Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 341 No metas los problemas del lunes al domingo.
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- Odcas número trescientos cuarenta y uno. Permítanme leerles el Evangelio según san mateo capítulo número seis versículos desde el veinticinco hasta el treinta y cuatro. El que habla es Jesús. Por eso les digo no se preocupen por su vida, qué comerán o beberán, ni por su cuerpo cómo se vestirán. No tiene la vida más valor que la comida y el cuerpo más que la ropa. Fíjense en las aves del cielo. No siembran, ni cosechan ni almacenan en graneros. Sin embargo, el Padre celestial las alimenta. No valen ustedes mucho más que ellas y quién de ustedes por mucho que se preocupe. Puede añadir una sola hora al curso de su vida y por qué se preocupan por la ropa. Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, no hará mucho más por ustedes gente de poca fe. Así que no se preocupen diciendo qué comeremos o que beberemos o con qué nos vestiremos, porque los paganos andan tras todas esas cosas y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan más bien. Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus propios. Este versículo treinta y cuatro lo leo en la NBA, nueva versión internacional. Algunos de ustedes tal como yo lo aprendieron en la Reina Valera. Basta para cada día su propio afán Y por qué les estoy diciendo esto, porque hoy, hoy es lunes, de pronto más allá del tiempo, te encuentras con este podcast y necesitas ubicarte en el calendario. Hoy es lunes. Ayer fue domingo, después del domingo, sigue el lunes. El domingo es el primer día de la semana y el lunes es el segundo. No no estoy hablando bobadas ni estoy siendo simplista. Lo que pasa es que hay personas que no caen en cuenta que hay cosas que son para el domingo y hay cosas que son para el lunes. Tendríamos que volver con ellos a lo elemental. El domingo se habla con gente que está para el domingo y el luz se habla de gente que está para el lunes. O sea, el domingo hablas con el paletero, con el mesero del restaurante con el que vende los tickets para la entrada al parque, al cual vas con tu familia, Hablas con el del taxi, Hablas con tu mamá, a la que decidiste visitar luego de algunas semanas de no verla. Hablas con tu nona, con tu abuelita, con el abuelito, hablas con tu hermano, quien de pronto apareció en tu casa junto con su familia. Y mientras charlas con tu hermano, ves como tus hijos y los hijos de él entre primos, juegan allí en la casa. El domingo le dices a tu esposa vamos a ver la serie y te acuestas en cucharita y duermes arropado o sacas la colchoneta a la sala y toda la familia se pone a ver una película en la tele. El domingo hablas con el piso, o sea ordenas una pizza a las cuatro o seis de la tarde y luego hablas con el que te trajo esa orden y le das una buena propina espero te diste cuenta. Hay gente para el domingo y el domingo tiene su gente, pero parece que muchos no lo entienden. Viven el domingo como si ya fuera lunes. Hay que hacernos eco entonces de lo que dice el señor Jesús. Ahí el mateo. Capítulo número seis, versículo número treinta y cuatro. Basta para cada día su propio afán o en nueva versión internacional. Por lo tanto, no se angustian por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día. Tiene ya sus problemas, o sea el domingo tiene sus problemas que si lo compensamos y lo medimos con los otros días de la semana, tiene muchos problemas porque no incluye los retos laborales, los problemas propios de una semana en donde se está comprometido y pensando en los trabajos, en los problemas, en los clientes, en los despachos, en las facturas. No el domingo se vive para el domingo, pero hay gente que metió al abogado del lunes al día domingo. Desde el domingo están pensando en los problemas que van a enfrentar el lunes y entonces no disfrutan el domingo anticipadamente, sufren anticipadamente. Están pensando en los problemas que van a enfrentar en esa semana laboral que empieza el lunes y por andar, pensando en todos esos inconvenientes, dejan de sentir la calidez del abrazo de mamá. No pueden concentrarse en tener una conversación con los hijos, con la suegra, con los tíos. No pasan tiempo de calidad con sus familias porque están preparando el informe que hay que entregar en la empresa el día lunes. Metemos los problemas de la semana laboral en el horario en que debemos disfrutar a nuestros hijos. Y eso está mal, porque basta para cada día su propio afán. Para esto habríamos de hacer énfasis en que es necesario administrar la vida. Convenientemente digamos sí, la semana laboral termina el viernes o el sábado. Dejamos todo listo para descansar el domingo y sólo volver a empezar a preocuparnos hasta el día lunes. Todo se trata de orden, pero también se trata de fe. Si sufres anticipadamente por los retos de tu semana y no disfrutas el domingo, te estarás perdiendo la parte más importante de la vida, la parte en donde vuelves a montar bicicleta con tus hijos, en donde los vuelves a llevar a la piscina. Les das clases de natación. Te quedas mirando a tu hija y te das cuenta que ya es una señorita conversas con ella y te das cuenta lo mucho que ha crecido. Ya notas que, jugando a la pelota con tu hijo, ahora tiene más procacidad para patear el balón para en r estar la pelota de básquet se está pareciendo a ti está tomando la altura y la musculatura de los propios hombres. De pronto te detienes a saborear esas deliciosas. Onces nosotros, los colombianos, disfrutamos un delicioso chocolate con un quecito. Y de pronto un panecito o una arepa. Y de pronto vuelves a probar la arepita que hace tiempo tu mamá no te hacía todas esas cosas deliciosas que Dios preparó para el día domingo. Así que recuérdalo muy bien. Hoy es lunes. Vive el lunes con todo el reto, con toda la polenta y el esfuerzo que necesita tu semana laboral. Cuando llega el viernes, empieza a desacelerar tu vida y regálate el próximo domingo tranquilo reposado disfrutando uno de los mejores regalos que Dios puso para ti tu familia. Dios no se equivocó cuando hizo el cuerpo, lo diseñó para que trabajara seis días y al séptimo descansara. Dios mismo descansó no porque estuviera cansado, sino que quería enseñarnos el diseño anatómico que tenemos. Te das cuenta que a veces, cuando es jueves viernes, sientes que toda esa gasolina creativa, que todo ese esfuerzo que tú tienes para hacer cosas va menguando y cuando llega el sábado ya estás programado para descansar. Dios no se equivocó cuando nos hizo como nos hizo y como él nos hizo, nos recomendó descansen el domingo tómense un día a la semana. Vivan en paz y disfruten las muchas bendiciones que he puesto para ustedes. Este es el podcast. Trescientos cuarenta y uno. Hay trescientos cuarenta más. El José Ordoñez Cristiano, com y recuerda próximo cuatro de diciembre, empezamos curso acerca de cómo sanar las heridas que deja una infidelidad, cómo perdonarla, cómo restaurar el matrimonio con Jasmith. Te vamos a mostrar cómo es posible salir del doloroso momento de una infidelidad. Ya lo sabes. Ve ahora mismo a José Ordoñez Cristiano com e inscríbete en nuestra comunidad cristiana. Por ahora te deseo que tengas un lindo día, vive cada día con su propio afán. No metas los problemas del día siguiente al día que estás viviendo hoy mucho menos si es domingo que Dios te bendiga