Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Tierra De Brujas: La Verdad Sobre Las Brujas Del Monte - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Hace poco, heredé unas
- 0:15tierras en Ameca, Jalisco, y aunque en un principio no
- 0:19me interesó trabajarlas, conforme fui aprendiendo que este negocio da
- 0:24buenas ganancias, decidí quedármelas. El año pasado, una persona que
- 0:31se encarga de cuidar un campo donde sembramos maíz, me
- 0:34platicó que estuvieron ocurriendo cosas extrañas. No le hice caso
- 0:40de inmediato, sin embargo, un día llegó a mi casa
- 0:43con un costal, vació todo el contenido en el piso,
- 0:47pues eran varias mazorcas que parecían quemadas, así que me
- 0:51fui con el alterreno que cuidaba. Inmediatamente al llegar, vi
- 0:57como una parte de la tierra estaba completamente negra, pero
- 1:01no olía a quemado, más bien emanaba un olor a podrido.
- 1:07El hombre me contó que por las noches solía ver
- 1:09unas bolas como de fuego, cruzando el campo hasta perderse
- 1:13a lo lejos, después me dijo que la tierra dañada
- 1:17era obra de brujería, por lo que me pidió que
- 1:19mandáramos bendecir la tierra. En lugar de ir por un
- 1:25sacerdote a la parroquia, fui a preguntarle a mi abuela paterna,
- 1:29quien se dedicaba a hacer limpias en el pueblo. Revisó
- 1:34el terreno, y casi a la mitad del sembradío, escarbó
- 1:38un poco en la tierra. Para nuestra sorpresa, recogió una
- 1:42moneda de plata. Mi abuela nos dijo que no se
- 1:45trataba de brujería, sino que un espíritu intentaba mostrarnos un
- 1:50lugar donde era muy probable que hubiera algo enterrado. pero
- 1:54que probablemente el lugar sería revelado a cierta hora de
- 1:57la noche y teníamos que estar atentos para ver hacia
- 2:01dónde iban esas luces de las que hablaba mi trabajador.
- 2:06Para averiguar esto, decidimos levantar una casa improvisada en la
- 2:11zona donde habían visto las bolas de fuego, utilizamos un
- 2:15viejo puesto de tubos de esos que usan en los tianguis,
- 2:19algunas sábanas y unas lonas de plástico por si llovía.
- 2:25Pasamos esa noche, dos hombres más, el trabajador que me
- 2:28informó y yo, estuvimos en vela gran parte de la noche,
- 2:33pero después de las tres de la madrugada, comenzaron a
- 2:36ocurrir varias cosas extrañas. Primero, comenzamos a escuchar como si
- 2:43varias serpientes se acercaran. Sin embargo, cuando salíamos de la casa,
- 2:48comprobamos que no había nada afuera. Después el viento comenzó
- 2:52a soplar con fuerza, derribando en varias ocasiones a la casa.
- 2:56Esto comenzó a poner nerviosos a dos de los hombres
- 2:59que se pusieron a rezar de inmediato. Intenté tranquilizarlos, pero
- 3:05no lo logré, pues desde los maizales escuchamos como si
- 3:09una persona se estuviera riendo, los hombres salieron corriendo, gritando
- 3:14que todo lo que ocurría era obra del mismo demonio.
- 3:19Solo quedamos el trabajador que presenció todo y yo, elucía
- 3:23algo tranquilo a pesar de todo lo que nos acababa
- 3:26de ocurrir. Recuerdo que cuando me estaba diciendo que no
- 3:29tardaríamos en ver las bolas de fuego de las que
- 3:32me había hablado, las vimos flotando por encima del maizal.
- 3:38La seguimos hasta una zona despoblada, donde el terreno se
- 3:41vuelve algo difícil para caminar, no quisimos seguir adelante, nos
- 3:46quedamos ahí parados, viendo como siete esferas luminosas se quedaban
- 3:50quietas sobre un pequeño monte. Le conté a mi abuela
- 3:56todo lo que nos ocurrió durante la noche, me explicó
- 3:59que era algo normal, que sólo intentaban asustarnos, para que
- 4:03no encontráramos el lugar donde debíamos cavar, además de que
- 4:07según ella, hice mal al llevar a tanta gente. Yo
- 4:12no regresé de inmediato al lugar, y aunque le ofrecí
- 4:16a mi trabajador moverse del lugar, me pidió permiso para
- 4:19quedarse en la casa en medio del maizal, no vi
- 4:22problema alguno con que el hombre se quedara ahí. Pasaron
- 4:27varios días, y el hombre volvió a buscarme para decirme
- 4:31que la siembra parecía seguir enfermando según él, estaba convencido
- 4:36de que aquella enfermedad de la tierra era ocasionada por brujería,
- 4:40y que no creía en lo que nos había dicho
- 4:43mi abuela, así que había que ponerse atentos para ver
- 4:46dónde tenían su escondite. Consultamos a otra curandera que nos
- 4:52indicó colocar una serie de cruces de madera en distintos
- 4:56puntos del perímetro de la siembra y también leer unas
- 5:00palabras que nos apuntó en una hoja. Seguimos las indicaciones
- 5:05al pie de la letra, y la tierra comenzó a recuperarse,
- 5:09aunque todo estaba mejorando, mi trabajador me contó, que las
- 5:13esferas de fuego seguían apareciendo por encima del maizal, y
- 5:17que se había dado cuenta, que esto ocurría cada día
- 5:21jueves a las 3 de la madrugada. Reuní un grupo de 12 hombres,
- 5:27para enfrentar a las brujas. No hubo necesidad de esperar
- 5:32a que aparecieran las esferas, pues según mi trabajador, conocía
- 5:37muy bien el lugar donde paraban estas esferas, levantamos un
- 5:41pequeño campamento cerca de un monte. Pasaban de las tres
- 5:46de la madrugada y no veíamos nada en el cielo,
- 5:49los hombres se empezaron a desesperar, amenazaban con irse y
- 5:53estaban a punto de hacerlo, cuando en el cielo vimos
- 5:57pasar las esferas, no las había visto tan de cerca,
- 6:01no sabría cómo describirlas, parecían hechas de humo y lumbre,
- 6:05pero encerradas en una esfera perfecta. De inmediato seguimos las luces,
- 6:11que desaparecieron en la parte más alta del cerro, trepamos
- 6:15el cerro, nos quedamos escondidos debajo de unos matorrales, entonces
- 6:20vimos un macabro espectáculo. Había una fogata, del fuego salían serpientes,
- 6:27alrededor de la fogata había siete mujeres, si es que
- 6:32se le puede llamar mujeres, ya que la piel les colgaba,
- 6:35daba la impresión de que su piel no fuera original
- 6:38del cuerpo. Uno de los hombres se asustó y gritó,
- 6:42esto ocasionó que una de las horribles mujeres se acercara
- 6:46a nosotros. Jamás he visto un ser más horripilante en
- 6:51toda mi vida, aquel rostro, estaba formado por pura piel,
- 6:56no había ojos, la nariz solo era un par de
- 6:59agujeros en medio de la cara y aunque no tenía labios,
- 7:03producía un horrible sonido, algo parecido a un gorgoreo. Todos
- 7:09los hombres corrieron, yo desafortunadamente estaba paralizado, no me podía mover,
- 7:15lo único que logré hacer fue cerrar los ojos. Mientras
- 7:18sentía como aquella aberración me tocaba la cara, empecé a
- 7:22rezar en mi mente, pidiéndole ayuda a Dios, quien no
- 7:26me respondió de inmediato, pues empecé a escuchar como si
- 7:30miles de serpientes se acercaran a mí. Recordé las palabras
- 7:35de la curandera, sería magia, pues apenas pensé en ellas,
- 7:40pude volver a moverme y a hablar, ante mis ojos
- 7:43ya no había nada, sólo los restos de una fogata
- 7:46que humeaba. Regresé caminando lento, ya que me sentía mareado,
- 7:52no tardé en encontrarme con los hombres. Después de mi
- 7:57encuentro con aquellas brujas, caí enfermo, duré al menos una
- 8:02semana en cama, con fiebres repentinas que me causaban alucinaciones, desafortunadamente,
- 8:08en el pueblo no hay muchos médicos. Así que viajé
- 8:12para ser atendido en una clínica en el Hospital General
- 8:15de Zapopan, en donde fui analizado por especialistas, mi estado
- 8:19de salud no mejoraba. Una enfermera me recomendó consultar a
- 8:25un hombre que se dedicaba a la parapsicología. Este hombre
- 8:29me ayudó mucho. Mi estado de salud no tardó en mejorar,
- 8:33aunque sus métodos eran extraños. Utilizaba algunos aparatos electrónicos raros.
- 8:40Su consultorio se encontraba cercano a la basílica, en un departamento,
- 8:44aunque no sé si aún siga atendiendo ahí. Regresé al rancho,
- 8:51donde todo iba bien, hasta que una mañana, en época
- 8:54de cosecha, llegaron a hablarme algunos trabajadores, me informaban que
- 8:59encontraron algo extraño en uno de los graneros. Apenas al
- 9:05llegar allí, vi que los hombres estaban reunidos, frente a
- 9:09uno de los conos de recolección, le golpearon con un palo,
- 9:12y un sonido igual al que hacían las brujas del
- 9:15campo se dejó de escuchar. Ordené a los hombres que
- 9:20vaciaran todas las mazorcas. Cuando cayó todo el contenido, encontramos
- 9:26un trozo de piel momificada. Lucía asqueroso. Los hombres lo
- 9:30levantaron con una pala y lo arrojaron a un costal.
- 9:33En ese momento un enorme pájaro se lanzó contra nosotros.
- 9:37Ni siquiera vimos de dónde había salido. Quemamos el trozo
- 9:43de piel con gasolina en un montículo a las afueras
- 9:46del rancho. Hasta la fecha no me he enterado de
- 9:51nuevas apariciones, aunque las esferas se siguen apareciendo de vez
- 9:55en cuando, pero mientras la tierra siga siendo fértil, no
- 9:59creo que haya algún problema con esas brujas, o quizás
- 10:03las cruces de madera las mantienen a raya. Hola, quiero
- 10:14contar mi historia, antes de que él venga por mí.
- 10:19Crecí entre dos mujeres que el pueblo evitaba, mi abuela
- 10:22y mi madre. Desde niña escuché que la gente decía
- 10:26que éramos brujas, yo pensaba que eran chismes para asustar niños,
- 10:31hasta que empecé a ver lo que hacían en la
- 10:33casa y en el monte. Hablo de lo que vi
- 10:37con mis propios ojos, de lo que toqué con mis manos,
- 10:40de lo que olí pegado a las paredes. Vivíamos en
- 10:45una casa aislada, al final de un camino de terracería
- 10:49que se abría entre mezquites, la fachada era de adobe
- 10:52con cal gastada, techo de lámina amarrado con alambre, y
- 10:56una puerta pesada con bisagras oxidadas que siempre se atoraban.
- 11:01A un lado quedaba el gallinero, vacío desde hacía años
- 11:05porque nadie nos vendía animales, el corral tenía un portón
- 11:09de madera astillada y un bebedero seco. El monte rodeaba todo, nopales, huisaches, espinos.
- 11:18Los vecinos cruzaban por la vereda lejana, preferían dar vuelta
- 11:22antes que pasar frente a nuestra cerca, si alguna vez
- 11:25se veían obligados a hacerlo, apretaban el paso sin voltear.
- 11:32La casa por dentro era otra cosa, en la sala
- 11:35había un altar armado sobre una mesa viejísima, un paño negro,
- 11:39un cuenco de barro con cera pegada, frascos con alcohol,
- 11:43hierbas y polvos, fotografías viejas en blanco y negro, y
- 11:48una figura de barro oscuro con cuernos cortos. En los
- 11:52estantes se veían botellas con líquidos turbios, huesos pequeños atados
- 11:56con hilo rojo y bolsas de manta con tierra etiquetada
- 12:00a mano, panteón, cruce, arroyo. Mi abuela guardaba todo en orden,
- 12:06pues decía que cada cosa tenía dueño y propósito, en
- 12:10las noches colocaban velas negras en todas las ventanas y
- 12:13el resplandor formaba sombras en los muros como si la
- 12:17casa respirara. Ese brillo y el olor a cera derretida
- 12:21se me quedaron grabados. Desde que tengo memoria, vi trabajar
- 12:27a mi abuela con una precisión fría, calentaba un cuchillo
- 12:30en el fogón, cortaba la sangre de una gallina y
- 12:33la dejaba caer sobre símbolos que mi madre pintaba en
- 12:37el piso con carbón y sal. Yo miraba desde el
- 12:41marco de la puerta con los pies descalzos, me ponían
- 12:44a alcanzarles paños, a traer agua o a encender más
- 12:48velas cuando goteaban. La sangre se espesaba y el humo
- 12:52de copal se mezclaba con un olor agrio que se
- 12:55pegaba a la ropa. En la pared, sobre el altar,
- 12:59mi abuela colocaba papeles con nombres y fechas, algunos nombres
- 13:03los reconocía, porque eran de gente del pueblo. También me
- 13:09tocó ver cómo atendían a los que llegaban a pedir favores,
- 13:13venían de noche, con sombrero calado y reboso, cargando bolsas
- 13:17de mandado. Traían pago en efectivo o en especie, botellas, maíz, medicinas, telas.
- 13:26Pedían lo que fuera, que un hombre regresara a su casa,
- 13:30que un negocio prosperara, que un rival enfermara, que un
- 13:34juicio se torciera. Mi madre les hablaba en voz baja,
- 13:38les pedía un objeto de la persona a la que
- 13:41iban a trabajar, y les marcaba un día para volver
- 13:44por la entrega. Muchos salían con la cara tensa pero agradecida,
- 13:49como si al cruzar nuestra puerta ya hubieran resuelto su vida.
- 13:54Mi abuela hablaba sin rodeos del pacto con el Señor
- 13:57del infierno, no usaba adornos ni palabras finas, decía que
- 14:02Él exigía disciplina, ofrenda y obediencia, a cambio, nos abría
- 14:07la puerta de enfermedades y de muerte, y también la
- 14:10de curaciones cuando convenía. Decía que con su marca, una
- 14:15mujer no envejece como las demás, y que la voluntad
- 14:18de otros se doblega si se trabaja como se debe.
- 14:22Yo la escuchaba sentada en un banco, mirando sus manos
- 14:25arrugadas y rápidas moviendo frascos y nudos, mi madre asentía
- 14:29y repetía los pasos como si estuviera copiando una receta.
- 14:35En el patio aparecían cabezas de chivo colgadas para desangrarse,
- 14:40amarradas de las patas a un travesaño, en el tendedero
- 14:43se mezclaban sábanas con trapos manchados de tierra y cera.
- 14:48En una caja de madera guardaban muñecos de trapo hechos
- 14:52con retazos, algunos con alfileres clavados en la frente, otros
- 14:56con hilos que amarraban brazos y piernas. Yo reconocía esos
- 15:01muñecos cuando mi madre salía al monte antes del amanecer
- 15:04y regresaba sin ellos, decía que cada cosa debía quedar
- 15:08en su lugar, barrancas, cruz de caminos, bases de puentes
- 15:13o troncos huecos. Las madrugadas eran las horas fuertes, no
- 15:19había descanso, en cierto punto del reloj se escuchaban carcajadas
- 15:23lejanas y luego un canto apagado, a veces llegaban gritos cortos,
- 15:28como de mujer con fiebre. Yo me apretaba las rodillas
- 15:32contra el pecho en mi cama de tablas, y contaba
- 15:35el tiempo entre los rezos, esperando que amaneciera, mi madre
- 15:39caminaba de un cuarto a otro, con un frasco en
- 15:42la mano y me ordenaba que me quedara quieta, la
- 15:45casa olía a humo, a salmuera y a sangre seca.
- 15:51Con los años noté cambios en ellas, tras un ritual pesado,
- 15:55mi madre amanecía con ojos brillantes y paso ligero, como
- 15:59si la fatiga se le hubiera ido, y a mi
- 16:01abuela se le quitaba el dolor de cadera por semanas.
- 16:06Hablaban de pagar y cobrar, de cierres y deudas, decían
- 16:09que la familia estaba amarrada desde antes de que yo
- 16:12naciera y que mi nombre había quedado anotado en un
- 16:16cuaderno que no me dejaban ver. Cuando preguntaba por qué
- 16:20yo también tenía que aprender, mi abuela contestaba que las
- 16:24de nuestra sangre no tienen elección, la casa pedía continuidad.
- 16:30En el pueblo, la gente lo sabía a su manera,
- 16:33a veces, en la tienda, una mujer me apartaba con
- 16:37el codo sin mirarme, otras me dejaban al final de
- 16:40la fila, y en la escuela me señalaron. Cuando murió
- 16:43el papá de una compañera en un accidente, la maestra
- 16:47evitaba mi mesa cuando pasaba lista. Yo aprendí a caminar
- 16:51con la cabeza baja, sin hacer ruido, y a regresar
- 16:55temprano por la vereda larga, sabía que la cerca de
- 16:58nuestra casa marcaba otra ley. Me acuerdo de una tarde
- 17:04de lluvia, en la que llegaron dos hombres con botas
- 17:07ennodadas y sombrero ancho, traían una bolsa de yute con
- 17:11frutas y billetes, mi madre los hizo pasar a la
- 17:14cocina y cerró la cortina. Salieron al rato con la
- 17:18mirada perdida. Esa noche mi abuela preparó tres vasos de
- 17:22agua con sal, los dejó en el piso alrededor del
- 17:25altar y se quedó esperando. Antes de medianoche llegó un
- 17:29viento helado por debajo de la puerta. Las velas titilaron,
- 17:34la cera corrió como aceite, y mi abuela sonrió satisfecha,
- 17:38dijo que el encargo ya había sido recibido y que
- 17:41la paga valía la pena, yo me quedé viendo como
- 17:44la cera se endurecía con formas raras, como pequeñas manos.
- 17:50Crecí con miedo, pero el miedo se volvió costumbre, pero
- 17:54aún así, cada vez que me tocaba lavar el piso
- 17:57del cuarto del altar, mis manos temblaban al frotar las
- 18:01manchas oscuras entre las marcas de carbón. Mi madre me
- 18:04exigía pulcritud y me decía que una casa como la nuestra,
- 18:08se cae si se descuida un solo detalle, la cuerda
- 18:12mal hecha, la foto mal puesta, la vela apagada antes
- 18:15de tiempo, su voz mandaba y su mirada cortaba. Siempre
- 18:21supe que estaba metida en un pozo del que no
- 18:24se sale fácil, no hacía planes fuera del cerco de
- 18:27alambre ni soñaba con mudarme al barrio de la iglesia,
- 18:30yo medía mi vida por trabajos, por lunas, por días
- 18:34de ofrenda, y aunque hacía lo que me pedían, el
- 18:37cuerpo me anunciaba otra cosa, un peso en el pecho,
- 18:41un rechazo que me levantaba del petate antes de que llamaran,
- 18:45lo digo claro porque así fue. Al cerrar esta primera parte,
- 18:51confieso que el miedo me acompañó desde la infancia, como
- 18:54un bulto pegado a la espalda, mi madre repetía que
- 18:58una bruja no teme a nada, porque ya le pertenece
- 19:01al diablo. Yo asentía por obediencia, pero por dentro sentía
- 19:06que ese destino no era mío, y esa grieta empezó
- 19:10a abrirse. Cuando cumplí 13 años, mi madre decidió que ya
- 19:16estaba lista para aprender, no me preguntó, me colocó frente
- 19:20al altar, me dio una cubeta con agua salada y
- 19:23un trapo de manta para lavar el piso marcado con carbón.
- 19:28Me enseñó a mezclar polvo de chile con sal gruesa,
- 19:31a contar velas y a medir el pabilo con un
- 19:34dedo de margen para que ardieran parejo. Mi abuela me
- 19:38asignó una libreta, ahí anotaba fechas, fases de la luna,
- 19:42nombres abreviados, pagos y entregas, cada marca tenía sentido y
- 19:47me pedían exactitud. Recuerdo una noche entera de trabajo, el
- 19:53cielo estaba cubierto y el aire olía a humedad. Mi
- 19:58abuela preparó la mesa grande con el paño negro, acomodó
- 20:01un cuenco de barro rojo, afiló un cuchillo sobre una
- 20:05piedra y me indicó que sostuviera dos velas negras, una
- 20:09a cada lado del cuenco. Mi madre trajo la cabra
- 20:13del corral, era un animal joven, con las patas amarradas
- 20:16y el hocico retenido con un lazo para que no mordiera,
- 20:20mi abuela apoyó la mano sobre la frente del animal,
- 20:24acercó la boca a su oreja y recitó palabras en
- 20:27un idioma que no entendí. La voz salía firme, pareja,
- 20:32sin pausa, después subió el cuchillo y lo bajó con
- 20:35precisión sobre el cuello. La sangre golpeó la pared del
- 20:39cuenco y empezó a juntar espuma, el olor metálico se
- 20:43pegó en la lengua, yo respiré por la boca y
- 20:46mantuve la mirada fija en la línea de sangre que
- 20:49se formó en el borde. Cuando el cuenco tuvo suficiente,
- 20:54mi madre esparció sal alrededor de la mesa y trazó
- 20:57con carbón un círculo que cortaba la entrada del cuarto,
- 21:01luego mezcló la sangre con un polvo oscuro, que guardábamos
- 21:05en un frasco etiquetado como panteón, y usó un pincel
- 21:08de isle para dibujar marcas sobre el paño negro. Eran
- 21:13signos rectos, repetidos, cruzados con líneas que se unían en
- 21:17un punto, a un lado, sobre la tabla, reposaban los
- 21:21objetos que siempre encontraba en ese lugar, tres falanges envueltas
- 21:25en tela, dos dientes humanos, una bolsa con tierra de cementerio,
- 21:30un puñado de clavos pequeños, fotografías en blanco y negro
- 21:34con nombres por detrás, y la figura del ídolo de
- 21:37barro oscuro con cuernos cortos. Mi abuela lo colocó al centro,
- 21:43frente al cuenco, dijo que la vista del ídolo tenía
- 21:46que apuntar hacia la puerta. La mesa del altar era
- 21:51un mapa de encargos, las fotos tenían alfileres en esquinas
- 21:55específicas y algunas traían un listón amarrado en diagonal, mi
- 21:59madre movía cada pieza como quien acomoda herramientas, si el
- 22:04favor era para negocio, sumaba monedas en un platito. Si
- 22:08pedían daño, acercaba el cuenco y untaba las marcas con
- 22:12el pincel, si el asunto era de salud, cambiaba a
- 22:16velas blancas y polvo de raíz seca. Yo anotaba en
- 22:20la libreta, nombre, objeto entregado, pago, fecha de entrega y
- 22:25lugar donde dejarían no pactado. Aprendí a reconocer clientela con
- 22:30sólo mirarles los zapatos, mientras esperaban afuera, botas con barro
- 22:35de barranca, guaraches con polvo de carretera, zapatos de ciudad.
- 22:42Llegaban de noche hombres con chamarra cerrada que buscaban dinero
- 22:46rápido o protección para un trato, mujeres que pedían venganza
- 22:50contra un marido, una suegra, una vecina y gente del
- 22:54pueblo que temblaba en la puerta. Se persignaba al cruzar
- 22:58y luego dejaba billetes arrugados junto a una bolsa con cabellos,
- 23:02uñas o una prenda sin lavar. Mi madre atendía sin juicio,
- 23:07les pedía exactitud en el nombre y un objeto personal,
- 23:11entregaba instrucciones breves, donde dejar la ofrenda, cuantos días sin carne,
- 23:17donde no pisar. Al despedirlos, mi abuela quemaba un trozo
- 23:22de resina sobre un anafre, el humo llenaba la cocina
- 23:25y el olor tardaba días en salir de las cortinas.
- 23:31Vi cambios en ellas después de cada trabajo pesado. Mi
- 23:34madre amanecía con la piel tersa, la mirada viva y
- 23:38un paso que parecía de mujer más joven. A mi
- 23:41abuela se le quitaba el dolor de rodillas. Podía caminar
- 23:44toda la mañana sin bastón. Se peinaban frente al espejo
- 23:49con calma, como si el cansancio les resbalara. Yo notaba
- 23:54las venas menos marcadas en las manos y un brillo
- 23:57en los ojos que no era de alegría, sino de
- 23:59propósito cumplido. Esa transformación me inquietaba, era un indicador tan
- 24:05claro como un recibo pagado. Aprendí también la logística de
- 24:10la entrega, a veces salíamos antes del amanecer, cargaba una
- 24:15bolsa de manta con muñecos de trapo rellenos de hierbas,
- 24:18huevos marcados con carbón, frascos con líquidos que mi madre
- 24:23me prohibía destapar, y listones de colores. Caminábamos hasta una barranca,
- 24:28un cruce de caminos o un árbol hueco. Ahí mi
- 24:33abuela me indicaba dónde cavar, cuánta tierra mover, cómo acomodar
- 24:37el muñeco, en qué dirección dejar la foto, y a
- 24:40qué altura colgar el listón, pues nada quedaba al azar.
- 24:45Si la entrega era para cortar, usábamos sal, clavos y
- 24:49un círculo pequeño de cal, pero si era para amarre,
- 24:53añadíamos miel y cabello, si era para enfermar. Mezclaban polvo
- 24:57de panteón con agua de tres llaves y me hacían
- 25:00contar pasos de regreso sin voltear. Una tarde escuché a
- 25:06mi madre y a mi abuela hablar en la cocina
- 25:08mientras ordenaban frascos, yo limpiaba la mesa del altar con
- 25:12un trapo húmedo, y la puerta entre ambas habitaciones dejaba
- 25:16pasar cada palabra. Mi abuela decía que nuestra familia estaba
- 25:20atada desde tres generaciones atrás, que el cuaderno grande con
- 25:24tapas negras contenía los nombres que debían continuar. Dijo mi
- 25:29nombre en voz alta, seguido de una fecha, mi madre
- 25:33respondió que el plazo se acercaba y que yo debía
- 25:36recibir la marca antes de la próxima luna nueva. Hablaban
- 25:41con naturalidad, como si revisaran una lista de compras, yo
- 25:45me quedé tiesa, con la madera fría bajo las manos,
- 25:48guardé el trapo, cerré el frasco de sal y anoté
- 25:51la fecha en mi libreta sin saber por qué lo hacía,
- 25:55quizá para no olvidar que estaba escrita en otro lugar
- 25:58del que no tenía llave. También escuché otra conversación, en
- 26:04la que mi abuela contó una historia de su juventud,
- 26:07dijo que se presentó ante un hombre de traje oscuro
- 26:10en una casa de paredes altas, lejos del pueblo. Llevaba
- 26:14en una caja de madera algunos objetos que ahora reconozco.
- 26:18Salió de esa casa con un compromiso firmado a su modo, disciplina, ofrenda,
- 26:24obediencia y continuidad. Repetía esas palabras como si fueran una
- 26:29regla simple, mi madre asentía y remataba con la misma
- 26:33frase de siempre, la casa pide continuidad. A partir de
- 26:39esas noches mi atención cambió, a mí me ponían a
- 26:42medir pabilos, a coser muñecos, a preparar sal con chile
- 26:46y cal, a rotular frascos con mano firme. Hice todo,
- 26:51pero empecé a observar rutas, horarios, puntos ciegos. Conté pasos
- 26:57de la puerta al portón, medí el tiempo que tardaba
- 27:00en apagarse la última vela, revisé el sonido del candado
- 27:04cuando mi madre cerraba por dentro y aprendí a forzarlo
- 27:08con un gancho de cabello. Guardé una muda de ropa
- 27:12en una bolsa de plástico enterrada junto al tronco del
- 27:15mezquite grande y escondí unas monedas en la suela de
- 27:18mis huaraches, nadie lo notó porque mis tareas seguían al
- 27:22ritmo que ellas exigían. No dejé de registrar lo que
- 27:27vi aquella primera noche de la cabra, el cuenco lleno
- 27:31hasta el borde, la espuma que se formó en la superficie,
- 27:34el pincel dejando marcas parejas sobre el paño, la figura
- 27:38de cuernos fija frente a la puerta. Lo escribo así
- 27:42porque esos detalles me definieron más que cualquier regaño. Entendí
- 27:47la técnica, el orden, la acumulación de favores y pagos,
- 27:51la apariencia de juventud después del trabajo, la lista de
- 27:55nombres en el cuaderno. También entendí que mi nombre no
- 28:00era un adorno en esa lista, era una instrucción. Desde
- 28:05ese punto comencé a pensar en escapar, lo hice en silencio,
- 28:09con precaución, aprendí a vestir dos capas para quitarme la
- 28:13de arriba sin despertar a nadie, cambié el lugar de
- 28:16mi petate para quedar más cerca del corredor. Practiqué caminar
- 28:21sin que rechinara la tabla levantada junto a la puerta,
- 28:25todo eso mientras limpiaba cera, afinaba nudos, contaba velas y
- 28:30anotaba pagos. En esa casa nada sucedía sin que mi
- 28:34madre lo supiera, y aún así guardé migas de tiempo
- 28:37a mi favor, no era valentía, fue método. La primera
- 28:43vez que dije que no quería participar fue durante una
- 28:46noche de trabajo pesado, mi madre me había puesto a
- 28:50sostener dos velas largas, mientras mi abuela preparaba una ofrenda
- 28:54con sangre de gallina y muñecos de trapo. La habitación
- 28:58estaba llena de humo de copal y el calor de
- 29:00las velas me quemaba los dedos. Me temblaban las manos
- 29:05y la cera caliente me corría por los nudillos, sentí
- 29:08un rechazo que me subió desde el estómago hasta la garganta,
- 29:12no pude más, dejé caer las velas y dije que
- 29:15no quería seguir, que no iba a ser parte de eso.
- 29:20Mi madre me miró como si no hubiera escuchado bien,
- 29:23luego reaccionó con una fuerza que no esperaba, me sujetó
- 29:27del cabello, me jaló contra la pared y me dio
- 29:30un golpe con el dorso de la mano. La vela
- 29:34encendida rodó al piso y apagó una de las marcas
- 29:37de carbón, eso la enfureció más, me levantó del brazo
- 29:41y me arrastró hasta el altar. La voz de mi
- 29:44abuela sonó detrás, si ella se niega, ya sabes lo
- 29:48que sigue. Sentí un escalofrío cuando mi madre me empujó
- 29:52contra el piso frío, frente al ídolo de cuernos, me
- 29:56gritó que no había vuelta atrás, que el diablo no
- 29:59perdona a quien rompe el pacto. Esa noche dormí llorando
- 30:03con el sabor a sangre en la boca y el
- 30:05olor a cera derretida en la nariz. Desde entonces no
- 30:10volví a estar sola, me vigilaban incluso para ir al pozo,
- 30:14me hacían dormir en el cuarto del altar, sobre un
- 30:17petate delgado extendido frente a la mesa negra, decían que
- 30:21tenía que aprender, que debía aceptar el camino de la
- 30:25familia aunque fuera a golpes. No me permitían salir al
- 30:29patio sin una de ellas pegada a mi sombra, cuando
- 30:32entraban clientes, me obligaban a quedarme en la cocina y
- 30:36a sostener frascos mientras ellas trabajaban. Yo no hablaba y
- 30:40me guardé todo, pero por dentro sentía que algo en
- 30:44mí se quebraba. Dormir ahí fue una condena. La primera
- 30:49noche sentí que alguien respiraba detrás de mí. Me cubrí
- 30:53con la manta hasta la cabeza y recé bajito lo
- 30:56que recordaba. En algún momento escuché como el aire del
- 30:59cuarto cambiaba. Las velas chisporrotearon solas y el olor a
- 31:03humo se mezcló con un hedor agrio, como de carne podrida.
- 31:08Abrí los ojos y vi sombras moviéndose en el techo, alargadas,
- 31:12como si brazos enormes se arrastraran por las paredes. No
- 31:17eran proyecciones de las velas, eran cuerpos deformes que reptaban
- 31:21en silencio. Me quedé quieta hasta que sentí un peso
- 31:24en el pecho. Algo me aplastaba el cuerpo, impidiéndome moverme.
- 31:31No dormí bien durante semanas y cada noche era peor,
- 31:35escuchaba voces cerca de mi oído, susurrando mi nombre, a
- 31:39veces sentía dedos fríos en mis tobillos. Una noche vi
- 31:44claramente una figura sentada al pie de mi petate, un
- 31:47cuerpo oscuro, más alto que cualquier hombre, con cuernos largos
- 31:51y ojos rojos encendidos. Estaba quieto, mirándome sin pestañear, cuando
- 31:58intenté gritar, la voz no salió. Me tapé la cara
- 32:02con la manta y me quedé así hasta que amaneció,
- 32:05nadie me creyó cuando conté lo que vi, mi abuela
- 32:08solo sonrió, diciendo que era señal de que el señor
- 32:12del infierno me había aceptado. Durante el día no era mejor,
- 32:18me obligaban a practicar nudos, a preparar bolsas con tierra
- 32:22y ceniza, a escribir nombres en trozos de papel que
- 32:25luego quemaban frente a mí. Me hablaban de obediencia y lealtad,
- 32:30de que todas en nuestra sangre habían servido desde hacía generaciones,
- 32:34que yo no sería la excepción. Yo asentía, pero cada
- 32:39palabra me llenaba de rechazo, pensaba en correr, pero sabía
- 32:43que conocía en cada rincón del pueblo y que no
- 32:46tenía a dónde ir. Una madrugada desperté sobresaltada, escuché pasos
- 32:53suaves y voces desde la cocina, me arrastré hasta la
- 32:56puerta entreabierta y vi a mi madre sentada frente a
- 32:59la mesa, con la cabeza entre las manos, mi abuela
- 33:02estaba de pie, mirándola con seriedad. Escuché sus palabras como
- 33:08si me las estuvieran grabando, si ella no quiere ser bruja,
- 33:12será la ofrenda, así lo marcan las reglas. Una se
- 33:16entrega para sellar el pacto y la casa seguirá teniendo fuerza,
- 33:20mi madre asintió sin mirarla, dijo que ya había tomado
- 33:24una decisión, que yo no volvería a salir de ese cuarto,
- 33:28sentí que la sangre me hervía en las venas. Regresé
- 33:33al petate temblando y no pude dormir, pasé el resto
- 33:37de la noche con el corazón golpeando las costillas, mirando
- 33:40la puerta como si en cualquier momento fueran a entrar
- 33:44por mí. Al amanecer fingí estar enferma para no ayudar
- 33:48en el patio, me dejaron encerrada en el cuarto del altar, ahí,
- 33:52rodeada de fotos clavadas con alfileres y frascos con huesos,
- 33:56entendí que mi vida ya no tenía valor para ellas,
- 34:00no era su hija ni su nieta, era una pieza
- 34:03de cambio para mantener su pacto. Ese día sentí miedo verdadero,
- 34:09distinto al que me había acompañado toda la vida, antes
- 34:13temía a lo que veía en el altar, a los susurros,
- 34:16a las sombras, ahora el miedo tenía el rostro de
- 34:19mi madre y la sonrisa de mi abuela. Sabía que
- 34:23si no hacía algo pronto, me entregarían como si fuera
- 34:27una cabra más, así que empecé a repasar todo lo
- 34:30que había planeado en secreto. La ruta hacia el camino,
- 34:34el tronco del mezquite donde había enterrado una bolsa, el
- 34:38gancho de cabello que servía para abrir el candado de
- 34:41la reja, cada detalle que había practicado en silencio, se
- 34:45convirtió en mi única esperanza. Ese día no lloré, me
- 34:50quedé inmóvil, mirando el altar con el ídolo de cuernos
- 34:54apuntando hacia mí, supe que no podía esperar ayuda de nadie,
- 34:58la gente del pueblo ni siquiera cruzaba por nuestra calle,
- 35:02nadie iba a arriesgarse. Si quería vivir, tenía que salir sola,
- 35:08sentí una calma extraña, como si una parte de mí
- 35:11hubiera aceptado la guerra, mis manos dejaron de temblar y
- 35:14me juré que no moriría en ese cuarto. En esa casa,
- 35:20la traición no dolió porque ya no quedaba cariño, lo
- 35:24único que sentí fue un hueco frío en el estómago,
- 35:27mi madre me había dado la vida, pero ahora la
- 35:30ponía sobre la mesa como pago, mi abuela, que me
- 35:33había enseñado a caminar, firmaba mi sentencia. Me repetí que
- 35:38esa noche no me volverían a encontrar dormida, que si
- 35:41querían ofrecerme, tendrían que casarme, y así, mientras el sol
- 35:46se apagaba detrás del monte, mi mente comenzó a trazar
- 35:50el plan que decidiría si amanecía viva o no. Esa
- 35:55noche todo olía distinto, había un silencio espeso alrededor de
- 35:59la casa, ni los grillos cantaban. Me despertaron antes de medianoche.
- 36:06Mi madre entró al cuarto del altar con una lámpara
- 36:09de aceite, no me miró a los ojos, dijo que
- 36:12me levantara y me llevara el vestido negro que había
- 36:15dejado sobre el baúl, yo sabía que esa ropa no
- 36:18era para mí. Era la que se usaba para las entregas,
- 36:22no dije nada y me lo puse mientras mi madre
- 36:25salía a buscar algo. El vestido estaba frío, áspero, y
- 36:30tenía manchas que no quise mirar, sentía el corazón golpeando
- 36:34el pecho tan fuerte que me costaba respirar. Cuando abrí
- 36:40la puerta, el pasillo estaba iluminado sólo por velas negras
- 36:44que formaban un camino hasta la sala, el aire estaba denso,
- 36:48cargado de humo y de un aroma dulce que me
- 36:51mareaba en el centro del cuarto. Habían formado un círculo
- 36:55perfecto de velas negras y marcas de sal. El altar
- 36:59estaba preparado como nunca antes lo había visto, cuchillos de
- 37:03distintos tamaños sobre el paño negro, frascos con líquidos oscuros,
- 37:08muñecos de trapo atravesados por alfileres, fotos esparcidas con nombres
- 37:13escritos en tinta roja, y al centro, el ídolo con
- 37:17cuernos más grande que de costumbre. Parecía recién pintado, el
- 37:22brillo en su superficie se veía húmedo, y la luz
- 37:25de las velas hacía que sus ojos hundidos parecieran seguirme.
- 37:31Mi abuela estaba de pie frente al altar, vestida de negro,
- 37:35con un velo que le cubría la mitad del rostro,
- 37:38sus labios se movían rápido, pronunciando palabras que no entendía,
- 37:43en una lengua que sonaba antigua y cortante. Mi madre
- 37:47afilaba un cuchillo sobre una piedra. El sonido metálico se
- 37:51mezclaba con los murmullos de mi abuela. Me sentaron en
- 37:54una silla de madera y comenzaron a amarrarme. Usaron cuerdas
- 37:58gruesas que me cortaban la piel de las muñecas y
- 38:01el olor a sangre fresca me revolvió el estómago. Habían
- 38:06sacrificado algo antes de que yo entrara, la sangre goteaba
- 38:10de un cuenco y corría por una canaleta hecha en
- 38:12la mesa, me dejaron las piernas atadas y una cuerda
- 38:16alrededor del torso que me sujetaba al respaldo. Yo no
- 38:20dije nada, sabía que cualquier palabra sólo empeoraría todo. Las
- 38:26ventanas estaban cerradas y cubiertas con telas negras, el humo
- 38:30de copal y de otro incienso que no reconocí llenaba
- 38:33el cuarto, las llamas de las velas bailaban solas, formando
- 38:37sombras que parecían brazos y manos estiradas hacia mí. Mi
- 38:42abuela levantó el cuenco de sangre y comenzó a rociar
- 38:45gotas alrededor del círculo, mientras lo hacía, su voz cambió
- 38:49de tono. No era la voz de una mujer vieja,
- 38:53sino una voz ronca, profunda, que retumbaba en las paredes
- 38:57y cada palabra que pronunciaba hacía que el aire pareciera
- 39:01más pesado. Mi madre dejó el cuchillo sobre la mesa
- 39:06y comenzó a preparar otro frasco, mezclando polvos que chisporroteaban
- 39:10al caer sobre el líquido oscuro. Yo respiraba rápido, intentando
- 39:16no desmayarme. Entonces lo sentí, una presencia detrás de mí,
- 39:22el aire helado me recorrió la espalda y la cuerda
- 39:25se me clavó más en la piel. No lo vi
- 39:29de inmediato pero lo supe, estaba ahí. Giré apenas la
- 39:33cabeza y vi una sombra inmensa al borde de la luz.
- 39:38Era más alta que cualquier hombre, tenía cuernos largos que
- 39:41rozaban el techo y ojos rojos encendidos que me miraban fijo,
- 39:46su respiración era pesada, como si el aire pasara a
- 39:49través de un hueco profundo. Lo escuché decir mi nombre
- 39:53con una voz tan grave que sentí que las tablas
- 39:55del piso vibraban, aquí está, dijo, aquí está. Los animales
- 40:02del corral comenzaron a gritar al mismo tiempo, las velas
- 40:06se apagaban solas una por una, mi madre intentó encenderlas
- 40:10de nuevo, pero una ráfaga de viento entró por debajo
- 40:13de las cortinas y apagó todas a la vez. La
- 40:17oscuridad fue total por un segundo, sentí manos frías tocándome
- 40:21el cuello y un murmullo en el oído, me temblaban
- 40:24las piernas, pero no podía moverme. Mi abuela gritaba oraciones
- 40:29en su lengua extraña, y el cuchillo cayó al suelo
- 40:33con un golpe seco, todo era caos, el viento rugiendo
- 40:37dentro de la casa, el chillido de los animales, y
- 40:40las voces que no venían de ninguna parte. Fue en
- 40:45ese momento que noté que una de las cuerdas estaba floja,
- 40:49seguramente en medio de la prisa no la habían amarrado bien,
- 40:53mordí la cuerda con todas mis fuerzas, hasta que la
- 40:56sangre me llenó la boca. La cuerda cedió un poco,
- 41:00tiré con los dientes y sentí como se aflojaba más.
- 41:05En el cuarto, mi madre buscaba cerillos, mi abuela seguía gritando,
- 41:10aproveché para soltarme una mano y luego la otra, me
- 41:13moví despacio, deslicé la cuerda por mi torso y me
- 41:16levanté de la silla. El ruido cubría cualquier sonido que
- 41:20yo hiciera. Caminé descalza hasta la puerta, abrí el pestillo
- 41:26sin que rechinara, como lo había practicado tantas veces, el
- 41:31aire frío de la noche me golpeó el rostro, corrí
- 41:34y crucé el patio sin mirar atrás. Esquivando el gallinero
- 41:38y el bebedero vacío, escuché carcajadas detrás de mí, carcajadas
- 41:42graves y burlonas, no de mujeres. Los perros corrían a
- 41:47mi lado, ladrando como locos, sentía el suelo de tierra
- 41:51y piedras cortarme los pies, llegué al camino de terracería
- 41:55y me interné en el monte, guiándome sólo por la
- 41:58luz de la luna. las ramas me arañaban los brazos,
- 42:04las piedras me hacían sangrar, pero no paré, a mis
- 42:07espaldas escuchaba pasos pesados que no eran humanos, y las
- 42:11carcajadas se mezclaban con voces susurrando mi nombre, casi no
- 42:15podía respirar, pero seguí corriendo. Después de lo que pareció
- 42:20una eternidad, vi las primeras luces del pueblo, grité con
- 42:24todas mis fuerzas y una señora salió de su casa
- 42:27y me vio llena de sangre y tierra, me llevó adentro,
- 42:31me dio agua, pero yo no podía hablar, solo lloraba
- 42:34y repetía que no quería volver. Nunca regresé a esa casa.
- 42:40A los dos días, algunos vecinos fueron a buscar a
- 42:44mi madre y a mi abuela. Encontraron la puerta abierta,
- 42:48el altar cubierto de símbolos pintados con sangre seca, frascos
- 42:52rotos y huesos esparcidos por el piso. Ya no había
- 42:56rastro de ellas y nadie se atrevió a limpiar. La
- 43:00casa quedó abandonada, convertida en un lugar que todos evitan,
- 43:04yo me mudé a otra región, no digo mi nombre
- 43:07ni mi apellido, pues vivo con la certeza de que
- 43:10el pacto sigue activo. A veces, en la madrugada, escucho
- 43:15una respiración pesada detrás de mi puerta y una voz
- 43:18que susurra mi nombre, sé que algún día vendrán por
- 43:22lo que creen que es suyo. Relatos Anónimos