Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Enfrentando Brujas En La Selva - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Me asignaron al operativo
- 0:15un miércoles de madrugada, cuando todavía olía a café frío
- 0:19y a humedad. Nadie en el batallón hablaba en voz alta,
- 0:24era una misión distinta. No sólo por la ubicación, sino
- 0:29por la clase de gente que íbamos a buscar. Desde
- 0:33el inicio nos dijeron que eran narcosatánicos, eso decía el informe,
- 0:37con esas palabras, grupo armado con prácticas rituales. Era la
- 0:43primera vez que veía la carpeta sellada con cinta roja,
- 0:46eso me revolvió el estómago. El punto de reunión estaba
- 0:52a una hora de la cabecera municipal, en un rancho
- 0:55abandonado que alguna vez fue secadero de tabaco, nos metimos
- 0:59en los camiones sin muchas preguntas. Llevábamos todo lo necesario,
- 1:05fusiles G3, raciones, equipo de visión nocturna, botiquines, pero nadie
- 1:11estaba del todo tranquilo. Desde la ventanilla alcancé a ver
- 1:15a un par de civiles que nos miraban pasar, uno
- 1:18levantó la mano, no supe si era un saludo o
- 1:22una advertencia. A esa hora el cielo parecía de plomo,
- 1:26en la selva, la luz siempre tarda más en llegar.
- 1:32Llegamos al rancho a las cinco y media, había un
- 1:35silencio extraño, la hierba crecida tapaba los cimientos de las casas,
- 1:40bajamos en fila. El comandante nos reunió y explicó que
- 1:44la información venía de un denunciante que había escapado de
- 1:47un campamento más adentro. Según él, ahí realizaban sacrificios humanos, mujeres, niños,
- 1:55cosas que preferí no imaginar en detalle. pues no era
- 1:59mi trabajo dudar, sólo cumplir órdenes. Revisamos el perímetro, encontramos veladoras,
- 2:08trozos de tela negra y un bracero todavía tibio, el
- 2:12sargento dijo que seguramente habían hecho alguna ceremonia antes de
- 2:16moverse de sitio. No había rastros de sangre, pero si
- 2:21marcas en el piso, como si hubieran arrastrado bultos pesados,
- 2:25entre la maleza se veían huellas de botas, muchas parecían recientes.
- 2:31Nos ordenaron hacer grupos de tres y avanzar por la
- 2:34brecha que llevaba al arroyo. Yo iba con Mendoza y Salgado,
- 2:40los tres habíamos patrullado juntos antes, pero esa vez sentíamos
- 2:45algo distinto, como si el aire se espesara a cada paso.
- 2:50Mendoza cargaba el radio, de vez en cuando, la señal
- 2:53se perdía y en el canal solo entraba un chasquido,
- 2:57un ruido que no reconocíamos, Salgado decía que era otra cosa,
- 3:01yo no quería pensar en eso. A mediodía encontramos los
- 3:07primeros rastros claros. Un círculo de piedras con símbolos dibujados
- 3:12con carbón, al centro, un costal grande, atado con mecate,
- 3:17el olor era insoportable. Cuando Salgado abrió la tela, vimos
- 3:22lo que quedaba de un venado, decorado con listones rojos
- 3:26y plumas negras, me fijé en que el cráneo no
- 3:29tenía lengua. El sargento llegó, revisó el lugar y nos
- 3:34ordenó seguir avanzando. Había reportes de disparos la noche anterior,
- 3:39pero nadie sabía si eran de advertencia o algún enfrentamiento
- 3:42con otros grupos. Pasamos la tarde caminando entre lodo y raíces.
- 3:49Cada tanto, nos deteníamos a escuchar, no por estrategia, sino
- 3:53por la sensación de que algo se movía cerca. Mendoza
- 3:58aseguraba que alguien nos observaba detrás de los troncos caídos.
- 4:02Cuando apuntamos la linterna, sólo encontrábamos ramas, pero el silencio
- 4:07era peor que cualquier disparo. La noche llegó rápido. El
- 4:13cielo se cerró en un azul tan oscuro que costaba
- 4:16distinguir las ramas de las sombras. Montamos un campamento provisional,
- 4:20sólo una lona y los costales como almohadas. Nadie quiso
- 4:25encender fuego, me quedé de guardia la primera hora, y
- 4:29mientras revisaba mi cargador y el seguro del fusil, escuché
- 4:33un canto, algo largo, monótono, como una letanía. Salgado me
- 4:39preguntó si lo oía, asentí, era la primera vez que
- 4:43escuchaba rezos en la sierra de ese modo, tan despacio
- 4:46y parejos. A las dos de la madrugada llegó la
- 4:51orden de avanzar antes del amanecer, el comandante estaba convencido
- 4:55de que si nos quedábamos quietos nos rodearían, recogimos todo.
- 4:59A Mendoza se le cayó el radio en el lodo,
- 5:03cuando lo levantó, empezó a salir un sonido distorsionado, como
- 5:08voces mezcladas, no se entendía nada, solo un siseo grave,
- 5:12Salgado golpeó el aparato y volvió a silencio. Caminamos en fila,
- 5:19yo iba en medio, a cada paso, la sensación de
- 5:22que algo nos vigilaba crecía, el sendero se volvía más estrecho,
- 5:27lleno de ramas que se nos enredaban en la ropa,
- 5:30el canto seguía, más cerca. Entonces vimos las primeras velas
- 5:35encendidas entre los árboles, eran muchas, puestas en línea, alguien
- 5:40las había colocado para que viéramos el camino, el comandante
- 5:44levantó la mano, señal de alto. Me quedé quieto, respirando despacio,
- 5:52mi corazón latía tan fuerte que sentía que lo escucharían,
- 5:56frente a nosotros, más allá de las velas, había algo
- 5:59que no distinguíamos bien, una estructura hecha con palos y
- 6:03mantas negras. No parecía una casa, era demasiado baja, demasiado ancha,
- 6:10nadie se atrevía a dar un paso más. Comprendí que
- 6:14ese operativo iba a ser distinto, que esa noche algo
- 6:18nos partiría en dos. El comandante ordenó avanzar por la derecha,
- 6:24rodeando la estructura, cada quien tomó su posición, yo cubría
- 6:28el flanco mientras Mendoza y Salgado avanzaban en cuclillas. El
- 6:33pasto estaba tan húmedo que se pegaba a los pantalones,
- 6:37cada paso hacía un ruido pegajoso, y el canto se
- 6:40escuchaba con más claridad, era una voz grave, en un
- 6:44idioma que ninguno reconocía. No parecía náhuatl ni tarahumara, era
- 6:51algo más antiguo o inventado. Llegamos a un claro, al
- 6:57centro había un círculo marcado con piedras pintadas de rojo,
- 7:01sobre el círculo, tres cruces de madera clavadas al suelo,
- 7:05cada una con un listón negro en la parte superior.
- 7:09También había un recipiente metálico que despedía un humo blanco,
- 7:13olía a hierba quemada mezclada con carne pasada, el comandante
- 7:18hizo una señal de revisión, me acerqué con cuidado. El
- 7:23recipiente estaba lleno de algo que parecía grasa líquida, unas
- 7:27plumas flotaban sobre la superficie, me aparté antes de que
- 7:31el olor me venciera. Unos metros adelante encontramos huellas recientes,
- 7:37zapatos de suela gruesa, contamos al menos siete personas, todas
- 7:42se dirigían hacia el arroyo. El comandante indicó que siguiéramos
- 7:47la pista, dejamos el círculo atrás, el canto se interrumpió
- 7:51de golpe. Nos detuvimos, el silencio cayó tan pesado que
- 7:56sentí que el pecho me dolía, Mendoza se inclinó y
- 8:00recogió algo del suelo, era una fotografía vieja, en blanco
- 8:04y negro. Mostraba a un hombre parado frente a un
- 8:08altar con velas, tenía la cara tapada con un trapo,
- 8:12la imagen estaba manchada de humedad, el comandante la guardó
- 8:16sin decir nada. Continuamos por un sendero estrecho, la vegetación
- 8:22nos rozaba la cara, un olor a putrefacción se hizo
- 8:25tan fuerte que tuvimos que cubrirnos la nariz. Salgado iluminó
- 8:30un tronco hueco, dentro había bolsas de plástico negras, movimos
- 8:35una con la punta del fusil y se rompió, salió
- 8:38un líquido espeso, casi negro, me aparté con náusea. El
- 8:43comandante ordenó no tocar nada más, el radio volvió a chispear,
- 8:48pero esta vez no eran voces, era un pitido largo
- 8:51y agudo que me hizo doler los oídos, Mendoza lo
- 8:55apagó con un movimiento brusco. Pasaron unos segundos antes de
- 9:01que retomáramos el paso, el terreno descendía hacia un arroyo
- 9:05poco profundo, en la orilla, rastros de lumbre, botellas vacías,
- 9:10restos de comida. Todo reciente, el comandante revisó con el
- 9:15visor nocturno y dijo que había movimiento adelante, nos pusimos
- 9:19en fila, respirando despacio, cada paso se sentía más pesado
- 9:24que el anterior. Al borde del claro, nos tumbamos entre helechos,
- 9:30del otro lado, frente a un fuego pequeño, había cuatro hombres,
- 9:34no parecían campesinos, vestían ropa táctica, chalecos, pasamontañas. Uno sostenía
- 9:43un machete grande, otro revisaba una mochila, al fondo, cerca
- 9:47de un árbol, un bulto cubierto con una lona, parecía
- 9:51un cuerpo. El comandante levantó el puño para que esperáramos,
- 9:57miré a Salgado, tenía el pulso marcado en la garganta,
- 10:00yo sentía el mío en los oídos. El hombre del
- 10:05machete se puso de pie y caminó al bulto, con
- 10:08un movimiento rápido retiró parte del plástico, lo que vi
- 10:12me dejó helado. Era un cuerpo desnudo, cubierto de ceniza
- 10:17y con símbolos pintados en el pecho, el tipo sacó
- 10:21un frasco y vertió un líquido sobre el rostro del muerto.
- 10:25Otro encendió una vela, la luz hizo que todo pareciera
- 10:29una escena de teatro macabro, el comandante hizo señas, íbamos
- 10:33a intervenir. Mendoza respiró hondo y ajustó el cargador, Salgado
- 10:40quitó el seguro, yo revisé la correa del fusil, el
- 10:44plan era simple, entrar rápido, reducir a los objetivos, asegurar
- 10:49la zona. No sabíamos cuántos más podían estar cerca. A
- 10:54la señal, el comandante se levantó y gritó el alto,
- 10:58los hombres se voltearon con sorpresa, uno levantó un arma,
- 11:02no hubo tiempo de advertir, el primer disparo retumbó en
- 11:06el claro, y todo se volvió ruido. Corrimos hacia el
- 11:11fuego mientras los disparos cruzaban el aire, sentí el retroceso
- 11:16del fusil en el hombro, vi chispas reventando en la
- 11:19corteza de un árbol, uno de los hostiles cayó de espaldas,
- 11:23otro rodó por el suelo, el tercero desapareció entre la maleza.
- 11:28El comandante gritaba instrucciones, pero entre los disparos y mi
- 11:32respiración apenas distinguía palabras, Salgado llegó al bulto, revisó el pulso,
- 11:38pero negó con la cabeza, pues ya estaba muerto. Cuando
- 11:43cesaron los disparos, revisamos el lugar, había dos abatidos, uno
- 11:48herido y otro desaparecido, pero el fuego seguía encendido, alrededor,
- 11:53símbolos pintados con algo espeso. El herido gemía, el comandante
- 11:59ordenó asegurar la zona, Mendoza y Salgado lo esposaron, yo
- 12:03cubría con el fusil. Aún no asimilaba todo, pues el
- 12:08olor a pólvora y sangre, el calor del fuego, no
- 12:11lo podía creer. Escuché algo más, un murmullo que no
- 12:17venía del herido, un susurro grave, volteé buscando la fuente, nada,
- 12:22pero el murmullo seguía. Miré a Salgado, también lo escuchaba,
- 12:27el comandante nos pidió que lo ayudáramos con el cuerpo
- 12:31cubierto de ceniza. Cuando levantamos la lona por completo, comprendí
- 12:37que aquello no era un cadáver cualquiera, la piel tenía
- 12:40cortes en forma de triángulo, el torso estaba abierto en canal,
- 12:44como si hubieran sacado algo. Salgado murmuró una maldición, yo
- 12:51me aparté con náuseas y el comandante anotó algo en
- 12:54su libreta, después ordenó desmontar el campamento improvisado. Teníamos que
- 13:00regresar al punto de reunión antes del amanecer, pero mientras
- 13:04recogíamos las mochilas, el herido balbuceaba, cada frase se quebraba,
- 13:09en sus ojos no había miedo, sino un orgullo enfermo.
- 13:15Regresamos al sendero con el herido esposado, mientras Salgado cubría
- 13:19la retaguardia, el hombre cojeaba, de vez en cuando giraba
- 13:23la cabeza hacia donde habíamos dejado el fuego, como si
- 13:27quisiera grabarse cada detalle antes de que desapareciera. La noche
- 13:32estaba más densa, el calor y la humedad se mezclaban
- 13:35con el olor agrio que llevábamos impregnado en la ropa,
- 13:39caminábamos con pasos controlados, evitando delatar nuestra posición. El comandante
- 13:47consultaba el GPS cada tanto, la señal era intermitente, pero
- 13:52nos mantenía orientados hacia el punto de extracción, según el plan,
- 13:56un helicóptero debía recogernos cerca del río antes del amanecer.
- 14:01Repasaba mentalmente los minutos que faltaban, intentando calmar el temblor
- 14:06en las manos, no sabía si era por el esfuerzo
- 14:09o por la certeza de que ese operativo se estaba
- 14:13torciendo más de lo que imaginábamos. A mitad del trayecto
- 14:18escuchamos un zumbido agudo que no provenía de nuestros equipos,
- 14:23nos detuvimos. El herido alzó la cabeza con una sonrisa torcida,
- 14:28como si reconociera aquel sonido, el comandante le preguntó qué era,
- 14:33el hombre empezó a murmurar la misma letanía que había
- 14:36balbuceado antes. Salgado le puso una mano en el hombro
- 14:41para que callara, pero siguió, cada vez más rápido, con
- 14:45la voz más ronca, entre sus frases distinguía algunos nombres,
- 14:49pero hubo uno que se repetía,« Nicta». El comandante hizo
- 14:55una seña para avanzar, pero apenas dimos dos pasos, el
- 14:59zumbido se volvió un estruendo, algo pasó sobre nuestras cabezas,
- 15:04una ráfaga de aire caliente que nos obligó a agacharnos,
- 15:07miré hacia arriba. No vi helicóptero ni dron, solo ramas
- 15:12agitándose como si un cuerpo pesado hubiera cruzado entre ellas.
- 15:18El herido empezó a reír. Era un chillido áspero que
- 15:22me quedó grabado en la nuca. Ya despertaron lo que
- 15:27estaba abajo, gritó con la voz rota. El comandante le
- 15:33metió un codazo en el estómago, cayó de rodillas con
- 15:36la respiración entrecortada, Salgado me miró, esperando indicación, Mendoza propuso
- 15:42atarlo a un árbol y regresar por el después. El
- 15:46comandante negó con la cabeza, dijo que no podíamos dejar testigos,
- 15:50que todo debía cerrarse, esa frase me pesó. Comprendí que
- 15:56no estábamos allí solo para detener a narcos, había algo
- 16:00más que nadie nos contó. Seguimos en silencio, cada paso
- 16:06nos metía más en un sitio que no figuraba en
- 16:08ningún mapa. A lo lejos empezaron a brillar puntos rojos,
- 16:13eran brasas, un círculo de fogatas pequeñas repartidas sobre un claro.
- 16:19El comandante levantó el puño, observamos desde la orilla, entre
- 16:24las fogatas había figuras de madera y trapos, muñecos grotescos
- 16:28con cabezas de calaveras animales. Cada uno sostenía un ramo
- 16:32de hojas secas y a su alrededor la tierra estaba removida,
- 16:36como si hubieran enterrado algo. Salgado respiraba entrecortado, Mendoza murmuró
- 16:44que nunca había visto nada igual, el herido volvió a reír,
- 16:48sus dientes parecían más grandes con la luz de las llamas.
- 16:53Dijo algo en su idioma extraño y escupió sangre. Yo
- 16:57tenía el dedo en el gatillo, convencido de que si
- 17:00hacía otro sonido lo silenciaría, pero se quedó mirando las
- 17:04figuras con una devoción enferma. El comandante decidió rodear el claro,
- 17:11caminamos despacio, cada fogata chisporroteaba con un olor ácido que
- 17:15me ardía en la nariz, cuando pasamos junto a uno
- 17:18de los muñecos, vi que su torso estaba relleno de
- 17:22fotos quemadas. Alcancé a distinguir un uniforme militar en una
- 17:27de ellas, antes de que se deshiciera, pero seguí caminando
- 17:31sin decir nada. Al otro extremo, el comandante consultó el mapa,
- 17:38buscaba la desviación que nos llevaría al río. En ese
- 17:42momento sonó un disparo seco, volteamos, Mendoza cayó con un
- 17:46agujero en el cuello, el herido sostenía su arma con
- 17:50la boca abierta, como si tampoco creyera lo que acababa
- 17:53de hacer. Salgado se lanzó sobre él, forcejearon en el barro,
- 17:59el comandante gritaba, pero el caos lo tapaba todo. Disparé
- 18:04un tiro al aire, Salgado logró desarmarlo y lo empujó
- 18:08contra un tronco, el hombre se quedó quieto, con la
- 18:11mirada vacía. Mendoza no respiraba, la sangre se mezclaba con
- 18:17el lodo, el comandante se arrodilló a revisarlo, pero era inútil,
- 18:22sentí que el corazón me subía a la garganta. Habíamos
- 18:27perdido a uno de los nuestros por un descuido que
- 18:29nunca imaginé, Salgado cubrió el rostro de Mendoza con un trapo,
- 18:34sentí que algo se rompía por dentro. Recogimos los equipos,
- 18:40el comandante miró a Salgado y luego a mí, su
- 18:43voz salió ronca. No perdamos más tiempo. El herido seguía
- 18:51de rodillas, murmurando, lo levantamos a empujones, sus botas dejaban
- 18:56huellas mezcladas con la sangre de Mendoza. Emprendimos la marcha
- 19:01con ese silencio pegado en la nuca, no quise mirar atrás,
- 19:05pero lo hice, entre las fogatas, la silueta de Mendoza
- 19:09era una mancha que no pertenecía a nada conocido. Apreté
- 19:15el fusil, la oscuridad ya no era la misma, parecía
- 19:19más densa, como si nos estudiara con la calma de
- 19:22un depredador. Seguimos caminando sin hablar, dejando atrás las fogatas
- 19:28que ardían con un fuego, que no alumbraba más allá
- 19:32de un metro, cada paso se sentía más pesado que
- 19:35el anterior. El herido iba al frente, sostenido por Salgado,
- 19:40yo caminaba detrás, con el fusil apuntando a su espalda,
- 19:44no confiaba en que no volviera a intentar algo, el
- 19:48comandante cerraba la formación, con la mirada clavada en el sendero.
- 19:54La vegetación se hizo más espesa, entre los árboles aparecían
- 19:58montículos de piedras y trapos colgando de ramas, era imposible
- 20:03distinguir si esas formas eran basura o parte de algún ritual.
- 20:08La selva se tragaba la luz de nuestras linternas, el
- 20:11suelo se volvió blando, el lodo nos cubría hasta media pierna.
- 20:15A veces teníamos que detenernos para ayudar a Salgado a
- 20:20sacar al prisionero cuando se quedaba atorado. Caminamos durante más
- 20:26de una hora, sentía que el tiempo se doblaba, como
- 20:29si no avanzáramos. A mi mente volvían imágenes de Mendoza,
- 20:34de su cuerpo tendido en el barro, no podía dejar
- 20:38de pensar que si hubiera reaccionado antes, estaría con nosotros,
- 20:42me obligué a apartar esas ideas, pues necesitaba concentración. El
- 20:49silencio era total, el comandante levantó la mano, pensé que
- 20:53había visto algo, me acerqué. Señalaba el GPS, la pantalla
- 20:59mostraba símbolos que no reconocí, una secuencia de números mezclados
- 21:03con caracteres que no correspondían a ningún idioma. El comandante
- 21:08guardó el aparato y dijo que ya no confiaba en
- 21:11nada electrónico. Faltan menos de dos kilómetros, dijo con voz tensa.
- 21:18Si mantenemos rumbo noreste, llegaremos al río. Asentí, pero dudaba
- 21:25de que supiéramos dónde estábamos realmente. Seguimos caminando, el terreno
- 21:32se inclinó hasta una zanja cubierta de raíces, parecía un
- 21:36cauce seco. El comandante decidió que cruzaríamos uno a uno,
- 21:42Salgado bajó primero con el prisionero, yo fui detrás. Cuando
- 21:47puse un pie sobre una raíz, sentí que algo se
- 21:50movía debajo de mi bota. Un chasquido seco, retiré el
- 21:55pie y alumbré con la linterna, era una trampa, una
- 21:58cuerda sostenía una rama lista para disparar un mecanismo. Apreté
- 22:04la mandíbula, si no me detenía, esa rama me habría
- 22:07atravesado la pierna. Cuidado con el suelo, advertí. El comandante
- 22:16revisó el sitio, vimos otras cuerdas disimuladas entre hojas, entendimos
- 22:21que no éramos los primeros en pasar, la zanja debía
- 22:25ser un perímetro de vigilancia. Cruzamos con cuidado extremo, cada
- 22:30paso era una prueba de paciencia. El prisionero empezó a temblar,
- 22:35Salgado lo sostuvo del brazo y lo obligó a avanzar,
- 22:39cuando llegamos al otro lado, sentí un alivio breve que
- 22:42se borró al mirar al frente. A menos de diez metros,
- 22:48había una estructura pequeña, como una capilla de piedras y lodo.
- 22:53Sobre el lintel, un símbolo pintado con pigmento rojo brillaba
- 22:57con la linterna, no lo reconocí, pero me dio un escalofrío.
- 23:03El comandante se aproximó, yo me quedé un paso atrás,
- 23:06Salgado respiraba con dificultad y el prisionero empezó a susurrar
- 23:11otra vez en esa lengua incomprensible.¿ Qué es esto? Pregunté.
- 23:19Un santuario, respondió el comandante, de su culto. Salgado dio
- 23:26un paso, dentro había un montículo cubierto con un lienzo
- 23:30blanco manchado de marrón, el olor era insoportable, una mezcla
- 23:34de podredumbre y tierra. Salgado estiró la mano para retirar
- 23:39la tela, pero el comandante lo detuvo. No lo toques.
- 23:46El prisionero se arrodilló y empezó a llorar, murmuraba Nicta
- 23:50una y otra vez, la selva parecía mirarnos, la humedad
- 23:54era más espesa, casi un vapor caliente que se metía
- 23:57en la ropa. El comandante respiró hondo. Lo dejamos aquí.¿
- 24:07A quién? pregunté. A él, señaló al prisionero, si lo
- 24:13llevamos más lejos, no saldremos. Salgado lo miró. El hombre
- 24:21seguía con la frente en la tierra, el comandante le
- 24:24ordenó quedarse donde estaba, no opuso resistencia. Solo siguió murmurando,
- 24:30cuando nos alejamos, su voz se fue apagando entre la maleza,
- 24:34no volvimos a hablar de él. Continuamos bordeando la capilla,
- 24:40el terreno era más difícil, con raíces y charcos profundos,
- 24:45cada paso requería esfuerzo. Entre los árboles creí ver una
- 24:50sombra más densa que la oscuridad, me obligué a pensar
- 24:53que era mi imaginación, pero sabía que no lo era.
- 24:58Media hora después, llegamos a una elevación, desde allí vimos
- 25:03el reflejo del agua bajo la luna, ese era el río,
- 25:06un alivio recorrió mi cuerpo. Si llegábamos, tendríamos oportunidad de extraernos,
- 25:13el comandante hizo señas para avanzar rápido. En el descenso,
- 25:19el suelo se dio bajo mis botas, resbalé, pero me
- 25:23afirmé en una rama, Salgado no tuvo suerte, pues él
- 25:27cayó sobre el costado y gritó, yo corrí hacia él
- 25:30para revisar su pierna, pero su pierna estaba torcida en
- 25:34un ángulo imposible, el comandante revisó y me dijo no
- 25:38puede caminar. Salgado intentó incorporarse, pero su cara se contrajó
- 25:44en un gesto de dolor seco, comprendí lo que significaba.
- 25:50Haremos un arrastre hasta la orilla, dijo el comandante, después veremos.
- 25:57Asentí con un nudo en la garganta, sabía que ya
- 26:00nos saldríamos de allí en una pieza. Acomodamos a Salgado
- 26:06sobre una lona improvisada, empezamos a arrastrarlo cuesta abajo, el
- 26:11lodo se pegaba a la ropa, a la piel, el
- 26:14peso era insoportable, pero no paramos ni una sola vez.
- 26:19Cada metro era una batalla que no queríamos perder. El
- 26:24silencio de la selva se mezclaba con el dolor de Salgado,
- 26:27a ratos gemía, otras veces murmuraba que no lo dejáramos,
- 26:32pero el comandante no respondió se limitó a seguir con
- 26:35la mirada clavada en la cuesta. Me concentré en respirar,
- 26:39en no pensar en nada más que en el siguiente paso.
- 26:44Mientras descendíamos, juré que algo se movía entre los árboles,
- 26:49sombras que no se parecían a ramas, cuando volteaba, solo
- 26:53veía oscuridad pero esa sensación me caló hasta el hueso.
- 26:58Llegamos a la orilla, el río avanzaba lento, con un
- 27:02reflejo opaco, nos detuvimos a recuperar el aliento, el comandante
- 27:07sacó el GPS, pero la pantalla estaba muerta, apagada por completo.
- 27:13Revisó la brújula y la aguja giraba sin detenerse. El ingeniero,
- 27:18que había permanecido callado todo el trayecto, soltó un susurro.
- 27:25Esto no debería pasar. El comandante le pidió que guardara
- 27:30el equipo, pues ya no servía. Yo me aparté un momento,
- 27:35necesitaba vaciar el estómago, vomité entre unos matorrales, el sabor
- 27:40ácido me llenó la garganta, me enjuagué con un poco
- 27:44de agua de la cantimplora y cuando regresé, Salgado me
- 27:47miraba con ojos vidriosos. Si me quedo, empezó a decir,
- 27:54pero no terminó. El comandante negó con la cabeza y
- 27:59dijo que no iba a dejar a nadie, me pregunté
- 28:02si lo decía por nosotros o por sí mismo. Revisamos
- 28:07el terreno, unos metros adelante, un claro amplio, allí sería
- 28:12más fácil que el helicóptero nos viera, arrastramos a salgado despacio,
- 28:17mis brazos ardían, la respiración me costaba y me temblaban
- 28:21las piernas. Cuando por fin llegamos, el comandante ordenó revisar municiones,
- 28:29solo quedaban dos cargadores por fusil, revisé mi chaleco, la
- 28:33tela estaba rasgada y manchada con algo oscuro que no
- 28:37era sangre. Un olor acre que me hizo pensar en
- 28:40la grasa líquida de aquel recipiente, lo limpié con la
- 28:44manga y me concentré en vigilar el perímetro. El ingeniero
- 28:49encendió el radio, solo chisporroteaba, entonces ajustó frecuencias una y
- 28:54otra vez pero nada, el comandante levantó la vista al cielo.
- 29:00La luna apenas iluminaba la copa de los árboles, Salgado
- 29:03respiraba con dificultad y cada tanto se quejaba en voz baja.
- 29:09Me arrodillé junto a él, le tomé la mano, sentí
- 29:13que me temblaba, no quise decir nada, pues no había palabras.
- 29:19El silencio se hizo tan denso que escuché mi propio
- 29:22corazón retumbando en los oídos. Entonces, entre el follaje, un murmullo,
- 29:30no supe si era viento o algo más, el comandante
- 29:33se puso en guardia, el ingeniero me miró con el
- 29:36rostro cenizo, dijo que el aire estaba más caliente, que
- 29:41algo subía desde el suelo. Me arrodillé y coloqué la
- 29:46palma sobre la tierra, esta vibraba, era un pulso lento, constante,
- 29:51retiré la mano, el comandante murmuró que era hora de moverse,
- 29:56pero ninguno se movió, nos quedamos mirando el suelo, como
- 30:00si esperáramos que se abriera. Un minuto después, el ingeniero
- 30:06apuntó al centro del claro y entre la hierba aplastada
- 30:09había un círculo de ceniza, no lo habíamos visto antes,
- 30:13parecía fresco, como si alguien lo hubiera dibujado mientras llegábamos.
- 30:19Dentro del círculo, un símbolo, el mismo del santuario, el
- 30:23comandante se llevó la mano al pecho, sacó la libreta
- 30:27y la abrió en una página que tenía un dibujo idéntico.
- 30:32Esto no es un solo grupo, dijo con voz baja,
- 30:36es más viejo que cualquiera de nosotros. Lo miré y
- 30:41quise preguntarle qué sabía, pero entendí que no lo diría,
- 30:45el ingeniero se apartó unos pasos, empezó a tomar notas
- 30:49con manos que no podía mantener firmes. La temperatura subió
- 30:55de golpe, sentí que me faltaba el aire, el comandante
- 30:59ordenó movernos hacia la orilla, empujamos la lona de salgado
- 31:03pero el peso parecía haberse duplicado y cada paso costaba
- 31:07más que el anterior. Al llegar al borde del río,
- 31:12nos detuvimos, el agua estaba quieta, como un espejo sucio,
- 31:16el ingeniero encendió la radio una vez más, esta vez,
- 31:20un crujido. Una voz apenas perceptible. Unidad, confirme, extraer. El
- 31:31comandante tomó el micrófono, dijo nuestras coordenadas, el silencio volvió, después,
- 31:37la misma voz. Recibido, extracción en camino, mantengan posición. Sentí
- 31:47que el pecho me dolía al soltar el aire contenido,
- 31:50el comandante colgó el micrófono, me miró con una expresión
- 31:54que no le había visto nunca. Era alivio y algo más,
- 31:59algo que no sabría describir. Si esto queda registrado, dijo
- 32:06sin levantar la vista, nadie va a creerlo, no respondí,
- 32:10porque tenía razón. Nos quedamos en silencio, esperando, la radio
- 32:16permanecía encendida, pero no volvió a emitir nada más. El
- 32:22ingeniero se sentó sobre una piedra, se frotaba los brazos,
- 32:26como si tuviera frío, Salgado apenas mantenía los ojos abiertos,
- 32:31yo respiraba con dificultad y cada bocanada de aire sabía
- 32:34a humedad y a ceniza. Pasaron minutos que parecieron horas,
- 32:40nadie se movía, el comandante revisaba su reloj una y
- 32:44otra vez. La luna seguía arriba, inmutable, entre el follaje,
- 32:50de vez en cuando creí ver sombras que se deslizaban,
- 32:53me obligué a pensar que eran ramas, pero en el fondo,
- 32:57sabía que no. El ingeniero rompió el silencio con voz temblorosa,
- 33:04si mañana nos piden explicar esto,¿ qué vamos a decir?
- 33:09El comandante no respondió, bajó la mirada, vi un temblor
- 33:14leve en su mandíbula, pensé que él, que siempre había
- 33:17tenido la voz firme, tampoco sabía cómo procesarlo. Escuché un
- 33:24sonido metálico y me sobresalté, era el seguro de mi fusil,
- 33:28que había movido sin darme cuenta, apreté el arma contra
- 33:32el pecho, me di cuenta de que estaba sudando, aunque
- 33:35el aire era frío. El comandante respiró hondo, dijo que
- 33:41cuando llegáramos a la base, cada uno escribiría su parte
- 33:45y que después harían con ello lo que quisieran, que
- 33:48nuestra única obligación era volver vivos. Salgado abrió los ojos
- 33:54y murmuró algo, me agaché para escucharlo, dijo que si
- 33:58no lo lograba, quería que alguien avisara a su madre, asentí,
- 34:03le apreté la mano y no supe qué decir. El
- 34:08ingeniero anotaba en su libreta, entre sus dedos, el lápiz temblaba,
- 34:12me fijé en su cara, tenía la piel salpicada de
- 34:16manchas oscuras, no supe si era lodo o algo más,
- 34:20pero tampoco no le pregunté. El comandante alzó la vista,
- 34:25entre los árboles, un parpadeo de luz. Primero pensé que
- 34:31eran luciérnagas, pero era una bengala, lanzada desde el helicóptero.
- 34:36El corazón me dio un vuelco, el comandante se incorporó
- 34:40e hizo señas y entre todos levantamos a salgado, caminamos
- 34:44hacia el claro, donde la luz caía en un cono pálido.
- 34:50Cada paso era un esfuerzo, el ingeniero tropezó dos veces,
- 34:54yo sentía que las piernas no me iban a sostener,
- 34:57pero no me detuve ni siquiera miré atrás. Cuando llegamos
- 35:03al centro del claro, el comandante encendió una linterna y
- 35:07la agitó en el aire, el motor del helicóptero rugía
- 35:10sobre nosotros. Una ráfaga de aire caliente levantó polvo y hojas,
- 35:16entre ese torbellino, sentí que algo me rozaba el brazo,
- 35:20un contacto frío y fugaz, me volteé, pero no había nadie.
- 35:27El helicóptero descendió despacio, dos soldados bajaron con camillas, uno
- 35:32de ellos me miró, tenía la cara cubierta por el visor,
- 35:36pero juraría que se quedó unos segundos observándome como si
- 35:39reconociera algo, me aparté, dejé que subieran a Salgado primero,
- 35:44después subió el ingeniero, yo fui el último. Cuando me senté,
- 35:50sentí un temblor que no venía del frío, era como
- 35:53si la tierra hubiera decidido agarrarme y todavía se resistiera
- 35:57a soltarme. El comandante subió detrás de mí, cuando la
- 36:03puerta se cerró, por fin respiré con algo que se
- 36:06parecía al alivio, pero no del todo. Mientras despegábamos, miré
- 36:13por la ventanilla, la selva se extendía como un mar negro,
- 36:17y en medio, el claro con el símbolo pintado, un
- 36:21punto que se fue haciendo más pequeño, hasta perderse en
- 36:24la oscuridad. El ingeniero empezó a llorar en silencio, Salgado
- 36:30estaba inconsciente, el comandante no apartaba la vista de su libreta.
- 36:36Yo me recosté contra la pared del helicóptero, cerré los
- 36:39ojos y me obligué a pensar que aquello era el final,
- 36:42que nada de eso podría seguirnos. Pero en el fondo
- 36:48sabía que no era cierto. Cuando aterrizamos en la base,
- 36:53ya nos esperaban, nos condujeron a un hangar, nos hicieron
- 36:57sentar en sillas metálicas y un oficial nos repartió hojas.
- 37:02Dijo que escribiéramos todo lo ocurrido, nadie protestó, tomé el bolígrafo.
- 37:09Miré el papel en blanco, no supe por dónde empezar.
- 37:14Escribí lo esencial, la fecha, el punto de inserción y
- 37:18los hallazgos. Cuando llegué al símbolo y a la sensación
- 37:22de que algo respiraba bajo tierra, me quedé con la
- 37:25pluma suspendida, no había forma de ponerlo sin que sonara
- 37:29a locura, respiré hondo y lo escribí igual. El oficial
- 37:35recogió los papeles, nos dijo que esperáramos instrucciones, después se fue.
- 37:41El silencio del hangar pesaba más que la noche entera,
- 37:44el comandante cerró los ojos, Salgado respiraba con dificultad en
- 37:49una camilla, el ingeniero miraba el piso como si no
- 37:53quisiera alzar la vista nunca más. Me pregunté si algún
- 37:58día podría olvidar, pero supe que no. Nos dejaron allí
- 38:04hasta que salió el sol, nadie habló y cada uno
- 38:07estaba perdido en su propio recuerdo. El ingeniero sostenía la
- 38:11libreta sobre las piernas, el comandante no se movía. A
- 38:15Salgado lo atendieron dos enfermeros que llegaban cada tanto a
- 38:19revisarle el pulso. Cuando nos autorizaron a retirarnos, salí del
- 38:25hangar con la vista nublada, caminé hasta los dormitorios, me
- 38:29quité el uniforme, me senté en el catre, sentía un
- 38:33cansancio distinto, como si no viniera del cuerpo sino de
- 38:37otro sitio más profundo. Me quedé mirando el piso, tenía
- 38:42las manos manchadas de algo que no era solo lodo,
- 38:46recordé la sustancia negra que cubría el símbolo en la tierra.
- 38:51El ingeniero había dicho que no correspondía a ningún reactivo conocido,
- 38:55lo apuntó en su bitácora antes de romper el lápiz.
- 39:00Cerré los ojos, entonces vi el círculo de ceniza, vi
- 39:04la grieta que se abría un centímetro mientras el suelo vibraba,
- 39:08vi el rostro del prisionero cuando comprendió que no saldría
- 39:12con vida. Vi los ojos de Mendoza apagarse, todo se
- 39:17mezclaba en un mismo recuerdo que no podía ordenar. Cuando desperté,
- 39:23habían pasado tres horas, el sol entraba por la rendija
- 39:27de la ventana. Me levanté con dificultad, me lavé la cara,
- 39:32me miré en el espejo, tenía la mirada hueca y
- 39:35me pregunté cuánto tardaría en dejar de verme así. Por
- 39:40la tarde, el comandante nos reunió en un despacho pequeño,
- 39:44dijo que se abriría una investigación interna, que todo quedaría clasificado.
- 39:50que no se hablaría con nadie externó, lo dijo con
- 39:54la voz firme, pero sin la convicción de otras veces.
- 39:57Nos entregaron sobres con una hoja que confirmaba la participación
- 40:03en la misión y declaraba la confidencialidad, la firmé sin
- 40:07leerla entera, el ingeniero la sostuvo varios segundos antes de
- 40:11trazar su firma. Salgado ya estaba en el hospital. El
- 40:17comandante recogió los papeles y los guardó en una carpeta
- 40:20que parecía pesarle más que cualquier mochila. Cuando salimos, el
- 40:27pasillo estaba en silencio, nadie nos miró, yo caminé hacia
- 40:31mi catre y sentí que cada paso me alejaba un
- 40:33poco más de cualquier posibilidad de regresar a la normalidad.
- 40:39Esa noche me costó dormir, pues cada vez que cerraba
- 40:43los ojos, volvía a oler esa mezcla de ceniza y
- 40:46carne vieja, me cubrí la cara con la manta e
- 40:49imaginé que la tierra debajo del cuartel respiraba, que tarde
- 40:53o temprano abriría otra grieta. Al día siguiente, un médico
- 40:59me revisó, me dijo que tenía taquicardia, que era normal
- 41:03después de un episodio traumático, me recetó pastillas para dormir.
- 41:09Cuando salí de la enfermería, supe que no pensaba tomarlas,
- 41:13no quería que mi cabeza se apagara, sentía que si
- 41:16lo hacía, me quedaría atrapado en ese recuerdo para siempre.
- 41:22Un mes después, recibí un sobre sin remitente, dentro había
- 41:27una copia del informe mecanografiada, todo estaba transcrito, las fechas,
- 41:32las coordenadas, las descripciones. Pero al final, en tinta roja,
- 41:38alguien había escrito una sola línea. Esto no termina aquí.
- 41:44Me quedé sentado en la cama, sosteniendo ese papel. Pensé
- 41:48en romperlo, en quemarlo, en tirarlo. Pero lo doblé con
- 41:53cuidado y lo guardé en el bolsillo de la chaqueta.
- 41:55No supe por qué. A veces creo que fue la certeza,
- 42:01de que no importaba cuánto me alejara, esa noche, ese
- 42:05lugar y esa cosa que respiraba bajo la tierra ya
- 42:08eran parte de mí. Después de eso dejé el servicio,
- 42:13no quise esperar a que alguien me dijera que estaba inhabilitado,
- 42:17presenté la renuncia con la mano que aún me temblaba.
- 42:22El coronel me miró con algo que parecía compasión, pero
- 42:25no dijo nada, solo firmó la hoja y me devolvió
- 42:28mi credencial con un gesto breve. Volví a la casa
- 42:34de mi hermano, me recibió sin preguntas, me dio un
- 42:37cuarto pequeño donde pasé semanas mirando el techo. A veces
- 42:42me preguntaba si no había sido un sueño, pero cada
- 42:45vez que cerraba los ojos, volvía al claro, al símbolo,
- 42:49al sonido grave que subía por mi columna. Intenté retomar
- 42:55la rutina, salía a caminar por las mañanas, compraba pan,
- 43:00saludaba a los vecinos, todo parecía tan normal que dolía.
- 43:05Me convencí de que era cuestión de tiempo, que algún
- 43:08día despertaría sin ese peso, pero la verdad es que
- 43:11nunca se fue. Cada noche me acostaba esperando que el
- 43:16sueño llegara y cuando llegaba, me arrastraba otra vez a
- 43:20ese lugar, siempre igual, la luna colgando sobre el claro,
- 43:24el símbolo en la tierra, el murmullo que no se
- 43:27entendía con palabras. Algunas noches me despertaba empapado en sudor,
- 43:33con la sensación de que la cama se hundía, encendía
- 43:36la lámpara, miraba el suelo, siempre estaba intacto. Pero no
- 43:41lograba creerlo del todo. Una madrugada, mientras revisaba la libreta
- 43:48donde había apuntado mis recuerdos, me detuve en la primera página,
- 43:52allí había escrito la fecha y una frase que no
- 43:55recordaba haber puesto,« Es más antiguo que nosotros». No supe
- 44:01si la había anotado yo o si alguien la añadió
- 44:04mientras dormía. Guardé la libreta en el cajón y me
- 44:08senté junto a la ventana, afuera, la calle estaba desierta,
- 44:13el viento movía un pedazo de papel que cruzó hasta
- 44:16perderse en la esquina, me quedé escuchando el silencio, esperando
- 44:20que algo pasara. Nada ocurrió y eso me asustó más
- 44:25que cualquier visión. Con el tiempo aprendí a vivir así,
- 44:30a no esperar respuestas, a no buscar explicaciones, a aceptar
- 44:35que ciertas cosas suceden y que ninguna palabra basta para describirlas.
- 44:41Nunca hablé de esto con nadie, ni con mi hermano,
- 44:45ni con los pocos amigos que me quedaron, cada uno
- 44:48arrastra su propia carga, pensé y esta era la mía.
- 44:53Pero cada tanto, mientras camino por la calle o mientras
- 44:57cierro los ojos antes de dormir, siento que el suelo vibra.
- 45:02Un pulso lento, como un recordatorio de que allá abajo,
- 45:06donde ninguna luz alcanza, algo sigue esperando y que tarde
- 45:10o temprano volverá a abrir los ojos. Relato anónimo