:26siguiente noche y me prometí no meterme al monte a oscuras.
- 6:31Mi objetivo pasó a ser verlo bien, cerca del corral,
- 6:34y frenarlo ahí mismo. Al día siguiente, amanecí con la
- 6:40misma idea fija, revisar el corral antes de que el
- 6:44sol se levantara bien contar animales y ver si el
- 6:47cerco seguía parejo. La tranca que había puesto la noche
- 6:51anterior estaba en su lugar, pero el alambre del tramo
- 6:54donde lo vi apoyarse tenía una curvatura nueva, como si
- 6:59lo hubieran tanteado otra vez. Cuando entré al corral, me
- 7:03di cuenta de inmediato de que algo faltaba en el ruido.
- 7:08Me hacía falta otro animal, y los que estaban ahí
- 7:11estaban tensos y con miedo. Encontré a uno de los
- 7:17chivos herido y vivo, temblando, tirado cerca de la puerta.
- 7:22Respiraba rápido, pues le faltaba el aire. Tenía tres cortes
- 7:27largos en el costado, separados, profundos, como hechos por garras grandes.
- 7:33No eran mordidas pequeñas ni marcas de dientes pegadas una
- 7:37con otra. Los cortes iban en líneas, con la piel
- 7:41abierta y la carne expuesta. La sangre le escurría en
- 7:46gotas lentas y se le pegaba al pelo. Me agaché
- 7:50a verlo de cerca y el chivo se movió apenas
- 7:53como si el dolor lo reventara por dentro. Primero lo
- 7:58saqué del corral para que los demás no lo pisaran.
- 8:02Lo amarré bajo la sombra y le eché agua para
- 8:05limpiarle un poco la herida. No hice más porque no
- 8:09tenía con qué curarlo bien. Luego regresé al suelo donde
- 8:14estaba tirado y empecé a revisar con calma, como el
- 8:17día anterior. Ahí quedó la misma lógica, tierra revuelta en
- 8:23un tramo corto, con marcas de arrastre, y después el
- 8:26arrastre se cortaba. A partir de ese punto ya aparecían
- 8:31gotas separadas, como sangre de una herida. Las gotas iban
- 8:36hacia afuera del corral, pegadas a la barda, y se
- 8:39veían más espesas que la sangre del chivo muerto del
- 8:42día anterior, como si la herida fuera reciente. Seguí el
- 8:48rastro unos pasos fuera, sólo para ver la dirección. En
- 8:53la tierra húmeda vi de nuevo las huellas de patas grandes, profundas.
- 8:58Entre esas huellas, cada cierto tramo, se marcaban apoyos distintos,
- 9:03como si algo caminara cambiando la forma de pisar. No
- 9:08me quedé dando vueltas ahí, volví al corral, revisé el
- 9:12alambre amarre por amarre, ajusté la tabla raspada y dejé
- 9:15el foco más fuerte listo, el que había preparado la
- 9:19noche anterior. También dejé la lámpara de mano, porque ya
- 9:24había entendido que el ataque no era cosa de una
- 9:27sola madrugada. Esa noche me acomodé cerca, donde podía ver
- 9:33la puerta y el tramo de alambre más flojo. No
- 9:37me puse a perseguir nada, me quedé quieto, atento al
- 9:40sonido del cerco y al movimiento de los perros. Los
- 9:45perros se quedaron pegados a la pared de la casa,
- 9:48mirando hacia el monte. No se acercaron al corral, ni
- 9:52cuando escucharon el primer roce. El alambre sonó despacio, como
- 9:58metal jalado con uñas. Luego vino un resoplido bajo, del
- 10:03lado de afuera. Alumbré directo con la lámpara y prendí
- 10:07el foco para que el corral quedara claro. Ahí lo
- 10:11vi mejor que la primera vez. Era un cuerpo como
- 10:15de perro grande, oscuro, con el pelo enmarañado y pegado,
- 10:19como mojado o sucio. La parte delantera se veía más
- 10:24fuerte que la trasera. No caminaba con prisa, se movía
- 10:29pegado a la barda, revisando todo el corral. Los ojos
- 10:34eran rojos como brasas, y no era un brillo que
- 10:37se apagara cuando yo movía la luz, se veían rojos
- 10:41aun cuando la lámpara se iba a otro lado y regresaba.
- 10:44Se detuvo frente al tramo de alambre y volteó la
- 10:48cabeza hacia mí, directo, como si supiera que yo estaba
- 10:52ahí desde antes. Abrió la boca y se le vieron
- 10:56los colmillos enormes. Sobresalían más de lo normal, largos, marcados,
- 11:02y se alcanzaban a ver aún cuando cerraba un poco
- 11:05la mandíbula. No hizo sonido de perro, no ladró ni nada,
- 11:10sólo sacó aire con fuerza, como si bufara. Luego hizo
- 11:16lo mismo que me había dejado inquieto la noche anterior,
- 11:19pero ahora con más calma. Se paró en dos patas
- 11:23y se apoyó contra el alambre. Vi las manos agarrando
- 11:27el cerco, no como patas. Eran manos largas, con garras
- 11:33grandes que entraban entre los huecos. Las garras no eran finas,
- 11:38eran gruesas, curvas, y raspaban el metal. Metió una mano
- 11:43entre la tabla y el alambre y jaló, como buscando
- 11:46el punto donde cede. Se bajó un poco, volvió a alzarse,
- 11:51y repitió la maniobra, como si ya hubiera aprendido a
- 11:55abrir la puerta. En ese momento no me quedé mirando,
- 12:01Le apunté la luz fuerte, directo a la cara para encandilarlo,
- 12:04y di un paso corto para pegarle. Traía un machete
- 12:09en la mano, porque no pensaba acercarme con las manos vacías.
- 12:13Le tiré el golpe al costado, del lado donde se
- 12:17me abrió el espacio cuando se levantó. Le pegué, y
- 12:21el cuerpo se le tensó y bajó de golpe a
- 12:24cuatro patas. Escuché el golpe contra el alambre y luego
- 12:28un sonido de carne, cuando se movió. Se fue rápido
- 12:34hacia el monte, pegado a la barda, sin dar vueltas.
- 12:38En el suelo quedaron gotas grandes de sangre más espesa, separadas,
- 12:43como rastro corto. Me quedé ahí, respirando fuerte, sin correr
- 12:49tras él. Marqué el lugar donde cayó la primera gota
- 12:53con una piedra para ubicarlo al amanecer. Revisé el cerco completo,
- 12:59todo el perímetro, para asegurarme de que no hubiera otra entrada.
- 13:04El alambre estaba doblado, la tabla raspada otra vez, y
- 13:08en una punta quedó pelo nuevo atorado, y lo guardé también.
- 13:13Cuando aclaró el día salí a seguir el rastro con luz.
- 13:18Las gotas iban hacia la orilla del monte y se
- 13:20perdían sobre las piedras. Volví a encontrarlas más adelante, en
- 13:26tierra blanda, como si se hubiera desviado para no dejar
- 13:29marca continua. El rastro se iba acercando a un camino
- 13:34que llevaba hacia Casas del Rumbo. Ahí se hacía difícil seguirlo,
- 13:39porque el suelo estaba duro y había muchas pisadas de
- 13:42gente y animales. Aún así, alcancé a ver una mancha fresca,
- 13:48en un punto donde la tierra estaba húmeda. No era
- 13:52una charca grande, era una señal de que algo se
- 13:55había recargado ahí. Ese mismo día, pero más tarde, Fui
- 14:02con cuidado hacia un borde del terreno donde se ve
- 14:04el monte sin meterse. Desde lejos lo vi entre los matorrales.
- 14:10Estaba más metido, pero se alcanzaba a distinguir el cuerpo oscuro, quieto.
- 14:17Caminaba raro, con pasos cortos, y en un momento volvió
- 14:21a alzarse en dos patas sólo para asomarse por encima
- 14:24de unas ramas. Lo vi de perfil, le vi el
- 14:28pecho levantado, las manos arriba y y la cabeza girando
- 14:32como buscando algo. Bajó otra vez y se perdió entre
- 14:37lo verde del monte. Regresé al rancho con la idea
- 14:42más clara que el día anterior. Ya no era sólo
- 14:46un ataque, era un animal que regresaba a revisar el corral,
- 14:50y que usaba las manos para trabajar el alambre. Esa
- 14:54noche lo esperaría de nuevo, pero ya no sólo para
- 14:57verlo y darle con el machete. Necesitaba herirlo bien, obligarlo
- 15:03a alejarse del rancho y cerrar esto antes de que
- 15:06me dejara sin animales. Esa noche dejé la vigilancia lista
- 15:12desde temprano. Revisé la tranca, apreté los amarres del alambre
- 15:17donde ya lo había visto meter las manos y clavé
- 15:20una estaca para que esa parte no se abriera con
- 15:23un jalón. Moví a los chivos al fondo y dejé
- 15:27el bebedero lejos del cerco, para que no se acercaran
- 15:31por costumbre. Coloqué un foco apuntando hacia el tramo flojo,
- 15:35lo suficiente para que me diera luz sin dejarme cegado.
- 15:40También dejé la lámpara en la mano, porque el foco
- 15:43sólo me daba un cuadro fijo y yo necesitaba seguirlo
- 15:47si se movía. Me quedé donde podía ver la barda
- 15:51y el cerco al mismo tiempo. Los perros se pusieron
- 15:56cerca de la casa, atentos, sin meterse al corral. Yo
- 16:00ya conocía esa señal, cuando ellos se quedaban así, pegados
- 16:05a la pared, era porque algo andaba afuera, a pocos metros,
- 16:09y ellos lo olían antes de verlo. Pasó un rato
- 16:14y el primer sonido fue el mismo de las otras noches,
- 16:17metal rozando despacio, como uñas arrastradas sobre alambre. Luego escuché
- 16:23el crujido de la tierra bajo el peso. Alumbré hacia
- 16:27la barda y ahí estaban los ojos rojos, como brasas,
- 16:31fijos en su punto. Se pegaba a la pared y
- 16:35avanzaba con pasos cortos, deteniéndose en los puntos donde el
- 16:39alambre ya estaba flojo, como si los recordara. Se acercó
- 16:44al cerco y volteó la cabeza hacia mí, directo, sin espantarse.
- 16:50La luz del foco le pegó de lado y alcancé
- 16:53a ver el cuerpo completo. Era como un perro grande
- 16:57y oscuro, pero el pecho se veía más ancho y
- 17:00los brazos delanteros parecían cargar más peso que el resto.
- 17:05Abrió la boca y se le vieron los colmillos, no
- 17:08era una boca de perro normal, esos colmillos sobresalían hacia abajo,
- 17:13largos y marcados. En ese momento, pensé que si él
- 17:17se lo proponía, ahí mismo me quitaba la vida, con
- 17:21sus garras enormes podía desgarrarme la piel. pero no podía
- 17:26echarme para atrás en esos momentos, tenía que ser valiente
- 17:29y seguir con mi plan. Se levantó en dos patas
- 17:34con más claridad que las otras veces. Se apoyó contra
- 17:39el cerco como si fuera una persona sosteniéndose de una reja.
- 17:44Las manos se agarraron del alambre y las garras grandes
- 17:47entraron entre los huecos y jalaron. El metal se tensó,
- 17:52y en ese movimiento los ojos rojos se quedaron clavados
- 17:56en mí. No los bajó ni un segundo, ahí supe
- 18:00que estaba viendo si yo iba a acercarme o si
- 18:02me iba a quedar quieto. No le di espacio, le
- 18:07encandilé la cara con la lámpara otra vez, y avancé
- 18:11sólo lo necesario para alcanzar el cuello. Traía el machete listo,
- 18:16y ahora sí iba con más intención. pero en el
- 18:20momento donde me abalancé sobre él, se movió y le
- 18:23pegué en el mismo lado donde ya lo había lastimado
- 18:26la noche anterior. Pero aún así, intenté abrirle más la herida,
- 18:32para que no pudiera volver. Sentí el golpe firme, como
- 18:37cuando pegas contra un tronco cubierto de cuero. El cuerpo
- 18:41se contrajó y bajó de golpe a cuatro patas. En
- 18:45el suelo cayeron gotas grandes de sangre espesa, y soltó
- 18:49un alarido largo de dolor, y ahí me quedó claro
- 18:52que la herida se le había abierto más. Intentó avanzar
- 18:58hacia el cerco otra vez, como si todavía quisiera meter
- 19:01las manos. En ese intento volvió a alzarse un segundo,
- 19:06con el pecho levantado, como si fuera a brincar un
- 19:09obstáculo con el cuerpo arriba. La postura fue de una
- 19:13persona por un instante, pues se le vio el torso erguido,
- 19:17los brazos arriba, la cabeza girando hacia mí. Luego cayó
- 19:22de nuevo en cuatro patas, se sacudió y se fue
- 19:25hacia el monte. Salí del corral y lo seguí a
- 19:30distancia corta, lo suficiente para confirmar hacia dónde se iba
- 19:34y para no perder la dirección. Lo vi alejarse entre
- 19:38los matorrales, con los ojos rojos bajando y subiendo entre ramas,
- 19:43cada vez más lejos. En el suelo quedaba el rastro
- 19:47en gotas, algunas caían grandes, otras más pequeñas, como si
- 19:51el paso lo obligara a apretar la herida y luego
- 19:54se le soltara. Cuando ya lo vi perderse, me regresé
- 20:00al rancho y me quedé cerca de la casa. La
- 20:04verdad no tenía sentido internarme al monte en la noche
- 20:07para seguirlo. Si se había ido herido, lo mejor era
- 20:11seguirlo con luz y con cabeza por la mañana. Al
- 20:17amanecer salí con cuidado y encontré el rastro donde había empezado,
- 20:21en la tierra húmeda. Las gotas se marcaban bien. En
- 20:27varias partes vi marcas de apoyo, como si se hubiera
- 20:30recargado un momento. Había manchas más anchas y en una
- 20:35vi la marca de una mano arrastrada, no de pata,
- 20:38con cuatro líneas largas que parecían de garras. También noté
- 20:43que las gotas se hicieron más juntas, como si fuera
- 20:46perdiendo fuerza. Ya no eran gotas separadas por pasos largos,
- 20:51eran manchas cercanas, como de alguien que camina más corto
- 20:55y se detiene. Seguía así un buen tramo, sin prisa,
- 21:01cuidando por donde pisaba. El rastro se metió a una
- 21:05zona donde el monte se cerraba y el suelo se
- 21:08llenaba de piedras sueltas, ahí el rastro se volvió difícil.
- 21:13Volvía a aparecer en pequeñas manchas y luego se cortaba.
- 21:18Llegué a un punto donde ya no tenía sentido seguir solo,
- 21:22el terreno se hacía peligroso y cualquiera podía caer o
- 21:25quedar atorado entre las ramas. Me regresé con la dirección
- 21:29grabada en la cabeza. Pasaron unos días y la noticia
- 21:35llegó por gente del rumbo. Me lo dijeron directo, habían
- 21:39encontrado un cuerpo en el monte y no tan lejos
- 21:42del camino donde el rastro se había ido. Era un
- 21:46hombre conocido por andar en pleitos y por moverse de
- 21:50noche por terrenos ajenos. Lo hallaron tirado entre piedras y
- 21:54ramas con una herida abierta en el costado. Fui con
- 22:00cuidado a ver de lejos cuando lo sacaron. Me bastó
- 22:04una mirada para cerrar todo, la herida estaba del mismo
- 22:07lado donde yo le había pegado. No era un raspón,
- 22:12Era una abertura mal cerrada, inflamada, con sangre seca alrededor.
- 22:18Las manos estaban arañadas, con cortadas largas, como hechas por alambre.
- 22:24Eso coincidía con lo que yo había visto, esas manos
- 22:27metiéndose entre la tabla y el cerco noche tras noche.
- 22:33Después de eso, los ataques se acabaron. Ningún animal volvió
- 22:38a aparecer con cortes así, y el cerco dejó de
- 22:41amanecer doblado. Los perros volvieron a caminar por el patio
- 22:46sin quedarse pegados a la pared. Yo reforcé el corral
- 22:50de todos modos, por costumbre y por coraje, pero ya
- 22:54no tuve que salir con la lámpara a cada rato.
- 22:59Lo que se me quedó fue la imagen exacta de
- 23:01esos ojos rojos frente al alambre y de ese cuerpo
- 23:05parándose en dos patas, trabajando el cerco con calma, como
- 23:09alguien que sabe lo que hace. Eso fue lo que
- 23:12me dejó claro, que no era un animal normal, era alguien,
- 23:17era un abual, y esa semana me lo enseñó con hechos.
- 23:20Y sin saberlo me había enfrentado a un abual, y
- 23:24le había quitado la vida.