Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / No Debimos Interrumpir Ese Ritual: Las BRUJAS Del Cerro - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Llegué al pueblo cuando
- 0:15tenía ocho años, en la caja de una camioneta, que
- 0:19traía los trastes envueltos en periódico, un catre desarmado y
- 0:23un baúl de madera que olía a ropa guardada. Mi
- 0:27padre manejó desde la madrugada por una carretera angosta que
- 0:31subía entre barrancas y encinos. Recuerdo el aire fresco pegando
- 0:36en la cara, el polvo levantado por las llantas y
- 0:39el sonido constante de los grillos. Al amanecer entramos al
- 0:44valle donde estaba el pueblo, casas de adobe con techos
- 0:47de teja, calles empedradas que subían y bajaban, corrales con
- 0:52bardas de piedra y parcelas pelonas donde quedaban surcos viejos.
- 0:56El templo dominaba la plaza, con una torre baja y
- 0:59campana golpeada por el uso. El mercado se montaba los domingos,
- 1:04en el resto de la semana quedaban mesas de madera
- 1:08arrimadas a una pared y el olor a fruta pasada.
- 1:13La casa que mi familia compró se levantaba al borde
- 1:16del caserío, pegada a un camino de terracería que se
- 1:20abría entre encinos y jaras, tenía muros gruesos, un saguán
- 1:24de madera pesada y un patio. El techo de teja
- 1:28mostraba hundimientos y dejaba pasar polvo rojizo cuando el viento
- 1:32soplaba desde la barranca. En el corral, las piedras de
- 1:37la barda tenían marcas gastadas que a primera vista parecían rayones.
- 1:41Al acercarme, noté figuras repetidas, círculos atravesados, cruces de tres brazos,
- 1:48líneas que se bifurcaban como ramas. En una esquina del
- 1:53patio colgaban manojos de hierbas atadas con istle, ruda, romero
- 1:58y hojas de pirul. Mi madre dijo que servirían para
- 2:01espantar insectos y malos olores. Mi abuela las miró con
- 2:05atención y me pidió que no las tocara. La gente
- 2:10del pueblo nos recibió con curiosidad, algunos llegaron con tortillas calientes,
- 2:15queso fresco y frascos de miel, aprendí de inmediato que
- 2:19el trueque seguía vivo. Mi padre cambió una caja de
- 2:22clavos y un juego de llaves por dos gallinas, mi
- 2:26madre intercambió una licuadora vieja por un costal de maíz.
- 2:30En la plaza, los domingos, varios hombres acomodaban sobre un
- 2:35petate sus productos y se cerraban tratos con un apretón
- 2:38de manos. las mujeres se sentaban en las bancas con
- 2:43canastas de pan y atole. Los niños jugaban a la
- 2:46pelota descalzos, y en los puestos improvisados se servía caldo
- 2:51de res en platos hondos, había un orden que todos respetaban,
- 2:55el repique de la campana marcaba oficios, reuniones y avisos
- 2:59de la comisaría, al caer la tarde la mayoría recogía
- 3:03y dejaba la plaza en calma. Desde la primera semana
- 3:08escuché advertencias, un vecino de la ladera de arriba se
- 3:12acercó a mi padre y le comentó que en el
- 3:15monte se veían luces cuando había luna llena, dijo que
- 3:18conviene meter a los niños temprano, porque los caminos se vacían.
- 3:24Otro hombre contó que en la cañada, a la entrada
- 3:27del bosque, se oyen procesiones que avanzan sin hablar, se
- 3:31mencionaban desapariciones de animales, ovejas que amanecían sin sangre, perros
- 3:36con marcas en el lomo, y casos antiguos de personas
- 3:39que se perdieron tras seguir cantos a lo lejos. Nadie
- 3:44contaba un hecho concreto con nombres y fechas, pero el
- 3:47tono era firme, a mí me pesaba la curiosidad, miraba
- 3:51la línea oscura de encinos que rodeaba el pueblo y
- 3:54me parecía que ahí empezaba otra vida. Mientras limpiábamos la casa,
- 4:00hallé debajo del lavadero un metate pequeño con marcas de
- 4:04uso y en el alacrán, frascos viejos con etiquetas borradas
- 4:09que olían a alcohol y resina. En el cuarto que
- 4:11daba al patio descubrimos una mesa baja con manchas oscuras
- 4:15y un cajón con agujas de hueso, cintas, cordeles de
- 4:19isle y trozos de tela. Mi madre dijo que pertenecieron
- 4:24a la dueña anterior, una partera conocida en toda la región.
- 4:29En la tienda, entre el azúcar y las velas, escuché
- 4:32que esa partera atendía partos complicados y que la gente
- 4:36la buscaba de noche. Algunos la nombraban con respeto, otros
- 4:40bajaban la voz y daban a entender que manejaba secretos.
- 4:45Mi abuela confirmó que la casa había sido de esa mujer,
- 4:48aseguró que la partera curaba con plantas, sabía medir el
- 4:52pulso y conocía el uso de ventosas y friegas con aceite.
- 4:57También mencionó que con el tiempo varios la señalaron de
- 5:00bruja y que después de su muerte se mantuvieron ciertas
- 5:03costumbres en la puerta, hierbas amarradas, cruces pequeñas de varita
- 5:08y un plato de barro con sal gruesa junto al umbral.
- 5:13Me acostumbré a los ritmos del pueblo. Por la mañana
- 5:17se oían campanas de mula y el silbido de los leñadores,
- 5:20que bajaban con cargas sobre los hombros. A mediodía subía
- 5:24el olor a frijoles y leña. En las tardes pasaba
- 5:28el viento frío desde la cañada y levantaba el polvo
- 5:31bajo los encinos. En esa hora, los vecinos recogían a
- 5:35los niños y se cerraban portones. Las calles quedaban con
- 5:40pocos pasos y las gallinas subían a los árboles del
- 5:43patio para dormir. Cada familia tenía una rutina para cerrar.
- 5:48Trancas de madera, una vela prendida junto al santo de confianza,
- 5:52baldes atravesando el saguán. Mi abuela tenía su modo, rociaba
- 5:57agua con sal en el umbral, dejaba una candela corta
- 6:01en el aljibe y guardaba una ramita de ruda detrás
- 6:04de la puerta, me explicó que así lo hacía su
- 6:07madre y que le daba tranquilidad. Las historias circulaban como
- 6:13parte del día, se hablaba de mujeres que salían en
- 6:16fila por un sendero estrecho, cada una con un cántaro
- 6:19de barro cubierto con un paño. Decían que avanzaban descalzas
- 6:23sobre la grava sin dejar huella y que evitaban mirar
- 6:27a quien se cruzara. Varias personas describían luces en lo
- 6:31alto de los cerros en noches claras, como braceros encendidos
- 6:35que se movían despacio, otros recordaban haber visto aves grandes,
- 6:40posadas en jacales abandonados cerca de la cañada. Cuando preguntaba
- 6:45por detalles, los viejos respondían que las cosas se repetían
- 6:49en ciclos y que convenía respetar los tiempos del monte.
- 6:55Las marcas talladas en la barda del corral me llamaban
- 6:58la atención, pasaba los dedos por los surcos y sentía
- 7:01la piedra lisa de tanto roce, no aparecían al azar,
- 7:05cierta piedra mostraba tres círculos unidos por una línea, otra
- 7:09tenía una figura con tres brazos curvos, otra, una cruz
- 7:13sencilla remarcada con golpes finos. En el piso, cerca del aljibe,
- 7:19la tierra guardaba trazos débiles que emergían cuando barría, triángulos
- 7:24con puntos, pequeñas flechas hacia el mismo rumbo del camino viejo.
- 7:30En algunos clavos del marco de la puerta había hilos
- 7:33de color atados con nudos precisos. Cuando pregunté por eso,
- 7:38mi abuela respondió que pertenecían a una costumbre de protección
- 7:42que así lo había encontrado y que conviene respetarlo. A
- 7:48la distancia, la cañada se reconocía por una franja de
- 7:51vegetación más densa que bajaba al fondo del valle, en
- 7:55las tardes, el viento venía desde ahí con olor a
- 7:58tierra húmeda, hojas podridas y agua quieta. Un portón de varas,
- 8:04atado con alambre oxidado, cerraba un camino estrecho que se
- 8:08internaba entre encinos retorcidos. Ese portón no pertenecía a un
- 8:13rancho en uso, marcaba el inicio de terrenos que nadie trabajaba.
- 8:18Varias veces me acerqué con la intención de asomarme más allá,
- 8:22empujado por la curiosidad y por los relatos que se
- 8:25repetían en la tienda, en la fuente y en la plaza.
- 8:30Cada vez, mi abuela me detuvo con una mano en
- 8:33el hombro, me recordó que en el pueblo se respetaba
- 8:36ese límite en las noches de luna llena. dijo que
- 8:40a cierta hora se oían pasos ordenados y que lo
- 8:43prudente consistía en mantener la casa cerrada, la lámpara baja
- 8:47y el rezo en la mente, remató con una indicación
- 8:50clara para mí, dicho como un encargo que se transmite
- 8:54entre generaciones, que yo no cruce ese portón al final
- 8:58del camino, cuando la luna esté completa sobre los encinos.
- 9:04La noche en que todo empezó, no había viento y
- 9:06la luna llena iluminaba las piedras del camino como si
- 9:10fuera de día. Yo tenía diez años y mis primos,
- 9:14dos más que yo, habían llegado de visita para quedarse
- 9:18unos días, después de cenar, cuando todos en la casa
- 9:21se acomodaban para dormir. Ellos me dijeron que querían conocer
- 9:25el portón del que tanto había hablado mi abuela. Sentí miedo,
- 9:29pero no quise quedar como cobarde, así que tomamos una
- 9:33lámpara de mano y salimos al camino. La bruma bajaba
- 9:37desde la cañada y cubría las huellas que dejaban nuestros huaraches,
- 9:42los grillos callaban a ratos y en su lugar se
- 9:44escuchaban ladridos lejanos y el rebusno de un burro atado
- 9:48en alguna parcela. El aire olía a tierra húmeda y
- 9:52a hojas secas y cada paso que dábamos levantaba un
- 9:56crujido que parecía retumbar demasiado fuerte en el silencio. Caminamos
- 10:03unos 15 minutos hasta llegar a un claro, donde el camino
- 10:06se abría hacia un terreno pedregoso, ahí vimos un círculo
- 10:10de velas encendidas, la luz amarilla temblaba con cada corriente
- 10:14de aire, y dejaba ver plumas negras pegadas al suelo,
- 10:18huesos pequeños amontonados en triángulos y ramas secas entrelazadas formando
- 10:23figuras que no conocíamos. Nos acercamos despacio, sin hablar, y
- 10:29mi primo mayor señaló algo que parecía sangre seca sobre
- 10:33una piedra plana, había restos de cera derretidas sobre hojas
- 10:37de laurel y un costal viejo relleno de algo que
- 10:40no se movía. El miedo se me metió en el estómago,
- 10:44pero seguí avanzando. Un murmullo nos hizo agacharnos de golpe,
- 10:50las voces venían desde el sendero que bajaba de la cañada,
- 10:54corrimos unos pasos y nos escondimos detrás de una nopalera,
- 10:58desde ahí vimos a tres mujeres. Caminaban descalzas sobre la
- 11:02grava y llevaban vestidos largos de tela oscura, que apenas
- 11:06se movían con el viento. Sus rostros quedaban en penumbra,
- 11:10pero sus cabellos largos, algunos entrecanos y otros completamente negros,
- 11:16brillaban con la luz de las velas. Se detuvieron junto
- 11:20al círculo y empezaron a hablar en un idioma que
- 11:24ninguno de nosotros conocía. No eran oraciones en español ni
- 11:28nada parecido a rezos de iglesia. Eran palabras graves y prolongadas,
- 11:33repetidas con un tono que me hizo temblar las manos.
- 11:38Las mujeres comenzaron a trazar figuras en la tierra con
- 11:41ramas largas, hacían líneas curvas que se unían en espiral y,
- 11:46sobre cada punto marcado, dejaban pequeños trozos de carne cruda
- 11:50envueltos en hojas verdes. Una de ellas sacó de su
- 11:54morral una botella oscura y derramó líquido sobre las ofrendas,
- 11:58el aroma del copal se hizo más intenso, mis primos
- 12:02se quedaron inmóviles, respirando apenas, mientras yo sentía que cada
- 12:07pelo del cuerpo se me erizaba. No podía dejar de mirarlas,
- 12:12la forma en que movían los brazos y repetían las
- 12:14palabras daba la sensación de estar viendo algo prohibido, algo
- 12:18que nunca habíamos debido encontrar. Nos mantuvimos escondidos varios minutos,
- 12:26de pronto, mi primo más pequeño tropezó con una piedra
- 12:29suelta y cayó sobre los nopales, el ruido seco del
- 12:33impacto y el chasquido de las espinas rompió el ritmo
- 12:36de aquel ritual. Las mujeres se quedaron quietas, levantaron la
- 12:41cabeza y giraron lentamente en nuestra dirección. En ese momento,
- 12:46la luz de las velas iluminó sus rostros, no era
- 12:50que tuvieran una deformidad evidente, pero la sombra de la
- 12:54luna y la forma en que las velas brillaban sobre
- 12:56sus mejillas les daba un aspecto alargado, casi como si
- 13:01los huesos sobresalieran más de lo normal y sus ojos
- 13:04brillaban con un tono amarillento que no se parecía al
- 13:07reflejo común de la luz. Una de ellas avanzó un
- 13:12paso hacia nosotros, yo sentí que no podía moverme, pero
- 13:16mi primo mayor me jaló del brazo y nos echamos
- 13:19a correr por el camino, las ramas nos golpeaban la
- 13:22cara y los huaraches resbalaban en la grava. Atrás escuchábamos
- 13:27pasos que no parecían tropezar ni hacer ruido, giré la
- 13:31cabeza una sola vez y la vi, era más alta
- 13:34de lo que había pensado, y su vestido arrastraba hojas
- 13:38sin detenerla, corría tras nosotros con una calma que helaba
- 13:42la sangre, como si supiera que nos alcanzaría. Al llegar
- 13:47al portón, los tres saltamos por encima y seguimos corriendo
- 13:51entre las casas del pueblo, el sonido de los perros
- 13:54ladrando a lo lejos nos acompañaba, y el eco de
- 13:57nuestros pasos rebotaba en las paredes de adobe. Cuando llegamos
- 14:02a casa, cerramos el saguán y nos recargamos contra la puerta.
- 14:06Respirando con dificultad, mi abuela estaba dormida y no quise despertarla.
- 14:12Subimos la tranca y nos quedamos en la sala, escuchando
- 14:15por si alguien nos seguía. Pasaron varios minutos antes de
- 14:20que el ruido de los perros se apagara. Al amanecer,
- 14:25cuando salimos al patio, lo primero que vi fue un
- 14:28manojo de espinas amarradas con un listón negro, colgado justo
- 14:32en medio del portón, las espinas eran largas, de huisache,
- 14:37y estaban atadas con un nudo tan apretado que parecía
- 14:40hecho con herramienta. Nadie había entrado por la puerta trasera,
- 14:45porque seguía con el alambre que mi padre usaba de seguro,
- 14:49mi abuela salió detrás de nosotros y lo vio. No
- 14:53dijo nada, solo hizo la señal de la cruz y
- 14:56nos metió a la cocina, puso agua a calentar y
- 14:59empezó a rociar la entrada con un ramo de albahaca
- 15:02y sal. El resto del día nos prohibió salir, mi
- 15:07madre no entendía lo que pasaba, pero aceptó la orden
- 15:11de mi abuela y se quedó adentro con nosotros, los
- 15:14vecinos pasaron como siempre por la calle, saludando, y ninguno
- 15:18pareció notar el ramo de espinas en el portón. Esa noche,
- 15:23al intentar dormir, escuché pasos sobre el techo, no eran
- 15:27como los de un gato, eran pasos lentos y firmes
- 15:31que recorrían la casa de un extremo al otro. Me
- 15:34quedé inmóvil bajo la cobija, oyendo cómo bajaban hasta el
- 15:38patio y raspaban la puerta principal. No quise moverme ni
- 15:43respirar fuerte, en algún momento, el silencio regresó, pero yo
- 15:48supe que no era casualidad que hubiéramos encontrado ese círculo
- 15:52de velas, algo en el pueblo había notado nuestra presencia,
- 15:55y no era bueno. Amanecí con los brazos pesados y
- 16:01la cabeza aturdida por la desvelada, el portón seguía con
- 16:05el manojo de espinas y el listón negro, apretado igual
- 16:09que la noche anterior. Mi abuela se levantó antes que
- 16:13todos y prendió carbón en un anafre pequeño, usó granos
- 16:17de incienso en una cuchara de metal y caminó por
- 16:20la casa dejando el humo en cada cuarto. Me indicó
- 16:24con la mano que abriera las ventanas y mientras el
- 16:27olor resinoso llenaba la sala, dijo en voz baja que
- 16:30conviene purificar cuando alguien deja señales en la puerta. Mi
- 16:35madre le alcanzó un jarro con agua y sal, mi
- 16:38abuela mojó sus dedos y salpicó el umbral, el aljibe
- 16:42y la barda del corral con la misma calma con
- 16:44la que otras veces hacía el café. Salí a la
- 16:49calle con mi primo mayor, el pueblo no sonaba igual,
- 16:53se oían pocos gallos y casi ningún perro. En la esquina,
- 16:58junto al jacal de Don Tobías, un grupo de vecinos
- 17:01miraba el suelo, nos acercamos sin hablar. Había un guajolote
- 17:06muerto con el cuello flácido y plumas pegadas por la sangre.
- 17:10Más adelante, en el patio de Doña Petra, dos gallinas
- 17:14yacían con las patas estiradas y la cresta pálida. Un
- 17:18hombre comentó que ya iban cinco animales desde la madrugada,
- 17:22otro dijo que en su corral amanecieron huellas chicas, como
- 17:26de niño, marcadas en el lodo reciente. Y una señora
- 17:30aseguró que escuchó risas en la madrugada y pasos sobre
- 17:33el tejado, no como los de un gato sino más pesados,
- 17:37con intervalos regulares, de un extremo a otro. Regresé a
- 17:43casa con esa imagen en la cabeza, mi abuela siguió
- 17:47con el humo, pasó la cuchara por el marco de
- 17:50las puertas y dejó un plato con sal junto al sabuán,
- 17:53cuando terminamos, me sentó en la mesa y habló sin rodeos.
- 17:58Dijo que las mujeres que vimos en la cañada eran
- 18:01brujas viejas y nuevas, que algunas heredaban el oficio y
- 18:04otras se sumaban con juramentos. Aseguró que no andan vagando
- 18:10sin propósito, que cuidan secretos antiguos y que la cañada
- 18:14sirve de lugar de resguardo. Señaló que nuestra casa siempre
- 18:19estuvo ligada a esas prácticas, no por gusto de la familia,
- 18:23sino por la historia de la partera que vivió aquí.
- 18:27Explicó que cuando alguien se mete donde no lo llaman,
- 18:30los primeros avisos caen sobre animales y sobre puertas marcadas.
- 18:36le pedí que me dijera todo lo que sabía y
- 18:39ella me contó historias que había oído de su madre
- 18:42y de su abuela de niños que desaparecieron al amanecer
- 18:46después de jugar cerca del portón viejo vacas que de
- 18:50un día para otro dejaron de dar leche y se
- 18:52morían decían que las chupaba la bruja hombres que regresaron
- 18:56con fiebre y ojos vidriosos tras seguir un canto dentro
- 19:00del monte dijo que algunos se curaron con tiempo y
- 19:03reposo y que otros quedaron con la mirada ira Afirmó
- 19:08que en las lunas llenas, cuando el viento baja desde
- 19:11la cañada, no conviene pronunciar ciertos nombres, ni asomarse a
- 19:15las cercas si alguien rasca la madera, recalcó que el
- 19:19respeto guarda la casa. Con ese peso en el pecho,
- 19:24me metí al cuarto junto al patio para revisar los
- 19:27cajones que habíamos encontrado al llegar, saqué la caja de
- 19:31madera con agujas de hueso y cordeles de isle. Debajo
- 19:35había un fajo de papeles amarrado con un listón descolorido.
- 19:40Corté el nudo con cuidado, el primer cuaderno estaba forrado
- 19:44con tela, adentro, la letra firme de una mujer ocupaba
- 19:48cada línea, remedios con plantas, proporciones exactas, tiempos de hervor
- 19:53y advertencias. Reconocí ruda, árnica, estafiate, gordolobo, pero también aparecían
- 20:01nombres que no había oído. Pelo de elote machacado con
- 20:05piedra negra para detener hemorragias. Sabia de pirul con ceniza
- 20:09tamizada para curar llagas profundas. En el margen, pequeños dibujos
- 20:15de aves con las alas abiertas, de patas largas, de
- 20:18picos curvos, y al final de varias páginas, una cruz
- 20:22de tres brazos marcada con tinta oscura. Más atrás había
- 20:27hojas sueltas con trazos de triángulos y puntos, flechas apuntando
- 20:31hacia lo que parecía un mapa del patio, el aljibe
- 20:35y la barda. Otro cuaderno más delgado tenía anotaciones de partos,
- 20:41la partera registraba fechas, edades, posiciones, complicaciones y soluciones. En
- 20:49medio de listas ordenadas, encontré una frase repetida, no abrir
- 20:53la puerta si tocan en la hora sin sombra, en
- 20:56el borde, un dibujo de un manojo de espinas atadas
- 21:00con un hilo. Sentí un escalofrío, pues ese mismo manojo
- 21:05colgaba afuera de nuestra casa. cerré el cuaderno y lo
- 21:09volví a abrir para comprobar que no había confundido el
- 21:12dibujo pero era igual así busqué el nombre de la
- 21:16partera pero sólo encontré iniciales y la palabra comadre seguida
- 21:20de apellidos de familias del pueblo Al final de un cuaderno,
- 21:25una nota decía que un grupo de hombres fue a
- 21:27sacarla de la casa hace 50 años y la llevaron frente
- 21:31a la comisaría para enfrentarla. No había detalles del resultado,
- 21:36solo un registro seco de esa noche y un remate
- 21:39que decía que las puertas deben cerrarse a tiempo. Se
- 21:45lo enseñé a mi abuela, ella lo ojeó con cuidado,
- 21:48y dijo que de niña había oído esa historia, que
- 21:51la partera fue acusada por envidias y temores, y que
- 21:55al final nadie pudo probar nada. Afirmó que después de aquello,
- 22:00la casa quedó vacía un tiempo y que con los
- 22:03años se vendió a gente de paso. Explicó que por
- 22:07eso siguen las marcas en la barda y los hilos
- 22:09en los clavos, añadió que no conviene hablar mal de
- 22:12los muertos ni jugar con cuadernos ajenos, pero aceptó que
- 22:16era útil conocer lo que guardaban. La tarde corrió con lentitud,
- 22:22nadie se acercó a retirar el manojo del portón, mi
- 22:26padre dijo que lo quitaría al día siguiente, mi abuela
- 22:29respondió que conviene dejarlo hasta que cambie la luna, a
- 22:33eso de las nueve, apagamos casi todas las luces y
- 22:36dejamos una vela baja en la cocina. Nos sentamos en
- 22:40la sala con las sillas pegadas a la pared. Mi
- 22:44abuela nos indicó que nos persignáramos y mantuviéramos la mente
- 22:48ocupada en oraciones sencillas, cada quien con su modo, repetí
- 22:52el mismo rezo que me enseñó cuando era pequeño, con
- 22:55el ritmo de quien cuenta frijoles en un plato. A
- 23:00medianoche se oyeron pasos sobre el techo, no eran carreras,
- 23:04eran desplazamientos lentos que recorrían de una esquina a otra,
- 23:09el polvo de la teja cayó en hilos finos sobre
- 23:11el suelo, luego vino un crujido en la barda y
- 23:14un golpe suave en la puerta, no de puño, más
- 23:18bien de dedo largo tanteando la madera. Mi madre me
- 23:22tomó del antebrazo, yo contuve la respiración y escuché una
- 23:26risa apagada, breve, como si alguien se burlara cerca y
- 23:30luego se alejara dos pasos. Mi abuela indicó en voz
- 23:34baja que no nos moviéramos, se levantó y fue por
- 23:37el plato con sal y lo colocó a un lado
- 23:39del saguán, dijo que no abriríamos bajo ninguna circunstancia, que
- 23:44el que toca a esa hora no busca hablar, busca entrar.
- 23:50Me acerqué a la ventana que daba al patio y
- 23:52separé apenas la cortina, vi una figura encorvada junto a
- 23:56la puerta, tenía los brazos largos, más abajo de la cintura,
- 24:00y el cabello caía en mechones sobre la cara. No
- 24:04pude distinguir rasgos, pero sí la mano delgada raspando la
- 24:08madera con uñas duras. La figura dejó de rascar y
- 24:12giró la cabeza hacia la ventana, como si supiera que
- 24:15yo la miraba, sentí un peso en el estómago. Bajé
- 24:20la cortina y regresé a la silla con las piernas flojas,
- 24:23mi abuela dijo que no hiciera contacto, que esa noche
- 24:27se trataba de resistir. Las horas siguientes avanzaron entre golpes
- 24:33suaves en distintas paredes, a rato se oía el arrastre
- 24:37de uñas sobre el piso del patio, como si alguien
- 24:40dibujara líneas en la tierra, nadie habló y cada quien
- 24:43sostuvo su pensamiento y su rezo, con la vela marcando
- 24:47el tiempo en goteos de cera. Cuando el gallo de
- 24:50la casa vecina cantó por primera vez y el cielo
- 24:53empezó a palidecer, los ruidos cesaron. Abrimos la puerta hasta
- 24:58que la luz entró completa en el saguán, el manojo
- 25:02de espina seguía colgado, pero ahora tenía un hilo de
- 25:05cabello oscuro amarrado al nudo. Mi abuela dijo que era
- 25:09un aviso más claro y que el siguiente paso no
- 25:12se tomaba a la ligera. Pasaron semanas con el mismo patrón,
- 25:18ruidos en el techo, pasos alrededor de la casa y
- 25:21marcas nuevas en la tierra, cada mañana amanecíamos con huellas
- 25:25chicas en el patio, como de pies descalzos y ramas
- 25:29clavadas en los postes. Mi padre trabajaba fuera del pueblo
- 25:34y no entendía la gravedad de lo que ocurría. Mi
- 25:37madre prefería callar para no preocuparlo. Mi abuela, en cambio,
- 25:41reforzaba las protecciones, cambiaba los ramos de albahaca, ponía cruces
- 25:46de palma bendita en las ventanas y dejaba velas consumirse
- 25:50frente al aljibe. A pesar de eso, los ruidos se
- 25:54intensificaron y hubo noches en que escuchamos como arrastraban piedras
- 25:59en el techo o reían cerca de la barda, yo
- 26:02dormía poco y cada crujido me mantenía con los ojos abiertos.
- 26:08Un viernes de luna llena, harto de sentir miedo, decidí
- 26:12que debía ir hasta la cañada, no lo hablé con nadie,
- 26:16esperé a que la familia se durmiera, prendí una lámpara
- 26:19pequeña y preparé una mochila. Guardé un frasco con sal gruesa,
- 26:24tres velas benditas y una navaja de hoja plegable que
- 26:27había sido de mi abuelo. La revisé varias veces, comprobando
- 26:32que cortaba bien, me puse una chamarra ligera y caminé
- 26:35descalzo para no hacer ruido al salir por el portón. Afuera,
- 26:41el aire estaba más frío de lo normal y olía
- 26:44a humo de leña verde. Tomé el sendero hacia el
- 26:48portón de varas que siempre aparecía en las historias, la
- 26:52luna iluminaba cada piedra y las sombras de los encinos
- 26:55parecían garras extendidas. El croar de los sapos me acompañaba
- 27:00desde la barranca, la bruma subía del arroyo y se
- 27:03enredaba en las ramas bajas, y a medida que me acercaba,
- 27:07el ambiente cambiaba, el aire se volvió más denso, y
- 27:11el olor a humo mezclado con resina y carne quemada
- 27:15me obligó a taparme la nariz con la manga. Pasé
- 27:19junto a una cerca caída y llegué al portón, el
- 27:22alambre oxidado colgaba roto, lo empujé y el chirrido se
- 27:26perdió entre el croar de los sapos. crucé al otro
- 27:30lado y sentí que la temperatura bajaba unos grados. Avancé
- 27:35con pasos lentos, los encinos eran más altos y sus
- 27:39troncos retorcidos parecían rostros de ancianos, el camino se estrechaba,
- 27:44cubierto de hojarasca húmeda que amortiguaba mis pisadas. A lo
- 27:49lejos vi una luz parpadeante, me escondí detrás de un
- 27:53tronco y apagué la lámpara, me acerqué con el corazón
- 27:56latiendo fuerte. Conforme avanzaba, la luz se volvió más intensa
- 28:02y el olor a humo creció. Llegué a un claro
- 28:05rodeado de piedras grandes, en el centro ardía un fuego alto,
- 28:10alimentado por troncos y ramas frescas, y alrededor del fuego
- 28:14había por lo menos diez mujeres. Algunas estaban encorvadas, con
- 28:19el cabello canoso hasta la cintura y piel arrugada, otras
- 28:23eran jóvenes, con rostros tensos y ojos brillantes reflejando las llamas,
- 28:28todas vestían telas oscuras que cubrían sus pies descalzos. El
- 28:34ritual era distinto al que habíamos visto semanas antes, una
- 28:38de las mujeres sostenía un cuenco de barro y rociaba
- 28:41líquido sobre el fuego, provocando chispas verdes, otra dibujaba símbolos
- 28:46en la tierra con un bastón terminado en plumas negras.
- 28:51Escuché el mismo idioma que me había helado la sangre
- 28:54aquella noche, palabras largas, graves y repetidas en coro. Una
- 29:00mujer joven, con el rostro cubierto de pintura blanca, llevaba
- 29:04colgado al cuello un collar hecho de huesos pequeños, el
- 29:07resto tenía cintas rojas atadas en las muñecas. Sus cantos
- 29:12se mezclaban con el crujir del fuego y el zumbido
- 29:14de insectos nocturnos. Me escondí detrás de una piedra grande
- 29:20para observar, saqué el frasco de sal y lo sostuve
- 29:24con fuerza, en un momento, una de las brujas dejó
- 29:27de cantar y giró la cabeza hacia donde estaba, sus
- 29:31ojos brillaban más que los de las demás. Me quedé inmóvil,
- 29:36conteniendo la respiración, pero la mujer murmuró algo y las
- 29:40otras callaron, escuché claramente mi nombre en su voz baja
- 29:43y áspera, mi cuerpo reaccionó solo. Destapé el frasco y
- 29:48lancé un puñado de sal directo al fuego. El efecto
- 29:53fue inmediato, las llamas subieron en espiral y una nube
- 29:56blanca y espesa se levantó como un torbellino, las brujas
- 30:00comenzaron a chillar con voces agudas que se quebraban. Algunas
- 30:05se cubrieron el rostro, otras extendieron los brazos hacia mí.
- 30:10Aproveché el momento para salir corriendo, tropecé con ramas y piedras,
- 30:15pero seguí corriendo sin mirar atrás. Los chillidos se transformaron
- 30:20en carcajadas que resonaban entre los árboles, escuchaba pasos detrás
- 30:25de mí, rápidos y ligeros, como si flotaran. Llegué al
- 30:31portón de varas y lo empujé con el hombro, el
- 30:34alambre me rasgó la manga, pero logré cruzar, corrí por
- 30:38el camino hasta ver las primeras casas del pueblo. Las
- 30:42luces apagadas en las ventanas me hicieron sentir más solo,
- 30:46no escuchaba mis propios jadeos, solo el crujido de ramas
- 30:50que se rompían a pocos metros detrás de mí. Crucé
- 30:54el portón de mi casa y lo cerré de golpe,
- 30:56mi abuela estaba en la sala con una vela encendida,
- 30:59como si me hubiera esperado, no dijo nada, solo me
- 31:03guió hasta la cocina y me dio un vaso de agua.
- 31:06La tranca del saguán sonó fuerte al caer. Esa madrugada,
- 31:12mi familia y yo reforzamos la protección de la casa,
- 31:15mi abuela trajo ramas de pirul y las ató en
- 31:18cruces que colocamos en las esquinas del patio. Mi madre
- 31:21esparció sal en cada ventana y en el marco de
- 31:24la puerta principal. Mi padre, al regresar al día siguiente,
- 31:30cortó ramas de wisache con espinas largas y las acomodó
- 31:33formando una barrera en el portón. Los vecinos que se
- 31:38enteraron nos ayudaron a cubrir la barda con alambre de púas,
- 31:42nadie preguntó detalles, en el pueblo no hacía falta explicar demasiado,
- 31:47cuando alguien se sentía perseguido. Desde aquella noche, no volví
- 31:53a verlas tan cerca, los ruidos disminuyeron con el tiempo,
- 31:57aunque nunca desaparecieron por completo, y hay noches de luna
- 32:01llena en que me despierta el sonido de pasos en
- 32:04la calle o el aleteo de un ave pesada sobre
- 32:07el techo. A veces creo escuchar mi nombre susurrado desde
- 32:11el camino viejo. Cuando cierro los ojos, vuelvo a ver
- 32:16el humo blanco levantándose en espiral y los ojos amarillentos,
- 32:20brillando alrededor del fuego. Hasta hoy, cada luna llena llega
- 32:25acompañada del mismo canto apagado, que se cuela desde la cañada,
- 32:29suena lejano, como si alguien me llamara sin prisa, sabiendo
- 32:34que tarde o temprano volveré a cruzar ese portón. Llegamos
- 32:49una tarde de calor pegajoso, con el bebé en brazos
- 32:52y tres bolsas negras con lo indispensable. La casa tenía
- 32:57un portón verde con pintura descarapelada, bisagras flojas y una
- 33:01chapa que pedía aceite. Adentro, el pasillo olía a humedad vieja.
- 33:07En la sala quedaban marcas de cuadros antiguos sobre la
- 33:10pared y el techo mostraba manchas cafés, como mapas, y
- 33:15el piso de mosaico sonaba hueco en algunas partes. En
- 33:19el patio, la tierra estaba dura, con dos macetas secas
- 33:23y una pila de cemento manchada de sarro. El cuarto
- 33:27que elegimos para la cuna daba a la calle por
- 33:30una ventana alta con mosquitero torcido. Me dediqué a revisar
- 33:34los apagadores, el medidor de luz, el tinaco y la
- 33:38llave del gas, mientras mi mujer acomodaba pañales, ropa y
- 33:43una cobija para el bebé. El barrio respiraba distinto al
- 33:48caer la tarde, pasaban motonetas con encargo de tortillas, un
- 33:52triciclo de nieves, y los perros se echaban junto a
- 33:56los topes, los faroles de la esquina fallaban, prendían de
- 34:00golpe y luego parpadeaban hasta apagarse. Enfrente vivía una señora sola,
- 34:06la vi desde su ventana, con una bata de flores
- 34:09y un reboso recogido en el codo, observaba sin apuro,
- 34:13como quien mide a alguien. Cuando entré con la cuna
- 34:16al hombro, me miró directo, al rato mi mujer me
- 34:20dijo que la vecina había comentado que el bebé lloraba
- 34:23demasiado y que una criatura tan bonita a veces se
- 34:26enferma rápido. Guardé esas palabras sin discutirlo, porque el día
- 34:31nos traía cansancio y todavía faltaba tender el colchón. Esa
- 34:38primera noche el barrio sonó con radios lejanos, risas de
- 34:41patio y un camión de la basura que pasó a deshoras,
- 34:45el bebé despertó varias veces con un sollozo quebrado, mi
- 34:49mujer se sentó en la cama y le acercó el biberón.
- 34:52Yo me quedé recargado en la pared, contando los segundos
- 34:55del foco del pasillo que titilaba. Afuera se oyeron pasos
- 35:00medidos sobre la banqueta, me asomé por la cortina y
- 35:03alcancé a ver la silueta de la vecina, recargada en
- 35:07el marco de su ventana, con la cara a medias
- 35:10por el resplandor de la calle, no hizo gestos. Cerré
- 35:14las cortinas y volví al colchón. A la mañana siguiente,
- 35:19el portón amaneció abierto, yo juraría que lo dejé cerrado,
- 35:24revisé la traba, tenía juego, busqué un clavo y ajusté
- 35:28lo que pude. En la esquina del lavadero encontré unas
- 35:32plumas grises pegadas al piso. Pensé en un pájaro que
- 35:36entró a esconderse, nada más, barrí el patio, limpié la
- 35:41pileta y saqué la basura vieja que nos habían dejado
- 35:44en un costal. A media mañana fui a la tienda,
- 35:48el tendero me dijo que la casa llevaba meses desocupada,
- 35:52me habló de la señora de enfrente, dijo que vive
- 35:55sola desde joven, que atiende su jardín de noche, que
- 35:59tiene gallinas de plumaje muy oscuro, y que casi nadie
- 36:02cruza palabra con ella, se persignó al mencionarla y cambió
- 36:06de tema. Regresé con pan, leche y dos veladoras para
- 36:12el cuarto del niño, mi mujer se veía ojerosa y
- 36:15con la espalda resentida, me contó que mientras yo estaba afuera,
- 36:20notó una sombra pasando frente a la puerta del cuarto
- 36:22y pensó que había sido yo. Le creí por inercia
- 36:27del cansancio, colocamos la cuna lejos de la ventana, reforcé
- 36:31el mosquitero con tachuelas y limpié el polvo de la persiana.
- 36:36Puse una silla junto a la cuna para que ella
- 36:38pudiera mecer con el pie, el cuarto quedó apretado, pero funcional, cuna,
- 36:44cambiador improvisado con una mesa vieja y una cubeta con
- 36:47agua para limpiar al niño. Las tardes se fueron llenando
- 36:52de pequeñas tareas, hervir biberones, lavar ropa del bebé, tender
- 36:57toallas en un mecate que crujía al tensarse, cada vez
- 37:01que salía al patio, la vecina ya estaba en la ventana,
- 37:05a veces llevaba una taza humeante y movía la cabeza
- 37:08con una calma rara. Un par de vecinos me advirtieron
- 37:13que procurara no aceptar nada de su mano, no quise
- 37:16entrar en chismes, pero escuché. Se decía que a un
- 37:21señor se le echó a perder el negocio después de
- 37:24discutir con ella, y que a una muchacha se le
- 37:27fueron secando las plantas del patio hasta que vendió la casa.
- 37:31Todo era cuento de esquina, pero el barrio habla con
- 37:34la certeza de las cosas repetidas. La segunda madrugada, el
- 37:40bebé se agitó con un llanto áspero, como si hubiera
- 37:44despertado del susto, el cuarto tenía un frío que no
- 37:47correspondía con la temperatura del pasillo. Me acerqué a la
- 37:51ventana y noté un olor a humo que no venía
- 37:54de cigarro ni de anafre. Era un humo amargo, como
- 37:58de hierba quemada con resina, abrí un poco la persiana,
- 38:01la calle estaba vacía, al fondo, el farol prendía y
- 38:06apagaba con un zumbido. Cerré y recorrí el cuarto, la
- 38:10cuna tenía un rayón nuevo en el barandal, pasé la
- 38:14mano y la astilla me raspó la yema. Revisé la puerta,
- 38:18pero estaba intacta y el portón otra vez entreabierto, lo
- 38:22aseguré con un alambre que amarré al pasador y di
- 38:25un jalón hasta oír el golpe contra el marco. Me
- 38:29quedé en el pasillo hasta que amaneció, atento a cualquier ruido,
- 38:33pero sólo se escuchó el gotear del tinaco y un
- 38:36taxi perdido. El tercer día intentamos retomar la normalidad. Preparé
- 38:43café y huevos con jitomate. El bebé dormía a ratos,
- 38:47con la cabeza ladeada y el puño cerrado junto a
- 38:50la boca, mientras barría la banqueta. La vecina me habló
- 38:54desde su ventana con voz baja. Dijo que mi hijo
- 38:58lloraría menos si se acostumbraba al aire de la noche.
- 39:01Lo dijo como un consejo. Asentí por cortesía y seguí
- 39:06con la escoba, noté su patio, gallinas de pluma brillante,
- 39:10una olla de barro con un humo delgado, trapos colgados
- 39:14en un tendedero corto y en la orilla de su ventana.
- 39:17Descansaban frascos pequeños con líquido oscuro, sus ojos parecían más
- 39:22claros a la sombra. Ese día el portón aguantó, en
- 39:28la tarde, mi mujer se quedó dormida con el niño encima,
- 39:31yo me senté junto a la puerta del cuarto con
- 39:34la silla recargada en la pared, después, fui por agua
- 39:37y vi un pájaro muerto junto a la pila, con
- 39:40el cuello torcido y las patas rígidas. Lo recogí con
- 39:45una bolsa y lo tiré en el bote de la calle.
- 39:48Antes de cerrar, sentí de nuevo el humo amargo, ahora
- 39:52más directo, concentrado junto a la ventana del cuarto del bebé.
- 39:57Acerqué la nariz al mosquitero y respiré, venía de la banqueta,
- 40:01pegado a nuestra barda, sujeté el alambre del portón con
- 40:05más fuerza y caminé el perímetro. La calle estaba vacía,
- 40:10cuando regresé al cuarto, mi mujer ya estaba despierta, me
- 40:14dijo que había soñado que alguien movía la cuna y
- 40:17la vi pálida, le ofrecí agua y le pedí que
- 40:20se recostara con el niño en el pecho. Esa noche
- 40:25dejé una cubeta con agua junto al portón por costumbre
- 40:28de pueblo, como quien marca cuidado, apagué las luces y
- 40:32me quedé sentado en el pasillo, con la espalda en
- 40:35el muro y los oídos abiertos al barrio. El aire
- 40:39traía el aroma repetido de hierba quemada, me prometí que
- 40:43al amanecer revisaría la banqueta con calma, centímetro por centímetro,
- 40:48quería entender de dónde salía ese humo. Quería medir hasta
- 40:53donde llegaban las manos de esa vecina que miraba sin
- 40:56parpadear desde su ventana. El cuarto amaneció con un frío
- 41:01que no correspondía a la hora ni a la temporada,
- 41:05el bebé dormía inquieto, con el puño cerrado y la
- 41:08frente húmeda, mientras yo revisaba el portón, a pesar del
- 41:12alambre que coloqué, estaba apenas ajustado, como si lo hubieran
- 41:17movido durante la noche. Cuando abrí la puerta para barrer
- 41:21la banqueta, vi un círculo de sal gruesa justo en
- 41:24el escalón de la entrada, en medio había plumas negras
- 41:28pegadas entre sí con algo pegajoso. Las recogí con una
- 41:32bolsa y las tiré lejos, pero el olor que dejaron
- 41:35era extraño, agrio, parecido al de un huevo podrido, ese
- 41:40fue el primer indicio claro de que alguien estaba rondando
- 41:43la casa mientras dormíamos. Al día siguiente, mientras tendía ropa
- 41:50en el patio, vi a la vecina cruzar frente a
- 41:53nuestra reja, llevaba una cubeta de plástico y en su
- 41:56otra mano traía una bolsa de papel. Se agachó fingiendo
- 42:00acomodar una maceta junto a su banqueta, pero sus ojos
- 42:04estaban fijos en nuestra puerta. En la tarde, al salir
- 42:09por agua, encontré un montón de tierra con un alfiler
- 42:12clavado en medio, justo donde ella se había agachado, no
- 42:16le dije nada a mi mujer para no preocuparla, pero
- 42:19el miedo empezó a incomodarme en silencio. Esa noche escuchamos
- 42:25pasos en el pasillo, eran lentos, como si alguien caminara descalzo,
- 42:30me levanté con cuidado, tomé una lámpara y revisé cuarto
- 42:34por cuarto, pero no había nada fuera de lugar. Cuando regresé,
- 42:39el bebé lloraba con un llanto desgarrador, como si hubiera
- 42:43visto algo, lo tomamos en brazos y sentimos su corazón acelerado,
- 42:47a partir de ahí, cada madrugada se volvió un tormento.
- 42:52Ventanas abiertas sin explicación, corrientes de aire helado, y la
- 42:56sensación de que alguien nos vigilaba desde las esquinas oscuras
- 43:00de la casa. Un amanecer noté marcas nuevas en la cuna,
- 43:05eran rayones delgados, paralelos, que parecían hechos con uñas, los
- 43:11repasé con el dedo y sentí la madera levantada, revisé
- 43:14la ventana. El mosquitero tenía una esquina desprendida, así que
- 43:20lo reforcé con clavos, pero al siguiente día volvió a
- 43:23estar flojo. Mi mujer comenzó a desvelarse más de lo normal,
- 43:28sentada junto a la cuna con la lámpara encendida, una
- 43:31madrugada me contó que vio una sombra encorvada junto al bebé.
- 43:36Dijo que era una figura delgada, de cabello revuelto, que
- 43:40se agachó sobre la cuna y desapareció en cuanto ella
- 43:43prendió la luz, esa fue la primera vez que vi
- 43:46verdadero pánico en su rostro. Los rumores del vecindario comenzaron
- 43:52a tener más peso. Un señor mayor me contó que
- 43:55la mujer de enfrente no recibe visitas desde hace años.
- 43:59Dijo que en su patio había visto entrar gallinas negras,
- 44:03pero nunca las vio salir. Otros vecinos solo hacían gestos
- 44:07de incomodidad al mencionar su nombre, como si evitaran hablar
- 44:11de ella directamente. La tensión aumentó y el bebé lloraba
- 44:16cada vez que el ambiente se ponía frío, como si
- 44:19detectara algo que nosotros no podíamos ver. El desgaste físico
- 44:25empezó a notarse, mi mujer dejó de comer bien, apenas
- 44:29probaba el caldo que yo le servía y pasaba las
- 44:32tardes recargada en la mesa, yo despertaba empapado de sudor,
- 44:36con pesadillas que no recordaba claramente, solo imágenes sueltas de
- 44:40sombras detrás de las cortinas y una risa lejana. La
- 44:45casa estaba cada vez más pesada, incluso los ruidos del
- 44:48barrio parecían apagados, los perros no ladraban cerca y las
- 44:53motos pasaban con rapidez, como si quisieran salir de esa cuadra.
- 45:00Una madrugada nos sobresaltó un golpe seco en la azotea,
- 45:03subí con la lámpara y encontré ramas frescas esparcidas, como
- 45:07si las hubieran arrojado desde afuera, al bajar. Vi que
- 45:11en el patio había huellas pequeñas de pies descalzos, marcadas
- 45:15en el polvo, dirigidas hacia la puerta trasera. Cerré con
- 45:20seguro y empujé un mueble pesado contra la entrada, esa
- 45:24noche colocamos agua bendita en la entrada y crucifijos en
- 45:27cada cuarto. Por la mañana, todo estaba tirado, las cruces
- 45:33en el piso, el agua derramada. El ambiente de la
- 45:38casa se volvió sofocante, nos costaba trabajo respirar por la noche,
- 45:42el aire parecía cargado de un olor dulzón, parecido a
- 45:46cera derretida, mi mujer empezó a tener ojeras profundas, y
- 45:51yo sentía una presión constante en la nuca, como si
- 45:54alguien me siguiera cada vez que cruzaba el pasillo. Decidimos
- 45:59cerrar todas las ventanas, pero aún así amanecían abiertas, empezamos
- 46:04a dormir con una lámpara encendida. Una tarde, mientras doblaba ropa,
- 46:11escuché un sonido suave en el patio, me asomé con
- 46:14sigilo y vi una sombra moverse detrás del lavadero, salí
- 46:18armado con un palo, pero no había nadie. Lo único
- 46:22que encontré fue otra vez ese olor a hierba quemada,
- 46:25flotando pesado cerca de la pila. En la tierra había
- 46:29restos de cera negra mezclada con sal, limpié todo y
- 46:33me quedé de guardia hasta la madrugada. Las discusiones empezaron
- 46:39a ser frecuentes, pues el cansancio nos tenía irritables, ella
- 46:43me reclamaba no hacer suficiente por proteger al niño, y
- 46:47yo me frustraba porque no sabía cómo enfrentar algo que
- 46:50no entendía. La tensión en la casa era constante, cualquier
- 46:55crujido nos hacía brincar, y cada sombra parecía una amenaza,
- 47:00decidí comprar más veladoras y rezar en voz baja por
- 47:03las noches, pero en lugar de tranquilidad, parecía que aquello
- 47:07enfurecía más a quien nos acechaba. Una noche, el bebé
- 47:13despertó con un llanto tan agudo que me heló la sangre,
- 47:16corrí al cuarto y lo encontré sentado en la cuna,
- 47:19con los ojos muy abiertos, la ventana estaba abierta de
- 47:23par en par y el mosquitero caído al piso. Lo
- 47:27abracé y sentí que estaba helado, cerré todo y me
- 47:31quedé sentado en el suelo, con él en brazos, mientras
- 47:34mi mujer lloraba en silencio. Para entonces, ya no dudábamos
- 47:40de que la vecina estaba detrás de todo, no había
- 47:43pruebas concretas, pero sus miradas fijas desde la ventana, su
- 47:48patio lleno de sombras y los objetos extraños en nuestra
- 47:51entrada lo confirmaban. Nos sentíamos atrapados en nuestra propia casa,
- 47:57cada noche era una batalla para llegar al amanecer, y
- 48:00cada día, un recordatorio de que algo nos vigilaba. El
- 48:05sueño se volvió un lujo y la calma un recuerdo.
- 48:09La sensación de ser casados crecía, como si el verdadero
- 48:13objetivo no fuera asustarnos, sino quebrarnos poco a poco. El
- 48:19sonido de los golpes en la puerta me despertó de golpe,
- 48:22era pasada la medianoche y el barrio estaba en silencio absoluto,
- 48:27me levanté con el corazón acelerado y me acerqué al
- 48:30portón sin encender la luz. A través de una rendija,
- 48:33vi una bolsa de tela en el escalón. Abrí con cuidado,
- 48:39recogí el bulto y lo llevé al patio para revisarlo.
- 48:43El interior tenía tierra húmeda mezclada con pelos enredados, pedazos
- 48:48de cera negra con alfileres clavados y un trozo de
- 48:51tela sucia que parecía quemada en las orillas. El olor
- 48:55era penetrante, como a carne rancia, dejé la bolsa junto
- 48:59al lavadero, agarré el machete y crucé la calle decidido
- 49:03a enfrentarla. Golpeé su puerta de lámina varias veces, hasta
- 49:09que escuché el sonido de un seguro corriéndose, la mujer
- 49:13salió sin prisa, con una sonrisa que me incomodó más
- 49:16que el contenido de la bolsa, tenía el cabello recogido
- 49:20en un chongo mal hecho, los ojos vidriosos como si
- 49:23miraran a través de mí, y las manos huesudas que
- 49:26sostenían el marco de la puerta con una calma inquietante.
- 49:31Sus uñas eran largas, amarillentas, y parecían más garras que uñas.
- 49:37Me preguntó qué hacía tocando a esas horas, y yo
- 49:40le enseñé la bolsa, exigiendo una explicación, ella rió bajo,
- 49:45con un tono que me heló la espalda, y me
- 49:48dijo que no me metiera en lo que no entendía.
- 49:50Cerró la puerta sin darme oportunidad de responder. Regresé a
- 49:56casa con una rabia mezclada con miedo que me revolvía
- 50:00el estómago, apenas entré, escuché el llanto del bebé, corrí
- 50:04al cuarto y vi que tenía marcas moradas en los brazos,
- 50:08como si lo hubieran sujetado con fuerza. Mi mujer estaba
- 50:12en shock, sin saber cómo reaccionar, revisé cada rincón, cerré
- 50:17todas las ventanas y coloqué una silla contra la puerta.
- 50:22Esa noche dormimos los tres en el mismo cuarto, aunque
- 50:25dormir fue imposible. El aire estaba helado y denso, como
- 50:30si la habitación estuviera bajo presión. Los focos parpadeaban y
- 50:35del techo comenzaron a escucharse arañazos intermitentes, como uñas raspando
- 50:40el cemento. A la madrugada, un ruido junto a la
- 50:45ventana nos hizo saltar, me acerqué despacio y vi una
- 50:49figura encorvada asomándose desde afuera, no era un reflejo, había
- 50:54alguien pegado al mosquitero, respirando lento. Cuando prendí la lámpara,
- 50:59la sombra desapareció con una rapidez imposible, tomé el machete
- 51:04y salí al patio, pero no había nadie. En el
- 51:08piso encontré tierra húmeda, igual a la de la bolsa,
- 51:11regresé al cuarto y cerré todo otra vez. A partir
- 51:17de ese día, comenzamos a llenar la casa de protecciones improvisadas,
- 51:22colgamos crucifijos de palma en las ventanas, pusimos veladoras blancas
- 51:26en el pasillo y rociamos agua bendita en las puertas.
- 51:31Por las noches rezábamos juntos, pero parecía que nada tenía efecto,
- 51:35las velas se apagaban solas, las cruces amanecían en el
- 51:39suelo y el agua bendita desaparecía de los recipientes. Cada
- 51:44intento sólo hacía que los ruidos aumentaran, golpes en la azotea,
- 51:49pasos en el corredor, un chillido agudo que venía del
- 51:52patio a medianoche. Un señor del taller mecánico de la
- 51:57esquina me recomendó mudarme antes de que fuera tarde, otro
- 52:02me dijo que nadie había durado mucho tiempo ahí, que
- 52:05la mujer de enfrente trabajaba con cosas pesadas y que
- 52:08quien se enfrentaba a ella terminaba enfermo, sus palabras solo
- 52:12confirmaron lo que ya sabíamos, estábamos atrapados en un juego
- 52:16que no entendíamos. El cansancio se convirtió en desesperación, mi
- 52:23mujer tenía la mirada perdida y apenas comía, yo me
- 52:27sentía al borde del colapso, pero no quería dejar la
- 52:30casa ni mostrar miedo, comencé a pasar las noches en
- 52:33el patio, armado con el machete y envuelto en una cobija.
- 52:39Una madrugada, mientras revisaba la reja trasera, vi movimiento en
- 52:44la barda que separaba nuestra casa del terreno baldío, me
- 52:48escondí tras una columna y esperé, la figura de la
- 52:51anciana apareció trepada en la pared, agazapada como un animal,
- 52:55con las manos apoyadas en el cemento. La luz de
- 52:59la calle reflejaba en sus ojos, haciéndolos brillar como si
- 53:03fueran de vidrio, y no pestañaba. Me quedé paralizado mientras
- 53:08ella me observaba en silencio, como si estudiara cada uno
- 53:12de mis movimientos, el tiempo se volvió pesado, cuando di
- 53:16un paso hacia ella, bajó de la barda con una
- 53:19agilidad que no correspondía a su edad y desapareció entre
- 53:22las sombras del terreno. Regresé al cuarto con el corazón
- 53:28golpeando el pecho, mi mujer estaba despierta, abrazando al bebé.
- 53:33Le conté lo que había visto, pero no hizo más
- 53:36que llorar, decidimos mover la cuna a nuestro cuarto y
- 53:39dejar todas las luces encendidas, las veladoras formaban un camino
- 53:44desde la puerta principal hasta la cama. Dormimos con la
- 53:48lámpara del buró prendida y la biblia abierta sobre el colchón.
- 53:53Aún así, la sensación de ser vigilados no desapareció, cada
- 53:58crujido de la madera, cada sombra en la pared nos
- 54:01mantenía tensos. Los días siguientes fueron una repetición del mismo infierno,
- 54:07objetos fuera de lugar, olor a humo espeso entrando por
- 54:11las rendijas y la risa lejana de la mujer, cuando
- 54:15pasaba frente a nuestra casa, su sonrisa se volvió una
- 54:19amenaza silenciosa. Ya no intentaba esconderse, parecía disfrutar del miedo
- 54:25que nos consumía, los vecinos dejaron de saludarnos y algunos
- 54:29ni siquiera miraban hacia nuestra casa, comprendí que estábamos solos
- 54:33en esto. Cada noche salía al patio con el machete,
- 54:38pues sabía que ella estaba cerca, que nos observaba desde
- 54:42algún rincón, el brillo de sus ojos quedó grabado en
- 54:45mi memoria. no era sólo una anciana, había algo en
- 54:50su manera de moverse, en su silencio, que me hacía
- 54:53sentir que estábamos frente a algo mucho más oscuro, el
- 54:57miedo ya no era sólo miedo, era una presencia que
- 55:00pesaba en el aire, que nos robaba el sueño y
- 55:03que parecía crecer con cada día que pasábamos en esa casa.
- 55:09La tormenta comenzó poco después de la medianoche, la lluvia
- 55:13golpeaba el techo de lámina con una fuerza que hacía
- 55:16temblar las paredes, y los relámpagos iluminaban por segundos el
- 55:20interior de la casa. Yo estaba sentado en una silla
- 55:24junto al portón, con el machete en una mano y
- 55:27una lámpara en la otra, mi mujer intentaba dormir al
- 55:30bebé en brazos, pero el niño se retorcía inquieto. El
- 55:36primer golpe sobre el techo nos hizo saltar, fue tan
- 55:39fuerte que pensé que una rama había caído con el viento,
- 55:43pero el sonido se repitió, más cerca, como si alguien
- 55:47caminara con pasos pesados encima, me levanté despacio, le pedí
- 55:51a mi mujer que cerrara con seguro la puerta del cuarto,
- 55:54y subí las escaleras que llevaban a la azotea. El
- 55:59viento era tan fuerte que casi me arrancó la lámpara
- 56:02de las manos al abrir la puerta de lámina, la
- 56:05lluvia caía en ráfagas que me cegaban, pero entre los
- 56:08relámpagos alcancé a ver algo moviéndose en cuatro patas sobre
- 56:12el techo. La escena me dejó helado, la anciana estaba ahí, empapada,
- 56:19arrastrándose como un animal, con las manos y los pies
- 56:23clavados en la lámina, sus dedos terminaban en uñas negras
- 56:26y curvas, y su cabello estaba pegado al rostro, que
- 56:30se veía más huesudo que nunca. murmuraba palabras que no entendía,
- 56:36en un tono grave que se mezclaba con el sonido
- 56:38del viento, se movía con agilidad imposible para su edad,
- 56:42avanzando hacia mí como si no le importara el agua
- 56:45que corría bajo sus rodillas. Sentí que el miedo me paralizaba,
- 56:51pero el llanto del bebé desde abajo me dio valor.
- 56:56Saqué la botella de agua bendita que guardaba en el
- 56:58bolsillo y la rocíe hacia ella, en cuanto las gotas
- 57:02tocaron su piel, la mujer soltó un grito agudo que
- 57:05superó el estruendo de la tormenta, retrocedió de inmediato, arqueando
- 57:10la espalda de manera antinatural, y en un solo salto
- 57:13bajó por la barda al patio del vecino, perdiéndose entre
- 57:17los arbustos. Corrí a cerrar la puerta de la azotea,
- 57:22bajé las escaleras y vi a mi mujer llorando con
- 57:24el niño en brazos, aterrada por el ruido, le dije
- 57:28que teníamos que irnos esa misma noche. Tomamos las mochilas
- 57:34con lo esencial, ropa, documentos y algo de dinero, el
- 57:38resto lo dejamos atrás. Llené una bolsa con pañales y cobijas,
- 57:44mientras ella vestía al bebé. Afuera, la lluvia seguía cayendo
- 57:49con fuerza, pero sentía que quedarse un minuto más en
- 57:52esa casa sería peor que enfrentarnos a la tormenta. Con
- 57:57la lámpara en una mano y el machete en la otra,
- 58:00abrí el portón, el agua corría por la calle como
- 58:03un arroyo, pero no había tiempo para pensar, caminamos rápido,
- 58:08sin mirar atrás. El barrio parecía desierto, ninguna ventana estaba abierta,
- 58:15ningún vecino asomado. Llegamos a la avenida principal empapados y
- 58:21tomamos el primer taxi que pasó. No dije nada sobre
- 58:26la dirección exacta, solo pedí que nos llevara a cualquier
- 58:29hotel del centro. En el camino, mientras las luces de
- 58:34la ciudad se reflejaban en los charcos, mi mujer no
- 58:37soltaba al niño ni dejaba de mirar por la ventana,
- 58:40yo revisaba constantemente el retrovisor, temiendo ver unos ojos brillantes
- 58:45siguiéndonos entre la oscuridad. Nos quedamos en un cuarto barato
- 58:51esa noche, apenas cerré la puerta, puse una silla contra
- 58:55el picaporte y dejé la lámpara encendida, pero no dormimos,
- 59:00pues el bebé lloraba de rato en rato, y ella
- 59:02se mecía en la orilla de la cama tratando de calmarlo,
- 59:06cada ruido en el pasillo del hotel me ponía tenso,
- 59:09solo al amanecer, con la ciudad comenzando a despertar, sentí
- 59:13un poco de alivio. En los días siguientes buscamos un
- 59:19nuevo lugar donde vivir, lejos de ese barrio, nunca volvimos
- 59:23a esa casa, el vecino del taller fue quien me
- 59:26llamó días después, para darme la noticia. Encontraron a la
- 59:30anciana muerta en su sala, rodeada de veladoras consumidas y
- 59:34figuras de cera derretidas sobre el piso. Dijeron que llevaba
- 59:39días sin vida, pero nadie se había atrevido a entrar antes,
- 59:42su muerte no me dio tranquilidad, al contrario, sentí que
- 59:46con su partida había dejado algo abierto detrás de nosotros.
- 59:52Nos mudamos a un departamento pequeño en otra colonia, pinté
- 59:56las paredes, reforcé ventanas y puse rejas nuevas. Aún así,
- 1:00:02la tranquilidad nunca volvió por completo, el bebé seguía llorando
- 1:00:06a medianoche, con los ojos abiertos como si viera algo
- 1:00:10detrás de nosotros. Mi mujer comenzó a tener pesadillas. Despertaba
- 1:00:16sobresaltada diciendo que veía una sombra parada junto a la cuna,
- 1:00:20yo no dormía mucho, pasaba las madrugadas sentado en la sala,
- 1:00:25con la lámpara encendida y el machete cerca. Los meses pasaron,
- 1:00:31pero la sensación de ser observados no desapareció, a veces,
- 1:00:36al regresar del trabajo, encontraba la ventana del cuarto ligeramente abierta,
- 1:00:41revisaba cerraduras y no había señales de forzadura. Otras veces
- 1:00:46sentía ese olor a hierba quemada en el pasillo del edificio,
- 1:00:50aunque nadie más parecía notarlo, había noches en que despertaba
- 1:00:55con la certeza de que alguien nos vigilaba desde afuera.
- 1:00:58Me asomaba por las cortinas y no veía nada, pero
- 1:01:02esa sensación en la nuca seguía ahí. Con el tiempo,
- 1:01:07dejamos de hablar del tema, era más fácil fingir que
- 1:01:10lo que vivimos había terminado. Pero no se borra, pues
- 1:01:15cada vez que escucho un trueno fuerte, vuelvo a ver
- 1:01:18esa escena, la mujer trepada en el techo, moviéndose como
- 1:01:22un animal, con los ojos brillando bajo la lluvia. Mi
- 1:01:26mujer ya no quiere salir de noche, y yo reviso
- 1:01:30dos veces todas las cerraduras antes de dormir. A pesar
- 1:01:33de haber dejado atrás ese barrio y esa casa, sigo
- 1:01:37sintiendo que esa mirada sigue sobre nosotros, como si incluso muerta.
- 1:01:42Ella hubiera dejado algo que camina a nuestro lado. Esta
- 1:01:47historia no es un cuento para asustar, es una advertencia,
- 1:01:51pues hay personas que no necesitan entrar a tu casa
- 1:01:54para hacerte daño, basta con que sepan tu nombre, el
- 1:01:58llanto de tu hijo y el miedo que respiras cada noche.
- 1:02:02Eso aprendimos, y aunque lo contamos, lo hacemos con la
- 1:02:06esperanza de que alguien más escuche antes de que sea tarde.
- 1:02:11Porque yo sé que aunque la anciana ya no respira,
- 1:02:14su sombra sigue buscándonos entre las ventanas. Relatos anónimos.