Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Brujería En Mi Vida Diaria - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí en una casa,
- 0:15donde mi madre opinaba de todo, y esperaba que yo
- 0:18siguiera cada paso que ella marcaba. Conocí a mi esposa
- 0:23en una reunión familiar, organizada por una tía. Ayudaba en
- 0:27la cocina, sirvió los platos, rió con mis primos y
- 0:31cuando me tocó llevar las charolas, se ofreció a acompañarme
- 0:35hasta el patio. No hubo promesas ni juramentos, solo interés genuino.
- 0:41Me contó a qué se dedicaba, habló de su familia
- 0:44y dejó claro que trabajaba para salir adelante. Yo llevaba
- 0:49tiempo queriendo formar algo serio y encontré en ella un
- 0:52ritmo que me acomodó. Desde ese día empezamos a vernos
- 0:57con frecuencia, primero a la salida del trabajo y luego
- 1:01los fines de semana en la casa de mi abuela.
- 1:04Mi madre se enteró por comentarios de mis tías y
- 1:07reaccionó con frialdad. Me pidió que pensara mejor mis decisiones
- 1:12y soltó una frase que se me quedó clavada. Dijo
- 1:15que esa mujer me iba a desviar del camino. No
- 1:19me gritó ni montó un drama, fue peor, porque a
- 1:22partir de entonces, me habló con distancia medida, como si
- 1:26yo ya no perteneciera del todo a su círculo. La
- 1:31primera vez que las presenté, mi madre no hizo un
- 1:34gesto evidente, pero marcó la línea con detalles pequeños, fingió
- 1:39no escuchar preguntas, dejó el saludo sin respuesta completa, cambió
- 1:43de tema cuando mi esposa intentó contar algo personal. En
- 1:48la mesa, mientras los demás hablaban de la escuela de
- 1:51los sobrinos o del precio de la carne, ella lanzaba
- 1:55comentarios que parecían generales, pero apuntaban directo, decía que hoy
- 2:00cualquiera se arrima por interés, que uno debe cuidar el
- 2:04apellido y que las decisiones sentimentales podían arruinar a una familia.
- 2:11Yo sostenía la conversación con mi esposa, como si esos
- 2:14disparos no nos rozaran, aunque nos rozaban. Al salir de
- 2:19esa comida, mi esposa me tomó del brazo y me
- 2:22dijo en voz baja que no me preocupara, que ella
- 2:25sabía ganarse su lugar con hechos. Me aferré a esa
- 2:30idea y decidí mantener el trato con mi madre sin
- 2:33pleitos y seguir avanzando con la mujer que había elegido.
- 2:39Los días después se volvieron una especie de examen, en casa,
- 2:43mi madre me preguntaba por horarios, por dinero, por planes,
- 2:47y siempre aparecía el comentario venenoso, dijo que yo podía
- 2:51aspirar a más, que ella veía clara la falta de
- 2:55futuro en mi relación, que las mujeres listas se acomodan
- 2:58con hombres manejables y que a mí me veía dispuesto
- 3:01a ceder. En paralelo, mi esposa y yo armamos nuestra
- 3:07vida con pasos concretos, juntamos gastos, organizamos la despensa y
- 3:12definimos responsabilidades. Yo notaba en ella una firmeza silenciosa que
- 3:18me gustaba, mientras tanto, mi madre comenzó a ausentarse de
- 3:22reuniones familiares, donde sabía que nosotros estaríamos, cuando aparecía, mantenía
- 3:28los ojos en el teléfono o en la televisión, como
- 3:32si la sala estuviera vacía. Mis hermanos me decían que
- 3:36no la tomara tan a pecho, que siempre había sido dura,
- 3:40pero yo conocía ese tono suyo que avisa tormenta. La
- 3:45tensión reventó un domingo, llegué a su casa a dejarle
- 3:49unas compras y encontré la sala con un orden extraño.
- 3:53Había sacado del aparador algunas fotos antiguas y acomodó otras nuevas,
- 3:58quitó flores del jarrón y abrió todas las ventanas a
- 4:02pesar del viento. Dijo que no se sentía bien cuando
- 4:06mi esposa iba, que el ambiente se le cargaba y
- 4:09que yo no sabía con qué tipo de familia me
- 4:11estaba metiendo. Añadió que un hijo debe escuchar a su madre,
- 4:16porque una madre ve lo que un hijo no ve.
- 4:20Le respondí que la respetaba, pero que la decisión estaba tomada,
- 4:24me soltó la advertencia de que me iba a arrepentir. Clara,
- 4:29sin elevar la voz, la verdad me fui con un
- 4:31hueco en el estómago. Poco después empezaron los hechos raros,
- 4:37una mañana encontré un pájaro muerto en el patio. No
- 4:42tenía marcas de ataque, estaba tieso junto a la pileta,
- 4:45lo tiré a la basura y limpié el piso con
- 4:48agua y jabón. Dos días más tarde apareció otro, en
- 4:53el mismo punto, pensé en un gato del vecino o
- 4:56en veneno, así que revisé los bordes y no hallé rastro.
- 5:01A la semana se secaron tres macetas que cuidábamos desde
- 5:05meses atrás, el sustrato seguía húmedo, pero los tallos se
- 5:09pusieron quebradizos y las hojas se vinieron abajo. En el
- 5:13vecindario noté miradas que antes no estaban, vecinas que solían
- 5:17saludar apenas levantaron la barbilla al verme con mi esposa,
- 5:22un señor del taller me dijo con media sonrisa, que
- 5:25a veces uno se complica la vida por puro gusto,
- 5:28no lo discutí, seguí con mis pendientes. En casa, el
- 5:34ambiente empezó a sentirse pesado al final de la tarde,
- 5:38no busco adornar la idea, me refiero a una carga
- 5:41simple en el aire, como cuando se cocina algo fuerte
- 5:44y persiste el olor. Yo llegaba, abría las ventanas, barría
- 5:50el pasillo y pasaba un trapo húmedo por la mesa.
- 5:54A ratos escuchábamos pasos en la azotea, subí con una
- 5:58lámpara y vi tejas movidas por el viento y marcas
- 6:01de gato, nada fuera de lo normal. Aún así, el
- 6:05sueño se me fue volviendo ligero, mi esposa también notó cambios,
- 6:10por las noches se despertaba con un sobresalto y tardaba
- 6:13en recuperar el ritmo. En la mañana la veía más
- 6:17pálida de lo usual, trabajaba como siempre, pero con una
- 6:21fatiga que se le quedaba colgada en los hombros. Mi
- 6:26madre intensificó su postura, me llamó para decirme que yo
- 6:30ya no era el mismo, que esa mujer me tenía
- 6:33en otra frecuencia, que ya no atendía la casa como
- 6:36antes y que la familia se estaba rompiendo por mi terquedad.
- 6:41No discutí por teléfono, así que fui a verla, me
- 6:45recibió sin abrazo y sin propuestas. Dijo que ese vínculo
- 6:49me estaba hundiendo y que todavía estaba a tiempo de corregir.
- 6:53Le contesté que no iba a dejar a mi esposa,
- 6:56me sostuvo la mirada con frialdad y cerró la conversación
- 7:00con una frase cortante. Dijo que entonces me atuviera a
- 7:03las consecuencias. Salí con la cabeza hirviendo y el estómago revuelto,
- 7:09respiré en la banqueta, me subí al transporte y me
- 7:12prometí no volver. Las semanas siguientes la cosa escaló. Un
- 7:19día encontramos sal gruesa en el marco de la puerta,
- 7:23otro día, una cruz hecha con tierra junto a la
- 7:26base de limón. Soy práctico, barrí, eché la sal a
- 7:30la coladera, lavé con cloro, levanté la cruz y humedecí
- 7:34la tierra. No hablé de eso con nadie para no
- 7:38alimentar chismes. En paralelo, el comportamiento de algunos vecinos se
- 7:43volvió distante. En la tienda me atendieron con prisa, como
- 7:48si hubiera fila. Cuando no había nadie, en la parada,
- 7:52dos personas bajaron la vista al cruzar frente a mí.
- 7:56Fui anotando mentalmente esos cambios y seguí con mis responsabilidades,
- 8:00y proteger a mi esposa se convirtió en prioridad. Hubo
- 8:06un detalle que me dejó helado, al tender la cama
- 8:09encontré tres cabellos largos y muy oscuros en la almohada
- 8:12de mi esposa y ella tenía el cabello corto. Revisé
- 8:17la funda, la sacudí, levanté el colchón para descartar que
- 8:21se hubieran pegado de antes, pero todo estaba limpio. Esa
- 8:26noche me quedé despierto más de lo normal, escuchando cada
- 8:30crujido y cada roce de las cortinas, me repetí que
- 8:33la mente arma sombras cuando ya vienes con preocupación encima,
- 8:38pero la inquietud me ganó terreno. A partir de ese día,
- 8:42comencé a cerrar la casa con más cuidado y a
- 8:45revisar los candados del patio antes de dormir. La noticia
- 8:51que cerró esta etapa llegó de la forma más sencilla.
- 8:55Una vecina mayor, de esas que barren la banqueta al
- 8:58amanecer y saludan a todos, me llamó con un gesto
- 9:02discreto cuando pasé frente a su casa. Me habló con
- 9:06voz baja y firme y me dijo que había visto
- 9:09a mi madre subir la calle acompañado por una mujer
- 9:12conocida por sus trabajos oscuros, una que vivía del otro
- 9:16lado del canal y que no fuera ingenuo. Añadió que
- 9:20en el barrio todos saben quién es esa persona y
- 9:23para que la buscan, no me pidió dinero ni trato
- 9:26a cambio, sólo soltó la advertencia con la certeza de
- 9:29quien ha visto estas historias repetirse. Le di las gracias
- 9:34y caminé hacia la esquina, con la sensación de que
- 9:37el suelo perdía estabilidad. No quise especular, entendí que el
- 9:42conflicto había pasado de frases en la mesa a acciones concretas.
- 9:47Desde ese momento supe que mi vida con mi esposa
- 9:51necesitaba otra clase de defensa y que cualquier movimiento en
- 9:55falso nos iba a costar caro. El deterioro de mi
- 10:00esposa comenzó como una gripe tozuda, una mañana se levantó
- 10:04con escalofríos y un dolor apagado en la espalda, pero
- 10:07dijo que era cansancio. Al segundo día dejó el desayuno
- 10:12a la mitad y se acostó de nuevo con fiebre,
- 10:15compré suero, preparé sopas simples y calculé que en tres
- 10:18días regresaría a su ritmo. Al cuarto día vi lo evidente,
- 10:23el pantalón le quedaba flojo, la báscula marcó tres kilos menos.
- 10:28A la semana perdió apetito por completo y la fiebre
- 10:32se volvió una visitante fija que subía al anochecer. Yo
- 10:37controlaba el agua que tomaba, ventilaba la casa por la
- 10:41mañana y cerraba al caer la tarde para evitar corrientes,
- 10:45en los brazos le aparecieron manchas moradas del tamaño de
- 10:48una moneda, primero dos, luego cinco, luego una línea irregular
- 10:53que rodeaba el bíceps derecho. Las toqué con la yema
- 10:57de los dedos y sentí la piel tibia y sensible,
- 11:00como si esas marcas se hubieran puesto ahí desde dentro.
- 11:05La llevé con un médico general, la revisó con cuidado,
- 11:09pidió análisis y habló de un cuadro viral, dijo que
- 11:13el descanso ayudaría. A los tres días volví con los resultados,
- 11:18pero todo salió dentro del rango, el médico frunció los
- 11:22labios sin comentario y sugirió hidratación, vigilancia y reposo. En casa,
- 11:28la fiebre siguió. Volvimos una semana después con un internista,
- 11:34me pidió estudios más específicos, verificó hígado, riñones, tiroides, pero
- 11:40otra vez valores normales. Mi esposa lo miró con ojos
- 11:44cansados y él explicó que podía tratarse de estrés. De regreso,
- 11:50ella trató de caminar una cuadra para no perder fuerza
- 11:53y le faltó el aire antes de llegar a la esquina,
- 11:56la senté en una banca, apoyó la cabeza en mi
- 11:59hombro y noté la clavícula más marcada que nunca. Mientras
- 12:05su salud se adelgazaba, la casa cambió de humor, por
- 12:09las noches escuché crujidos en el corredor que no habían
- 12:12estado ahí. Conozco el sonido de las maderas viejas cuando
- 12:17baja la temperatura, pero esto venía en secuencias medidas, tres pasos, pausa,
- 12:23dos pasos, pausa. Me levanté con una lámpara y revisé
- 12:27cuarto por cuarto, abrí el closet, moví cajas, miré bajo
- 12:32la cama y en el baño, pero todo estaba en
- 12:35su sitio. Al volver a acostarme, los ruidos continuaron sobre
- 12:40el techo como si alguien dejara caer piedras en el domo,
- 12:43subí al día siguiente a revisar, encontré hojas secas y
- 12:47polvo arrastrado por el viento. Quité todo con una escoba
- 12:52y lavé el tragaluz, esa noche los golpecitos regresaron con
- 12:56más ritmo. Las sombras empezaron a cruzar frente a las
- 13:01ventanas al filo de la medianoche, primero pensé en los
- 13:04postes y en las ramas movidas por el viento. Un
- 13:08sábado me quedé de pie frente al ventanal con las
- 13:11luces apagadas para observar mejor, vi una silueta pasar de
- 13:15izquierda a derecha y detenerse justo fuera del cuadro. No
- 13:19me precipité, abrí la puerta, salí al patio y recorrí
- 13:23la pared lateral con una linterna. El pasillo estaba vacío,
- 13:29revisé el candado de la reja, seguía firme, de vuelta adentro,
- 13:33un olor áspero me golpeó al entrar a la recámara,
- 13:37algo parecido a ruda quemada mezclada con humo húmedo. Busqué
- 13:41el origen en los enchufes y en la cocina, ninguna
- 13:45parrilla encendida, ninguna fuga. El olor se desvaneció en minutos,
- 13:50como si alguien hubiera ventilado a propósito. Con los días,
- 13:56los animales cambiaron su conducta, el gato de la vecina,
- 14:00que cruzaba cada tarde para tumbarse en el escalón y
- 14:03tomar sol, dejó de acercarse al patio, se quedaba del
- 14:07otro lado mirando fijo hacia la puerta y luego se
- 14:10iba sin maullar. Los perros de la cuadra, que ladraban
- 14:15por cualquier cosa, callaban de golpe cuando yo salía a
- 14:18tirar la basura después de cenar. Solo se oían sus
- 14:23pasos moviéndose hacia el fondo de los patios. Un colibrí
- 14:27que bebía del bebedero que colgamos frente a la cocina
- 14:30dejó de aparecer. A la semana noté que los gorriones
- 14:34hacían un rodeo extraño y pasaban altos, como si evitaran
- 14:38una franja invisible sobre el techo. Empecé a encontrar cabellos
- 14:44largos y oscuros en la almohada de mi esposa, ella
- 14:47usa el cabello corto desde hace años, al principio aparecieron dos,
- 14:52en diagonal, como si los hubieran dejado caer desde arriba.
- 14:56Los retiré con la mano y sacudí la funda, a
- 15:00la mañana siguiente había tres, más brillantes, pegados por el sudor.
- 15:06Cambié la ropa de cama, lavé todo con agua caliente
- 15:09y colgué al sol. Esa noche se repitió, revisé nuestro
- 15:14baño y el drenaje por si una corriente extraña arrastraba
- 15:18basura desde arriba, pero nada. Miré el marco de la
- 15:22ventana por si quedaban atrapados en alguna rendija, pero no
- 15:26había nada. Mi esposa, agotada, dijo que le daba igual,
- 15:32que quería dormir sin escalofríos, me quedé sentado en la
- 15:35orilla vigilando su respiración, tardó en conciliar el sueño y
- 15:40despertó sobresaltada a las 3, con un dolor punzante bajo la
- 15:44costilla izquierda. Volvimos al médico, solicitó otro panel completo, revisó
- 15:51niveles de hierro, vitamina D y glucosa. Recomendó reforzar la
- 15:57dieta con proteína y descanso absoluto, mencionó que tal vez
- 16:01el cuadro combinaba un virus corto con una anemia leve,
- 16:05agradecí las explicaciones, recogí recetas y salí con la bolsa
- 16:10de medicamentos. En casa, ella comió dos cucharadas y apartó
- 16:15el plato con gesto de náusea. Los morados del brazo
- 16:18no cedían. De hecho, aparecieron dos nuevos en el muslo.
- 16:23No eran raspones ni piquetes. Formaban figuras irregulares como derrames subcutáneos.
- 16:30Puse compresas tibias para aliviar la molestia y pasé un
- 16:33paño húmedo por el cuarto, como si limpiar pudiera barrer
- 16:37la pesadez. La familia restó importancia, mis hermanos dijeron que
- 16:44todos pasamos por rachas de enfermedad y que el cuerpo
- 16:47se ajusta, mi tía aseguró que el estrés pega fuerte
- 16:50y que lo mejor era no pensar cosas raras. Mi
- 16:54madre evitó verme a solas y cuando coincidimos en la
- 16:58casa de una prima, se sentó lejos y habló con
- 17:01otras personas todo el tiempo. Al despedirme, lanzó una frase
- 17:06dirigida a la sala, sin mirarme, dijo que yo había cambiado,
- 17:11que mi carácter ya no era el de antes y
- 17:13que la pareja que uno elige lo define para bien
- 17:16o para mal. Entendí el mensaje, y respondí con educación
- 17:21y me fui sin armar una escena, pero esa noche,
- 17:24la fiebre de mi esposa subió y su piel ardía
- 17:27como estufa en el antebrazo. Tomé la toalla, la mojé
- 17:31con agua fresca y la sostuve hasta que el termómetro
- 17:34bajó un grado. La atmósfera se volvió espesa al caer
- 17:40la tarde. El aire olía a metal cuando cruzaba el
- 17:44pasillo que da a los cuartos, abría las ventanas para
- 17:47ventilar y a los diez minutos el olor regresaba con
- 17:50una nota amarga, como de hojas tostadas. Entre las dos
- 17:55y las cuatro de la madrugada, sentía un peso claro
- 17:58en la nuca, una vigilancia terca. No hablo de fantasmas
- 18:03ni de ideas vagas, describo una certeza física, la misma
- 18:08que se siente cuando alguien te observa desde la puerta.
- 18:12Me levantaba, recorría la casa, ajustaba los cerrojos y regresaba
- 18:17a la cama sin lograr un sueño profundo. A esa hora,
- 18:22los ruidos en el techo cesaban y el pasillo quedaba
- 18:25tan quieto que cada gota del fregadero se escuchaba con precisión.
- 18:31Una madrugada, el cuerpo me despertó con un brinco, no
- 18:35fue sonido ni sueño, abrí los ojos con la sensación
- 18:38de haber recibido una llamada muda, miré hacia la puerta
- 18:42de la recámara y vi el pasillo encuadrado por el marco.
- 18:46Al fondo, frente al cuarto de servicio, estaba una mujer
- 18:50de pie, no distinguí facciones, medí su tamaño por la
- 18:54altura donde termina el azulejo, un poco más baja que yo,
- 18:58hombros delgados, cabello suelto que caía sobre el pecho. No
- 19:03avanzó ni retrocedió, parpadeé para aclarar la vista y el
- 19:07marco quedó vacío, como si la hubieran levantado del suelo
- 19:11con una cuerda invisible. El aire entró denso con un
- 19:15olor a hierbas quemadas, ruda y algo más, parecido a
- 19:19copal humedecido. Me quedé sentado en la cama con la
- 19:23espalda recta, la mano en el borde del colchón y
- 19:26la mirada clavada en el pasillo hasta que amaneció. Cuando
- 19:31la luz entró por la cocina y tocó el piso
- 19:33del corredor, el olor se disipó como humo que se
- 19:36deshace en capas, mi esposa durmió a ratos, sudada y pálida,
- 19:41y yo entendí que lo que fuera que había empezado,
- 19:44ya nos tenía marcados dentro de la casa. Decidí buscar
- 19:49respuestas por mi cuenta, no podía seguir ignorando las señales,
- 19:53y el comentario de la vecina sobre la mujer del
- 19:57canal no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. Pregunté
- 20:01con discreción en la tienda y en la tortillería, sin
- 20:04mencionar nombres. Bastó de escribir a mi madre y a
- 20:08la mujer que la acompañaba para que dos personas me
- 20:11señalaran el mismo sitio, una casa vieja en lo alto
- 20:15de una loma, rodeada por huertos descuidados y cercas improvisadas
- 20:20con alambre oxidado. Me dijeron que ahí vivía una mujer
- 20:24que ayudaba en asuntos delicados y que muchos preferían no nombrar.
- 20:29Esa tarde tomé camino a pie, subí por una vereda empinada,
- 20:33con tierra suelta y raíces expuestas, que servían de escalones naturales.
- 20:38Al llegar, la primera impresión fue de abandono, las paredes
- 20:44estaban manchadas de hollín hasta media altura, las ventanas cubiertas
- 20:48con trapos descoloridos y un olor penetrante a humo y hierbas.
- 20:53Salía por una rendija en el techo. Golpeé la puerta
- 20:58de madera, reforzada con clavos viejos, pero nadie respondió al principio,
- 21:03pero escuché el crujir de un piso de madera y
- 21:06un arrastre de sandalias. La puerta se abrió sin aviso,
- 21:10y frente a mí apareció una mujer delgada, de edad indefinida,
- 21:15con el cabello recogido en un chongo mal hecho y
- 21:18una mirada sin emoción, vestía una blusa bordada y un
- 21:21reboso oscuro que le cubría los hombros. Me preguntó con
- 21:26calma que buscaba, no supe cómo empezar, así que solté
- 21:30lo directo, le dije que sabía que mi madre había
- 21:33estado ahí. Ella no reaccionó con sorpresa, solo se hizo
- 21:38a un lado para dejarme pasar. Dentro, el ambiente era
- 21:43más pesado que afuera, la luz entraba débil por una
- 21:47ventana pequeña, las paredes tenían manchas negras de humo, como
- 21:51si hubieran quemado incienso durante años sin limpiar. Había jaulas
- 21:57con gallinas negras apiladas en un rincón, cacareaban bajo, inquietas,
- 22:02pero el centro de atención era un altar improvisado, una
- 22:06mesa de madera cubierta con velas consumidas, restos de cera
- 22:10en capas, frascos con líquidos turbios, fotografías viejas clavadas con alfileres,
- 22:16ramas secas atadas con hilo rojo y figuras de barro ennegrecidas.
- 22:20El olor era una mezcla de hierbas quemadas y aceite rancio.
- 22:26Me quedé de pie, incómodo, mientras ella se sentaba en
- 22:30una silla, y me dijo que mi madre le había
- 22:33pedido un trabajo, no lo negó ni lo suavizó, habló
- 22:36con naturalidad, como si contara que le habían encargado coser
- 22:40una prenda. Dijo que el encargo era separar a mi
- 22:44esposa de mí, y que le habían dado suficiente información
- 22:48personal para abrir camino. Le pregunté qué podía hacer para deshacerlo.
- 22:54Ella sostuvo la mirada y dijo que eso no estaba
- 22:57en sus manos. Explicó que un trabajo hecho con cosas
- 23:01entregadas por un familiar directo se arraiga más fuerte. Dijo
- 23:06que la sangre pesa y que lo que se amarra
- 23:08así no se suelta fácil y me aseguró que no
- 23:11tenía nada en contra de nosotros, que sólo cumplió lo
- 23:15que se le pidió y que el costo de revertirlo
- 23:18sería alto, en esfuerzo y en sacrificio. No ofreció más detalles,
- 23:24me levanté sin despedirme, ella no trató de detenerme ni
- 23:27de negociar, salí con el pecho apretado y bajé la
- 23:31vereda casi corriendo, con el viento frío pegando en la cara.
- 23:36Los días siguientes fueron densos, mi esposa empeoró, ya no
- 23:41podía caminar más de unos metros sin sentarse y la
- 23:44fiebre se mantenía incluso con medicamentos. Sus ojos estaban hundidos
- 23:49y su piel había tomado un tono amarillento que ningún
- 23:52doctor supo explicar. Dormía intermitente, con pesadillas que la hacían
- 23:58mover las manos como si se defendiera de algo, yo
- 24:01pasaba las noches despierto, sentado en la orilla de la cama,
- 24:05repasando cada detalle de la conversación con esa mujer. El
- 24:10pasillo de nuestra casa se volvió un corredor de sombras,
- 24:13cualquier reflejo en las ventanas me ponía alerta, el olor
- 24:17a hierbas quemadas aparecía al azar, en la cocina, en
- 24:21la sala, incluso en el baño después de bañarme. Llegué
- 24:26a revisar las coladeras y los enchufes buscando una causa lógica,
- 24:30pero no encontré nada. La familia seguía ajena, mis hermanos
- 24:36decían que exageraba, que los médicos sabían más que cualquier rumor,
- 24:41mi madre se mostraba distante. No atendía mis mensajes y
- 24:46cuando llamaba, respondía con frases cortas, así que decidí enfrentarla directamente,
- 24:52fui a su casa una tarde lluviosa, entré sin anunciarme
- 24:56y la encontré en la sala, sentada en su sillón favorito, tejiendo.
- 25:01Me acerqué y le pregunté si había hecho algo contra nosotros,
- 25:05ella no fingió sorpresa ni se hizo la ofendida. Dijo
- 25:10que lo hizo por mi bien, que esa mujer no
- 25:12era para mí, que estaba cegado y que la familia
- 25:15se estaba desmoronando. Su tono era frío, sin arrepentimiento, y
- 25:21me acusó de darle la espalda, de elegir a una
- 25:24extraña sobre mi sangre, y dijo que era mejor que
- 25:27las cosas se rompieran ahora que más tarde. Escucharla me
- 25:32heló la sangre, no intenté convencerla, pues supe que no
- 25:36cambiaría de opinión. Me levanté, le dije que a partir
- 25:40de ese día no la volvería a ver, y me
- 25:43fui sin esperar respuesta, desde la puerta sentí su mirada
- 25:47clavada en mi nuca como una sentencia. Esa noche empecé
- 25:52a empacar lo esencial, guardé documentos, ropa y algunas fotos,
- 25:57llamé a un primo que vivía en otra ciudad y
- 25:59le pedí apoyo, aceptó sin hacer preguntas. Dos días después
- 26:05subimos al autobús, mi esposa estaba tan débil que apenas
- 26:09podía mantenerse despierta, el trayecto fue largo, dormimos en un
- 26:13cuarto prestado durante semanas, alejados de todo. Poco a poco
- 26:19su salud mejoró, recuperó algo de peso y la fiebre cedió.
- 26:24Yo trabajaba en lo que saliera, mientras ella se recuperaba despacio,
- 26:28no le conté toda la verdad, solo supo que teníamos
- 26:31problemas con mi madre y que necesitábamos distancia. Pasaron meses
- 26:38antes de establecer un hogar propio, cambié de número, cerré
- 26:42cuentas y corté todo contacto con la familia, nunca respondí
- 26:46a los mensajes de mis hermanos ni a las llamadas
- 26:49perdidas y mi madre no intentó buscarme. Supe por terceros
- 26:54que seguía con sus rutinas de siempre, como si nada
- 26:57hubiera pasado, mi esposa logró volver a su empleo y
- 27:01retomamos una vida tranquila en apariencia, sin embargo, esa calma
- 27:05no borró la sensación que se había instalado en mí.
- 27:09Cada vez que cruzo un pasillo oscuro, siento la misma
- 27:13presencia que aquella noche en que vi a la mujer
- 27:16parada al fondo, cuando camino solo, percibo pasos detrás que
- 27:20se disuelven al voltear. He despertado más de una vez
- 27:24con el olor de ruda quemada en la almohada, aunque
- 27:27no hay nada en la habitación. Decidí cortar la relación
- 27:33con mi madre para salvar a mi esposa, y esa
- 27:35fue la única decisión que me mantuvo firme. Años después,
- 27:40no tengo contacto con mi familia y vivo en una
- 27:43ciudad donde nadie conoce nuestra historia, pero no puedo afirmar
- 27:47que el trabajo de aquella mujer haya terminado. Hay noches
- 27:52en que cierro los ojos y veo su casa de
- 27:54paredes ennegrecidas, el altar repleto de velas consumidas y sus
- 27:59ojos sin expresión, mientras me decía que no tenía motivos personales,
- 28:03que sólo cumplía un encargo. Esas imágenes vuelven como recordatorios
- 28:09silenciosos de que las raíces familiares pueden ser más peligrosas
- 28:14que cualquier enemigo desconocido y que algunas decisiones, aunque necesarias,
- 28:19dejan marcas que no se borran. Vivía con mi familia
- 28:29en una casa de adobe a las afueras del pueblo,
- 28:32en la parte donde el camino se hace de tierra
- 28:35y los cerros se miran cerca. Mi padre la había
- 28:39levantado con sus manos hacía muchos años, y aunque era sencilla,
- 28:44resistía los vientos y la lluvia. Detrás quedaba el corral,
- 28:49con las gallinas, un cerdo y el perro que dormía
- 28:52junto al tronco, donde colgábamos los costales. Por las noches
- 28:57se oía el canto de los grillos y, a veces,
- 29:00los balidos lejanos de las cabras de los vecinos. Era
- 29:04un lugar tranquilo y casi nunca pasaba nada fuera de
- 29:08lo normal. Aquella semana había llovido mucho, la tierra estaba
- 29:14blanda y el aire olía a humedad. Me levantaba temprano
- 29:19para limpiar el corral, echarles maíz a las gallinas y
- 29:23revisar que no se metieran animales del monte. Una noche,
- 29:28mientras todos dormían, escuché pasos afuera, justo donde guardábamos el alimento.
- 29:34Sonaban lentos, con el peso de algo que se movía despacio.
- 29:40Pensé que sería algún perro o mapache buscando restos, pero
- 29:44el ruido duró varios minutos. El perro ladró con fuerza,
- 29:48y luego se cayó, como si hubiera visto algo que
- 29:52lo dejó quieto. Esperé un rato con la lámpara en
- 29:56la mano, pero no salí. El viento soplaba fuerte y
- 30:01movía la lámina del tejado. Al amanecer fui a revisar,
- 30:06la tierra frente al gallinero estaba removida, como si alguien
- 30:09hubiera escarbado. Me agaché y vi un pedazo de trapo sobresaliendo,
- 30:15lo jalé con cuidado y salió una bolsa pequeña, envuelta
- 30:19con más telas sucias y amarrada con un cordón rojo.
- 30:23Estaba húmeda, pesada y tenía un olor fuerte, como carne podrida.
- 30:30La abrí ahí mismo. Adentro había un trozo de tela
- 30:34con manchas oscuras, mechones de cabello enredados y una figura
- 30:39pequeña hecha con huesos amarrados con el mismo hilo rojo.
- 30:43Eran huesos finos, de algún animal chico, tal vez un
- 30:47pollo o una rata. No entendí por qué alguien habría
- 30:51dejado eso enterrado justo frente a mi corral. Me quedé
- 30:56mirándolo un buen rato. No quise decir nada a mi familia,
- 31:02pensé que si se enteraban, mi madre se iba a asustar.
- 31:06Pues en el pueblo se hablaba de cosas de brujas,
- 31:09de mujeres que hacían trabajo cerca del monte, pero yo
- 31:13nunca había creído en eso. Tomé la bolsa y la
- 31:16llevé al patio, detrás de la casa, donde hacíamos las fogatas.
- 31:21Le eché gasolina y le prendí fuego. Al principio ardió bien,
- 31:27pero luego, sin viento ni agua, la llama se apagó.
- 31:32La encendí otra vez y volvió a pasar lo mismo,
- 31:35el humo salía con un olor agrio que se quedaba
- 31:38pegado en la nariz. Me dio una sensación extraña, como
- 31:43si me observaran desde los cerros. Lo tiré todo al
- 31:47arroyo que pasaba detrás de la casa, el agua estaba
- 31:51turbia por la lluvia y la bolsa se hundió rápido.
- 31:55Regresé y limpié el lugar donde la había encontrado, echando
- 31:59tierra encima del hueco. El resto del día lo pasé
- 32:04con un malestar que no supe explicar. La cabeza me
- 32:08dolía y sentía un zumbido leve, como si tuviera un
- 32:12insecto dentro del oído. En la tarde el perro volvió
- 32:16a ladrar hacia el monte y las gallinas no quisieron
- 32:19dormir en su rincón habitual. Miraban todas hacia el mismo punto,
- 32:25como si vieran algo entre los árboles. Esa noche no
- 32:30pude dormir bien, pues el zumbido seguía y me costaba
- 32:34respirar por la nariz. Salí al patio para despejarme, el
- 32:39cielo estaba despejado y la luna iluminaba la tierra mojada.
- 32:44No había viento, pero las ramas del pirul se movían,
- 32:48en eso sentí un calor fuerte en la nuca, como
- 32:51si alguien me soplara, giré la cabeza y no había nadie.
- 32:57Entré rápido, cerré la puerta y me recosté sin quitarme
- 33:00la ropa. Tardé mucho en dormirme, pues cada tanto me
- 33:05parecía oír el mismo sonido de pasos afuera del corral,
- 33:09sólo que más lentos y más pesados. A la mañana siguiente,
- 33:14el perro no estaba en su lugar, lo encontré lejos,
- 33:18junto al arroyo, temblando y con el hocico lleno de lodo.
- 33:23Durante el desayuno, mi madre comentó que el agua del
- 33:27pozo amaneció con un color raro, entre gris y verdoso.
- 33:32Mi padre dijo que era por la tierra revuelta de
- 33:34las lluvias, yo no dije nada y pasé el día
- 33:38con una sensación de cansancio, como si hubiera trabajado toda
- 33:42la noche. El zumbido en la cabeza no paraba y
- 33:46el calor en la nuca se hacía más fuerte cuando
- 33:49caía la tarde. Volví al corral antes de que oscureciera,
- 33:54el mismo lugar donde había encontrado la bolsa parecía otra
- 33:58vez removido. Había marcas recientes en la tierra, como si
- 34:03alguien hubiera escarbado de nuevo. Me quedé ahí parado un rato,
- 34:08mirando el cerro. La luz del sol ya se escondía
- 34:12detrás de la loma, y todo empezaba a ponerse color naranja.
- 34:18Por dentro sentí que algo no estaba bien, no era miedo,
- 34:22era una incomodidad, una especie de aviso. Tapé otra vez
- 34:26el hueco, puse piedras encima y amarré mejor el portón
- 34:30y me aseguré de que el perro quedara adentro. Esa
- 34:35noche el zumbido fue más fuerte, ya no lo sentía
- 34:39solo en la cabeza, sino también en el pecho. Me
- 34:43costaba mantener los ojos abiertos, pero tampoco podía dormir, pues
- 34:48cada vez que lo cerraba, veía la forma de los
- 34:51huesos que había dentro de la bolsa, atados con ese
- 34:54hilo rojo, moviéndose despacio entre la ceniza. El aire dentro
- 35:00del cuarto se sentía pesado y caliente, volteé hacia la
- 35:04ventana y vi que el vidrio tenía marcas, como si
- 35:07alguien lo hubiera tocado con los dedos llenos de tierra.
- 35:11Me levanté para limpiarlo, pero al hacerlo vi mi reflejo
- 35:15y noté que la piel de mi cuello estaba enrojecida,
- 35:19justo donde había sentido el calor. Me eché agua fría,
- 35:24pero no bajó y la piel me ardía. Volví a
- 35:28acostarme y, en medio de ese malestar, escuché de nuevo
- 35:32el movimiento del corral, pero esta vez no eran pasos,
- 35:36sonaba como si alguien estuviera raspando la tierra con las manos.
- 35:42No me animé a salir, me quedé quieto, esperando a
- 35:46que amaneciera. Cuando el primer gallo cantó, el zumbido se detuvo,
- 35:51afuera se oían los ruidos del campo, los pájaros y
- 35:55el viento leve, pero en el aire quedaba un olor
- 35:58a tierra mojada mezclado con algo más, como ceniza o
- 36:01grasa quemada. Esa fue la primera noche en que sentí
- 36:06que algo o alguien había comenzado a acercarse a mi casa.
- 36:13Pasaron los días y empecé a sentirme peor. Apenas dormía
- 36:17dos o tres horas seguidas y cuando lo lograba, despertaba sudando,
- 36:22con el corazón acelerado. En el día andaba mareado, sin
- 36:27ganas de comer y la cabeza me pesaba. En las noches,
- 36:31el calor en la nuca se hacía insoportable y el
- 36:34zumbido volvía, más agudo, como si me estuvieran soplando dentro
- 36:39del oído. Los animales también empezaron a comportarse distinto. Las
- 36:46gallinas dejaron de poner, se quedaban acurrucadas en las esquinas
- 36:50del gallinero con las plumas erizadas. El cerdo, que siempre
- 36:56hacía ruido al amanecer, ya no gruñía. Se la pasaba echado,
- 37:01con los ojos abiertos, sin moverse. Pero el que más
- 37:05me preocupaba era el perro. A partir de esa semana
- 37:10empezó a aullar mirando hacia el cerro, no era un
- 37:13aullido común, sino uno largo, profundo, de esos que hacen
- 37:17los perros cuando huelen algo que no entienden. Cada noche
- 37:21lo hacía a la misma hora, poco después de la medianoche,
- 37:25y sólo se callaba cuando empezaban a cantar los gallos.
- 37:31Una madrugada, cansado de no dormir, salí al patio con
- 37:35la lámpara. El aire estaba frío y quieto, caminé hacia
- 37:40el corral. El perro miraba fijo hacia el alambrado, seguí
- 37:44la dirección de su mirada y vi una figura parada
- 37:47junto al alambre. Era alta y delgada, con el cabello
- 37:52largo cayéndole por la cara. No se movía, solo estaba ahí,
- 37:57mirando hacia la casa. Me quedé inmóvil con la lámpara
- 38:01temblando en la mano. Alumbré directo, pero la luz no
- 38:06alcanzó bien, y el reflejo de la humedad en el
- 38:09pasto me molestaba, y cuando por fin di un paso,
- 38:12la figura ya no estaba. Caminé hasta el cerco, pero
- 38:17no había nadie, ni huellas visibles, pero el perro seguía inquieto,
- 38:22volví adentro sin decirle nada a nadie, pero dormí todavía menos.
- 38:28Al día siguiente, cuando el sol salió, volví al mismo punto.
- 38:33Esta vez sí encontré huellas, pequeñas, y hundidas en la
- 38:37tierra blanda. Llegaban desde afuera del cerco y se detenían
- 38:42justo en la orilla del corral, después de ahí no
- 38:45seguían a ningún lado. Mi madre notó que estaba pálido
- 38:50y me preguntó si me sentía bien, le conté que
- 38:53me dolía la cabeza y que no dormía. Mientras preparaba
- 38:58el café, dijo que probablemente me había asustado con algo
- 39:01del cerro, y luego añadió que hacía muchos años, allá arriba,
- 39:06había vivido una mujer sola. La gente decía que hacía
- 39:11cosas raras, que curaba y también enfermaba a la gente,
- 39:14y algunos aseguraban que tenía tratos con el diablo. Mi
- 39:19padre la había visto una vez, según contaba, y juraba
- 39:23que tenía los ojos blancos, pero la encontraron muerta dentro
- 39:27de su choza y nadie quiso enterrarla. Desde entonces, el
- 39:32cerro quedó solo. Esa historia me dio vueltas todo el día,
- 39:38pensaba en la figura que vi junto al alambre y
- 39:41en las huellas sin rastro de salida. No podía concentrarme
- 39:45en nada, la verdad me sentía vigilado. Cada vez que
- 39:50salía al patio, sentía que alguien me miraba desde lejos.
- 39:56En la casa, el ambiente se sentía pesado, más caluroso
- 40:00que de costumbre. Cuando me sentaba a descansar, oía pasos
- 40:05suaves en la tierra, cerca de las ventanas, y luego
- 40:09un silencio total. Esa noche, mientras trataba de dormir, soñé
- 40:15con la misma figura parada en la puerta del cuarto.
- 40:19No se movía, solo se le alcanzaba a ver el
- 40:22cabello cubriéndole la cara y en el sueño respiraba fuerte.
- 40:27Me desperté sobresaltado y sentí la misma respiración, pero esta
- 40:31vez no era sueño. Venía del otro lado de la puerta.
- 40:38Me quedé quieto, con los ojos abiertos. El zumbido se
- 40:42mezclaba con el sonido de la respiración. Duró unos segundos
- 40:47y luego se fue. Escuché pasos lentos alejándose por el pasillo,
- 40:52el perro volvió a aullar, esta vez más cerca. Me
- 40:57levanté y abrí la puerta de golpe, pero no había nadie.
- 41:02En el suelo quedaban marcas, como si alguien hubiera pasado.
- 41:07Seguí el rastro hasta la puerta trasera de la casa.
- 41:11El aire entraba helado y el pestillo estaba corrido hacia afuera,
- 41:15cerré con fuerza y eché el seguro. Volví al cuarto
- 41:20sin mirar atrás. El día siguiente amaneció con neblina espesa,
- 41:26no se veía el cerro ni el camino, todo estaba
- 41:29cubierto por un tono gris. Cuando fui al corral, las
- 41:34gallinas seguían sin poner, había plumas regadas y un olor extraño,
- 41:38como a grasa rancia. El perro no se separaba de
- 41:42mí y se notaba nervioso, con el lomo erizado. Mi
- 41:48madre volvió a mencionar a la mujer del cerro, me
- 41:51dijo que cuando ella era niña, su abuela le contó
- 41:54que esa mujer hacía amarres, entierros y maldiciones, y que
- 41:59siempre buscaba tierra de corrales o agua de pozos para
- 42:02sus cosas. Que cuando moría alguien y la tierra quedaba fresca,
- 42:07la visitaba de noche. Me quedé callado, mirando el monte
- 42:12cubierto por la neblina, no creía del todo, pero lo
- 42:15que había visto no lo podía negar. Esa noche, antes
- 42:21de acostarme, puse una cubeta con agua junto a la puerta.
- 42:26No sé por qué lo hice, solo sentí que debía hacerlo.
- 42:30El zumbido empezó otra vez, me dolían los ojos y
- 42:34el cuello me ardía, y a ratos me parecía ver sombras.
- 42:39Cerré los ojos un momento, y cuando los abrí, la
- 42:43puerta estaba entreabierta. Me quedé helado. Se movía despacio, como
- 42:49si alguien la empujara con la mano. La cubeta se
- 42:53tambaleó y el agua se derramó en el suelo. En eso,
- 42:58escuché un roce en la tierra del patio, un sonido seco,
- 43:02como si alguien caminara sobre las hojas. Tomé la lámpara
- 43:07que tenía junto a la cama y la encendí. El
- 43:11haz de luz salió directo hacia la puerta, pero no
- 43:14vi a nadie, solo el marco abierto, la cortina moviéndose
- 43:18hacia adentro y ese aire frío que parecía venir del cerro.
- 43:24Me acerqué sin hacer ruido y el perro ladró, primero
- 43:27una vez, luego otra, más desesperado. Lo llamé y nada.
- 43:34El ruido del corral volvió a oírse, el mismo de
- 43:37aquella primera noche, sólo que más fuerte, como si algo
- 43:41raspaba la tierra otra vez. Avancé hasta la puerta del
- 43:47patio y la empujé con la lámpara levantada. La luz
- 43:51alumbró el suelo húmedo y vi que el portón del
- 43:53corral estaba abierto. En el borde, junto al alambrado, se
- 43:59movía una sombra larga y delgada, que se deslizaba despacio,
- 44:03mirando hacia la casa. No alcancé a distinguirle la cara,
- 44:08pero sí el cabello suelto, negro y brillante bajo la luz.
- 44:11El perro ladró una última vez y se cayó, la
- 44:17figura desapareció entre la neblina del cerro. Me quedé parado
- 44:21sin poder moverme, con la lámpara temblando en la mano.
- 44:26La puerta del cuarto seguía abierta detrás de mí y
- 44:29el aire que entraba por ella ya no estaba frío.
- 44:33Era tibio y traía un olor que no conocía, una
- 44:37mezcla de lodo, ceniza y algo más que me hizo
- 44:41sentir que lo que había empezado con aquella bolsa enterrada
- 44:44no había terminado todavía. Esa mañana decidí subir al cerro,
- 44:51ya no aguantaba la inquietud ni el cansancio. Le pedí
- 44:55a mi tío que me acompañara, porque conocía bien esos terrenos.
- 45:00Era hombre serio, de los que no se asustan fácil.
- 45:04Cuando le conté lo que había pasado, no dijo nada
- 45:07al principio, solo encendió un cigarro y me dijo que
- 45:11saliéramos temprano, antes de que el sol pegara fuerte. Caminamos
- 45:17casi una hora cuesta arriba, el sendero estaba lleno de
- 45:21piedras húmedas y los arbustos nos raspaban las piernas. Desde
- 45:26arriba se alcanzaba a ver la casa, pequeña, con el
- 45:30humo del fogón saliendo por la parte de atrás. El
- 45:34viento traía olor a tierra mojada y a hojas secas.
- 45:38A medida que avanzábamos, el ambiente se sentía más pesado,
- 45:42no era el calor ni la caminata, era otra cosa,
- 45:46y todo estaba callado. Llegamos a una zona despejada, donde
- 45:52la tierra estaba removida y había restos de ceniza. En
- 45:57el centro, medio cubiertos por ramas, encontramos pedazos de veladoras blancas,
- 46:02plumas de gallina pegadas en el suelo y una bolsa
- 46:06igual a la que había encontrado junto al corral. Estaba
- 46:10rota y dentro tenía los mismos huesos atados con hilo rojo.
- 46:15El olor era igual de fuerte, un olor que se
- 46:17metía en la garganta. Mi tío se agachó, revisó el
- 46:23contenido con una rama y dijo que eso era brujería,
- 46:26que ese tipo de cosas se hacían para enfermar a
- 46:30la gente. Luego agregó que había visto varios entierros así
- 46:35cuando trabajaba en los ranchos del norte y que siempre
- 46:38los hacían en lugares donde antes vivió alguien que sabía.
- 46:44Tapamos todo con tierra y piedras, sin hablar mucho. Antes
- 46:49de bajar, miré hacia el cerro. Entre los matorrales se
- 46:53notaba una especie de claro, como si alguien hubiera limpiado
- 46:57la tierra en forma de círculo. Había marcas de ceniza
- 47:02reciente y restos de una fogata apagada. Mi tío me
- 47:06dijo que mejor no tocáramos nada más y que si
- 47:09veía algo raro otra vez, no lo enfrentara solo. De regreso,
- 47:16el perro no salió al paso, moviendo la cola, pero
- 47:19con las orejas bajas. Al pasar por el corral, noté
- 47:24que el portón estaba abierto de nuevo, aunque lo había
- 47:27asegurado la noche anterior. Las piedras que puse encima del hueco,
- 47:32donde hallé la primera bolsa estaban movidas. Me dio la
- 47:37impresión de que alguien había vuelto a escarbar. El resto
- 47:42del día lo pasé en silencio, comí poco y me
- 47:45dolía la cabeza. Cada vez que me quedaba quieto, sentía
- 47:50el zumbido. No era igual que antes, ahora venía acompañado
- 47:55de un murmullo, como si alguien hablara muy cerca, sin
- 47:59que se entendiera. Por momentos me daba un sueño pesado,
- 48:03pero en cuanto cerraba los ojos, el calor en la
- 48:06nuca me despertaba. Al caer la tarde el viento cambió
- 48:11de dirección, traía polvo del cerro y un olor agrio.
- 48:16Las gallinas se amontonaron bajo el tejado, el cerdo empezó
- 48:20a gruñir sin parar y el perro corrió hasta la
- 48:23puerta de la casa. Los animales no reaccionaban así por gusto,
- 48:28me levanté de la silla y salí al patio. El
- 48:33aire estaba espeso y se escuchaba un zumbido bajo, parecido
- 48:37al ruido que hace una lámpara eléctrica, pero venía de afuera.
- 48:42Me quedé mirando hacia el corral y la vi. La
- 48:45figura estaba parada en la entrada, justo donde el alambre
- 48:49se dobla. No era una sombra ni un reflejo, era
- 48:53una mujer. Su piel era tan pálida que se distinguía
- 48:59incluso con la poca luz. El rostro manchado de ceniza,
- 49:03los ojos hundidos y brillosos, como si los tuviera mojados.
- 49:07El cabello le caía sobre los hombros y se movía
- 49:11apenas con el viento. No traía ropa que se notara,
- 49:16solo una especie de trapo oscuro pegado al cuerpo, no
- 49:19avanzaba ni se escondía, solo me miraba. El perro ladró
- 49:25con desesperación, pero no se acercó. La verdad que mi
- 49:30cuerpo no reaccionaba. Tenía la lámpara en la mano, pero
- 49:34no podía mover los dedos, y cuando logré alzarla, la
- 49:38luz tembló sobre el rostro de la mujer. En ese
- 49:42instante pareció dar un paso, no escuché los pies sobre
- 49:46la tierra, solo vi que su figura se acercaba un
- 49:49poco más, y el aire se volvió más caliente. El
- 49:54olor cambió, era como grasa quemada, y sentí que el
- 49:58cuello me ardía, el mismo lugar donde antes me había
- 50:01enrojecido la piel. Intenté hablar, pero la garganta se me cerró,
- 50:07la mujer levantó una mano y me pareció ver que
- 50:10tenía los dedos manchados, como si estuvieran cubiertos de hollín.
- 50:15La luz de la lámpara empezó a parpadear, y cuando
- 50:18volvió a encender con fuerza, la figura ya no estaba.
- 50:23Corrí hacia el corral, pero no había nadie, solo el
- 50:27aire tibio y la tierra movida. En el suelo, a
- 50:31unos pasos del alambrado, había una mancha negra. Me quedé
- 50:36ahí un rato, sin poder entender lo que acababa de pasar,
- 50:40luego regresé adentro y cerré todas las puertas. Esa noche
- 50:46dormí poco, y cada vez que el sueño me vencía,
- 50:49escuchaba el sonido del cerro, un murmullo constante, como si
- 50:54alguien estuviera escarbando. El perro no dejó de ladrar hasta
- 50:58que amaneció. Cuando el sol salió, salí al corral, en
- 51:04el mismo punto donde había visto a la mujer, había
- 51:07un montón de cenizas todavía tibias, y una cruz hecha
- 51:11con dos ramas amarradas con hilo rojo. La tierra alrededor
- 51:16estaba húmeda, como si recién hubieran tirado agua. Me arrodillé
- 51:21y toqué la cruz. El hilo se deshizo con facilidad
- 51:25y las ramas cayeron al suelo. No quise contarle a
- 51:31mi madre ni a mi tío lo que vi, solo
- 51:33dije que había vuelto a encontrar rastros de fuego. Me
- 51:37miraron sin insistir, tapamos el lugar con más tierra y
- 51:41el perro se quedó echado justo encima, sin moverse. Desde
- 51:47entonces nadie duerme cerca del corral, por las noches cerramos
- 51:51todo antes de que oscurezca y ya no dejamos la
- 51:54lámpara encendida. El perro sigue vivo, pero no se separa
- 51:59del patio. A veces, cuando la neblina baja del cerro
- 52:04y cubre el camino, empieza a aullar mirando hacia arriba.
- 52:10Nadie sube a ese cerro desde aquel día. Los pocos
- 52:13que han pasado cerca dicen que de noche se ven
- 52:16luces pequeñas, como si alguien encendiera velas entre los matorrales,
- 52:21pero yo ya no las busco. Aprendí a reconocer el
- 52:25olor que trae el viento cuando ella baja de ahí
- 52:28y cuando lo siento, me encierro. porque sé que lo
- 52:32que empezó con una bolsa en el corral sigue ahí arriba, esperando.
- 52:45Acepté el trabajo de velador, porque el sueldo alcanza para
- 52:49la renta y porque el encargado dijo que el complejo
- 52:52casi siempre se mantiene en calma. El lugar queda al
- 52:56borde de la ciudad, con una bodega grande pegada a
- 52:59dos naves más chicas y un bloque de oficinas al frente.
- 53:04Mi caseta tiene ventanales amplios, que dan al patio y
- 53:08a la reja del acceso. Desde ahí se ve el
- 53:12concreto con marcas de llantas, manchas de aceite viejas, conos
- 53:16de luz formados por lámparas altas y la zona de
- 53:19carga con rieles anclados en el piso. A un lado
- 53:23se abre el pasillo de oficinas, pared de tabla roca
- 53:26pintada de gris claro, puertas con mirilla redonda, alfombra corrida
- 53:31con bordes levantados. En el fondo queda el cuarto eléctrico,
- 53:36detrás de una puerta metálica con abollones. Arriba, una escalinata
- 53:42de lámina lleva a la azotea donde están los tinacos,
- 53:46uno con fuga en la tapa que deja un goteo
- 53:48constante sobre el barandal. Trabajo solo, pues el vigilante anterior
- 53:54renunció sin despedirse. Los de administración lo mencionan con prisa,
- 54:00como si quemara hablar de él. Dicen que se hartó
- 54:04de los detallitos de la noche. Yo recorro el perímetro,
- 54:08cierro portones, verifico candados, pruebo manijas de puertas internas y
- 54:14camino los pasillos para confirmar que nadie se quedó adentro.
- 54:18Llevo una linterna confiable, un gancho de acero para mover
- 54:22tarimas y las llaves amarradas al cinturón con un cable retráctil.
- 54:28En la segunda vuelta por la bodega 3, encontré la cadena
- 54:32del portón tensa, como si alguien la jalara desde adentro.
- 54:37El candado golpeaba el metal con golpes breves y secos,
- 54:41tiré de la cadena hacia mí y se aflojó de golpe.
- 54:45Al abrir, un soplo frío salió con olor a humedad guardada,
- 54:49las primeras tarimas lucían ordenadas, atadas con película estirable. En
- 54:55el pasillo central, flotaba polvo fino, como si lo hubieran
- 54:59levantado hace un rato, no escuché pasos ni voces, sólo
- 55:03el zumbido parejo de los transformadores a lo lejos. Salí
- 55:09hacia las oficinas y en la pared del corredor cuelga
- 55:12una hilera de retratos corporativos con marco negro. Todos rectos,
- 55:18todos limpios, menos uno. El vidrio del cuarto retrato se
- 55:23veía empañado por dentro, como si alguien hubiera soplado contra
- 55:27el cristal desde el lado de la foto. Lo limpié
- 55:31con una cervitoalla y quedó claro por unos segundos, luego
- 55:34la capa opaca volvió, pareja, cerrada, sin dejarme ver el
- 55:39rostro completo del retratado. Pasé al cuarto de limpieza para
- 55:45guardar el papel y vi el trapeador colgado, goteaba líquido
- 55:49oscuro sobre la cubeta, pero el trapo estaba seco al tacto.
- 55:54En el fondo del plástico había un remolino pegado, marca
- 55:58circular de arrastre, como si alguien hubiera girado la cubeta
- 56:02sobre el piso hasta rayarlo. El olor dentro del closet
- 56:06no era a cloro ni a jabón, olía a trapo guardado, penetrante,
- 56:11con un toque de drenaje viejo. Decidí revisar detrás de
- 56:17los anaqueles del pasillo que une la bodega 3 con la bodega 2. Ahí,
- 56:23en una pared blanca recién pintada, aparecen marcas de manos
- 56:27de niño a la altura de las rodillas, cuatro dedos
- 56:30y un pulgar, bien definidos, con el borde más claro,
- 56:34como si el rodillo hubiera pasado encima para cubrirlos sin
- 56:37lograr borrarlos del todo. Pasé la yema de los dedos
- 56:41y la pintura se sintió lisa, las manos siguen ahí
- 56:45por debajo, invisibles al tacto, visibles a simple vista. Subí
- 56:51a la azotea por la escalera de lámina, las láminas
- 56:55suenan con cada paso y alguna vez se botan los remaches,
- 56:58junto al tinaco, la fuga deja un hilo lento que
- 57:01cae sobre el barandal y salpica el piso. En el
- 57:05borde del pasillo de la azotea encontré ceniza, no polvo
- 57:09gris común, era ceniza de combustión, con pequeños granos negros.
- 57:15Formaba un rastro que bajaba por los peldaños metálicos y
- 57:18seguía hacia la puerta de la bodega 2, lo toqué con
- 57:22el dorso de la mano y se quedó pegado. Me
- 57:26lo quité con un soplido y con la palma de
- 57:28la mano, cerré la tapa del tinaco con un golpe
- 57:31y bajé. Me fui al refuerzo de cierres, coloqué el
- 57:37carro de carga más pesado contra la puerta de la
- 57:39bodega 2 y atornillé el tope de caucho que siempre se cae.
- 57:45Acorté los recorridos para pasar más seguido por los puntos abiertos.
- 57:50No anoté nada, pues no hace falta llenar cuadernos cuando
- 57:54el cuerpo ya entiende dónde apretar y dónde aflojar. En
- 57:59el patio, junto a los rieles, un carrito de carga
- 58:03se movió solo, tres metros exactos. Lo vi detenerse contra
- 58:08un tope amarillo y quedar recto, como si lo hubieran empujado.
- 58:13Me acerqué, lo levanté de un lado y las ruedas
- 58:16estaban trabadas. No tenía alambres enredados ni basura metida, lo
- 58:22dejé plantado y regresé a la caseta por una llave
- 58:25para revisar el eje. Al cruzar de nuevo el corredor
- 58:30de oficinas, la puerta del baño de empleados quedó entreabierta,
- 58:33el espejo sobre el lavabo tenía manchas oscuras en la superficie, alargadas,
- 58:39como letras sin formar palabras. Tomé papel de nuevo y
- 58:44sequé el vidrio, pero las manchas se juntaron en la
- 58:47esquina inferior izquierda y tomaron forma de huella alargada, como
- 58:52una mano con uñas alargadas como garras. Es como si
- 58:55alguien hubiera apoyado la palma desde adentro y arrastrado los
- 58:59dedos hacia arriba. Regresé a la bodega 3 para confirmar candados,
- 59:05entre tarimas, al fondo, vi a un hombre de traje.
- 59:10El saco le colgaba del antebrazo, la corbata floja, zapatos lustrosos.
- 59:16Caminaba rígido, con pasos iguales, como si una guía en
- 59:20el piso lo llevara a una ruta fija, lo seguí
- 59:23con la linterna sin apuntar directo a la cara. Se
- 59:27metió por un pasillo de estantes y desapareció detrás de
- 59:30un módulo de cajas. Al llegar al lugar, no había nadie.
- 59:36En un clavo quedó atorada una corbata vieja, rayas diagonales
- 59:40azul marino y vino, en el suelo, una caja caída
- 59:44se había abierto y regó carpetas húmedas. Saqué una, la
- 59:49abrí y encontré fotografías borrosas de la misma bodega, con
- 59:53gente acomodando mercancía. Rostros normales, manos ocupadas, chalecos reflectantes. Pero
- 1:00:02en una de esas fotos, un hombre quedaba sin facciones,
- 1:00:05la cabeza lisa, sin ojos y sin boca. Un óvalo
- 1:00:10pulido en medio de cuerpos nítidos. Guardé la carpeta y
- 1:00:14colgué la corbata en la esquina del estante a la vista.
- 1:00:19Ya de vuelta en la caseta noté una grieta, el
- 1:00:22vidrio principal, por dentro presentaba una espiral del centro hacia
- 1:00:26el borde, delgada y reciente. Puse la uña y al
- 1:00:30tocarla sonó un quejido bajo, como presión atrapada en el marco.
- 1:00:36En ese momento, la puerta trasera de la caseta recibió
- 1:00:39un golpe, uno solo, y el picaporte vibró. Salí por
- 1:00:44el frente con la linterna en alto y caminé hacia
- 1:00:48la zona de carga. El sensor del muelle parpadeaba en secuencia,
- 1:00:52como cuando detecta movimiento dentro del rango. Alumbré el vacío
- 1:00:57entre rieles y paredes, pero nada se interpuso en la luz,
- 1:01:00y la temperatura bajó unos grados y el aliento se
- 1:01:04marcó leve. Decidí revisar el cuarto eléctrico, pero el zumbido
- 1:01:10había cambiado desde hacía unos minutos, antes sonaba parejo y
- 1:01:14ahora vibraba el piso con un temblor fino, como si
- 1:01:18el transformador hubiera cargado de golpe. caminé el corredor con
- 1:01:23pasos medidos, pasando de nuevo junto a los retratos. El
- 1:01:27que se empañaba seguía opaco, pero el resto estaban claros,
- 1:01:31y frente al baño, el espejo quedó limpio, sin huellas.
- 1:01:37En la puerta metálica del cuarto eléctrico, la rejilla inferior
- 1:01:40aparecía doblada hacia afuera, con dos rebabas brillantes a los lados,
- 1:01:46señales de que la lámina se dio desde adentro. Acerqué
- 1:01:50la linterna al hueco y salió aire tibio con olor
- 1:01:53a polvo. Metí la llave en la cerradura y la
- 1:01:58giré despacio, no me encerré en la caseta ni busqué compañía.
- 1:02:03El complejo entero respiraba con ese zumbido grueso y el
- 1:02:07piso transmitía la vibración a la planta de los pies.
- 1:02:11Empujé la puerta a un tramo y apoyé la bota
- 1:02:14para abrirla por completo, no encendí palabras ni rezos. Lo
- 1:02:19que venía requería ojos atentos, manos listas y pasos firmes,
- 1:02:23ahí adentro me esperaba la respuesta al cambio de tono
- 1:02:26y con ella, la primera prueba de que el turno
- 1:02:29no se parecía a ninguna guardia que hubiera hecho antes.
- 1:02:35Empujé la puerta del cuarto eléctrico con la bota y
- 1:02:38entré con la linterna al hombro, salió aire caliente con
- 1:02:42olor a polvo tostado. A la izquierda, los tableros alineados
- 1:02:47con etiquetas en cinta amarilla, principal, subcuadro oficinas, muelle A. Debajo,
- 1:02:55interruptores industriales con palancas firmes y a la derecha, cableado grueso,
- 1:03:00sujeto por abrazaderas cada 20 centímetros, los aislantes tenían brillo mate,
- 1:03:06sin grietas. En el fondo, el transformador vibraba parejo, como
- 1:03:12un ronquido grave que golpeaba en la planta de los pies,
- 1:03:15del lado de la puerta colgaba un extintor rojo con
- 1:03:18el seguro mal puesto, la chaveta estaba apenas metida, lista
- 1:03:23para salirse con cualquier jalón. Alumbré el piso para ver
- 1:03:28por donde pisar y vi un semicírculo de ceniza reciente,
- 1:03:32abierto hacia los tableros, era ceniza de verdad, grano fino
- 1:03:36con puntitos negros. Dentro del semicírculo quedaban marcadas huellas de
- 1:03:41pies pequeños, descalzos, con dedos bien dibujados. Las huellas avanzaban
- 1:03:47rectas hasta el zócalo del transformador y ahí se interrumpían,
- 1:03:52como si el dueño se hubiera hundido en el concreto
- 1:03:54o hubiera metido los pies por entre las placas. Me
- 1:03:59agaché y la ceniza estaba tibia, al rozarla con el
- 1:04:03dorso de la mano dejó una marca limpia en la piel.
- 1:04:08Levanté la vista para ubicar los cables y rutas de salida,
- 1:04:12entre dos mazos negros, a la altura de la cara,
- 1:04:15aparecieron dos reflejos que no venían de lámparas. La luz
- 1:04:20de mi linterna pegó en ellos y rebotó opaca. Eran ojos,
- 1:04:25unos ojos negros metidos demasiado atrás, sin brillo vivo, y
- 1:04:29entre los conductores se insinuó un rostro demoníaco con comisuras
- 1:04:33rígidas que no pestañeó, así que la de la linterna
- 1:04:37para evitar encandilar y la cabeza giró entera, como montada
- 1:04:41en un eje, sin mover el cuello. La verdad me
- 1:04:45asustó mucho, di un paso atrás y pegué con la
- 1:04:48espalda en la puerta. Los focos piloto del tablero prendieron
- 1:04:53todos al mismo tiempo, hileras completas en verde y rojo. Afuera,
- 1:04:59en el pasillo, se escucharon carreras cortas de pies apresurados
- 1:05:03que cruzaron de un lado al otro. Abrí la puerta
- 1:05:07de golpe y asomé medio cuerpo, pero el corredor estaba vacío,
- 1:05:11ni sombra de alguien corriendo. Cerré de nuevo y me
- 1:05:16planté frente a los tableros, pasé lista con la vista,
- 1:05:20para confirmar que nada se sobrecalentara, pero el zumbido trepó
- 1:05:24medio tono y volvió a bajar. Salí a revisar puntos
- 1:05:29de impacto, en el baño de empleados, el espejo sobre
- 1:05:32el lavabo se movía como si respirara. La superficie no
- 1:05:37ondulaba hacia los lados, se abombaba y regresaba en ciclos cortos.
- 1:05:43Acerqué los nudillos y lo toqué. El vidrio se dio
- 1:05:47un segundo, blando, dejó marcada la forma de los dedos
- 1:05:50por dentro y recuperó la dureza, un golpe súbito contra
- 1:05:54el mosaico me hizo voltear, la cubeta se había desplazado
- 1:05:58dos metros, dejando un rastro de agua oscura, con olor
- 1:06:02a moho y drenaje viejo, la agarré por el asa
- 1:06:05y la regresé a su lugar. Pero el agua dejó
- 1:06:08marcas como dedos alargados sobre el piso, como si unas
- 1:06:12garras la hubieran arrastrado. caminé a la bodega 2, las tarimas
- 1:06:18formaban un pasillo que antes no existía, pared y pared,
- 1:06:22creando un túnel de madera con líneas rectas. Avancé con
- 1:06:27la linterna baja, empezaron golpecitos en madera, dispersos, rítmicos, como
- 1:06:33uñas pequeñas probando la resistencia de las tablas. Me detuve
- 1:06:38y callaron, di tres pasos y volvieron, más cerca, sobre
- 1:06:42mi derecha. Respiré por la nariz para ahorrar aire, y
- 1:06:47al salir del pasillo, el espacio se abrió y vi
- 1:06:50el centro del piso, despejado, con un círculo leve de ceniza.
- 1:06:56Sobre el borde interno, había fotografías fijadas con una sola
- 1:07:00grapa cada una. Me acerqué a verlas, y las fotos
- 1:07:06mostraban la misma bodega desde distintos ángulos, pero en todas
- 1:07:10aparecían sombras de cuerpos de espaldas, cabeza inclinada, manos detrás,
- 1:07:15como si esperaran turno en una fila. Eran figuras sólidas,
- 1:07:20sin transparencia, entre las fotos había un retrato de un
- 1:07:24niño con uniforme escolar. La boca estaba manchada de tinta azul,
- 1:07:29corrida hasta el mentón, levanté esa foto para verla mejor.
- 1:07:34En ese instante, el concreto sudó agua por los poros
- 1:07:38y el círculo se contrajó hacia adentro. No fue mi imaginación.
- 1:07:44De verdad la ceniza se reunió hasta formar un borde
- 1:07:47alto y el hueco central se hundió medio dedo, como
- 1:07:51si el piso exhalara. Una mano huesuda salió a medias
- 1:07:56del hueco y me arrebató la foto con un tirón seco.
- 1:08:00Uñas largas, mugre pegada en la cutícula, piel quebrada del
- 1:08:05color del cartón húmedo. Me pateó el instinto, así que
- 1:08:09metí un paso al frente y le solté un zapatazo
- 1:08:12con la suela entera. Sentí resistencia, el hueso real bajo piel.
- 1:08:19La mano se retrajo de golpe y dejó dos líneas
- 1:08:21sangrientas sobre el concreto, paralelas y finas, sin absorberse, decidí
- 1:08:27no rezar, no pedirle a Dios ni nada de eso,
- 1:08:30sólo me quedaba la acción. Arrastré un tambor metálico vacío
- 1:08:36desde la orilla de la bodega, rechinó contra el piso,
- 1:08:40así que lo coloqué justo encima del círculo. El borde
- 1:08:44del tambor raspó la ceniza, fui por una tarima pesada
- 1:08:48y la monté arriba para darle peso. El metal vibraba, leve,
- 1:08:53como si algo cabeceara allá abajo buscando salida. Empujé con
- 1:08:58el hombro hasta que el tambor se asentó completo, cerré
- 1:09:02los portones de la bodega 2 y aseguré el pasador. El
- 1:09:06carrito de carga que se había quedado trabado lo llevé
- 1:09:10hasta el portón y lo acomodé atravesado para bloquear la apertura.
- 1:09:15Regresé al corredor y entré otra vez al cuarto eléctrico.
- 1:09:21Bajé selectores uno por uno con la mano firme, primero
- 1:09:24muelle A, luego iluminación de pasillos y después subcuadro de oficinas.
- 1:09:31Las lámparas de emergencia quedaron encendidas y dieron luz suficiente
- 1:09:35para mirar, a esa hora la vibración del transformador se
- 1:09:38acomodó en su tono normal, pareja, reconocible. En ese momento,
- 1:09:44desde la azotea cayó una lluvia de piedras que golpeó
- 1:09:47la lámina y el barandal como granizo, subí por la
- 1:09:51escalera metálica. En la tapa del tinaco vi marcas de
- 1:09:55manos impresas en el polvo, las mismas de la pared pintada,
- 1:09:59pero con dedos más largos, como si se hubieran estirado.
- 1:10:04Una marca llegaba hasta el borde del tinaco y raspaba
- 1:10:07el plástico con fuerza. Bajé al corredor para retomar el control.
- 1:10:13El retrato corporativo que siempre se empañaba mostraba ahora al
- 1:10:18hombre sin facciones de frente, cabeza lisa, clavada en mi dirección.
- 1:10:23La corbata que yo había colgado en el estante estaba
- 1:10:27enroscada alrededor del marco, apretándolo. Una sombra se despegó del
- 1:10:32cristal y cruzó hacia el baño, el espejo volvió a
- 1:10:36hincharse y la superficie se abrió desde el centro como
- 1:10:40una boca plana y dejó ver un cuarto detrás que
- 1:10:43no correspondía a ese baño. Era la misma bodega, pero
- 1:10:48con una luz amarilla más baja y filas de personas
- 1:10:51quietas con las manos en la nuca. El aire que
- 1:10:55salió olía a drenaje antiguo y metal mojado. Tomé el
- 1:11:00extintor de la pared sin perder tiempo, el seguro mal
- 1:11:04puesto salió con un tirón mínimo, apunté el cilindro y
- 1:11:07lo lancé contra el espejo con todo el hombro. El
- 1:11:11golpe partió el vidrio, las líneas de fractura corrieron como
- 1:11:15telarañas y el cuarto del otro lado se deshizo en manchas.
- 1:11:20Una nube fría me pegó en la cara y me
- 1:11:22lloraron los ojos. Reuní las fotografías del círculo, las metí
- 1:11:28en la cubeta del baño y bajé al taller de
- 1:11:30mantenimiento por el soplete para tarimas. Encendí la punta y
- 1:11:35acerqué la flama, el papel se curvó, ennegreció y ardió parejo,
- 1:11:40la ceniza del círculo, allá en la bodega, dejó de
- 1:11:44vibrar y el tambor se aquietó como si hubiera perdido aire.
- 1:11:50Volví al piso central y el carrito de carga rodó solo, libre,
- 1:11:54y chocó contra la pared, como si una tensión se
- 1:11:57hubiera roto por fin. Revisé el cuarto eléctrico, los pilotos
- 1:12:02verdes quedaron en sus líneas, los ojos apagados, el zumbido estable.
- 1:12:08Pasé la lámpara por los marcos de los retratos y
- 1:12:11ya el cristal empañado apareció limpio. Aún así me quedé
- 1:12:16unos segundos más frente a ese cuadro para comprobarlo, pero
- 1:12:20nada volvió a opacarlo. Entregué el turno con reporte de
- 1:12:26daños y movimientos, el vidrio del baño roto, marcas en
- 1:12:30el piso, portón trabado y un tambor movido, sin adornos
- 1:12:34de creencias. Días después, la empresa retiró todos los retratos
- 1:12:40del corredor y tapó con cemento la rejilla vieja del
- 1:12:43cuarto eléctrico. El velador anterior vino por su último pago,
- 1:12:48caminó despacio, mirada perdida, como quien no reconoce el camino
- 1:12:53aunque sea el mismo patio. Al cruzarse conmigo, bajó la
- 1:12:58vista a mis manos y se detuvo un segundo, en
- 1:13:01dos marcas alargadas, rojas, a la altura de los nudillos,
- 1:13:05como arañazos curados que dibujaban líneas paralelas. Levanté la mano,
- 1:13:11la abrí y la cerré para sentir la piel, me
- 1:13:14quedé en el puesto. Desde entonces, cada vez que paso
- 1:13:18frente a un espejo, sostengo el reflejo un momento extra
- 1:13:22para confirmar que mi cara conserva todos los rasgos en
- 1:13:25su sitio. Luego sigo el recorrido, con pasos contados y
- 1:13:30la linterna baja, cuidando que ningún vidrio vuelva a mostrar
- 1:13:34un cuarto que no pertenece a este edificio. Relatos Anónimos