Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / LLantos De Bebé: Cuando Las Brujas LLegan - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Yo trabajaba para el
- 0:15municipio como topógrafo, revisando permisos de demolición y niveles de
- 0:20terreno antes de construir. A finales de 2011 me asignaron una
- 0:25obra en el centro histórico, donde antes había una capilla vieja,
- 0:29que llevaba décadas abandonada. El plan era derribarla por completo
- 0:35y levantar un estacionamiento subterráneo. El primer día de inspección
- 0:41fue normal hasta que uno de los obreros me llamó
- 0:44para mostrarme algo. En el fondo del terreno habían encontrado
- 0:50un muro de piedra cubierto con cal y eso no
- 0:53estaba en los planos y tampoco figuraba en ningún registro
- 0:56del archivo municipal. El arquitecto del proyecto me pidió autorización
- 1:02para seguir excavando, aunque admitió que no sabía qué era
- 1:07ni a qué profundidad llegaba. Cuando bajé a revisar, noté
- 1:12que el muro formaba parte de una estructura más grande,
- 1:16como una cámara sellada. Dimos la orden de abrirla con
- 1:20cuidado y al retirar la última hilada de piedras, un
- 1:24olor denso salió del hueco. La linterna del capataz iluminó
- 1:29una bóveda de ladrillo con símbolos circulares grabados en las paredes.
- 1:35En el suelo había restos humanos dispersos, huesos amarillentos mezclados
- 1:39con tierra y objetos que no tenían nada que ver
- 1:43con una construcción religiosa. Vi una vela de cera negra
- 1:48a medio derretir, una figura de barro con agujas clavadas
- 1:52y una cuerda trenzada con cabello humano. Todo estaba ordenado
- 1:57alrededor de una pequeña caja metálica, cubierta de polvo, sellada
- 2:01con alambre oxidado. La superficie tenía grabados que parecían hechos
- 2:07a mano, cruces invertidas, triángulos y un rostro sin ojos.
- 2:13Tomé fotografías, llené el formulario de hallazgo y decidí llevar
- 2:17la caja al laboratorio municipal, donde solíamos registrar objetos arqueológicos.
- 2:25El arquitecto insistió en que eso era innecesario, pero yo
- 2:29tenía la obligación de documentarlo. Subí la caja a la
- 2:33camioneta y me la llevé conmigo. Al llegar a mi
- 2:37casa la dejé sobre el escritorio, junto al informe. Pasé
- 2:42la noche ordenando planos y tomando notas sobre el tipo
- 2:45de materiales hallados. No sentí nada extraño hasta pasada la
- 2:50medianoche cuando escuché un ruido seco en el pasillo como
- 2:54si arrastraran algo pesado. Pensé que venía del techo porque
- 3:01la casa era vieja y los ratones a veces hacían ruido,
- 3:04pero al subir al ático no encontré nada. El sonido
- 3:09volvió más fuerte como cadenas golpeando el piso. Bajé con
- 3:14la linterna, revisé cada rincón y no hallé ninguna causa.
- 3:19Cuando regresé al escritorio, el teléfono fijo comenzó a sonar. Contesté,
- 3:25pero solo se escuchaba estática. A los pocos segundos volvió
- 3:31a sonar, pero esta vez, del otro lado, escuché una
- 3:35respiración profunda, lenta, y luego una voz ronca que susurró
- 3:40mi nombre. Me quedé paralizado, colgué, apagué la luz y
- 3:45me quedé observando la caja metálica. No recordaba haberla abierto,
- 3:50pero estaba sin el alambre. La tapa estaba desplazada hacia
- 3:55un lado, y dentro había un pedazo de tela con
- 3:59manchas oscuras. En el centro de la tela, un pequeño
- 4:04objeto hecho con hueso tallado, unido por una cuerda delgada.
- 4:09Lo sostuve unos segundos y sentí que estaba tibio. Lo
- 4:14solté y cerré la caja de inmediato, pero esa noche
- 4:17no dormí. Al amanecer, llevé la caja al laboratorio para
- 4:23entregarla oficialmente. La encargada, una antropóloga llamada Lucía, me pidió
- 4:29llenar el registro y describir el lugar exacto del hallazgo.
- 4:34Le conté que estaba bajo la capilla, en una cámara cerrada,
- 4:38ella anotó todo y me dijo que lo revisarían durante
- 4:41el día. A media tarde me llamó al celular, dijo
- 4:46que habían abierto la caja para limpiar el contenido, pero
- 4:50que no era un objeto común. Según ella, el amuleto
- 4:55estaba hecho con huesos de animales mezclados con fragmentos humanos.
- 5:00No quiso dar más detalles por teléfono y me pidió
- 5:03que pasara por el laboratorio al día siguiente. Esa noche,
- 5:09el sonido de las cadenas volvió, más cerca. Pero esta
- 5:14vez provenía del escritorio. Al acercarme, la caja estaba abierta,
- 5:19aunque juraría haberla dejado cerrada. La tela estaba extendida y
- 5:25el amuleto estaba fuera, justo frente al informe de excavación.
- 5:30En el papel, sobre mi propia letra, había una mancha
- 5:34oscura que no estaba antes. La toqué, era húmeda, y
- 5:39olía a hierro. El resto de la noche, se escucharon
- 5:44pasos en el pasillo, como si alguien caminara descalzo. Cada
- 5:49vez que encendía la luz, el ruido se detenía, pero
- 5:53a las tres de la mañana sonó el teléfono otra vez.
- 5:57Contesté sin decir nada. La voz volvió, más clara, pronunciando
- 6:03mi nombre y luego una frase que no entendí. Después
- 6:07la línea quedó muda. No pude dormir, me quedé en
- 6:13la sala, esperando a que amaneciera. Cuando abrí las cortinas,
- 6:18noté que en la ventana había una marca, una especie
- 6:21de círculo hecho con polvo negro, pero afuera no había nadie.
- 6:26Guardé la caja en una bolsa y la metí en
- 6:29la cajuela del coche. A media mañana llegué al laboratorio.
- 6:35Pregunté por Lucía, pero su compañera me dijo que no
- 6:39había venido, llamé a su celular y contestó su esposo.
- 6:43Me explicó que la habían internado en el hospital por
- 6:46una crisis nerviosa, pero antes de desmayarse, decía que algo
- 6:51había salido de la caja. Colgué sin saber qué hacer,
- 6:56dejé el laboratorio y conduje hasta la obra. El arquitecto
- 7:01estaba ahí, reunido con los obreros. Le pregunté si habían
- 7:06seguido excavando la cámara. Me dijo que no, que el
- 7:10ayuntamiento había ordenado taparla. Los trabajadores estaban nerviosos, porque según ellos,
- 7:18desde el día que la abrimos, por las noches escuchaban
- 7:21rezos bajo el suelo. Mientras hablábamos, uno de los obreros
- 7:27salió corriendo del fondo del terreno. Decía que había visto
- 7:31a una mujer dentro del túnel que se había formado
- 7:34al colapsar un muro lateral. Bajé a revisar con mi linterna.
- 7:40Dentro del túnel el aire estaba más frío y olía
- 7:43a humedad mezclada con cera quemada. En el suelo, la
- 7:48tierra tenía marcas como de manos arrastrándose. Al fondo, sobre
- 7:54una piedra, había un nuevo círculo de ceniza, con la
- 7:58misma figura que había visto en mi ventana, alguien o
- 8:01algo lo había dibujado durante la noche. Subí rápido, sin
- 8:07decirle a nadie lo que vi, tenía claro que eso
- 8:11no era parte de ninguna excavación normal. Esa tarde, antes
- 8:16de irme, metí la caja y el amuleto dentro del
- 8:19maletín de trabajo. Pensé dejarlo en la oficina municipal, pero
- 8:24algo me hizo cambiar de idea. Esa noche, ya en
- 8:29mi casa, escuché otra vez el ruido de las cadenas,
- 8:33pero ahora venía desde el interior del maletín. Cuando lo abrí,
- 8:38la caja estaba abierta y el amuleto no estaba adentro.
- 8:44Cerré la bolsa, salí al patio y la enterré bajo
- 8:47el árbol más grande. Mientras tapaba el hoyo, el viento
- 8:52comenzó a soplar con fuerza y se escuchó una voz
- 8:55femenina detrás de mí. No quise voltear, solo apreté la
- 8:59tierra y regresé a la casa. Desde esa noche, las
- 9:05cadenas dejaron de sonar, pero cada mañana, cuando salgo, encuentro
- 9:10huellas de pies descalzos, marcadas en el suelo húmedo, siempre
- 9:14en dirección al árbol. Al día siguiente me levanté con
- 9:19los ojos irritados, no recordaba en qué momento me había dormido,
- 9:24pero en el suelo del estudio estaban mis notas esparcidas
- 9:27y la caja seguía abierta. Decidí que no podía seguir
- 9:32teniendo eso en casa, así que la metí en una
- 9:35bolsa de plástico y me fui directo al laboratorio municipal. Lucía,
- 9:42la antropóloga encargada del área, estaba en su oficina. Le
- 9:47conté que no me sentía tranquilo y que quería que
- 9:49analizaran el amuleto con más detalle. Ella me dijo que
- 9:54miró salir algo de la caja y que no se
- 9:57explicaba qué era. Sacó la pieza con guantes y la
- 10:01observó unos minutos bajo la luz. Dijo que no pertenecía
- 10:06a ninguna cultura prehispánica ni colonial, que los materiales eran
- 10:10recientes y que lo más probable era que se tratara
- 10:13de una elaboración moderna para rituales. Explicó que había visto
- 10:19cosas parecidas en investigaciones sobre brujería contemporánea y que algunas
- 10:24personas fabricaban objetos así para atar almas o sellar maldiciones.
- 10:30No me gustó escucharlo, pero asentí y le pedí que
- 10:34lo conservara hasta tener el informe. Me fui de ahí
- 10:38pensando que si el objeto era tan reciente, alguien debía
- 10:42haberlo colocado intencionalmente bajo la capilla. Esa tarde volví a
- 10:48la obra. Al llegar, el capataz me recibió alterado. Faltaba
- 10:54uno de los obreros. Dijo que lo habían visto bajar
- 10:58al fondo del terreno antes del mediodía y que no
- 11:02volvió a salir. También comentó que los hombres se negaban
- 11:06a seguir trabajando, porque según ellos, escucharon rezos debajo del suelo.
- 11:14Ordené detener todo y bajé con el capataz y otro
- 11:17trabajador a revisar. En una de las paredes laterales había
- 11:22un derrumbe parcial. Tras retirar algunos escombros, descubrimos una oquedad
- 11:27que formaba un túnel angosto. La linterna apenas alcanzaba a
- 11:32iluminar unos metros hacia adentro. Avanzamos con cuidado, el aire
- 11:38era más frío y olía a humedad, mezclada con algo podrido.
- 11:43Las paredes estaban manchadas de hollín y en el suelo
- 11:47se veían restos de velas consumidas y un círculo dibujado
- 11:51con carbón. En una esquina, sobre una piedra, había una
- 11:57figura de cera atravesada por un alambre. Era del tamaño
- 12:01de una mano y tenía incrustados trozos de lo que
- 12:04parecía cuero seco. No quise tocar nada. Ordené clausurar el
- 12:10túnel y avisar al municipio. El capataz me insistió en
- 12:15que ahí adentro pasaban cosas, que el desaparecido había dicho
- 12:19que oía murmullos. Le dije que no inventara, aunque yo
- 12:23mismo sentía algo en ese sitio, como si el aire
- 12:27se moviera al ritmo de una respiración. Esa noche, al
- 12:32llegar a casa, pensé que al dejar la caja en
- 12:35el laboratorio todo terminaría, pero no fue así. Cerca de
- 12:40las dos de la mañana, escuché pasos en el pasillo.
- 12:45No eran ruidos de la madera, sino pisadas claras, lentas,
- 12:49que se detenían frente a mi puerta. Encendí la lámpara,
- 12:54pero no había nadie. El aire se enfrió de golpe,
- 12:58apreté los puños y me quedé escuchando. Se oía una
- 13:03respiración corta, casi pegada a la madera. Me levanté, abrí
- 13:08la puerta de golpe y solo vi una sombra que
- 13:11se deshizo contra la pared. Intenté dormir en el sofá,
- 13:16pero a las cinco desperté sobresaltado, tenía la caja metálica
- 13:21sobre el regazo. La misma que había dejado en el laboratorio.
- 13:26No entendía cómo había llegado a mi casa, la tapa
- 13:30estaba abierta y el amuleto estaba envuelto en la tela manchada.
- 13:35El olor era insoportable, una mezcla de cera quemada y
- 13:38carne húmeda. Busqué una lupa para examinar la tela, las manchas,
- 13:45que antes creí que eran sangre seca, resultaron ser restos
- 13:49de cera derretida con cabellos humanos pegados. Me temblaban las manos,
- 13:55guardé todo dentro de una bolsa y marqué el número
- 13:58de laboratorio para hablar con Lucía. Me contestó una voz,
- 14:04grave y aterradora, solo me dijo, el hueso no debía abrirse.
- 14:10Apagué el teléfono y miré la bolsa, sentí que algo
- 14:14me observaba desde adentro. Decidí meterla en la cajuela del
- 14:18coche y conducir sin rumbo. Di vueltas por media ciudad
- 14:23hasta que me detuve en un puente cerca del río,
- 14:26abrí la cajuela y lancé la bolsa al agua. Volví
- 14:31a casa pensando que con eso acabaría todo, pero al
- 14:34entrar noté un olor a tierra mojada. El piso tenía
- 14:39huellas marcadas con barro desde la puerta hasta el escritorio
- 14:43y en la silla estaba el amuleto envuelto otra vez
- 14:47en la tela. Salí al patio y lo quemé dentro
- 14:51de una cubeta, las llamas se apagaron solas, aunque seguían
- 14:55chispeando como si la cera siguiera ardiendo sin fuego. A medianoche,
- 15:01el humo se metió por las ventanas y el olor
- 15:04llenó toda la casa, pero no quise volver a tocarlo.
- 15:09Al día siguiente fui a buscar a Lucía. Me dijo
- 15:13que el amuleto no era una figura simbólica, sino una
- 15:17parte de algo que había sido enterrado para sellar una presencia.
- 15:21Que al abrir la caja se había roto ese sello
- 15:24y ahora el vínculo estaba suelto. Volví a casa sin
- 15:30decir nada, no comí, me senté frente al escritorio, viendo
- 15:34mis notas de excavación. Al ojear una de las hojas,
- 15:38encontré un dibujo que no recordaba haber hecho, un círculo
- 15:43con símbolos iguales a los del túnel. Abajo, con mi
- 15:47propia letra, decía, bajo la capilla duerme una madre. Esa
- 15:54noche las cadenas regresaron, pero ya no sonaban afuera del cuarto,
- 15:58venían de adentro, justo debajo de la cama. Me quedé quieto,
- 16:03con el corazón acelerado, hasta que las sábanas se movieron
- 16:07solas y algo frío rozó mi pierna. No sé cómo amanecí,
- 16:13pero el piso estaba húmedo y había marcas de manos
- 16:16arrastrándose hacia la puerta. En el marco, pegada con cera,
- 16:21estaba otra figura, más pequeña, hecha con hueso. Pero tenía
- 16:27alambre enrollado en el cuello. Llamé al arquitecto de la obra,
- 16:32le pregunté si habían encontrado al obrero desaparecido. Me dijo
- 16:37que no, pero que el túnel había colapsado por completo
- 16:41y que nadie quería volver a excavar. Antes de colgar,
- 16:46me dijo algo que me heló la sangre. Durante la
- 16:49madrugada anterior, mientras llovía, los vecinos juraron haber visto una
- 16:54mujer caminando entre los montones de tierra, vestida con lo
- 16:57que parecía una bata vieja y cubierta de barro. Esa
- 17:03noche sellé todas las ventanas con cinta y dejé encendidas
- 17:07las luces. No dormí, pues cada tanto escuchaba la misma
- 17:11voz ronca que había oído por teléfono, repitiendo mi nombre
- 17:15y una frase que ya entendía, el hueso se abrió.
- 17:21Después de lo ocurrido, no encontraba forma de pensar con claridad.
- 17:26Habían pasado dos noches sin dormir, con la sensación de
- 17:30que alguien respiraba dentro de mi casa. Cada rincón tenía
- 17:34ese olor a tierra podrida, que ya conocía. Cuando encendía
- 17:39la luz, no había nada, pero los pasos seguían escuchándose
- 17:43sobre el techo, como si alguien caminara en círculos. Una
- 17:49mañana decidí salir de la ciudad, llevé la caja envuelta
- 17:53en una manta y conduje hacia el sur. Había escuchado
- 17:57hablar de una mujer que limpiaba maldiciones, una de esas
- 18:00personas a las que la gente acude cuando ya no
- 18:03queda otra salida. Su casa estaba en una calle sin pavimento,
- 18:08rodeada de árboles torcidos y cables colgando. Toqué la puerta
- 18:13varias veces, hasta que una anciana me abrió. Tenía la
- 18:17piel curtida y los ojos grises, pero sin preguntarme nada,
- 18:22me dijo que la siguiera. Entramos a un cuarto lleno
- 18:27de frascos y figuras de yeso, no había olor a
- 18:30incienso ni veladoras, sólo humedad y polvo viejo. Le conté todo,
- 18:35la excavación, el túnel, los huesos, la caja y lo
- 18:39que había pasado después, no omití nada. La mujer me
- 18:44escuchó en silencio, sin interrumpirme, pero cuando terminé, me pidió
- 18:49que le mostrara el amuleto. Saqué la caja, ella la
- 18:54observó sin tocarla, luego tomó el objeto envuelto en la tela.
- 18:59Apenas lo sostuvo unos segundos, antes de arrojarlo al suelo,
- 19:04me dijo que eso no era un amuleto, sino una
- 19:07parte de un cuerpo, una ofrenda hecha para sellar a
- 19:10una bruja, que había sido enterrada viva bajo la capilla.
- 19:15Explicó que la caja metálica era un contenedor, una especie
- 19:19de sello, que mantenía encerrado el vínculo entre la tierra
- 19:22y el espíritu de esa mujer. Le pregunté qué significaba
- 19:28haberlo abierto. Respondió que al hacerlo, liberé el vínculo y
- 19:33ahora esa presencia buscaba regresar al cuerpo que alguna vez tuvo.
- 19:39Me advirtió que ya estaba marcado, que no podía deshacerme
- 19:43del objeto ni enterrarlo, porque lo seguiría encontrando. Dijo que
- 19:48sólo había una forma de detenerlo, devolver la caja al
- 19:52mismo sitio donde fue hallada, y cubrirla con mi propia sangre,
- 19:56para cerrar el sello con una vida viva. Le pedí
- 20:01que me ayudara a hacerlo, pero negó con la cabeza.
- 20:05Dijo que ella no entraba en lugares donde ya se
- 20:08había roto un pacto. Me dio una navaja, una linterna
- 20:13vieja y un pañuelo, y me dijo que si dudaba
- 20:15aunque fuera un segundo, la bruja se quedaría conmigo. Salí
- 20:20de ahí antes del anochecer. Esa noche manejé hasta la obra,
- 20:26el lugar estaba clausurado y vacío. Brincar la reja fue sencillo.
- 20:33caminé hasta la zona donde se había abierto el túnel,
- 20:36todo seguía igual, con los montones de tierra cubiertos por
- 20:40una lona. Quité los amarres y bajé con cuidado por
- 20:44la escalera de madera. El aire estaba húmedo y denso.
- 20:51El olor era más fuerte que nunca, a tierra mezclada
- 20:54con carne vieja. Encendí la linterna y las paredes del
- 20:59túnel parecían moverse como si respiraran. Avancé hasta el hueco
- 21:04donde había encontrado la caja por primera vez, el suelo
- 21:08estaba hundido y cubierto de raíces. Puse la caja dentro
- 21:13del hueco y saqué la navaja, me temblaban las manos,
- 21:17me hice un corte en la palma y dejé caer
- 21:20la sangre sobre el metal. Las gotas se absorbieron de inmediato,
- 21:25como si la tierra las tragara. De repente, todo el
- 21:29túnel empezó a vibrar y la linterna parpadeó. El viento
- 21:34sopló desde el fondo, helado, con un sonido parecido a
- 21:38un lamento. Intenté retroceder, pero el aire se volvió espeso.
- 21:45Escuché un murmullo que crecía hasta volverse un grito, miré
- 21:49hacia el fondo y vi una figura encorvada arrastrándose hacia mí.
- 21:54Su piel era gris, brillante por la humedad, tenía los
- 21:57ojos vacíos y el cabello pegado al rostro. Se movía lento,
- 22:03pero cada vez estaba más cerca. Solté la linterna y
- 22:08corría a oscuras. Tropecé con las piedras, golpeé las paredes
- 22:13y subí como pude por la escalera. Sentía el aire
- 22:17frío detrás de mí, y cuando salí a la superficie,
- 22:21cerré la reja y me subí al auto, encendí el
- 22:24motor con las manos ensangrentadas. Antes de irme, miré por
- 22:30el espejo retrovisor. A la entrada del túnel estaba la mujer,
- 22:35su cabeza colgaba hacia un lado y el cabello le
- 22:38cubría el rostro, tenía los brazos extendidos, como si me señalara.
- 22:44Pero arranqué sin mirar de nuevo. Manejé hasta mi casa
- 22:49sin detenerme, dejé el coche afuera, entré y me lavé
- 22:53la mano. La herida seguía abierta, pero la sangre había
- 22:58dejado de salir. Me quedé despierto hasta el amanecer, con
- 23:02todas las luces encendidas. No escuché nada esa noche, y
- 23:08por un momento pensé que todo había terminado. A la
- 23:13mañana siguiente, los obreros encontraron la zona sellada con cemento fresco.
- 23:19El capataz juró que nadie había estado ahí desde hacía días,
- 23:23pensaron que el ayuntamiento había enviado a cerrar el sitio,
- 23:27pero no hubo ningún registro. Pasaron las semanas. Volví al trabajo,
- 23:34intenté retomar mi rutina, pero no logré dormir tranquilo. Cada
- 23:40vez que apagaba la luz, escuchaba el mismo sonido que
- 23:43me acompañó desde el principio, el arrastre lento de cadenas
- 23:47debajo del piso. A veces, cuando me levanto en la madrugada,
- 23:53encuentro manchas de humedad en el suelo, como si alguien
- 23:56hubiera caminado descalzo por la casa. Otras noches, las lámparas
- 24:02parpadean y se oye un golpe seco, como si algo
- 24:05pesado cayera dentro de las paredes. He pensado en mudarme,
- 24:11pero no serviría de nada. La anciana me dijo que
- 24:15cuando uno rompe un sello, lo que se libera busca
- 24:18permanecer cerca de quien lo abrió. Ahora lo entiendo, no
- 24:23hay forma de devolver lo que saqué de esa tierra.
- 24:28Todavía conservo la navaja que me dio, la guardo en
- 24:31el cajón del escritorio, junto con la linterna. Ambas huelen
- 24:36igual que aquel túnel, no sé si volveré a dormir bien,
- 24:40pero hay noches en las que prefiero no cerrar los ojos,
- 24:43porque cuando lo hago, veo a la mujer del subsuelo,
- 24:47arrastrándose hacia mí, igual que aquella vez, llamándome por mi nombre.
- 24:57Los nombres, lugares y fechas que mencionaré, fueron cambiados por
- 25:01respeto a la familia. Lo que voy a contar ocurrió
- 25:05hace algunos años, cuando mi hermana mayor, Marisela, decidió regresar
- 25:10con su esposo y sus dos hijos al rancho donde crecimos.
- 25:15Ese lugar estaba a las orillas de un pueblo pequeño,
- 25:18rodeado de cerros y monte espeso. La casa le pertenecía
- 25:23a mi abuelo, y en el pueblo la conocían como
- 25:25el Molino Viejo, porque ahí había funcionado un molino de maíz,
- 25:30hacía más de 40 años. Cuando Marisela me contó que pensaban mudarse,
- 25:37le advertí que el rancho estaba en malas condiciones. Las
- 25:41paredes tenían humedad, el techo de lámina estaba vencido y
- 25:46el corral lleno de maleza. Pero ella decía que quería
- 25:50criar a sus hijos lejos del ruido de la ciudad,
- 25:53en un lugar tranquilo como el de nuestra infancia. Tomás,
- 25:57su esposo, era de carácter fuerte y acostumbrado al campo,
- 26:01así que no le costó trabajo aceptar la idea. Los
- 26:06dos planeaban restaurar la casa poco a poco, arreglar el
- 26:10molino y sembrar algo para mantenerse. Durante los primeros días
- 26:16todo marchó bien. Entre los vecinos, los ayudó una señora
- 26:20llamada Doña Licha, una mujer de edad avanzada, que conocía
- 26:25las historias de ese lugar. Ella les prestó herramientas, les
- 26:30llevó tortillas y se encargó de enseñarles por donde pasaba
- 26:34el arroyo para sacar agua limpia. Pero a la semana
- 26:38de instalarse, Marisela me llamó preocupada, decía que por las
- 26:42noches escuchaban pasos en el techo y murmullos cerca del
- 26:46corral donde dormían los animales. Tomás creía que eran tlacuaches
- 26:52o coyotes, pero los ruidos se repetían a la misma hora,
- 26:56poco después de la medianoche, y cada vez eran más claros,
- 27:01como si alguien caminara despacio sobre las láminas. Los perros
- 27:06no ladraban, sino que se escondían debajo de la carreta
- 27:09y esa conducta los desconcertaba porque no era normal en
- 27:13animales acostumbrados al monte. Una tarde, mientras Doña Licha estaba
- 27:20de visita, Marisela le comentó lo que pasaba, la mujer
- 27:24se puso seria y le dijo que ese terreno tenía historia.
- 27:29Contó que antes de que mi abuelo comprara el rancho,
- 27:32ahí vivían tres hermanas que fueron acusadas de brujería. La
- 27:37gente del pueblo decía que se reunían a medianoche en
- 27:40el molino para hacer pactos con el diablo. Cuando las descubrieron,
- 27:46la gente las persiguió y las golpeó hasta que desaparecieron,
- 27:49pero nadie supo si murieron o huyeron. Desde entonces, los
- 27:54mayores decían que en ese sitio se escuchaban risas de
- 27:58mujeres cuando había luna llena y que esas sombras siempre
- 28:02buscaban a los niños. Marisela se rió, pero por dentro
- 28:07se sintió inquieta. Aquella misma noche, mientras cenaban, un olor
- 28:13a grasa quemada comenzó a llenar la casa. Revisaron la estufa,
- 28:18el techo y la lámpara de gas, pero todo estaba normal.
- 28:23El olor era tan fuerte que el humo se metía
- 28:26hasta los cuartos. Tomás salió con una lámpara y caminó
- 28:30hacia el molino viejo. Al llegar, alumbró hacia el muro
- 28:34y se detuvo. A unos metros, vio tres aves grandes
- 28:40posadas en fila, quietas, como si lo observaran. Pensó que
- 28:45eran sopilotes, pero cuando les apuntó la luz directa, abrieron
- 28:49las alas y dejaron escapar gritos que no eran de animal.
- 28:54Tomás retrocedió y cerró la puerta de golpe. Dentro de
- 28:57la casa, Marisela escuchó los chillidos y vio que la
- 29:01llama del quinqué se apagó sin corriente de aire. Esa
- 29:06noche nadie pudo dormir. Los ruidos siguieron hasta casi el
- 29:11amanecer y cuando salió el sol, encontraron tres plumas negras
- 29:15clavadas en el marco de la puerta. Tomás las quemó
- 29:19en el patio, pero el olor a grasa quemada volvió
- 29:22a sentirse. Dos días después, Marisela me llamó de nuevo
- 29:28y me dijo que los animales amanecían inquietos, que los
- 29:32caballos daban vueltas sin razón y que una gallina había
- 29:36aparecido sin cabeza junto a la entrada del corral. Esa
- 29:40fue la primera vez que la escuché llorar desde que
- 29:43era niña. Decidí ir a visitarlos el fin de semana
- 29:48para ver lo que pasaba. Llegué una tarde de sábado,
- 29:53el camino hacia el rancho estaba lleno de piedras y
- 29:56ramas secas. Al acercarme, noté que el molino seguía de pie,
- 30:01aunque torcido, con su rueda cubierta de óxido y maleza.
- 30:06La casa tenía un aire pesado, no por el abandono,
- 30:10sino por una sensación difícil de explicar, como si el
- 30:13aire estuviera quieto. Marisela me recibió con ojeras marcadas, me
- 30:20dijo que las últimas noches habían sido iguales, paso sobre
- 30:24el techo, un murmullo detrás de las paredes, y ese
- 30:27olor que se colaba sin venir de ningún lado. Me
- 30:31mostró la gallina muerta, que ya había comenzado a secarse.
- 30:36Tomás no creía en brujas, pero estaba cansado de no
- 30:40poder dormir, dijo que si eso seguía, llevaría un arma
- 30:44y se quedaría toda la noche afuera. Doña Licha pasó
- 30:49a saludar poco después, cuando vio la pluma quemada que
- 30:53Tomás había dejado sobre la mesa, se santiguó. Dijo que
- 30:58esas plumas no eran de ave común, sino de aves
- 31:01de oscuridad, como las llamaban los viejos, criaturas que las
- 31:05brujas usaban para vigilar sus antiguos lugares. La mujer les
- 31:10recomendó colocar tijeras abiertas detrás de cada puerta y un
- 31:14cuchillo bajo la cama de los niños, pero Tomás se rió.
- 31:20Esa noche, sin embargo, la burla se le borró del rostro.
- 31:24A las once, el viento comenzó a soplar tan fuerte
- 31:28que las láminas rechinaban, los perros del corral gemían y
- 31:32el molino empezó a girar solo, aunque no había agua
- 31:36ni corriente que lo moviera. La familia se reunió en
- 31:40la sala, yo sostuve la lámpara y vi por la
- 31:43ventana una silueta delgada pasar rápido junto al árbol. Tomás
- 31:48salió con la escopeta, pero no encontró nada. A la
- 31:54medianoche el ruido cesó, el aire volvió a la calma
- 31:57y todos pudimos descansar un poco. Cuando amaneció, los animales
- 32:02estaban sueltos, el molino tenía tierra fresca en la base,
- 32:07como si alguien hubiera cavado, y el olor a grasa
- 32:10era más intenso que nunca. Esa mañana, mientras desayunábamos, Marisela
- 32:17me dijo que había soñado con tres mujeres paradas junto
- 32:20a su cama. Una de ellas tenía los ojos blancos
- 32:24y le dijo que el molino aún les pertenecía. Cuando
- 32:29se despertó, la ventana estaba abierta. Cuando llegué al rancho,
- 32:35el ambiente se sentía pesado, como si el aire no
- 32:39se moviera desde hacía días. El olor a humedad se
- 32:43mezclaba con uno más denso, parecido a la ceniza fría.
- 32:48Las gallinas estaban calladas, amontonadas en una esquina del corral,
- 32:52y el molino parecía tener marcas de uñas, sobre la madera,
- 32:57como si alguien hubiera intentado rascarla. Caminé despacio alrededor de
- 33:02la estructura y vi esas marcas recientes, eran profundas y paralelas,
- 33:07demasiado grandes para ser de un animal común. Marisela me
- 33:13contó que el pequeño Emilio, su hijo de tres años,
- 33:17se despertaba todas las madrugadas llorando. Decía que unas señoras
- 33:22lo miraban por la ventana, Tomás trataba de tranquilizarlo, diciéndole
- 33:27que eran sueños, pero el niño siempre señalaba la misma dirección,
- 33:31el lado del molino. Esa tarde me mostró la ventana
- 33:36del cuarto. Al acercarme, vi huellas de dedos marcadas en
- 33:40el marco, con tierra seca en las orillas, como si
- 33:43alguien hubiera apoyado las manos desde afuera. Eran delgadas y largas,
- 33:49pero lo que más me inquietó fue que estaban a
- 33:52la altura del rostro de un adulto. Decidimos quedarnos despiertos
- 33:58esa noche. Pusimos la lámpara de petróleo sobre la mesa
- 34:02y dejamos la puerta trancada con una pala. Los niños
- 34:07dormían en el cuarto contiguo, el silencio era tan profundo
- 34:11que se escuchaba como el viento movía las hojas secas
- 34:15del patio. Tomás se sentó junto a la ventana, yo
- 34:19me quedé cerca del pasillo y Marisela no paraba de
- 34:22mirar hacia el cuarto de los niños. A las dos
- 34:27de la madrugada, los perros comenzaron a ladrar con fuerza,
- 34:31como si algo estuviera cruzando el corral. Después se escuchó
- 34:36un quejido agudo, un sonido húmedo y corto, parecido al
- 34:40que hace un animal al desgarrar carne. Tomás agarró la
- 34:44lámpara y me dijo que lo acompañara. Afuera el aire
- 34:48era helado, caminamos hasta el molino y vimos algo moverse detrás.
- 34:54El haz de luz iluminó una figura encorvada, con el
- 34:57rostro cubierto por un cabello largo y gris. A su
- 35:01lado había otras dos más, agachadas, murmurando entre sí, en
- 35:06un tono bajo, como un canto sin palabras. El sonido
- 35:12era tan raro, que sentí la piel erizarse, las tres
- 35:15parecían revisar algo en el suelo, hasta que el niño,
- 35:19desde dentro de la casa, comenzó a llorar con fuerza.
- 35:24En ese instante, las figuras levantaron la cabeza al mismo tiempo.
- 35:29La luz de la lámpara se reflejó en sus ojos,
- 35:32que brillaron rojos, como brasas encendidas. Tomás lanzó una piedra
- 35:38con todas sus fuerzas, y el golpe provocó un chillido
- 35:41agudo que se extendió por el monte. Las figuras se
- 35:45movieron tan rápido, que apenas alcanzamos a verlas desaparecer entre
- 35:50los árboles. Regresamos corriendo a la casa, Marisela sostenía a
- 35:56los niños en brazos y temblaba, y el olor a
- 35:59grasa quemada volvió a llenar el aire. Intentamos dormir, pero
- 36:05el amanecer nos sorprendió sin cerrar los ojos. Al salir,
- 36:10encontramos tres marcas circulares en la tierra, justo frente al molino,
- 36:15eran negras, como si alguien hubiera quemado el suelo con aceite.
- 36:21Esa mañana llegó Doña Licha, le contamos lo ocurrido, y
- 36:25apenas vio las marcas, su rostro cambió. Dijo que era
- 36:29señal de trabajo oscuro, que las brujas usaban los molinos
- 36:33abandonados para hacer pactos. Explicó que las tres figuras que
- 36:38vimos eran las mismas hermanas de las que el pueblo
- 36:42hablaba desde hace décadas y que regresaban para reclamar el terreno.
- 36:47Nos aconsejó colgar tijeras abiertas detrás de las puertas y
- 36:52poner una olla con agua y sal bajo la cama
- 36:54del niño menor. Tomás seguía incrédulo, pero por precaución hicimos
- 37:01lo que la mujer indicó. Colgamos las tijeras en los
- 37:05marcos y llenamos la olla con agua limpia y un
- 37:08puñado de sal gruesa. Después de cenar, los niños se
- 37:12durmieron más tranquilos y el silencio de esa noche parecía distinto,
- 37:17como si algo estuviera esperando. A las tres de la mañana,
- 37:23el sonido del agua hirviendo nos despertó. Corrí al cuarto
- 37:28del niño y vi que la olla temblaba sobre el piso,
- 37:31sin fuego debajo. Las tijeras colgadas en la pared vibraban
- 37:36como si algo invisible las empujara. Marisela gritó desde su
- 37:41habitación que alguien estaba intentando abrir la puerta del cuarto.
- 37:46Tomás tomó la escopeta, pero cuando la empuñó, se escuchó
- 37:50una voz ronca afuera, que pronunció el nombre del niño
- 37:53con claridad. Emilio, dijo, la voz venía del lado del molino.
- 38:01Sonaba quebrada, vieja, pero al mismo tiempo firme. Me asomé
- 38:06por la ventana y vi una silueta junto al árbol
- 38:09de mezquite, tenía los brazos extendidos y algo se movía
- 38:13en su espalda, como si fueran alas, la lámpara parpadeó
- 38:17y el aire se volvió más frío. Tomás abrió la
- 38:22puerta de golpe y apuntó con la escopeta, pero la
- 38:25figura ya no estaba. En el corral, las gallinas corrían
- 38:30en círculos. Nos quedamos afuera hasta que amaneció, vigilando con
- 38:35miedo cada rincón del terreno. Cuando el sol salió, el
- 38:40agua de la olla estaba completamente negra y el borde
- 38:43del recipiente tenía un polvo rojizo como ceniza. Doña Licha
- 38:49regresó más tarde y revisó todo con cuidado. Dijo que
- 38:53esa voz era una advertencia, que el niño estaba marcado
- 38:57y que las brujas no se detendrían hasta recuperarlo. Le
- 39:01pidió a Marisela que no saliera de noche y que
- 39:04no dejara que los niños se acercaran al molino. Nos
- 39:09recomendó además poner una cruz de ocote en la entrada
- 39:12y no apagar ninguna luz antes de la medianoche. Esa
- 39:18noche hicimos caso. Encendimos todas las lámparas, colgamos la cruz
- 39:24en la puerta y dejamos el agua nueva bajo la cama,
- 39:27pero mientras el reloj marcaba las dos, el molino empezó
- 39:30a crujir solo. Se escuchó un golpe seco, como si
- 39:35alguien hubiera empujado la rueda desde adentro. Los perros ladraron,
- 39:40pero después callaron de golpe y desde la ventana se
- 39:44veía una sombra moviéndose en círculos alrededor de la casa.
- 39:50El miedo era tan fuerte que no podíamos hablar, Marisela
- 39:54abrazaba a los niños, Tomás sostenía el arma y yo
- 39:57miraba como la lámpara titilaba. El sonido de paso se
- 40:02acercó hasta el porche y se detuvo justo afuera. La
- 40:06voz ronca volvió a decir el nombre del niño, pero
- 40:09esta vez más cerca, casi pegada a la puerta. No
- 40:14nos movimos, todo quedó en silencio por unos segundos, hasta
- 40:19que algo golpeó la lámina del techo. La lámpara se
- 40:23apagó de golpe, el niño despertó gritando y al mismo
- 40:27tiempo se escuchó un chillido tan fuerte que parecía venir
- 40:30del aire. Tomás encendió la lámpara y salimos al patio,
- 40:35pero ya no había nadie. Sólo el molino girando lentamente,
- 40:40aunque no había viento, y el agua de la olla
- 40:43hervía sola, como si dentro respirara algo vivo. Esa tarde
- 40:49el cielo se mantuvo cubierto con un viento que traía
- 40:53polvo y olor a tierra mojada. Nadie salió del rancho.
- 40:58Marisela permaneció dentro con los niños, y Tomás no se
- 41:02despegó del rifle, yo sentía que la tensión en el
- 41:05aire era distinta, como si todo lo que había pasado
- 41:09las noches anteriores, hubiera sido apenas el aviso de algo peor.
- 41:14A las seis llegó Doña Licha, con una bolsa de manta,
- 41:18en la que traía sal gruesa, velas benditas, una cruz
- 41:22de ocote y un manojo de hierbas secas. Dijo que
- 41:26esa noche se enfrentaría a lo que estuviera reclamando el
- 41:29molino y que si no lo hacíamos, el mal seguiría
- 41:33hasta cobrar la vida de alguien. Encendimos las velas en
- 41:38el centro de la sala, justo donde el piso tenía
- 41:41una grieta que comunicaba con el subsuelo del molino. El
- 41:46olor a cera y resina de ocote llenó el ambiente.
- 41:50Doña Licha nos explicó qué hacer si las cosas se
- 41:53salían de control. Nos repartió los objetos, a Tomás le
- 41:58dio un garrote empapado en alcohol, a mí la cruz encendida,
- 42:02y ella se quedó con la sal y las oraciones
- 42:04escritas en un papel que parecía muy viejo. A medianoche,
- 42:10el viento se detuvo de golpe, ni una hoja se movía.
- 42:15Se escuchó entonces, como algo golpeaba con fuerza las láminas
- 42:19del molino, levantándolas de a poco, como si alguien las
- 42:23arrancara desde adentro. El sonido era metálico, irregular, acompañado de
- 42:30un silbido que no parecía humano. Tomás me hizo una
- 42:34seña y salimos los tres. Marisela, desde la puerta, observaba
- 42:39con los niños en brazos. Al llegar al molino, la
- 42:44lámpara apenas alumbraba unos metros, el suelo estaba cubierto de
- 42:49ceniza y polvo. De pronto, el aire cambió de temperatura
- 42:54y se volvió helado. La cruz en mi mano empezó
- 42:57a chispear y una de las velas se apagó sola.
- 43:01Frente a nosotros, suspendidas a media altura, estaban tres siluetas
- 43:06de mujer. Flotaban en el aire, con el cabello largo
- 43:11y flotante, los brazos extendidos y los pies apenas visibles.
- 43:16No tocaban el suelo y la que estaba al centro
- 43:20lanzó un chillido tan fuerte que las velas restantes se
- 43:23apagaron al instante. El molino comenzó a moverse solo, su
- 43:29rueda giraba lentamente con un chirrido que se mezclaba con
- 43:33sus voces. Doña Licha alzó la mano y gritó una
- 43:37oración que apenas pude entender, mientras lanzaba puñados de sal
- 43:42al aire. El viento se levantó con tanta fuerza que
- 43:46la arena nos golpeaba la cara. Las figuras se agitaron
- 43:50y una de ellas cayó al suelo transformándose en un
- 43:54guajolote negro del tamaño de un perro. El animal temblaba
- 43:59y gritaba con voz humana, un grito largo y quebrado,
- 44:03como de mujer sufriendo. Tomás corrió y lo golpeó con
- 44:08el palo varias veces, pero el ave lo atacó con
- 44:11las garras, pero él siguió golpeando hasta que la cruz
- 44:14encendida cayó sobre el cuerpo. un olor horrible a carne
- 44:19quemada llenó el lugar. El guajolote ardió en segundos, y
- 44:23mientras se consumía, se escuchó un chillido que se perdió
- 44:27en el monte. Las otras dos figuras huyeron volando hacia
- 44:31el cerro, dejando tras de sí una línea de humo
- 44:35que olía a grasa rancia y madera podrida. Durante unos
- 44:40minutos nadie dijo palabra, el molino seguía girando sin viento
- 44:45y la luz de las velas parpadeaba sola, aunque nadie
- 44:48las había vuelto a encender. Doña Licha recogió un resto
- 44:53del ave quemada y lo envolvió en el trapo que traía.
- 44:57Dijo que no debíamos tocar nada, que la ceniza de
- 45:00una bruja quemada servía como rastro para las otras. Esa
- 45:06noche nadie durmió, nos quedamos dentro, rezando en voz baja
- 45:10y vigilando que el molino no se moviera otra vez.
- 45:15Al amanecer, el silencio era absoluto. El aire estaba frío
- 45:20y olía a humedad. Salimos con cuidado. Junto al molino,
- 45:26donde el guajolote había ardido, encontramos una prenda vieja de mujer,
- 45:31casi deshecha, y un collar con tres dientes humanos, amarrados
- 45:36con hilo negro. Nadie quiso tocarlo, así que Doña Licha
- 45:41lo cubrió con tierra y dijo que debíamos dejar todo así,
- 45:44sin remover nada. Con la luz del día, el rancho
- 45:50se veía distinto. El molino estaba ennegrecido por el humo
- 45:54y tenía marcas de quemadura. Marisela estaba decidida, dijo que
- 46:00no pasaría otra noche en ese lugar. Tomás, aunque intentó
- 46:05mostrarse tranquilo, no podía disimular el miedo. Doña Licha aseguró
- 46:10que las otras dos volverían a buscar venganza, que era
- 46:14mejor marcharse antes del siguiente anochecer. Pasamos la mañana empacando
- 46:20lo que se podía, los niños estaban pálidos, callados, sin
- 46:25ganas de comer. Tomás amarró los bultos en la camioneta
- 46:29y cuando dieron las cinco de la tarde, partieron rumbo
- 46:33a la ciudad. Yo me quedé un rato más, para
- 46:37ayudar a cerrar la casa, y antes de irse, Doña
- 46:40Licha encendió la última vela bendita en la entrada, y
- 46:44trazó con sal un círculo frente al molino, diciendo que
- 46:47así el mal no saldría de ahí. Cuando todo quedó
- 46:52en silencio, caminé hasta la rueda del molino. Todavía estaba tibia,
- 46:58como si dentro siguiera ardiendo algo, me pareció escuchar un murmullo,
- 47:03un eco suave, parecido a una risa lejana. No quise
- 47:08mirar más. Me subí a mi camioneta y dejé atrás
- 47:12el camino de tierra. Días después, Marisela me llamó desde
- 47:18la ciudad. Dijo que los niños dormían bien, que ya
- 47:22no había olores raros ni sueños extraños, pero que Tomás
- 47:26no hablaba. Desde la noche del enfrentamiento no había pronunciado
- 47:31palabra alguna, solo se levantaba, comía poco y pasaba las
- 47:35tardes mirando por la ventana. Semanas más tarde, un campesino
- 47:41del pueblo contó que el molino se había incendiado de madrugada.
- 47:47Nadie supo cómo empezó el fuego, pero cuando fueron a verlo,
- 47:51la estructura estaba en ruinas y el suelo cubierto de
- 47:54ceniza y plumas negras. No encontraron rastros de animales ni
- 47:59señales de personas. Desde entonces, cada año, en la misma
- 48:06fecha del incendio, el viento sopla con un olor a
- 48:09grasa quemada que baja desde el cerro. Los perros del
- 48:13pueblo ladran mirando hacia arriba y los vecinos aseguran ver
- 48:17tres luces que flotan sobre el terreno donde estuvo el molino.
- 48:22Dicen que dos son las brujas que escaparon y la
- 48:25tercera es la que nunca volvió a levantarse. Yo no
- 48:30he regresado, pero a veces, cuando el aire se vuelve
- 48:34pesado y las lámparas parpadean en casa, recuerdo el sonido
- 48:38del molino girando solo y el chillido que escuché esa noche.
- 48:43No hay día que no piense en lo que vi.
- 48:46Si algún día alguien pasa por ese camino, que no
- 48:49se acerque a las ruinas, porque las brujas del molino
- 48:53viejo aún rondan, esperando que alguien vuelva a prender la
- 48:57cruz de Ocote. Crecí en un pueblo chico de México
- 49:08rodeado de monte cerrado. Las casas quedan pegadas a los
- 49:13caminos de tierra, y cuando oscurece, el monte avanza como
- 49:17si quisiera tragarse todo. La gente se conoce por nombre
- 49:22y apellidos. Uno sabe quién vende tortillas, quién arregla cercas,
- 49:27quién pelea con quién, por eso, cuando comenzaron a desaparecer bebés,
- 49:32no pasó ni un día para que todos lo supieran.
- 49:37La primera familia habló de una cuna vacía y de
- 49:40una ventana abierta que juraban haber dejado asegurada con clavos,
- 49:44no había cristales rotos ni marcas de fuerza en la madera.
- 49:48La madre dijo que despertó por un silbido fino, que
- 49:52entró desde el patio y que la piel se le
- 49:54enchinó como si alguien le hubiera soplado en la nuca.
- 49:58Al mirar la cuna, vio la manta hecha a un
- 50:01lado y el colchón hundido. El padre corrió el mosquitero
- 50:05y no encontró rastro, en el corredor quedaba una huella
- 50:09de barro con tres hendiduras largas, como dedos que terminan
- 50:13en punta. La gente se inquietó pero dijo que quizá
- 50:18había sido un animal, el segundo caso llegó una semana después.
- 50:23Otra cuna vacía, otra ventana asegurada, otro silbido agudo que
- 50:28despertó a la madre, pero nadie escuchó llantos, ni nadie
- 50:32vio hombres rondando y los perros no ladraron. En el
- 50:36patio de esa casa hallaron pedazos de tela de bebé
- 50:39atorados en una rama alta, como si algo hubiera pasado
- 50:43volando y se hubiera llevado la ropa con prisa. Después
- 50:47del segundo caso ya nadie quiso dejar puertas sin trancas,
- 50:51las ventanas se cruzaron con listones de madera y clavos largos,
- 50:55las cunas se movieron a cuartos interiores, y las familias
- 50:59apagaban las luces temprano y se encerraban a rezar. A
- 51:04la misma hora, desde distintos puntos del pueblo, se escuchaba
- 51:08un aleteo fuerte sobre láminas y tejados, yo lo escuché
- 51:12desde el patio de mi casa, un golpeteo de alas pesadas,
- 51:16y un roce ancho que raspaba el zinc con un
- 51:19chillido breve, la verdad sentí que el aire se enfriaba
- 51:22de golpe y me metí. En paralelo comenzaron las enfermedades,
- 51:28los niños amanecían con fiebre, que no bajaba con remedios,
- 51:33las mujeres despertaban con moretones en los brazos y en
- 51:36la espalda. Algunos hombres sentían punzadas en el pecho al anochecer,
- 51:41como si los apretaran desde dentro. Las gallinas aparecían abiertas
- 51:46a la mitad sin que faltaran vísceras ni plumas, como
- 51:50si alguien las hubiera examinado y las hubiera tirado, varias
- 51:54vacas se echaron junto a los bebederos y ya no
- 51:57se levantaron. Pero nadie escuchó quejas de animales durante la noche,
- 52:02eso encendió el miedo de verdad. Las primeras señales de
- 52:07que no eran ladrones ni coyotes aparecieron en el monte,
- 52:11un vecino regresó con el sombrero roto y la cara arañada,
- 52:15dijo que lo siguieron risas de entre los árboles, risas
- 52:19que se apagaban cuando él se detenía y volvían cuando caminaba.
- 52:24Otro juró que vio una figura trepada en un mezquite,
- 52:27pegada al tronco, con el cuerpo flaco y las piernas colgando.
- 52:32No quiso dar más detalles, pero a partir de entonces,
- 52:36cada sonido se interpretó como aviso, ramas que se quebraban solas,
- 52:40o sombras que cruzaban de brecha a brecha, ágiles, con
- 52:44una ligereza que no parecía humana. En los techos de
- 52:49lámina amanecían marcas paralelas, como si un animal con garras
- 52:53grandes hubiera corrido de punta a punta y se hubiera
- 52:57lanzado al vacío. La tercera desaparición cerró cualquier duda, fue
- 53:03en una casa cerca del arroyo. La madre dormía con
- 53:07el bebé a un lado, y despertó por un olor
- 53:10agrio que venía del techo, como carne húmeda guardada demasiado tiempo.
- 53:16El aire se volvió pesado y escuchó un silbido corto
- 53:19dos veces, muy cerca. Se incorporó y vio la cuna vacía,
- 53:24la puerta estaba cerrada por dentro. pero en la ventana
- 53:29había un polvo negro como ceniza pegado en las esquinas
- 53:33y tres líneas finas en el yeso, trazadas de arriba
- 53:36hacia abajo. Afuera, la tierra del patio tenía marcas circulares,
- 53:42como si alguien hubiera girado descalzo sobre el mismo punto,
- 53:46pero no hubo rastro del bebé. Desde esa noche se
- 53:51aplicó una regla simple, nadie salía cuando caía la tarde,
- 53:56los niños pasaron a dormir en la misma habitación que
- 53:59los padres, los hombres aseguraron techos con malla, reforzaron puertas
- 54:04con travesaños, y recogieron cualquier escalera que quedara afuera. Las
- 54:09madres colgaron listones rojos en paredes y cabeceras, porque a
- 54:13una vecina le pareció que ahuyentaban el silbido. No funcionó,
- 54:18pero los listones se quedaron, porque daban la sensación de
- 54:21hacer algo. Había menos plática en las calles, el mercado
- 54:27quedó vacío más temprano, y en la iglesia, el murmullo
- 54:31subía cuando se apagaban las velas y alguien decía que
- 54:34la sombra de una mujer pasó frente al altar. Yo
- 54:38salía lo indispensable, si debía cruzar un tramo sin casas,
- 54:42caminaba rápido y con la vista al suelo, para no
- 54:46perder equilibrio, si algo me caía encima desde un árbol.
- 54:52Empecé a notar detalles que antes ignoraba, pelos largos enredados
- 54:56en las cercas a una altura que no alcanzan los niños,
- 54:59plumas oscuras aplastadas en las orillas de los techos, húmedas
- 55:04por dentro como si acabaran de salir de un cuerpo.
- 55:08En las mañanas, los gallos cantaban tarde, como si hubieran
- 55:12pasado la noche ahogados. La fiebre de los niños subía
- 55:16más durante la noche, varias mujeres me mostraron moretones del
- 55:20tamaño de una mano, que se repetían con el mismo
- 55:24dibujo en distintos lugares del cuerpo. Un viejo al que respeto,
- 55:29me pidió que metiera a mi familia temprano y que
- 55:32no mirara a los árboles y escuchaba risas arriba. Dijo
- 55:37que cuando uno mira, ellas también te miran y eso
- 55:40las anima a acercarse. Circuló un rumor, las brujas no
- 55:46entran como ladrones ni bajan por puertas, bajan por techos,
- 55:50entran por rendijas y se acomodan en las esquinas del
- 55:54cuarto donde la pared hace sombra, no necesitan luz para ver.
- 55:59Seguían por el olor de la leche y el calor
- 56:01del cuerpo pequeño. Si la madre despierta, ellas soplan ese
- 56:06silbido para confundirla y abrir una grieta en la cabeza,
- 56:10como cuando uno se levanta rápido y el cuarto se mueve,
- 56:13ahí es donde la madre parpadea y ya no encuentra
- 56:17a su hijo. Pensé que era cuento de abuelas, hasta
- 56:21que escuché ese silbido en mi propia casa. Fue una
- 56:25noche en que el aire no se movía, el sonido
- 56:28no vino de afuera, salió de arriba de mí, del
- 56:31hueco donde se junta la viga con la pared. Me
- 56:35senté de golpe, sentí una presión leve en el pecho
- 56:38que no dolía, pero quería que me acostara otra vez.
- 56:43Me quedé quieto y apreté la mandíbula, no pude mover
- 56:46los brazos durante unos segundos, luego el peso se fue
- 56:50y escuché un aleteo que cruzó el techo y se
- 56:52alejó hacia el monte. A la mañana siguiente revisé el exterior,
- 56:58en la orilla de la lámina, tres marcas largas, casi paralelas,
- 57:03hundidas hacia afuera como si algo se hubiera impulsado desde ahí.
- 57:08En el suelo, la tierra tenía un arrastre que terminaba
- 57:12en huellas chuecas, no de animal conocido, sin talón definido,
- 57:16sólo la punta y tres alargamientos. Ese día reforcé la
- 57:21entrada y moví las camas al centro del cuarto, no
- 57:24me importó dormir incómodo, quería distancia de paredes y ventanas.
- 57:30Mi vecina me contó que su bebé tenía un llanto
- 57:33débil desde la tarde y que al caer la noche,
- 57:35el niño durmió de golpe, sin quejarse, y eso le
- 57:39dio miedo. Dijo que escuchó risas pegadas al techo y
- 57:44vio una sombra delgada moverse sobre la cuna. Se le
- 57:48aflojó el cuerpo del susto y no pudo gritar. Cuando
- 57:51pudo pararse, el niño seguía ahí, pero con la piel
- 57:55fría de la cintura para abajo y unas marcas finas
- 57:58en los tobillos, como si lo hubieran tomado con puntas.
- 58:04Las desapariciones siguieron, y el miedo no bajó con oraciones
- 58:08ni con puertas atrancadas, la fiebre siguió, los moretones aumentaron,
- 58:13los animales cayeron sin ruido, y en los patios aparecieron
- 58:17restos de nidos rotos con pedazos de trapo infantil enredados.
- 58:21En el monte, al caer la tarde, las sombras se
- 58:26juntaban arriba de los troncos más altos y daban vueltas
- 58:29en círculo antes de separarse. Yo sabía que si queríamos
- 58:34frenar aquello, tendríamos que entrar al monte y enfrentar lo
- 58:38que sea que gobierna ese círculo de risas y aleteos.
- 58:42Lo supe la noche en que escuché el silbido por
- 58:45segunda vez, esta vez en el cuarto donde dormía mi
- 58:48hermana con su niña. Abrí la puerta con el corazón reventando,
- 58:53y vi la manta hecha a un lado, vi la
- 58:56viga oscura y sentí el aire frío bajar desde arriba
- 58:59como agua. Ahí entendí que ya nos habían escogido. Después
- 59:06de aquella noche, los hombres del pueblo nos organizamos en rondas,
- 59:11nadie quería caminar solo y menos cuando el aire se
- 59:14quedaba inmóvil, se repartieron machetes y lámparas de mano, cada
- 59:18quien llevó lo que tenía, barras gruesas, resorteras, hasta ganchos
- 59:23para mover alambre. Acordamos cubrir las calles que daban al
- 59:28monte y los patios con árboles altos. En la primera
- 59:32vuelta escuchamos el aleteo encima de varios techos, como una
- 59:36lona que se infla y se desinfla con fuerza. Luego
- 59:40vino un chillido agudo que cortó la respiración. Las gallinas
- 59:45se sacudieron dentro de los gallineros y los perros se
- 59:48metieron bajo carros y camas. El sonido se movió hacia
- 59:52el monte y no hubo que discutir nada, lo seguimos.
- 59:58Entramos por la brecha principal, aquella que se cierra con
- 1:00:01troncos en temporada de lluvias. La lámpara alumbró tramos de
- 1:00:06tierra apisonada con marcas de arrastre y a los lados
- 1:00:10se distinguían huellas hundidas como si algo pesado hubiera caído
- 1:00:14desde arriba. En una rama alta colgaban tiras de tela infantil,
- 1:00:19se veían húmedas, pegadas por manchas oscuras. Una de las
- 1:00:25tiras todavía traía el dibujo de un patito. Bajo ese árbol,
- 1:00:30la tierra mostraba tres hendiduras alargadas repetidas, siempre en forma
- 1:00:35de abanico, como si una mano con punta se hubiera
- 1:00:38detenido y vuelto a cargar impulso para trepar. Nos quedamos
- 1:00:43alrededor de esas marcas, en silencio, mientras el monte respiraba,
- 1:00:48con ese ruido que hacen las hojas cuando el viento
- 1:00:50apenas las mueve. No tardaron en mostrarse, primero fueron ojos, dos,
- 1:00:58luego cuatro, luego más, distribuidos entre troncos y horquetas. Ojos
- 1:01:04que brillaban con la luz de la lámpara y que
- 1:01:06se apagaban al mínimo movimiento, luego se delinearon los cuerpos,
- 1:01:11figuras huesudas, piel gris, cabezas grandes con la frente corrida
- 1:01:15hacia atrás y pómulos que cortaban la sombra. Tenían garras largas, delgadas, curvas,
- 1:01:23útiles para engancharse en la corteza y sólidas como hierro viejo.
- 1:01:28Estaban trepadas en silencio con una paciencia que no era
- 1:01:31de animal o de persona. Cuando una se movía, las
- 1:01:35otras acomodaban el peso y repartían las ramas y así
- 1:01:39avanzaban sin hacer caer las hojas. Nos quedamos quietos, a
- 1:01:45uno de los nuestros le temblaba la lámpara y eso
- 1:01:48las hizo tensarse, una desplazó el cuerpo hacia adelante y
- 1:01:52dejó ver la boca. Dientes filosos, largos, amarillentos en la base,
- 1:01:58roídos en las puntas, encajados en una encía pálida. El
- 1:02:03olor cambió, llegó un olor agrio, a carne guardada, mezclado
- 1:02:08con humedad. Un gruñido bajo subió desde arriba y otro
- 1:02:12respondió a unos metros, entendimos que eran varias, que vigilaban
- 1:02:17de árbol en árbol y que conocían la ruta. En
- 1:02:21un brinco, una cayó a media vereda, flexionó las piernas flacas,
- 1:02:25se clavó en la tierra con las garras y volvió
- 1:02:28a trepar, tan rápido que sólo dejamos la lámpara en
- 1:02:32el punto donde aterrizó. Avanzamos con cuidado y el aleteo
- 1:02:38volvió a escucharse, esta vez no sobre láminas sino entre
- 1:02:42ramas altas. Seguimos el ruido hasta un claro, ahí encontramos
- 1:02:47lo que nos faltaba ver, para aceptar que la plaga
- 1:02:50venía de adentro del monte. En el centro había tierra
- 1:02:54removida y montículos chicos formando círculos disparejos. Escarbamos con palos,
- 1:03:01salieron huesos pequeños envueltos en hilachas. Alguien dijo que eran
- 1:03:07de aves, pero otro que no. Me quedé mirando las
- 1:03:11formas y preferí callar, en las orillas del claro, de
- 1:03:14ramas gruesas colgaban animales mutilados, un chivo abierto desde el pecho,
- 1:03:19sin vísceras, amarrado con fibras, un perro sin mandíbula, gallinas
- 1:03:24con el cuello girado, atadas por las patas. En una
- 1:03:29roca plana habían tallado marcas rectas y curvas, repetidas, como
- 1:03:34una firma hecha con desesperación. Nos arrinconó la náusea, pero
- 1:03:40aún así revisamos cada árbol, en varios puntos del suelo
- 1:03:44aparecían círculos más chicos, del tamaño de un plato, con
- 1:03:48tierra apisonada al centro y líneas alrededor, como cuando uno
- 1:03:52gira sobre el talón. Adentro de esos círculos, clavadas al ras,
- 1:03:58vimos agujas de espina de mezquite y cabellos largos enredados,
- 1:04:02a un lado, restos quemados de veladoras viejas, las cuales
- 1:04:06habrían explicado el humo, pero no había cera ni trapos negros.
- 1:04:12Todo lo que usaban aquí eran ramas, piedra, hueso, fibra
- 1:04:16y uñas. En un rincón del claro había un grupo
- 1:04:20de prendas diminutas, mojadas y tiesas, con manchas oscuras, dobladas
- 1:04:25de una manera muy extraña. Un compañero recogió una calceta
- 1:04:30y la guardó en el pecho, con la cara endurecida,
- 1:04:33sin decir palabra. Un crujido arriba nos hizo alzar la vista.
- 1:04:40Tres figuras se desplazaban de un árbol a otro, con
- 1:04:43una facilidad inhumana. Se asomaban y volvían a esconderse, midiendo
- 1:04:49nuestras distancias. No corrían como gente, colgaban un segundo, se
- 1:04:55impulsaban y giraban sobre sus garras. Cuando una de ellas
- 1:04:59quedó fija, la lámpara le reveló la cara completa, piel
- 1:05:03pegada al hueso, nariz apenas marcada, ojos que no parpadeaban
- 1:05:08y en su boca con dientes afilados. Tenía saliva espesa
- 1:05:12que goteaba lenta y masticaba. La mano traía un trozo
- 1:05:16pequeño de carne aún húmeda que mordía en porciones. Uno
- 1:05:21de los hombres dijo que era carne de cerdo, otro
- 1:05:24respondió que no hay cerdos chicos con esa textura. La
- 1:05:28figura nos miró con una calma que me heló la sangre,
- 1:05:32no mostró miedo, tampoco prisa y sólo midió espacios. Quisimos
- 1:05:38hacer ruido, golpeamos machetes contra troncos, les aventamos piedras y
- 1:05:43sólo salieron gruñidos desde distintas alturas como si respondieran a
- 1:05:48una orden. No se retiraron, sólo cambiaron de lugar y
- 1:05:53cuando una se movió hacia mí, alcancé a oír el
- 1:05:56chirrido de sus garras rascando la corteza. La rama vibró
- 1:06:01y me cayó polvo mezclado con plumas. La lámpara iluminó
- 1:06:06su torso, costillas marcadas, abdomen hundido, piel estirada que dejaba
- 1:06:11ver líneas oscuras, cruzadas como cicatrices antiguas. Luego olimos algo más,
- 1:06:18hierbas machacadas con sangre seca, ese olor se pega al
- 1:06:22paladar y no se va con agua. Regresamos al pueblo
- 1:06:27de madrugada con la garganta cerrada, nadie habló de una victoria,
- 1:06:31pues no habíamos sacado a nadie del monte ni roto
- 1:06:34nada de eso. Solo comprobamos que tenían un sitio de
- 1:06:39reunión y que ahí juntaban los restos. En las casas
- 1:06:43continuaban las fiebres, los niños sudaban y luego se enfriaban
- 1:06:47de golpe, las mujeres despertaban con marcas delgadas en los
- 1:06:51tobillos o en las muñecas, como si las hubieran tomado
- 1:06:54a la fuerza. Los hombres amanecían cansados, con punzadas al
- 1:06:59respirar profundo. El rumor se volvió uniforme, ellas usaban lo
- 1:07:04que robaban para debilitarnos, habían aprendido a cortar la fuerza
- 1:07:09del pueblo en pedazos, igual que separaban hueso de carne.
- 1:07:14A partir de esa noche dividimos turnos, para cuidar el
- 1:07:18claro y las entradas del monte, si el aleteo sonaba
- 1:07:22del lado norte, dos equipos cerraban las veredas de ese
- 1:07:25lado y otros dos se quedaban en los patios más expuestos.
- 1:07:30Hicimos señales con silbidos de distinta altura para avisar de
- 1:07:34los movimientos. Yo me quedé con el grupo que subía
- 1:07:38por la brecha de las piedras planas, ahí vimos algo nuevo,
- 1:07:41en la orilla de un arroyo, sobre una piedra húmeda,
- 1:07:45quedaban marcas dibujadas con un nodo rojizo. Eran figuras simples,
- 1:07:51cuerpos pequeños con cuatro líneas en cruz, repetidos en fila.
- 1:07:57Lavamos la piedra con agua del arroyo, pero al día
- 1:08:00siguiente las marcas reaparecieron en otra roca, a unos metros,
- 1:08:04como si alguien nos respondiera. Al tercer recorrido encontramos el
- 1:08:10claro ocupado, vimos cuatro o quizás cinco, cada una en
- 1:08:14su árbol, en círculo, con la cabeza inclinada hacia el centro.
- 1:08:19Las lámparas iluminaron poco y ellas giraron los rostros hacia
- 1:08:23la luz con molestia visible. Se oyó el chillido otra vez,
- 1:08:28más bajo y sostenido, en ese instante pensé en mi
- 1:08:31hermana y en su niña, pensé en las cunas movidas
- 1:08:35al centro del cuarto, y no me importó el miedo.
- 1:08:39Subí el machete y di un paso al claro, los
- 1:08:42demás se acomodaron a mi lado. Entendimos que ya no
- 1:08:46bastaba con vigilar, había que acabar con ellas. Esa madrugada,
- 1:08:51con el monte mirándonos desde arriba, comenzó la cacería. El
- 1:08:58miedo se volvió rabia, nadie quiso esperar otra noche, con
- 1:09:02el silbido encima de los techos ni otro amanecer con
- 1:09:05fiebre y moretones, reunimos a los hombres antes de que clareara.
- 1:09:10Cada quien revisó su machete, ajustó la lámpara y se
- 1:09:13colgó una cuerda corta para atar lo que hubiera que arrastrar.
- 1:09:18Acordamos señales simples, un silbido largo para avanzar, dos cortos
- 1:09:23para detenernos. Caminamos en fila, al frente íbamos cuatro, detrás,
- 1:09:30grupos de tres, guardando distancia para no golpearnos con los machetes.
- 1:09:36Las lámparas dibujaban conos de luz que cortaban el polvo suspendido,
- 1:09:41en el suelo aparecían marcas de arrastre, que se cruzaban
- 1:09:45con huellas de tres puntas. A cada tramo, un árbol
- 1:09:49mostraba rayas profundas de arriba hacia abajo, como si garras
- 1:09:53hubieran probado su fuerza ahí. Avanzamos y el aleteo se
- 1:09:59escuchó por la derecha, encima de una hilera de árboles,
- 1:10:03no era aleteo de ave ligera, era un aleteo de
- 1:10:06ave pesada, y supimos que eran ellas, esas malditas brujas
- 1:10:11nos estaban esperando. Cuando llegamos al claro, estaba ocupado por
- 1:10:17cinco figuras que colgaban de árboles distintos formando un círculo.
- 1:10:23Otras dos estaban en el suelo, agachadas sobre algo pequeño,
- 1:10:27en eso alzó la cabeza la que estaba al centro,
- 1:10:30y dejó ver su boca, tenía dientes largos, amarillentos desde
- 1:10:35la base, gastados en puntas. La piel se pegaba a
- 1:10:39los pómulos y los ojos no parpadeaban, su mano sujetaba
- 1:10:43un resto envuelto en tela infantil. La lámpara iluminó lo
- 1:10:48suficiente para reconocer un pie diminuto que aún conservaba color.
- 1:10:54Dos compañeros se quebraron por dentro, uno apretó el machete
- 1:10:57hasta ponerse blanco y otro se llevó la mano al pecho.
- 1:11:03La señal se dio sin palabras, entramos al claro con
- 1:11:06los machetes al frente, las lámparas quedaron colgando en ramas
- 1:11:10bajas para que alumbraran parejo. Ellas respondieron sin sorpresa, las
- 1:11:16que estaban arriba se soltaron y cayeron flexionadas, clavaron las
- 1:11:20garras y treparon a otra rama con rapidez de animal
- 1:11:23y las del suelo se incorporaron, se movían en diagonales,
- 1:11:28no de frente, como si calcularan ángulos de ataque. El
- 1:11:33primer choque fue seco, dos machetes contra dos garras, las
- 1:11:38chispas saltaron cuando el metal raspó la punta dura. Una
- 1:11:42garra marcó el antebrazo de un compañero y dejó tres
- 1:11:45líneas paralelas que abrieron piel hasta que la sangre bajó
- 1:11:49en hilo. Él respondió con un corte de lado a
- 1:11:53lado que pegó en costillas. Sonó hueco, como cuando uno
- 1:11:58golpea madera vieja, la figura reculó un paso y volvió
- 1:12:02a entrar con la boca abierta. Masticaba aire con dientes
- 1:12:06que parecían cuchillas, otro de los nuestros la embistió con
- 1:12:10el hombro y la tiró. En el suelo, la pateó
- 1:12:14al pecho y yo rematé con un golpe del machete
- 1:12:17a la altura del cuello. La carne se dio tarde,
- 1:12:21no salió gran chorro, apenas un escurrimiento espeso, y se
- 1:12:25quedó inmóvil con los ojos abiertos, sin gesto alguno. A
- 1:12:31la izquierda, dos pelearon contra una que giraba alrededor de
- 1:12:35un tronco, subía, se daba media vuelta y bajaba medio metro,
- 1:12:39para atacar con sus garras a la altura de la cara.
- 1:12:44Uno de los hombres levantó el machete por instinto y
- 1:12:47perdió tres dedos, cayó de rodillas y gritó. El otro
- 1:12:51lo cubrió y la bruja le arañó el cuello. La
- 1:12:55lámpara del segundo balanceó luz y sombra hasta que yo
- 1:12:59alcancé a entrar por la espalda con un corte en diagonal.
- 1:13:03El cuerpo se dobló como si le hubieran cortado cuerdas
- 1:13:06por dentro, se prendió del tronco con una sola garra,
- 1:13:10sin fuerza, y la empujamos con el pie para despegarla.
- 1:13:15Cayó de lado, se contrajó dos veces y se quedó
- 1:13:18en silencio. A la derecha, una de las brujas subió
- 1:13:24a lo alto y dio un salto largo, que la
- 1:13:26llevó encima de un compañero, se le clavó a la
- 1:13:29espalda con dos puntas y le mordió el cuello. Intentó
- 1:13:33sacudirla y otro le metió el machete por debajo del
- 1:13:37brazo de ella y la cortó. Pero la mordida de
- 1:13:41la bruja le arrancó un trozo de carne que cayó
- 1:13:44a la tierra y nuestro compañero colapsó con la mano
- 1:13:47en la herida. Se le fue el color de golpe,
- 1:13:51dos lo arrastramos a un borde, metimos trapo en el
- 1:13:54hueco y lo apretamos con la cuerda que cada uno traía.
- 1:13:58Respiró entrecortado y se quedó con los ojos mirando a
- 1:14:02ninguna parte. Uno se quedó junto a él con el
- 1:14:05machete en una mano y la otra presionando el nudo.
- 1:14:11El centro del claro se volvió un hervidero, gritos de
- 1:14:14hombres y gruñidos de ellas. El aleteo apareció encima de
- 1:14:19nuestras cabezas y dos figuras más entraron desde arriba con
- 1:14:23un chillido agudo. Las lámparas temblaron, alcancé a ver dientes
- 1:14:28pasar a un palmo de mi cara, olí saliva con
- 1:14:31olor a metal y hierba. Metí el machete por el
- 1:14:35costado y sentí resistencia de hueso, saqué y volví a
- 1:14:39entrar por la base del cuello. La figura me abrazó
- 1:14:42con las piernas, me arañó el costado y dejó tres
- 1:14:46marcas calientes. Me sacudí y caímos los dos, el machete
- 1:14:51se me fue de la mano, pero lo recuperé de
- 1:14:54un manotazo y corté al ras del suelo. La punta
- 1:14:58pegó en la piedra y la bruja dejó un quejido fino,
- 1:15:01como de bebé cansado, y se quedó quieta. Varias comenzaron
- 1:15:07a huir, no corrieron en línea recta, brincaban de tronco
- 1:15:11en tronco, usando sus garras como ancla, y dos pasaron
- 1:15:15sobre nuestras cabezas y se perdieron en dirección al arroyo.
- 1:15:20Otra intentó trepar por el árbol más alto y un
- 1:15:23compañero le pegó con la lámpara en la cara. Cayó mal,
- 1:15:27con las piernas dobladas hacia adentro, y otro le dio
- 1:15:31con el machete en el pecho, la rama cercana vibró.
- 1:15:35El aleteo siguió hacia el norte, tres de nosotros quisieron perseguirlas,
- 1:15:40pero el que mandaba el grupo indicó que no. Dijo
- 1:15:44en seco que primero se limpiaba el claro y se
- 1:15:47recogía a los nuestros. Revisamos alrededor, en una rama colgaba
- 1:15:53lo que quedaba de un recién nacido, envuelto en tela mojada,
- 1:15:57le faltaba aire en el pecho. Uno de los hombres
- 1:16:01lo tomó con cuidado, lo tapó más y lo acercó
- 1:16:04a la tierra blanda del centro. Al lado, sobre una
- 1:16:08piedra manchada, había una fila de figuras dibujadas con nodo rojizo,
- 1:16:13eran figuras demoníacas. A una distancia de dos pasos, encontramos
- 1:16:19un grupo de prendas pequeñas, se guardaron todas en una
- 1:16:23bolsa que uno traía para frijol y la bolsa quedó pesada.
- 1:16:29Contamos a los nuestros, había dos muertos, uno con el
- 1:16:32cuello abierto que ya no respiraba y otro con la
- 1:16:36cabeza golpeada contra una raíz, sin pulso. Cuatro heridos, uno grave,
- 1:16:42les hicimos camillas con ramas y chamarras. Amarramos los cuerpos
- 1:16:47con las cuerdas, pero antes de irnos, apilamos a las
- 1:16:51que cayeron del otro lado y les encendimos fuego. La
- 1:16:55luz de la madrugada se insinuó por encima de la arboleda,
- 1:16:59cuando levantamos a los heridos. El regreso fue lento, cada
- 1:17:05paso avisaba punzadas en costillas y brazos, en la orilla
- 1:17:09del pueblo ya esperaban mujeres con cubetas de agua y mantas.
- 1:17:14Vieron la bolsa y entendieron sin preguntas. Ese mismo día
- 1:17:18se abrió una fosa pequeña junto al camposanto y se
- 1:17:21enterraron los restos recuperados. No hubo velas, ni música, ni discursos,
- 1:17:28solo tierra que cae y manos que tapan. Las familias
- 1:17:32lloraron con fuerza contenida, la fiebre siguió por días y
- 1:17:36los moretones no se fueron de inmediato. Por la noche
- 1:17:40no se volvió a escuchar el silbido en los techos,
- 1:17:43pero los animales continuaron desapareciendo en los bordes de las parcelas.
- 1:17:50El monte apagó su ruido durante un tiempo y luego
- 1:17:53lo recuperó con tonos más graves. Yo me acuesto y
- 1:17:57miro la viga del cuarto sin querer mirar, con el
- 1:18:00cuerpo listo para el aleteo, digo por dentro que la
- 1:18:04sacamos del claro y que enterramos lo que alcanzamos a rescatar.
- 1:18:10pero sé que también, siguen ahí, esperando su momento para
- 1:18:14volver con más fuerza, para atacarnos y buscar su venganza,
- 1:18:18quizá se lleven más bebés, o quizá ya no, eso
- 1:18:22no lo sabremos hasta que suceda. Relatos Anónimos