Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Los Soldados Que Resistieron El Ataque De Las Brujas - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Ya retirado, sigo pensando en esa operación. No fue la
- 0:09más grande ni la más peligrosa, pero fue la única
- 0:13que no logré sacar de la cabeza. Cada vez que
- 0:16la recuerdo, me doy cuenta de que no quedó cerrada.
- 0:21Fue la última vez que entré a la selva con
- 0:23un equipo y la única ocasión en la que sentí
- 0:26que no estábamos preparados para lo que encontramos. La misión
- 0:31era simple. localizar y destruir puntos que el crimen usaba
- 0:36para moverse por esa zona. Inteligencia tenía datos de campamentos
- 0:41pequeños entre los árboles, rutas improvisadas y actividad reciente. Solo
- 0:47teníamos que entrar, revisar, asegurar y reportar. No imaginábamos que
- 0:53ahí dentro no íbamos a encontrar lo que se esperaba,
- 0:57sino algo que ninguno mencionó en voz alta durante años.
- 1:01Entramos siguiendo el orden de avance que siempre usábamos. Caminábamos lento,
- 1:07cuidando no hacer ruido. El terreno estaba cerrado y lleno
- 1:12de ramas que nos obligaban a movernos despacio. No hablábamos,
- 1:17solo señalábamos lo que veíamos. En esos primeros minutos no
- 1:22había nada fuera de lo común hasta que empezaron a
- 1:25aparecer detalles que no encajaban con un campamento criminal. Encontramos
- 1:31fogatas recientes, con piedras todavía acomodadas alrededor. No había utensilios
- 1:38ni restos de latas. Eran fogatas limpias, como si quien
- 1:42las usó hubiera tenido cuidado de no dejar basura. A
- 1:47pocos metros había piedras puestas en líneas cortas, casi rectas,
- 1:52como si las hubieran acomodado a propósito. No tenían forma específica,
- 1:57sólo estaban ahí. También vimos cuerdas amarradas entre dos árboles, tensas,
- 2:03como si hubieran colgado algo que ya no estaba. Seguimos
- 2:08avanzando hasta un claro estrecho, donde encontramos varias bolsas pequeñas,
- 2:13colgadas en las ramas. Todas tenían algo adentro, pero no
- 2:17las abrimos en ese momento. No eran paquetes de droga
- 2:22ni equipo conocido. Solo bolsas amarradas, que alguien dejó ahí
- 2:27por alguna razón. El sargento tomó una con la punta
- 2:31del rifle, la vio unos segundos y la dejó donde estaba.
- 2:36Decidimos no tocarlas más. Cuando íbamos a rodear el claro,
- 2:41escuchamos pasos en el lado derecho. Pasos rápidos, como de
- 2:46alguien que intentaba esconderse. Nos desplegamos en silencio, cada uno
- 2:52tomó su posición sin necesidad de órdenes. Avanzamos hacia el
- 2:57ruido con precaución. revisando cada tronco y cada arbusto. De pronto,
- 3:03entre un grupo de matorrales, vimos movimiento. Una mujer salió
- 3:08corriendo en cuanto nos vio. Llevaba la ropa rota y
- 3:12el cuerpo sucio, no traía mochila ni herramienta alguna. Se
- 3:17movía rápido pese a las ramas, como si conociera bien
- 3:21el terreno. La seguimos y la alcanzamos cuando intentó rodear
- 3:25un tronco caído. Forcejeó con fuerza, arañó a dos del
- 3:30equipo y trató de morder a uno, pero aún así,
- 3:34pudimos someterla. La llevamos de regreso al claro para revisarla.
- 3:40No tenía objetos encima más que la ropa desgastada y
- 3:43llena de tierra. Se notaba que llevaba días ahí. Su
- 3:49mirada era fija, como si estuviera atenta a cada movimiento
- 3:53que hacíamos. La levantamos del suelo y la colocamos en
- 3:57un punto donde pudiéramos vigilarla mientras revisábamos la zona. Buscamos
- 4:03alrededor para encontrar a los demás. Había señales de gente
- 4:08durmiendo ahí, ramas barridas, tierra removida y restos de comida
- 4:13en el suelo. No vimos mochilas, armas ni nada que
- 4:17indicara actividad criminal. Solo indicios de personas escondiéndose en el monte.
- 4:24Eso nos puso más alerta que si hubiéramos encontrado droga,
- 4:28porque era claro que no estaban huyendo de la autoridad,
- 4:31sino esperando algo que no entendíamos. Regresamos con la mujer.
- 4:37No decía ni una palabra, le preguntábamos cosas básicas y
- 4:41ella solo nos miraba, como si entendiera pero no tuviera
- 4:45intención de hablar. Cuando uno de nosotros le preguntó quién
- 4:49más estaba con ella, se rió. No fue risa nerviosa.
- 4:55Fue una risa corta, como burla. No volvió a repetirla,
- 5:00pero cada tanto se le escapaba una sonrisa que no
- 5:03encajaba con la situación. Decidimos llevarla a un punto más
- 5:08seguro para interrogarla. La sentamos contra un árbol y la
- 5:12amarramos con una cuerda para que no se soltara. No
- 5:17era la primera vez que lo hacíamos. Era un procedimiento
- 5:21normal con personas que podían tornarse agresivas. y ella ya
- 5:26había demostrado que podía hacerlo. Mientras uno anotaba lo que encontrábamos,
- 5:32otro revisaba que la cuerda estuviera bien asegurada. La mujer
- 5:37no quitaba la vista del grupo. Cada cierto momento, movía
- 5:42los dedos como si intentara medir algo. Fue entonces cuando
- 5:46empezó a hablar. No era español. No era ninguna lengua
- 5:51que reconociéramos. Las palabras salían rápido, seguidas, como si estuviera
- 5:57repitiendo algo aprendido. Al mismo tiempo se reía, una risa
- 6:03seca y corta, sin emoción. Cuando jaló la cuerda del
- 6:07brazo derecho, el sonido del nudo tensándose me hizo mirar
- 6:12de inmediato. Ahí terminó la calma, pues la cuerda estaba
- 6:16empezando a aflojarse mientras ella seguía hablando rápido y como
- 6:21si supiera exactamente lo que estaba por hacer. La mujer
- 6:25seguía hablando rápido sin detenerse. Las palabras salían una tras otra,
- 6:31como si no necesitara respirar. La risa se le escapaba
- 6:36entre frases, corta y seca, sin ninguna emoción. No tenía miedo,
- 6:42y eso nos inquietó más que cualquier otra cosa que
- 6:45había hecho desde que la capturamos. Le pregunté quién estaba
- 6:49con ella, pero no reaccionó. Otto intentó hacerla hablar jalándola
- 6:55del cabello, para que nos mirara de frente. Pero lo
- 6:59único que hizo fue reírse más fuerte. Intentamos sacarle información
- 7:04como pudimos. La movimos de los brazos, la enderezamos contra
- 7:09el árbol, le gritamos cerca del oído para ver si
- 7:12reaccionaba al volumen. Pero nada, ni un gesto que indicara
- 7:17que entendía. Seguía hablando en ese idioma extraño, moviendo la mandíbula,
- 7:23como si masticara palabras que no tenían sentido para nosotros.
- 7:29El sargento le tomó la cara entre las manos para
- 7:31obligarla a vernos, pero cerró los ojos y se rió
- 7:35otra vez. Mientras discutíamos qué hacer, escuché un ruido seco
- 7:40en la cuerda. Uno de los nudos había comenzado a
- 7:44aflojarse y no nos dimos cuenta hasta que levantó el
- 7:47brazo de golpe. Se soltó con una fuerza que no
- 7:51parecía normal en una persona que había estado sometida tanto tiempo.
- 7:57Abrió los ojos de inmediato y se lanzó contra el
- 8:00soldado que tenía más cerca. No tuvimos tiempo de reaccionar.
- 8:05Le mordió la cara a la altura del pómulo y
- 8:09lo tiró al suelo. Intentó empujarla, pero ella se aferró
- 8:13con las uñas, rasguñándole el cuello y la mejilla. El
- 8:18sonido del forcejeo fue directo, sin gritos, solo respiraciones agitadas
- 8:23y golpes secos contra la tierra. Corrimos a separarla, pero
- 8:28se movía rápido, como si supiera dónde golpear para soltarse.
- 8:33La sujeté de los brazos, pero me arañó y giró
- 8:36el cuerpo para salir de mi agarre. Otro logró tomarla
- 8:41de la cintura, pero recibió un codazo y cayó hacia atrás.
- 8:46La mujer se levantó y corrió hacia los árboles sin
- 8:48mirar atrás. El soldado herido intentó ponerse de pie, pero
- 8:53la sangre le cubría media cara y no podía ver.
- 8:58No sabíamos cuánto tiempo teníamos antes de que ella se
- 9:01perdiera entre la maleza. El sargento levantó el arma y
- 9:06disparó una sola vez. El cuerpo de la mujer se
- 9:10sacudió y cayó de frente, quedando inmóvil a unos metros
- 9:14de la sombra del primer árbol. No hubo celebración ni alivio.
- 9:19Todos corrimos hacia el compañero herido, la mordida le había
- 9:22abierto la piel y los rasguños eran profundos. Le cubrimos
- 9:27la cara con un trapo, mientras le revisábamos las heridas,
- 9:31para ver si todavía podía caminar. El sargento revisó el
- 9:36cuerpo de la mujer desde lejos y luego nos dijo
- 9:40que nos preparáramos para movernos de inmediato. No era seguro
- 9:44quedarnos más tiempo. mientras recogíamos las mochilas y revisábamos el área,
- 9:50escuchamos movimiento entre los árboles. Era un ruido constante, no apresurado,
- 9:57como si varias personas caminaran en grupo sin ocultarse. Levanté
- 10:02la vista y alcancé a verlas. Eran mujeres, no estaban
- 10:07agachadas ni escondidas. Estaban de pie entre los troncos, mirándonos
- 10:12sin moverse. No las describo más, porque no tenían nada
- 10:17especial fuera de lo evidente, mujeres, inmóviles, observándonos, como si
- 10:23hubieran estado esperando ese momento. Sentí que todas nos miraban
- 10:27a la vez. No teníamos idea de cuántas eran, porque
- 10:32cada vez que enfocábamos una, aparecían más detrás. El sargento
- 10:37nos ordenó levantar las armas, pero ninguna retrocedió. Permanecieron ahí, quietas,
- 10:45sin pestañear. Una de ellas dio un paso al frente,
- 10:49tenía el cabello pegado al rostro y la voz áspera.
- 10:53Habló en español, pero con palabras cortadas. Dijo que lo
- 10:58que hicimos no iba a quedar así. Nos dijo que
- 11:02iban a vengarse por la mujer que habíamos matado. No
- 11:06hubo gritos ni gestos, solo lo dijo como si estuviera
- 11:09informándonos algo que ya era un hecho. El sargento disparó
- 11:14al aire para ahuyentarlas. El eco se expandió entre los árboles,
- 11:19pero aún así no se movieron de inmediato. Se quedaron
- 11:24unos segundos, mirándonos como si estuvieran asegurándose de que escuchamos bien.
- 11:30Luego empezaron a retirarse una por una, no corriendo ni escondiéndose,
- 11:35sino caminando hacia adentro de la selva hasta desaparecer detrás
- 11:39de los troncos. Guardamos todo más rápido de lo que debíamos.
- 11:45Nadie dudó en salir de ahí, Revisamos el vendaje improvisado
- 11:49del herido, lo apoyamos entre dos y emprendimos el camino
- 11:54de regreso al punto donde debíamos reagruparnos. La tensión se
- 11:59sentía en cada paso, porque no sabíamos si nos seguían
- 12:03o si estaban esperando más adelante. Cada ruido nos hacía
- 12:07girar la cabeza. Caminábamos en silencio, atentos, sin bajar las armas.
- 12:14El sargento ordenó no detenernos por nada. Avanzamos sin discutirlo,
- 12:20y cada metro que dejábamos atrás parecía tardar más que
- 12:24el anterior. No volvimos a ver a ninguna de ellas,
- 12:28pero la sensación de que estaban cerca nunca desapareció en
- 12:32ese trayecto. Cerramos la página en el momento exacto en
- 12:37que salimos de esa zona con la amenaza todavía fresca.
- 12:42No sabíamos en ese momento que esa frase iba a
- 12:45quedarse grabada durante años. sólo queríamos salir de ahí cuanto
- 12:50antes sin mirar atrás salimos de esa zona sin detenernos
- 12:55ni un segundo caminamos rápido por el sendero improvisado que
- 13:00habíamos marcado al entrar nadie preguntó nada nadie dio opiniones
- 13:07sólo avanzábamos revisando cada tanto si alguien nos seguía el
- 13:13compañero herido iba en medio sostenido por dos de nosotros
- 13:18Aún con la cara vendada, se notaba que estaba tratando
- 13:21de mantenerse despierto. El sargento iba adelante, señalando el camino
- 13:27y volteando cada pocos pasos, para asegurarse de que no
- 13:31quedara nadie atrás. Llegamos al punto de extracción más cansados
- 13:36de lo normal. No fue por el trayecto, sino por
- 13:40la tensión acumulada desde que matamos a la mujer. Cuando
- 13:45por fin estuvimos a salvo, El sargento nos ordenó revisar
- 13:49el perímetro y esperar al transporte. Fue el momento en
- 13:53el que respiramos un poco, pero nadie soltó el arma.
- 13:57Todos teníamos la misma idea en la cabeza, mantenernos juntos
- 14:02hasta que saliéramos de ahí. Al llegar al cuartel, hicimos
- 14:06el informe básico. No mencionamos a las mujeres, ni mencionamos
- 14:11la amenaza. Solo pusimos lo que podíamos respaldar. Señales de
- 14:16personas sin identificar, estructuras improvisadas, resistencia durante la captura y
- 14:23un enfrentamiento que terminó con un individuo abatido. Fue un
- 14:28informe simple, pensado para no levantar más preguntas de las necesarias.
- 14:34El sargento lo entregó sin explicaciones adicionales y nos mandó
- 14:38a descansar. El compañero herido estuvo varios días en recuperación.
- 14:44Las mordidas y los rasguños tardaron en cerrar, pero no
- 14:48fueron graves. Solo una vez mencionó algo fuera de lo normal.
- 14:54Dijo que al dormir, sentía como si alguien se parara
- 14:57cerca de su cama. Lo dijo como un comentario más.
- 15:02Después no lo volvió a mencionar. Nadie lo tomó como
- 15:07un delirio, pero ninguno quiso discutirlo. Era evidente que todos
- 15:12teníamos ese mismo pensamiento guardado, solo que nadie lo quería
- 15:16decir en voz alta. Pasaron semanas. Nos enviaron a otras
- 15:22misiones y seguimos operando como siempre. Pero esa operación quedó
- 15:27clavada en nuestra memoria. Cada uno cargaba con la imagen
- 15:31de esas mujeres, paradas entre los árboles. no por un
- 15:36asunto sobrenatural ni por miedo irracional, sino porque su amenaza
- 15:40fue directa. Fue la única vez que alguien nos advirtió
- 15:45lo que iba a pasar si cruzábamos una línea que
- 15:48no entendíamos. Y aunque no les creíamos en ese momento,
- 15:53la forma en la que lo dijeron fue suficiente para
- 15:56que se quedara guardado. Con el tiempo, cada quien siguió
- 16:00su camino. Algunos fueron cambiados de unidad, otros pidieron traslado.
- 16:07yo me retiré unos años después. No lo hice por
- 16:10esa operación, pero fue una de las cosas que me
- 16:13hizo pensar en dejar el servicio. Quería estar lejos de
- 16:18ese tipo de situaciones, aunque supiera que en la milicia
- 16:22siempre habrá algo que se sale de control. Aún así,
- 16:26esa misión no se me quitó de la mente. No
- 16:30importó cuánto trabajo hiciera después, ni cuántos años pasaran. A veces,
- 16:36cuando camino solo por la calle o cuando salgo de
- 16:39mi casa temprano, recuerdo la escena de esas mujeres observándonos.
- 16:44No porque las vea en la vida diaria, sino porque
- 16:47quedó grabada en mi memoria sin que yo pudiera evitarlo.
- 16:52No es una imagen que me paralice, pero aparece en
- 16:55momentos inesperados. A veces basta un ruido fuerte o una
- 17:00sombra entre los árboles para que me regrese la idea
- 17:03de de que ese día alguien nos prometió algo que
- 17:07nunca supimos cómo interpretar. Con el tiempo entendí que cada
- 17:12militar carga una historia. Algunos la cuentan, otros la guardan.
- 17:18La mía fue esa operación. No fue un combate abierto
- 17:23ni un enfrentamiento con armas, pero fue la primera vez
- 17:26que sentí que habíamos entrado a un lugar donde no
- 17:29debíamos estar. No fue territorio enemigo. Fue territorio desconocido, donde
- 17:36las reglas eran otras y donde la gente que lo
- 17:39habitaba no pensaba como nosotros. La selva quedó lejos. Dejé
- 17:45de verla desde el momento en que me retiré. Pero
- 17:49lo que pasó ahí no desapareció de mi memoria. No
- 17:53sé si fue la amenaza, la mirada de esas mujeres,
- 17:56o el hecho de que nunca supimos cuántas eran ni
- 18:00qué hacían exactamente en ese monte. Lo único que sé
- 18:04es que, aunque pasen los años, cada vez que recuerdo
- 18:08ese día, vuelvo a sentir el mismo pensamiento, entramos buscando
- 18:12una cosa, y encontramos algo que no estaba en ningún informe.
- 18:17Y así se va a quedar. No necesito volver a
- 18:21esa selva, para saber que esa operación marcó el final
- 18:25de mi vida militar. La recuerdo tal cual fue, sin
- 18:29cambiarle nada, porque algunas cosas se quedan guardadas incluso cuando
- 18:34uno cree que ya las dejó atrás. Recuerdo que llegué
- 18:46al terreno militar con una comisión de resguardo y control
- 18:50de perímetro. No era un cuartel grande, era una instalación aislada,
- 18:56levantada para operar lejos de la población. con cerco de
- 19:01malla alrededor, dos torres de vigilancia, un patio de formaciones,
- 19:05una bodega de equipo, una zona de dormitorios y una
- 19:09franja de monte pegada a la línea. El acceso era
- 19:14un portón de metal con cadena y el camino de
- 19:17terracería se abría como una cicatriz hasta la caseta. Lo
- 19:22primero que hice fue caminar el perímetro de día para
- 19:25conocer el lugar, como se conoce un problema, por detalles.
- 19:30vi postes de luz que alumbraban por tramos y otros
- 19:34que parpadeaban, vi zonas donde la maleza ya había subido
- 19:38hasta tocar la malla y tapar la vista y vi
- 19:41un punto donde el terreno bajaba hacia un canal seco
- 19:45que corría paralelo al cerco por varios metros. En ese
- 19:49tramo se sentía la desventaja porque la malla quedaba metida
- 19:53entre ramas y cualquier cosa del otro lado podía moverse
- 19:57sin ser vista. El trabajo era sencillo en papel, guardias,
- 20:04rondines cortos, reporte de novedades y control de acceso. En
- 20:09la práctica se notaba que el lugar ya traía un historial.
- 20:14No me lo contaron con claridad, pero se veía en
- 20:17la forma en que los viejos revisaban las lámparas antes
- 20:20de que cayera la noche, en cómo nadie se metía
- 20:23a la orilla del monte por gusto y en cómo
- 20:26se mantenían cerca del patio. cuando no era necesario salir.
- 20:31Yo no iba a inventar cosas, iba a observar. Y
- 20:36lo único que me importaba, era cumplir y regresar con todos.
- 20:42La primera noche que me tocó guardia en el perímetro,
- 20:45salí con radio, lámpara y el equipo normal. Me asignaron
- 20:50un tramo cercano, a la parte donde la maleza cubría
- 20:54la malla. Caminé despacio, pegado por dentro del cerco, revisando
- 20:59el suelo y los postes y cuidando la distancia con
- 21:03mi compañero. A los pocos minutos, escuché risas del lado
- 21:08del monte. No eran gritos, no eran bromas de tropa,
- 21:12eran risas altas, de mujer, con un tono que sonaba sucio,
- 21:17como si se rieran de nosotros. Lo peor no fue
- 21:21la risa, fue que se repetía desde puntos distintos, como
- 21:25si hubiera más de una, y como si se contestaran
- 21:28a distancia. Alumbré hacia el monte, pero la luz se
- 21:33moría en hojas y ramas, y el cerco brillaba por
- 21:36momentos con reflejos. Cuando pasé por el tramo más tapado,
- 21:42vi una mano asomarse entre los cuadros del alambre. Fue
- 21:46un segundo, pero lo vi bien, dedos largos, uñas negras
- 21:50y curvas, demasiado largas para ser normales. La mano raspó
- 21:55el metal con fuerza y se retiró rápido, como si
- 21:59solo quisiera que yo la viera y supiera que estaba ahí.
- 22:03Mi primer impulso fue acercarme, pero me mantuve en mi
- 22:07línea y marqué el punto por radio. No hablé de
- 22:10brujas ni de cosas raras, solo reporté que había movimiento
- 22:14del lado del monte, contacto con la malla y que
- 22:18observé una mano con uñas largas. Mi compañero llegó de
- 22:22inmediato y barrimos el tramo con la lámpara, sin cruzarnos
- 22:26ni meternos al monte. No encontramos a nadie, pero el
- 22:31sonido del raspado quedó en el aire y en la
- 22:34malla quedaron rayas recientes, metal levantado, como si hubieran pasado
- 22:39una garra o una navaja. Terminó la guardia y regresamos
- 22:45a la zona de dormitorios, con la sensación de que
- 22:48el lugar estaba activo, no por un intruso común, sino
- 22:52por algo que se movía con confianza. No me quedé
- 22:56con ideas vagas, me quedé con un dato concreto, alguien
- 23:00podía tocar la malla, mostrarse un instante y desaparecer sin
- 23:04dejarse iluminar. Al amanecer faltó un compañero de otra guardia.
- 23:11No llegó al pase de lista, no respondió al llamado
- 23:15por radio y su litera quedó tendida, como si se
- 23:18hubiera levantado con prisa. Su equipo estaba completo en el
- 23:23casillero y eso fue lo que más nos apretó el estómago,
- 23:26porque nadie se va así si planea salir. El mando
- 23:31ordenó la búsqueda por sectores, con orden, sin correr. Revisamos
- 23:36el patio, la bodega, los pasillos entre dormitorios, el cuarto
- 23:41de armas y y al final nos fuimos al perímetro.
- 23:45Cerca del tramo de maleza, encontramos su radio tirado, con
- 23:49la carcasa quebrada, y a pocos pasos estaba la placa
- 23:53de identificación. La placa estaba doblada, con cortes en la orilla,
- 23:59como si la hubieran tronado con algo duro, y tenía
- 24:02sangre húmeda. No era una mancha vieja, era sangre fresca
- 24:07que todavía brillaba, pegada al metal. En el suelo había
- 24:12gotas pequeñas, separadas, y un rastro corto que se metía
- 24:16hacia la maleza del lado del cerco. No había huellas
- 24:20de botas saliendo por el acceso, y en el camino
- 24:23de terracería no había marcas recientes de huellas. Se revisó
- 24:30la malla con cuidado, y encontramos más rayas en el metal,
- 24:33a una altura que obligaba a estirarse para tocarlas, y
- 24:37en un poste había una marca como de golpe, madera
- 24:41y pintura levantadas no apareció el cuerpo y no aparecieron
- 24:46sus botas ni tampoco apareció un rastro claro de arrastre
- 24:50que nos dejara tranquilos lo único que quedó fue la
- 24:54placa el radio la sangre y el tramo de malla
- 24:58lastimado como si alguien hubiera usado ese punto una y
- 25:02otra vez ese mismo día se ordenó que nadie volviera
- 25:07a caminar solo en el perímetro El mando lo acomodó
- 25:11como ausencia en el reporte formal, pero en la práctica
- 25:15cambió todo, binomios en guardia, patrullas cortas, rondines más seguidos
- 25:20y vigilancia fija en los tramos donde la maleza tapaba.
- 25:25También se reforzó el control de acceso, como si eso
- 25:29resolviera algo. Yo me quedé con una idea simple desde
- 25:33ese momento, el terreno ya estaba marcado y lo que
- 25:37se había acercado a la malla en la noche no
- 25:39estaba jugando, estaba midiendo y escogiendo. Esa tarde limpiamos un
- 25:46poco la orilla del cerco para abrir la vista, cortando
- 25:49lo que se podía sin meternos al monte. Cuando cayó
- 25:53la noche, volví a mi tramo con la misma lámpara
- 25:56y el mismo radio, pero con otra tensión, más dura.
- 26:01Me pegué a la línea interior del cerco y miré
- 26:04la malla, esperando el primer golpe de uñas. En el monte,
- 26:10a distancia, volvió a escucharse una risa, y esta vez
- 26:13sonó más cerca que la noche anterior, como si supieran
- 26:17que habíamos encontrado la placa, y como si quisieran que
- 26:20entendiéramos el mensaje. Después de la primera llevada, el terreno
- 26:27dejó de sentirse como una instalación y empezó a sentirse
- 26:31como una trampa. La orden de no caminar solo se
- 26:35cumplió desde ese mismo día. En guardia siempre salíamos en
- 26:40binomio y los recorridos se hicieron más cortos y más seguidos.
- 26:46Aún así, las noches siguientes se volvieron una rutina de hostigamiento,
- 26:50como si del lado del monte estuvieran midiendo nuestras reacciones
- 26:55y aprendiendo nuestros tiempos. Las risas aparecían cada vez más cerca,
- 27:02no eran risas sueltas, eran varias, a ratos finas, a
- 27:06ratos roncas, y siempre con ese tono de burla. A
- 27:10veces se oían arriba de la lámina de la bodega,
- 27:13como pasos ligeros corriendo, sin peso, como si alguien corriera
- 27:18con los pies casi sin tocar. En cuanto alumbrábamos la
- 27:23azotea o apuntábamos la lámpara hacia la bodega, el sonido
- 27:26se cortaba y al mismo tiempo empezaba el raspado en
- 27:30la malla, como para obligarnos a voltear. Ese raspado no
- 27:34era un golpe accidental, Era rápido, con ritmo, como si
- 27:39marcaran el metal. En la mañana, al revisar, encontrábamos las
- 27:44rayas nuevas, brillantes, con el metal levantado. El miedo no
- 27:51nos desordenó, pero nos tensó. La tropa empezó a moverse
- 27:56con cuidado, nadie se separaba, y en el patio, cuando
- 28:00se apagaba una lámpara, se notaba de inmediato, porque todos
- 28:04miraban el mismo punto oscuro. El mando mandó a cortar
- 28:09un poco de maleza pegada a la malla, lo suficiente
- 28:12para abrir la vista sin meternos al monte. Esa limpieza
- 28:16dejó la malla más expuesta, pero también dejó claro que
- 28:20del otro lado había movimiento. Por las mañanas aparecían ramas
- 28:25rotas pegadas al cerco, como si alguien hubiera estado ahí
- 28:29la noche anterior, recargado, observando. En una ronda vi por
- 28:35primera vez una figura completa por un segundo, en un
- 28:39hueco de luz. Por partes y por su velocidad no
- 28:43la alcance a ver bien, pero era delgada, encorvada, con
- 28:47el cabello largo pegado al cuerpo y la cara tapada
- 28:50por mechones. Las manos terminaban en uñas demasiado largas, curvas
- 28:56y negras. No caminaba como soldado ni como civil, se
- 29:00movía con velocidad corta, como si se impulsara con manos
- 29:04y pies al mismo tiempo en ese instante cruzó pegada
- 29:09a la malla y luego se metió en el monte
- 29:12en el punto donde desapareció la malla se movió como
- 29:16si alguien la hubiera jalado desde fuera lo reporté lo
- 29:21más pronto posible una figura humanoide delgada con movimientos rápidos
- 29:26en la zona de la maleza el mando respondió con
- 29:30una instrucción simple mantener posición y no perseguir hacia el monte,
- 29:35reforzar punto con otro binomio. Eso fue lo que más
- 29:40nos frustró, porque la reacción instintiva era correr tras lo
- 29:43que uno ve, pero ya teníamos claro que ese era
- 29:47el error. Si uno se metía al monte, perdía luz,
- 29:51perdía referencia y se quedaba solo aunque fuera con otro.
- 29:57En esa misma semana se llevaron a dos más. No
- 30:01pasó igual en detalle, pero sí en patrón. Siempre era
- 30:05cerca del cerco, siempre venían las risas primero, se movían
- 30:10pegadas a la malla como si supieran en dónde estaba
- 30:13la sombra, y siempre había un instante de confusión que
- 30:16no duraba ni un minuto. En una de esas noches,
- 30:20yo estaba a unos metros del compañero que desapareció. Íbamos
- 30:26en binomio, con la lámpara al frente y el radio
- 30:29al alcance. Oímos la risa pegada a la malla y
- 30:33al mismo tiempo un raspado fuerte, como si arrastraran las
- 30:37uñas con coraje. Mi compañero volteó hacia el ruido y
- 30:41se pegó un poco al cerco para alumbrar por el
- 30:44cuadro de la malla. En ese segundo se escuchó un
- 30:48golpe seco, como metal vibrando, y la luz de su
- 30:51lámpara se fue al suelo. Corrí hacia él y ya
- 30:55no estaba, su lámpara estaba encendida, apuntando al polvo y
- 31:00y el radio sólo soltaba estática. En la malla quedaron
- 31:04dos marcas largas, paralelas, como si hubieran pasado las garras
- 31:09de arriba hacia abajo. El segundo desaparecido ocurrió en otra guardia,
- 31:15en otro tramo, con dos hombres juntos. Al revisar después,
- 31:21encontramos una bota tirada por dentro del cerco, como si
- 31:25la hubieran arrancado al jalar, y un pedazo de uniforme
- 31:28con cortes largos, limpios, como hechos con uñas. Nadie encontró
- 31:34huellas de botas alejándose, no se encontró rastro hacia el portón.
- 31:40La evidencia siempre se quedaba cerca de la malla, como
- 31:43si el cerco fuera el punto de trabajo de ellas.
- 31:48Las placas aparecieron después en ambos casos, no fue que
- 31:52las encontráramos buscando, las dejaron donde todos las vieran. Una
- 31:57amaneció en el centro del patio y cerca de donde formábamos,
- 32:01como si la hubieran aventado de noche con fuerza. La
- 32:05otra apareció al lado de la caseta, pegada a la
- 32:09base del poste de luz. En las dos placas se
- 32:12leía el nombre con claridad, pero la orilla estaba dañada,
- 32:16doblada con cortes, y venían con sangre. No era sangre
- 32:21seca de días, era sangre reciente, todavía pegajosa. Ese detalle
- 32:27fue lo que nos terminó de cerrar la idea, no
- 32:30era sólo desaparición, era mensaje. Nos estaban diciendo que podían
- 32:35llevarse a cualquiera y devolver sólo el nombre. Con tres desaparecidos,
- 32:41el mando dejó de tratarlo como algo normal y autorizó
- 32:46una solución táctica, sin discursos. La orden fue directa, dejar
- 32:51de perseguir hacia el monte y obligarlas a exponerse en
- 32:55un área iluminada, con cobertura y tiro cruzado. Se eligió
- 33:00un tramo del perímetro, donde la malla estaba más limpia
- 33:03y donde la luz podía cerrar el espacio. Se movió
- 33:07un vehículo hacia ese lado, para usar los faros como
- 33:11muro de luz. Se montaron lámparas fijas apuntando a la
- 33:16malla y al suelo para quitar las sombras. Se marcaron
- 33:20posiciones con ángulos cruzados, para no disparar a lo loco
- 33:24y para cubrir los escapes hacia el monte. El señuelo
- 33:28fue una patrulla corta, siempre en grupo, con la instrucción
- 33:32clara de retroceder hacia la luz en cuanto escucharan risas cerca,
- 33:37sin quedarse a ver qué era. Yo entré al plan
- 33:41con la cabeza fría, no necesitaba exagerar nada, para sentir
- 33:46el peso de lo que estaba pasando. Teníamos las placas
- 33:50llenas de sangre con los nombres conocidos, teníamos los radios
- 33:54rotos cerca de la malla, cortes de uniforme. Eso estaba
- 33:59más que claro, era un ataque de algo que no
- 34:02era normal, y muchos estuvimos de acuerdo en que eran brujas.
- 34:07Lo que nos faltaba era controlar el escenario. Esa noche
- 34:11que nos preparamos, revisé mi lámpara, probé el radio, Revisé
- 34:16el seguro del arma y me paré en mi punto
- 34:18mirando la línea de malla. En el monte, a lo lejos,
- 34:23se escuchó una risa y luego otra. Se escucharon como
- 34:27si ya hubieran entendido que ahora íbamos a responder distinto.
- 34:33Esa noche nos preparamos muy bien, con el plan ya listo.
- 34:38El tramo elegido quedó iluminado con todo lo que teníamos,
- 34:42los faros del vehículo apuntando a la malla, dos lámparas
- 34:45fijas amarradas a los postes y otras dos en mano
- 34:49para corregir las sombras. El generador estaba trabajando parejo para
- 34:54no perder luz en el momento clave. Se marcaron posiciones
- 34:59con distancia suficiente para no cruzarnos en el fuego. También
- 35:04se definió algo simple, nadie corría hacia el monte, nadie
- 35:08se pegaba a la malla más de lo necesario, y
- 35:11cualquier movimiento raro se reportaba por radio con la ubicación exacta.
- 35:15A mí me tocó en una esquina del área iluminada,
- 35:20donde se veía el suelo y el inicio de la maleza.
- 35:24Tenía vista del cerco y del canal seco, que corría
- 35:28por fuera, del lado del monte. Desde ahí entendí, por
- 35:32qué ese lugar era malo, el canal daba sombra y
- 35:35daba un camino natural para moverse sin hacer ruido en
- 35:39la tierra suelta. Si ellas usaban el terreno como ventaja,
- 35:43esa era su línea. El hostigamiento empezó como las otras noches,
- 35:50pero con más confianza. Las risas se escucharon pegadas al cerco,
- 35:56cerca del punto donde días antes aparecieron las placas. No
- 36:01era una risa aislada, se oían varias, separadas por metros,
- 36:05como si se colocaran para rodearnos. Luego vinieron las uñas
- 36:10raspando la malla, rápido, con fuerza, como si quisieran que
- 36:14volteáramos al mismo tiempo. El metal vibró y el sonido
- 36:19se extendió por los postes. Yo mantuve mi lámpara al frente,
- 36:24sin barrer de más, esperando que entraran en el cono
- 36:28de los faros. Cuando la luz las tomó de frente,
- 36:33vi detalles que antes sólo se alcanzaban a ver por segundos.
- 36:38Eran figuras delgadas, encorvadas, con cabello largo pegado a los hombros,
- 36:42la piel se veía manchada, con zonas oscuras, y la
- 36:47boca se abría en una risa que parecía rabia, con
- 36:50dientes largos que se alcanzaban a ver cuando levantaban la cara.
- 36:55Las manos eran lo peor, porque las uñas no eran
- 36:58sólo largas, eran curvas y gruesas, como ganchos. No caminaban
- 37:03con pasos normales, se movían por impulsos cortos, acercándose al
- 37:08cerco y retrocediendo en el mismo tramo como midiendo hasta
- 37:12donde podían llegar sin quedar quietas. Una se pegó a
- 37:17la malla y metió los dedos entre los cuadros tratando
- 37:21de alcanzar lo que estuviera del lado de adentro. La
- 37:25vi estirar el brazo con una facilidad que no correspondía
- 37:28al tamaño del cuerpo. Otra se trepó con rapidez clavando
- 37:33las uñas como si el alambre fuera escalera Subió hasta
- 37:37quedar arriba del cerco y se quedó un instante colgada,
- 37:40mirando hacia nosotros, como si esperara que alguien se distrajera.
- 37:46En ese punto se dio la señal por radio y
- 37:48la luz se cerró aún más sobre la malla. Los
- 37:52faros no les dejaron sombra. La que estaba arriba intentó
- 37:58caer del lado de adentro, lo hizo con un movimiento rápido,
- 38:02sin freno, como si no le importara el golpe. Apenas
- 38:06tocó el suelo, se lanzó hacia el centro del área
- 38:09iluminada buscando llegar a donde estábamos. Ahí se abrió fuego
- 38:14de forma controlada, sin ráfagas largas, apuntando a detenerla en
- 38:19el espacio marcado. Cayó de inmediato, pesada, con un golpe
- 38:24real en el suelo duro. La otra, la de la malla,
- 38:29intentó meterse más. como si quisiera jalar a alguien del
- 38:33brazo y también recibió fuego en el mismo punto antes
- 38:37de que lograra pasar. Cayó pegada al cerco y el
- 38:41metal volvió a vibrar cuando su cuerpo golpeó la malla.
- 38:47No hubo celebración, nos mantuvimos donde estábamos porque el plan
- 38:51era no romper formación por impulso. Se aseguró la zona
- 38:56primero con lámparas a ras del suelo para detectar movimiento.
- 39:01cuando se confirmó que no había otra figura entrando por
- 39:04ese tramo, avanzamos en grupo, con cuidado, sin pegarnos a
- 39:09la malla. En el suelo vi uñas quebradas, pedazos negros
- 39:13regados cerca de donde cayó la primera. También vi manchas
- 39:18oscuras que no eran sólo sangre, eran mezclas espesas, y
- 39:22el olor se volvió más fuerte, como humedad vieja mezclada
- 39:26con sangre fresca. Al acercarnos, Las dos brujas se veían
- 39:32más claras con la luz directa. No eran grandes, pero
- 39:36daban una impresión pesada, por la forma en que el
- 39:39cuerpo quedaba torcido, como si no tuviera la misma estructura
- 39:43de una persona. La piel estaba fría al tacto, cuando
- 39:48uno se acercaba con guantes. El cabello tenía tierra pegada,
- 39:53las uñas seguían curvas aún quebradas, como si estuvieran hechas
- 39:57para agarrar. Se levantaron evidencias en bolsas, lo básico, uñas quebradas,
- 40:04fibras de uniforme que traían pegadas y marcas del cerco
- 40:08donde se habían colgado. La tercera no se quedó a pelear,
- 40:14la vimos moverse por el borde de la luz, pegada
- 40:17a la maleza, usando justo el límite donde los faros
- 40:20perdían fuerza. No se metió de frente, se desplazó como
- 40:25si ya conociera el punto exacto de escape. Alcancé a
- 40:29verle la cara un momento, sin cabello encima, con los
- 40:33ojos abiertos y fijos. No parpadeó, y antes de irse,
- 40:38raspó la malla con fuerza en un poste, dejando una
- 40:42marca larga, profunda, como una firma. Luego se perdió hacia
- 40:47el canal seco con una risa final que ya no
- 40:50sonó a burla, sonó a amenaza directa. Después del enfrentamiento
- 40:56revisamos el perímetro inmediato y el patio, porque ya sabíamos
- 41:00que ellas dejaban cosas donde dolía. Cerca de donde cayeron
- 41:05las dos, en el suelo, aparecieron los tres nombres de
- 41:09identificación del uniforme de los compañeros desaparecidos. Estaban juntas, tiradas
- 41:16como si las hubieran soltado a propósito, en el único
- 41:20lugar donde todos íbamos a mirar. Las tres tenían sangre,
- 41:25y las tres venían dañadas en la orilla, como golpeadas
- 41:28con algo duro. No fue un hallazgo casual, fue un
- 41:32mensaje claro, nos devolvieron los nombres, no a los hombres.
- 41:36El mando reforzó el terreno al poco tiempo, se limpió
- 41:42más maleza, se cambiaron postes de luz, se rotaron guardias
- 41:46y se cerró la comisión con un informe interno que
- 41:50no explicó lo esencial. A mí me reubicaron, no volví
- 41:54a ese cerco y jamás volví a verlas. Lo que
- 41:58se quedó en mi mente fue la imagen de la
- 42:01tercera bruja escapando por el borde de la luz con
- 42:04esa mirada fija como si hubiera memorizado mi cara. Con
- 42:10los años, esa noche se me quedó como un recuerdo cerrado,
- 42:15no como un asunto pendiente de investigación. Sé que eliminamos
- 42:20a dos y sé que una se fue libre. también
- 42:23sé que desde entonces, cada vez que escucho un raspón
- 42:26en metal, mi cuerpo reacciona antes que mi cabeza. No
- 42:31vivo contando la historia ni buscando explicaciones extra. La cargo
- 42:36como un dato duro de mi vida militar. Hubo un
- 42:39terreno donde el monte se pegó a la malla, se
- 42:42llevaron a tres compañeros y lo único que regresó fueron
- 42:46sus placas llenas de sangre. En ese mismo terreno logramos
- 42:51detener a dos, y dejamos ir a una. Esa es
- 42:55la parte que todavía pesa, porque esa última no salió
- 42:59corriendo por miedo. Salió porque decidió que no era el
- 43:03momento de atacar a los demás. Cuando me tocó prestar
- 43:16el servicio militar, me enviaron a un batallón pequeño, en
- 43:20un municipio cercano a mi ciudad. Yo llegué con la
- 43:24idea de que todo sería disciplina y cansancio, y lo fue,
- 43:29pero también aprendí rápido que el lugar tenía sus propias reglas.
- 43:34Era una zona calurosa, de calles cortas, casas bajas y
- 43:38poca gente afuera a ciertas horas. El batallón quedaba en
- 43:43un borde, donde terminaba el pueblo y empezaba el monte,
- 43:47con un canal de riego que corría cerca, con ramas
- 43:50y matorrales pegados a la orilla. La rutina era siempre parecida.
- 43:57Formación temprano, entrenamiento físico, limpieza, patrullaje dentro del perímetro y
- 44:04en caminos cercanos. En los ratos libres uno intentaba recuperar fuerza,
- 44:09lavar el uniforme, arreglar las botas, comer lo que hubiera
- 44:14y dormir lo que se pudiera. Lo que más me
- 44:17marcó fueron los turnos nocturnos porque ahí el cansancio se
- 44:21sentía distinto, más pesado, y uno se quedaba con la
- 44:25cabeza trabajando sola. Entre todos los puestos de vigilancia, el
- 44:30que más me tocó fue la garita, una torre de ladrillo,
- 44:34levantada en un punto desde donde se veía buena parte
- 44:37del perímetro y más allá, hasta la línea del canal.
- 44:43La garita por dentro era un cuadro apretado, tenía una
- 44:46mesa con la libreta de novedades, una silla que ya
- 44:50estaba floja de tanto uso, el radio, una lámpara y
- 44:54al fondo un baño pequeño. En una esquina guardábamos un
- 44:58termo pequeño con café, porque en la madrugada el cuerpo
- 45:02pedía algo caliente, aunque el ambiente siguiera tibio. Lo que
- 45:07hacía la diferencia era el pasillo exterior. Era angosto, con barandal,
- 45:13y rodeaba la parte alta, como un camino corto para
- 45:16dar vueltas. Ahí me salía cuando el sueño me empezaba
- 45:21a doblar la espalda y las piernas me pedían moverse.
- 45:26A los pocos días cometí el error que me puso
- 45:30bajo la lupa. Me quedé dormido durante un turno. Yo
- 45:35venía cargando entrenamiento, patrullajes y poco descanso y esa noche
- 45:40el cuerpo se me apagó sentado. La revisión me cayó
- 45:44de sorpresa. porque los superiores subían cuando querían y nunca
- 45:48a una hora fija. Me levantaron con un jalón de realidad.
- 45:54La sanción fue clara y no tuve cómo discutirla. Me
- 45:58quitaron un permiso, me cargaron más turnos nocturnos durante una
- 46:03semana y además me metieron entrenamiento físico extra. No fue
- 46:08un regaño de palabra, fue un castigo que se sintió
- 46:11en el cuerpo y en el ánimo y me dejó
- 46:14con la idea fija de que en la garita no
- 46:17podía permitirme otra falla. Desde ese día empecé a cuidarme más,
- 46:23me preparaba antes del turno, comía lo que podía y
- 46:27me tomaba el café despacio, sin confiarme. Cuando el sueño
- 46:31empezaba a empujarme, me paraba, caminaba en el pasillo, me
- 46:36lavaba la cara y me mojaba la nuca con agua
- 46:39y respiraba el aire de afuera para despejarme. Aún así,
- 46:43el cansancio se acumulaba y a veces se juntaban el
- 46:47calor del día, el sudor en la espalda, el olor
- 46:50a tierra húmeda cerca del canal y el desgaste de
- 46:54estar alerta tanto tiempo. En esa etapa yo veía a
- 46:58la garita como una prueba, porque cualquier descuido tenía consecuencias.
- 47:05Una noche me dejé llevar por una imprudencia, que ya
- 47:08se hacía entre algunos, aunque nadie lo decía en voz alta.
- 47:13Le puse un poco de aguardiente al café, no fue
- 47:16una cantidad enorme, pero el efecto me pegó mal por
- 47:19el cansancio. Al principio sentí que me levantaba el ánimo,
- 47:24luego el sueño me cayó de golpe. Me senté un momento,
- 47:29pensando que aguantaría, y empecé a cabecear. El cuerpo se
- 47:34me fue hacia adelante y el golpe me despertó seco,
- 47:37con coraje conmigo mismo. Me paré rápido, porque entendí que
- 47:42si volvía a dormirme, me iban a hundir con otro castigo.
- 47:48Salí al pasillo exterior para despejarme. La noche estaba clara,
- 47:53la luna alumbraba suficiente para distinguir las formas y el
- 47:57aire se sentía más fresco que adentro. Desde ahí, Yo
- 48:02veía una parte del perímetro, la línea oscura del canal
- 48:06y más lejos, un árbol alto que quedaba fuera de
- 48:09la luz directa del batallón. Ese árbol siempre lo miraba
- 48:14por costumbre, como un punto fijo para mantener la mente
- 48:17ocupada y los ojos abiertos. Pero esa vez vi movimiento arriba,
- 48:24no fue un movimiento leve de hojas por el viento.
- 48:28Fue como si algo pesado se hubiera acomodado en la copa.
- 48:32La parte alta del árbol se sacudió con un vaivén corto,
- 48:35y luego se marcó una silueta grande recortada contra el cielo.
- 48:41A esa distancia yo no podía ver plumas sueltas ni
- 48:44detalles finos, pero sí distinguí el tamaño y una forma
- 48:48rara en el cuello, demasiado alargada para un ave común.
- 48:52Me quedé viendo fijo, con las manos sobre el barandal,
- 48:56tratando de entender que estaba parado allá arriba. En ese
- 49:02momento escuché un zumbido breve, no era un insecto cerca
- 49:05de mi oído, venía desde el área del árbol, como
- 49:09un sonido compacto, tenso, que duró poco. Casi de inmediato
- 49:14la silueta se dejó caer hacia los matorrales, como si
- 49:18se hubiera soltado del árbol. Desapareció detrás de los arbustos
- 49:23y la oscuridad se la tragó. Yo seguí mirando el punto,
- 49:27esperando ver si salía el animal, si corría, si volaba,
- 49:32porque el cuerpo me pedía una explicación simple. Pasaron unos
- 49:37segundos y por el mismo sitio salió una mujer. No
- 49:42salió caminando lento, salió con prisa, e iba a medio vestir,
- 49:47con el cabello suelto, y traía una bolsa pequeña pegada
- 49:50al cuerpo, sostenida con fuerza, como si no quisiera que
- 49:54se le cayera. No vi su rostro con claridad, porque
- 49:59se mantuvo fuera de la luz y tomó el camino
- 50:01hacia el monte, siguiendo la orilla del canal. Sus pasos
- 50:06se perdieron rápido entre la sombra y la vegetación. Yo
- 50:11me quedé parado, con la cabeza buscando un orden. Tenía
- 50:16en la garganta el sabor amargo del café mezclado y
- 50:19el pulso acelerado por el susto de no entender lo
- 50:22que acababa de ver. En ese instante escuché pasos detrás
- 50:27de mí, firmes, subiendo la escalera. Un superior llegó a
- 50:32la garita para revisar el turno. Me pidió novedades y
- 50:36yo reporté que todo estaba en orden, con la voz controlada,
- 50:40porque venía de una sanción y sabía lo fácil que
- 50:43era quedar marcado como problemático. El resto de la guardia
- 50:49lo hice con los ojos más abiertos que nunca. Seguí
- 50:53revisando el perímetro como debía, pero cada cierto rato volteaba
- 50:58hacia el árbol y hacia el camino del canal, con
- 51:01la imagen de la silueta cayendo y la mujer saliendo
- 51:04del matorral metida en la cabeza. Cuando terminó el turno,
- 51:09bajé con el mismo recuerdo pegado, y desde ese momento
- 51:13supe que en esa garita yo iba a mirar ese
- 51:16punto todas las noches hasta entender qué era lo que
- 51:20se movía ahí. Al día siguiente, me levanté todavía con
- 51:26esa escena en la cabeza. En el batallón uno aprende
- 51:30a seguir la rutina, aunque traiga cosas dando vueltas por dentro,
- 51:35así que hice formación, entrenamiento y patrullaje como siempre, pero
- 51:39en cada rato libre se me iba la mirada hacia
- 51:42el lado del canal, como si mi mente quisiera confirmar
- 51:46que no lo imaginé. En el comedor, ya más tranquilo,
- 51:52se lo conté a dos compañeros con los que me
- 51:54llevaba bien. No lo conté como cuento de miedo, lo
- 51:58conté como lo vi, el movimiento en la copa del árbol,
- 52:02el zumbido corto, algo grande cayendo hacia los arbustos, y
- 52:06la mujer saliendo a medio vestir. El primero se rió
- 52:10de inmediato, con esa risa que se usa para romper
- 52:14la tensión, y dijo que era el desvelo, que yo
- 52:17venía castigado y ya estaba viendo cosas. Hasta me preguntó
- 52:22qué más le había puesto al café, como si todo
- 52:25se explicara con eso. El otro compañero, que era de
- 52:31ese mismo municipio, se quedó callado un momento y luego
- 52:34habló distinto. Me dijo que su abuela mencionaba desde que
- 52:39él era niño, que cerca del canal se movían brujas
- 52:42por temporadas. Me contó que según su abuela, a veces
- 52:47se veían como aves grandes, y que antes de bajarse
- 52:50escuchaba un zumbido raro y aparecían mujeres. Y según su abuela,
- 52:56si las veías de cerca, eran muy aterradoras, uñas enormes,
- 53:01ojos negros y sonrisa demoníaca. También me dijo que esas
- 53:05brujas ya se habían robado bebés en el pueblo, algunos
- 53:09años atrás, según su abuela. Después de esa conversación el
- 53:15tema no se murió. Al contrario, Empezó a salir en
- 53:20comentarios sueltos. Una noche, mientras limpiábamos el equipo, un soldado
- 53:26dijo que durante su guardia escuchó un ruido extraño en
- 53:30la madrugada cerca del canal. Lo dijo rápido y ya
- 53:34no quiso hablar más. Otro, días después, comentó que alcanzó
- 53:40a ver una sombra grande caer hacia los arbustos y
- 53:43que le dio por voltear hacia la garita para ver
- 53:46si el de arriba también lo había notado. No era
- 53:50una historia larga, eran detalles cortos que coincidían con lo
- 53:54que yo había visto. Lo que nos terminó de inquietar
- 53:59fue que un compañero amaneció con un rasguño en el antebrazo,
- 54:03largo y limpio, como de uña, y juraba que no
- 54:07se había golpeado. No era un tipo que inventara cosas,
- 54:11se veía molesto, no asustado, más bien confundido, y eso
- 54:16pegó más fuerte que cualquier chiste. A partir de ahí
- 54:20varios empezamos a poner más atención en las noches, no
- 54:24para sentirnos valientes, sino porque ya no era sólo lo
- 54:28que yo vi. Era una suma de cosas pequeñas, que
- 54:32empezaban a parecer el mismo patrón. Yo seguí cumpliendo mi
- 54:38turno en la garita como se debe, reportaba novedades reales,
- 54:42revisaba el perímetro, cuidaba el radio, y cuando todo estaba
- 54:46en calma me asomaba hacia el árbol. No era una obsesión,
- 54:50era una vigilancia extra, como cuando uno se fija en
- 54:54una brecha por donde se puede meter alguien. En mi
- 54:58cabeza ya había dos ideas peleando, una decía que era
- 55:02un animal grande y una mujer pasando por ahí por
- 55:05alguna razón y la otra decía que eran brujas, brujas
- 55:09reales que estaban frente a nosotros. Llegó el fin de
- 55:14semana y me dieron permiso. Volví a mi casa y
- 55:19El cambio se siente en cuanto te bajas del camión,
- 55:21el ruido de la ciudad, los olores familiares y la
- 55:25cama de siempre. Estuve con mi mamá, comí bien y
- 55:30me sentí humano otra vez. También vi a mi novia,
- 55:34ella me preguntó cómo iba todo y yo sin pensarlo mucho,
- 55:38le conté lo de la garita como una anécdota rara
- 55:41del servicio. Esperé que se riera, pero no lo hizo.
- 55:47Me dijo que era extraño que eso ocurriera tan cerca
- 55:50de un batallón y me miró como si estuviera tratando
- 55:53de entender si yo lo estaba exagerando. Le dije que
- 55:59era verdad y me salió la terquedad de querer demostrar
- 56:02que no estaba inventando. Le dije que la próxima vez
- 56:06que lo viera lo iba a grabar. No se lo
- 56:09dije como promesa heroica, lo hice como un impulso tonto,
- 56:14de esos que uno suelta por orgullo. Ahora lo entiendo mejor,
- 56:19pero en ese momento solo pensaba en callar cualquier duda.
- 56:24Regresé al batallón con esa idea metida. Los días pasaron
- 56:29y yo me fijaba en la luna sin decirlo, pues
- 56:32mi compañero del pueblo había dicho que en su casa
- 56:36siempre lo relacionaban con noches claras y la primera vez
- 56:40que yo lo vi también había luna fuerte. Cuando llegó
- 56:45una noche con luna completa, me tocó guardia en la garita.
- 56:49Antes de subir revisé mi equipo y traía el teléfono cargado,
- 56:54guardado en la bolsa del pantalón. Subí y me puse
- 56:58a hacer lo de siempre, mirar el perímetro, escuchar el radio,
- 57:03dar vueltas en el pasillo para mantenerme despierto. Todo normal,
- 57:08solo que esa noche mi vista regresaba una y otra
- 57:11vez al árbol. En un momento lo vi. La silueta
- 57:17arriba otra vez, recortada contra el cielo. No era una
- 57:22rama moviéndose, era algo pesado acomodado en la copa. Me
- 57:27quedé quieto y saqué el teléfono, empecé a grabar desde
- 57:30el pasillo, cuidando que el superior no me sorprendiera con
- 57:34el aparato en la mano. La cámara alcanzó a captar
- 57:38el árbol con la mancha oscura arriba. Di un paso
- 57:43para mejorar el ángulo y la silueta desapareció. No vi
- 57:48el descenso completo, solo vi que ya no estaba. Enseguida
- 57:52escuché el zumbido, esta vez más fuerte, y un chillido
- 57:56agudo tan cerca que me hizo apretar el cuello. Volteé
- 58:02por reflejo y ahí estaba, sobre el barandal de la garita,
- 58:06a pocos pasos. No era una sombra ni un reflejo,
- 58:11era algo físico, apoyado con peso en el metal. Tenía
- 58:15plumas oscuras pegadas al cuerpo, patas con garras marcadas y
- 58:20el cuello largo, demasiado largo para verse natural. La cara
- 58:25se parecía a la forma de una cara humana, pero
- 58:28los rasgos estaban mal, como si no correspondieran, y los
- 58:32ojos se veían negros en la luz de la luna.
- 58:36Me miró directo, yo no tuve tiempo de pensar nada más.
- 58:42Sentí una punzada fuerte en la parte alta de la cabeza,
- 58:45como si me hubieran dado un golpe por dentro. Me
- 58:49mareé y perdí el equilibrio, caí de lado y el
- 58:52teléfono se me soltó de la mano. En el mismo
- 58:56instante la cosa se lanzó hacia mí. Sentí las garras
- 59:00en las manos y en la muñeca, me rasgó la
- 59:03piel y me jaló el brazo, y el teléfono golpeó
- 59:06el piso, rebotó y quedó destrozado. El uniforme se me
- 59:11rompió en la manga, la verdad todo pasó rápido, no
- 59:15pude ni defenderme, yo solo alcancé a cubrirme y a
- 59:18tratar de incorporarme. Cuando pude levantar la vista, ya no
- 59:24estaba en el barandal. Alcancé a ver movimiento hacia los arbustos,
- 59:29rumbo al canal, y se perdió entre la oscuridad y
- 59:32el monte. Me quedé unos segundos respirando fuerte, con las
- 59:37manos ardiendo y la muñeca sangrando, mirando el piso donde
- 59:41estaba mi teléfono hecho pedazos. Bajé como pude y me
- 59:46llevaron a la enfermería del batallón, me limpiaron las manos,
- 59:51me revisaron la muñeca y me pusieron puntos. El dolor
- 59:55se sentía parejo, como un corte profundo, y la piel
- 59:59alrededor se me inflamó rápido. Cuando el superior me llamó
- 1:00:03para que explicara lo ocurrido, yo dije lo único que
- 1:00:07podía decir, sin que me tacharan de inestable, que un
- 1:00:10animal grande se me había venido encima desde el barandal
- 1:00:14y que en el forcejeo, me lastimó y me rompió
- 1:00:17el teléfono. Para mi sorpresa el superior no se burló.
- 1:00:23No me dijo es una bruja, ni me confirmó nada,
- 1:00:27pero se le notó que ya había escuchado historias parecidas
- 1:00:30en ese lugar. Aún así me amonestó por distraerme y
- 1:00:34por exponerme. me dejó claro que yo no estaba ahí
- 1:00:38para andar grabando nada. Esa noche, con la muñeca vendada
- 1:00:43y el uniforme roto, entendí algo sencillo, por querer probarlo,
- 1:00:48me puse justo donde no debía, y eso fue lo
- 1:00:51que me dejó marcado. Después de la noche del barandal
- 1:00:56yo dejé el tema por completo, no por valentía ni
- 1:00:59por ganas de hacerme el fuerte, sino porque entendí que
- 1:01:03meterme a comprobarlo fue un error. Me curaron la muñeca,
- 1:01:07me vendaron la mano, y los días siguientes seguí con
- 1:01:11mis actividades normales. Ya no buscaba el árbol con la mirada,
- 1:01:16ni me quedaba parado en el pasillo exterior, más de
- 1:01:19lo necesario. En la garita me concentraba en el perímetro,
- 1:01:24en el radio y en la libreta de novedades. Si
- 1:01:28volteaba hacia el canal era por rutina, no por andar
- 1:01:31esperando que apareciera algo. Al principio pensé que con eso
- 1:01:37se iba a cortar todo. La herida cerró, los puntos
- 1:01:42me los quitaron, y el superior ya no volvió a
- 1:01:45mencionarme el incidente, como si fuera mejor dejarlo enterrado, y
- 1:01:49yo también lo dejé enterrado. El problema fue que, semanas después,
- 1:01:55empezó otra etapa que me afectó más que el ataque,
- 1:01:58porque ya no tenía una explicación simple. Una mañana desperté
- 1:02:04y al cambiarme la camiseta, vi moretones en el pecho
- 1:02:08y en la parte alta de los brazos. No eran
- 1:02:12golpes pequeños de entrenamiento, eran marcas amplias, como si alguien
- 1:02:16me hubiera apretado fuerte con las manos. Me quedé mirando
- 1:02:21un buen rato, tratando de recordar en qué momento me pegué,
- 1:02:25con qué, o dónde, pero no encontré nada. Ese día
- 1:02:29pensé que quizá fue en la noche, que me golpeé
- 1:02:32dormido o que me recargué en algo duro, pero me
- 1:02:35quedó la duda. Al tercer día volví a amanecer con marcas,
- 1:02:42pero esta vez en un costado. En ese punto ya
- 1:02:45no era casualidad, me molestaba que me doliera el cuerpo
- 1:02:49sin motivo y me daba coraje no poder ubicar la causa.
- 1:02:53No lo dije en voz alta al principio. Aún así,
- 1:02:58en la semana siguiente vi lo mismo en dos compañeros.
- 1:03:02Uno traía marcas en el hombro, el otro en el antebrazo,
- 1:03:06moretones redondos y bien definidos. No eran iguales, pero se
- 1:03:11parecían en algo, parecían presión, no un golpe. Ahí cambió
- 1:03:18el ambiente, lo que antes eran historias se convirtió en
- 1:03:21cansancio real. En las noches se empezó a notar que
- 1:03:26muchos dormíamos ligero, como esperando que algo pasara. Las conversaciones bajaron,
- 1:03:33y en los dormitorios, cuando se apagaban las luces, la
- 1:03:37mayoría se acomodaba rápido y trataba de no moverse demasiado,
- 1:03:41como si el cuerpo quisiera pasar desapercibido. Fue en ese
- 1:03:47tiempo cuando empezaron las parálisis nocturnas. A mí me pasó
- 1:03:52primero una madrugada. Abrí los ojos en mi litera, y
- 1:03:56ahí la mire, una anciana con la cara arrugada, los
- 1:04:00ojos negros y unas uñas enormes que me presionaban los brazos,
- 1:04:03y sentí la presión en el pecho, como si se
- 1:04:06me hubiera sentado encima. Quise levantar los brazos y no pude,
- 1:04:12quise girar el cuerpo y no me respondió. Me intenté
- 1:04:16incorporar y me quedé atrapado, consciente, con el aire corto
- 1:04:20y mirando a esa bruja. En ese mismo momento escuché
- 1:04:25el chillido, el mismo sonido agudo que yo había oído
- 1:04:28en la garita. Me dio una sensación de rabia, y
- 1:04:32pánico al mismo tiempo, porque yo estaba despierto y no
- 1:04:36podía hacer nada. La primera vez duró poco, pero a
- 1:04:42mí se me hizo eterna. Respiré profundo, cerré los ojos
- 1:04:46y cuando los abrí ya no estaba. Cuando por fin
- 1:04:50pude moverme, me levanté sudando, con la garganta apretada, y
- 1:04:55me quedé sentado en la cama hasta que salió el sol.
- 1:04:59En el día estuve de mal humor, irritado con cualquier cosa,
- 1:05:03porque el cuerpo no descansa cuando duerme con miedo. Esa
- 1:05:07noche volví a dormir por necesidad y me volvió a pasar.
- 1:05:12No siempre era igual, pero sí con el mismo patrón, despertaba,
- 1:05:17la presión en el pecho, el cuerpo inmóvil y el
- 1:05:20sonido como un recordatorio de la garita. Al amanecer revisaba
- 1:05:25mi piel buscando marcas nuevas, y varias veces las encontraba.
- 1:05:31Lo peor es que ya no era solo yo. Escuché
- 1:05:35a otros decir que despertaban sin poder moverse. Uno de
- 1:05:39los más tranquilos del grupo, el que siempre se burlaba
- 1:05:43de todo, una mañana llegó con la cara pálida y
- 1:05:46dijo que ya estaba harto, que se sentía como si
- 1:05:50lo estuvieran molestando dormido. Nadie se rió, en ese punto
- 1:05:55todos entendimos que el asunto estaba rebasando el terreno de
- 1:05:59lo normal, eso iba más allá de nuestra comprensión. Dentro
- 1:06:05del batallón, intentaron soluciones normales, lo único que se podía
- 1:06:09hacer sin armar un escándalo. Aumentaron los rondines cerca del
- 1:06:14canal y del monte, revisaban más seguido la zona donde
- 1:06:18estaba el árbol, mantuvieron luces exteriores encendidas más tiempo, y
- 1:06:23cambiaron los turnos para que la gente no pasara tanto
- 1:06:27rato sola, sobre todo en la garita. También revisaron las
- 1:06:31entradas al perímetro, porque oficialmente la explicación seguía siendo que
- 1:06:36alguien podía estar metiéndose. Era lo que podían decir sin
- 1:06:41mencionar a las brujas. El sacerdote que iba los domingos
- 1:06:47bendijo el dormitorio y la zona común. Fue algo rápido,
- 1:06:52sin ceremonia larga. La mayoría lo tomó como un intento
- 1:06:57de calmar el ambiente, a mí me dio igual. No
- 1:07:01porque yo fuera valiente, sino porque lo que me estaba
- 1:07:04pasando no se iba con calma ni con palabras. Las
- 1:07:09parálisis siguieron y las marcas aparecían y desaparecían. Lo único
- 1:07:15que cambió es que yo empecé a dormir menos y
- 1:07:17a vivir más cansado. Yo agarré una regla simple para
- 1:07:23aguantar todo eso. Dejé de hablar del tema, dejé de
- 1:07:28mirar el árbol y dejé de asomarme al canal si
- 1:07:31no era necesario. Sentí que si no me metía con
- 1:07:35las brujas, todo acabaría y me concentré en terminar el servicio.
- 1:07:40Me repetía que cada día era un día menos. En
- 1:07:44la garita ya no me quedaba parado afuera por gusto,
- 1:07:47hacía mi vigilancia desde adentro lo más posible, Salía solo
- 1:07:52cuando tenía que moverme y cuando salía no me quedaba
- 1:07:55con la vista fija en el monte. No iba a
- 1:07:59provocar nada otra vez. El final llegó sin ceremonia, se
- 1:08:05cumplió el año y me dieron la salida. Volví a
- 1:08:08mi casa con la muñeca ya cerrada, pero con la
- 1:08:11cicatriz marcada. La primera semana fuera dormí como no había
- 1:08:16dormido en meses. Me despertaba y no tenía presión en
- 1:08:21el pecho, me cambiaba y no veía moretones nuevos. Eso
- 1:08:26fue lo que me terminó de confirmar que el problema
- 1:08:29estaba ligado a ese lugar y a esas noches. Tiempo
- 1:08:34después hablé con el compañero que era del pueblo. Lo
- 1:08:38vi ya fuera del servicio, en una visita corta que
- 1:08:42hizo a mi ciudad. Me dijo que tras el cambio
- 1:08:45de personal y las medidas de vigilancia, ya no se
- 1:08:48escuchó tanto sobre las brujas de la garita. Según él,
- 1:08:53el asunto se apagó porque dejó de haber soldados jóvenes
- 1:08:57tratando de buscar a las brujas tras escuchar las historias
- 1:09:01y mirar el ave grande y a las mujeres que
- 1:09:04rondaban cerca. Yo no volví a ese batallón. No me
- 1:09:10quedó ninguna necesidad de regresar a buscar explicaciones. Con el
- 1:09:15tiempo entendí, que lo más peligroso no fue lo que
- 1:09:18vi en el árbol, sino mi impulso de grabarlo, como
- 1:09:22si eso no tuviera consecuencias. Hoy, cuando veo la cicatriz
- 1:09:27de la muñeca, me acuerdo de esa noche en el
- 1:09:30barandal y de las semanas en que despertaba marcado, o
- 1:09:33cuando mire a esa bruja arriba de mí. No me
- 1:09:37quedó un miedo que me siga persiguiendo, me quedó una
- 1:09:40lección clara, hay lugares donde algo se repite, y meterte
- 1:09:44por orgullo a probarlo, es la forma más rápida de
- 1:09:48ponerte en medio.