Latest / El Mural del Alma / Episodio 38 - El hogar
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- Las mejores compañías son aquellas que edifican, son aquellas que dan un consejo, porque, bueno, la verdad se ha hecho. No nos las sabemos todas en la vida, pero de lo que tenemos damos y lo usamos para beneficio mutuo. Y de eso, por supuesto, se trata el mural del alma, un abrazo grande para todos. Mi nombre David Fernando y era bienvenidos a un episodio más donde, a través de YouTube, Facebook y las distintas plataformas de podcast favoritas, ustedes pueden escuchar este y otros episodios también, pero también pueden hacerlo a través de nuestro blog en el mural del alma blogspot com. No lo olviden el mural del alma blogspot com. Saludando aquellos que nos siguen a través de las distintas plataformas que cada día más y más se suman. Entonces, sin preámbulos más, vamos a meditar y a reflexionar con estilo propio juntos muy bien, vamos entonces a meditar en una reflexión dirigida a cada hogar que escucha. Este episodio del día de la fecha dice así el hogar un mundo de sensación afuera y un mundo de amor adentro. El hogar un sitio donde los pequeños son grandes y los grandes son pequeños. El hogar el reino del padre, el mundo de la madre y el paraíso del niño. El hogar el lugar donde nos quejamos más y donde se nos trata mejor. El hogar el centro de nuestros afectos, alrededor de la cual nacen los mejores deseos de nuestro corazón. El hogar el lugar donde nuestro estómago recibe tres comidas al día y nuestro corazón amor y estímulo. El hogar el único lugar en la tierra, donde las faltas y las flaquezas de la humanidad quedan cubiertas bajo el dulce manto del amor. Qué lindo no y saber qué es la realidad de cada hogar. O por lo menos, vamos a estudiar esto frase por frase, les parece el hogar, primera frase, un mundo de sensación afuera y un mundo de amor adentro. Sin lugar a dudas que en el hogar tiene que cultivarse el amor y todo lo bueno. Así es sencillo. Veamos la segunda frase. El hogar un sitio donde los pequeños son grandes y los grandes son pequeños. Entonces podemos analizar que esos pequeños son los hijos que hacen inspiran a cosas grandes, que tienen sueños, que tienen anhelos su hogar. El hogar de cada uno de nosotros tiene que tener esa característica. Y cuando dice que los grandes son pequeños. Es porque tenemos y adquirimos esa sencillez de niño. Como Jesús decía, no que debemos ser como niños para entrar al reino de los cielos, es decir, tener esas características, la fe persistente, la sencillez, etcétera. Veamos la tercera, el hogar, el reino del padre, el mundo de la madre y el paraíso, el niño. Entonces cómo se constituye un verdadero hogar bueno. Eso es la responsabilidad de nosotros como hombres. Nos equivocamos, nos descachamos, pero tenemos que procurar que nuestro hogar sea un buen lugar. Eso en cuanto a nosotros, en cuanto a las mujeres, pues la mujer tiene que tener su casa como un mundo ideal. Es de hecho, la mujer que en lo físico organiza el hogar. Es una diseñadora de interiores, pero se convierte más que en la casa, en el lugar soñado para ella, donde ella, su esposo y sus hijos puedan coexistir. Y es el paraíso del niño. Porque si un hogar está bien fundamentado, si un hogar está bien cimentado en principios y valores, que todo esto viene de Dios, pues no será un lugar de pesadilla donde, cuando viene de la escuela, del colegio o viene alguna actividad que tenga, no dice. No me da miedo ir a mi casa, porque yo no quiero ver a mis papás pelear o a mi mamá maltratándome o a mi papá maltratándome. Entonces el hogar tiene que convertirse en el paraíso de los hijos. Siguiente frase, el hogar el lugar donde nos quejamos más y donde se nos trata mejor. Obvio, hay discusión si no puede ser y ese anormal que en un hogar no hayan discusiones, porque empecemos por la pareja. Somos dos mundos diferentes. Ella piensa una cosa, nosotros, los hombres, pensamos otra y en los consensos hay como un acuerdo, pero no falta la discusión. Yo digo esto, pero ella dice que si yo digo rojo, ella no dices azul. Entonces es normal. Repito, es normal las discusiones, pero una cosa es permitir que las discusiones se transformen en peleas. La Biblia esfiel en declarar lo siguiente. No se ponga el sol sobre su enojo ni den lugar al diablo, como quien dice si hay alguna desavenencia, si hay algún conflicto, si hay alguna pelea. Pues hombre que no dejemos pasar el día sin resolver ese indio inconveniente. Sí, este quien les habla, como cada uno de ustedes, ha pasado por eso una vez que con mi esposa. Nos descontentamos, pero me esforcé mucho pidiéndole a Dios sabiduría y bueno resolvimos los problemas hablando por qué digo esto, porque hombre no solo pasa en mi hogar, pasa en su hogar. Me imagino usted que es casado, ustedes sí, Fernando, yo con mi esposa. Tengo mis desavenencias. O usted, mujer que me escucha, dice sí, Fernando, yo también con mi esposo, como que ah pero nos calmamos, Hablamos las cosas y listo, no dejamos que las cosas se vayan de mal en peor, porque paramos con ese efecto de bola de nieve. Entonces, por eso el hogar es el lugar donde nos quedamos más, pero donde se nos trata mejor. Mire que hay algo muy interesante en esa frase, y es que, a pesar de todo, pues nos toleramos, Mire que lo que se me viene a la mente en la Biblia. Hay un libro que es la primera carta del Apóstol Pablo a los Corintios, y hay un capítulo que es el capítulo trece, donde se habla de la preeminencia del amor y el amor habla de que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. El amor no es excluyente. El amor no es o algo que hace a excepción de personas. Por el contrario, el amor nunca deja de ser entonces, sencillamente, el hogar es donde nos quejamos claro, hay desavenencias entre esposos, entre los hijos y los padres y viceversa. Pero si la situación se maneja bien, con la ayuda de Dios, con todo y eso simple y sencillamente, las cosas se van a resolver. Como quien dicen hablando, se entiende la gente. Así es sencillo. Seguimos el hogar el centro de nuestros afectos alrededor del cual nacen los mejores deseos de nuestro corazón. Un lugar saludable, es un hogar donde todo buen sentimiento aflora y donde simple y sencillamente todo tiene que ser armonioso. Vuelvo y, repito, hay desavenencias, hay, pues, encontrones, pero ese verdadero hogar lo sabe manejar muy bien. Por eso es el centro de nuestros afectos. Otro, el hogar, el lugar donde nuestro estómago recibe tres comidas al día y nuestro corazón amor y estímulo. Uno va a comer afuera en un restaurante, en un foot ttrack bueno, incluso un amigo, un vecino te invita a comer, pero sabe que no hay mejor comida como la de la casa o por lo menos yo. Hay restaurantes buenos en mi ciudad, todo chévere, pero siempre hace falta la comida que mi esposa me prepara eso comida suculenta y especial y dice oiga, yo extraña la comida en mi casa, pues la comida fuera es rica, pero más sabrosa es la de mi casa. Entonces tiene sentido esta primera parte de esa frase. Pero dice y nuestro corazón, amor y estímulo tiene que haber eso entre padres e hijos, los que, como su servidor, no tenemos hijos, pues cultivar eso entre pareja es importante que Dios nos ayude a todos. Y, por último, el hogar el único lugar en la tierra donde las faltas y las flaquezas de la humanidad quedan cubiertas bajo el dulce manto del amor. Y es aquí donde quiero terminar diciendo esto. Nosotros debemos hacer como Dios hace con nosotros. Cómo es que Dios hace con nosotros. La Biblia dice esto, el amor cubre multitud de faltas, o multitud de errores o multitud de pecados, dicen en variadas versiones de la Biblia. Entonces, como el señor con su amor, cubre nuestros pecados, porque siempre pecamos, pecamos, ayer, estamos pecando, quizás en este momento o queriendo sin querer queriendo. Vayamos a pecar mañana. Pero con todo y eso, la misericordia y el amor de Dios cubren ese pecado. Eso se llama gracia. Donde abunda el pecado, sobreunda la gracia. Entonces, en el hogar debemos hacer exactamente lo mismo. El hogar no es un museo de perfectos. Es un esposo imperfecto, una esposa imperfecta y unos hijos imperfectos, pero que alineados con Dios y en principios y valores, a pesar de las cosas que trae la vida, se mantienen juntos, se mantienen unidos y siempre preservando el amor que es el vínculo perfecto. Entonces he aquí. Hemos descrito un ideal del hogar. No hay hogares perfectos. Vuelvo y lo repito, pero estamos llamados a tener hogares saludables, hogares estales y que, sobre todo, reflejen el amor de Dios, porque, al fin de cuentas, a eso fuimos llamados mi nombre a vid Fernando Iguera, hasta que este episodio de hoy los espere en el próximo para escribir juntos en el mural del alma