Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Deuda De Sangre: Historia Real De Brujería En Un Pueblo De Veracruz - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores. Para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte. Sin más, comenzamos. Era el año 2003 y
- 0:16todo en casa parecía venirse abajo. Vivíamos en una colonia
- 0:20humilde de Veracruz, donde las calles se llenaban de lodo
- 0:24cada vez que llovía y los apagones eran parte de
- 0:27la rutina. Mi esposa Clara y yo habíamos levantado una
- 0:32pequeña tienda de abarrotes con años de esfuerzo. Pero ese
- 0:37año las cosas se torcieron. Primero nos robaron una madrugada,
- 0:42rompieron la lámina del techo y se llevaron lo poco
- 0:45de valor que quedaba. Luego vinieron los meses malos, con
- 0:50ventas escasas y deudas que no paraban de crecer. Clara
- 0:54empezó a enfermar poco después. Al principio creí que era cansancio.
- 0:59Tenía fiebre sin explicación, se quejaba de un zumbido en
- 1:03los oídos y pasaba días enteros dormida. La llevé al
- 1:08centro médico, pero los doctores decían que estaba sana. Aún así,
- 1:13su cuerpo se debilitaba, su piel perdió color y su
- 1:17respiración se volvió tan lenta que a veces tenía que
- 1:20acercarme a su cara para asegurarme de que seguía viva.
- 1:25Nuestro hijo, Gabriel, de cinco años, notó antes que yo
- 1:29que algo andaba mal, decía que su mamá hablaba dormida
- 1:33y que alguien la visitaba por las noches. Yo lo regañaba,
- 1:38le decía que no inventara cosas, pero dentro de mí
- 1:41empezaba a sentir una inquietud que no podía nombrar. Una tarde,
- 1:46mientras barría el frente de la tienda, el vecino de
- 1:50la esquina, don Pascual, se acercó apoyado en su bastón.
- 1:55Era un hombre viejo, de esos que siempre saben de
- 1:58todo lo que pasa en el barrio, me preguntó si
- 2:01dormíamos bien, le dije que no, que desde hacía semanas,
- 2:04Clara no descansaba y el niño tenía miedo de dormir solo.
- 2:10Me miró con expresión seria, y dijo que la casa
- 2:13donde vivíamos estaba construida sobre parte del callejón del río.
- 2:18En ese lugar, según él, habían fusilado a varias mujeres,
- 2:22acusadas de brujería en los años 50. Nadie quería comprar terrenos ahí,
- 2:29pero el gobierno los había vendido baratos cuando hicieron la colonia.
- 2:34No creí nada de eso, la verdad pensé que sólo
- 2:37intentaba asustarme, pero esa misma noche, al apagar la luz,
- 2:42escuché pasos sobre el techo. Subí a revisar y encontré
- 2:46plumas de gallina y un mechón de cabello trenzado cerca
- 2:50de la chimenea. Lo tiré sin darle importancia, sin embargo,
- 2:55cada día aparecía algo nuevo, manchas negras en las paredes,
- 2:59olor a tierra húmeda en los pasillos, o el perro
- 3:02ladrando sin parar hacia la ventana del patio. Gabriel comenzó
- 3:07a cambiar, se quedaba mirando hacia la calle con los
- 3:10ojos bien abiertos, y decía que una señora lo veía
- 3:14desde la banqueta, yo revisaba y nunca había nadie. Me
- 3:19costaba mantener la calma, sobre todo cuando noté que Clara
- 3:23hablaba dormida con voz ronca, repitiendo nombres que no conocíamos.
- 3:28Una noche, el niño se despertó gritando, dijo que alguien
- 3:32le había tocado los pies, corrí al cuarto y lo
- 3:36encontré temblando, con las sábanas enredadas y el rostro blanco.
- 3:41Le prometí que nada le haría daño, pero ni yo
- 3:44creía mis propias palabras. Decidí ir a la iglesia del barrio,
- 3:49pedí que el padre viniera a bendecir la casa, y
- 3:52cuando le conté lo que pasaba, me miró con incomodidad.
- 3:57Me dijo que prefería no hacerlo, que había sitios donde
- 4:00el mal se arraigaba más fuerte que la fe. Antes
- 4:04de irme, murmuró casi en secreto que ese terreno ya
- 4:08no pertenecía a Dios, esas palabras me quedaron resonando todo
- 4:13el camino de regreso. Al día siguiente, don Pascual me
- 4:17vio sentado fuera de la tienda y me habló de
- 4:20una mujer llamada Doña Salomé que vivía cerca del río.
- 4:25Decía que ella curaba males que ni los médicos ni
- 4:28los curas podían quitar. Le pregunté si era bruja, él
- 4:33dijo que la gente le decía así, pero que también
- 4:36había ayudado a muchos. Dudé, pues no creía en esas cosas,
- 4:41pero ya no tenía otra salida, Clara apenas se levantaba
- 4:45de la cama y el niño no comía, así que
- 4:48cerré la tienda temprano y caminé hasta su casa. La
- 4:52encontré después de cruzar un camino de tierra lleno de
- 4:55ramas secas, su vivienda era de madera vieja, con gallinas
- 4:59sueltas y jaulas colgando del techo. El lugar olía a
- 5:03hierbas y a humo. Toqué la puerta y salió una
- 5:07mujer de cabello gris, delgada, con los ojos hundidos y
- 5:11una voz áspera, y me pidió que pasara. Dentro, el
- 5:15calor era sofocante, pues había velas encendidas por todas partes
- 5:19y frascos con líquidos turbios sobre una mesa. Le conté
- 5:24lo que pasaba en mi casa, ella no me interrumpió,
- 5:27sólo movía la cabeza lentamente. Cuando terminé, me miró de
- 5:32frente y dijo que el mal no venía de ahora,
- 5:35sino de antes de que naciéramos, que nuestra casa estaba
- 5:39sobre el paso de tres mujeres antiguas, brujas que usaban
- 5:43el río como camino. Me explicó que cada cierto tiempo
- 5:47buscaban un hogar donde entrar, y que el nuestro había
- 5:50sido elegido. Dijo que podía ayudarme, pero que debía entregar
- 5:55algo de mi propia sangre. No dinero, no ofrendas, algo
- 6:00que tenga tu misma sangre, así lo dijo. No supe
- 6:04qué responder, la verdad me quedé sentado mirando como una
- 6:08vela goteaba cera sobre un frasco, pensé en mi esposa,
- 6:12en mi hijo y en la posibilidad de perderlos. Al salir,
- 6:17el aire era más fresco, pero sentí una pesadez extraña
- 6:21en el pecho, como si alguien caminara detrás de mí.
- 6:25No volteé, sólo apuré el paso hacia la colonia. Cuando
- 6:30llegué a casa, Clara dormía profundamente. Gabriel estaba en el suelo,
- 6:36dibujando algo con lápices rotos, y me acerqué para ver
- 6:39qué hacía. En la hoja había trazado tres mujeres paradas
- 6:44junto al río, con los brazos extendidos hacia una casa
- 6:48idéntica a la nuestra. Le pregunté de dónde había sacado
- 6:52esa imagen, pero no contestó, solo dijo que una de
- 6:56ellas le había dicho su nombre. Esa noche no pude dormir,
- 7:01escuché pasos dentro del patio y el sonido del agua
- 7:05corriendo aunque no llovía, el perro gemía y la puerta
- 7:08se abría sola por las corrientes. Sentía que alguien me
- 7:13observaba desde la oscuridad, pensé en las palabras de la
- 7:16vieja bruja y en lo que me pidió. No quería creerle,
- 7:21pero algo dentro de mí sabía que el mal ya
- 7:24estaba adentro de la casa. Cerré las cortinas, apagué las
- 7:29luces y me quedé sentado en la mesa, esperando que amaneciera. Afuera,
- 7:34el viento soplaba desde el río, trayendo consigo un olor
- 7:38fuerte a tierra y humedad. En ese momento comprendí que
- 7:43lo que fuera que habitaba ese lugar no quería irse
- 7:46y que quizás Doña Salomé no mentía. Algo me acompañaba
- 7:50desde esa noche, algo que seguía cada uno de mis pasos,
- 7:55aunque aún no sabía qué era ni cuánto costaría enfrentarlo.
- 8:00Después de la visita a Doña Salomé, las cosas empeoraron
- 8:04con rapidez que no permitía dudas. Gabriel empezó a bajar
- 8:09de peso sin explicación, a simple vista parecía cansado, con
- 8:13los ojos hundidos y la garganta seca, pero las pruebas
- 8:17médicas repetidas no arrojaban una causa clara. Por las noches
- 8:22hablaba dormido con una voz que no reconocía, palabras cortas,
- 8:27nombres que no eran nuestros. A veces despertaba llorando, porque
- 8:32decía que alguien le tocaba la frente, lo llevé dos
- 8:35veces al médico de la colonia, el doctor dijo que
- 8:38era estrés y hambre, pero yo sabía que no era
- 8:42solo eso. Clara dejó de comer como antes, y sus
- 8:46sueños empeoraron, contaba en fragmentos que veía mujeres alrededor de
- 8:50la cama, mujeres que no se movían pero que la miraban.
- 8:55Una mañana se despertó con marcas en los brazos, líneas
- 8:59rojizas en forma de garras que se extendían desde la
- 9:02muñeca hasta el hombro. La curé con agua caliente y sal,
- 9:06como me enseñaron en la infancia, pero las marcas no
- 9:10desaparecieron en un día. Se formó una costra y la
- 9:13piel quedó adolorida al tacto. Cuando le pregunté cómo había pasado,
- 9:18dijo que no recordaba que había sentido que la mano
- 9:22de alguien la agarraba con fuerza mientras dormía. Intentamos marcharnos,
- 9:29la decisión fue clara, vender la tienda si era necesario
- 9:32y buscar trabajo lejos de la colonia, preparé maletas pequeñas
- 9:37y llamé a un taxi para ir a la casa
- 9:40de un familiar en otra ciudad. Quise creer que el
- 9:44cambio nos salvaría, pero cada plan que hice se estrelló
- 9:47contra hechos concretos. Los documentos que imprimí con los papeles
- 9:52de la tienda salieron empapados, como si alguien hubiera vertido
- 9:56agua sobre el escritorio, así que tuvimos que devolvernos. Y
- 10:01una noche, alguien tocó la puerta a medianoche. Cuando abrí
- 10:05el portón no había nadie, solo huellas de barro que
- 10:09terminaban en la banqueta. Volví a casa una tarde, con
- 10:14la idea de enfrentar a las mujeres, así que caminé
- 10:18otra vez hasta la orilla del río, en busca de
- 10:20algo nuevo, que pudiera ayudarme. La casa de Doña Salomé
- 10:25olía a humo y a hierbas frescas, ella no se
- 10:28sorprendió de verme, me entregó un frasco con agua turbia,
- 10:32y me dijo que ya era tarde para huir, que
- 10:35las brujas del río estaban cobrando lo que le pertenecía.
- 10:40En su voz no había amenaza, era una afirmación que
- 10:43no admitía discusión. Me explicó que las brujas del paso
- 10:48necesitaban algo vivo, algo que perteneciera a la raíz del hogar.
- 10:53Insistió en que si yo intentaba engañarlas con animales o
- 10:57con objetos inertes, no cambiaría nada.« Debe ser de tu
- 11:02propia raíz», dijo, y dejó el frasco en mis manos
- 11:05como quien deja un contrato firmado. Esa noche, al volver
- 11:10a la casa, seguí la indicación. Me esperé a que
- 11:14la oscuridad fuera total, cargué el frasco y salí al
- 11:18patio trasero. Caminé hacia el sitio donde el suelo se
- 11:22hundía mínimamente, al borde del jardín, y vertí el contenido
- 11:26del frasco sobre la tierra. Al contacto, el olor aumentó,
- 11:32una mezcla de barro húmedo y algo parecido a plumas quemadas.
- 11:37Me agaché para recoger la botella vacía y entonces escuché,
- 11:41muy cerca, una respiración que venía desde abajo. No era
- 11:46un ruido de viento ni un animal que conociera, era
- 11:49una respiración sostenida, profunda, que parecía salir de la misma tierra.
- 11:55Permanecí inmóvil, con la mano apoyada en la pala donde
- 11:59había removido un poco de tierra. No pude mirar hacia
- 12:03todas partes, porque el sonido iba creciendo. A la mañana siguiente,
- 12:09la tierra del patio estaba removida con precisión, tres huecos
- 12:13pequeños marcaban la tierra blanda, como si alguien hubiera acabado
- 12:17con cuidado. Entre los círculos, encontré juguetes de Gabriel enterrados
- 12:23hasta la mitad, un camión de plástico, un oso de
- 12:26peluche con el ojo descocido y unos lápices que él
- 12:30usaba en la escuela. Lo saqué con las manos y
- 12:33la piel se me erizó, no había huellas alrededor, pero
- 12:37la tierra recién removida mostraba marcas como si alguien la
- 12:41hubiera apisonado con pies pequeños. Regresé a la casa de
- 12:45Doña Salomé furioso y cansado, ella no me miró con sorpresa,
- 12:50ya me esperaba. Me dijo que las brujas no buscaban
- 12:54ofrecer o intercambiar, que ellas cobraban. Me dijo que lo
- 12:58entendiera de una vez por todas, que aunque fuera triste
- 13:02y malo, así era, y también me dijo que no
- 13:05aceptaban ofrendas inertes y que lo que pedían era una
- 13:08pieza con la misma sangre del hogar. Al decirlo, pronunció
- 13:13de nuevo la palabra raíz con énfasis. La sentí como
- 13:16una etiqueta que transformaba mi familia en una deuda. Le
- 13:21pedí explicaciones y me respondió con otra afirmación, si no
- 13:25se entregaba lo pedido, la cuenta se cobraría con otras pérdidas,
- 13:29con enfermedades o desapariciones. No usó frases grandes, habló como
- 13:35quien conoce los plazos de pago. Empecé a sospechar que
- 13:40me estaba usando. Si ella necesitaba a alguien con mis lazos,
- 13:44entonces mi llegada a su casa no había sido casual.
- 13:48Era la forma en la que entró a nuestras vidas
- 13:50y la manera de reclamar. Me enfrenté a esa posibilidad
- 13:55con preguntas directas. Ella me dijo que no debía actuar
- 13:59por odio ni por ida, sino por supervivencia. Le exigí
- 14:04devolvernos la tranquilidad, me pidió paciencia y luego me indicó
- 14:08que vigilara la casa esa noche. Regresé corriendo, abrí la
- 14:13puerta y encontré la casa en penumbra. Clara y Gabriel dormían,
- 14:18la respiración de ella era constante, la del niño intermitente,
- 14:23pero el aire se sentía pesado, más denso que las
- 14:27noches anteriores. En la mesa del comedor, sobre una bandeja,
- 14:32había tres velas negras encendidas y junto a ellas, una
- 14:36figura pequeña hecha con huesos de pollo atados con hilo.
- 14:41No vi a nadie moverse, pero escuché pasos en el pasillo,
- 14:45pasos lentos y regulares, me levanté sin hacer ruido y
- 14:49me acerqué al umbral. Una sombra femenina se detuvo frente
- 14:53a mí, estaba de pie, muy derecha, sin rostro. No
- 14:58tenía rasgos, solo una forma humana que bloqueaba la luz
- 15:02del corredor. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, sentí
- 15:08que si me quedaba, ninguno de los tres saldría de
- 15:11esa casa. Di un paso atrás, salí por la puerta
- 15:15principal y corrí hacia la calle sin mirar atrás. Dejé
- 15:20a mi familia dentro y escuché la madera de la
- 15:22puerta cerrarse con un golpe que resonó por el corredor.
- 15:27No supe si fue el viento o una mano. Caminé
- 15:31hasta la esquina y me senté en el bordillo, con
- 15:34las piernas temblando y las manos sucias de tierra. Sabía
- 15:38que la decisión que había tomado en la madrugada, por
- 15:41miedo a perderlos, se había convertido en la única alternativa posible.
- 15:46Si me quedaba, todos morirían. Fue la noche en que
- 15:50entendí que la deuda de sangre no se cobraba en plazos,
- 15:54sino en segundos. Pasé la noche en casa de don Pascual,
- 15:59el viejo no preguntó mucho, me vio llegar temblando y
- 16:03sólo me ofreció un catre junto a la ventana. El
- 16:06viento golpeaba los vidrios con fuerza y el murmullo del
- 16:10río se escuchaba incluso desde ahí. Intenté dormir, pero cada
- 16:15vez que cerraba los ojos veía la sombra sin rostro
- 16:18parada en el pasillo. Al amanecer, apenas clareó, salí sin despedirme.
- 16:25Caminé rápido entre las calles vacías, con la idea fija
- 16:29de sacar a Clara y a Gabriel antes de que
- 16:32cayera el sol. Al llegar, la puerta de la casa
- 16:36estaba abierta, no había señales de fuerza ni de robo,
- 16:41sólo el aire detenido y un silencio espeso. Entré con cautela,
- 16:46la sala estaba intacta, y en el cuarto de Gabriel,
- 16:49la cama estaba vacía, las sábanas en el suelo y
- 16:53el oso de peluche sobre la almohada. Llamé a Clara,
- 16:57pero no respondió, revisé cada cuarto, cada rincón. No había sangre,
- 17:03ni huellas de lucha, sólo una ausencia completa, fue como
- 17:07si los tres hubiéramos vivido ahí y de pronto dos
- 17:10hubieran sido borrados. El olor a tierra mojada era más
- 17:15fuerte que nunca, salía de las paredes, del suelo y
- 17:18de los muebles. Me acerqué al patio, la tierra removida
- 17:23que antes eran huecos ahora formaba tres círculos perfectos, marcados
- 17:28con precisión, como si alguien hubiera usado una herramienta para moldearlos.
- 17:34No eran tumbas, pero tenían la forma exacta para contener
- 17:37cuerpos pequeños. Me arrodillé, metí las manos en la tierra
- 17:42húmeda y sentí algo frío. Era uno de los lápices
- 17:47de colores de Gabriel, el mismo que había encontrado enterrado
- 17:50días antes, lo sostuve un momento y lo dejé caer,
- 17:54la respiración se me cortó. Entré a la cocina buscando
- 17:59algo que explicara todo aquello, sobre la mesa estaba el
- 18:03frasco que Doña Salomé me había entregado, limpio y cerrado.
- 18:08pero dentro, flotando en el agua turbia, había una cinta
- 18:11azul con el nombre de mi hijo escrito en letras torcidas, Gabriel.
- 18:17La reconocí al instante, era la que mi esposa le
- 18:20ponía en el uniforme para la escuela. La levanté con
- 18:24cuidado y el agua del frasco se movió sola, como
- 18:28si respirara. Sentí un temblor en las manos y lo solté,
- 18:33rompiéndolo contra el suelo. El agua se esparció por los
- 18:37azulejos y dejó un olor a metal oxidado. Salí corriendo
- 18:42hacia el río, no pensaba, solo seguía el sonido del
- 18:45agua y el zumbido en los oídos. Al llegar, la vi.
- 18:51Doña Salomé estaba arrodillada en la orilla, con las manos
- 18:54hundidas en el barro y los ojos fijos en el agua.
- 18:58Murmuraba oraciones entrecortadas en una voz tan ronca que no
- 19:02parecía humana. La llamé gritando, pero no se movió, cuando
- 19:07estuve lo bastante cerca, giró el rostro hacia mí. Su
- 19:12piel se veía seca, casi transparente, como si hubiera envejecido
- 19:16cien años en una noche. Le exigí que me dijera
- 19:20dónde estaban, pero ella respondió que ya estaban con ellas,
- 19:24que no debía buscarlos. Me quedé paralizado y le dije
- 19:28que les dijera que me lo devolvieran y a mi esposa,
- 19:32pero sólo repitió que las brujas del río cobran lo
- 19:35que se les debe. Le grité que me los devolviera,
- 19:39que se llevara lo que quisiera, pero que los dejara vivir.
- 19:44No me respondió, quise golpearla, pero cuando la tomé del brazo,
- 19:49la piel se deshizo entre mis dedos como si fuera
- 19:51papel seco, un olor agrio salió de su cuerpo, y
- 19:55entonces habló con un tono más bajo, si sigues insistiendo,
- 20:00el río te llevará también. No escuché razones, la empujé
- 20:06con fuerza y caímos ambos sobre el fango, ella soltó
- 20:09un gemido que no era de dolor, sino de risa.
- 20:13Me levanté y corrí cuesta arriba sin mirar atrás, el
- 20:17viento cambió de dirección y escuché como el agua del
- 20:20río se agitaba. Al voltear, Doña Salomé ya no estaba,
- 20:25en su lugar, el frasco que había visto en la
- 20:28cocina flotaba entre las corrientes, girando lentamente hasta hundirse, y
- 20:33el río quedó quieto después, sin espuma ni sonido. Regresé
- 20:39a casa con las piernas entumidas, el sol apenas salía,
- 20:43pero el interior seguía oscuro. Recogí algunos papeles, la cartera
- 20:48de Clara y una muda de ropa. No podía quedarme ahí.
- 20:53A los dos días, la policía llegó, revisaron todo el lugar,
- 20:58tomaron fotografías e hicieron preguntas. Dijeron que no había indicios
- 21:03de crimen, que tal vez se trataba de una desaparición
- 21:07voluntaria o un accidente, la verdad no creyeron nada de
- 21:11lo que conté sobre la bruja Salome o las brujas
- 21:14del río. Cerraron el caso en silencio, pusieron sellos en
- 21:19la puerta y el expediente pasó a archivo y el
- 21:22callejón del río volvió a quedar vacío. Durante semanas dormí
- 21:28en la tienda cerrada, después vendí lo poco que quedaba
- 21:31y me mudé a otra ciudad. Intenté rehacer mi vida,
- 21:36trabajé cargando cajas, luego en una bodega, así pasaron los
- 21:40años y evité mencionar Veracruz a cualquiera. A veces soñaba
- 21:45que regresaba al mismo barrio y que las brujas del
- 21:48río me llamaban por mi nombre. Despertaba empapado en sudor
- 21:53y con el mismo olor a tierra húmeda que había
- 21:56sentido esa mañana. Un día de lluvia fuerte, mientras cruzaba
- 22:01una avenida, el ruido del agua al caer sobre el
- 22:04pavimento me hizo detenerme. Por un instante escuché risas, tres
- 22:09voces femeninas al unísono. No eran gritos ni llanto, sólo
- 22:15un canto bajo y pausado, parecido al que se escucha
- 22:18cuando el viento pasa entre las ramas. En ese murmullo
- 22:22distinguí otra voz más pequeña, la de un niño que
- 22:25decía mi nombre. Me quedé quieto hasta que el semáforo
- 22:29cambió y los autos tocaron el claxon. Desde entonces cada
- 22:35vez que llueve, sueño con el mismo paisaje, tres mujeres
- 22:39paradas junto a la orilla del río, cubiertas con mantos oscuros,
- 22:44sosteniendo de la mano a mi hijo y de mi esposa.
- 22:48No hablan, solo me miran, el agua les llega hasta
- 22:51las rodillas, pero no se mueven, a veces el niño
- 22:55intenta soltar la mano de una de ellas, pero no
- 22:58lo logra. Despierto siempre en el mismo punto, con la
- 23:02sensación de tener los pies mojados. Nunca volví a pisar Veracruz,
- 23:07y evito cualquier camino que vuela a humedad o me
- 23:11acerque a un río. pero aún guardo la camisa que
- 23:14llevaba ese día, no importa cuántas veces la lave, el
- 23:18olor no se va. Es una mezcla de tierra, humo
- 23:23y agua estancada, la conservo en el fondo de un cajón,
- 23:26como si al mantenerla ahí pudiera contener lo que ocurrió.
- 23:31Hoy entiendo que la deuda nunca fue con la bruja
- 23:34ni con el río, sino con lo que dejamos entrar
- 23:37sin querer. porque lo que uno entrega en vida, las
- 23:41brujas lo guardan hasta la muerte. Desde ese día, vivo
- 23:45enojado conmigo mismo, una bruja me engañó para liberarse ella,
- 23:49pero me dejó sin mi familia, en un pacto de
- 23:52sangre que tuve que pagar como una deuda con las
- 23:55tres brujas del río. Relato anónimo