Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Adopté Un Perro Y Resultó Ser Un Nahual Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. Soy transportista, vivo y trabajo en el Estado de Morelos. A lo largo de mis viajes, sobre todo al regresar a casa, me he encontrado con muchos sucesos, algunos de ellos bastante fuertes. Una noche, al regresar del trabajo, iba manejando mi camión con la música a todo volumen como suelo hacerlo. Utilicé una ruta diferente para cortar el camino a casa. En una de esas calles me encontré tirado en la banqueta a un perro algo grande café y con una especie de venda en su pata. Se encontraba debajo de un poste aullaba de una manera muy inquietante. Supuse que lo habían atropellado o algo así. Así estacioné mi camión y procedí a ayudarlo. Yo soy un amante de los animales y suelo recoger constantemente perros o gatos de las calles y los llevo a casa. Mi casa es amplia, así que puedo tenerlos ahí sin ningún problema. Al bajarme de mi camión, todo alrededor enmudeció era algo tarde, pero a lo lejos se escuchaban los carros pasar por la autopista y fiestas en algunos lugares cerca de ahí. Pero en cuanto bajé, todo se quedó en completo silencio. Únicamente podía escucharse el sufrimiento de aquel perro. A pesar de su aullido. Ningún perro de esa calle parecía estar interesado en ese suceso. Normalmente, cuando un perro ladra o algo así, los demás le siguen. Pero aquí no fue el caso. Se encontraba en un muy mal estado, así que lo cargué y lo llevé directo al camión. Lo coloqué en el asiento que estaba atrás del mío y seguí mi camino a casa, pensando en donde podría dejarlo aquella noche, ya ya o que mis demás perros podrían molestarlo o lastimarlo. Seguí conduciendo y al cabo de unos minutos pasó algo inexplicable. El ambiente seguía bastante tranquilo y silencioso. El perro, al parecer, se había dormido, ya que no seguía quejándose. Decidí ignorar eso y puse mi música nuevamente y seguí manejando. Cuando de pronto un escalofrío recorrió mi cuerpo y en mi camión comenzó a hacer bastante frío. Decidí ver por el espejo. Si el perro se encontraba bien o también estaba siendo víctima del frío. Cuando observé a una persona sentada en los asientos de hasta atrás, aquellos segundos parecieron detenerse. Era un señor como de unos sesenta años o más. Sonriéndome desde la oscuridad de aquellos asientos y enseguida volteo a ver hacia el suelo como queriendo ver sus pies. Entonces decidí frenar ante aquello que había pasado. Volté rápidamente y para mi mayor sorpresa, la persona ya no estaba. Pensé en lo imposible de que hubiera sido sido un pasajero, ya que desde hace un buen rato había terminado y me aseguré de que no hubiera nadie al llegar a la base. Pero aún así decidí buscar entre los asientos, incluso por debajo y nada ante estos hechos raros y digámoslo así, paranormales, los perros suelen ladrar o mostrarse inquietos, pero este perro ni siquiera prestó atención al freno que di Incluso sólo me veía tranquilo a la expectativa. Traté de calmarme y pensar que todo era producto del cansancio. Bajé a comprar unas medicinas que necesitaba mi esposa. Al terminar de hacer la compra y dirigirme nuevamente a mi camión, pude observar a la distancia como la misma persona que había visto por el espejo se encontraba en un asiento del lado de la ventana. Nuevamente, viéndome y sonriendo de una manera más macabra que la primera vez, corrí directamente hacia el camión y subí por un momento pensé que alguien había entrado, pero no yo había dejado cerrado muy bien era imposible. Lo que noté inmediatamente era que el perro había cambiado de asiento y de posición. Se encontraba en otro lugar y ahora lucía mejor como si el estado en el que estaba antes no hubiera sucedido. Traía aún venda, pero se veía más activo impactado Ante todo lo que había pasado, me dispuse a conducir más rápido para llegar a casa. Aquella noche fue complicada. Le busqué un lugar en donde pudiera estar cómodo, pero aún así parecía estar inquieto nuevamente. Quizás sentía algo de dolor después de lo que sea que le haya pasado. Para mi sorpresa, mis otros perros lo recibieron muy bien. Al día siguiente tenía pensado llevarlo al veterinario para que pudiera revisarlo y decirme qué era lo que le pasaba, y así fue ese día. Decidí no ir a trabajar y lo llevé a que lo revisaran. Después de checarlo, el doctor me dijo que parecía que no tuviera nada. Es Es como la si el perro solamente tuviera la venda de adorno, porque realmente no tenía ningún dolor ni tampoco parecía tener un indicio de atropellamiento. Se encontraba de la mejor manera posible y eso de cierta forma me alivió mi esposa claro que ya estaba al tanto de toda la situación y había estado de acuerdo en que nos lo quedáramos. Le pusimos de nombre. Mac Era un perro muy dulce y los primeros días fueron un poco complicados, ya que no se adaptaba del todo al ambiente y veía de forma extraña. A mis demás perros les ladraba e incluso le es cruña. Pero con el paso de los días nos dimos cuenta de que era un perro sumamente tranquilo y dócil con mi esposa y conmigo. Realmente le tomamos cariño muy rápido, pues, como dije, tenía una mirada bastante dulce y eso nos cautivó desde los primeros días. Al pasar los meses, Max se fue adaptando nuestro estilo de vida y también aprendió a jugar y a compartir cosas con los demás perros, incluso con los gatos. Tenía momentos en los que jugaba con ellos. Como ya lo mencioné, la casa era bastante grande y en un patio trasero que era bastante ancho, contábamos con seis perros, cuatro gatos y aproximadamente dieciséis pájaros. Todos ellos tenían nombre y les teníamos un cariño inmenso maca. Al principio fue bastante noble con todos ellos. Con el paso del tiempo fue cambiando mucho su temperamento y su forma de ser, Y es lo que me lleva a compartir esta historia. Cada fin de semana, mi esposa y yo solíamos hacer una reunión con familiares y amigos. En ella convivimos un rato, bailábamos, cantábamos, comíamos y disfrutamos de la compañía de todos. Normalmente, esas reuniones empezaban muy temprano y terminaban muy tarde y en ocasiones se extendían hasta la madrugada del día siguiente. En ellas invitábamos a gran cantidad de personas. Siempre nos gustaba que la casa estuviera llena de alegría. Nuestros animales siempre le han dado un brillo especial a la casa, pero también me gustaba compartir con todos nuestros amigos y familiares esa experiencia única de convivir de cerca con nuestras mascotas. En una ocasión en particular, se nos hizo un poco tarde para organizar todo. Nos encontrábamos a las prisas y todo fue de una manera un poco exprés para no hacer muy largo el relato y no adentrarme mucho en la cantidad de familiares que había. Solamente diré que entre los que asistieron se encontraba una sobrina muy querida. Es una niña muy hermosa que yo quiero mucho y en aquel tiempo ella tenía once años desde muy pequeña. Yo le insistía mucho a ella sobre que tuviera alguno de los animales que yo tenía en casa y un día que una de mis perras tuvo una camada de perros, le regalé una de sus crías para que la cuidara muy bien. Tuve que hablar en muchas ocasiones con mi hermano, que es su padre, acerca de que la dejara tener a la mascota. Le prometí que yo le ayudaría a tener todos los cuidados necesarios para ese perro y, después de mucho insistir por fin, aceptaron y se quedaron con la cría. Cuando llegó el día de esta reunión en la que, como dije, se encontraba esa sobrina, ella había llevado su perro a mi casa, ya que sus papás también se encontraban ahí y el perro apenas y era un cachorro, así que necesitaba que alguien le estuviera cuidando. Todo el día transcurrió con normalidad. El perro se había quedado en un cuarto encerrado esto para evitar que causara más destrozos en la casa, así que teníamos toda la seguridad de que se encontraba en un lugar cómodo para él y no le pasaría nada. Hasta el día de hoy. Yo estoy seguro que dejé ese cuarto cerrado con llave. Esto para evitar claro que los demás niños pudieran entrar y molestarlo o que se escapara. Le dije a mi sobrina que ahí estaría a salvo y que no se preocupara, ya que había cerrado con llave y tenía todo lo necesario para poder comer y tomar agua. La fiesta, como muchas otras, estaba llena de música y ruidos por todos lados. Y eso fue un grave error, porque ante una emergencia no pudimos percatarnos de donde venía el sonido. Al finalizar todo cuando ya se preparaban para irse, nos encontramos con una enorme sorpresa y yo me había adelantado a la habitación donde se encontraba el perro de mi sobrina para poder entregárselo y algo que nunca me imaginé encontrar al entrar en aquella habitación. Era ese pobre perro sin vida, parecía un tanto lastimado. Era como si algo más grande que él lo hubiera atacado y lo hubiera dejado en esa situación. La escena fue horrible. Yo, como un amante de los animales, puedo decir que es uno de los momentos que más me ha impactado en mi vida y sin duda o una coincidencia, o no sé qué pasó, pero algo evitó que mi sobrina pudiera encontrarse con eso. Y fue lo mejor. Saliendo del cuarto yo en lágrimas, sin encontrar una explicación de lo que había pasado, decidí mentirle a mi sobrina y comentarle que había visto un poco enfermo a su cachorro y que lo mejor era que se quedara conmigo unos días. No podía dejar que ella supiera lo que había sucedido ahí a mi hermano y a su esposa Y claro también a mi esposa les había parecido bastante raro lo que había dicho, pero se conformaron con mi explicación y se fueron al final, cuando la casa se vació de todos los invitados, decidí hablar con mi esposa. Le comenté lo que había encontrado en aquel cuarto y ambos tratamos de analizar que es lo que pudo haber pasado. En aquel cuarto. Se encontraba con llave. No había manera en la que alguien pudiera entrar y realizar aquel acto y, de ser así, quien hubiera sido capaz de hacer tal cosa. Al analizar la escena, nos dimos cuenta que el perro contaba con algunas mordidas de un perro bastante grande. Decidimos salir al patio en donde se encontraban los demás perros a observar si alguno tenía algún indicio de que hubiera atacado al animal. Fuimos revisando uno a uno, incluso revisando a los gatos, y no encontramos nada. Pero para nuestra sorpresa se nos estaba olvidando algo muy importante. No encontrábamos a mac y tal parece que estaba perdido. Era imposible. Nosotros tratábamos de tener a los animales en ese patio justo para que no se fuera a escapar o algo así, pero él no estaba y había desaparecido, así que tratamos de buscarlo en toda la casa. Dimos con él en uno de los cuartos, en aquel cuarto no había nada, Sólo dejábamos cajas y cosas que no utilizábamos y lo encontramos echado en un rincón bastante tranquilo, como un día cualquiera para nuestra enorme sorpresa. Al revisarlo, nos dimos cuenta que tenía algunas manchas en el hocico quedamos perplejos. Mi esposa y yo no sabíamos qué hacer, pues aquel perro que había recogido meses antes y que parecía ser un dulce y amable amigo ahora se comporta de una manera un poco extraña. Había hecho algo muy grave y era algo de lo que nunca habíamos pensado que fuera capaz, porque y como lo hizo, es algo que nunca sabremos. Decidimos atender la situación y llevarlo al veterinario. Esa misma tarde tratamos de pedir su opinión acerca del caso y que era lo mejor que podíamos hacer y nos comentó que era algo muy extraño, sobre todo por el tiempo que ya tenía el perro con nosotros. El que se comportara de esa manera. Incluso no había actuado así ni siquiera el día en que llegó al principio. Le gruñía a nuestras demás mascotas, pero nada más grave. De hecho, como dije, comenzaba a llevarse muy bien con algunos e incluso llegaba a jugar, pero las cosas no pararían ahí. Sinceramente, después de aquel acontecimiento, Mac no volvió darme la misma confianza que yo le tenía. Inclusive tenía un poco de temor de que pudiera hacerle algo similar a algún otro de mis perros o de mis gatos e incluso de mis pájaros, así que pensé en separarlo y tenerlo en un cuarto aparte. A partir del punto en que separé a Mac, empezaron a suceder cosas bastante extrañas. Mis perros comenzaron a enfermar toda la vida. He tratado de darles el amor y el cuidado que se merecen, así que constantemente los he llevado al veterinario, pero en esta temporada ellos solían enfermarse por casi cualquier cosa y la mayoría se encontraban enfermos. Incluso posteriormente, las enfermedades pasarían a mis gatos también y a mis pájaros. Tuve varias pérdidas de mis canarios. Estuvo en aquel cuarto unas cuantas semanas. Obviamente, lo seguimos tratando con mucho amor y cariño. Simplemente estábamos sorprendidos de todo lo que había hecho. Comenzó a ponerse sumamente violento y en ocasiones, cuando tan siquiera pasábamos cerca de la puerta, él nos gruñía y nos ladraba ferozmente. Las cosas empezaron a ponerse aún más preocupantes cuando empezamos a escuchar voces que venían de aquel cuarto, sobre todo se escuchaban por las noches o en la madrugada, cuando todo estaba en completo silencio, mi esposa y yo nos encontramos en nuestra habitación y a lo lejos se podía escuchar cómo había una conversación entre dos personas. Al principio pensamos que era nuestra imaginación o que quizá venía de alguna otra casa, pero cuando salíamos a averiguar el sonido provenía de aquel cuarto y al ir acercándonos a él automáticamente, las voces se callaban y cuando entramos al cuarto para ver si todo está bien, ya que aquel cuarto no tenía ventanas y literalmente, lo único que había ahí era cosa sin valor y mac al pasar a ver, nos percatábamos que el perro nos esperaba sentado y nos miraba fijamente, pero su mirada había cambiado demasiado desde el último acontecimiento. Lo notamos un tanto más agresivo y con ganas de mordernos. Quizá estaba así porque lo habíamos apartado del resto, pero no lo hacíamos porque no lo quisiéramos, sino para evitar que le causara más daño a alguno de nuestros otros perros. Ese cuarto contaba con un un tapete especial para que el perro pudiera hacer sus necesidades. Más tarde, cuando nos desocupamos, mi esposa y yo solíamos entrar a limpiar y en una de aquellas ocasiones recuerdo perfectamente estar listo para entrar a limpiarle. Como siempre, la puerta estaba cerrada con seguro con ese perro. Ya no sabíamos si una puerta abierta o con seguro era tranquila, pero en fin decidimos dejarla así. Aquel día que yo entré a limpiarle, me percaté que el perro no estaba. Era imposible, ya que el cuarto tenía seguro no lo dejábamos salir para nada, básicamente porque contaba con todas las necesidades que tenía. Entonces fue muy grande mi sorpresa, porque minutos antes había escuchado como ladraba dentro del cuarto. Justo esa señal fue la que me hizo darme cuenta que había llegado la hora de limpiarle. Pero al entrar, como dije, fue más grande mi sorpresa y percatarme que aquel perro ya no estaba lo busqué por todos lados y el cuarto tampoco era de más grande, así que no tenía muchas oportunidades de esconderse. Mi esposa no se encontraba en casa, así que era imposible que ella se lo hubiera llevado o que le hubiera abierto la puerta. Me asusté tanto que incluso olvidé limpiar el tapete al salir del cuarto e irlo a buscar a lo lejos por la cocina. Puede escuchar, como decían mi nombre en reiteradas ocasiones. Pareciera como si lo dijeran en voz baja, apenas susurrándolo. Me espanté aún más porque, como dije mi esposa no se encontraba en casa, así que nadie más podía ser quien me estuviera hablando. Traté de tomar valor y averiguar de dónde se originaba el sonido. Lo fui buscando poco a poco y lentamente al llegar a la cocina, así como sucedía en el cuarto del Perro. El sonido se había ido ya no se escuchaba a nadie diciendo mi nombre y de pronto entre mis piernas sentí como algo. Trataba de tirarme. Al voltearme percaté que era máqui me llevé. Uno de los sustos más grandes de mi vida. Se comportó de una manera un poco tosca a la par que se frotaba en mis piernas gruñía y cada vez con mayor intensidad, comencé a asustarme porque pensé que me atacaría, pero en ese momento sólo podía pensar en cómo había salido del cuarto, de quien era la voz que podía escuchar de la cocina. Habría sido él. Acaso no estaría ante un perro, sino algo más y en ese preciso momento puedes escuchar como mis demás perros y gatos se alteraron, comenzaron a ladrar cada vez más fuerte, como si me estuvieran advirtiendo de algo. Yo, ante esta escena y con todos los nervios y miedo del mundo, decidí acariciar a aquel perro y él me miraba con unos ojos bastante extraños. Era como si tuviera los ojos de una persona y me estuviera penetrando con su mirada sentí mucho miedo. Realmente él no dejaba de gruñirme y de cierta forma me sonreía. Su ladrido era bastante característico. Recuerdo que en muchas ocasiones, al llegar a casa, cuando iba a r visitar a mis perros, ladraba con mucha intensidad porque se alegraba de verme y era muy característico escucharlo, ya que era un ladrido bastante fuerte y potente, un tanto grave y muy peculiar para un perro. Fue entonces que, al encontrarme con el perro abajo de mis pies, mirándome y gruñéndome a la par pude escuchar desde aquel cuarto en el que aquel perro había estado encerrado durante el último tiempo unos ladridos exactamente igual al de él. No había manera de que ninguno de mis otros perros pudiera entrar a la casa. Solamente éramos él y yo en la casa. El momento se puso aún más tenso cuando logré escuchar una risa en aquel cuarto. Ya no sabía si me estaba volviendo loco o si estaba soñando, pero me encontraba con un miedo tan grande que me hacía temblar. El perro parecía estar disfrutando de la escena de terror y mi semblante totalmente nervioso, me miró y me ladró fuertemente, lanzó una última mirada y se fue u nuevamente. Se metió a aquel cuarto. Se comportaría como un perro. Como cualquier otro. Lo único que pude hacer por instinto fue ir corriendo con mis demás mascotas. Tenía miedo de que algo más pudiera pasarles, ya que, evidentemente, lo que se encontraba ahí no era un perro. Mi esposa no tardó mucho en llegar y me encontró en el patio acariciando a todos mis perros. El cuarto nuevamente se encontraba cerrado y con llave, como si nada de lo que pasó antes hubiera sido real. Al verla, me solté a llorar y la abracé. Traté de contarle todo lo que había sucedido y que nos habíamos equivocado toda la vida. Habíamos tratado de rescatar a los animalitos de la calle y en esta ocasión esto parecía ser algo más oscuro. Por el centro y sur del país se suele hablar mucho de la aparición de algo que llaman nahuales y no sé si sea cierto esta gente que se hace pasar por animales y que dicen tienen poderes increíbles. No lo sé si sea cierto. Cada que trato de contar esta historia a personas con las que tengo mucha confianza, me toman de loco o piensan que es mentira, pero quizá eso que me encontré aquella noche, que parecía ser un pobre perro lastimado, no era del todo uno, sobre todo por cómo se fueron dando las cosas. He visto muchos videos acerca de mascotas actuando raro y no sé si la mayoría son reales o no, pero desde aquella experiencia trato de ser aún mejor con los animales. Tengo mucho cuidado con los perros o gatos que me encuentro en las calles. Trato de buscarles un buen hogar donde les den mucho amor, o simplemente voy a la veterinaria para que ellos puedan ponerlos en adopción. En ocasiones las cosas no son lo que parecen. Relato escrito y adaptado por Hugo de Gante