Latest / Se Armó el Cuento / Cuando el destino interviene | Cuentos de misterio y suspenso de Emilia Pardo Bazán | Voz Humana
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- 0:06Speaker 2: Maldición de gitana Siempre que se trata, entre gente con
- 0:12Speaker 2: pretensiones de instruida, de agorerías y supersticiones, no hay nadie
- 0:17Speaker 2: que no se declare exento de miedos pueriles, y punto
- 0:20Speaker 2: menos desenfadado que don Juan frente a las estatuas de
- 0:23Speaker 2: sus víctimas. No obstante, transcurridos los diez minutos consagrados al
- 0:28Speaker 2: ardear de espíritu fuerte, cada cual se sabe alguna historia rara.
- 0:33Speaker 2: Algún sucedido inexplicable, una coincidencia, las coincidencias hacen el gasto.
- 0:41Speaker 2: La ocasión más frecuente de hacer esta observación de supersticiones
- 0:44Speaker 2: la ofrecen los convites. De los 14 o 15 invitados
- 0:48Speaker 2: se excusan uno o dos. Al sentarse a la mesa,
- 0:52Speaker 2: alguien nota que son tres celos comensales y al punto
- 0:56Speaker 2: decae la animación. Óyense risas forzadas y chanzas poco sinceras,
- 1:00Speaker 2: y los amos de la casa se ven precisados a buscar,
- 1:04Speaker 2: aunque sean los infiernos un número catorce. Conjurado ya el mal,
- 1:09Speaker 2: si no renace el contento. Las risitas de las señoras
- 1:12Speaker 2: tienen un sonido franco. Se ve que los pulmones respiran
- 1:16Speaker 2: a gusto.¿ Quién no ha asistido a un episodio de
- 1:19Speaker 2: esta índole? En el último que presencié, pude observar que
- 1:24Speaker 2: Gustavo Lizana, mozo azaz despreocupado, era el más carilargo al
- 1:29Speaker 2: contar 13 y el que más desfrunció el gesto cuando
- 1:31Speaker 2: fuimos 14. No hacía yo tan supersticioso a aquel infatigable
- 1:36Speaker 2: cazador y sportsman, y extrañándome verle hasta demudado en los
- 1:40Speaker 2: primeros momentos, a la hora del café le llevé hacia
- 1:43Speaker 2: un ángulo del saloncillo japonés y le interrogué directamente. Una coincidencia,
- 1:49Speaker 2: respondió como era de presumir. Y al ver que yo sonreía,
- 1:55Speaker 2: me ofreció con un ademán el sofá bordado, en cuyos
- 1:58Speaker 2: cojines una bandada de grullas blancas con patitas rosa volaban
- 2:01Speaker 2: sobre un cañaveral de oro, nacido en Fantástica Laguna. Se
- 2:06Speaker 2: sentó él en una silla de bambú y rápidamente, entrecortando
- 2:10Speaker 2: la narración con agitados movimientos, me refirió su coincidencia del
- 2:15Speaker 2: número fatídico. Mis dos amigos íntimos, los de corazón, eran
- 2:20Speaker 2: los dos chicos de Mayoral, de una familia extremeña antigua
- 2:24Speaker 2: y pudiente. Habíamos estado juntos en el colegio de los jesuitas,
- 2:28Speaker 2: y cuando salimos al mundo, la amistad se estrechó. Llamabas
- 2:33Speaker 2: el mayor Leoncio y el otro Santiago, y habrá usted
- 2:36Speaker 2: visto pocas figuras más hermosas, pocos muchachos más simpáticos y
- 2:40Speaker 2: pocos hermanos que tan entrañablemente se quisiesen. Huérfanos de padre
- 2:45Speaker 2: y madre y dueños de su hacienda no conocían tuyo
- 2:49Speaker 2: ni mío, bolsa común, confianza entera, y a pesar de
- 2:53Speaker 2: la diferencia de caracteres, Leoncio nervioso y vehemente hasta lo sumo,
- 2:57Speaker 2: y Santiago de un genio igual y pacífico, inalterable armonía.
- 3:02Speaker 2: A mí me llamaban, en broma, su otro hermano, y
- 3:06Speaker 2: la gente, a fuerza de vernos unidos, había llegado a
- 3:10Speaker 2: pensar que éramos, cuanto menos, próximos parientes los Mayoral y yo.
- 3:16Speaker 2: Apasionados cazadores los tres, Nos íbamos semanas enteras a las
- 3:20Speaker 2: dehesas y cotos que los Mayoral poseían en La Mancha
- 3:23Speaker 2: y Extremadura, donde hay cuanta limaña Dios crió, desde perdices
- 3:27Speaker 2: y conejos hasta corzos, venados, jabalíes, jinetas y gatos monteses.
- 3:34Speaker 2: Con buen esfuerzo de escopetas negras y una jauría de
- 3:37Speaker 2: excelentes podencos, hacíamos cada ojeo y cada batida, que eran
- 3:41Speaker 2: el asombro de la comarca. De estas excursiones resolvimos una.
- 3:47Speaker 2: cierto día de San Leoncio. No cabe olvidar la fecha.
- 3:52Speaker 2: Nos había convidado juntos una tía de los Mayoral, señora
- 3:55Speaker 2: discretísima y madre de una muchacha encantadora, por quien Santiago
- 4:00Speaker 2: bebía los vientos. Sutilizando mucho, creo que esta pasión de
- 4:05Speaker 2: Santiago tuvo su parte de culpa en la desgracia que sucedió.
- 4:09Speaker 2: Ya diré por qué. Ellos que nos reunimos en la
- 4:13Speaker 2: casa donde, con motivo de la fiesta, Había otros varios convidados,
- 4:18Speaker 2: amiguitas de la niña, señoras formales, íntimos de la mamá.
- 4:22Speaker 2: Y yo, que jamás contaba entonces los comensales, al pasar
- 4:27Speaker 2: al comedor involuntariamente me fijo en los platos. Éramos trece,
- 4:32Speaker 2: trece justos. Ni se me ocurrió chistar. Por otra parte,
- 4:38Speaker 2: no sentía aprehensión. Estaríamos a la mitad de la comida
- 4:42Speaker 2: cuando lo advirtió el ama de casa y dijo riéndose. Hola,
- 4:47Speaker 2: pues con el resfriado de Julia que la impidió venir
- 4:49Speaker 2: nos hemos quedado en la docena del fraile. No asustarse, señores,
- 4:54Speaker 2: que aquí nadie ha cumplido los sesenta más que yo,
- 4:57Speaker 2: y en todo caso seré la escogida.¿ Qué habíamos de hacer?
- 5:02Speaker 2: Lo echamos a broma también, y brindamos alegremente porque se
- 5:06Speaker 2: desmintiese el augurio. Y había allí un señor que, presumiendo
- 5:10Speaker 2: de gracioso, dijo con sorna,« Es muy malo comer trece».
- 5:15Speaker 2: cuando solo hay comida para doce. A la madrugada siguiente
- 5:20Speaker 2: tomamos el tren y salimos hacia el cazadero. La expedición
- 5:24Speaker 2: se presentaba magnífica. La temperatura era como de mediados de septiembre,
- 5:30Speaker 2: templada y deliciosa. Cada tarde los zurrones volvían atestados de
- 5:35Speaker 2: piezas y para mayor satisfacción nos habían anunciado que andaban
- 5:40Speaker 2: reces por el monte y que el primer ojeo nos
- 5:43Speaker 2: prometía rico botín. Decidimos que este ojeo principiase un miércoles
- 5:48Speaker 2: por la mañana, y apenas despachadas las migas y el chocolate,
- 5:52Speaker 2: salimos a cabalgar nuestros jacos que nos esperaban a la puerta,
- 5:56Speaker 2: entre el tropel de las escopetas negras y la gresca
- 5:58Speaker 2: y alboroso de los perros. Como tengo tan presentes las
- 6:02Speaker 2: menores circunstancias de aquel día, recuerdo que me extrañó mucho
- 6:06Speaker 2: la furia con que los animales ladraban, y al asomarme
- 6:10Speaker 2: fuera vi, apoyada en uno de los postes del emparrado
- 6:13Speaker 2: que sombreaba la puerta... a una gitana tesada, escuálida, andrajosa.
- 6:20Speaker 2: Podría tener sus 20 años, y si la suciedad, la
- 6:24Speaker 2: descalcez y las greñas no la afeasen, no carecía de
- 6:27Speaker 2: cierto salvaje atractivo, porque los ojos brillaban en su face
- 6:31Speaker 2: trina como negros diamantes, los dientes eran piñones mondados y
- 6:35Speaker 2: el talle de un junco airoso. Los pingajos de su
- 6:40Speaker 2: falda apenas cubrían sus desnudos y delgados tobillos. y al
- 6:44Speaker 2: cuello tenía una sarta de vidrio, mezclada con no sé
- 6:47Speaker 2: qué amuletos. Dije que sus ojos brillaban, y era cierto.
- 6:53Speaker 2: Brillaban de un modo raro, que no supe definir. Los
- 6:57Speaker 2: tenía clavados en Santiago, que, lo repito, era un muchacho arrogante,
- 7:02Speaker 2: rubio y blanco, y en aquel instante, subido al pollo
- 7:06Speaker 2: de montar y con un pie en el estribo, con
- 7:09Speaker 2: su sombrero de alas anchas, su bizarro capote hecho de
- 7:12Speaker 2: una manta zamorana, De vuelto cuello de terciopelo verde y
- 7:16Speaker 2: sus altos abones de caza que marcaban la derechura de
- 7:19Speaker 2: la pierna, aún parecía más apuesto y gallardo. Y a
- 7:24Speaker 2: Santiago fue a quien dirigió sus letanías la egipcia, soltándole
- 7:28Speaker 2: esos requiebros raros que gastan ellas y ofreciéndose a decirle
- 7:32Speaker 2: la buena aventura. En aquel momento, Santiago, de seguro, pensaba
- 7:38Speaker 2: en el dulce rostro de su novia. y el contraste
- 7:41Speaker 2: con el de la gitana debió de causarle una impresión
- 7:44Speaker 2: de repugnancia hacia ésta, porque era galante con todas las mujeres,
- 7:48Speaker 2: y sin embargo, soltó una frase dura y hasta cruel,
- 7:52Speaker 2: una frase fatal, yo así lo creo.« Qué buena aventura
- 7:58Speaker 2: vas a darme tú», exclamó Santiago,« para ti la quisieras,
- 8:02Speaker 2: si tuvieses ventura no serías tan fea y tan negra, chiquilla».
- 8:08Speaker 2: La gitana no se inmutó en apariencia, pero yo noté
- 8:11Speaker 2: en sus ojos algo que parecía la sombra de un abismo,
- 8:14Speaker 2: y fijándolos de nuevo en Santiago, que estaba a caballo ya,
- 8:19Speaker 2: articuló despacio, con indiferencia atroz y en voz ronca, no
- 8:24Speaker 2: quieres venturas, germoso, pues toma mardiciones, premita Dios, premita Dios,
- 8:30Speaker 2: que vayas montado y vuelvas tendido. Yo no sé con
- 8:35Speaker 2: qué tono pudo decirlo la malvada que nos quedamos de hielo,
- 8:40Speaker 2: Leoncio en especial, como adoraba en su hermano, se demudó
- 8:43Speaker 2: un poco y avanzó hacia la gitana en actitud amenazadora.
- 8:47Speaker 2: Los perros, que conocen tan perfectamente las intenciones de sus amos,
- 8:52Speaker 2: se abalanzaron ladrando con furia. Uno de ellos lincó los
- 8:56Speaker 2: dientes en la pierna desnuda de la mujer, que dio
- 8:59Speaker 2: un chillido. Esto bastó para que Leoncio y yo, y
- 9:04Speaker 2: todos incluso Santiago, Nos distrajésemos de la maldición y pensásemos
- 9:08Speaker 2: únicamente en salvar a la bruja moza, en riesgo inminente
- 9:12Speaker 2: de ser destrozada por la jauría. Contenidos los perros, cuando
- 9:17Speaker 2: volvimos la cabeza a la gitana ya no parecía por ahí.
- 9:21Speaker 2: Sin duda se había puesto en cobro, aunque nadie supo
- 9:24Speaker 2: por dónde. Al llegar aquí de su narración Gustavo, me
- 9:29Speaker 2: hirió de súbito un recuerdo. Espere, espere usted. Murmuré recapacitando.
- 9:36Speaker 2: Creo que conozco el final de la historia. Cuando usted
- 9:40Speaker 2: nombró a los Mayoral empezó a trabajar mi cabeza. El
- 9:43Speaker 2: nombre me sonaba. Tengo idea de que conozco a los
- 9:46Speaker 2: dos hermanos y ya voy reconstruyendo su figura. Leoncio vivo, moreno, delgado,
- 9:53Speaker 2: Santiago rubio y algo más grueso. Pues acá sería donde...
- 10:00Speaker 2: Donde Leoncio, creyendo disparar a un corzo, mató a Santiago
- 10:04Speaker 2: de un balazo en la cabeza. Respondió lentamente Gustavo, cruzando
- 10:08Speaker 2: las manos con involuntaria angustia. Santiago volvió tendido. Perdí a
- 10:15Speaker 2: la vez mis dos amigos, porque el matador, si no
- 10:18Speaker 2: enloqueció de repente... como pasa en las novelas y en
- 10:20Speaker 2: las comedias, quedó en un estado de perturbación y de
- 10:24Speaker 2: alelamiento que fue creciendo cada día. Y quizá por olvidar
- 10:28Speaker 2: cortos instantes la horrible escena, se entregó, el que era
- 10:32Speaker 2: tan formalillo que hasta le embromábamos a mil excesos, acabó
- 10:36Speaker 2: así de idiotizarse. Después de saber esta coincidencia,¿ extrañará usted
- 10:42Speaker 2: que me agrade poco sentarme a una mesa de trece?
- 10:45Speaker 2: Por más que quiero dominarme, se me conoce el miedo».
- 10:49Speaker 2: El miedo, sí, hay que llamar las cosas por su nombre.
- 10:53Speaker 2: Y volvió a aparecer la gitana, pregunté con curiosidad. La gitana,¿
- 11:01Speaker 2: quién sabe dónde vuelan esas corneras agoreras? Exclamó Gustavo sombríamente.
- 11:08Speaker 2: Los de esa casta no tienen pozo ni paradero. Como
- 11:11Speaker 2: dice Cervantes, a su ligereza no le impiden grillos, ni
- 11:15Speaker 2: la detienen barrancos, ni la contrastan paredes. Cuando velábamos al
- 11:20Speaker 2: pobre Santiago y tratábamos de impedir que se suicidase el
- 11:24Speaker 2: desesperado Leoncio, ya la bruja debía de estar en Breñas,
- 11:29Speaker 2: camino de Huelva o de Portugal. La bicha¿ Han leído
- 11:38Speaker 2: ustedes a Selgas? Preguntó la discreta viuda, cerrando su abanico
- 11:43Speaker 2: antiguo de Bernice Martin, una de esas joyas que para
- 11:46Speaker 2: todos sirven, excepto para abanicarse.¿ Han leído a Selgas? Los
- 11:52Speaker 2: que formábamos Peñita en la estufa, huyendo de los sofocados
- 11:56Speaker 2: y atestados salones, movimos la cabeza. Selgas, un autor a quien,
- 12:03Speaker 2: como suele decirse, le ha pasado el sol por la puerta.
- 12:06Speaker 2: Nombre casi borrado ya. Pues era ingenioso, declaró la viudita,
- 12:13Speaker 2: y a mí me divertía muchísimo. En no sé qué
- 12:16Speaker 2: libro suyo, las citas exactas allá para los sabiondos, sienta
- 12:21Speaker 2: una teoría sustanciosa, no crean ustedes. A propósito del sistema parlamentario,
- 12:27Speaker 2: que le fastidiaba mucho, dice que mientras nadie se queja
- 12:31Speaker 2: de lo que no escoge, todo el mundo rabia con
- 12:33Speaker 2: lo que escogió. Que rara vez nos mostramos descontentos de
- 12:37Speaker 2: nuestros padres ni de nuestros hijos, pero que de los
- 12:40Speaker 2: cónyuges y de los criados siempre hay algo malo que contar.¿
- 12:45Speaker 2: Verdad que es gracioso? Solo que en ese capítulo de
- 12:48Speaker 2: la elección conyugal le faltó distinguir. Se le olvidó decir
- 12:52Speaker 2: que solo los hombres eligen, mientras las mujeres toman lo
- 12:55Speaker 2: que se presenta. Y el caso es que la elección
- 12:59Speaker 2: conyugal confirma la teoría de Selgas. Los hombres, que escogen
- 13:04Speaker 2: amplia y libremente, son los que escogen peor. Esta afirmación
- 13:09Speaker 2: de la viuda armó un barullo de humorísticas protestas entre
- 13:12Speaker 2: el elemento masculino en la peñita. No hay que amontonarse,
- 13:18Speaker 2: exclamó la señora intrépidamente. Los hombres que aciertan, aciertan como
- 13:23Speaker 2: el consabido de la fábula, por casualidad. Y si no,
- 13:28Speaker 2: a la prueba. Todos los jueves que nos reunamos aquí,
- 13:32Speaker 2: en este rincón, A la sombra de estos pándanos tan colosales,
- 13:36Speaker 2: cerca de esta fuente tan bonita con la luz eléctrica,
- 13:39Speaker 2: me ofrezco a contarles a ustedes una historia de elección
- 13:42Speaker 2: conyugal masculina que les parecerá increíble. Empezaremos ahora mismo. Ahí
- 13:48Speaker 2: va la de hoy. Cuando perdí a mi marido, tuve
- 13:52Speaker 2: que vivir varios años en una capital de provincia, desenredando
- 13:56Speaker 2: asuntos de mucho interés para mí y para mis hijos.
- 14:00Speaker 2: Ya saben ustedes que no soy uraña, y pasado el luto,
- 14:03Speaker 2: aproveché las contadas ocasiones de ver gente que se ofrecían allí.
- 14:08Speaker 2: Había una sociedad de recreo que daba en carnaval dos
- 14:11Speaker 2: o tres bailes de máscaras, y me gustaba ir a
- 14:14Speaker 2: sentarme en un palco acompañada de varias amigas y amigos
- 14:17Speaker 2: de los que solían hacerme tertulia, y divertirme en remirar
- 14:21Speaker 2: los disfraces caprichosos, la animación y las bromas que se
- 14:24Speaker 2: corrían abajo, en el hervidero de la sala. eran bailes
- 14:29Speaker 2: en que se mezclaba el señorío y la mesocracia con
- 14:31Speaker 2: bastantes familias artesanas, sin que se conociesen mucho las diferencias
- 14:36Speaker 2: entre estas clases sociales, porque las artesanas de M se visten,
- 14:41Speaker 2: peinan y prenden con gusto, son guapas y tienen aire fino.
- 14:46Speaker 2: La junta directiva solo excluía rigurosamente a las mujeres notoriamente indignas,
- 14:51Speaker 2: y figúrense ustedes el espanto de la concurrencia, cuando la
- 14:56Speaker 2: noche del lunes de carnaval, Empezó a esparcirse la voz
- 14:59Speaker 2: de que estaba en el baile enmascarada y del brazo
- 15:02Speaker 2: de un socio, la célebre Natalia, por otro nombre, la bicha,
- 15:07Speaker 2: la culebra. Le daban este apodo por su fama de
- 15:10Speaker 2: mala y engañadora, o según otros, porque tenía la cabeza pequeñita,
- 15:15Speaker 2: la tez morena aceitunada y el pelo casi azulado de
- 15:18Speaker 2: puro negro, señas de cuya exactitud pudimos cerciorarnos todos, como
- 15:23Speaker 2: verán ustedes. Al saberse la noticia, justamente se hallaba en
- 15:29Speaker 2: mi palco el presidente de la sociedad, señor viudo, acaudalado
- 15:33Speaker 2: y respetable, padre de una niña preciosa que yo me
- 15:37Speaker 2: llevaba a casa por las tardes a jugar con la
- 15:39Speaker 2: chiquilla mía. Sobrecogido y turbado, el presidente se agitaba en
- 15:44Speaker 2: el asiento, haciendo coraje, como suele decirse, para bajar a
- 15:48Speaker 2: cumplir su deber de expulsar a la intrusa. Comprenderán ustedes
- 15:53Speaker 2: que no existe deber más penoso. Ir a darle en
- 15:56Speaker 2: público un bofetón a una mujer, sea cual sea. Todos
- 16:01Speaker 2: seguíamos con los ojos a la máscara sospechosa y la
- 16:04Speaker 2: indignación fermentaba. Abandonada desde el primer rumrum por el socio
- 16:09Speaker 2: que la introdujo y que se dio prisa a desaparecer.
- 16:13Speaker 2: Asaltada por unos cuantos mozalbetes que la azaeteaban con insolentes
- 16:17Speaker 2: puyas y dicharachos. Aislada a la vez en un espacio
- 16:21Speaker 2: libre porque todas las demás mujeres se apartaban. La culebra,
- 16:26Speaker 2: apretando contra el rostro su antifaz, recogiendo los pliegues de
- 16:30Speaker 2: su manto de beata como para ocultarse, permanecía apoyada en
- 16:34Speaker 2: una columna en las que sostienen los palcos, en actitud
- 16:37Speaker 2: de fiera quien acosan. Por fin, el presidente se decidió y,
- 16:43Speaker 2: tomando precipitadamente el sombrero, salió al pasillo. Pronto le vimos
- 16:48Speaker 2: aparecer en el salón y dirigirse a donde estaba la culebra.
- 16:52Speaker 2: A frases secas y rápidas, cual latigazos, del presidente, los
- 16:57Speaker 2: mozalbetes se desviaron, dejando sola a la mujer. Y ésta,
- 17:02Speaker 2: con un movimiento de soberbia que remedaba la dignidad, revolviéndose
- 17:06Speaker 2: bajo el ultraje, se arrancó de súbito la careta de
- 17:09Speaker 2: raso negro, echó atrás el manto y, descubierta la cabeza,
- 17:13Speaker 2: erguido el cuello, rechispeantes los ojos, miró, retó, fulminó al
- 17:20Speaker 2: presidente primero. Después, circularmente, a todo el concurso, a las señoras,
- 17:27Speaker 2: a las señoritas que volvían la cara ruborizándose, a los
- 17:31Speaker 2: hombres que cuchicheaban y se reían. Y despacio, sin bajar
- 17:36Speaker 2: la frente, pasó por entre la multitud apiñada que se
- 17:40Speaker 2: estremecía su contacto, y todavía desde la puerta, volviéndose, disparó
- 17:46Speaker 2: el venablo de sus pupilas, que mirada aquella, Dios mío,
- 17:50Speaker 2: al Presidente. que accionaba entre un círculo de individuos de
- 17:54Speaker 2: la directiva y de señores que le felicitaban por su acción.
- 17:58Speaker 2: Minutos después, muy exaltado, volví al palco el buen señor,
- 18:02Speaker 2: y al acompañarme a la salida, todavía hablaba del descoco
- 18:06Speaker 2: de la pájara, refiriéndonos con el recato posible su vida
- 18:10Speaker 2: y milagros, capaces, ciertamente, de poner colorada una estatua de piedra.
- 18:15Speaker 2: A la vuelta de cinco meses, cuando a las frioleras
- 18:20Speaker 2: diversiones del carnaval reemplazaban los idílicos goces de las giras
- 18:24Speaker 2: y de las campestres romerías, empezó a susurrarse Neme que
- 18:28Speaker 2: el presidente de la Sociedad Centro de Amigos, el honrado
- 18:31Speaker 2: y formal don Mariano Subleiras, con sus 50 del pico,
- 18:35Speaker 2: su viudez y su niña encantadora, pasaba a segundas nupcias.¿
- 18:39Speaker 2: Ya han adivinado ustedes con quién? Con la propia Natalia,
- 18:44Speaker 2: la bicha, la prójima echada del baile. Al oírlo, Sepan
- 18:50Speaker 2: ustedes que no lo puse en duda ni un momento.
- 18:53Speaker 2: Dirán ustedes que soy pesimista. Digan lo que quieran. El
- 18:57Speaker 2: caso es que yo enseguida creí firmemente que era gran
- 19:00Speaker 2: verdad eso que a todos les parecía el colmo de
- 19:02Speaker 2: lo absurdo. Pero,¿ no se acuerda usted? Me objetaban. Pero
- 19:08Speaker 2: sí fue él mismo quien la puso de patitas. Pues
- 19:13Speaker 2: por eso, cabalmente por eso, contestaba yo, dejándolos con la
- 19:17Speaker 2: boca de un palmo. Al fin, tanto me calentaron la
- 19:22Speaker 2: cabeza con la boda dichosa, que entre el deseo de
- 19:25Speaker 2: complacer y la lástima que me infundía a la pequeña,
- 19:28Speaker 2: aquella rubia monísima, amenazada de madrastra semejante, me decidí a
- 19:34Speaker 2: meterme donde no me llamaban y hacer a don Mariano
- 19:37Speaker 2: el siempre inoportuno regalo del buen consejo. Le llamé a capítulo,
- 19:42Speaker 2: le prediqué un sermón que ni un padre capuchino. Estuve elocuente,
- 19:47Speaker 2: les aseguro que sí, y me puse muy hueca cuando,
- 19:51Speaker 2: al terminar mi plática, don Mariano, al parecer conmovido, murmuró
- 19:56Speaker 2: aplicando el pico del pañuelo a los ojos, prometo usted
- 19:59Speaker 2: que no me casaré con la Natalia. Y al poco
- 20:04Speaker 2: tiempo se casó, interrogaron con malicia a los de la peña. No, señores,
- 20:10Speaker 2: no se casó al poco tiempo. Cuando me empeñaba una
- 20:14Speaker 2: palabra inquebrantable, estaba ya casado, secretamente. Hubo en el grupo exclamaciones, risas, comentarios,
- 20:23Speaker 2: y Ramiro Nosales, que la echaba de observador, pronunció con énfasis,¡
- 20:28Speaker 2: Qué humano es eso! Lo que a mí me preocupó
- 20:33Speaker 2: mucho entonces, prosiguió la señora, Fue a averiguar cómo se
- 20:37Speaker 2: las había compuesto la lagarta para ser presa en Don Mariano.
- 20:41Speaker 2: Su móvil era patente, una venganza que eriza el pelo,
- 20:45Speaker 2: pero¿ de qué medio se habría valido? Cuando fue expulsada
- 20:50Speaker 2: del baile, Don Mariano solo la conocía de vista y
- 20:53Speaker 2: por su lamentable reputación. Excitada mi curiosidad, en que entraba
- 20:59Speaker 2: tanto interés por la pobre niña, pude averiguar algo. Algo
- 21:03Speaker 2: que también va usted a decir que es muy humano,
- 21:05Speaker 2: amigo Nosales, porque conozco su escuela de usted. Parece que
- 21:10Speaker 2: la bicha se presentó en casa de don Mariano días
- 21:12Speaker 2: después de la expulsión y bañada en lágrimas y con
- 21:16Speaker 2: hartos desmayos y suspiros le pidió reparación del ultraje. Reparación,¿
- 21:23Speaker 2: cómo diré yo? Una reparación privada, una palabra benévola, una excusa,
- 21:29Speaker 2: algo que la consolase. porque desde aquel episodio se sentía enferma,
- 21:34Speaker 2: abatida y a punto de muerte. De otra persona, mire usted,
- 21:39Speaker 2: no me hubiese importado, pero de usted, vamos, de usted,
- 21:44Speaker 2: un señor tan digno, un señor tan virtuoso. Dicen que
- 21:48Speaker 2: silbaba la culebra, empezando insensiblemente a enroscarse. De ahí al
- 21:53Speaker 2: vasito de agua, al ofrecimiento de hetero vinagre, al abanicamiento
- 21:58Speaker 2: con un periódico. a contar una larga historia, a ser
- 22:02Speaker 2: escuchada y compadecida, visitada después, a enlazar con el primer anillo,
- 22:07Speaker 2: a deslizarse, a abrazar ya con las roscas flexibles el pecho,
- 22:12Speaker 2: la cabeza y el cuerpo todo. El camino ni es
- 22:16Speaker 2: largo ni es difícil, y en cuatro meses y medio
- 22:20Speaker 2: lo anduvo la bicha hasta llegar a la iglesia. Al
- 22:24Speaker 2: año siguiente, la noche del lunes de carnaval, Don Mariano
- 22:28Speaker 2: y su señora ocupaban el palco fronterizo al mío. Fue
- 22:31Speaker 2: la primera vez que aparecieron juntos en público. Después, ya
- 22:36Speaker 2: nunca vimos solo a Don Mariano. A ella sí. Contaban
- 22:41Speaker 2: que su mujer le mandaba de tal suerte que al
- 22:43Speaker 2: salir de casa le dejaba encerrado. Y la niña preguntó
- 22:49Speaker 2: no sales con afán triste. Ah, suspiró la señora. La niña...
- 22:57Speaker 2: Me han escrito de allá que murió Otísica. Más allá
- 23:08Speaker 2: Era un balneario elegante, pero no de esos en que
- 23:11Speaker 2: la gente rica, antojadiza y maniática cuida imaginarias dolencias, sino
- 23:16Speaker 2: de los que reciben todos los años, desde principios de junio,
- 23:20Speaker 2: retaílas de verdaderos enfermos pálidos y débiles, y donde, a
- 23:24Speaker 2: la hora de la consulta, Se ven a la puerta
- 23:27Speaker 2: del consultorio gestos ansiosos, enrojecidos párpados y señoras de pelo gris,
- 23:32Speaker 2: que dan el brazo y sostienen a señoritas demacradas, de
- 23:35Speaker 2: trabajoso andar. Para decirlo pronto, aquellas aguas convenían a los tísicos.
- 23:43Speaker 2: Pared por medio estaban los dos, ella, la niña apasionada
- 23:47Speaker 2: y romántica. la interesante enfermita que, indiferente a la muerte
- 23:52Speaker 2: como aniquilamiento del ser físico, no la aceptaba como abdicación
- 23:56Speaker 2: de la gracia y la belleza, que a su paso
- 23:58Speaker 2: por los salones, cuando los cruzaba con porte airoso de
- 24:01Speaker 2: ninfa joven, solía levantar un rumor halagueño, un murmuro pérfido
- 24:06Speaker 2: de marque acaricia y devora, y defendiendo hasta el último
- 24:09Speaker 2: instante su corona de encantos, que iba a marchitarse en
- 24:13Speaker 2: el sepulcro, se rodeaba de flores y perfumes, sonría dulcemente,
- 24:17Speaker 2: envolvía su cuerpo enflaquecido en finos crespones de china y
- 24:21Speaker 2: delicados encajes, y calzaba su pie menudo de blanco tafilete,
- 24:25Speaker 2: con igual coquetería que si fuese a dirigir alegre y
- 24:28Speaker 2: raudo cotillón. Él, el mozo galán, que había derrochado sus
- 24:33Speaker 2: fuerzas vitales con prodigalidad regia, despreciando las advertencias de la
- 24:38Speaker 2: tierna e inquieta madre, y la indicación hereditaria de los
- 24:41Speaker 2: dos tíos maternos, arrebatados en lo mejor de la edad,
- 24:45Speaker 2: hasta que un día sintió a su vez el golpe
- 24:47Speaker 2: sordo que le hería el pecho y le disolvía lentamente
- 24:50Speaker 2: el pulmón, avivando, en vez de extinguirlo, el incendio que
- 24:54Speaker 2: siempre había consumido su alma. pared por medio estaban los
- 24:59Speaker 2: dos sin conocerse, sin saber que existían, y sin embargo,
- 25:04Speaker 2: el mal que los llevaba a la tumba tenía idéntico origen.
- 25:07Speaker 2: El mismo anhelo insaciable había atacado en ellos las fuentes
- 25:10Speaker 2: de la vida. Ella y él, fascinados por el propio sueño,
- 25:15Speaker 2: hicieron de la pasión el único ideal de la existencia
- 25:18Speaker 2: y aspiraron a un amor grande, profundamente estético, ardiente y
- 25:22Speaker 2: resuelto como si fuese criminal, noble y altivo como si
- 25:26Speaker 2: fuese legítimo, puro a fuerza de intensidad, abrazador a fuerza
- 25:31Speaker 2: de pureza. Y como quien buscaba Fénix o talismán poderoso,
- 25:36Speaker 2: habían buscado ambos la encantada isla de sus ensueños, ella
- 25:41Speaker 2: entre los osos incidentes del diario Flirt, él entre los
- 25:45Speaker 2: episodios no menos vulgares de la cabaltronería orgiástica. hasta que
- 25:50Speaker 2: una serie de decepciones tristes, cómicas o indignas les arruinó
- 25:53Speaker 2: la salud, dejando intacto el tesoro de ilusiones y aspiraciones
- 25:57Speaker 2: nunca satisfechas, la sed de amar inextinta, más bien exacerbada
- 26:02Speaker 2: por la calentura y la alta tensión nerviosa, fruto del padecimiento.¿
- 26:08Speaker 2: Quién les dijera que allí, detrás del tabique en cuyo
- 26:11Speaker 2: papel de caprichosos dibujos hallaban maquina al entretenimiento los aburridos ojos,
- 26:16Speaker 2: se encontraba lo que habían buscado en Valde tanto tiempo,
- 26:19Speaker 2: lo que necesitaban para asirse otra vez a la existencia.
- 26:25Speaker 2: Porque ya ni él ni ella podían salir del cuarto,
- 26:28Speaker 2: ni bajar las escaleras, ni comer en el comedor. Postrados
- 26:33Speaker 2: y exánimes, les traían el agua mineral en un vaso
- 26:36Speaker 2: puesto boca abajo sobre un platillo. Últimamente, hasta no se
- 26:40Speaker 2: atrevieron a beber, y el médico, presintiendo fatal desenlace, advirtió
- 26:46Speaker 2: que convendría atender al alma, señal casi siempre funestísima para
- 26:49Speaker 2: el pobre del cuerpo. Él y ella se prepararon a
- 26:54Speaker 2: recibir a Jesucristo con todo el agasajo que tal visita merece.
- 26:58Speaker 2: No hubo fuerzas humanas que les impidiesen vestirse y engalanarse
- 27:02Speaker 2: como para un sarao. Ella se lavó con esencias fragantes
- 27:06Speaker 2: y jabones exquisitos, hizo peinar esmeradamente la negra mata de pelo,
- 27:11Speaker 2: se puso traje de blanco groho, y con sonriente coquetería
- 27:15Speaker 2: prendió en la mantilla sus agujas de turquesa. Él atuzó
- 27:19Speaker 2: la bien recortada barba, eligió la camisa más bruñida y terza,
- 27:23Speaker 2: el chaleco de mejor caída, y de frac y corbata
- 27:27Speaker 2: blanca esperó a su dios. Y él y ella, al
- 27:31Speaker 2: sentir en los labios la sagrada partícula, gozaron un momento
- 27:34Speaker 2: de emoción deliciosa. Les pareció que la efusión esperada en vano,
- 27:39Speaker 2: El supremo arrobamiento del éxtasis vendría después de despojada la
- 27:43Speaker 2: vestidura carnal, cuando el alma, libre y dichosa, volase al
- 27:47Speaker 2: seno de su criador. Así fue que tuvieron unas últimas
- 27:52Speaker 2: horas edificantes, ejemplares, de un ardor místico sublime que hacía
- 27:57Speaker 2: derramar lágrimas a los que rodeaban el lecho. Sus palabras
- 28:01Speaker 2: de esperanza sonaban conmovedoras y misteriosas, dichas desde el borde
- 28:05Speaker 2: de la huesa. Hablaban del cielo, y diríase que al
- 28:09Speaker 2: nombrarlo lo veían ya. De tal suerte se iluminaban sus
- 28:13Speaker 2: ojos y resplandecían sus rostros la beatitud y la fe
- 28:16Speaker 2: que transfigura. A la misma hora fallecieron, y sus espíritus
- 28:22Speaker 2: se encontraron en el camino del otro mundo, antes de
- 28:25Speaker 2: tomar rumbos distintos, pues él se encaminaba al purgatorio en
- 28:29Speaker 2: forma de llama rojiza, y ella al cielo convertía en
- 28:32Speaker 2: ligero fueguecillo azul. Entonces se vieron por primera vez, y
- 28:37Speaker 2: sorprendidos detuvieronse a contemplarse. Como a aquellas alturas todo se adivinaba,
- 28:43Speaker 2: inmediatamente adivinaron de que habían muerto y la semejanza de
- 28:47Speaker 2: sus destinos durante la vida terrenal. Y así como comprendieron
- 28:51Speaker 2: claramente que los dos habían muerto de pletora de pasión
- 28:54Speaker 2: no satisfecha ni entendida, advirtieron también con asombro que él
- 28:58Speaker 2: era el alma nacida para ella. y ella el corazón
- 29:01Speaker 2: capaz de encerrar aquel amor infinito de que él se
- 29:03Speaker 2: sentía minado y consumido, como el árbol que todo se
- 29:07Speaker 2: derrite en gomas. Y lo mismo fue advertirlo que juntarse
- 29:11Speaker 2: impetuosamente los dos espíritus, mezclándose la llama rojiza con el
- 29:15Speaker 2: fueguecillo azul, tan estrechamente que se hicieron una luz sola.
- 29:21Speaker 2: Y sucedió que, unidos ya, él no pudo entrar en
- 29:25Speaker 2: el purgatorio por la parte que llevaba de Cielo, y
- 29:27Speaker 2: ella tampoco pudo ingresar en el cielo por la parte
- 29:30Speaker 2: que llevaba de purgatorio. Él, generoso, le propuso que se apartasen,
- 29:36Speaker 2: yéndose ella a disfrutar las dichas del empírio. Mas ella
- 29:40Speaker 2: prefirió seguir unida a él, aún a costa de la
- 29:43Speaker 2: eterna bienandanza. Y desde entonces la luz andarrante, y los
- 29:48Speaker 2: dos espíritus no hayan otro nido para sus amores póstumos
- 29:52Speaker 2: sino la extremidad del palo de algún buque, donde los
- 29:55Speaker 2: marinos los confunden con el fuego de San Telmo. El viajero. Fría,
- 30:05Speaker 2: glacial era la noche. El viento silbaba medroso y airado.
- 30:10Speaker 2: La lluvia caía tenaz, ya en ráfagas, ya en fuertes chaparrones.
- 30:15Speaker 2: Y las dos o tres veces que Marta se había
- 30:17Speaker 2: atrevido a acercarse a su ventana por ver si aplacaba
- 30:20Speaker 2: la tempestad, la deslumbró la cárdena a luz de un
- 30:23Speaker 2: relámpago y la horrorizó el rimbombar del trueno tan encima
- 30:26Speaker 2: de su cabeza que parecía echar abajo la casa. al
- 30:31Speaker 2: punto en que con más furia se desencadenaban los elementos,
- 30:35Speaker 2: oyó Marta distintivamente que llamaban a su puerta, y percibió
- 30:39Speaker 2: un acento plañidero y apremiante que le instaba a abrir.
- 30:43Speaker 2: Sin duda que la prudencia aconsejaba a Marta desoírlo, pues
- 30:47Speaker 2: en noche tan espantosa cuando ningún vecino honrado se atreve
- 30:50Speaker 2: a echarse a la calle, solo los malhechores y los
- 30:53Speaker 2: perdidos libertinos son capaces de arrostrar viento y lluvia en
- 30:56Speaker 2: busca de aventuras y presa. Marta debió haber reflexionado que
- 31:00Speaker 2: el que posee un hogar, fuego en él y a
- 31:03Speaker 2: su lado una madre, una hermana, una esposa que le consuele,
- 31:07Speaker 2: no sale en el mes de enero y con una
- 31:09Speaker 2: tormenta desatada, ni llama puertas ajenas, ni turba la tranquilidad
- 31:13Speaker 2: de las doncellas honestas y recogidas. Mas la reflexión, persona
- 31:19Speaker 2: dignísima y muy señora mía, tiene el maldito vicio de
- 31:22Speaker 2: llegar retrasada, por lo cual solo sirve para amargar gustos
- 31:26Speaker 2: y adobar remordimientos. La reflexión de Marta se había quedado saguera,
- 31:31Speaker 2: según costumbre, y el impulso de la piedad, el primero
- 31:34Speaker 2: que salta en el corazón de una mujer, hizo que
- 31:37Speaker 2: la doncella, a través del postigo, preguntase compadecida,¿ Quién llama?
- 31:44Speaker 2: Voz de tenor dulce y vibrante respondió en tono persuasivo,
- 31:49Speaker 2: un viajero. Y la aventurada de Marta, sin meterse en
- 31:54Speaker 2: más averiguaciones, quitó la tranca, descorrió el cerrojo y dio
- 31:58Speaker 2: vuelta la llave, movida por el encanto de aquella voz
- 32:01Speaker 2: tan vibrante y tan dulce. Entró el viajero saludando cortésmente
- 32:08Speaker 2: y sacudiendo con gentil desembarazo el chambergo, cuyas plumas goteaban,
- 32:12Speaker 2: y desembozándose la capa, empapada por la lluvia, agradeció la
- 32:17Speaker 2: hospitalidad y tomó asiento cerca de la lumbre, bien encendida
- 32:21Speaker 2: por Marta. Esta apenas se atrevía a mirarle. porque en
- 32:25Speaker 2: aquel punto la consabida tardía reflexión empezaba a ser de
- 32:29Speaker 2: las suyas, y Marta comprendía que dar asilo al primero
- 32:32Speaker 2: que llama es ligereza notoria. Con todo, aún sin decidirse
- 32:37Speaker 2: a levantar los ojos, vio de soslayo que su huésped
- 32:40Speaker 2: era mozo y de buen talle, descolorido, rubio, cara linda
- 32:44Speaker 2: y triste, aire de señor, acostumbrado al mando y a
- 32:48Speaker 2: ocupar alto puesto. Sintióse Marta encogida y llena de confusión.
- 32:54Speaker 2: Aunque el viajero se mostraba reconocido y le decía cosas halagueñas,
- 32:57Speaker 2: que por el hechizo de la voz lo parecían más.
- 33:00Speaker 2: Y a fin de disimular su turbación, se dio prisa
- 33:04Speaker 2: a servir la cena y ofrecer al viajero el mejor
- 33:06Speaker 2: cuarto de la casa, donde se recogiese a dormir. Asustada
- 33:11Speaker 2: de su propia indiscreta conducta, Marta no pudo conciliar el
- 33:15Speaker 2: sueño en toda la noche, esperando con impaciencia que rayase
- 33:19Speaker 2: el alba para que se ausentase el huésped. Y sucedió
- 33:22Speaker 2: que éste, cuando bajó, ya descansado y sonriente a tomar
- 33:26Speaker 2: el desayuno, nada habló de marcharse, ni tampoco a la
- 33:29Speaker 2: hora de comer, ni menos por la tarde. Y Marta,
- 33:34Speaker 2: entretenida y embelezada con su labia y sus paliques, no
- 33:38Speaker 2: tuvo valor para decirle que ya no era mesonera de oficio.
- 33:42Speaker 2: Corrieron semanas, pasaron meses… Y en casa de Marta no
- 33:46Speaker 2: había más dueño ni más amo que aquel viajero a
- 33:49Speaker 2: quien en una noche tempestuosa tuvo la imprevisión de acoger.
- 33:54Speaker 2: Él mandaba y Marta obedecía, sumisa, muda, veloz como el pensamiento.
- 34:01Speaker 2: No creáis por eso que Marta era propiamente feliz, al contrario,
- 34:05Speaker 2: vivía en continua zozobra y pena. he calificado de amo
- 34:09Speaker 2: al viajero y tirano debí llamarle, pues sus caprichos despóticos
- 34:13Speaker 2: y su inconstante humor traían a Marta medio loca. Al principio,
- 34:18Speaker 2: el viajero parecía obediente, afectuoso, salamero, humilde, pero fue creciéndose
- 34:25Speaker 2: y tomando fueros hasta no haber quién le soportase. Lo
- 34:29Speaker 2: peor de todo era que nunca podía Marta adivinarle el
- 34:32Speaker 2: deseo ni precaverle la desazón. Sin motivo ni causa, cuando
- 34:37Speaker 2: menos debía temerse o esperarse, estaba frenético o contentísimo, pasando,
- 34:42Speaker 2: en menos que se dice, del enojo al halago y
- 34:45Speaker 2: de la risa a la rabia. Padecía arrebatos de furor
- 34:49Speaker 2: y berrinches injustos e insensatos, que a los dos minutos
- 34:52Speaker 2: se convertían en transportes de cariño y en placideces angelicales.
- 34:57Speaker 2: Ya se emperraba como un chico, ya se desesperaba como
- 35:00Speaker 2: un hombre. Ya hartaba Marta de improperios, ya le prodigaba
- 35:04Speaker 2: los nombres más dulces y las ternezas más rendidas. Sus
- 35:09Speaker 2: extravagancias a veces eran tan insufribles que Marta con los
- 35:13Speaker 2: nervios de punta, el alma de través y el corazón
- 35:16Speaker 2: a dos dedos de la boca, maldecía el fatal momento
- 35:19Speaker 2: en que dio acogida a su terrible huésped. Lo malo
- 35:23Speaker 2: es que cuando justamente Marta, apurada la paciencia, iba a
- 35:27Speaker 2: saltar y a sacudir el yugo, no parece sino que
- 35:30Speaker 2: él lo adivinaba y pedía perdón con una sinceridad y
- 35:33Speaker 2: una gracia de chiquillo, por lo cual Marta no solo
- 35:36Speaker 2: olvidaba instantáneamente sus agravios, sino que por el exquisito goce
- 35:41Speaker 2: de perdonar, sufriría tres veces las pasadas desazones. Que en
- 35:47Speaker 2: el olvido las tenía puestas cuando el huésped, a medias
- 35:50Speaker 2: palabras y con precaución y rodeos, anunció que ya había
- 35:54Speaker 2: llegado la ocasión de su partida. Marta se quedó de mármol,
- 35:59Speaker 2: y las lágrimas lentas que le arrancó la desesperación cayeron
- 36:03Speaker 2: sobre las manos del viajero, que sonreía tristemente y murmuraba
- 36:07Speaker 2: en voz baja frasecitas consoladoras, promesas de escribir, de volver,
- 36:12Speaker 2: de recordar. Y como Marta en su amargura balbucía reproches,
- 36:18Speaker 2: el huésped con aquella voz tenor dulce y vibrante alegó
- 36:22Speaker 2: por vía de disculpa. Bien te dije, niña, que soy
- 36:26Speaker 2: un viajero. Me detengo pero no me estaciono. Me pozo,
- 36:31Speaker 2: no me fijo. Y habéis de saber que solo al
- 36:35Speaker 2: oír esta declaración franca, solo al sentir que se desgarraban
- 36:39Speaker 2: las fibras más íntimas de su ser, conoció la inocentona
- 36:42Speaker 2: de Marta que aquel fatal viajero era el amor y
- 36:46Speaker 2: que había abierto la puerta, sin pensarlo, al dictador cruelísimo
- 36:50Speaker 2: del orbe. Sin hacer caso del llanto de Marta, para
- 36:54Speaker 2: tender lagrimitas está él, sin cuidarse del rastro de pena
- 36:58Speaker 2: inextinguible que dejaba en pos de sí, el amor se fue,
- 37:02Speaker 2: embosando en su capa, bladeando el chambergo, cuyas plumas secas
- 37:07Speaker 2: se rizaban y flotaban al viento bizarramente, en busca de
- 37:11Speaker 2: nuevos horizontes, a llamar otras puertas mejor trancadas y defendidas.
- 37:15Speaker 2: Y Marta quedó tranquila, dueña de su hogar, libre de sustos,
- 37:21Speaker 2: de temores, de alarmas, y entregada a la compañía de
- 37:25Speaker 2: la grave y excelente reflexión, que también aconseja, aunque un
- 37:29Speaker 2: poquillo tarde. No sabemos lo que habrán platicado, solo tenemos
- 37:34Speaker 2: noticias ciertas de que las noches de tempestad furiosa, cuando
- 37:37Speaker 2: el viento silba y la lluvia se estrella contra los vidrios, Marta,
- 37:42Speaker 2: apoyando la mano sobre su corazón que le duele a
- 37:44Speaker 2: fuerza de latir apresurado, No cesa de prestar oído, por
- 37:48Speaker 2: si llama la puerta el huésped. Hola gente,¿ cómo están?
- 37:59Speaker 2: Mi nombre es Carolina, yo soy la voz de Audiolibros
- 38:02Speaker 2: Leyendo Juntos. Este es un hermoso proyecto que pretende poner
- 38:05Speaker 2: un poco de buena vibra y felicidad allá afuera, acompañando
- 38:08Speaker 2: a las personas en su cotidiano con diferentes tipos de lectura,
- 38:11Speaker 2: desde aventura, suspenso, terror, cuentos para niños, autoayuda, meditaciones, en fin,
- 38:19Speaker 2: lo que se les ocurra. Espero que hayan disfrutado del audio,
- 38:22Speaker 2: para mí es todo un honor que compartan su precioso
- 38:24Speaker 2: tiempo conmigo. Y ya saben, abajo del audio siempre está
- 38:28Speaker 2: la famosa y mágica cajita de descripción donde pueden encontrar
- 38:31Speaker 2: cosas tan fascinantes como mis redes sociales. Si quieren comunicarse conmigo,
- 38:35Speaker 2: si quieren dejarme un mensaje, si quieren preguntarme algo, sugerirme
- 38:38Speaker 2: algo o si no les gustó y simplemente quieren quejarse,
- 38:41Speaker 2: siéntanse libres de ir y expresarme todo lo que crean necesario.
- 38:45Speaker 2: Pero si realmente les gustó el audio y me quieren apoyar,
- 38:48Speaker 2: pueden pasarse por YouTube y seguirme y darle un me
- 38:52Speaker 2: gusta a todo lo que disfruten. Y así les caí
- 38:54Speaker 2: súper bien, pueden dar una vueltica por Patreon, donde me
- 38:57Speaker 2: pueden ayudar como las personas de apoyo y las personas
- 39:00Speaker 2: incondicionales que por el valor de uno o dos cafecitos
- 39:03Speaker 2: al mes, me están apoyando un montón y me ayudan
- 39:06Speaker 2: a seguir adelante. Y si vives en Argentina, te dejo
- 39:09Speaker 2: los vínculos de Mercado Pago y de Cafecito. Por ahí
- 39:11Speaker 2: también me puedes ayudar, si quieres. Quiero agradecerles el haber
- 39:15Speaker 2: llegado hasta este momento del audio y espero que nos
- 39:18Speaker 2: veamos pronto para pasar el rato leyendo juntos. Muchas gracias. Chao.