Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 353 No todos los hijos van al cielo.
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- Podcast número trescientos cincuenta y tres. Has escuchado en alguna oportunidad cuando en una predicación en medio del éxtasis de una alterada iglesia, dice amén, cuando el pastor se refiere a proverbios, capítulo número veintidós, versículo número seis que dice e instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él y le comentan al versículo. Esto significa que si tú lo instruyes y le enseñas muchos versículos y le enseñas la palabra, el niño jamás se apartará de él. Del señor Jesús. No sé en cuántas oportunidades utilizaron ese versículo para darte garantía de que si llevabas al niño a la iglesia, le enseñabas mucha Biblia, le enseñabas uno que otro corito canción y m no modelos de comportamiento cristiano, escuchar muchas predicaciones e ir a todas las liturgias, recibir la palabra de algún profeta que dijo así, te dice el señor tus hijos me servirán y me lo llevaría al cielo y, en fin, un sin número de situaciones que crearon en ti o en tus compañeros de iglesia, esa sensación de saber que todos tus hijos irían al cielo si ponías en práctica todos los rituales, las liturgias y los procedimientos evangélicos. Te pasó bueno. Es una de las tergiversaciones que solemos tratar en consejería cuando encontramos papás y mamás frustrados porque recién sus hijos empiezan a crecer. Son adolescentes, preadolescentes, son jóvenes y de pronto lo primero que abandonan es la iglesia. Lo primero que dejan de leer y seguir. Es la Biblia de pronto la criaturita que estuvo desde muy pequeño asistiendo a la iglesia, cantando en el coro, en el grupo musical yendo a muchos campamentos. Se desvió, llegó a la universidad y jamás volvió a la Iglesia y entonces vienen los padres frustrados diciendo Dios me falló. No es verdad lo que Dios me prometió, porque algún día me dijo que si yo instruía a mi hija, a mi hijo, nunca se apartaría de él. Bueno, lo primero, nunca se apartaría de él. Significa nunca se apartará del camino en el que tú le instruiste. Cuando dice él no se está refiriendo a Dios, está refiriéndose al camino. Si lo instruyes, no se apartará del camino. Pero lo que acabas de escuchar es un proverbio y un proverbio no es una promesa de Dios. Hay cosas que Dios te promete y si Dios lo promete, Dios lo cumple. Promesas de Dios que tendrá misericordia de todos tus pecados, de todos mis pecados, que, de acuerdo al comportamiento que tú tienes, él tendrá memoria de tus hijos para qué, para causarles beneficios que te proveerá porque tú eres justo, apoyando al pobre, bendiciendo Israel, honrando a tu papá y a tu mamá. Esas son promesas de Dios. Pero esto es un proverbio Y hay algunos que hacen de un proverbio, una promesa, veo, un proverbio, una ley y otros, que estos son todavía más extremistas, hacen de este proverbio como si fuera una orden a Dios. Dios me lo prometió. Dios me dijo que mis hijos sabrían de servirle y que jamás dejarían el camino del Evangelio aleluya. Y entonces creen que Dios está obligado a cumplir la tergiversación de un proverbio que volvieron como si fuera una ley, como si fuera una orden. Hay que hacer la diferencia. Lo que acabas de leer lo lees en proverbios que es un libro sapiencial, O sea, no es un libro de la ley. Solo es sapiencia sabiduría el levítico puedes leer ordenanzas directas, porque es un libro de ordenanzas directas, de leyes de órdenes que Dios da. No desearás a la mujer de tu prójimo, no robarás, no adulterarás. Pero los proverbios son recomendaciones consejos de sabios. Así que no hay garantía de que, al ser yo un buen cristiano, mi hijo lo vaya a hacer. Si hubiera garantía, los resultados no dependerían de Dios dependerían de qué tan bien hago mi trabajo para que mi hijo lo copie. Entonces no debemos ser esforzarnos para instruirlos. No. No, no claro que sí. Si nos esforzamos, nos complaceremos en ver el resultado en nuestros hijos. Y si ese resultado no es el que esperábamos, nos complaceremos en haber hecho todo lo posible y librarnos del juicio de Dios cuando se hace un mal trabajo. Así que no creas a eso de que hijo de Cristiano debe ser Cristiano o que hijo de Pastor debe ser pastor, porque es una familia sacerdotal, es una familia levita y yo sí creo que esas familias que predican esas cosas, si le evitan, levitan y andan en esas malas ideologías y tergiversaciones de la doctrina. A ver a veces tendremos hijos perdidos y un tiempo después regresan al camino. Ojalá sea así. A veces, el que menos esperas de buenas a primeras se compromete con Dios Y a veces el más santo, el más obediente, el que más leía Biblia, el que más se proyectaba para ser usado por Dios. De pronto se desvía del camino. Quizá no todos tus hijos se vayan a salvar. Esto es duro decirlo ojalá Quizá todos sería lo mejor, Pero hay una probabilidad, hay una posibilidad de que eso no pase. Debemos orar, pedir misericordia. Dios por amor a los padres, tiene compasión de los hijos, pero no les va a quitar algo que él les dio el libre albedrío, libertad para escoger lo bueno o lo malo. Así que si eres de esos padres o madres que andan frustradas porque los hijos andan en malos pasos, andan en malos caminos detestan, inclusive el Evangelio y tienes mucho temor de lo que será su vida. No te frustres, no creas que Dios te falló en la promesa que te hizo. No aniquiles tu fe preguntándole a Dios tú me prometiste y mira lo que está pasando. Descansa en él. Haz una oración por tu hijo, por tu hija de pronto, por tu nieto, por tu nieta, porque también tergiversamos aquello de que creen el señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa, y está mal aplicado. Todos tenemos que rendir cuentas a Dios. Lo importante y lo que nos recomienda este proverbio es instruyelo. Siempre que puedas da buen ejemplo, siempre que puedas pide perdón. No se trata de que desde niño aprenda muchos versículos y los recite. Se trata de que esos versículos que aprende los vea reflejados en la vida de sus papás. Si un niño crece en una familia en donde sus padres son piadosos padres que, cuando se equivocan, dicen hijos perdóname padres que no toman lo que no es de ellos, no toman lo ajeno. Todo el tiempo. Tus hijos te están viendo si vives la Biblia Más adelante, cuando ellos se equivoquen, probablemente copiarán todo lo que tú hacías, pero siempre dependeremos de que ellos tomen esa decisión. Es el podcast número trescientos cincuenta y tres. Hay trescientos cincuenta y dos más esperando por ti allá en José Ordoño es cristiano. Com por ahora te deseo que tengas un lindo día que Dios te bendiga y que descanses en que Dios tiene el control de tu vida y la vida de tus hijos, que Dios te bendiga