
Miércoles 27 de Julio / Testimonio de fe
Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. (Juan 9:25) Testimonio de fe De forma asombrosa, el Señor sanó a un hombre que había nacido ciego. Sus ojos, que habían estado sellados, lo dicen todo. Estos se habían convertido en una prueba silenciosa, aunque grandiosa, del poder de Jesús de Nazaret, el despreciado del pueblo. El agua del estanque de Siloé quitó de inmediato el barro y la ceguera. Esta agua fue lo primero que vio. Luego corrió a su casa para mostrarle a sus padres lo que le había sucedido. Los…
The skinny
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