Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Demonio Que Cambió De Cuerpo Al De Una BRUJA - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días, queridos suscriptores. Para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte. Sin más, comenzamos. Yo vivía con mis
- 0:15papás y mis dos hermanos en un barrio pegado a
- 0:18una iglesia vieja, de esas que se notan cansadas. Las
- 0:23paredes de afuera tenían partes descarapeladas, la pintura original casi
- 0:28ni se distinguía y en la entrada principal siempre olía
- 0:32a humedad y cera derretida. Desde niño, estaba acostumbrado a
- 0:37ver gente entrar y salir, a escuchar las campanas y
- 0:41las mismas oraciones de siempre, pero nunca me había metido
- 0:44a los grupos que se juntaban después de la misa.
- 0:49En mi casa las cosas iban mal. Mis papás se
- 0:52peleaban por todo, por el dinero, por la comida, por
- 0:56las deudas, por cualquier cosa que se saliera del presupuesto.
- 1:01Yo escuchaba gritos casi a diario, puertas azotadas, y veía
- 1:06a mi mamá con los ojos hinchados, cada vez con
- 1:09más frecuencia. Mi papá regresaba de malas del trabajo, aventaba
- 1:14las cosas, y a veces pasaba el resto de la
- 1:17tarde sentado frente a la televisión sin hablar con nadie.
- 1:22Yo me llevaba más o menos con mis hermanos, pero
- 1:25cada quien tenía sus problemas. No faltaba quien dijera que
- 1:29a nuestra familia le habían echado algo o que traíamos
- 1:33una mala racha. Mi tía Rosa repetía que lo que
- 1:37faltaba era oración. Mi tía pasaba mediodía en la iglesia,
- 1:42ayudaba a barrer, acomodaba bancas, se apuntaba en todas las
- 1:46listas para rosarios, novenas y juntas. Un domingo, al terminar
- 1:52la misa, me tomó del brazo y me dijo que
- 1:55no me fuera todavía al atrio, que me quería presentar
- 1:58con un grupo especial, que rezaba por las familias, cuando
- 2:02ya no se podía hacer nada más. Lo dijo como
- 2:06si esa fuera la última salida para nosotros. Yo no
- 2:10tenía muchas ganas, pero no quise discutir con ella ahí dentro,
- 2:15así que la seguí. Mientras todos salían por la puerta principal,
- 2:20mi tía me jaló hacia un pasillo lateral. Ese pasillo
- 2:24llevaba a un salón dentro de la misma iglesia. Desde
- 2:28afuera se alcanzaba a ver una puerta entreabierta, pero casi
- 2:32nadie volteaba hacia ahí. Al cruzar, sentí el cambio de olor,
- 2:38menos incienso y más cera concentrada, mezclada con perfume de señora.
- 2:44El salón era sencillo, pero estaba lleno de detalles que
- 2:47se me quedaron grabados. En una pared había una mesa
- 2:52larga de plástico, blanca ya maltratada, apoyada contra el muro.
- 2:57Encima estaba una Biblia abierta, con las hojas dobladas en
- 3:01las orillas, como si la usaran diario. A un lado
- 3:05había cuadernos con los bordes sucios, llenos de nombres escritos
- 3:09con pluma, algunos subrayados. Había velas encendidas sobre platos viejos
- 3:15de aluminio, con la cera escurriendo. Encima, casi en la
- 3:20esquina de la mesa, Colgaba una imagen del sagrado corazón, chueca,
- 3:25con la esquina inferior despegada de la pared. Debajo de
- 3:30la mesa vi una bolsa de tela oscura, arrugada, donde
- 3:34después me di cuenta que guardaban fotografías y papeles. Las
- 3:38sillas eran disparejas, había unas de plástico verde, otras de
- 3:43metal con asiento colchonado ya hundido, y una que otra
- 3:46banca más chica, pegada a la pared contraria. La luz
- 3:51venía de unos focos amarillos colgados en el techo, sin
- 3:55pantallas ni nada, y daba un tono apagado al cuarto.
- 3:59La puerta, como ya había visto desde el pasillo, quedaba
- 4:03medio abierta, pero la forma en que estaba acomodada la
- 4:06mesa y la gente hacía que desde afuera no se
- 4:10viera bien qué pasaba dentro. Adentro estaban las mujeres del grupo.
- 4:14La mayoría eran señoras, entre 40 y 60 años, aunque algunas se
- 4:21veían más jóvenes de lo que yo recordaba. No concordaba
- 4:26la edad que yo les calculaba con la cara que traían.
- 4:30Todas estaban muy arregladas, usaban maquillaje marcado, base, rubor, cejas
- 4:36pintadas y labios bien delineados. Las uñas las traían cuidadas.
- 4:42El cabello lo tenían teñido, sin canas visibles, como si
- 4:46acabaran de salir de un salón. La ropa también llamaba
- 4:50la atención, blusas nuevas, pantalones sin manchas y los zapatos
- 4:55limpios se veían más acomodadas ahí que en la calle
- 4:59o en el mercado, donde yo las había visto antes
- 5:02con mandiles gastados. Cuando mi tía me presentó, ellas me
- 5:07recibieron con unas sonrisas amplias. Empezaron a decir que era
- 5:12una bendición que un muchacho se acercara a la oración,
- 5:16que los jóvenes casi no querían saber de Dios. Yo
- 5:19escuchaba y solo sentía con la cabeza. En algún momento,
- 5:24mientras hablaban entre ellas, empecé a poner atención a los
- 5:28comentarios que soltaban sobre sus vidas. Una decía que desde
- 5:33que entró al grupo, se le había quitado el cansancio
- 5:37de los ojos, que ya no amanecía hinchada y que
- 5:40hasta las ojeras se le habían desvanecido. Otra presumía que
- 5:45las manchas de la cara se le aclararon sin crema cara,
- 5:48que de la nada se le componía la piel. Una
- 5:52más aseguraba que se le había dejado de caer el cabello,
- 5:56que lo sentía más grueso y fuerte. También hablaban de dinero.
- 6:01Una comentó que desde que empezó a orar ahí, el
- 6:04negocio le levantó, que ahora vendía más. Otra dijo que
- 6:08su marido había encontrado trabajo rápido, cuando antes nadie lo contrataba.
- 6:14No hablaban de fe, ni de sentirse más tranquilas por dentro,
- 6:19hablaban de cuerpo, de cara, de piel más lisa, de
- 6:22cabello brillante y de la cartera más llena. Mi tía
- 6:26Rosa pidió que oraran por mí. Dijo que en mi
- 6:30casa había muchos pleitos, que yo andaba cargado con eso
- 6:34y que necesitaba que Dios me viera. Las señoras se acercaron.
- 6:39Un par me pusieron las manos en la cabeza, otra
- 6:42en los hombros. Empezaron con un padre nuestro, normal, luego
- 6:47un ave María, pero después la oración cambió. Teresa, la
- 6:52que se notaba que mandaba ahí, comenzó a hablar más rápido,
- 6:57mezclando frases de la Biblia con otras que no reconocí.
- 7:01Mientras seguían rezando, empecé a escuchar nombres completos y apellidos
- 7:06de gente que no estaba ahí. No eran listas generales,
- 7:10eran personas claras. Reconocí el nombre de una vecina que
- 7:15llevaba meses enferma y que se veía cada vez más delgada.
- 7:20También nombraron a un muchacho recién llegado al barrio, el
- 7:24que había tenido un accidente en moto hacía poco. Luego
- 7:28escuché el nombre de una señora mayor que casi nunca
- 7:32salía de su casa, de la que mi mamá comentaba
- 7:35que se estaba apagando sin que los doctores supieran bien
- 7:39qué tenía. Ellas decían que estaban poniendo en oración a
- 7:43todos ellos, pero el tono no se sentía como una
- 7:46petición limpia. Yo, con las manos de esas mujeres sobre mí,
- 7:52no sentí calma ni consuelo. Sentí una incomodidad seca, como
- 7:57si me hubieran metido a un lugar en el que
- 7:59no debía estar. Y yo solo era parte de la fila.
- 8:05Me aguanté por respeto a mi tía, no dije nada
- 8:08y dejé que terminaran. Cuando por fin cerraron la oración,
- 8:12varias se acercaron a mi tía para decirle que no
- 8:15me preocupara, que el Señor ya me había visto. Yo
- 8:20sólo quería salir al atrio, respirar aire fresco y apartarme
- 8:24un poco. Antes de que pudiera moverme hacia la puerta,
- 8:28Teresa se me acercó. Era una señora de mediana estatura,
- 8:33de piel clara, con el cabello teñido de negro parejo
- 8:36y la cara demasiado estirada, para la edad que aparentaba
- 8:40su cuerpo. Me tomó del antebrazo y me llevó unos
- 8:44pasos aparte, como si quisiera hablar conmigo en confianza. Me
- 8:49dijo que si quería que Dios me viera más rápido,
- 8:52tenía que llevar una fotografía mía y un objeto personal
- 8:56en una bolsa para ponerme en manos del Señor. Lo
- 9:00explicó sin rodeos, me dijo que una foto tamaño infantil servía.
- 9:05que no importaba si era reciente o de hacía unos meses.
- 9:10Insistió en que la bolsa fuera pequeña, de tela o
- 9:13de plástico, pero que no fuera muy grande para que
- 9:16todo quedara bien junto. Me sugirió que el objeto fuera
- 9:21mi cadena, o una pulsera, o algo que trajera siempre conmigo,
- 9:25porque eso hacía más fuerte la petición. Yo no entendí
- 9:29bien por qué necesitaban una foto y una cadena para orar.
- 9:34pero mi tía me miraba con cara de aprobación, como
- 9:37si esa fuera una oportunidad que no debía desperdiciar. Terminé
- 9:42diciendo que sí. Prometí llevar la fotografía y el objeto
- 9:47en la próxima reunión. Al salir por fin de la iglesia,
- 9:51sentí el cuerpo pesado, no era cansancio normal. Caminé de
- 9:57regreso a la casa, con la sensación clara de que
- 10:00dentro de ese salón no sólo me habían conocido, me
- 10:04habían señalado. Como si me hubieran escogido para algo que
- 10:08todavía no sabía, pero que ya estaba en marcha. Pasaron
- 10:13unos días antes de que volviera a ese salón. Todo
- 10:18el tiempo, desde que salí de la iglesia aquella vez,
- 10:21traía en la cabeza lo de la foto y el
- 10:24objeto personal. Mi tía Rosa no dejó que se me olvidara.
- 10:29Cada que me veía, me recordaba que tenía que llevar
- 10:32la fotografía y la cadena para que según ella, Dios
- 10:36se fijara más rápido en mí y en mi familia.
- 10:40Una tarde agarré una foto tamaño infantil que mi mamá
- 10:43tenía guardada en una caja donde salía yo con el
- 10:47uniforme de la secundaria y saqué también la cadena que
- 10:50usaba diario. La había traído puesta desde año y medio atrás,
- 10:55regalo de mi papá en uno de los pocos momentos
- 10:59buenos que habíamos tenido. Metí la foto y la cadena
- 11:03en una bolsa pequeña de plástico transparente, esas que se
- 11:07cierran doblando la orilla, y la guardé en la bolsa
- 11:10del pantalón. Volvimos a la iglesia un día entre semana.
- 11:15No era domingo, pero había misa. Mi tía se sentó
- 11:20conmigo casi hasta adelante, como siempre. Yo sentía la bolsa
- 11:25pegada a mi pierna, recordando a cada rato que traía
- 11:28ahí algo mío, que ella pensaba entregar. Durante la misa,
- 11:34no dejé de mirar a las señoras que había visto
- 11:36en el salón. Algunas estaban dispersas en las bancas, con
- 11:41las manos juntas, pero cuando se paraban se notaba lo mismo,
- 11:45maquillaje bien puesto, cabellos teñidos, caras más lisas de lo
- 11:50que yo recordaba de años anteriores. Cuando terminó la misa,
- 11:55la gente empezó a salir al atrio. Mi tía me miró,
- 11:59como preguntando sin palabras si traía lo que me había encargado.
- 12:04Asentí y ella se levantó de inmediato. Hicimos el mismo
- 12:09recorrido que la otra vez. Al entrar al salón, sentí
- 12:13que ya no llegaba a un lugar desconocido, pero tampoco
- 12:17era un sitio donde me sintiera tranquilo. Teresa estaba cerca
- 12:21de la mesa de plástico, acomodando unos cuadernos. Cuando vio
- 12:26a mi tía, Se acercó con confianza y mi tía
- 12:30le dijo que yo ya traía lo suyo. Yo saqué
- 12:34la bolsa transparente de la bolsa del pantalón y se
- 12:37la entregué a mi tía Rosa. Ella la miró con
- 12:40aprobación y luego se la dio a Teresa. Teresa tomó
- 12:44la bolsa y la levantó un poco para verla contra
- 12:48la luz amarilla del foco. Revisó la foto, revisó la cadena,
- 12:53como si comprobara que todo estuviera en orden. no preguntó
- 12:58nada más. Abrió la bolsa, sacó la foto y la
- 13:01cadena y la separó. Luego se agachó, levantó la tela
- 13:06de la parte de abajo de la mesa y sacó
- 13:09una caja de plástico que estaba escondida ahí. Era una
- 13:14caja rectangular, transparente, con una tapa blanca. Al abrirla, vi
- 13:20que no estaba vacía. Adentro había muchas bolsas parecidas a
- 13:24la mía, algunas de plástico y otras de tela doblada,
- 13:28pero todas con algo dentro. También había fotos sueltas, dobladas
- 13:34a la mitad y papeles con nombres completos escritos a mano.
- 13:39En varios se alcanzaban a leer apellidos conocidos del barrio
- 13:42y en algunas esquinas había fechas y edades anotadas con
- 13:47letra apretada. Teresa metió mi cadena en una de las
- 13:51esquinas de la caja, sobre otras cosas, y dejó mi
- 13:54foto aparte, fuera de la bolsa, sobre un pequeño montón
- 13:58de fotos que tenía encima. Luego cerró la tapa sin prisa,
- 14:03volvió a poner la caja debajo de la mesa, y
- 14:06se enderezó para seguir en algo rutinario. Ese día, el
- 14:11grupo estaba más completo. Veía caras que no había visto
- 14:16la primera vez, pero el tipo de mujer se repetía,
- 14:19señoras de mediana edad, con apariencia de estar mejorando en
- 14:23lo físico. Algunas hablaban de sus negocios, otras de sus maridos,
- 14:28una mencionaba que desde que empezó a ir con Teresa,
- 14:32se sentía más levantada, que ya no se veía tan acabada.
- 14:37Yo escuchaba todo, sentado en una de las sillas de plástico,
- 14:41sin saber bien si debía sentirme agradecido o con más desconfianza.
- 14:46En cuanto consideraron que ya estaban todas las que tenían
- 14:50que estar, cerraron la puerta del salón. El cambio se
- 14:55notó de inmediato, el pasillo quedó fuera, junto con el
- 14:59ruido de la gente que todavía caminaba dentro de la iglesia.
- 15:04Apagaron una parte de las luces del techo y dejaron
- 15:07sólo dos focos encendidos. También apagaron algunas velas y prendieron
- 15:13otras que tenían guardadas en una bolsa de mandado. Esas
- 15:18velas eran de color, no blancas como las normales. Las
- 15:22acomodaron alrededor de la mesa. Teresa sacó la caja de plástico,
- 15:29la puso sobre la mesa y la abrió. Esta vez
- 15:32vació parte del contenido. Sacó fotos y papeles, separó algunas
- 15:38bolsas y dejó otras dentro. Puso varias fotos boca arriba,
- 15:43acomodadas una al lado de la otra, formando una fila ordenada.
- 15:48Algunas fotos eran recientes, otras más viejas, desgastadas en las
- 15:53orillas yo reconocí de inmediato al menos tres caras en
- 15:59una de las fotos aunque estaba algo deslavada distinguía la
- 16:03vecina que llevaba meses baja de peso tenía la misma
- 16:08sonrisa que había mostrado en una fiesta de la colonia
- 16:11pero en la vida real ya no sonreía así en
- 16:15otra foto apareció el muchacho que había tenido un accidente
- 16:19en moto en la foto estaba sano de pie con
- 16:22una gorra al revés, apoyado en una bicicleta. En otra
- 16:27había una señora mayor, que conocía desde niño, la que
- 16:31casi no salía de su casa, porque se iba quedando
- 16:34en cama, sin que los doctores pudieran decir bien que tenía.
- 16:39Recordé que mi tía, semanas antes, había dicho en la cocina,
- 16:43que el grupo de oración ya tenía los nombres de
- 16:47ellos puestos en manos del Señor. En ese momento pensé
- 16:51que se refería sólo a una lista de intenciones. Ahora
- 16:55veía sus fotos boca arriba, rodeadas de velas de color.
- 17:00No parecían simples peticiones, se veían como fichas acomodadas para
- 17:05algo más. Cuando terminaron de colocar las fotos, las mujeres
- 17:09se pusieron alrededor de la mesa. Teresa se colocó en
- 17:14la cabecera. Tomó una de las velas, la levantó y
- 17:18empezó a hablar. Ya no era la misma forma de
- 17:22rezar que había escuchado en la misa, tampoco era un
- 17:25Padre Nuestro, ni un Ave María. Mezclaba frases, pero el
- 17:30contenido era claro, pedía que la enfermedad, la tristeza, la
- 17:35vejez y la mala suerte se fueran hacia las personas
- 17:38de las fotos. Decía que esas cargas debían caer sobre ellos,
- 17:43para que las mujeres del círculo recibieran juventud, hombres que
- 17:47las buscaran, clientes en sus negocios, dinero constante y solución
- 17:52a sus problemas. Cada vez que Teresa decía una ventaja física,
- 17:57yo miraba las caras de las señoras. Recordaba cómo se
- 18:02veían hacía unos años, con manchas en la cara, hinchadas,
- 18:06con canas visibles, y las comparaba con su aspecto actual,
- 18:10piel más pareja, ojos menos apagados y cabello sin rastro
- 18:15de canas. Cuando ella mencionaba ojos y nojeras, yo pensaba
- 18:20en los ojos cansados de la vecina enferma. Cuando pedía
- 18:24cabello negro y fuerte, recordaba que la señora mayor casi
- 18:28ya no tenía fuerzas ni para levantarse de la cama.
- 18:32Después Teresa bajó un poco la voz, pero su tono
- 18:35siguió firme. Dijo que la belleza no se regalaba, que
- 18:39la juventud se tomaba de algún lado. Aclaró que las
- 18:44personas que aparecían en las fotos servían para cargar con
- 18:47enfermedades arrugas, cansancio y fracasos, mientras ellas se limpiaban la cara,
- 18:53se quitaban dolores y ganaban cosas que antes no tenían.
- 18:59Lo decía tan natural, como si fuera algo normal, como
- 19:02si eso fuera un trato establecido. El grupo asentía y
- 19:07algunas cerraban los ojos, otras miraban fijo las fotos. Yo
- 19:12empecé a buscar mi foto con la mirada, pero no
- 19:16la vi en la mesa al principio y así que
- 19:18la busqué en la caja negra que seguía abierta. Alcancé
- 19:23a ver en el fondo varias fotos de jóvenes apiladas,
- 19:26entre ellas la mía. Ya no estaba dentro de la
- 19:30bolsa en la que yo la había traído. Estaba suelta,
- 19:34pegada a otras caras de muchachos y muchachas que conocía
- 19:38de vista del barrio o de la escuela. En ese momento,
- 19:43escuché a Teresa decir que los muchachos daban más fuerza
- 19:47y que los que traían problemas en casa, se soltaba
- 19:51más fácil lo que traían por dentro. Dijo que eran
- 19:55buenos para limpiar la carga de las mujeres de su grupo.
- 19:59No mencionó mi nombre todavía, pero no lo necesitaba. Entendí
- 20:04que no sólo estaban orando por mí, ni por la vecina,
- 20:08ni por el muchacho del accidente. Nos estaban usando como
- 20:12moneda de cambio. Mi fotografía y mi cadena ya no
- 20:16eran un simple símbolo. Formaban parte de un intercambio que
- 20:21yo no había aceptado, pero al que ya me habían metido.
- 20:26Salí de esa reunión con esa idea clavada en la cabeza,
- 20:30sintiendo que, aunque todavía estaba ahí parado, una parte de
- 20:34mí ya estaba sobre esa mesa, junto al resto de
- 20:37las fotos. Yo quise salir corriendo. pero me detuvieron entre todas,
- 20:43me dijeron que si hablaba sobre esto, me saldría muy caro,
- 20:47y a mi familia. Que si decía algo irían por mí,
- 20:51en alguna noche y me iría muy mal. Luego todas
- 20:56se rieron con maldad, como una risa demoníaca. Entendí que
- 21:01no eran solo señoras rezando, eran brujas que me querían entregar,
- 21:05junto a los demás de las fotos. Esa noche en
- 21:10la que todo se reventó, empezó como cualquiera de las otras,
- 21:14pero desde que crucé la puerta de la iglesia, sentí
- 21:18que no venía a lo mismo. Ya conocí el camino,
- 21:21la nave larga, las bancas de madera gastada y el
- 21:25altar al fondo. Sólo que ahora casi no había gente.
- 21:31Un par de señoras rezaban con la cabeza agachada, un
- 21:34señor barría cerca de la entrada y ya se escuchaban
- 21:38menos pasos. Las luces principales seguían encendidas pero se veía
- 21:43la iglesia más vacía que de costumbre como si la
- 21:47hubieran apartado para ellas. Mi tía Rosa me esperaba en
- 21:53una banca de en medio. Me hizo una seña con
- 21:56la mano para que me sentara junto a ella. Me
- 22:00dijo que esa noche iban a hacer una oración más
- 22:03fuerte que era importante que yo estuviera ahí. Yo sentía
- 22:08la garganta apretada pues desde la reunión anterior no dejaba
- 22:13de pensar en las fotos sobre la mesa, en la
- 22:15caja de plástico y en las bolsas con nombres y edades.
- 22:20Aún así, me senté. Las campanas del templo ya se
- 22:25habían callado, solo se escuchaba el eco de algunas puertas
- 22:28al cerrarse a lo lejos y los pasos de quienes
- 22:31se iban. Al cabo de unos minutos, Teresa apareció en
- 22:37el pasillo lateral y le hizo señas a mi tía.
- 22:41Ella se levantó rápido y me ordenó que la siguiera.
- 22:45Caminamos hacia el frente, pero esta vez no entramos al
- 22:48salón donde habían hecho las otras reuniones. Nos llevaron casi
- 22:53hasta el altar. Varias bancas ya no estaban donde siempre
- 22:58las habían movido para dejar un espacio libre frente a
- 23:01la mesa del altar principal. En ese hueco habían colocado
- 23:06una mesa pequeña, también de plástico, con un mantel blanco
- 23:10sencillo sobre ella descansaban varias fotos acomodadas en hileras y
- 23:17desde lejos alcancé a distinguir la mía las velas del
- 23:22altar principal estaban apagadas a cambio habían puesto velas alrededor
- 23:28de la mesa pequeña eran velas de color algunas rojas
- 23:33otras amarillas clavadas sobre platos y frascos Detrás de la
- 23:38mesa habían colocado una imagen grande, una especie de cuadro
- 23:42apoyado en el piso, que tapaba parte de la vista
- 23:45desde la puerta principal. Desde la entrada, era difícil ver
- 23:51qué había encima de la mesa. Todo quedaba escondido en
- 23:55ese cuadro de luz baja y rostros conocidos. Las señoras
- 24:01del grupo fueron llegando una por una. Venían derechas y
- 24:06con sus mismas caras retocadas, tacones y blusas limpias. Se
- 24:12acomodaron formando un círculo alrededor de la mesa. Teresa me
- 24:17indicó con la mano que me parara a un lado,
- 24:20a poca distancia, pero no dentro del círculo. Mi tía
- 24:24se colocó entre dos de las señoras. Cuando ya estuvieron todas,
- 24:30Teresa pidió que apagaran algunas luces. Solo dejaron encendidos un
- 24:35par de focos lejanos y las velas. La luz se
- 24:39concentró en la mesa de las fotos. Teresa se colocó
- 24:44frente a mí, del otro lado de la mesa. Miró
- 24:48las fotos un momento en silencio y luego alzó la voz.
- 24:51Ya no hablaba como en la misa, ni como en
- 24:55las reuniones normales. Su tono era firme y marcado. Empezó
- 25:01a nombrar una por una, a las personas de las fotos.
- 25:05Decía el nombre completo y en algunos casos, la edad.
- 25:10Después de cada nombre, pedía que la enfermedad, el dolor
- 25:14de huesos, los nervios, la tristeza y el envejecimiento de
- 25:18las mujeres del grupo, pasaran al cuerpo de la persona nombrada.
- 25:23Me sentía impotente y lleno de coraje al escuchar esas palabras,
- 25:28pero que podía hacer. Cada vez que terminaba con esa parte,
- 25:34añadía lo que quería para ellas. Pedía piel firme, ausencia
- 25:39de manchas, piernas fuertes, descanso profundo al dormir, buena memoria
- 25:44y atractivo para los hombres. Lo decía con claridad y
- 25:49no mencionaba a Dios ni a ningún santo. Solo repetía
- 25:54que se cumpliera el trato, que las cargas se movieran
- 25:57a las fotos y los beneficios se quedaran en el círculo.
- 26:01Las mujeres respondían con murmuros y respiraciones fuertes, algunas apretaban
- 26:07más las manos de sus compañeras. Yo miraba la escena
- 26:12con la garganta seca. Me fijé en las fotos y
- 26:16algunas tenían restos de cera derretida encima, pegada en las esquinas.
- 26:22Otras mostraban manchas oscuras en los bordes, puntos resecos que
- 26:26parecían gotas de sangre ya vieja. Eso me hizo entender
- 26:31que lo que estaba viendo no era la primera vez
- 26:34que lo hacían. Esas fotos ya habían aguantado otras noches
- 26:38como esa, otros rezos y otros tratos. Teresa siguió nombrando personas.
- 26:47Al escuchar los apellidos, me daba cuenta de que muchas
- 26:50eran del mismo barrio. Cada nombre que salía de la
- 26:54boca de Teresa venía acompañado por una petición de más
- 26:58juventud y más estabilidad, para las que estaban en el círculo.
- 27:03Nadie dudaba, nadie se oponía, ya todo lo tenían previsto.
- 27:10En un momento, Teresa bajó la vista y tomó una
- 27:13foto con la mano derecha. La levantó a la altura
- 27:17de su rostro. Aún con la luz baja, reconocí mi
- 27:21propia cara. Era la foto tamaño infantil con el uniforme
- 27:26de la secundaria. Dijo mi nombre completo, mi primer apellido
- 27:31y el segundo. Después soltó una frase que se me
- 27:34quedó marcada, dijo que yo era un buen intercambio, porque
- 27:38era joven, traía problemas en casa y necesitaba que se
- 27:42le quitara de encima mucha carga. Las señoras repitieron mi
- 27:47nombre en voz alta. Varias empezaron a pisar al mismo ritmo,
- 27:52como marcando un paso. El golpe de los zapatos contra
- 27:56el piso se repetía parejo, alrededor de la mesa, y
- 28:00se reían de manera distinta. Sentí sudor en las manos,
- 28:06el corazón me latió más rápido, fuerte y casi en
- 28:10el cuello. Me costaba trabajo llenar los pulmones y las
- 28:14piernas me temblaban, la verdad, sentía que el piso ya
- 28:18no estaba fijo. Aún así, seguí mirando, no quise cerrar
- 28:24los ojos. pues quería ver exactamente qué hacían con mi foto.
- 28:30Teresa pasó su dedo por la orilla de la fotografía,
- 28:32como acariciándola antes de guardarla. Repitió que mi juventud debía
- 28:39servir para que se afirmara la salud de ellas, para
- 28:42que se borraran dolores y manchas. Dijo que la tristeza
- 28:46de mi casa, los gritos, las discusiones, todo eso podía aprovecharse.
- 28:53Según ella, Esa carga se podía desprender de mí y
- 28:56pegarse a lo que cada una había decidido soltar de
- 28:59su vida. Di un paso hacia adelante, casi sin pensarlo.
- 29:06Me acerqué lo suficiente para mirar mejor las fotos sobre
- 29:09la mesa. Vi de cerca la cera seca pegada en
- 29:13las orillas, las manchas de sangre en algunos bordes, los
- 29:17dobleces marcados de tanto manipularlas. Al ver mi fotografía tan
- 29:22cerca de todo eso, Sentí que me estaban pegando a
- 29:25esa mesa para siempre. Pensé en mi cadena, en cómo
- 29:30la habían dejado en la caja junto con otras cosas.
- 29:34Imaginé mi vida repartida entre ellas, minuto a minuto, hasta
- 29:38que se terminaran de sentir jóvenes a costa mía. En
- 29:44ese punto ya no pensé en mi tía, ni en
- 29:47la iglesia, ni en el miedo a quedar mal. Solo
- 29:51pensé en salir de ahí con lo que todavía pudiera rescatar.
- 29:55Aproveché un segundo en que algunas cerraron los ojos con
- 29:59más fuerza y bajaron la cabeza. Me lancé hacia la mesa,
- 30:03metí la mano sobre las fotografías, arranqué la mía de
- 30:07la mano de Teresa y la jalé con tanta fuerza
- 30:10que arrastré otras fotos y tiré dos velas. Las llamas
- 30:15se movieron y la cera fresca se regó sobre el mantel.
- 30:20Teresa gritó mi nombre esta vez sin rezos de por medio.
- 30:25Varias mujeres se echaron hacia atrás para no quemarse. Yo
- 30:29rompí mi foto en pedazos frente a ellas. Los trozos
- 30:33cayeron sobre la mesa manchados de cera tibia. Tiré también
- 30:39algunas fotos más sin querer pero ya no me detuve
- 30:42a ver cuáles habían caído al piso. Las caras de
- 30:47las señoras cambiaron en cuestión de segundos. El maquillaje ya
- 30:51no alcanzaba a tapar lo que aparecía. Se les marcaron
- 30:56arrugas en la frente, se les hundieron un poco los
- 30:59cachetes y se les notaron las bolsas bajo los ojos.
- 31:04Las líneas alrededor de la boca se hicieron más profundas.
- 31:08Sus ojos se abrieron de más, llenos de rabia directa
- 31:12hacia mí. Varias apretaron la quijada y y una me
- 31:16gritó que lo iba a lamentar, otra levantó la mano
- 31:19como para venir a detenerme, pero yo ya me estaba
- 31:22echando para atrás. Me di la media vuelta y caminé
- 31:27rápido hacia el pasillo central. Crucé la nave de la
- 31:31iglesia casi corriendo. Sentí las tablas de las bancas a
- 31:36mi lado, la sombra del altar atrás de mí y
- 31:39el piso frío bajo mis tenis. No miré hacia el
- 31:43salón ni hacia la mesa. salí por la puerta principal
- 31:47y me fui directo a la calle. El aire de
- 31:51afuera me pegó en la cara, mezclado con olor a
- 31:54tierra y a comida de los puestos que ya estaban cerrando.
- 32:00Desde esa noche jamás volví a entrar a ese salón
- 32:03ni a pararme con ese grupo. En las semanas siguientes
- 32:07empecé a notar cambios. Algunas de las señoras, que antes
- 32:12se veían tan renovadas, comenzaron a mostrarse más cansadas. La
- 32:17piel se les resecó, se les marcaron de nuevo las canas,
- 32:21regresaron los dolores que ellas mismas presumían haber dejado atrás.
- 32:26La tía Rosa agarró una gripe fuerte que le duró
- 32:29varios días. Después de eso se alejó poco a poco
- 32:33de las juntas. Decía que ya no se sentía cómoda,
- 32:38que prefería ir solo a las misas normales. Yo pasé
- 32:43meses soñando con la iglesia. Soñaba con la mesa de
- 32:47las fotos, con las velas y con mi cara pegada
- 32:50al mantel. Durante un tiempo, evité cruzar por la puerta principal.
- 32:57Cuando tenía que pasar por esa calle, caminaba por la
- 33:00acera de enfrente y aceleraba el paso. Con los días
- 33:04fui recuperando el sueño y el cuerpo se me fue calmando.
- 33:09No me llegó ninguna enfermedad rara, ni quedé tirado en
- 33:13una cama, como las personas de aquellas fotos, pero esa
- 33:16experiencia se me grabó completa. A veces mi mamá menciona
- 33:21a alguna de esas señoras y dice que se ven desmejoradas.
- 33:26Yo no digo nada, solo pienso en la noche en
- 33:29que las vi repartiendo dolores y años sobre las fotos
- 33:32de los demás. Por eso decidí contar esto, tal cual
- 33:37lo viví. En esa iglesia usaban la oración como máscara
- 33:42para hacer entregas de personas que brujería a cambio de
- 33:45belleza y beneficios. Yo estuve a nada de quedarme amarrado
- 33:50en esa mesa, y sólo por un impulso me alcancé
- 33:53a sacar de ahí. Aunque me amenazaron y me metieron miedo,
- 33:58la verdad no me arrepiento de haber salido corriendo de ahí,
- 34:01tirando las cosas a mi paso. Le tengo odio a
- 34:05mi tía Rosa y a las mujeres, que yo prefiero
- 34:08llamar brujas, porque eso son para mí y ese señor
- 34:12que mencionaban, no creo que sea Dios. Nunca me he
- 34:23presentado como exorcista ni como santo. Yo siempre he sido
- 34:27el ayudante, el que carga los libros y las cosas
- 34:30del padre Ignacio y se queda pegado a la pared
- 34:33mientras todos miran al poseído. Cuando lo conocí tenía 24 años.
- 34:40Entré al seminario con la idea de ordenarme, pero entendí
- 34:43rápido que no estaba hecho para dirigir una parroquia ni
- 34:47para estar al frente del altar. El obispo me pidió
- 34:51que no me alejara y el padre Ignacio me tomó
- 34:55como su ayudante fijo, un laico, para los casos difíciles.
- 35:01Con él aprendí a preparar altares, a tratar con familias
- 35:05desesperadas y a aguantar la mirada de una persona que
- 35:09que ya no habla como persona. En varios pueblos lo
- 35:13acompañé en casos de supuesta posesión. Vi hombres fuertes llorar
- 35:18como niños, mujeres delgadas empujar a tres personas al mismo tiempo,
- 35:23jóvenes insultar al padre y repetir los pecados de sus
- 35:27propios padres. En todos esos casos, después de varios días
- 35:32de ritual y oración, la persona terminaba más tranquila. No
- 35:37siempre quedaban perfectos, pero podían dormir, comer y caminar sin
- 35:41tirarse al piso, ni escupir sobre las imágenes. Yo creí
- 35:47que todos los casos iban a seguir ese patrón, hasta
- 35:51que el obispo nos llamó a su despacho, y nos
- 35:54habló de San Gregorio, un pueblo escondido, entre cerros y sembradíos.
- 36:00El párroco de ese lugar, le había escrito varias veces.
- 36:04Decía que una muchacha de 19 años, Llevaba semanas con cambios
- 36:09bruscos de carácter, gritos, fuerza que no coincidía con su
- 36:13cuerpo flaco, rechazo a todo lo religioso y momentos en
- 36:17los que parecía conocer pecados de personas que casi no trataba.
- 36:23Un médico general de la cabecera ya la había revisado.
- 36:28No encontró infección ni fiebre alta ni un cuadro claro
- 36:31que explicara esos ataques. Estuve presente con cuando el obispo
- 36:38le entregó al padre una carpeta con los datos del caso.
- 36:43La joven se llamaba Teresa López. Sus padres eran Rodolfo
- 36:47y Elena, tenían dos hijos menores. Vivían en la calle
- 36:52principal del pueblo, frente a una tienda pequeña, que ellos
- 36:56mismos atendían. El problema llevaba varias semanas, la familia casi
- 37:02no dormía, y los vecinos empezaban a hablar de maldición.
- 37:07El obispo le pidió al padre Ignacio que fuera, que
- 37:10revisara el caso con calma, que no se dejara llevar
- 37:14por exageraciones, pero que tampoco lo minimizara. Yo, como siempre,
- 37:20iría con él. Salimos con una maleta, donde el padre
- 37:25guardaba el ritual de exorcismos, una Biblia marcada en varias partes,
- 37:30una estola morada y un crucifijo de madera pesado, que
- 37:34llevaba desde su primera parroquia. yo me senté junto a
- 37:38la ventana del autobús y miré el camino. Primero pasamos
- 37:43por tramos de carretera ancha con trailers y carros de paso.
- 37:48Luego empezaron las curvas, los cerros secos y el polvo
- 37:52que se levantaba con cada vuelta. A lo lejos se
- 37:55veían parcelas de maíz, corrales con vacas, arroyos casi secos
- 38:00y casas dispersas. Cuando bajamos en la parada de San Gregorio,
- 38:06sentí que dejábamos atrás la ciudad y cualquier comodidad. El
- 38:12camino hacia el pueblo era de tierra. Había casas de
- 38:16bloc sin pintar, otras de adobe y cercas con alambre.
- 38:20El camino principal llevaba directo a la plaza, donde había
- 38:24un kiosco oxidado y bancas de cemento con nombres grabados
- 38:28con navaja. A un lado se levantaba la iglesia, paredes
- 38:33descarapeladas y manchas de humedad y un campanario con la
- 38:37cruz chueca. Pocas personas caminaban por ahí. Algunas cargaban bolsas
- 38:43del mercado, otras nos veían desde sus puertas midiendo a
- 38:47los forasteros. El párroco local nos recibió en la entrada
- 38:53del templo. Era un hombre delgado, de unos 50 años, con
- 38:58el cabello muy corto y ojeras profundas. tenía las manos
- 39:03agrietadas y el cuello de la camisa manchado de sudor.
- 39:08Nos saludó con respeto y empezó a hablar de Teresa.
- 39:12Dijo que antes era una muchacha seria que ayudaba en
- 39:16la casa y cantaba en misa con voz firme. Después
- 39:20empezó a contestar con groserías, a tirar los platos, a
- 39:23empujar a su hermano menor con una fuerza que no
- 39:27coincidía con su peso. En las últimas semanas, se lanzaba
- 39:32contra las imágenes religiosas, escupía cuando pasaban frente a ella,
- 39:37con el agua bendita, y se reía mientras intentaban rezar
- 39:41junto a su cama. Mientras hablaba, yo recorrí con la
- 39:46vista el interior de la iglesia. Había bancas rayadas, un
- 39:51altar con flores marchitas, imágenes de yeso, con la pintura
- 39:56caída en la cara y en las manos, veladoras consumidas
- 39:59a la mitad con la cera regada. Se notaba que
- 40:03la parroquia vivía con lo justo. El párroco dijo que
- 40:08habían pasado varias noches en vela junto a la familia,
- 40:11que la muchacha ya casi no comía y que en
- 40:14los últimos ataques hablaba cosas que nadie entendía. El padre
- 40:19Ignacio lo escuchó y le dijo que quería verla y
- 40:23hablar con los padres cuanto antes. la casa de los
- 40:28López quedaba a unas cuadras sobre la misma calle principal.
- 40:33Era una construcción de una planta con fachada de bloc
- 40:37gris y una cortina metálica en la parte del negocio.
- 40:42Arriba habían pintado, con letras sencillas, Abarrotes Elena. El párroco
- 40:48tocó y nos abrió Doña Elena. Tenía el cabello recogido,
- 40:53los ojos hinchados y un mandil manchado de comida. Detrás
- 40:58de ella se asomó un niño de unos doce años
- 41:01y más atrás, una niña más pequeña, que abrazaba una
- 41:05muñeca sin soltarla. Entramos al patio. El piso era de
- 41:12cemento cuarteado, a un lado había un lavadero con ropa
- 41:15a medio enjuagar, varias cubetas y un tendedero con sábanas húmedas.
- 41:21El aire olía a detergente, a grasa de comida y
- 41:24a cuarto cerrado. En la sala, un sillón gastado con
- 41:29los resortes marcados, una televisión antigua sobre una mesa de
- 41:33madera y varias imágenes de santos en la pared. La
- 41:38Virgen de Guadalupe, San Judas y un Cristo crucificado. En
- 41:43una esquina colgaban retratos familiares, la primera comunión de Teresa,
- 41:47una foto de boda de sus padres y los niños
- 41:51con uniforme escolar. Ahí conocimos a don Rodolfo, Era un
- 41:58hombre robusto, de piel quemada por el sol, manos grandes
- 42:02llenas de callos y barba mal rasurada. Saludó al padre
- 42:06Ignacio con respeto y apenas me miró. Se notaba desgastado.
- 42:13Nos pidió que pasáramos al cuarto de su hija, caminamos
- 42:16por un pasillo estrecho, con paredes manchadas y puertas de
- 42:20madera golpeadas en la parte baja, como si les hubieran
- 42:24pegado con los pies. La puerta del cuarto de Teresa
- 42:29tenía marcas profundas, como si la hubieran golpeado con alguna
- 42:33herramienta o mueble. Adentro, la cama ocupaba casi todo el espacio.
- 42:40Tenía una colcha floreada manchada en varias zonas. La ventana
- 42:45daba a la calle, pero la cortina estaba corrida y
- 42:48por dentro habían colocado una tabla clavada a la pared
- 42:52para evitar que la abriera. Frente a la cama, colgaba
- 42:56una cruz de madera sencilla en el piso se veían
- 43:00rayones un vaso roto en una esquina y restos de
- 43:04cera de velas que se habían consumido ahí mismo el
- 43:08aire olía a sudor viejo y a encierro Teresa estaba
- 43:13sentada en la cama recargada en la pared tenía el
- 43:18cabello pegado a la frente el rostro hundido ojeras marcadas
- 43:22y los labios agrietados Sus manos mostraban rasguños y moretones.
- 43:29En los antebrazos se veían líneas rojizas, como si se
- 43:32hubiera jalado con fuerza o hubiera rasguñado a otros. Sus
- 43:37pies descalzos tocaban el piso frío. En la cabecera habían
- 43:42amarrado una cuerda gruesa, que en ese momento estaba suelta,
- 43:46pero dejaba claro que la habían sujetado ahí en ataques anteriores.
- 43:52La observé tratando de imaginar a la muchacha que ayudaba
- 43:56en misa, pero ella levantó la cabeza antes de que
- 43:59pudiera pensar más. Buscó mi cara entre todos, sus ojos
- 44:04se clavaron en mí, como si me conociera desde antes.
- 44:08Entonces habló, sin gritar, con una voz firme y burlona.
- 44:14Mencionó un pecado que yo había cometido años atrás, en
- 44:17otro estado, cuando todavía estaba en el seminario. Dijo el
- 44:22lugar exacto, la frase que yo pronuncié y el nombre
- 44:26de la persona con la que estaba. Sentí que se
- 44:31me aflojaban las piernas y que el estómago se me encogía.
- 44:35El padre Ignacio me miró de reojo, sorprendido, y yo
- 44:39entendí que ese caso no se parecía a ninguno de
- 44:42los que habíamos visto. Ahí, en ese cuarto caliente y maltratado,
- 44:48supe que el demonio que hablaba por la boca de Teresa...
- 44:51me conocía mejor de lo que yo quería aceptar. Después
- 44:57de ese primer encuentro, el padre Ignacio decidió que no
- 45:01podíamos dar un solo paso sin revisar bien lo básico.
- 45:06Él siempre decía que antes de hablar de demonios, había
- 45:10que ver al cuerpo y a la cabeza de la persona.
- 45:14Así que lo primero fue volver a hablar con el
- 45:16médico que ya había visto a Teresa. Era un doctor
- 45:20general que atendía en una casa adaptada como consultorio a
- 45:25unas cuadras de la plaza. Tenía el escritorio lleno de recetas,
- 45:30el estetoscopio colgado en una silla y una fila corta
- 45:34de pacientes que esperaban con cara de cansancio. El médico
- 45:40nos recibió con confianza. Le contó al padre que había
- 45:44revisado a Teresa varias veces. Dijo que la encontró muy delgada,
- 45:49con taquicardia cuando estaba alterada, pero sin fiebre alta ni
- 45:54golpes internos. Le había revisado la cabeza, el abdomen y
- 45:59los reflejos, pero no encontró signos de infección grave ni
- 46:04datos de un ataque epiléptico clásico. Comentó que le había
- 46:08dado pastillas para dormir unos días, pero la familia dejó
- 46:12de usarlas cuando vieron que los ataques seguían igual o peor.
- 46:17El padre Ignacio le preguntó si alguien le había dado
- 46:20otro tipo de medicamentos tranquilizantes más fuertes o drogas. El
- 46:26médico lo negó. Conocía a la familia desde hacía años
- 46:30y no los veía capaces de eso. Nos repitió que
- 46:35desde su punto de vista lo que pasaba no tenía
- 46:38que ver con algo médico. De ahí pasamos de nuevo
- 46:43con los padres de Teresa. Los sentamos en la sala,
- 46:48frente al retrato de primera comunión de su hija. El
- 46:52padre les pidió con calma que nos dijeran en qué
- 46:55momento había empezado todo. Doña Elena nos explicó que al
- 47:00principio solo notaron cambios de carácter. Teresa respondía con enojo
- 47:05por cosas pequeñas, tiraba la escoba, aventaba el plato al fregadero.
- 47:11Luego comenzaron las noches en vela. Decía groserías que nunca usaba,
- 47:16insultaba a su padre y se reía cuando ellos rezaban
- 47:20el rosario. Don Rodolfo agregó que una vez la encontraron
- 47:25en el patio, en plena madrugada, con los pies descalzos
- 47:29sobre el cemento frío, mirando fijo al cielo y murmurando
- 47:33palabras en un idioma que ellos no conocían. El padre
- 47:39preguntó si alguien había jugado con tablas, invocaciones o cosas
- 47:43de brujería. Ellos aseguraron que no. La familia era conocida
- 47:49por su apego a la iglesia, no había altares raros
- 47:52en la casa, ni objetos extraños, solo santos, crucifijos y veladoras.
- 47:59Los hermanos menores dijeron que solo la habían visto hablar
- 48:03sola y empujar cosas, pero que nadie en la casa
- 48:06hacía juegos de ese tipo. Yo fui anotando todo en
- 48:10una libreta para no dejar cabos sueltos. Con esos datos,
- 48:16el Padre Ignacio tomó la decisión de iniciar el ritual
- 48:20oficial de exorcismo. Me tocó preparar todo. En el cuarto
- 48:25de Teresa, movimos la cama un poco para dejar espacio
- 48:30frente a ella. Puse una mesa pequeña contra la pared.
- 48:35Encima coloqué el crucifijo de madera pesado del Padre, el
- 48:39ritual de exorcismos abierto, donde me indicó, una Biblia, una
- 48:43botella con agua bendita, un recipiente con sal bendita, el
- 48:48rosario grueso de madera y una vela grande. La cruz
- 48:52que ya estaba colgada en la pared, se quedó en
- 48:55su lugar, sólo la enderecé porque estaba ladeada. Acordamos que
- 49:01durante las sesiones, sólo estaríamos el Padre, yo y los
- 49:05padres de Teresa. los niños se quedaron en casa de
- 49:09unos vecinos. Cerramos bien las ventanas y la puerta para
- 49:14evitar que la gente del pueblo se asomara. Yo sentía
- 49:18el estómago apretado, pero ya conocía el procedimiento. Tenía claro
- 49:24que debía sostener el libro cuando el padre me lo pidiera,
- 49:27vigilar que Teresa no se golpeara contra la cabecera y
- 49:31estar pendiente de los padres que a veces se desmoronaban
- 49:35a mitad del ritual. Cuando comenzó la primera sesión seria,
- 49:41Teresa estaba sentada en la cama, con las manos sobre
- 49:44las piernas. Tenía la mirada baja y los labios resecos.
- 49:50El padre se colocó frente a ella, con la estola
- 49:53morada sobre los hombros, el crucifijo en la mano derecha
- 49:56y el libro apoyado en la izquierda. Yo me quedé
- 50:00ligeramente a un lado, lo bastante cerca, para sujetar a
- 50:04Teresa si se lanzaba hacia adelante. Los padres se pegaron
- 50:09a la pared, con los dedos entrelazados. El padre Ignacio
- 50:15inició las oraciones en latín. Al principio la muchacha no
- 50:19se movió, solo respiraba rápido. Cuando mencionó el nombre de
- 50:24Cristo con firmeza, Teresa levantó la cabeza de golpe. La
- 50:29expresión de su rostro cambió. Una sonrisa torcida se le
- 50:34marcó en la boca y y empezó a reírse con
- 50:37una risa demoníaca que no coincidía con su cuerpo agotado.
- 50:42Luego escupió hacia adelante. El escupitajo cayó cerca de los
- 50:47pies del padre, después vinieron los insultos. Lo llamó por
- 50:52su apellido completo, le dijo que era un cobarde y
- 50:55que había llegado tarde a muchas partes. A mí me
- 50:59lanzó una mirada breve, como si no quisiera desperdiciar palabras.
- 51:06El Padre continuó. Hizo la señal de la cruz sobre
- 51:10ella con el crucifijo y le lanzó agua bendita. Cada
- 51:14gota que caía sobre su piel la hacía retorcerse, pero
- 51:18no como en otros casos, donde se apartaban con miedo.
- 51:23Aquí lo hacía con rabia. Se tiraba hacia atrás, jalaba
- 51:27la cuerda de la cabecera y pateaba la cama. En
- 51:31un momento empezó a repetir las oraciones del ritual al revés,
- 51:36con una velocidad impresionante. Yo conocía esas frases, y escuchar
- 51:42las deformadas me revolvía el estómago. No era una simple burla,
- 51:47las repetía como si las hubiera leído mil veces. Conforme
- 51:53pasaron los días, las sesiones se fueron acumulando. No recuerdo
- 51:58cuántas fueron, pero recuerdo bien el desgaste. El cuarto se
- 52:03mantenía con un olor pesado, mezcla de sudor cera derretida
- 52:07y ropa sin lavar. La cama de Teresa casi nunca
- 52:11estaba bien tendida. La colcha quedaba hecha bola en una esquina.
- 52:17La ropa que le ponían terminaba rasgada a la altura
- 52:21de los hombros o en las mangas, donde ella jalaba
- 52:24cuando se retorcía. El padre Ignacio sudaba tanto que la
- 52:29camisa se le pegaba a la espalda y el cuello.
- 52:32La voz se le fue volviendo ronca. Al leer ciertas
- 52:37partes del ritual, tenía que detenerse un segundo para aclararse
- 52:41la garganta. Sus manos, que yo siempre había visto firmes,
- 52:46empezaron a temblar ligeramente cuando levantaba el crucifijo. Lo que
- 52:53más me golpeaba era que las oraciones no tenían el
- 52:56efecto de antes. En otros pueblos, yo había visto a
- 53:01las personas vomitar, llorar con fuerza, desmoronarse y y después
- 53:06de varias noches llegaba la calma. Pero aquí no pasaba eso.
- 53:11Teresa tenía ratos de aparente quietud. Se quedaba recostada, con
- 53:17los ojos entrecerrados, respirando profundo. A veces pensábamos que el
- 53:23demonio estaba cediendo. Pero en cuanto el padre retomaba una
- 53:27parte fuerte del ritual, la muchacha se reía, decía groserías nuevas,
- 53:32y se burlaba de cada gesto religioso. El demonio respondía versículos,
- 53:38como si llevara años en catecismo, contestaba las preguntas antes
- 53:43de que el padre terminara la frase y recordaba escenas
- 53:46de exorcismos pasados. Una tarde, durante una de estas sesiones,
- 53:53el ataque se dirigió por completo al padre Ignacio. Teresa
- 53:58levantó la cabeza despacio. La mirada ya no estaba perdida,
- 54:03sino fija en él. Con esa voz gruesa, dijo su
- 54:07nombre completo, como aparece en los documentos oficiales de la diócesis.
- 54:13Luego mencionó a una mujer enferma de cáncer que lo
- 54:16había llamado cuando estaba en otra parroquia. Dijo el nombre
- 54:21del hospital, el número del cuarto y la fecha. Relató
- 54:25cómo el padre había recibido el recado y decidió ir
- 54:29al día siguiente. Cuando llegó, la mujer ya estaba muerta.
- 54:35El demonio, a través de Teresa, repitió la frase que
- 54:38el padre había dicho por dentro en ese momento, una
- 54:42que nunca le contó a nadie. Yo me quedé frío.
- 54:47Esa información no estaba en ningún informe ni en ninguna carta.
- 54:53El padre se quedó mudo. El rostro se le puso pálido,
- 54:57intentó seguir leyendo, pero se le trabó la lengua. Se
- 55:02saltó una línea completa del ritual y repitió otra. Durante
- 55:07unos segundos miró a Teresa sin decir nada, con los
- 55:10ojos muy abiertos, como si no supiera desde dónde seguir.
- 55:15Yo nunca lo había visto así. En los otros casos,
- 55:19siempre mantenía una seguridad, que contagiaba incluso a las familias.
- 55:25Ese día vi miedo en él, miedo real, no por
- 55:28la muchacha, sino por lo que se reveló de su
- 55:31propia vida. Fuera del cuarto, el pueblo ya comentaba todo.
- 55:38Cuando salía a comprar pan o agua, escuchaba a las
- 55:42personas en la tienda. Algunos decían que lo que pasaba
- 55:46en casa de los López era castigo por algún pecado escondido.
- 55:51Otros juraban que todo era teatro para llamar la atención.
- 55:55El pueblo entero estaba pendiente de lo que pasaba ahí dentro,
- 55:59aunque pocos se acercaban a preguntar. La sesión que marcó
- 56:05el límite llegó después de varios intentos. El padre comenzó
- 56:10como siempre, con la estola puesta y el crucifijo en alto.
- 56:15Teresa empezó a sacudirse, a reír, a repetir frases del
- 56:19ritual con tono de burla. La voz del padre se
- 56:22quebraba a ratos, gotas de sudor le caían por las sienes.
- 56:28yo veía cómo apretaba la mano alrededor del crucifijo para sostenerlo.
- 56:33En un punto, cuando pronunció una parte fuerte del rito,
- 56:37Teresa soltó una carcajada larga, continua, que se le salió
- 56:42del pecho, como si se estuviera ahogando en risa. Cuando
- 56:46por fin se detuvo, su cuerpo se aflojó y cayó
- 56:49hacia un lado, como si se hubiera desmayado. La respiración
- 56:54siguió pesada, con un silbido leve en cada salida de aire.
- 57:00El padre Ignacio se sentó en una silla, con la
- 57:03cabeza inclinada hacia adelante. Estaba exhausto. Me pidió que cerrara
- 57:10el libro y lo dejara sobre la mesa. Miró a Teresa,
- 57:14miró a los padres y luego me miró a mí.
- 57:18En pocas palabras, me dijo que nunca se había enfrentado
- 57:21a algo así. Admitió que no sabía si iba a
- 57:25lograr expulsar a ese demonio. Yo salí del cuarto con
- 57:30un peso distinto al de otros casos. Ese día dejé
- 57:34de creer que la insistencia bastaba para ganar todas las
- 57:37batallas que llevábamos en nombre de Dios. Con el paso
- 57:43de las sesiones, la casa de los López se fue
- 57:46descomponiendo igual que todos nosotros. Doña Elena casi siempre tenía
- 57:52los ojos hinchados. Se notaba que lloraba en ratos donde
- 57:57nadie más la veía. Sus manos temblaban cuando llevaba café
- 58:01al cuarto de Teresa. Don Rodolfo había adelgazado mucho y
- 58:06empezó a fumar sentado en el sofá frente a la
- 58:09televisión apagada. El párroco del pueblo también se veía rebasado.
- 58:17Una tarde nos dijo... que el padre Ignacio mejor se
- 58:20quedara a dormir en la casa parroquial, porque los gritos
- 58:23lo habían dejado inquieto y quería estar cerca del templo. Aceptamos.
- 58:30Desde ese día, por las noches yo acompañaba al padre
- 58:34a la iglesia. Se quedaba largos ratos de rodillas en
- 58:38una banca, frente al sagrario. Apoyaba los codos en el
- 58:43respaldo de la banca de enfrente y, y entrelazaba las
- 58:46manos como si buscara fuerza en ese gesto. A ratos
- 58:50abría el ritual de exorcismos y volvía a leer las
- 58:54mismas páginas que ya conocía de memoria. Luego pasaba a
- 58:59la Biblia, marcaba pasajes con pequeños papeles, escribía notas en
- 59:04hojas sueltas que yo veía salir de su maletín. Yo
- 59:09lo miraba desde atrás. Veía cómo sus hombros se hundían
- 59:14con cada día que pasaba. Sus ojeras se hicieron más profundas,
- 59:19comía poco y rápido. A veces apenas probaba el guisado
- 59:23que la señora de la parroquia le llevaba y se
- 59:26volvía a encerrar en la iglesia. Supe que no era
- 59:30una simple tensión por un caso difícil. Algo lo estaba
- 59:35quebrando por dentro y no sólo era cansancio físico. En
- 59:40una de las últimas sesiones, el ambiente en el cuarto
- 59:44de Teresa se sentía espeso. Habíamos encendido la vela grande,
- 59:49la única que quedaba casi completa. La cera se había
- 59:53ido derramando por un lado, formando una especie de columna
- 59:57pegada al plato. Teresa estaba recostada, con la cabeza sobre
- 1:00:03una almohada aplastada. Respiraba agitada, pero no gritaba. El padre
- 1:00:09Ignacio se colocó frente a ella, con la estola puesta
- 1:00:13y el crucifijo en la mano. Yo me acomodé cerca
- 1:00:16de la cabecera. Cuando comenzó a rezar, la reacción fue distinta.
- 1:00:24Teresa no se lanzó hacia adelante, ni empezó con los
- 1:00:27insultos habituales. Abrió los ojos despacio y fijó la mirada
- 1:00:32en el padre. La voz que salió de su garganta
- 1:00:36fue más baja, pero firme. Habló con calma y dijo
- 1:00:40con palabras claras que no pensaba irse de esa casa
- 1:00:44sin llevarse a alguien más. Lo dijo como una condición,
- 1:00:48no como amenaza vacía. Después empezó a mencionar otra vez
- 1:00:53los pecados del padre, pero esta vez no lo hizo
- 1:00:56a gritos ni con risas. Los relató como si leyera
- 1:01:00una lista. Yo miré al padre Ignacio. Vi cómo bajaba
- 1:01:07la cabeza un poco. y como apretaba el rosario con
- 1:01:10la mano libre hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
- 1:01:14La mandíbula se le marcó. El demonio, a través de Teresa,
- 1:01:20lo humillaba al hablar de momentos que ya estaban confesados
- 1:01:23y perdonados, por lo menos en teoría. Le repetía que
- 1:01:28no servía, que todo ese ritual no valía nada, que
- 1:01:31al final perdería igual. Era un golpe directo a su conciencia.
- 1:01:38La sesión terminó en falso. Teresa se fue quedando sin fuerza,
- 1:01:43los ojos se le cerraron a medias. El padre detuvo
- 1:01:48las oraciones antes del punto donde siempre insistía más. Cerró
- 1:01:53el libro con cuidado y lo dejó sobre la mesa,
- 1:01:56dijo que así no iban a seguir, que esa dinámica
- 1:01:59no llevaba a ninguna parte. Nos pidió a todos que
- 1:02:03saliéramos del cuarto. Yo salí detrás de él, dejando a
- 1:02:08la muchacha recostada y a los padres al borde del llanto.
- 1:02:13De camino a la iglesia, el padre Ignacio caminó en silencio.
- 1:02:17Yo iba a su lado, cargando el libro y la
- 1:02:21botella con agua bendita. Cuando entramos al templo, el ambiente
- 1:02:26estaba frío. La luz que venía de las pocas ventanas
- 1:02:30altas dejaba franjas sobre las bancas. El padre se acercó
- 1:02:35al altar, dejó un momento el crucifijo sobre la mesa
- 1:02:39y luego se volvió hacia mí. Metió la mano en
- 1:02:43el maletín y sacó su cuaderno de notas, el mismo
- 1:02:46donde llevaba apuntes de todos los casos, desde que yo
- 1:02:50lo conocí. Me lo entregó y me dijo que lo
- 1:02:54guardara bien, que si algo pasaba, lo llevara al obispo
- 1:02:57y que no dejara sola a la familia de Teresa.
- 1:03:01No habló de sacrificios ni de heroísmos, fue una instrucción directa.
- 1:03:08Después me pidió que fuera a la casa de los
- 1:03:10López a ver cómo seguía la muchacha mientras él se
- 1:03:14quedaba ahí en compañía del señor, así lo dijo. No dudé,
- 1:03:19tomé el cuaderno, lo guardé dentro de mi mochila y
- 1:03:23regresé por la misma calle de tierra hacia la casa.
- 1:03:28Me fui directo al cuarto de Teresa. Doña Elena iba
- 1:03:33detrás de mí y al entrar, vi a la muchacha
- 1:03:36recostada en la misma cama, pero su cara se veía distinta.
- 1:03:41Seguía delgada y pálida, pero la expresión había perdido esa
- 1:03:45dureza que yo ya conocía. Los músculos de la mandíbula
- 1:03:50estaban relajados, no hacía muecas, y los labios estaban cerrados,
- 1:03:55sin la sonrisa torcida de los ataques. El aire en
- 1:03:59el cuarto olía a cera y a sudor, pero ya
- 1:04:02no se sentía la misma tensión en el ambiente. Me
- 1:04:07acerqué y le hablé por su nombre. Abrió los ojos despacio,
- 1:04:12me reconoció y pronunció mi nombre con la voz muy baja,
- 1:04:16como quien despierta de una enfermedad larga. No me insultó
- 1:04:21ni me escupió. Solo preguntó, casi en un susurro, si
- 1:04:26sus padres estaban ahí. Yo hice una seña a Doña Elena.
- 1:04:32Ella corrió hacia la cama y se arrodilló a un lado.
- 1:04:36Empezó a llorar, pero esta vez eran lágrimas mezcladas con alivio.
- 1:04:41Don Rodolfo entró después, se llevó las manos a la
- 1:04:44cara un momento, luego se inclinó hacia su hija y
- 1:04:48tomó una de sus manos. Los hermanos se asomaron desde
- 1:04:52la puerta, con miedo de acercarse demasiado. Yo no canté victoria,
- 1:04:58pues había visto personas calmarse antes de volver a perderse
- 1:05:02en gritos, así que sólo anoté en mi cabeza cada detalle,
- 1:05:06la voz, la mirada y la postura del cuerpo. Les
- 1:05:11dije que iría a avisar al Padre Ignacio. Salí de
- 1:05:16la casa con paso rápido y cuando llegué a la
- 1:05:19iglesia encontré las puertas cerradas por dentro. Toqué varias veces,
- 1:05:24llamé al Padre por su nombre y pero no hubo respuesta.
- 1:05:29Fui a la casa parroquial a buscar al párroco del pueblo.
- 1:05:33Le conté que la puerta no abría, buscó una llave
- 1:05:36distinta y regresamos juntos. La cerradura se dio después de
- 1:05:41varios intentos. Dentro del templo, la luz era más escasa
- 1:05:47que antes. Entraba en tiras finas por las ventanas de arriba.
- 1:05:53Caminamos hacia adelante y fue ahí, cerca del presbiterio donde
- 1:05:58lo vimos. El cuerpo del padre Ignacio colgaba de una
- 1:06:03cuerda atada a una viga. Los pies le quedaban a
- 1:06:07pocos centímetros del suelo. La estola ya no estaba en
- 1:06:11su cuello y la cara mostraba una mezcla difícil de
- 1:06:14describir entre cansancio y algo que parecía alivio. El párroco
- 1:06:21soltó un grito ahogado y corrimos a bajarlo. Aflojamos la
- 1:06:26cuerda como pudimos, lo recostamos sobre el piso frío, frente
- 1:06:30al altar. Le busqué el pulso en el cuello y
- 1:06:33en la muñeca, pero no había nada, el cuerpo estaba
- 1:06:37pesado y quieto. En ese momento entendí que se había
- 1:06:42adelantado a la jugada del demonio, que había aceptado llevarlo consigo.
- 1:06:48para que soltara a Teresa y después se quitó la
- 1:06:51posibilidad de que esa presencia siguiera usando su cuerpo. Lo
- 1:06:57demás fue trámite, aunque para mí no dejó de ser duro.
- 1:07:02Avisamos al obispo por teléfono. Llegaron autoridades civiles, levantaron un acta,
- 1:07:08escribieron que era suicidio dentro de un templo. Hubo comentarios,
- 1:07:14preguntas y rumores. Pero al final, El cuerpo del padre
- 1:07:19Ignacio fue velado en esa misma iglesia, con poca gente,
- 1:07:23algunas veladoras encendidas y un ataúd sencillo. No hubo discursos largos,
- 1:07:30sólo un par de palabras del obispo y del párroco local.
- 1:07:35Mientras tanto, Teresa fue mejorando. Al principio sólo se levantaba
- 1:07:41para ir al baño, después empezó a comer pequeños trozos
- 1:07:44de pan, luego platos más completos. Caminaba despacio por el patio,
- 1:07:50se bañaba con ayuda de su madre e intentaba peinarse sola.
- 1:07:55Con el tiempo volvió a hablar con frases completas. Recordaba
- 1:08:00casi todo, pero había huecos en su memoria durante las sesiones.
- 1:08:06No hubo más insultos ni ataques extraños, y nadie volvió
- 1:08:09a verla retorcerse en la cama ni hablar con esa
- 1:08:13voz gruesa. Yo seguí visitándolos un tiempo y pude comprobar
- 1:08:19por mí mismo que en esa casa ya no pasaban
- 1:08:22cosas raras y el pueblo retomó su rutina. El obispo
- 1:08:28decidió apartarme de los exorcismos. Me envió a otra parroquia
- 1:08:33a hacer tareas normales, catecismo, grupos, ayuda en oficinas. Nunca
- 1:08:40discutí esa decisión, seguí adelante con lo que me tocaba.
- 1:08:45Solo me quedé con el cuaderno que el padre Ignacio
- 1:08:48me había entregado esa tarde. Lo guardo en un cajón,
- 1:08:52envuelto en una bolsa, junto con su crucifijo de madera.
- 1:08:58A veces lo saco, lo veo y repaso los apuntes
- 1:09:01de otros casos. Ninguno se parece al de San Gregorio.
- 1:09:06Ese fue el único, donde el demonio no fue expulsado
- 1:09:10frente a todos, sino que se fue detrás de un hombre,
- 1:09:13que se ofreció como blanco y terminó colgado en un
- 1:09:17lugar donde había servido toda su vida. Cada vez que
- 1:09:21toco ese crucifijo, recuerdo esa casa, ese pueblo y esa iglesia.
- 1:09:27Ahí entendí que no todos los exorcismos terminan con victoria
- 1:09:31y que algunos se pagan con la vida de quien
- 1:09:34se atreve a enfrentarlos hasta el final. Relatos anónimos