Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: Descanso, con Santiago Alba Rico (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va igualmente derrotero. Pérdalo bien camino y dirección medio tomado para llegar al fin propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar o que nos vamos, dirección que se da. Por escrito. Para María Díaz alemán, va a ser buen fin de un libro que contiene de rapón, luego línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos. Rota derrotero, déjate ja otel derroteros iroso pensar paseando con Santiago, Alba, Rico Hola santi y qué tal, cómo estás, qué tal, Javier, qué ale gría oir te ja todo sí, pues, bien, bien, necesitado de descanso la verdad. Bien, pues, pues, pesa este te iba a proponer que habláramos de eso de descanso, que parece un concepto bueno, como muy banal, pero que esconde. Yo creo que hay grandes profundidades antropológicos absolutamente de acuerdo y tan necesario para la vida humana y para cualquier vida, pues, en efecto, y fíjate, sin embargo, que el descanso es un término morfológicamente negativo, de manera que entendemos que el cansancio es lo natural, lo inevitable y lo normal. Pero antes de ver qué conclusiones sacamos de esta asociación del cansancio con la normalidad, pues habría que preguntarse que de dónde viene la palabra, porque a veces la historia de una palabra nos revela también algunas de sus prismas más complejos, y viene del latín cansar, que es en realidad un préstamo griego cuyo significado original tenía que ver con la navegación de cabotaje la costera y tenía que ver con las dificultades para moverse por la costa, evitando los escollos, los arrecifes, los fondos traicioneros. Imagino que, claro evidentemente, navegar así es muy cansado. Sin embargo, luego pasa al latín y así llega hasta la Edad Media con un significado que tiene más bien que ver con lo que hacemos tú y yo con estas conversaciones que llamamos derroteros. Tiene que ver con el hecho de desviarse de un camino para hacer un alto. Cualquier caso, desviarse del camino. Ese es el significado original, el latín del verbo, del verbo cansar. Y es curioso que al final el cansar latino será convertido en el descansar castellano, porque Martín nos referimos a descansar cuando, tras las largas fatigas de un camino, nos desviamos de él para hacer un alto en la posada, en la oda en la posada. En efecto, en la posada? La pausa? Hacemos la pausa en la posada, pero es interesante que lo interpretemos y tú mismo lo has dicho o no posada pausa. El pájaro se posa antes de reemprender el vuelo. En definitiva, que es cierto que de alguna manera, el horizonte del descanso es el cansancio que el descanso niega. Y eso implica yo creo que dos cosas. La primera, que la vida Javier cansa inevitablemente y por eso, quizá en todas las tradiciones y desde luego, en la cristiana, cuando alguien se muere se le desea que descanse en paz, se da, por supuesto, que por fin descansa. En todo caso, hay una segunda interpretación más positiva de esta normalidad del cansancio, y es que el descanso no es bonito o placentero en sí mismo, sino en la medida en que interrumpe una tarea fatigosa, una tarea que nos ha cansado. Y eso quiere decir que el descanso tiene su su fuente fuera de sí mismo y yo, en todo caso, me preguntaría si lo normal estar cansado. Hay alguien que no se canse nunca y que nos canse a los demás, por ejemplo, los niños, pues eso hoy día, porque yo creo que hay dos o tres tres criaturas que no se cansan nunca, que son los niños, los enamorados y los dioses. A mí me gusta muchísimo en la ortodoxia de Chesterton para poco, como sabes, es quizá el libro más convincente en términos de teología cristiana, al que mejor demuestra la existencia de Dios y él compra un poco los dioses con los niños, Dios, en este caso, con los niños, y es que los niños no se cansan nunca, de que el tío que llega de viaje, les haga el truco de sacarles la moneda de la oreja y le piden hazlo otra vez. Hazlo otra vez al otra vez y no se cansan nunca. Pero ni eso pasa con Dios. Dice cheespector que no se cansa nunca. De repetirle al sol por la mañana hazlo otra vez. Eso digamos, tenemos, tenemos que amanecer por eso el sol, el sol sale y no se cansan nunca. De repente, el mismo gesto los dioses No bueno, aunque Dios descansó al séptimo día después de hacer cielo tierra, animales y plantas y todo lo demás. Y todo lo demás tienes toda la razón. Y, de hecho, además, hay eclipses de sol que son momentos de gran felicidad, que son como descansos de Dios, digamos. Pero es verdad que tras crear el mundo, Dios, según la Biblia descansa y a partir de ese día inclu podemos pensar que quizá el mundo empieza a funcionar solo o por lo menos que ese día que llamamos domingo el mundo no funcionó. Y es curioso que el mejor día de la semana es precisamente el día en que de alguna forma el mundo, el mundo en una función Y desde damas, pero hay otra instancia o criatura que no descansa. Nuca las máquinas. Las máquinas no descansan nunca. Y date cuenta de que el descanso de las máquinas lo llamamos fallo Y quizá conviene interpretar el fallo como un descanso mira. Tengo un amigo sacerdote al que aprecio mucho, Carlos Maza, que es un excelente teólogo que a veces manda sus reflexiones. Hace poco me mandaba una reflexión precisamente sobre el fallo y el descanso de Dios. Y en ella empezaba citando un pasaje de una película que sé que has visto y que creo que a todos nos gusta, que es der su Uzala de Kurosava, basada en la novela no menos buena de Vladimir Arseniez. Y ahí hay una escena en la que de su Zala ya un poco viejo acompaña a esos soldados rusos que van de caza y de su Zala dispara y falla y los soldados se ríen de él y de su Zala le dice les pregunta, pero qué pasa es que vosotros no falláis nunca. Ellos jactanciosos aseguran que no fallan nunca. Entonces de Suza les regaña y le dice, pues, muy mal, porque si no falláis nunca, vais a matar a todos los animales y nos vais a dejar a nosotros y a los bosques y la taiga y las selvas sin animales. Entonces lo que está implícito ahí, lo que le está diciendo dersuzar a los soldados es que, de alguna manera, cada vez que un cazador falla, la naturaleza descansa y que, quizá pues muchas veces el bien o por lo menos la felicidad, es el resultado de un fallo y que fallen las máquinas, pues puede ser una gran ventaja para los seres humanos, pues ya se me que hagan un desvío en el camino para hacer un alto, porque me ha arrebatado un momento de de nostalgia al recordar de ver su sala, porque fue la primera película en la que yo lloré en el cine y era muy pequeño. Sí que cuando le veías pues yo debía de tener diez años, me llevaron mis padres a ver aquella película que a mí me fascinó y que he visto otras veces a lo largo de mi vida y que me hizo llorar profundamente porque me enternecía tanto el personaje. No me extraña nada, Javier, porque yo lo recuerdo ahora mismo y también casi se me saltan las lágrimas solo de traerlo a mi memoria. De nuevo. Es un buen comienzo lacrimógeno en el cine, realmente porque es un sí, porque son lágrimas de las muy de vergüenza. No sí, que es lo que pasa a veces en el cine, que te avergüenzas de llorar, porque la película es muy mala y es sentimental. Lo hice, pero con dar su zala no pasa. Eso no es un llanto solidario, es un llanto humbano que abre los brazos al universo entero. Así que halabo tu gusto oye, y también hay otros que no se cansan nunca los enamorados. Bueno, es verdad que se nos olvidaban los enamorados. Yo creo que tampoco se cansan nunca Y te gas, no te cansas de ver a la otra persona de estar con ella, no ni de mirarla, ni de desnudarla, ni de tocarla, ni de verla comer ni ni de verla a caminar. No te cansas nunca. Y de hecho, creo que todo enamorado sabe que el otro o la otra ha dejado de corresponderle cuando de pronto un gesto nuestro, un gesto que hacemos y que hasta entonces les maravillaba o les fascinaba, de pronto les cansa. O cuando ya no quieren repetir una cita o un lugar de cita, o no quieren repetir un gesto. Y eso quiere decir que, en efecto, el amor se está acabando oye. Y qué es lo que nos cansa, de qué estamos cansados ya, pues es una buena pregunta, porque fíjate que esa pregunta no la hace el cis nunca Y es quizá importante que supieramos de qué se cansan los españoles o qué nos cansa a los españoles. Y creo que al final, volviendo al principio y veremos enseguida, nos cansamos de todo, pero a ver de qué nos cansamos. Lo más evidente de trabajar. Nos cansamos de trabajar. No ahórrate esa ese como especie de Pleonasmo que dan nombre al primer poemario de ché ar Pades en el año mil novecientos treinta y uno treinta y dos, que se llama laborar estanca sin trabajar tanta. Y ahí hay un poema que me gusta mucho. Se llama disciplina, disciplina en el que cuenta cómo los trabajadores están en primera persona, porque son poemas. No si recuerdas, el poemario es un poemario muy bonito de experiencia y entonces comienza con eso y con un ilabor y cominchano al alba. Los trabajos comienzan al alba y nosotros dice comenzamos un poco antes del alba, porque los trabajadores salen de casa solos y con sueño, pero antes de llegar al lugar de trabajo se encuentran por el camino y entonces, cuando llegan, ya no están solos, ya no tienen sueño. Les ha dado el sol en la cara y han ido lavándose los ojos también con lo que ven a su alrededor e intercambiándose palabras. Y a partir de ese momento, describe el poema esta alternancia que tiene mucho que ver con el cansancio del descanso, esta alternancia entre el trabajo, el trabajo duro que les obliga a bajar la cabeza y esa mirada que, de vez en cuando, levantando la cabeza, dirigen a la ciudad y que les despierta una sonrisa y que vuelve a activar todos esos pensamientos y vuelve a activar esa convicción de que no están solos en el mundo. Es un poema muy muy simple y muy muy hermoso y tiene que ver, en efecto, con lo que cansa el trabajo y con lo que necesitamos alternarlo con descansos que, a lo mejor se lo tienen que ver con la mirada. Bueno, nos cansamos santíbora, algo que tú siempre pides porque somos cuerpos exactamente. Yo creo que eso es fundamentales. Somos cuerpos y la repetición, la repetición que permite reconstruir el cuerpo, la salud del cuerpo, la energía del cuerpo. En un mundo sublunar que los cuerpos declinan, pues no puede sino producir, sino producir cansancio Y qué más, qué nos cansamos. Yo creo que nos cansamos también de los demás. Claro acuérdate aquello de Jean Paul Sart que el infierno son los otros. Y es y es cierto y aquí volvemos una vez más a la alternancia. Uno se cansa de estar solo y ahora veremos que nos cansamos también nosotros mismos y necesita, obviamente, recurrir a los demás. Y los demás son siempre un alivio, pero son también cuerpos y cuerpos con los que evitablemente chocamos, con los que no nos podemos fundir del todo. Y son cuerpos opacos, cuerpos que no podemos de alguna manera volver enteramente transparentes y que han sufrido recorridos vitales distintos a los nuestros. Y como no hay ninguna posibilidad de fusión, salvo esa provisional del amor, como solo en todo caso puede haber amistad. Y la amistad, y eso es lo bonito, es entre cuerpos que han seguido su propio curso vital, pues al final nosotros nos cansan y, desde luego, pueden ser también un infierno en sus versiones más extremas. Pensemos, en efecto, el daño, el daño el año político, el daño material que hacemos en cuanto que otros en el mundo. En fin, no hay que repasar la historia para entender que está justificado de alguna manera, que SARP pensara que en ciertos momentos, en ciertos contextos, el infierno son los otros. Pero, como bien decías, también nos cansamos en nosotros mismos. De hecho, a veces nuestra propia compañía se nos hace insoportable, claro porque fíjate tú que de los otros podemos descansar, podemos alejarnos de ellos, pero nosotros mismos somos el otro que hay dentro de nosotros y del que no nos podemos librar nunca salvo bueno, pues esto quizá con ejercicio físico, trabajo intenso, con la compañía agotadora de los demás. Cuánta gente no huye de sí mismo, pues, pues no sé a través de la bebida, de la droga, del sexo, del trabajo intenso, porque somos también adictos al trabajo como forma de huir de nosotros mismos Y huimos de nosotros mismos fundamentalmente porque no nos aguantamos. Y es bastante razonable que no nos aguantemos. Y, de hecho, los que menos aguantan son aquellos que, de alguna manera, están siempre reivindicándose a sí mismos, porque el narcisismo extremo, pues conduce siempre a al odio de uno mismo, que son inaguantables y hasta para ellos mismos son inaguantables. Y además, no se aguantan a sí mismos y también nos cansamos, por ejemplo, de pensar y de sentir que a veces teníamos descansar el corazón y la cabeza, las dos cosas de pensar sin duda recuerdas. Creo que con Trackyu en otro derroteros esta anécdota de la que fue de alguna manera mi abuela, Rosa Chacel, la gran escritora del veintisiete que exiliada en Brasil, mientras su marido, pues iba a buscar trabajo, ella se quedaba en casa, tumbada en un canapé y eso de alguna manera despertaba la indignación de la mujer que iba a limpiar su casa mientras ella estaba limpiando. Rosa Chacel estaba allí tumbada y Rosa tra se sentía muy cómoda con esta mirada, pero protestaba y decía. Pero es que yo estoy trabajando, estoy pensando sin parar y pensar es un trabajo también y eso es terrible. No de Rascólnikov que vive en ese Tugurio, el personaje de crimen y castigo que vive en ese Tugurio, infecto del que no sal y está allí todo el día tumbado en la cama. Y una mujer que entra también a limpiar la pensión de mala muerte donde vive se lo recrimila y dice, pero es que no haces nada, tienes que salir y ponerte a trabajar. Y Rasconliccov le dice estoy trabajando, estoy pensando lo terrible rascón Licof es que estaba pensando en matar a una anciana usurera, que era, desde luego, una mujer abyecta y miserable, pero que lo merecía morir. No merece morir nadie. Pero también y tú lo decías muy bien lloró que esto decía una amiga muy ferida, decía las emociones cansan. No nos cansa sufrir y nos cansa también las felicidad. Las emociones cansan mucho. Desgastan nuestras fuerzas, las positivas y las negativas, quizá, desde luego, más las negativas, pero también creo que las positivas. El otro personaje de dos tolles que en un cuento largo, que se llama un corazón mébil y acaba muriendo de felicidad. La agitación que le entra cuando de pronto se enamora y es correspondido, es tal que ya no puede hacer otra cosa. Ni siquiera puede ver a la amada, ni siquiera puede pensar en la madre. La felicidad lo consume y o finalmente lo mata y barbaridad y está pensando también santi que efectuando las que esperan a Godot Nos cansamos de esperar, nos cansamos mal mucho de esperar y creo que cada vez nos cansamos más nuestro que hemos otras veces. La dificultad que tenemos es creciente para prestar atención, las los interin las transiciones nos desesperan y las tenemos que llenar con pantallas y estímulos de todo tipo. No podemos de ninguna de las maneras resistir ya la espera con lo bonito que era antes esperar en una vieja estación de tren donde incluso podía ocurrir que te enamoraras al menos a última vista, o intercambiaras con alguien una mirada, o te pusieras a leer un libro o a construir un poema o sencillamente a pensar con nostalgia. En ciertas cosas, no aguantamos y ya esperar y creo que esta es una de las maldiciones del capitalismo. Nos ha prohibido de alguna manera el regalo la generosidad y nos prohíbe también la espera de que eso que llamos la ontología de la un de lo que aún no ha llegado en realidad es lo que importa. Las cosas queralmente importan. Las Tenemos que esperar desde el amor, que siempre surge de una manera inesperada, hasta el crepúsculo, que no podemos apretar un botón y de pronto ver caer el sol. Hay que esperara a que llegue y por eso fígate yo diría que cuando hablamos de descanso, pues no hay hay que olvidar que ahora mismo hay una cosa que se llama industria de entretenimiento. Hemos dado otras veces ese proceso que se produce a partir de la segunda mitad del siglo XX, que es el desplazamiento de la explotación del trabajo por parte del capitalismo, a la explotación del ocio Y entonces el ocio que he llamado muchas veces proletarizados. Y yendo aquí a un filósofo francés que se llama Stigler, pues el ocio proletarizado es también un trabajo, si piensas tú en el turismo de masas o incluso en este ocio ligado a las nuevas tecnologías, al interrumpido flujo de imágenes y de estímulos en las redes, pues creo que al final el ocio se convierte en momento en un trabajo bueno. Estoy pensando en los influencers, los instagrames de estas personas que ya hacen cosas que supuestamente son su vida, simplemente porque forma parte de su trabajo subido a las redes muestrase como tal. De hecho, cuando viajan como turistas, también no es para disfrutar del paseo de conocer gentes de un café en un rincón oculto, sino para mostrar que están allí claro exacto. Eso es y Creo que de alguna manera todos somos en el sentido influencer, porque hacía mucho tiempo que el turismo, el turismo organizado, el turismo de masas que, además te recuerdo, está organizado de una manera que recuerda mucho a la biopolítica focultiana Y yo diría un mr a a la gestión de los cuerpos por los totalitarismos clásicos, es decir, de alguna manera se pastorean los cuerpos en dirección a las pirámides de equipo. Cómo se pastoreaban los cuerpos en dirección a aus dicho, a los lager Una cosa terrible que ves esta gestión de los cuerpos, es decir, sí vale de un caso, es para matarte, en el otro caso es para divertirte. Y es una diferencia esencial que no hay que olvidar. Pero tampoco hay que olvidar esa afinidad entre el pastoreo de cuerpos. Por parte de poderes interesados, no en tu bienestar, sino en el segundo caso, en el de turismo, el de extraer un beneficio. Y todo eso va acompañado de este cansancio de uno mismo que tiene que ver con la repetición. No yo delante de las pirámides, yo delante del tag bajal. Yo comiendo en un restaurante italiano, esta cosa de que de pronto ya no es el objeto el que importa, sino el hecho de que yo esté entre la Cámara y el objeto. Y al final, una vez más, volvemos a ese yo en la época de su reproductibilidad tecnológica, que resulta enormemente cansino de Benjamin. Sí que hemos hablado de él otras veces. Bueno, cuando has hablado de outswitch y de cómo se pastorea a los turistas como a los cuerpos a los que se iba a encinerar en el campo de concentración, me he acordado de la expresión que abría la puerta de outhwitch arvide mcrgh, es decir, el trabajo, o sea era libres que ahora se podría traducir por el ocio. O será libres el ocio como trabajo o será libres totalmente así es es exactamente eso. No puedes haber encontrado mejor paralelismo. Y además, esto me permite añadir otra cosa y es la pregunta nos hemos dicho de que nos cansamos de pensar, de sufrir, de ser felices, de trabajar, de ser uno mismo de los demás y nos cansamos del mal. El mal se cansa de hacer el mal. Oh jate qué piensas que leía el domingo pasado leía A mí me gustan mucho las columnas que escriben los domingos Guillen Martínez, en Goudax Truck. Son bellísimas, ya son muy profundas. Y ahí se preguntaba se daba libertad y se preguntaba leyendo a un historiador ruso, por qué es Tallin, después de matar todos los años entre mil novecientos treinta y mil novecientos treinta y ocho cientos de miles de personas, en mil novecientos treinta y nueve, de pronto mata a muchos menos menos, mata solo unos miles, y entonces quitaba Guillén a este historiador ruso que decía que tantas acciones injustas producen un cansancio, un agotamiento moral asombroso, es decir, que de alguna manera, pues también el mal se cansaría de hacer, de hacer el mal. Y decía Guillén, pues desde el punto de vista, lo ocurría es que el año treinta y nueve, Stalin estaba simplemente exhausto y dice que suena buena noticia, porque interpreta que de alguna manera no se puede hacer el mal eternamente. Pero Al mismo tiempo, acá de alguna manera una frase muy bonita, pero también muy perturbadora. Acaba diciendo que lo que llamamos de libertad es solamente el descanso, el desmenso del mal. No. Y claro, pues, pues, es que cuando el mal descansa, pues ha producido millones de Huerston, pensemos en Stalin, pensemos en el holocausto, pensemos en el colonialismo, pensemos en el imperialismo, pensemos en tantas y tantas atrocidades, como hemos vivido en los últimos cien años. Entonces es inquietante. No es inquietante porque conviene que no esperemos hacer aquel mal se cance y nosotros nos cansamos del mal. Nosotros nos cansamos del mal mira. Esto tiene mucho que ver con la idea que yo querría dibujar en esta conversación, que tiene que ver volviendo al principio, con la alternancia, con el hecho de que quizá lo normal es cansarse y, por lo tanto, para descansar necesitamos interrumpir. Lo que estamos haciendo no importa si es bueno o es malo. Y eso es una visión antropológica, también un poco, pues triste, no, pero fíjate, yo sí que creo que no nos cansamos de todo. Nos cansamos del frío y del calor, nos cansamos del movimiento y de la inmovilidad, del trabajo y del ocio. Y eso está muy bien en el sentido de que, antropológicamente, el mundo ha estado pensando en términos de alternancia, por ejemplo, las estaciones o, por ejemplo, en los días festivos y laborables, Y por qué está concebido así el mundo. Pues yo creo que porque realmente descansar, descansar, descansamos solo el primer día de sol tras un largo invierno. O descansamos con esos primeros pasos que damos después de haber estado obligados a guardar reposo por una enfermedad durante muchos días. Y eso está bien. Y descansamos y descansamos el primer día de fiesta. Esto en fin, yo creo que todos los que han ido alguna vez a san Fermines lo saben. El primer día de sam Fermín en uno está pletórico de fuerzas y no se cansa de nada el cuarto día de san Fermines, pues resulta ya agotador repetir una vez neumonía y otra vez el mismo gesto. Y por eso incluso hay mucha gente que con depresión, si quieres esos tremendos y lo aplicas a este otro discurso del bien ir y del mal, pues día que nos cansamos también de la libertad, que nos cansamos también de la democracia que nos cansamos también de una institucionalidad democrática del Estado de Derecho. Yo creo que ahí hay que tener cuidado, porque cuando hablamos, por ejemplo, ahora de cambio de ciclo, hay que tener mucho cuidado con no trasladar a la política estas alternancias, que son propias de la naturaleza. No podemos decir bueno, pues no pasa nada, primero las izquierdas, después de las derechas. Eso estaría bien en un mundo realmente democrático en el que gobernarán las izquierdas o las derechas, no pondría jamás en peligro la democracia. Pero cuando decimos ya bueno es lo normal. Primero la democracia, después la dictadura, primero los derechos humanos, después la tortura. Pues, pues, pues no los ciclos están bien para una democracia asentada, pero no nos podemos cansar de la democracia y yo, en este caso diría de las izquierdas, sin que eso tenga un efecto catastrofiado. Y es que el problema es que cada vez nos cansamos más rápido de todo, como decías, porque, como no sabemos, esperar exactamente todo nos cansa inmediatamente, exactamente inmediatamente. Inmediatamente es lo que hay que subrayar Y por eso mismo, creo que hay que reivindicar también el cansancio. Y si hablamos de esto, de la democracia, habría que pedirle a los políticos que descansaran más, que lavaran más platos, que cuidaran más niños, que fueran más al cine, que leyeran más libros, que pensaran más, que se cansaran un poco también de sí mismos. Pero a los ciudadanos habría que pedirles que se can salan un poco más. Debemos pedirnos a nosotros mismos más cansancio, porque hay ciertas cosas de las que no podemos descansar. Una de ellas, que lo hemos dicho, es la vida, porque el descanso se llama muerte y otra, sin duda, la democracia y la justicia social, porque el descanso se llama dictadura y se llama capitalismo. Si no podemos descansar de ninguna de estas cosas, como yo no puedo descansar de estos paseos que hacemos tú y yo a los que, por cierto, hace tiempo no existe. María Bastaros que me preguntaron el otro día, es que está trabajando mucho y necesita a veces descansar incluso de estos derroteros, que son un descanso para nosotros. En efecto, gracias por este rato de descanso, Javier, Gracias a ti