Latest / Verdadera Vida en Dios / Episodio 175: Ha llegado el tiempo de la purificación
Transcript
- Episodio 175: "Ha llegado el tiempo de la purificación". 20 de julio de 1992. Mi flor, yo, Jesús, te bendigo y te doy Mi paz. Yo les he estado pidiendo a todos desde el principio que lleven una vida santa, puesto que Yo soy santo. Yo les he estado pidiendo, queridísimos, que cambien sus vidas para que puedan heredar Mi reino. Cuando Mis ángeles, a los que había concedido la autoridad suprema, se rebelaron contra Mí y la destrucción se apoderó de los mejores de ellos, Mi justicia no los perdonó, y fueron precipitados al infierno en espera del día del juicio. También ellos serán juzgados ante los propios ojos de todo el mundo y, ¡ah!, ¡qué terrible espectáculo será este! Yo juzgaré a cada uno según lo que haya hecho o dejado de hacer. Delante de Mi trono, todos permanecerán en silencio y con temor, pues el día de este juicio final será tan pavoroso que hará temblar a todo el mundo de miedo delante del juez supremo que soy Yo. Todos ustedes verán un enorme número de ángeles caídos que fueron expulsados del cielo y que combatieron con amargura y rencor al arcángel Miguel y sus ángeles. Sí, sus ojos verán a Mis rivales, los rivales del Santo, del Ungido. Todos ustedes verán a aquellos ángeles caídos, adeptos de Lucifer, la serpiente primitiva que trató de llevar a todos Mis hijos y Mis hijas por mal camino. Verán multitudes de aquellos que profanaron Mi nombre y transgredieron Mi ley, aquellos que rechazaron ser criados y adoptados por Mi santidad, y prefirieron ser marcados en su frente por el embaucador. Aquí tuve una visión de esta multitud de ángeles caídos, de pie delante del trono de Dios en el día del juicio. Era temible y triste. Sí, Vassula, una visión fuerte te ha sido mostrada. Yo te digo: pronto vendré con Mis santos a pronunciar juicio del mundo y sentenciar a los culpables. Hoy, Mi gracia está siendo revelada a toda la humanidad para renovarlos con Mi Santo Espíritu antes de Mi día y recordarles Mi ley. En ese día, Yo pagaré a cada uno según lo que merezca. Yo he dicho que castigaré severamente a quien insulte al Espíritu de gracia y trate a Mi Espíritu como una tontería. Por eso es por lo que deben estar despiertos. Hoy, más que nunca antes, les estoy pidiendo que ustedes, sus familias y sus naciones, se consagren a nuestros dos corazones. Déjenme sellar su frente con el sello de Mi Santo Espíritu. El tiempo de la clasificación ha llegado. El tiempo de la cuenta está aquí. Yo dije a todo el mundo que vendré a ustedes como un ladrón. Cuando Yo regrese, nadie sospechará nada. Entonces, de dos hombres, uno será tomado, el otro dejado. De dos mujeres, una será tomada, la otra dejada. La cosecha está casi lista para ser recogida, y un incontable número de cadáveres quedarán cuando Yo diga: "Yo estoy aquí". Entonces diré a Mi ángel. Alusión a la parábola de la cizaña, Mateo 13, versículos 24 y 30. La hora ha llegado de escoger y extirpar a todos los que no son Míos. Separen de aquellos quienes Me reconocieron, todos aquellos que no han querido cumplir Mi ley. Separen de aquellos que dieron la bienvenida a Mi Espíritu y dejaron que fuera su guía y su antorcha, todos los que se rebelaron en su apostasía contra Mí. Este pasaje confirma la profecía de San Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses, capítulo 2, versículos 1 y 2: los dos signos premonitorios del fin de los tiempos, la gran revuelta (apostasía) y el rebelde (el espíritu de rebelión). Separen de aquellos que fueron marcados en su frente con el sello del Cordero, todos esos con el nombre de la bestia o con el número 666. El tiempo ha llegado, y Yo mismo estoy marcando a Mi gente con Mi nombre y con el nombre de Mi Padre. Vassula, Yo no he abierto las compuertas del cielo para derramar Mis bendiciones en abundancia solo para ti, sino que Mis bendiciones están siendo derramadas sobre toda la humanidad ahora, antes de Mi gran retorno. Como Yo he estado diciendo, ustedes están viviendo en un tiempo de gran misericordia y gracia, pero el día está llegando ahora, ardiente como un horno, y en este día todos los que no fueron sellados con Mi nombre sobre su frente serán como rastrojo. Yo les estoy revelando lo que va a venir antes de que Yo rompa el sexto sello. Apocalipsis, capítulo 6, versículo 12 y 17. Vengan y conságrense a Mi Sagrado Corazón y al corazón inmaculado de su madre. Como Yo he dicho, ustedes están viviendo un período de gracia y misericordia. Hija, así como tú cambiaste de ser desobediente a Mí y te has reconciliado haciendo las paces conmigo y disfrutando ahora la misericordia, así será con los que ahora están todavía rebelándose contra Mí. Yo mostraré Mi infinito amor y misericordia a toda la humanidad antes de que Yo envíe a Mis cuatro ángeles a los cuatro extremos de la tierra. Apocalipsis, capítulo 7, versículo 1. Cuyo deber es devastar tierra y mar. Yo he ordenado a estos ángeles que, antes de hacer ningún daño a la tierra, al mar o a los árboles, esperen a que Yo haya marcado Mi sello sobre las frentes de los que han aceptado Mi ley. Apocalipsis, capítulo 7, versículos 2 y 3. De los que se han beneficiado de Mis gracias y de Mi misericordia. A estos Yo les digo: sirvan y no esperen a ser servidos, a fin de que Mi Padre en el cielo les asigne un lugar en su tienda. Siendo fieles a Mí, sufrirán grandes persecuciones, pero ¿no les he prometido túnicas blancas en el cielo? ¿No les he prometido que ustedes ya no tendrán hambre o sed? Apocalipsis 7, versículos 9 y 17. Así es que no tengan miedo cuando las tempestades se levanten contra ustedes. Las escrituras se están cumpliendo. Dichosos son ustedes los que mueren en Mí, el Señor. Yo, en verdad, los recompensaré. Mi niña, el amor está cerca de ti y Mi Espíritu está sobre ti. La esperanza, Mi niña, se encuentra en Mi Sagrado Corazón. El amor, el Mío propio, te es dado gratuitamente, y la fe es una bendición que viene de Mí. Mi Espíritu se regocija en tu nada, y Mi alma se deleita en tu fragilidad. Yo te he elevado para consolarme y hacer Mis delicias. Yo te he elegido por gracia para saciar Mi sed de amor. Nada tiene que ver con tus méritos, ya que tú no tienes ninguno. ¿Estás preparada, Mi niña, a complacer a tu Salvador? Sí, Señor. Yo quiero complacerte. ¿A cualquier precio? A cualquier precio. Todo lo que tengo de bueno es tuyo. Tú eres mi siempre fiel Dios, el Santísimo. Yo te guiaré con una mano sensible y soplaré sobre ti para extender Mi dulce fragancia alrededor. Permanece atenta cuando Yo hablo, Mi alumna. Yo he hecho retroceder a una legión de demonios que se dirigían a saquear Mi propiedad. Yo. Alabado sea Jesús. Ven, hija, vamos a trabajar. Permanece unida a nosotros. Jesús y nuestra Santa Madre. ¿Nosotros? Sí. 21 de julio de 1992. Señor. Yo soy. Yo te doy mi paz y te bendigo. Flor, vamos a trabajar. Escribe. Yo les digo solemnemente: estoy dando al mundo muchos signos, pero ¿están ellos preparados para reconocer Mis signos celestiales? Hoy día muchos hablan solamente de lo que ellos han visto, pero, sin embargo, rechazan la evidencia, ahora tan manifiesta, de Mi Espíritu Santo. Asimismo, Mi Espíritu Santo los va a dirigir como Yo dirigí a Mis discípulos, cubriéndolos a todos con Mi amor compasivo. Yo mostraré a todo el mundo que Mi nombre, Jesús, significa el que salva. Hija, vuelve tu mirada hacia Mí y florece. Yo soy todo generosidad. Yo te he revestido con Mi conocimiento y te he confiado Mis intereses. Tu Creador te ha rodeado con sus brazos poderosos. Así es que no tengas miedo. Yo derribaré a tus enemigos que en realidad son Mis enemigos. Tu Santa Madre es tu defensa. Yo, el Señor, te haré fuerte para que lleves Mi mensaje a los cuatro extremos de la tierra. Noche y día Yo velo por ti. Así es que no aflijas a tu pequeño corazón. Desde hoy abriré más puertas para ti. A partir de hoy, sacerdotes, obispos y cardenales empezarán a abrir sus oídos y oír Mi voz. Ellos empezarán a escuchar, y con una lluvia de gracias derramada sobre ellos desde Mi infinita misericordia, empezarán a comprender, y caerán las escamas de sus ojos, incrustados por el polvo de la apostasía, y ellos, una vez más, empezarán a ver el esplendor de Mi Santo Espíritu. Ellos percibirán las insondables riquezas de Mi Sagrado Corazón, estas riquezas reservadas para sus tiempos. Hija, considérate a ti misma como un niño de pecho, apenas destetado de tu Creador. Permanece pequeña, a fin de que Yo pueda elevarte fácilmente a Mi pecho y apretarte contra Mis mejillas. Toda sabiduría de los hombres se hundirá, y la astucia de tu generación será amortajada. Mi corazón está contigo. Hija, tú continuarás dando testimonio y siendo Mi eco para esta generación apóstata que está al borde del colapso. Tú serás Mi embajadora para Mis asuntos. Mi niña, Yo te llevaré sobre Mis hombros al corazón de una nación que prefirió confiar en engaños y astucias más que en el aliento de Mi Santo Espíritu. Yo te enviaré ahora, a estos que Me han sacado a Mí, el Santo, fuera de su vista. Yo les traeré a ellos una conversión y una salvación tal como nunca se oyó ni se ha visto antes. Yo rescataré a esta nación, la perdonaré y la salvaré. La canción que cantarán para Mí en ese día será como la de una noche de boda. Yo te enviaré a ellos. Inmediatamente me di cuenta entonces que Cristo se refería a Rusia. Yo fui invitada a ir como peregrina. Como un peregrino. Yo guiaré a los ciegos por un camino que no conocen, los conduciré por sendas que ignoran, convertiré ante ellos la tiniebla en luz y los escabrosos en llano. Estos son Mis planes. Los realizaré, no los abandonaré. Isaías 42, versículo 16. Yo vendré a salvarlos.