Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Precio De La Belleza Eterna: La Deuda Con La Bruja - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Regresé a Puebla en 2018,
- 0:16después de casi 8 años de no pisar mi antiguo barrio.
- 0:21Las calles seguían igual, con sus casas viejas de ladrillo,
- 0:25los cables colgando y los perros echados frente a las tiendas.
- 0:30Todo tenía ese olor a pan recién horneado y tierra
- 0:33húmeda que siempre me hacía sentir en casa. Mis padres
- 0:37ya no vivían ahí, pero volví por una reunión que
- 0:41habíamos organizado entre los compañeros de la secundaria. Era en
- 0:46el salón comunitario, ese que estaba junto al campo de fútbol,
- 0:50donde alguna vez nos escapábamos de clase. Cuando llegué, muchos
- 0:56apenas me reconocieron, había pasado tiempo y la mayoría ya
- 1:00tenía familia, trabajo o los años reflejados en la cara.
- 1:06Entre tantas risas y recuerdos, escuché una voz detrás de
- 1:09mí que me hizo voltear. Era Carmina, no la veía
- 1:14desde que tenía 17 años. En la escuela siempre fue la
- 1:19más bonita del grupo, pero también la más callada, tenía
- 1:23esa forma de mirar que te hacía sentir observado, como
- 1:27si pudiera leer lo que pensabas. Al principio no la
- 1:31reconocí del todo, se veía diferente, no por los años,
- 1:35sino por algo más difícil de explicar. Su rostro estaba
- 1:40igual de fino, pero sus ojos parecían distraídos, como si
- 1:44buscaran algo que nadie más podía ver. Me saludó con
- 1:48un abrazo corto y una sonrisa leve, su voz temblaba
- 1:52un poco y me dijo que le alegraba verme. Pasamos
- 1:56gran parte de la noche platicando, recordando a los profesores,
- 2:00las travesuras y como solíamos juntarnos en la esquina del
- 2:05parque a comer papas con salsa. Mientras los demás bebían
- 2:09y reían, Carmina se mantenía al margen, cada tanto giraba
- 2:14la cabeza como si alguien la llamara. Le pregunté si
- 2:18estaba bien y dijo que sí, que a veces sentía ruidos,
- 2:22pero que no debía hacerles caso. No quise insistir, aunque
- 2:27su mirada se volvió más inquieta conforme pasaban los minutos.
- 2:32Uno de los muchachos, ya entrado en copas, dijo en
- 2:36voz alta que Carmina vivía en la casa de las brujas,
- 2:39allá arriba, en la loma de San Isidro. Todos rieron,
- 2:44menos ella, yo también sonreí, pero solo para disimular que
- 2:49algo en ese comentario me había dado escalofríos. Recordé que
- 2:53de niño, escuchaba historias sobre esa zona, luces que aparecían
- 2:58sobre el cerro al caer la noche, animales con ojos humanos,
- 3:02y mujeres que se bañaban desnudas en el arroyo para
- 3:06después volar como bolas de fuego. Cuando la fiesta terminó,
- 3:10ya era tarde. carmina se me acercó y me pidió
- 3:14que la acompañara a su casa dijo que no le
- 3:17gustaba caminar sola y pues no me negué el camino
- 3:22estaba casi vacío apenas iluminado por algunos focos amarillos que
- 3:26parpadeaban durante el trayecto hablamos poco el sonido de nuestros
- 3:32pasos sobre el empedrado llenaba el silencio De pronto, un
- 3:37gato negro cruzó frente a nosotros. Carmina se detuvo en seco,
- 3:41se le borró el color del rostro y comenzó a
- 3:44murmurar algo que no alcancé a entender. Le pregunté qué tenía,
- 3:49pero sólo dijo que ese tipo de animales eran mensajeros
- 3:53y que no debía mirarlos directamente a los ojos. Seguí
- 3:58caminando a su lado, tratando de quitarle importancia. A la
- 4:03altura de una vieja barda, el viento sopló fuerte y
- 4:06noté que Carmina llevaba un pequeño collar con una figura
- 4:10hecha de madera. Le pregunté si era una cruz o
- 4:14algún símbolo y me respondió que era una hoja de pirul.
- 4:19Me sonrió apenas y dijo que no debía quitárselo nunca,
- 4:23pero cuando quise saber por qué, cambió de tema y
- 4:26me pidió que la esperara hasta que entrara a su casa.
- 4:32Su vivienda era una construcción antigua, con un portón verde
- 4:36y muros cubiertos de enredaderas secas. Antes de despedirnos, me
- 4:41dijo que le gustaba verme otra vez, que hacía tiempo
- 4:44no se sentía tranquila, me dio las gracias y entró
- 4:48sin mirar atrás. Regresé caminando despacio, repasando la conversación en
- 4:55mi cabeza, pues había algo en ella que me dejaba intranquilo,
- 4:59no era miedo, sino una curiosidad que no podía explicar.
- 5:05Cuando llegué a mi departamento, la busqué en redes sociales,
- 5:08encontré su perfil fácilmente, aunque no publicaba nada desde hacía meses.
- 5:15Lo que me llamó la atención fueron sus fotos viejas,
- 5:18en varias aparecía sonriendo, pero en el fondo siempre se
- 5:22notaba una sombra, no era un efecto ni una persona.
- 5:27Era algo borroso, de forma humana, que parecía estar detrás
- 5:31de ella en distintos lugares, en su casa, en la calle,
- 5:35incluso en el patio del colegio. Seguí mirando sus publicaciones
- 5:41hasta que encontré una frase extraña, el árbol guarda lo
- 5:44que prometí y lo que prometí me sigue. Me quedé
- 5:48observando esa línea durante un buen rato, la verdad no
- 5:52supe si era una metáfora o algo más literal, pero
- 5:55me dejó una sensación rara, como si hubiera leído un
- 5:59mensaje que no era para mí. Ya era casi medianoche
- 6:04cuando apagué la luz, afuera el viento golpeaba las persianas
- 6:07y los perros ladraban a lo lejos. Me recosté, intentando dormir,
- 6:12cuando el teléfono vibró sobre la mesa. Era un mensaje
- 6:17de Carmina. Me sorprendió verla escribir a esa hora, y decía,
- 6:22si escuchas tres golpes en la ventana, no abras, no
- 6:26importa la hora. Me reí, pensando que era una broma
- 6:31para asustarme, le respondí con un emoji y dejé el
- 6:34celular a un lado. Cerré los ojos, tratando de no
- 6:39pensar más en eso, pero pasó una hora, quizá más,
- 6:42y justo cuando empezaba a quedarme dormido, escuché tres golpes, claros,
- 6:48secos y espaciados, que venían de la ventana del cuarto.
- 6:53El corazón se me aceleró, me quedé inmóvil, sin atreverme
- 6:57a mover un solo músculo. Los golpes no se repitieron,
- 7:02pero sentí que algo o alguien estaba ahí afuera. Quise levantarme,
- 7:08abrir las cortinas y ver, pero una parte de mí
- 7:11se lo impidió. Me quedé despierto hasta el amanecer, mirando
- 7:15el techo, con la sensación de que esa noche había
- 7:19vuelto algo que nunca debí recordar. A la mañana siguiente,
- 7:24apenas amaneció, decidí ir a casa de Carmina. No pude
- 7:29dormir casi nada, pues los tres golpes en la ventana
- 7:32me habían dejado intranquilo, y aunque intenté convencerme de que
- 7:36era casualidad o una broma pesada, en el fondo sabía
- 7:40que algo no cuadraba. Al llegar, toqué varias veces el
- 7:45portón verde, pero nadie respondió, y cuando ya estaba por irme,
- 7:49la escuché decir desde dentro que esperara un momento. Abrió
- 7:55con los ojos hinchados y el cabello desordenado, parecía no
- 7:59haber dormido. Me hizo pasar, y noté que la casa
- 8:03tenía un olor raro, como a tierra mojada y velas consumidas,
- 8:07y en una esquina del comedor había un altar con
- 8:10una foto de su madre, flores marchitas y una figura
- 8:14del mismo árbol de pirul tallada en madera. Me dijo
- 8:18que me sentara, y sin que yo preguntara más, empezó
- 8:21a contarme lo que le pasaba. Dijo que desde hacía
- 8:25meses soñaba con una mujer que le hablaba al oído
- 8:29mientras dormía. Al principio no entendía lo que decía, pero
- 8:35con el tiempo empezó a escuchar con claridad. La mujer
- 8:39le ofrecía algo que le pareció imposible de rechazar, mantener
- 8:43su juventud, su belleza y su vitalidad para siempre. Carmina
- 8:48confesó que aceptó, porque temía envejecer joven, como su madre,
- 8:53que murió con apenas 35 años, por una enfermedad degenerativa. En
- 8:59esos sueños, la mujer la llevaba siempre al mismo lugar,
- 9:03un cerro cubierto de hierba seca, con un gran árbol
- 9:06de pirula al centro. Le pidió que dejara ahí un
- 9:10pedazo de sí misma como muestra de lealtad y ella,
- 9:13en su sueño, cortó un mechón de su cabello y
- 9:16lo enterró a los pies del árbol. Cuando despertó, sus
- 9:21manos estaban llenas de tierra y el olor del pirul
- 9:24impregnaba su cuarto y desde esa noche aseguró que alguien
- 9:29la observaba incluso cuando estaba sola. Me quedé escuchándola sin
- 9:34saber qué decir, la verdad era evidente que estaba asustada,
- 9:38y aunque la historia sonaba absurda, algo en su mirada
- 9:42me convenció de que no mentía. Me pidió que la
- 9:45acompañara al cerro, que necesitaba mostrarme el lugar para que
- 9:49le creyera, dudé un momento, pero acepté. El camino a
- 9:54la loma de San Isidro, estaba igual que lo recordaba,
- 9:58lleno de piedras, espinos y con una vista amplia del barrio.
- 10:03Subimos durante casi media hora, pero a medida que nos
- 10:07acercábamos a la cima, el ambiente se volvió más frío,
- 10:11no soplaba el viento, pero el aire era pesado. Cuando
- 10:15llegamos al árbol, supe que era el mismo de sus sueños.
- 10:19Era un pirul viejo, torcido, con raíces gruesas que parecían
- 10:24manos saliendo de la tierra, y a su alrededor había
- 10:27restos de cera derretida, plumas de gallina y pequeñas figuras
- 10:31hechas con ramas del mismo árbol. Carmina se agachó y
- 10:35señaló un punto entre las raíces, me dijo que ahí
- 10:39había enterrado una bolsa de tela con su cabello, como
- 10:42parte del trato. Tomó una rama y empezó a escarbar,
- 10:47al principio, el suelo estaba seco, pero de pronto se ablandó,
- 10:51como si respirara. Me incliné para ayudarle y sentí que
- 10:56la tierra se movía bajo mis manos. No era una ilusión,
- 11:01el suelo palpitaba, y finalmente, sacó la bolsa. Era de
- 11:06color gris oscuro y olía a humo. Cuando la abrió,
- 11:10encontramos dentro restos chamuscados y algo que parecía piel seca,
- 11:14del tamaño de una moneda. En ese instante, un viento
- 11:19helado nos envolvió, tan fuerte que me costó mantenerme de pie.
- 11:24Las ramas del árbol se movieron violentamente y entre el
- 11:27ruido del viento, escuché claramente una voz que susurró el
- 11:31nombre de Carmina. Ella se desmayó en mis brazos, aunque
- 11:36intenté reanimarla, pero su cuerpo estaba rígido y helado. La
- 11:41cargué cuesta abajo lo más rápido que pude, con el
- 11:44corazón latiendo a toda velocidad, el camino se me hizo eterno.
- 11:49Pero cuando llegamos a su casa, la recosté en el
- 11:52sillón y traté de despertarla echándole agua en la cara,
- 11:55pero no reaccionaba. Fui al baño a mojar una toalla,
- 11:59y cuando volví, me quedé paralizado. Carmina respiraba, pero su
- 12:05piel había adquirido un tono grisáceo, casi cenizo, le tomé
- 12:10la mano y estaba helada. La llevé al baño para
- 12:14lavarle la cara, y al levantar la vista, vi el
- 12:17espejo empañado por el vapor del agua, lo limpié con
- 12:20la palma de la mano, y en el reflejo apareció
- 12:23algo que me dejó sin aire. Detrás de nosotros se
- 12:27veía a una mujer encorvada, con una sonrisa demoníaca y
- 12:31dientes afilados, cubierta de ceniza, con el cabello largo y desordenado.
- 12:39Solté la toalla y di un paso atrás, giré enseguida
- 12:42para mirar detrás de mí, pero no había nadie. Volví
- 12:47al espejo y la figura ya no estaba, la verdad
- 12:50fue tan real que el miedo me hizo perder el equilibrio,
- 12:53rompí el espejo de un golpe y los fragmentos cayeron
- 12:57al piso, reflejando mil veces mi propio rostro pálido. Saqué
- 13:02a Carmina del baño y la acosté en su cama,
- 13:05le cubrí los hombros con una cobija y me quedé
- 13:08sentado junto a ella, sin saber qué hacer. El ambiente
- 13:13de la casa se sentía más pesado que antes. Las
- 13:17velas del altar se encendieron solas, y el aire olía
- 13:21a humo, quise salir, pero algo me detuvo, escuché la
- 13:25misma voz que antes, esta vez más clara, pronunciando el
- 13:29nombre de Carmina una y otra vez, como si la
- 13:32llamara desde muy cerca. Pasaron horas, y al fin, ella
- 13:37abrió los ojos. Estaban rojos, como si hubiera llorado sangre,
- 13:42me miró fijamente y habló con una voz que no
- 13:45era la suya, más grave y apagada.« Ya es tarde,
- 13:50la bruja quiere su pago», sentí que el cuerpo se
- 13:53me entumecía. Intenté hablarle, pero ella cerró los ojos y
- 13:57quedó en silencio. Esa noche no pude quedarme en mi departamento,
- 14:02me quedé en la sala, sin apagar las luces, temblando
- 14:06cada vez que escuchaba un ruido. Cuando por fin logré dormirme,
- 14:11tuve una pesadilla, veía el árbol del pirul y de
- 14:15sus ramas colgaban cuerpos que se mecían lentamente. Entre ellos,
- 14:20reconocí el rostro de Carmina con los ojos abiertos, observándome.
- 14:26Desperté sudando, con la sensación de que alguien me respiraba
- 14:30al oído, pero al voltear, no vi a nadie. pero
- 14:35sobre la mesa del cuarto, había tres marcas, como si
- 14:38unas uñas largas hubieran arañado la madera. Desperté sobresaltado antes
- 14:45del amanecer, había soñado con el árbol del pirul una
- 14:48vez más, pero esta vez lo veía envuelto en llamas,
- 14:52con sombras girando alrededor. Sentí un impulso repentino de ir
- 14:57a casa de Carmina, pues algo en el pecho me
- 15:00decía que debía hacerlo. Salí sin desayunar, con el aire
- 15:06frío cortando la cara. Cuando llegué, el portón verde estaba
- 15:11abierto y el interior en desorden, las velas del altar
- 15:14seguían encendidas, aunque la cera ya había corrido hasta el suelo.
- 15:20En la mesa había un plato con pan duro y
- 15:22un vaso de agua lleno de tierra, pero no había
- 15:25señales de Carmina. Toqué la puerta de la vecina, una
- 15:31señora que siempre barría la acera temprano, me dijo que
- 15:34antes del amanecer había visto a Carmina salir sola, vestida
- 15:39de blanco, rumbo a la loma. Pensó que iba al
- 15:42mercado o a dejar una ofrenda, pero le pareció extraño
- 15:45que no llevara nada en las manos. No lo dudé,
- 15:50y fui por el mismo camino que tomamos días antes,
- 15:54subiendo entre el monte y las piedras, el cielo apenas clareaba,
- 15:58pero ya se distinguían las huellas frescas en el suelo.
- 16:02A mitad del sendero, encontré cera derretida, formando una línea
- 16:07que iba marcando el paso, como si alguien la hubiera
- 16:10ido dejando a propósito. A cada metro, el aire se
- 16:15volvía más pesado y el olor a pirul quemado se
- 16:18hacía más fuerte. Al llegar a la cima, la vi.
- 16:24Carmina estaba arrodillada frente al árbol, con la cabeza inclinada
- 16:28y las manos apoyadas sobre la tierra, frente a ella
- 16:31había una silueta que parecía hecha de ramas y sombras,
- 16:35de pie, sin forma clara, pero con presencia evidente, ahí
- 16:39supe que era la misma mujer del espejo. No tenía
- 16:45rostro definido, sólo una piel ceniza que se confundía con
- 16:48el humo del ambiente. Me acerqué despacio, pero la tierra
- 16:53vibraba con cada paso. Carmina no reaccionó hasta que estuve
- 16:58a pocos metros. La mujer habló sin mover los labios,
- 17:03su voz era grave y demoníaca, dijo que había cumplido
- 17:07su promesa, Carmina conservaría su belleza y su juventud para siempre,
- 17:12pero el pacto exigía un nuevo cuerpo. Otra alma joven
- 17:17a cambio de la que ya no me pertenece, murmuró.
- 17:22Carmina levantó la cabeza, tenía los ojos completamente negros, sin brillo,
- 17:27y me miró como si no me conociera. Quise hablarle,
- 17:32recordarle quién era yo, pero la bruja interrumpió, diciendo que
- 17:36podía marcharme, que el trato no era conmigo.« Si te
- 17:41vas ahora, ella seguirá viva en otra forma, si te quedas,
- 17:45pagará su deuda», susurró. No pensé, corrí hacia Carmina y
- 17:51la tomé por los brazos para alejarla del árbol, ella
- 17:55comenzó a gritar, suplicando que la soltara. Decía que no
- 17:59podía romper el trato, que si lo hacía ambas almas
- 18:03se perderían. La bruja extendió una mano de sombras y
- 18:08las ramas se alzaron alrededor de nosotros como una jaula.
- 18:13Entonces recordé el collar, el pequeño amuleto de pirul que
- 18:17Carmina llevaba al cuello, el mismo que le habían dado
- 18:20para sellar la promesa. Lo arranqué con fuerza y ella
- 18:25se estremeció, y por un segundo, su rostro recuperó expresión humana.
- 18:32Saqué el encendedor que siempre llevaba y lo prendí, el
- 18:35fuego apenas se sostuvo con el viento, pero logré acercarlo
- 18:39al collar. La madera chispeó y comenzó a arder, en
- 18:43eso Carmina gritó que no lo hiciera, pero ya era tarde,
- 18:47pues el fuego se propagó hacia las raíces secas del árbol.
- 18:52El humo llenó el aire y un chillido agudo rompió
- 18:55el silencio. La bruja gritó con furia y su forma
- 19:00se distorsionó y un viento violento apagó todas las velas
- 19:04del lugar. Las ramas se retorcieron, cayendo en llamas y
- 19:09la tierra temblaba. Carmina cayó desmayada en mis brazos, sentí
- 19:14su respiración débil, pero seguía viva, así que corrí cuesta abajo,
- 19:19tropezando entre las piedras y ramas. Tardé casi una hora
- 19:25en llegar al pueblo, gritaba pidiendo ayuda, pero nadie salía.
- 19:30Cuando llegué frente a su casa, me di cuenta de
- 19:33que ya no respiraba, intenté reanimarla, pero su cuerpo estaba frío,
- 19:38aunque su piel seguía suave, sin una sola marca, era
- 19:42como si estuviera dormida. Llamé a la policía, luego a
- 19:48una ambulancia, pero nadie supo explicar lo que había pasado.
- 19:53El cuerpo no presentaba signos de violencia ni enfermedad y
- 19:56los doctores dijeron que parecía en estado de hibernación sin
- 20:00deterioro alguno. Los días pasaron y su apariencia seguía igual, intacta,
- 20:06con el mismo rostro sereno que tenía cuando la conocí.
- 20:12A los pocos días, varios curiosos subieron al cerro, dijeron
- 20:16que el árbol de pirul estaba completamente seco, carbonizado desde
- 20:21las raíces, y que en el tronco se marcaban dos
- 20:24manos alargadas, una sobre otra, como si alguien se hubiera
- 20:28aferrado antes de desaparecer. Yo no volví a ese lugar,
- 20:33asistí al entierro en silencio y luego me fui del barrio,
- 20:37no quise hablar con nadie ni explicar lo que vi.
- 20:41Con el tiempo vendí mis cosas y me mudé a
- 20:43otra ciudad. Pensé que con la distancia todo quedaría atrás,
- 20:48pero las noches no me dieron descanso. A veces, mientras
- 20:53intento dormir, escucho los tres golpes en la ventana. Siempre espaciados,
- 21:00con el mismo ritmo que aquella noche. Al principio los ignoraba,
- 21:05pero después comencé a sentir frío, el mismo que se
- 21:08sentía en la loma. Han pasado años y aunque intento
- 21:14no pensar en ella, aún sueño con Carmina y en
- 21:18el sueño sigue arrodillada frente al árbol con el vestido
- 21:21blanco cubierto de ceniza. Me mira y sonríe, como si
- 21:26me reconociera, pero ya no tiene voz y detrás de
- 21:30ella siempre está la sombra de la mujer, inmóvil, observando.
- 21:35Ahora entiendo lo que quiso decir aquella noche. La bruja
- 21:39no se llevó a Carmina, solo cambió de cuerpo. Y
- 21:43cada vez que escucho esos tres golpes, siento que me
- 21:47está buscando, como si me tocara el turno de pagar
- 21:50la deuda que ella dejó pendiente. Relato anónimo