Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 329 | La bendición de tener abuelos.
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- Bold cast número trescientos veintinueve tienes abuelitos aún vivos. Abuelito, abuelita, el anciano de la familia. Quizás sea un amoroso tío una amorosa tía. Te voy a invitar que en los próximos minutos pienses en esa personita especial, el octogenario no nagenario. No sé cuántos años tenga la persona más adulta de tu familia. Te quiero hablar de ella. Primero te pregunto en los próximos cumpleaños del nonito no nita, como decimos en Bucaramaga, Abuelo a buela, qué le piensas regalar bueno. Primero, piensas asistir, piensas hacer el esfuerzo de comprarle un detalle, cuál es el mejor regalo o unas chanclas, unas medias, una canastita llena de cremas para que se unde bueno. De pronto, el abuelo quiere un nuevo radio transistor para que escuche sus noticias. Cuál será el mejor regalo. Esos, cuando lo reciban, se van a sentir que son el mejor regalo. No. Lo mejor que le puedes regalar es tiempo. Tiempo. Algunos dirán te refieres a un reloj josé no tiempo. El tiempo el mejor regalo para los ancianos, el tiempo que sus hijos, sus nietos y todas las personas a su alrededor llenos de jovialidad, de vitalidad en la plenitud de sus vidas le pueden prodigar. La triste realidad es que nuestros adultos mayores se están muriendo en medio de la tristeza y el dolor que les produce sus días de soledad. Nuestros abuelos están solos, no saben ni siquiera cómo enfrentar la soledad en esa tercera edad. Esta es una pandemia silenciosa que viven los octogenarios de nuestra época. Es ese sentimiento subjetivo que afecta a personas de todas las edades y prevalece y se torna a preocupante. Conforme avanza la edad. A medida que las personas se envejecen experimentan una serie de cambios en su vida que pueden aumentar el riesgo de sentirse solas ok. Miremos que dice la palabra de Dios con respecto a esto. El salmista se preocupó de manera especial y entonces le escribe este versículo al señor en forma de oración. Se encuentra en el salmo setenta y uno. Versículo número nueve. Te lo leo en la nueva versión internacional. No me deseches en mi vejez, no me desampares cuando me falten las fuerzas. Te das cuenta de ese clamor. Los ancianos siempre han tenido miedo a medida que envejecen y hoy en día a pesar de que el mundo está lleno de tecnología, de que estamos atiborrados en las ciudades. Los ancianos viven una soledad inmensa y mira los factores que contribuyen a esa soledad. La pérdida de los seres queridos. Bueno, se le van muriendo, los amigos, se van muriendo los familiares. Conforme avanza la edad. Esto se vuelve cada día más común. La pérdida de un cónyuge esa particularmente puede ser devastadora. Imagínate uno vivir alrededor de sesenta o setenta años con el ser amado, compartiendo toda clase de experiencias, durmiendo con esa persona en la cama, levantándose por las mañanas, tomar el primer café, conversar en medio del desayuno la persona con la que se ha peleado discutido durante de sesenta años de la vida. De pronto el anciano se levanta y al día siguiente no está. Ese es un golpe devastador. Ahí es necesario que tanto la familia como los seres más allegados acompañen a la persona por qué, porque además su salud se deteriora, empiezan a aparecer las enfermedades crónicas, la pérdida de movibilidad y otras limitaciones físicas que pueden hacer que sea difícil para las personas mayores mantener una vida social activa. Están postraditos por allí en la cama, sentados en un taburete. Para poder desplazarse de un lugar a otro. Necesitan de la ayuda humana de alguien que los pueda pasar de la cama, a la silla, a la mecedora, a la hamaca. Levantarse de un lugar ya depende no del esfuerzo propio, sino de la colaboración afectiva de la familia. Aparece el aislamiento social. Las personas mayores a menudo se retiran de las actividades sociales, pues debido a sus problemas de salud, tienen amigos con los que antes jugaban, compartían juegos de mesa charlar, salir, a dar una vuelta, a sentarse en la banca del parque. Pero ahora, debido a que no tienen autonomía en el desplazamiento, se pierden sus amigos, sus familiares, ellos también ya no están disponibles. Imagínate Hay muchos cambios a brup todos en la situación de su vida. Mudarse de una casa, les cambian de barrio, les cambian de ciudad. Ya ellos no dependen de tomar sus propias decisiones. Dependen más bien de que el actual líder de la casa no se cambie de barrio, no lo aleje de la ciudad donde siempre se crió. Ahora por temas de salud, por temas de poder darle una mejor vida, se afecta. Vivió durante mucho tiempo en la misma calle, el mismo barrio, la misma ciudad, la misma cultura y de pronto abruptamente se encuentra viviendo en un espacio nuevo. Asomarse a la calle le genera ansiedad, calles grandes solitarias sin nadie que le conozca son el abuelito que está sentado allí. O a veces mudarse a una residencia de ancianos o a una comunidad de jubilados puede ser un ajuste difícil, especialmente si la persona se siente desplazada o desconectada de su comunidad anterior, y a veces las familias tienen como salida preferida enviar al abuelo a un ancianato. Conforme avanza la vida. Las personas dependen más de las otras de sus familiares, sobre todo en las actividades diarias, y por ahí empieza a asomar esa clase de pensamientos de soy una carga para mi familia. Siempre tengo que esperar ser el último en ser atendido. Primero están los niños. Primero están los nietos, los bisnietos. Soy al último que me sirven soy del que no se acuerdan. Eso lo puede llevar a sentimientos de soledad y de aislamiento créeme. Yo he visto la soledad en muchos ancianos. Cuando tengo la oportunidad de visitar los ancianatos y compartir con ellos a través de la lente de sus ojos, se puede ver la enorme soledad con que algunos viven. La soledad no solo es un sentimiento desagradable. Además, tiene consecuencias reales y tangibles para la salud. Las investigaciones han demostrado que la soledad puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas. Se nos enferman del corazón los abuelitos puede agravar la demencia y el deterioro cognitivo se ponen más loquitos. Por ahí los encuentras hablando solos como no tienen con quien hablar. Hablan solitos. Aparecen nuevamente los amigos imaginarios. Las situaciones que vienen a su mente. Producto de esa imaginación solitaria y una partecita de demencia, la soledad reduce la esperanza de vida, aumenta el riesgo de depresión y de ansiedad. Dios, en su infinita sabiduría, diseñó la vida en etapas, desde el fragor y la energía de la juventud hasta la madurez y la experiencia de la vejez. Cada etapa lleva consigo su propia belleza sus propios desafíos. Sin embargo, en una sociedad que a menudo valora la juventud sobre la sabiduría, los abuelitos, los ancianos pueden sentirse olvidados, dejados atrás, sumidos en la sombra, en la soledad. Pero qué is este podcast te está pareciendo muy triste. Bueno, en realidad lo hice. Lo escribí para que te causara ese efecto a ver si de pronto le cambiamos un poco la óptica y lo llevamos al modo en como la palabra de Dios lo ve, o sea, como Dios lo ve. Qué dice Dios acerca de la ancianidad, qué dice de tu abuelito, de tu abuelita, del no no, de la nona Mira lo que dice proverbios. Capítulo número dieciséis, versículo treinta y uno. La cana es corona de hermosura. Cuando se halla en el camino de la justicia, nuestros mayores, aquellos que han recorrido más el camino de la vida, merecen ser honrados, amados cuidados. Imagina por un momento la riqueza de las experiencias y los conocimientos que están en el corazón y en la mente de tu abuelito. Como te dije, los abuelitos se nos están yendo al cielo y nos estamos perdiendo ese gran caudal de sabiduría y de bendición que Dios puso en ellos. Te voy a poner como tarea, luego de escuchar este podcast, que tomes tu apretada agenda, que selecciones un día, un día en el que no estés apresurado, en el que no tengas afán, no hagas una visita a relámpago y vayas donde está esa personita y te sientes y converses con ella. Escucha las historias de sus triunfos, quizá la misma historia te la va a contar tres cuatro veces. Escucha los desafíos que superó, los amores encontrados, los perdidos, las lecciones aprendidas. Cada arruga es un testimonio de una vida vivida con pasión, con lucha, con amor y con fe y seguro si empieza a contarte sus historias, probablemente te veas reflejado o reflejada en ellas. Pero cómo podemos, como hijos y como nietos, sanar los dolores de la soledad que nuestros abuelos podrían estar pasando primero y ante todo, como ya te lo dije, pasa tiempo de calidad con ellos, pero no en una visita apresurada, no en los días festivos o en las llamas ocasionales, cuando de pronto estés hablando con tu mamá y tu mamá te pase la abuela, no tú llámale, tímbrale, Aparece de sorpresa, Regálale una tarde, de un martes cualquiera, una mañana de un jueves. Se trata de compartir momentos genuinos, de escuchar activamente, de aprender de sus historias y de hacerles a ver que todavía son importantes, son valorados y son amados revive recuerdos con ellos pídeles que saquen los álbumes de fotos antiguas, escúchalos cantar las canciones de su juventud. Si ellos aún pueden acompañarlos a la cocina. Pídele a la abuela que haga esa receta familiar que tú probabas cuando estabas niña niño, a ver si de pronto las abuelas no se nos siguen muriendo con las recetas en la cabeza. Hay recetas que habían podido pasar muy bien de generación en generación, pero, como nadie preguntó, nadie se hizo el compinche culinario de la nona, pues la receta se quedó allí esos momentos. Seguro que van a enriquecer mucho tu vida y que, además iluminarán la de ellos mírate. Lo cuento por experiencia propia. A veces cuando estaba muy atareado y como que no le sentía mucho sentido a la vida cuando andaba uno estresado. Andábamos estresados en carretera, viajando haciendo presentaciones de ciudad en ciudad. Una de las cosas favoritas que me gustaba hacer era parar allí, en el sur de Bogotá, donde vivía la abuela Ana, la mamá de mi mamá. Me encantaba llevarle su dulce de araquipe sus frutitas que iba comprando por la carretera y luego, en llegar a la casa, me gustaba meterme a su cama y que me contara historias y pasar allí toda la tarde, vieras el sentido que tomaba mi vida. Tengo un vídeo donde la abuela Ana, desde el otro lado de la calle, se paró a gritar bucarous bucaros búcaros y me despidió saltando bueno. Si se portan bien, lo voy a subir a la red social, a Instagram mundo José Ordoñez Ok mi abuela, que murió hace como tres cuatro años, y solía despedirme en agradecimiento por la visita que yo le había hecho gritando el Bucarus Bookers Bucarus. Si lo haces, seguro, cuando salgas de la visita con tu nono con tu nona, le vas a agarrar un gusto a la vida. Y qué tal si le enseñas a manejar tecnología. Sí, yo le compré un celular a mi abuela. Eso fue una tremenda diversión toda una tarde enseñándole a hacer una llamada. Qué tal si tú le enseñas a los tuyos a usar esas herramientas modernas. Y esa puede ser una manera maravillosa de conectar, pues ya sea configurando un smartphone. Bueno, yo no le iba a comprar un iPhone enseñarle a hacer una videollamada con esos familiares. Qué tal buscar un amigo lejano que hace rato no ve y si de pronto te pones de acuerdo nieto con nieto, sí, estoy diciéndote qué tal si buscas el nieto de ese gran amigo que tuvo tu abuelo y se ponen de acuerdo para hacer una video llamada donde haya un reencuentro de amigos que hace mucho tiempo no comparten ni se cuentan sus chismes y, como decimos los colombianos, desatrá san cuaderno y nosotros, los cristianos, los que hemos conocido el amor de Jesús abrazar al abuelo, a la abuela. Yo siempre le decía a mi abuela Ana, abuelita siempre que te acuerdes de mí solo hace una oración. O a Dios y dile a Dios, señor Bendi, sea a José donde quiera que se encuentre mi muchacho. Seguro que Dios te va a oír porque Dios Dios oye a los abuelitos. Creo que les pone una tensión especial. No se te olvide que la espiritualidad a menudo se profundiza con la edad. Estudiar la Biblia juntos, compartir devocionales, orar el uno con el otro. Esa es una experiencia profundamente sanadora y fortalecedora para ambos y abrazar a la Nona y hacer una oración. Señor Bendice, melanonita, gracias por su vida, que ella pueda sentir el aliento de tu voz. Ahí cerquita mientras le muerdes la oreja, mientras le das un besito que el no no. La nona sienta la calidez de tus brazos mientras te conectas con Dios. Se termina el día, el sol se está poniendo. Llega la noche. Parece que todo se ralentiza. Todos anhelamos esa conexión es y amores y reconocimiento. La época del ocaso en nuestra vida ha llegado entiéndelo, amigo. Sanar el corazón de nuestros abuelos es un llamado divino o una oportunidad de ser las manos y los pies de Cristo en la tierra. No te unirías a esa noble causa, porque en verdad, al sanar el corazón de tu abuelo, de tu abuela, tan bien estará sanando el tuyo que Dios te bendija