Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Herencia Maldita De Una Familia De Nahuales - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Recuerdo esa noche, como una más dentro de muchas. No
- 0:09pasó nada especial durante el día, ni había motivo para
- 0:13pensar que algo fuera a salirse de lo normal. Caminaba
- 0:18solo hacia mi casa, por una calle que conocía bien,
- 0:21una de esas que uno recorre casi en automático, porque
- 0:25ya sabe en dónde están los baches, las bardas y
- 0:28las casas que siempre están cerradas. No iba con prisa
- 0:32ni con preocupación, el ambiente estaba tranquilo, sin ruido de
- 0:37carros ni gente alrededor, y yo solo pensaba en llegar,
- 0:40cerrar y descansar. Fue a mitad del camino, cuando noté
- 0:45que un perro negro venía detrás de mí. Al principio
- 0:49no le di importancia. En esa zona era común ver
- 0:53perros sueltos, y más de una vez alguno había caminado
- 0:57unos metros conmigo antes de desviarse. Este no corría ni ladraba,
- 1:02caminaba a la misma velocidad que yo, manteniendo siempre la
- 1:07misma distancia, como si hubiera decidido seguir exactamente mi paso.
- 1:12Conforme avancé, empecé a ponerle más atención. No era un
- 1:18perro robusto ni ancho, como los que uno suele ver grandes,
- 1:22sino largo, alto de patas, con el cuerpo demasiado estirado,
- 1:26se miraba muy grande para ser un perro. La forma
- 1:30en que se movía no era nerviosa ni torpe, y
- 1:33cada paso era firme y parejo. Cuando volteé a verlo mejor,
- 1:38noté las uñas, no eran cortas ni curvas. Eran largas, rectas,
- 1:44y se escuchaban golpear el suelo con cada paso, un
- 1:48sonido seco y constante que se repetía sin variar. La
- 1:52cabeza la llevaba baja, alineada con el cuerpo, y la
- 1:56boca entreabierta. Desde donde yo iba se alcanzaban a ver
- 2:00los dientes, más grandes de lo normal para un perro común.
- 2:05No jadeaba ni sacaba la lengua, solo caminaba mirando al frente.
- 2:10Aún así, no reaccioné con miedo inmediato. En mi casa
- 2:15siempre hubo perros grandes, y yo estaba acostumbrado a ver
- 2:19animales de todo tipo, pensé que era uno suelto del rumbo,
- 2:23quizá recién llegado, quizá siguiendo a alguien más antes que
- 2:27a mí. Seguí caminando sin cambiar el paso y el
- 2:31animal siguió conmigo, no se acercó ni se quedó atrás.
- 2:36No intentó cruzarse ni llamar la atención, simplemente caminaba, como
- 2:41si supiera exactamente hasta dónde iba yo. Esa constancia fue
- 2:46lo que me pareció más extraña, aunque en ese momento
- 2:49no la interpreté como una señal de peligro, sólo como
- 2:53algo fuera de lo común. Al llegar a mi casa
- 2:56abrí la reja de entrada. El sonido del metal fue
- 3:00el de siempre, y en cuanto lo hice, mis perros
- 3:03salieron al patio, moviéndose alrededor, reconociendo el ruido y la hora.
- 3:09Eran perros grandes, acostumbrados al espacio, y reaccionaron como cualquier
- 3:14otro día. El perro negro se quedó del lado de afuera,
- 3:19no intentó entrar ni retrocedió, se detuvo justo frente a
- 3:23la reja, completamente quieto. No mostró ninguna intención clara, no
- 3:28movió la cola, no bajó la cabeza, y no levantó
- 3:32el cuerpo. Se quedó mirando hacia adentro, fijo, como si
- 3:37observara algo específico y no al conjunto. Cerré la reja
- 3:42sin apurarme, el animal no reaccionó al ruido ni al movimiento,
- 3:46seguía en el mismo lugar, con la misma postura. Entré
- 3:51a la casa y antes de meterme del todo, volteé
- 3:54una vez más. El perro seguía ahí, no había cambiado
- 3:59de posición. La poca luz de la calle apenas alcanzaba
- 4:03para marcar su silueta, pero era suficiente para notar que
- 4:07no se había movido ni un paso. Esa imagen me
- 4:11dejó una sensación rara, aunque todavía no podía decir que
- 4:15fuera miedo. Era más bien incomodidad, como cuando algo no
- 4:20encaja pero uno no sabe explicar por qué. Cerré la
- 4:24puerta y avancé hacia el interior. Desde dentro todavía se
- 4:28alcanzaba a ver una parte del patio y la reja.
- 4:32El perro ya no estaba directamente frente a la entrada,
- 4:36pero sabía que seguía afuera. No escuché pasos alejándose ni
- 4:40ruidos que indicaran que se había ido, simplemente dejé de verlo.
- 4:46Esa noche me acosté sin comentar nada con nadie, pues
- 4:49no sentí la necesidad de hacerlo. Pensé que el perro
- 4:53se iría solo, como suelen hacerlo todos. Me acosté con
- 4:58la idea de que al día siguiente no quedaría más
- 5:01que el recuerdo de un animal raro que caminó un
- 5:04tramo conmigo. No me levanté a revisar ni me asomé
- 5:09de nuevo. Cerré los ojos con la sensación de haber
- 5:12dejado algo inconcluso afuera, aunque no supe darle forma en
- 5:16ese momento. Nunca imaginé que esa sería la última vez
- 5:21que vería el patio tranquilo, ni que ese animal no
- 5:24había llegado por casualidad. ni se había detenido ahí sin
- 5:28un motivo claro desperté por ruidos fuertes que venían del
- 5:32patio no fue un solo sonido ni algo breve que
- 5:36pudiera confundirse con un perro jugando o con un golpe
- 5:40aislado eran varios ruidos encimados gruñidos bajos y prolongados golpes
- 5:46secos contra el suelo y chillidos cortos agudos que se
- 5:50repetían una y otra vez abrí los ojos de inmediato
- 5:55y el cuerpo reaccionó antes que la cabeza. Me quedé
- 5:59unos segundos acostado, tratando de ubicar de donde venía todo,
- 6:04pero los sonidos eran claros y venían de la parte
- 6:07trasera de la casa. Me levanté sin encender ninguna luz,
- 6:11caminé despacio, apoyando bien los pies para no hacer ruido,
- 6:15y avancé por el pasillo hasta llegar a la ventana
- 6:19que daba al patio. Desde ahí se alcanzaba a ver
- 6:23casi todo el espacio exterior, No me asomé de golpe,
- 6:26primero acerqué la cara poco a poco, como si eso
- 6:30pudiera cambiar lo que estaba pasando. Desde la ventana vi todo,
- 6:34dos de mis perros estaban tirados cerca de la pared, inmóviles,
- 6:39uno sobre el costado y el otro con el cuerpo torcido,
- 6:42en una posición que no era normal. Un tercero estaba
- 6:47más al centro, moviéndose apenas, con sacudidas débiles, como si
- 6:51intentara levantarse sin lograrlo. Había manchas oscuras en el piso,
- 6:57alrededor de ellos y cerca de los muros, marcadas de
- 7:01forma irregular, algunas todavía frescas. En medio del patio estaba
- 7:06el perro negro. Ya no caminaba como cuando lo vi
- 7:10por la tarde, su postura no era la de un
- 7:12animal en alerta, ni la de uno que se prepara
- 7:15para huir. Tenía el cuerpo inclinado hacia adelante, con las
- 7:20patas delanteras firmes, bien separadas, sosteniendo todo el peso. Las
- 7:26traseras estaban ligeramente flexionadas y la cabeza la mantenía levantada,
- 7:31alineada con el cuerpo. El hocico, el pecho y parte
- 7:36del cuello estaban cubiertos de sangre. No se movía rápido
- 7:41y no parecía agitado, se veía estable, como si llevara
- 7:45ahí un buen rato. Las uñas se veían más largas
- 7:49de lo que recordaba y estaban manchadas y una de
- 7:52ellas raspaba el suelo despacio, una y otra vez, siempre
- 7:56en el mismo punto. No era un movimiento nervioso, era lento, constante,
- 8:03dejando una marca clara sobre el piso del patio, y
- 8:06ese sonido se mezclaba con los últimos gemidos de uno
- 8:09de mis perros, que todavía intentaba moverse. Me quedé inmóvil
- 8:14detrás de la ventana, no sentí ganas de gritar ni
- 8:18de golpear el vidrio. El cuerpo no reaccionó como uno espera,
- 8:23solo observaba, y en ese momento, el perro negro levantó
- 8:27un poco más la cabeza y volteó directamente hacia donde
- 8:30yo estaba. No giró todo el cuerpo, solo el rostro,
- 8:35y sentí que me había visto desde antes, incluso antes
- 8:39de que yo me asomara. Sus ojos no reaccionaron a
- 8:43la luz que venía del interior de la casa ni
- 8:45a mi movimiento. No parpadeó, no mostró sorpresa. y no
- 8:51hubo cambio alguno en su expresión se quedó mirándome fijo
- 8:55como si estuviera esperando ese momento específico fue entonces cuando
- 9:01escuché el sonido no fue un ladrido tampoco fue una
- 9:05voz clara como la de una persona el sonido salió
- 9:09de su pecho grave y arrastrado con una vibración que
- 9:13no correspondía a un animal tenía forma de palabras pero
- 9:18estaban mal hechas deformadas como si alguien que no sabía
- 9:22hablarlas estuviera forzando a salir. No entendí cada sílaba, pero
- 9:28entendí el mensaje completo sin necesidad de que fuera claro.
- 9:32Ese sonido no iba dirigido al patio ni a los perros,
- 9:36iba dirigido a mí. Y decía, sigues tú. Sentí como
- 9:41el estómago se me apretó y como la espalda se
- 9:43me tensó de golpe. Di un paso hacia atrás sin
- 9:47despegar la vista de la ventana y El perro no
- 9:50se movió en ese momento, solo siguió mirando. Después bajó
- 9:55un poco la cabeza y empezó a caminar hacia la casa.
- 9:59El paso era lento, pesado, y cada vez que apoyaba
- 10:03las patas, las uñas golpeaban el suelo con más fuerza
- 10:07que antes. Me alejé de la ventana y retrocedí hasta
- 10:11quedar frente a la puerta que daba al patio. Escuché
- 10:15como el animal se acercaba. pues los pasos se escuchaban claros,
- 10:19uno por uno, acercándose. Cuando llegó a la puerta, se
- 10:24detuvo unos segundos y luego empezaron los rasguños. No eran
- 10:29arañazos rápidos ni desesperados, eran lentos, profundos, siempre en el
- 10:34mismo lugar. La madera crujía con cada pasada y la
- 10:39puerta se movía un poco, pero no cedía. Entre un
- 10:43rasguño y otro había pausas breves y como si me
- 10:47diera la resistencia. Me quedé parado sin moverme, y no
- 10:51intenté abrir ni cerrar nada, no grité ni encendí las luces.
- 10:56El cuerpo seguía sin responder y sólo miraba la puerta,
- 11:00escuchando cómo las marcas se hacían más profundas y cada
- 11:04sonido quedaba grabado con claridad. En algún punto los rasguños
- 11:09se detuvieron, no fue de golpe, simplemente dejaron de repetirse.
- 11:14Me quedé esperando algún otro ruido, algún golpe final, pero
- 11:19no pasó nada y el silencio que quedó fue completo, pesado,
- 11:23como si el patio hubiera quedado vacío de repente. No
- 11:27supe cuánto tiempo pasó, hasta que me atreví a respirar
- 11:31con normalidad. El cuerpo seguía tenso, pero el ruido ya
- 11:36no estaba y afuera el patio quedó en silencio absoluto.
- 11:40Me alejé de la ventana sin dejar de mirar hacia
- 11:42el patio, di dos pasos hacia atrás y quedé frente
- 11:46a la puerta que daba al exterior. El corazón me
- 11:49golpeaba fuerte, pero el cuerpo seguía rígido, como si no
- 11:53terminara de aceptar lo que estaba pasando. Escuché como el
- 11:58animal se acercaba desde el patio, no corría ni se apresuraba,
- 12:02pero el sonido de las uñas contra el suelo era claro, parejo,
- 12:07acercándose poco a poco, como si supiera exactamente a dónde iba.
- 12:12Cuando llegó a la puerta se detuvo unos segundos, no
- 12:15hubo gruñidos ni golpes inmediatos. Ese momento previo fue lo
- 12:20que más me tensó, y después las uñas comenzaron a
- 12:24rasguñar la madera. No eran golpes rápidos ni desesperados, eran
- 12:29lentos y profundos, siempre en el mismo punto, como si
- 12:33buscara abrir con paciencia. Cada pasada dejaba una marca clara
- 12:38y hacía crujir la puerta, la madera vibraba con cada intento,
- 12:42pero no cedía. Yo no me moví, no grité, y
- 12:47no encendí las luces ni intenté empujar nada. El cuerpo
- 12:51no me respondió como uno pensaría y me quedé quieto,
- 12:55con la vista fija en la puerta, escuchando como el
- 12:58rasguño se repetía una y otra vez. Entre cada pasada
- 13:03había pausas cortas, silencios breves en los que parecía medir
- 13:07la resistencia, como si supiera cuánto podía soportar la madera.
- 13:12En algún momento, escuché un golpe más fuerte, usando el
- 13:16cuerpo completo, la puerta se movió un poco más, pero
- 13:20siguió firme. Después los rasguños continuaron, igual de lentos, igual
- 13:26de precisos, pero no había prisa en ese intento, no
- 13:29se sentía como un ataque impulsivo, sino como algo calculado.
- 13:35El tiempo se volvió confuso, no supe cuánto duró todo,
- 13:39podrían haber sido minutos o mucho más. En algún punto
- 13:43los rasguños se detuvieron, no hubo un último golpe ni
- 13:47un sonido que indicara que se había alejado, simplemente dejaron
- 13:51de escucharse. El silencio que quedó fue total, no había pasos,
- 13:57no había respiración y no había movimiento afuera. Me quedé
- 14:01ahí parado sin moverme, esperando que el ruido regresara. Pasaron
- 14:07varios segundos y luego más tiempo, el cuerpo seguía tenso,
- 14:11no me acerqué a la puerta ni me asomé por
- 14:13la ventana y me quedé en el mismo lugar, hasta
- 14:16que el cansancio empezó a pesar más que el miedo.
- 14:20Cuando empezó a clarear, la luz entró poco a poco
- 14:24por las ventanas y el silencio seguía intacto. Fue entonces
- 14:29cuando me animé a moverme, caminé despacio hacia la puerta
- 14:32sin hacer ruido y apoyé la mano en el marco.
- 14:36No sentí vibración ni movimiento del otro lado y abrí
- 14:40con cuidado. El patio estaba vacío, el perro negro ya
- 14:44no estaba. El aire de la madrugada era frío y
- 14:48el lugar se sentía extraño, como si algo hubiera pasado
- 14:52ahí y se hubiera ido sin dejar rastro visible. Di
- 14:56unos pasos afuera y confirmé lo que ya sabía desde
- 15:00la noche anterior. Mis perros estaban muertos y los cuerpos
- 15:04seguían en las mismas posiciones que había visto desde la ventana,
- 15:08ninguno se había movido. Las heridas eran profundas y precisas,
- 15:14concentradas en el cuello y en el pecho, no parecían
- 15:17mordidas desordenadas, y no había señales de pelea prolongada ni
- 15:22de que se hubieran defendido, todo fue rápido y directo.
- 15:26Revisé el patio completo, no había huellas claras en la tierra,
- 15:31solo algunas marcas confusas cerca de la puerta. Volteé hacia
- 15:35la entrada de la casa y vi las marcas en
- 15:38la madera, eran largas, profundas y estaban demasiado separadas entre sí,
- 15:44para corresponder a un perro común. No eran arañazos superficiales,
- 15:49la madera estaba levantada en algunos puntos, como si algo
- 15:53hubiera presionado con fuerza sostenida. Con el paso de los
- 15:58días intenté reparar la puerta, lijé, rellené y volví a pintar.
- 16:04Las marcas nunca desaparecieron del todo, siempre quedaban visibles si
- 16:08uno miraba con atención y decidí dejarla así, no tenía
- 16:12sentido ocultarlas. Nunca volví a ver a ese animal y
- 16:17nadie del rumbo mencionó haber visto un perro similar. No
- 16:21aparecieron cuerpos de otros animales ni hubo ruidos extraños después,
- 16:27todo volvió a la normalidad en apariencia, pero yo no.
- 16:31Con el tiempo me fui de esa casa cambié de
- 16:34lugar de rutina y de entorno no volví a tener
- 16:38perros nunca sentí la necesidad el recuerdo de esa noche
- 16:43se quedó conmigo de una forma clara sin confusión sin
- 16:47adornos no fue una pesadilla ni un mal sueño pero
- 16:51sé perfectamente lo que vi y lo que escuché ahora
- 16:55cada vez que veo un perro negro demasiado grande con
- 16:59el cuerpo largo y las uñas visibles el cuerpo se
- 17:02me tensa solo No importa donde esté, ni quien esté conmigo,
- 17:07reconozco la forma de caminar, reconozco la postura y reconozco
- 17:12cuando algo no se mueve como un animal común. No
- 17:16me acerco, no me detengo a observar. Porque esa noche
- 17:21algo me siguió hasta mi casa, entró a mi patio
- 17:24y dejó una marca que no se borra con el
- 17:26tiempo y desde entonces sé que hay cosas que no
- 17:30atacan de inmediato, que primero se dejan ver. que esperan
- 17:34y que cuando deciden actuar, lo hacen sin error. Después
- 17:38de eso pasaron los días, y nadie pudo darme una
- 17:41explicación que encajara con lo que vi. Algunos vecinos mencionaron
- 17:46perros sueltos, otros hablaron de peleas entre animales, pero ninguno
- 17:51pudo explicar la forma de las heridas ni las marcas
- 17:54de la puerta. Yo no insistí. No tenía sentido discutir
- 17:59algo que sólo yo había presenciado completo y me limité
- 18:03a limpiar el patio, a sacar los cuerpos y a
- 18:05seguir con la rutina como se pudo. Durante un tiempo
- 18:10dormí poco, cada ruido nocturno me hacía levantarme y revisar
- 18:14puertas y ventanas. No volví a escuchar pasos ni rasguños,
- 18:19pero la sensación de que algo podía regresar no se
- 18:22fue de inmediato. Revisaba la entrada cada noche y, Incluso
- 18:27cuando ya no había perros en el patio y la
- 18:30puerta seguía firme, recordando que esa vez había resistido. Con
- 18:35los meses el miedo bajó, pero no desapareció, se volvió
- 18:39una alerta constante. Aprendí a observar a los animales con
- 18:44más atención, no todos los perros son iguales, algunos caminan
- 18:48distinto y algunos miran de una forma que no corresponde,
- 18:52eso lo aprendí esa noche. Nunca volví a pasar por
- 18:57esa calle de la misma manera, y aunque el tiempo avanzó,
- 19:00esa experiencia no se convirtió en recuerdo borroso, se quedó clara, fija,
- 19:06como una advertencia que no necesita repetirse para seguir presente.
- 19:19Crecí en un rancho metido entre cerros, lejos de la
- 19:23carretera principal y más lejos todavía de cualquier cosa que
- 19:27pareciera ciudad. Desde que tengo memoria, mi vida fue tierra,
- 19:32polvo y animales. Me levantaba cuando apenas clareaba, no porque quisiera,
- 19:39sino porque mi padre ya andaba moviendo cubetas, arreando vacas,
- 19:43gritando órdenes y en esa casa nadie se quedaba acostado.
- 19:48Casi no iba a la escuela, sólo cuando el trabajo
- 19:51lo permitía. La mayor parte del tiempo la pasaba en
- 19:55el campo, cuidando vacas y chivos, ayudando en la milpa,
- 20:00cargando agua en cubetas y haciendo mandados de un lado
- 20:03a otro, sin cuestionar nada. Mi padre era de esos
- 20:09hombres que parecen hechos para trabajar y para golpear. Tenía
- 20:14manos grandes, llenas de callos, y un carácter que cambiaba rápido,
- 20:19sobre todo cuando se le cruzaba el alcohol. Podía pasar
- 20:23horas bajo el sol, moviendo alambre de púas o tumbando monte,
- 20:27y llegar en la tarde con fuerza para azotar la mesa,
- 20:30si algo no le parecía. Mi madre mantenía la casa
- 20:35de pie. Cocinaba, lavaba, cuidaba a mis hermanos y también
- 20:40se encargaba de curar las heridas, las de mi padre
- 20:43cuando regresaba raspado del monte y y las nuestras cuando
- 20:47se desquitaba con el cinturón. Mis hermanos mayores eran casi
- 20:52otro par de peones, desde niños cargaban costales de maíz
- 20:56y jalaban becerros. En el pueblo nuestro apellido pesaba. Yo
- 21:02me daba cuenta cuando íbamos a la tienda o al molino,
- 21:05algunos se quedaban callados cuando llegábamos, otros nos miraban con desconfianza.
- 21:12Desde chico escuché la palabra Nahual. la oía en las
- 21:16pláticas de los adultos cuando pensaban que yo no estaba
- 21:20poniendo atención. Se juntaban en la sombra de algún árbol,
- 21:25hablaban de vacas que amanecían abiertas o de chivos tirados
- 21:29con las entrañas de fuera. Uno decía que eran animales
- 21:33del monte, otro que ladrones, y siempre terminaba saliendo la
- 21:37misma palabra, Nahual. En cuanto alguien la soltaba, las voces bajaban.
- 21:44Miraban alrededor cambiaban de tema o le echaban la culpa
- 21:48a cualquier otra cosa. Nadie se molestaba en explicarme qué era,
- 21:53pero con sólo ver sus caras, entendía que no hablaban
- 21:57de cuentos para asustar niños, sino de algo que les
- 22:00daba miedo a ellos. La primera noche que vi lo
- 22:05que más tarde entendería como la bestia, se me quedó
- 22:08grabada como si hubiera pasado ayer. El viento golpeaba las
- 22:13láminas y la casa crujía por todos lados. Yo estaba
- 22:18acostado en mi catre, tapado hasta el cuello con una
- 22:21cobija delgada, oyendo cómo se movían las ventanas flojas y
- 22:25cómo la puerta se sacudía con cada ráfaga. Entre todo
- 22:29ese ruido empecé a distinguir otro sonido, uno que no
- 22:33encajaba con la casa. Venía del corral. Era un movimiento pesado,
- 22:40como si algo grande recorriera los comederos y las tablas,
- 22:43con pasos pesados, no eran los pasos habituales de las
- 22:47vacas acomodándose. Me quedé escuchando un momento, hasta que la
- 22:53curiosidad me ganó al miedo. Me levanté del catre, caminé
- 22:58en puntas hacia la puerta que daba al patio y
- 23:00la abrí lo justo para asomarme. No encendí ninguna luz. Afuera,
- 23:07la luna dejaba ver partes del corral Entre las vacas
- 23:11alcancé a distinguir una figura que no encajaba con nada
- 23:15que yo conociera. No era un hombre ni un perro.
- 23:20Era más grande que un perro, tenía el lomo ancho,
- 23:24las patas gruesas que se hundían en la tierra. El
- 23:28cuerpo se movía firme, sin titubeos. Lo que me dejó
- 23:32clavado en el lugar fueron los ojos. dos puntos rojos
- 23:36encendidos que se movieron despacio y se quedaron fijos en
- 23:40mi dirección, como si supieran exactamente dónde estaba yo. La
- 23:46bestia avanzaba con seguridad entre las vacas. Les rozaba el
- 23:51lomo con las garras, unas garras largas que se clavaban.
- 23:56Las vacas no corrían, no intentaban romper las tablas, Solo
- 24:00se apretaban unas contra otras, tensas, respirando fuerte, con la
- 24:05cabeza baja. Yo sentí que el cuerpo se me enfriaba
- 24:09por dentro. No me atreví a cerrar la puerta de golpe,
- 24:13la fui pegando despacio, sin quitar la vista de los
- 24:16ojos rojos, y regresé a mi catre con el corazón acelerado.
- 24:22Me quedé despierto mucho rato, mirando el techo, oyendo como
- 24:26los ruidos del corral se iban apagando poco a poco.
- 24:31Al amanecer, mi padre me llamó para revisar el ganado,
- 24:35como siempre. Salimos al corral, las vacas estaban vivas, inquietas,
- 24:41pero ninguna estaba herida. Caminó entre ellas tocándoles el lomo,
- 24:46revisando ubres y patas. Yo no podía dejar de pensar
- 24:51en lo que había visto en la noche. Cuando miré
- 24:54al suelo vi lo que esperaba, y lo que me
- 24:57terminó de revolver la cabeza. Había huellas profundas marcadas en
- 25:02la tierra como de garras grandes que se habían hundido
- 25:06con peso. Eran más largas y hondas que las de
- 25:09cualquier perro del pueblo. Cerca de esas marcas noté una
- 25:14huella de pie descalzo, más grande que el mío, con
- 25:18los dedos bien marcados en el barro. Le señalé la
- 25:23huella y las garras a mi padre. Le dije que
- 25:26en la noche se había metido una bestia al corral.
- 25:30Se agachó, miró un segundo las marcas y se puso
- 25:33de pie de golpe. Me vio con la cara dura
- 25:37y me dijo que dejara de fijarme en tonterías, que
- 25:40no anduviera contando cosas en el pueblo y que lo
- 25:43que se veía en el corral se quedaba en la familia.
- 25:47Su reacción no tenía sentido para un simple animal. Ahí
- 25:51entendí que no me estaba negando lo que había pasado,
- 25:55sino que estaba tapando algo que no quería que saliera
- 25:58de la casa. En uno de los cuartos de la casa,
- 26:03mi padre guardaba lo que consideraba importante. No era un
- 26:08cuarto grande, pero ahí tenía colgadas cuerdas, herramientas, machetes, costales
- 26:14de semilla y en la parte alta de la pared,
- 26:17una bolsa de cuero vieja. Esa bolsa siempre había estado
- 26:22fuera de nuestro alcance. Nunca la vi tirada por ahí
- 26:26ni en manos de nadie más. Desde niño me llamaba
- 26:30la atención. que cuando mi padre regresaba tarde del monte
- 26:33en lugar de ir directo a la mesa o a
- 26:36lavarse se metía primero a ese cuarto yo lo veía
- 26:41pasar rápido cerrar la puerta y quedarse ahí unos minutos
- 26:46al salir la bolsa de cuero quedaba otra vez en
- 26:49su lugar pero él se veía más tranquilo como si
- 26:52hubiera revisado que lo que llevaba adentro siguiera completo una
- 26:58noche ya acostado Escuché a mi madre hablar con él
- 27:02en la cocina. Le decía que ya no soportaba que
- 27:06se fuera al monte a esas horas, que los vecinos
- 27:09estaban hablando, que yo andaba viendo cosas en el corral,
- 27:12y que eso podía traer problemas. Mi padre le respondió
- 27:18que había cosas que no se podían dejar, que esa
- 27:21vida venía de atrás, que no era tan sencillo soltarla.
- 27:26Yo me quedé mirando la oscuridad del techo, uniendo por
- 27:29primera vez todo en mi cabeza, las salidas nocturnas, la
- 27:33bolsa de cuero colgada en alto, la bestia de ojos
- 27:36rojos moviéndose entre nuestras vacas, y esa palabra que en
- 27:40el pueblo todos mencionaban en voz baja, Nahual. Cuando entré
- 27:46a la adolescencia, ya cargaba como adulto, pero seguía siendo
- 27:50el último en enterarse de todo. El rancho no cambió
- 27:54de un día para otro, pero el ambiente en el
- 27:57pueblo sí. Empezaron a aparecer historias más seguidas, de animales abiertos,
- 28:03de cuerpos tirados donde antes no pasaba nada. Yo seguía
- 28:08levantándome temprano, haciendo lo mismo de siempre, pero la gente
- 28:13ya no hablaba sólo de malas cosechas o de deudas,
- 28:16ahora hablaban de carne arrancada y de sangre en los potreros.
- 28:22Primero fueron unos borregos de una familia que vivía pasando
- 28:26el arroyo. Los encontraron con el vientre abierto, con las
- 28:30entrañas afuera, acomodados cerca de una cerca caída. Al poco
- 28:36tiempo fueron chivos de otro vecino, con las patas destrozadas
- 28:40y la piel arrancada en tiras. La forma en que
- 28:44quedaban los cuerpos era diferente a lo que se veía
- 28:47cuando un animal del monte atacaba. No se miraba desorden
- 28:52ni carne arrancada a mordidas, sino cortes precisos. En las
- 28:58tiendas y en los caminos, las pláticas siempre terminaban en
- 29:02lo mismo. Unos aseguraban que todo era culpa de animales
- 29:06que bajaban de los cerros, otros decían que eran ladrones
- 29:10que querían espantar a la gente para robar sin que
- 29:13se defendieran. Entre esos comentarios siempre salía alguien que mencionaba
- 29:19a los Nahuales. Varias veces vi cómo volteaban la mirada
- 29:23hacia nuestra casa o hacia el camino que llevaba a
- 29:26nuestro rancho. Mi madre, cuando escuchaba algo así cerca, cambiaba
- 29:32de tema con cualquier cosa. Mi padre se quedaba serio
- 29:36y apretaba la quijada. Yo empecé a relacionar esos ataques
- 29:43con los cambios en el comportamiento de mi padre. De
- 29:47por sí, siempre había sido violento, pero en esos años
- 29:51se volvió más inquieto. Empezó a ausentarse más seguido por
- 29:55las noches, decía que iba a revisar el monte, que
- 29:59tenía que cuidar las vacas, que los tiempos no estaban
- 30:02para confiarse. Se iba tarde, cuando ya todos deberíamos estar acostados,
- 30:08y regresaba casi siempre al amanecer. Entraba a la casa
- 30:13con la ropa llena de tierra seca, las botas pesadas
- 30:17y la cara cansada. Muchas veces traía rasguños frescos en
- 30:22los brazos, rayas rojas en el pecho o marcas en
- 30:25el cuello. Mi madre lo sentaba en la cocina, mojaba
- 30:31trapos viejos y le limpiaba las heridas con cuidado. Casi
- 30:35no hablaba. Decía que se había atorado en el monte,
- 30:39que se había caído en una barranca o cualquier explicación rápida.
- 30:45Yo me quedaba recargado en el marco de la puerta,
- 30:48mirando las marcas en su piel y recordando las garras
- 30:51que había visto entre las vacas cuando era niño. Cada
- 30:56vez que la bolsa de cuero pasaba por mi cabeza,
- 30:58la ligaba con esos regresos en la madrugada. Una noche,
- 31:05mientras cenábamos, escuché otra vez ese movimiento pesado en el corral,
- 31:10el mismo tipo de ruido que me había despertado años atrás.
- 31:15Mi padre dejó el plato a medias, se levantó, tomó
- 31:18una lámpara de petróleo y dijo que iba a ver
- 31:21qué pasaba. Salió al patio y lo vi alejarse con
- 31:25la luz balanceándose en la mano. Esperé unos segundos y
- 31:30luego fui hacia la ventana que daba directo al corral.
- 31:35Me pegué a la pared y asomé la cara solo
- 31:37lo necesario. La escena se me quedó grabada para siempre.
- 31:43Entre las vacas se movía la misma bestia que había
- 31:46visto años antes, sólo que esta vez la vi con
- 31:49más claridad. El cuerpo era oscuro y grande, el lomo
- 31:53se marcaba alto, las patas se hundían en la tierra
- 31:56a cada paso. Las garras eran largas y gruesas, los
- 32:01ojos rojos se veían encendidos, no como un reflejo de
- 32:05la lámpara, sino como si trajeran fuego por dentro. En
- 32:10un momento se quedaron apuntando directo hacia la ventana, hacia
- 32:13donde yo estaba. La bestia se movía entre las vacas,
- 32:19no iba a mordidas, no atacaba por atacar. Caminaba despacio,
- 32:25como revisando, le pasaba una garra por el lomo a
- 32:28una vaca, se detenía un momento y seguía con otra.
- 32:33Había algo en la forma en que doblaba los hombros,
- 32:36en la manera en que se plantaba al avanzar, que
- 32:39me recordó a alguien. En su porte había una confianza
- 32:43que yo había visto en mi padre cuando caminaba por
- 32:46sus tierras. Esa noche entendí que no podía seguir fingiendo
- 32:52que no veía nada. Decidí que la próxima vez que
- 32:56mi padre saliera al monte lo iba a seguir. Lo
- 33:00pensé bien, no fue un impulso, Sabía que si me
- 33:04descubría me podía ir muy mal, pero también sabía que
- 33:08si no lo hacía me iba a quedar toda la
- 33:10vida con dudas. La oportunidad llegó pocos días después. Mi
- 33:17padre anunció que saldría a revisar unas cercas en la
- 33:20parte alta del cerro, que no tardaba, que me quedara
- 33:24ayudando a mi madre. Vi cuando tomó la lámpara, se
- 33:28colgó la bolsa de cuero al hombro y salió al patio.
- 33:32Esperé a que se alejara un poco y salí por
- 33:34la parte trasera de la casa, manteniéndome a distancia. Lo
- 33:39seguí por el camino de tierra hasta que tomó la
- 33:42vereda que subía entre matorrales y piedras. Yo conocía ese rumbo,
- 33:47era la misma zona, donde se decía que habían encontrado
- 33:51varios animales muertos. Caminamos así un buen tramo, él, adelante
- 33:58sin saber que lo vigilaban, yo atrás cuidando cada paso
- 34:02para no hacer ruido con las piedras sueltas. La noche
- 34:06estaba clara, suficiente para ver siluetas y distinguir el relieve
- 34:10del terreno. Llegamos a una zona de rocas grandes, ahí
- 34:15mi padre se detuvo. Puso la lámpara en el suelo,
- 34:19se arrodilló junto a una piedra plana y se quitó
- 34:22la bolsa del hombro. Me agaché detrás de un matorral,
- 34:28y me asomé lo más que pude sin descubrirme. Vi
- 34:32cuando abrió la bolsa de cuero y sacó primero un
- 34:34puñado de tierra oscura. Después sacó un pedazo de piel seca, arrugada,
- 34:40de un color indefinible, y luego una prenda pequeña de
- 34:44tela vieja. Juntó todo eso entre las manos y empezó
- 34:48a decir palabras que yo no alcancé a entender. No
- 34:53se veía nervioso ni improvisado, y ahí supe que era
- 34:56un ritual. En un descuido moví el pie y una
- 35:01piedra rodó cuesta abajo unos centímetros. Me encogí, esperando que volviera.
- 35:08Cuando me atrevía a asomarme de nuevo, mi padre ya
- 35:12no estaba junto a la roca. La lámpara seguía encendida,
- 35:16la bolsa abierta, la piedra con restos de tierra, pero
- 35:20él no se veía por ningún lado. A unos metros,
- 35:25por un costado de las rocas, vi salir a la
- 35:28bestia de ojos rojos. Era la misma que había visto
- 35:32en el corral, la misma que me había mirado desde
- 35:35la oscuridad. Avanzó con firmeza hacia la parte del cerro,
- 35:40donde estaban los chivos de un vecino. El cuerpo se
- 35:44movía con la misma seguridad de siempre, las garras abrían
- 35:48la tierra a cada paso, y los ojos rojos no
- 35:51se apagaban. No vi el momento exacto, en que mi
- 35:55padre se convirtió en esa cosa, pero tenía frente a
- 35:59mí la secuencia completa, un hombre solo, su bolsa de cuero,
- 36:03el ritual sobre la piedra y luego la bestia saliendo
- 36:06del mismo lugar. Al amanecer, mi padre regresó a la
- 36:12casa con ropa distinta y nuevas heridas en los brazos
- 36:16y el cuello. Caminaba más lento, con el cuerpo rendido.
- 36:22Ese mismo día, Se corrió la noticia de que al
- 36:25vecino le habían matado varios chivos en la ladera del cerro,
- 36:28acomodados en fila, con los cuerpos abiertos. Más tarde vi
- 36:34a mi padre entrar al cuarto, donde colgaba la bolsa
- 36:37de cuero, lo seguí hasta el patio. Ahí lo enfrenté,
- 36:42le dije que lo había seguido al cerro, y que
- 36:45vi a la bestia salir de donde él estaba. No
- 36:48buscó una mentira, solo me miró fijo y me dijo
- 36:51que en nuestra familia había cosas que venían desde los abuelos,
- 36:55que mi cuerpo ya estaba listo y que ahora tenía
- 36:59que hablarme claro de lo que realmente éramos, una familia
- 37:03de Nahuales. Al día siguiente, de aquella vez que lo
- 37:08enfrenté en el patio, mi padre me habló como nunca
- 37:11lo había hecho. No levantó la voz ni amenazó con
- 37:15el cinturón, solo dijo que en la tarde me quería
- 37:18con él, que ya no tenía caso seguir escondiendo, lo
- 37:22que yo de todos modos había visto. No me preguntó
- 37:26si quería ir, lo dio por hecho. Y yo sabía
- 37:30que si quería entender bien en qué estaba metida mi familia,
- 37:34tenía que seguirlo. Cuando empezó a bajar el sol, tomó
- 37:39la lámpara, se colgó la misma bolsa de cuero al
- 37:42hombro y me hizo una seña. Salimos del rancho sin
- 37:47despedirnos de nadie, tomamos el camino de siempre, el de
- 37:51tierra apisonada que llevaba hacia los cerros. Yo iba unos
- 37:55pasos detrás al principio, hasta que él me dijo que
- 37:59me pusiera a su lado. Caminamos juntos por la vereda
- 38:03que ya conocía, pero ahora sin necesidad de esconderme. En
- 38:08mi cabeza, aparecían las imágenes de la noche en que
- 38:11lo seguía escondidas y vi a la bestia salir entre
- 38:15las rocas. Llegamos a la misma zona de piedras grandes,
- 38:20donde yo lo había visto hacer su ritual. El lugar
- 38:24parecía preparado para eso, una roca plana en medio, otras
- 38:29alrededor como si formaran un círculo y tierra suelta entre
- 38:33los huecos. Mi padre dejó la lámpara en el suelo
- 38:36y se sentó sobre una piedra y me señaló otra,
- 38:40para que me sentara frente a él. Empezó a hablar
- 38:45sin rodeos, me dijo que en nuestra familia siempre habían
- 38:49existido hombres que se convertían en bestias por las noches.
- 38:54Contó que sus abuelos y bisabuelos salían en cuerpo de
- 38:57animal a cuidar el ganado, a vigilar los caminos y
- 39:01a espantar a los que querían robarles. que en esos
- 39:05tiempos se veía como una protección, una ventaja sobre los demás.
- 39:10Pero con los años las cosas cambiaron. Algunos empezaron a
- 39:15usar la bestia para ajustar cuentas con gente del pueblo
- 39:18o para castigar deudas. Dijo que así se ensució todo,
- 39:24que la figura del Nahual dejó de ser solo un
- 39:26guardián y se convirtió en otra cosa. Mientras hablaba, abrió
- 39:32la bolsa de cuero con cuidado. sacó primero un puñado
- 39:37de tierra oscura y lo puso sobre la roca plana
- 39:41es tierra del corral me dijo luego sacó un pedazo
- 39:45de piel seca arrugada dura como un pedazo de cuero
- 39:49quemado me explicó que había pertenecido a uno de los
- 39:53nahuales viejos de la familia que era lo único que
- 39:56quedaba de su cuerpo cuando murió después sacó una prenda
- 40:01pequeña de tela tan doblada y gastada que apenas tenía
- 40:05color Dijo que esa prenda era la que se usaba
- 40:09para amarrar a la persona con la bestia, para que
- 40:12no se separaran mientras el cuerpo aguantara. Me dejó ver
- 40:17todo sin esconder nada. Me dijo que esa mezcla, puesta
- 40:22sobre la piedra con la tierra abajo, la piel encima
- 40:25y la prenda al final, servía para que el cuerpo
- 40:28humano soltara a la bestia que traía adentro. que las
- 40:32palabras que murmuraba no eran rezos, sino un compromiso. Que
- 40:38una vez hecho el ritual, ya no había vuelta atrás.
- 40:40El que aceptaba, vivía con la bestia hasta que el
- 40:44cuerpo ya no pudiera más. Reconoció sin excusas lo que
- 40:50había hecho. Dijo que al principio, cuando aprendió el ritual,
- 40:55en verdad usaba la bestia para cuidar el ganado. Que
- 40:59se ponía en forma de animal y rondaba los potreros,
- 41:02que espantaba ladrones y animales del monte. Pero con el
- 41:07tiempo empezó a buscar a la gente que le debía dinero,
- 41:10a los que lo habían tratado mal. Me habló de
- 41:14noches en las que se quedaba parado en la oscuridad,
- 41:17frente a las casas de esa gente, de animales destrozados
- 41:20que dejaba regados como advertencia. Me confesó que llegó a
- 41:25disfrutar el miedo que provocaba, que cada vez necesitaba más
- 41:29para sentir lo mismo. Y que cada transformación lo dejaba
- 41:33más cansado, con menos fuerza, como si el cuerpo se
- 41:37fuera desgastando por dentro. Me miró directo y me dijo
- 41:42que ya no podía seguir así. Que cada noche que salía,
- 41:47sentía que se le acababa un poco más la vida.
- 41:51Que lo que había visto en el corral, lo que
- 41:53vi en el cerro, todo eso era la muestra de
- 41:56que el Nahual de la familia ya estaba pidiendo otro cuerpo.
- 42:01Me dijo que mis sueños ojos rojos no eran imaginación,
- 42:04que era la forma en que esa bestia se acercaba
- 42:07a mí. Aseguró que yo era el siguiente en la línea,
- 42:11que mi sangre estaba lista, que negar eso no iba
- 42:14a cambiarlo. Entonces dejó todo sobre la piedra y me
- 42:20planteó dos caminos. El primero era aceptar el ritual, poner
- 42:25las manos sobre la mezcla de tierra, piel y tela,
- 42:28Repetir las palabras que él diría y permitir que la
- 42:31bestia entrara en mí, como lo hizo en él. Seguir
- 42:35el mismo papel, cuidar el ganado cuando hiciera falta y
- 42:39cargar también con la parte sucia de la historia. El
- 42:43segundo camino era rechazarlo y romper el ciclo. Eso significaba
- 42:48dejar sin futuro a la bestia, cortar la cadena de
- 42:52la familia y arrastrar lo que eso le haría a él,
- 42:55que ya llevaba años unido a ese peso. En ese
- 43:00momento empecé a pensar en todo lo que habíamos vivido.
- 43:04Por un lado sentía una curiosidad fuerte por ese poder,
- 43:08no voy a fingir que no. La idea de convertirme
- 43:12en una bestia enorme, con garras y ojos rojos, de
- 43:15caminar en la noche sin que nadie pudiera detenerme, tenía
- 43:19su atractivo. Era el tipo de cosa que a esa
- 43:23edad te puede seducir. Pero del otro lado... Tenía todos
- 43:28los años de miedo y culpa encima. Veía a mi
- 43:32madre lavando ropa manchada de sangre, escuchaba en mi cabeza
- 43:36las quejas de los vecinos, recordaba los cuerpos de los
- 43:39animales abiertos en los potreros. Tenía frente a mí el
- 43:44origen de todo ese miedo, la bolsa, la mezcla, el ritual.
- 43:51Mi padre acomodó la tierra, la piel seca y la
- 43:54prenda sobre la piedra plana, como si ya hubiéramos decidido.
- 43:59Me dijo que me acercara, que pusiera las manos encima
- 44:02y que me dejara guiar. Yo me levanté despacio, tomé
- 44:07la bolsa de cuero con las dos manos y miré
- 44:10de cerca lo que todavía quedaba adentro. Sentí que ahí
- 44:14iba metida la historia completa de mi apellido, desde los
- 44:18primeros que se cambiaron en bestia hasta él, que estaba
- 44:21sentado frente a mí, esperando que yo lo reemplazara. Tomé
- 44:27una decisión sin decirla en voz alta. En lugar de
- 44:31extender las manos sobre la piedra, di un paso hacia
- 44:34el fuego que había encendido para el ritual. Levanté la
- 44:39bolsa y la lancé completa a las llamas. Todo pasó
- 44:43en segundos. Mi padre se levantó para detenerme, pero llegó tarde,
- 44:49pues la bolsa cayó sobre el fuego. En cuanto la
- 44:54bolsa empezó a quemarse, mi padre se llevó las manos
- 44:57al pecho. Se dobló como si tuviera un golpe por dentro,
- 45:02cayó de rodillas sobre la tierra y empezó a respirar
- 45:05con dificultad. No era un simple susto, parecía que le
- 45:10habían arrancado algo que llevaba pegado al cuerpo desde hacía años.
- 45:15Me acerqué, lo sostuve como pude y esperé a que
- 45:19pudiera ponerse de pie. Tardamos mucho en bajar del cerro,
- 45:24lo llevaba medio colgado de mi hombro haciendo pausas cada
- 45:27tramo desde esa noche nunca volvió a ser el mismo
- 45:34dejó de ir al monte ya no regresaba con rasguños
- 45:37ni con sangre en la ropa pasaba los días sentado
- 45:41en el patio viendo el mismo camino de terracería tomando
- 45:45a ratos hablando poco era como si lo hubieran vaciado
- 45:50por dentro en el pueblo Poco a poco, los ataques
- 45:54al ganado dejaron de escucharse, dejaron de aparecer animales abiertos.
- 46:00Nadie sabía a ciencia cierta por qué, pero más de
- 46:04uno dijo que lo que andaba allá arriba se había ido.
- 46:09Yo crecí con la certeza de lo que había hecho.
- 46:13Nunca acepté el ritual, nunca sentí que mi cuerpo se
- 46:17transformara en bestia. He tenido sueños con el cerro, con
- 46:21una figura enorme parada entre las rocas, con ojos rojos
- 46:25que me miran desde lejos, pero siempre despierto con el
- 46:28cuerpo normal, sin marcas nuevas. Lo único que quedó fue
- 46:33la historia y el peso de lo que los míos
- 46:36hicieron durante años. Cuento todo esto para que quede cerrado.
- 46:43No quiero asustar a nadie, ni buscar explicaciones fuera de
- 46:46lo que vi. Para mí, el Nahual de mi familia,
- 46:50terminó el día en que esa bolsa de cuero se
- 46:53hizo cenizas. Lo que siguió fue otra cosa, vivir con
- 46:58los recuerdos, con el apellido y con la idea de
- 47:01que en alguna parte, siempre tiene que haber alguien que
- 47:04se atreva a romper la cadena, aunque se quede solo
- 47:07con la culpa, como única herencia. Cuando me llamaron de
- 47:21la supervisión para avisarme del cambio, ya sabía qué significaba.
- 47:26En la ciudad estaban cerrando grupos, y los últimos en
- 47:30la lista íbamos saliendo uno por uno. Me dijeron que
- 47:34ya no había horas para mí ahí, pero quedaba una
- 47:37vacante en un pueblo apartado, casi en la orilla del municipio.
- 47:42Si quería seguir trabajando, tenía que aceptar. No tenía muchas opciones,
- 47:48así que dije que sí. Solo me dieron el nombre
- 47:53del pueblo, la clave de la escuela y la orden
- 47:56de presentarme con el director el lunes. El fin de
- 48:00semana guardé mi ropa, unas cuantas libretas, algunos libros y
- 48:05una linterna que siempre traía desde la normal. Metí todo
- 48:09en una maleta y en una mochila. El lunes temprano
- 48:14tomé el camión hacia la cabecera municipal y de ahí
- 48:17una camioneta vieja que llevaba gente y costales hacia las comunidades.
- 48:24El camino de terracería estaba lleno de baches y polvo.
- 48:28A los lados se veían cerros secos, parcelas abandonadas y
- 48:32unas pocas casas sueltas. Yo iba sentado con la mochila
- 48:37entre las piernas, sintiendo como me alejaba de todo lo conocido.
- 48:42Cuando el chofer gritó el nombre del pueblo, bajé con
- 48:45la maleta y miré alrededor. Eran pocas casas de adobe
- 48:50y de bloc sin pintar, techos de lámina, patios de
- 48:54tierra con gallinas y perros flacos. Las calles eran sólo
- 48:58brechas marcadas por las llantas. Pregunté por la escuela y
- 49:04me señalaron hacia el fondo. Caminé hasta ver la malla ciclónica.
- 49:10Eran dos salones largos de concreto y a un lado
- 49:13una caseta pequeña que servía de dirección. El patio tenía
- 49:18una hasta bandera y unas llantas enterradas como juegos. Entré
- 49:23a la oficina. El director estaba detrás de un escritorio
- 49:28con papeles amontonados, levantó la vista, me pidió el oficio
- 49:32y lo leyó rápido. Sacó un cuaderno de control, un
- 49:37manojo de llaves y me dijo qué grupo me tocaba.
- 49:42Cuando ya me iba a salir, soltó la frase que
- 49:45se me quedó grabada. Dijo que ahí los maestros no
- 49:49duraban mucho, que casi todos terminaban pidiendo cambio. No explicó
- 49:55por qué, y yo tampoco pregunté. Solo asentí y guardé
- 49:59el cuaderno en la mochila, pero me fui al patio
- 50:02con la sensación de que faltaba una parte de la historia.
- 50:08La casa donde me iba a quedar estaba a unas
- 50:11calles de la escuela, pertenecía a una familia que se
- 50:14había ido a la ciudad por fuera era sencilla con
- 50:19paredes de bloc sin aplanar y techo de lámina por
- 50:23dentro tenía un cuarto con una cama individual un buró
- 50:27un ropero viejo una mesa con dos sillas una cocina
- 50:31con estufa de gas y una tarja pegada a la
- 50:33pared el baño estaba al fondo Detrás había un patio
- 50:39de tierra con un árbol y una cerca de alambre
- 50:41y tablas viejas. No era cómoda, pero tenía lo básico,
- 50:46y sobre todo, estaba en silencio. Ese mismo día conocí
- 50:53a los alumnos. Caminé de la casa a la escuela
- 50:56con la mochila al hombro, algunos muchachos me miraban desde lejos.
- 51:02Al entrar al salón, el ruido bajó, me paré frente
- 51:05al pizarrón, Escribí mi nombre y les dije de dónde venía.
- 51:10Les pedí que, uno por uno, dijeran el suyo. Mientras
- 51:15pasaba lista, noté que varios volteaban seguido hacia la ventana
- 51:20donde se veía el cerro. No era una mirada curiosa,
- 51:24era una atención partida entre la clase y algo que
- 51:27estaba allá arriba. Los padres que llegaban a dejar a
- 51:33sus hijos se quedaban cerca de la puerta y recargados
- 51:36en la malla o parados en el patio. Nadie se
- 51:40acercó a presentarse conmigo ni a preguntar por las tareas.
- 51:45Solo observaban. La única que se aproximó fue una mujer mayor,
- 51:50de pelo canoso y reboso oscuro. Me dio la mano,
- 51:55se presentó y me entregó una servilleta doblada. Me dijo
- 51:59que ahí llevaba tortillas y frijoles para que tuviera que
- 52:03cenar esa noche. Le agradecí. Pero antes de irse, me
- 52:09miró serio y me recomendó que en la noche cerrara
- 52:12bien las puertas y ventanas, porque en ese pueblo la
- 52:16gente ya no andaba en la calle cuando se hacía oscuro.
- 52:20Me lo dijo en tono de advertencia. Cuando terminó la jornada,
- 52:26regresé a la casa. Acomodé mi ropa en el ropero,
- 52:30puse los libros sobre la mesa y dejé la linterna
- 52:33en el buró. En la tarde calenté las tortillas y
- 52:37los frijoles, cené solo y escuché los ruidos del pueblo,
- 52:41voces lejanas, un radio encendido y niños jugando. Al anochecer
- 52:47lavé los trastes, apagué la luz de la cocina y
- 52:50revisé puertas y ventanas. Cerré la entrada principal con el pasador,
- 52:55aseguré las ventanas del cuarto y de la sala y
- 52:59miré un momento hacia el patio. Apenas se distinguía la
- 53:03silueta del árbol y la cerca. Me acosté con la
- 53:08linterna a un lado. Al principio escuché lo normal, grillos,
- 53:14un perro ladrando a lo lejos, un vehículo que todavía
- 53:17pasó por la calle principal. Poco a poco esos ruidos
- 53:21se fueron apagando y el pueblo se quedó en un
- 53:24silencio raro. Estaba viendo el techo cuando escuché los pasos.
- 53:31Eran pasos pesados sobre la tierra de la calle, como
- 53:35si algo grande avanzara despacio. Se acercaron hasta detenerse frente
- 53:40a la casa. Sentí como se me aceleraba el corazón,
- 53:44luego escuché un golpe fuerte en la parte de atrás,
- 53:47en el patio, y el ruido de tierra movida. Pensé
- 53:52en la cerca, pues sonó como si algo hubiera caído
- 53:55del otro lado, no como si hubieran abierto la puerta.
- 54:00Me levanté, me puse los zapatos y tomé la linterna.
- 54:05Caminé despacio hasta la ventana del cuarto que daba al patio.
- 54:10La cortina era delgada y detrás se veía una sombra
- 54:13grande junto al árbol. Levanté un poco la tela y
- 54:17encendí la linterna apuntando hacia afuera. El rayo de luz
- 54:22dio en el lomo de un animal negro con el
- 54:25pelo grueso. En cuanto la luz lo tocó, se volteó
- 54:29hacia la ventana y vi dos ojos rojos mirándome directo.
- 54:34Tenía cabeza de perro, pero el tamaño era mucho mayor
- 54:38que cualquier perro que yo hubiera visto. El hocico era
- 54:42alargado y cuando abrió la boca, se le vieron dientes
- 54:45largos y las patas terminaban en garras que raspaban la pared.
- 54:51El animal se acercó más a la casa, escuché como
- 54:54las garras rayaban el cemento. Por un momento se levantó
- 54:59en dos patas, apoyado en la pared, y quedó casi
- 55:02a la altura del marco de la ventana. Esa postura
- 55:06no correspondía a un perro normal. Ahí entendí que lo
- 55:10que estaba viendo no era un animal cualquiera. Apagué la
- 55:16linterna de golpe y me pegué a la pared. El
- 55:19animal empezó a recorrer el patio, se oían sus pasos
- 55:23sobre la tierra, sus resoplidos junto a la puerta trasera,
- 55:26y golpes contra la cerca. Lanzaba gruñidos bajos que se
- 55:31escuchaban dentro del cuarto, estuvo así varios minutos, dando vueltas
- 55:36alrededor de la casa. Yo no me moví, solo seguía
- 55:40cada ruido, esperando que en cualquier momento se lanzara contra
- 55:45una ventana. Al final, escuché otra vez un impulso fuerte
- 55:51en la cerca, y luego los pasos alejándose por la calle,
- 55:55cada vez más lejanos, hasta que se perdieron. No volví
- 55:59a acostarme, me senté en la orilla de la cama
- 56:02con la linterna encendida y esperé a que amaneciera. Cuando
- 56:07entró la luz del día por las rendijas, sentía más
- 56:10cansancio que sueño. Me bañé rápido, me vestí y fui
- 56:15a la escuela. Al entrar al salón, varios alumnos me
- 56:20miraron fijo. Un muchacho más grande se que se sentaba
- 56:25hasta atrás, me sostuvo la mirada y me preguntó, como
- 56:29si fuera lo más normal, si había escuchado al perro
- 56:32del cerro. En ese momento entendí que lo que para
- 56:36mí había sido la primera noche, para ellos era algo
- 56:39conocido desde hacía tiempo. Después de esa primera noche, entendí
- 56:46que no había llegado a un pueblo tranquilo. Pensé que
- 56:50tal vez no volvería a aparecer, que lo que había
- 56:53visto podía ser algo aislado, pero no fue así. Las
- 56:57noches siguientes se parecieron mucho. Me acostaba con la linterna
- 57:02al lado, cerraba todo, revisaba la puerta dos o tres
- 57:06veces y aún así, cuando el pueblo ya estaba en silencio,
- 57:10empezaba a escuchar los mismos pasos pesados en la calle.
- 57:15Eran lentos, marcados, como si esa cosa disfrutara acercarse sin prisa.
- 57:21Se detenían frente a la casa y luego venía el
- 57:24golpe en la cerca y el ruido de tierra movida
- 57:27en el patio. Ya no necesitaba asomarme para reconocerlo. Lo
- 57:34escuchaba rasguñar la puerta trasera, recorrer el patio y respirar
- 57:39pegado a la pared del cuarto. Algunas veces se paraba
- 57:43justo bajo la ventana, y se oía como las garras
- 57:47raspaban el cemento. Otras veces daba vueltas, golpeaba la cerca
- 57:52y gruñía. No siempre lo veía, pero lo sentía ahí.
- 57:58El miedo ya no me dejaba dormir, pero con los
- 58:01días se mezcló con algo más. Quería entender qué era
- 58:05y por qué venía directo a la casa del maestro.
- 58:10Una de esas mañanas, cuando por fin se fue y
- 58:13salió el sol, Decidí revisar bien el patio. Me agaché
- 58:18junto al árbol y vi que la tierra estaba toda removida.
- 58:22No eran sólo marcas de patas, había huellas claras. Algunas
- 58:27parecían de perro, grandes, con las marcas de las garras
- 58:31bien hundidas. Pero entre esas pisadas se veían otras distintas.
- 58:37Eran más alargadas, con forma de pie humano, se distinguían
- 58:42los dedos y la planta. En algunos puntos se veía
- 58:46como una huella de perro quedaba encima de una huella
- 58:49humana como si se hubieran mezclado. Me quedé un rato
- 58:55viendo eso sin saber qué pensar. Un perro normal no
- 58:59deja ese tipo de rastro, pero un hombre tampoco deja
- 59:03marcas de garras. Ahí fue cuando la palabra Nahual empezó
- 59:07a dar vueltas en mi cabeza. no como cuento, sino
- 59:11como explicación directa a lo que tenía delante alguien del
- 59:16pueblo que estaba haciendo eso a propósito y que tomaba
- 59:19la forma de ese animal gigante para espantarme. Ese mismo día,
- 59:25al salir de clases, fui a buscar a la mujer
- 59:28que me había llevado tortillas y frijoles la primera noche.
- 59:33Su casa quedaba cerca de la entrada del pueblo, tenía
- 59:36un corredor con sillas de madera y macetas en el
- 59:39suelo me vio llegar y me invitó a sentarme. No
- 59:44di rodeos, le conté todo, el animal enorme, los ojos rojos,
- 59:49la forma en que se paraba en dos patas, los
- 59:52rasguños en la puerta, la respiración pegada a la pared
- 59:56y las huellas mezcladas del patio. Ella bajó la voz
- 1:00:01en cuanto mencioné las huellas humanas. Me dijo que en
- 1:00:05el pueblo se hablaba desde hacía años de un agual
- 1:00:08que salía cuando llegaba un maestro nuevo. Según ella, no
- 1:00:13era la primera vez que la escuela recibía a alguien
- 1:00:16de fuera. Varios profesores habían durado semanas, otros apenas unos días.
- 1:00:23Escuchaban ruidos, veían cosas, se enfermaban de nervios y terminaban
- 1:00:28pidiendo su cambio. Me aclaró que muchos en el pueblo
- 1:00:33creían que ese Nahual no era un espíritu ni una leyenda,
- 1:00:37sino un hombre de carne y hueso, alguien de ahí mismo.
- 1:00:42me señaló con la mano hacia un lado del pueblo.
- 1:00:46Me dijo que la mayoría pensaba en la misma persona,
- 1:00:49un hombre con tierras, ganado y trato con casi todos,
- 1:00:53que además era el presidente del comité de padres. Comentó
- 1:00:58que no le gustaba que los muchachos siguieran estudiando, porque
- 1:01:02para él era mejor que se quedaran en el campo, trabajando.
- 1:01:07Según ella, desde que se empezó a hablar de la secundaria,
- 1:01:11también empezaron los problemas con los maestros. A partir de
- 1:01:17ese día me fijé más en él, lo veía caminar
- 1:01:20por el pueblo con sombrero y camisa arremangada, hablando con
- 1:01:24unos y con otros. La gente lo respetaba, pero se
- 1:01:28notaba cierta distancia. Cuando se mencionaba cualquier arreglo para la escuela,
- 1:01:34su nombre salía siempre, aunque casi nunca se presentaba en
- 1:01:38las reuniones. Sabía moverse, sabía imponer su presencia sin levantar
- 1:01:44la voz. Eso encajaba con la imagen de alguien que
- 1:01:48quería controlar lo que pasaba en el pueblo, incluyendo la escuela.
- 1:01:54Con esa sospecha en la cabeza, tomé una decisión. Si
- 1:01:59quería descubrir qué estaba pasando, no podía seguir encerrado en
- 1:02:03la casa, esperando a que el animal viniera a buscarme.
- 1:02:08Tenía que verlo desde otro lugar. Un día, en la salida,
- 1:02:13le pedí a uno de los padres que me prestara
- 1:02:15un machete, con la excusa de que quería revisar la
- 1:02:19escuela de noche, por si se metía gente al patio.
- 1:02:23Me lo prestó sin hacer muchas preguntas. En la tarde
- 1:02:27se reví en la casa, puse seguro a la puerta,
- 1:02:30dejé todo acomodado como si fuera a quedarme ahí, pero
- 1:02:34antes de que se hiciera de noche, me fui al salón.
- 1:02:39El salón donde trabajaba tenía ventana hacia el cerro, y
- 1:02:43desde ahí se veía el camino de tierra que salía
- 1:02:46del pueblo hacia las tierras de cultivo y una zona
- 1:02:50con piedras grandes y árboles. Apagué la luz del salón,
- 1:02:54me quedé junto a la ventana, con la lámpara apagada
- 1:02:58en la mano y el machete recargado en la pared.
- 1:03:02Escuché como el pueblo iba apagando sus ruidos, un radio lejano,
- 1:03:06voces que se metían a las casas y un perro ladrando.
- 1:03:11Pero después, casi nada. Tardó un rato, pero al final
- 1:03:17vi movimiento en el camino. Una figura humana venía caminando
- 1:03:22desde el pueblo hacia las piedras. No llevaba lámpara, se
- 1:03:26movía como quien conoce bien cada tramo del suelo. Lo
- 1:03:31vi llegar a una parte, donde crecían arbustos y había
- 1:03:34rocas grandes. Ahí se agachó. De lejos se alcanzaba a
- 1:03:40notar que se quitaba la camisa, el pantalón y se
- 1:03:43quedaba en ropa interior. Luego sacó algo oscuro, una piel,
- 1:03:48y se la fue colocando encima, acomodándola sobre su cuerpo.
- 1:03:55Me esforcé por no perder detalle. La figura empezó a encorvarse,
- 1:03:59a apoyarse primero en manos y pies hasta quedar en
- 1:04:03cuatro extremidades. El cuerpo se hizo más ancho y más bajo.
- 1:04:09En cuestión de minutos ya no parecía un hombre, sino
- 1:04:12el mismo perro enorme que yo había visto en mi patio.
- 1:04:17Lo vi moverse un poco, como si probara su propio peso,
- 1:04:20y después arrancar a correr rumbo al pueblo, exactamente hacia
- 1:04:24el lado donde quedaba mi casa. No fui detrás de él,
- 1:04:30por el mismo camino. Aproveché que la casa estaba vacía
- 1:04:34y que el animal iba directo allá. Salí del salón,
- 1:04:38encendí la lámpara sólo lo necesario para ver el piso
- 1:04:42y tomé el machete. Caminé por las calles hasta llegar
- 1:04:47a la esquina desde donde se alcanzaba a ver parte
- 1:04:50de mi patio. Se escuchaban los golpes contra la puerta
- 1:04:54y los gruñidos que ya reconocía. Sentí miedo. pero ya
- 1:05:00no era el mismo miedo de las primeras noches, esta
- 1:05:03vez tenía claro contra qué estaba lidiando. Encendí la lámpara
- 1:05:09con toda la potencia y la apunté hacia el patio.
- 1:05:13El rayo de luz dio directo en el animal, que
- 1:05:16estaba parado sobre dos patas frente a la ventana del cuarto.
- 1:05:21Se volteó hacia mí y otra vez vi los ojos rojos,
- 1:05:24las garras largas, el cuerpo enorme y el hocico abierto.
- 1:05:29En lugar de esconderme, empecé a gritar el nombre de
- 1:05:33varios vecinos, pidiendo que salieran, que vieran lo que estaba
- 1:05:37entrando a la casa del maestro. Varias puertas se abrieron
- 1:05:42casi de inmediato, algunos hombres salieron con lámparas, palos y
- 1:05:47una escopeta de cacería. El perro intentó brincar la cerca
- 1:05:52para huir hacia el cerro, pero uno de los vecinos
- 1:05:55alcanzó a apuntar y disparó. El tiro le dio en
- 1:05:59una de las patas traseras y el animal cayó de lado,
- 1:06:03se revolcó en la tierra, lanzó un gruñido más fuerte
- 1:06:06y como pudo, corrió cojeando hacia el cerro, dejando un
- 1:06:10rastro claro de sangre en el suelo. Los hombres no
- 1:06:15se quedaron conformes con verlo huir, decidieron seguir el rastro
- 1:06:19y claro que yo fui con ellos. Caminamos detrás de
- 1:06:24las gotas de sangre y que marcaban el camino hacia
- 1:06:27la misma zona de piedras y árboles que yo había
- 1:06:30observado desde el salón. Cuando llegamos, ya no había ningún perro.
- 1:06:36En el suelo, tirado boca arriba, estaba el presidente del
- 1:06:41comité de padres, sangrando de la pierna en el mismo
- 1:06:44lugar donde el animal había recibido el disparo. A un
- 1:06:49lado se veían su ropa y una piel oscura, hecha
- 1:06:52bola sobre la tierra. Nadie fingió sorpresa, y algunos hombres
- 1:06:58empezaron a reclamarle ahí mismo, le echaron en cara a
- 1:07:02los maestros que se habían ido, el miedo que había
- 1:07:05metido en la escuela, la forma en que había detenido
- 1:07:08a los muchachos, para que siguieran trabajando en sus tierras.
- 1:07:12No hubo discusiones largas. Uno de ellos sacó el teléfono,
- 1:07:18llamó a la cabecera municipal y pidió que viniera la patrulla.
- 1:07:23Cuando llegaron los policías, Se lo llevaron herido, sin que
- 1:07:27nadie intercediera por él. Ese hombre no volvió al pueblo,
- 1:07:32y desde esa noche las cosas cambiaron. El Nahual dejó
- 1:07:37de aparecer, y las noches se hicieron otra vez silenciosas,
- 1:07:41pero ya sin pasos pesados, ni los rasguños en la puerta.
- 1:07:46Yo terminé el ciclo escolar completo, y con el tiempo
- 1:07:50se inscribieron más alumnos y se abrió otro grupo. la
- 1:07:54escuela dejó de ser un lugar de paso para maestros asustados.
- 1:07:59Pero aún así, cuando recuerdo ese año, lo primero que
- 1:08:03me viene a la mente no son los exámenes ni
- 1:08:06las juntas, sino aquellos ojos rojos pegados al vidrio de
- 1:08:09la ventana, la primera vez que entendí que en ese pueblo,
- 1:08:13alguien estaba dispuesto a convertirse en Agual con tal de
- 1:08:17sacar al maestro.