
El dilema de democratizar la ficción
La ficción tiene unos principios, unos trucos, unas líneas que separan la realidad de la realidad ficcional. Y se puede hacer una excelente obra de arte sobre la base de una mentira histórica como hacer un bodrio siguiendo la realidad tal cual nos la han contado o tal cual la hemos vivido. Por eso que un autor/director decida que su Ana Bolena sea negra o que otro decida inventarse una historia de amor inexistente para justificar una realidad ficcional, no tiene la menor importancia. Cada autor/director se suicida como quiera, salvo que sus lectores o espectadores le sigan el juego y triunfe…
The skinny
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