Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: La Promesa, con Inés García y Paula Ducay, PUNZADAS (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va igualmente derrotero. Pétalo vi camino dirección medio tomado para llegar al fin, propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar. Creo que nos vamos dirección que se da por escrito para María Día de Aleman Va a ser buen fin de un libro que contiene un derrotozo luego una línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos tan derrotero de rotely derroteros ros pensar paseando con Indes García y Paula Ducai, punzadas inés, Paula, cómo estáis Violeta muy bien, con muchas ganas de pasear otra vez. Qué bien, qué gusto que se acabe la semana y que vaya a pasear con vos horas por primera vez A nosotras nos hace mucha ilusión. También sé que confían vosotras y Sé que había elegido un tema muy bonito para pasear conmigo. Hoy sí hemos elegido el tema de la promesa. La promesa, sí, y lo hemos elegido porque estos días hemos leído el libro nuevo que ha publicado Marina Garcés en los nuevos cuadernos de Anagrama. Esta colección así de colorines muy llamativa que nosotros tenemos en una estantería en el salón, todos juntitos de cobra, muy bien, muy monos de física intelectualmente totalmente. Sí, es muy interesante y entonces queríamos traer a este derroteros pues algunas ideas que nos han aparecido leyendo el libro y bueno, otras cosas que se nos han cruzado mientras incas lo leíamos. Entonces queríamos empezar comentando que Marina Garcéis, en entrevistas con la promo del libro, ha comentado que para ella el concepto de promesa como manera de leer el mundo se lo plantea un poco en dos niveles, en dos capas. Primero, se planteaba que quizás en nuestro día a día y en nuestra vida cotidiana no hacemos demasiadas promesas, porque hay muchísima incertidumbre en nuestros futuros. No nos hemos clicado de promesa totalmente y nos falta quizá como compromiso con los demás y con nosotros mismos. Y luego también pensaba ella que sí, que hay promesas articuladas en nuestra sociedad, por ejemplo, la promesa del capitalismo, que la vamos a desarrollar más tarde que ella la llama la promesa ilimitada, que nunca acaba, que parece que todo te lo puede dar y luego vamos a ver qué bueno, que no es así. Sí, y antes de todo esto, nos Queríamos preguntar un poco a través de lo que cuenta Marina Garcés, qué es una promesa, porque parece evidente, pero puede haber muchos tipos distintos. Claro, hay varios elementos que son necesarios para una promesa. El primero es el destinatario. Uno o más pueden ser distintos, pero básicamente aquí lo importante es a quién se promete, porque esto crea un vínculo entre la persona que promete y la persona en la que Prometes claro una promesa sin alguien a quien prometer no existe claro claro una promesa invacío te la puedes hacer a ti mismo. Pero ahí también hay intestinatario. Crees tú, eres tú. Siempre tiene que haber alguien luego la acción prometida, es decir, qué estás prometiendo, cuál es el contenido de esa promesa que crea un compromiso y luego la ubicación en el tiempo, es decir, para cuánto, para cuándo prometemos, pues siempre es en el futuro. Estos tres elementos se hacen realidad en la palabra, en el hecho de enunciar esa promesa, y dice Marina Garcés, el acto de prometer Hacen hacer un vínculo y un compromiso capaces de atravesar el tiempo y reunir en una sola declaración pasado, presente y futuro. La promesa no es un discurso, es una acción que bien claro, la promesa se efectúa cuando se hace, no cuando se cumple, claro exactamente. Además, no la puedes borrar. Es una adicción, aunque sea una palabra claramente se activa en el momento de denunciarla. Luego puede pasar o no, puedes cumplirla o no. Y queríamos también enunciar diferentes tipos de promesas que Marina Garcés va elaborando a lo largo del libro La primera la hemos llamado la promesa como dominio en el ámbito cotidiano, O sea que tienen que ver más con nuestro día a día, con nuestras relaciones afectivas, con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, O lo que sea y dice la exigencia de una promesa busca la declaración de de uno te lo promeso perdón. Te lo prometo como expresión de una sumisión, o sea que tiene que ver con la voluntad de que el otro obedezca o de que el otro sea sumiso. Y esto se ve muy bien. Por ejemplo, cuando los padres dicen a un niño prométeme que te lo comerás todo claro una forma de esperar controles dar la obediencia en total, o cuando le dices a tu pareja prométeme que me lo vas a explicar todo este tipo de en relaciones más del ámbito de la intimidad. Por eso las promesas vemos que no son entidades abstractas, que es verdad, que es una palabra y un concepto, un poco místico, claro, pero luego se aplican y tienen un impacto en nuestra vida cotidiana, en nuestras familias, como decían, y en todo tipo de relaciones afectivas. De hecho, Libro es como bastante poético, es un ensayo como muy bonitamente escrito, es que Marina sí, sí, claro, fabuloso, todo lo hace bien, pero más que yo traer como las cosas más aterrizadas y que más podemos entender fácilmente. Luego también ella distinguía la promesa como engaño o como abuso, O sea que vemos rápidamente que la promesa tiene como su lado más oscuro. Sí, tiene un lado juro que a priori pronunciando promesa. No aparece, no te parece, pero luego ella se pone a pensar y dices ah, pues es verdad. Sí. Ella toma el ejemplo de Juan Tenorio en el burlador de Sevilla. No este hombre que va haciendo promesas a muchísimas mujeres y luego, pues no cumple ninguna. Entonces ella dice que la mujer acepta esa promesa por parte del seductor y tiene una frase que me encantó que tuve que leer varias veces en el Libro Garcés, que dice el engaño no es ceguera, sino un deseo de creer vivido desde la desigualdad. Es decir, a veces queremos creer que las personas que están en posiciones de poder con respecto a nosotras van a cumplir esas promesas que nos hacen. Las promesas hechas desde la desigualdad, desde la jerarquía, son peligrosas. Por qué y dice garcés quién puede reclamar una promesa incumplida de un superior, de quien tiene más poder y más fuerza. Claro, tu jefe te hace una promesa y no la cumple jo. Es un momento difícil. Si tú quieres reclamarle oye esto que me ibas a decir o sea has dicho que ibas a hacer no lo has hecho. Esto puede derivar en cosas todavía más turbias. No porque nos podemos preguntar es el acto de prometer desde arriba un ejercicio de poder quién tiene poder de hacer promesas claro y creer desde abajo nos pone en peligro y pensábamos un poco que estas dinámicas pueden derivar en abusos. Justo esta semana, mientras leíamos el libro, ha salido la noticia del país de las mujeres que han acusado a Carlos Berbut de los abusos sexuales Y claro no podíamos no pensar en esto mientras lo leíamos no claro igual en promesas en este ámbito, en esa industria, bueno, en mucha industria en este campo, como del cine, totalmente, Y entonces pensábamos un poco en el tema de que, para empezar, una supuesta seducción fundamentada en la promesa de un trabajo y una colaboración de abrir de puertas claramente puede llevar rápidamente abuso de poder y luego que la amenaza de que eso no llegue a producirse nunca y a una persona se le cierre en puertas, en este caso, laborales, si la persona que quiere creer en esas promesas no se pliega luego a lo que otra persona la obliga, pues claramente es un problema y es curioso que la promesa sea un elemento que también está ahí no y cómo están dentro verdad lo de querer creer. Claro, en el fondo, tú tienes datos a lo mejor para de una forma amadura querer creer, pero estás en desigualdad. Sí, sí, en esa completamente lo ideal que nos hicieran promesas para conseguir otras cosas que nada tiene que ver con eso y es que prometer en ese ámbito es una cosa muy perversa, muy claro en la parte oscura, sí, y más cuando la otra persona está digamos desesperada o tiene problemas. O es un ámbito laboral complicado. Es una cosa que puede derivar. Sí, que lo podemos pensar en la industria del cine, por este caso mucho nada, pero que puede darse muchísimos otros ámbitos Y entonces pensábamos un poco en esto en que prometer cosas es una forma de control. Quien puede prometer se supone que tiene el poder de cumplir esa promesa. Eso ya es un poder Y entonces, pues, preferiblemente hay que no abusar de él. Preferiblemente desde aquí lo pedimos. Sí, sí, sí. Por favor, también queríamos hablar un poco de la promesa y futuro que, como decía al principio, es uno de los elementos fundamentales, porque parece que siempre va a cumplirse en el futuro, aunque la promesa se haya hecho en el pasado y estas ideas, Marina Garcés las orienta un poco a preguntarnos qué pasa con nuestro futuro. Ya en su otro cuaderno de Anagrama, que es una pasada y que se ha leído muchísimo, que es nueva ilustración radical, ella hablaba un poco de esta condición póstuma que hace que todos los escenarios de futuro que podemos plantearnos son crisis, colapso, catástrofe y esto implica que perdemos nuestra capacidad de imaginar otros futuros posibles. Claro es que justo hace dos día hemos hecho un programa en el que ha venido el dibujante Miguel Brieva, que no sé si lo conocéis, que acepta clarividentes ilustraciones que vienen a contarnos, que hemos comprado el relato de que solo hay colapso y solo nos merecemos colapso. Hemos acabado con la imaginación claro. Justo pues, estar muy en la línea de lo que dice vastes la verdad total es que generacionalmente nacer ya con la promesa de que el futuro va a ser, por ejemplo, la destrucción del planeta, es una cosa difícil con la que lidiar claro qué perversión esa promesa claro, compromesa sí, sí tan y promesa claro, Y esto hace que solo concebimos imaginarios del futuro que tienen que ver o con la utopía, con la salvación. Sí, esto del solucionismo tecnológico, de bueno, no s preocupéis que vamos a viajar a otro planeta y todos estos ricos que quieren hacerse casas y marte y todo este tipo de cosas y te pilla mal, bueno que luego ya sabemos qué pasa cuando los ricos se meten en cohetes que se tratan abajar a las profundidades del océano. Y pero por lo general, no me encanta pensar en ese tipo de utopía mal. Sí, sí, la autopía tecnológica, como todo, se va a solucionar por seguir aumentando la tecnología máquina, claro, este tipo de cosas. Y luego la otra opción, que es lo más habitual, que es la distopía, la catástrofe que, además, idealmente las distopías en su momento pretendían presentar escenarios terribles para que tú tuvieras miedo y decir, vamos a hacer que esto no pase. Por ejemplo, el cuento de la criada es un ejemplo muy bueno de todo esto. Cuando lo veíamos y decíamos, madre mía, que no lleguemos ahí, sí claro y te muestra cómo empieza, que empieza como poco a poco y luego deriva en un estado totalitario, terrible total Y ahora nos podríamos preguntar porque si te metes en cualquier plataforma de series o de otro tipo de ficción, hay muchísimas distopías, como que el género de la distopía ha explotado. Y esto ahora nos hace reflexionar acerca de si siguen teniendo algún potencial movilizador, porque parece que ya damos, por hecho, cuando vemos ficciones de este tipo que algún día van a llegar, O sea, no nos resultan tan perversas o tan no nos asustan tanto. Quizás de hecho, pensamos qué prefiero prepararme para un tsunami o para una catástrofe médica, como una pandemia, o ser preparar lo que tienen acumula el tema de comida, energía, casi que elige tu pandemia, casi que elige tu colapso statemente, de hecho, las utopías cada vez están más desaparecidas. En contraposición, con esta expansión que decía de la distopía y no sólo ocurre con la ficción, sino que, como decía antes, también nos pasa en la vida real. No parece que podamos imaginar futuros deseables más allá de todo este tipo de guerra, pandemia, destrucción y todo este tipo de cosas y marina garcés es. En este sentido, se pregunta cómo prometer nada si ponemos el futuro en peligro. Esta es la pregunta de sentido común. Sin futuro no hay promesas. Podemos darle la vuelta. Qué futuro podemos tener si no nos atrevemos a prometernos nada o o en ninguno claro, claro y esto se ve muy bien en ámbitos concretos, por ejemplo, lo que decía el generacional qué ha pasado con el futuro que nos prometieron. Dónde está? Dónde está con todas estas promesas que nos han hecho y que no se han cumplido. Con respecto a la alquilera poder comprar una casa, poder independizarte, a poder tener un trabajo que no sea a encadenar contratos precarios y hasta tus treinta y cinco antes de cosas tan material y tan poco asociada a la palabra de la promesa, pero no alquiler, claro, sí, sí, sí, tampoco pedimos tanto exacto. Sí, es que justo este tema como que nos venía este ejemplo, del tema del acceso a la vivienda que, además bueno, se lleva hablando bastante tiempo, pero justo como que en las últimas semanas han salido varios reportajes en medios centrados en qué pasa con los jóvenes y el alquiler de la vivienda. Y nos gustó mucho un artículo de clara nuño donde ya narra su propia búsqueda de piso en Madrid, que se titula crónica de una pesadilla aceptada buscar una habitación en las grandes ciudades españolas. Y ella es curioso porque hablan no solo bueno, evidentemente, el precio de los precios que son demenciales y de las dimensiones minúsculas de los pisos y de las habitaciones, sino de esta actitud positiva que tienen que tener como los potenciales inquilinos o inquilina en este caso, y ella tiene una frase muy buena que es forzar una sonrisa. Mientras te escriben, te describen cómo van a desguazar tu cuenta corriente. Esa ha sido mi principal actividad en el último mes. No qué pena. Sí, y está muy bien artículo, porque como lo cuenta desde su experiencia personal, pero con muchos datos, pues te das cuenta de que es que es terrible y además, tienes que pasar por este proceso muy extraño de casting si este hay un jurado ahí y que te va a robar todo tu dinero. Sí, totalmente y inés y yo, de hecho, nos hemos hace unos meses que estamos independizadas, viviendo juntas, y el proceso de buscar casa siempre era como todos. Sonrisas o hablamos el otro día, verdad, sonriendo, sonriendo las personas que quizás podían darlo no como todo como yo ahora lo pienso y digo porque he sido tan sonriente con todo mi casero antes de serlo y después, inclus aunque me estuvieran echando por qué. Ya es que es una cosa de esta personas. El poder, absolutamente el poder. Y también se ve muy bien en el ámbito político. Nos hemos acostumbrado a que las clases dirigentes prometan cosas que sabemos de ya base que no van a lamplirse. Un ejemplo que se me ocurría muy concreto es el programa electoral, que debería ser una manera de informarse acerca de lo que las personas a las que puedes votar te van a proponer y en realidad, para mí es un sinónimo de mentira. No sí, hay alguien de verdad que crea una palabra de las que aparecen en los programas electorales, porque parece que han perdido la validez, que nadie confía en lo que pone en ellos. Y esta promesa perdida, que ha perdido fuerza, hace que aparezca la mentira, la desafección política, la desconfianza absoluta, que son cosas muy peligrosas, casi una lista de decepciones tan lo que no van a hacer, lo que no van a hacer, y que parece que no pasa nada, que si no lo hace, lo hace bueno. Sí, es mentira esto que esta gente está diciendo. Y entonces todo esto se enmarca, por supuesto, en esa promesa ilimitada que comentábamos al principio, que es la del capitalismo, que Garcés centra buena parte del libro en analizarla. No porque dice que el capitalismo articula esta promesa de acumulación y crecimiento ilimitados, que luego el ecologismo venga a rebatir esta idea de que claramente. No se puede tener un crecimiento ilimitado en un mundo con recursos claramente limitados, que parece de cajón. Pero oye aquí estamos. Nos lo repetimos mucho, pero me parece que no terminamos de entender. Ahora mismo estamos tirando desde la frontera. No sé kilo de kilo de fruta y verdura, porque hay un problema de precios. En fin, jugamos con los límites como queremos. No queremos ir totalmente. Y entonces lo que ella dice es que se nos ha engañado, porque, además, dentro de esta promesa ilimitada, creemos que dentro del propio sistema, algún día las cosas van a poder mejorar. Es un poco un delirio, que la palabra delirio también tiene mucho peso en el libro. Luego vamos a comentarlo un poco. No es un delirio, un poco que el sistema tiene las herramientas para resolver las injusticias que él mismo genera, o que las propias empresas que agotan y expolian los recursos del planeta pueden resolver este problema. Y ella dice el capitalismo es la promesa siempre renovada y sistemáticamente incumplida. Entonces nos hemos creído de alguna manera que las cosas siempre pueden mejorar si seguimos trabajando en ello, pero siempre dentro del sistema. Y garce se pregunta cómo es posible que esta promesa siga como en pie por qué seguimos creyendo. Pero quién la sostiene, quién es sí, quién son claro, dice pues nadie y a la vez todo el mundo es lo qué pasa con los sistemas de los que no se puede salir no nosotras mismas y lo que nos han contado. Y entonces ella dice interpretamos cada aspecto de la realidad y de los demás a la luz de la promesa que nos ofrece y dice las empresas, las decisiones, los objetos, las personas que nos rodean su valor es ser inversión, potencial, rentabilidad. O sea que sí que en parte miramos al futuro, pero siempre como en términos de rédito económico, con este lenguaje de la economía, de lo empresarial que pasa mucho también cuando decimos cosas como gestión emocional, sí que yo decir lo pro que es que nosotros mismos que todavía no he encontrado una palabra que sea mejor que gestión. O sea, sé que es malo, pero a la vez digo es que es un foco, es que es eso no es gestionar bueno. Desde aquí llamamos a quien tenga un sinónimo muy muy bueno que, por favor, no lo envíe, que lo necesitamos gestionar este tema, porque yo cada vez que digo gestión emocional, me auto censura y pienso no digas eso y luego digo Y qué digo Y qué hago es que no hay otra no. Y ahí hemos caído manejo, pero hace tan bueno manejo. Sí, Mira, tiene algo de manual, pero bueno, si queremos una palabra, chicas la que está ahí escuchando. Por favor, por favor, y entonces Garcés dice que el tiempo de la promesa ilimitada en el que vivimos se ha convertido en el tiempo de la amenaza continua, porque ahora que somos conscientes de que es una promesa falsa desde el momento en que se anuncia y decimos si es que esto o sea va a llegar a su fin, está constantemente la amenaza de ese futuro catastrófico y de colapso. Kines ha mencionado al principio y entonces Garces dice que cuando esto sucede, aparecen nuevos imaginarios de lo ilimitado. Me ha parecido como muy poético y que, curiosamente, mientras leíamos el libro, hemos visto que tienen que ver con varios temas que hemos tratado en otros derroteros. Por ejemplo, ella habla del nuevo imaginario de lo emocional, justo que mencionábamos ahora. No sí, que es como que se ha sustituido esta promesa de la felicidad por una gestión de las emociones que hacemos como todo el rato. Solo podemos gestionar el fracaso en el que estamos inmersos ilimitadamente limitadamente a nivel social, a nivel individual. Solo podemos gestionarlo y la industria de la felicidad, de la dictadura, de la felicidad de la que hablábamos hace unas semanas, pues también tiene que ver con esto. No claro, luego habla también de un imaginario de lo cognitivo. Antes parecía que la educación y el acceso al conocimiento nos iba a liberar, iba a dotar a los ciudadanos de autonomía, y ahora lo hemos sustituido por una especie de mejoración, mejora, mejoraciones una palabra bueno, pero te ha quedado muy bien aquí y te venía bien a mano. Mejoramiento existe, pero pues, que lo incluyan en la raíz una mejora constante de las personas. Esta cosa que decíamos, por ejemplo, de la de la mejora cognitiva cuando hablabamos de neuro ética, de implantar chips o que siempre es una mejora para producir más claro, no es una mejora para sentirte, mejor para descansar menos, para que no te canses para que estés mejor y más válido y más productivos. Siempre va por ahí más memoria, más atención, todo cosas que necesitas para no hay como implantes para crear más poesía a lo mejor, porque bueno, eso también es producir. Sí, sí, sí, una producción un poco más bonita, pero sí. Y luego, por último, habla del imaginario de lo techno científico, que es un poco lo que decíamos antes de que este progreso científico no promete la solución, es decir, te haríamos sino una especie de bueno, una serie de parches, una actividad constante de crear soluciones efectivas e inmediatas para problemas que son siempre concretos, pero que nunca atacan el problema. Claro. Por ejemplo, no se propone un cambio en el modelo socioeconómico, sino que se aplican soluciones tecnológicas, como, por ejemplo, pues el coche eléctrico, que está bien a sí, o sea, que está deciclaje, sí, sí, pero hay que arreglar. Sí, sí, pero tienen además una parte que luego no siempre funciona bien y que acaban empeorando el sistema, que venían a mejorar algunas veces, claro y eso puede pasar y también está como siempre, muy centrado. Por ejemplo, el reciclaje es el gran ejemplo de esto en acciones individuales que es como yo estoy aquí separando el plástico del papel de los yogures y no sé qué. Y luego que el gran dilema no quiero ser cuñada, pero esto no lo preguntamos todos los ciudadanos y tenemos la sospechas. Evidentemente, o sea, tenemos dato de que esto no funciona bien, no harta mal o sea, Parecemos esto a un reclamo muy de cena de Navidad, pero es que es verdad. Reciclamos, pero luego no se recicla claro, claro total. De hecho, Marina Marces hace una pregunta que me pareció súper interesante, que es dónde estamos depositando nuestras esperanzas ante todo esto, que hemos contado muchas veces en la inteligencia artificial, porque es una manera como de decir bueno a través de esto y de todo lo que va a traer, porque además, como no se conoce nada, hay mucha gente que dice es que esto lleva a una expansión que ahora mismo nos hacemos la idea que es para imaginar futuros mejores. Y hay un ejemplo. También viene hay una noticia que leímos esta semana era un artículo del país donde hablaba de que hay uso ha planteado que la inteligencia artificial puede pautar dosis de fármacos y gestionar la ocupación de las luces. Y todo esto como que está haciendo contratos con tecnológicas para todos estas avances. Y la cosa es que, evidentemente, la inteligencia artificial tendrá ventajas y avances que no se puede negar, pero hay que tener cuidado con el optimismo tecnológico en sentido, quién asume la responsabilidad de las decisiones médicas que va a tomar una inteligencia artificial, quién tiene la última palabra, el médico o una inteligencia artificial. Y un montón de preguntas que todavía nos podemos plantear porque no sabemos cómo va a ser, pero que, evidentemente, habrá que pensar claro, la inteligencia artificial por sí misma no se ordena a sí misma. Debe ordenarla a alguien claro total, pues en este artículo de Juan José Mateo y ya no puentes, ellos hablaban con los sindicatos, que son los que han puesto en duda todas estas promesas de iluso sobre las posibilidades de la tecnología en materia de salud. Qué miedo dan La misma frase también digo hay uso y artificiales sí, claro, sí, todas las pruebas donde pone uso ya también es verdad, pero sí encima como con macro datos y big data, y ellos, los sindicatos decían, va a servir esto como excusa para disminuir todavía más la plantilla, para sustituir cada vez a más profesionales. Quién va a gestionar que esto es mí, es lo que más miedo me da de todos los datos de salud, que son de los datos más confidenciales que tenemos ahora mismo las empresas públicas o las privadas. Por esto, esto es un tema tremendo para quién trabaja en la inteligencia artificial, para nosotros o para una serie de pro para quien le da los datos. Claro, sí, entonces debemos poner toda nuestra esperanza en que la inteligencia artificial va a solucionarlo todo. Quizá tenemos que hacer demandas más evidentes y más básicas en temas de la sanidad pública. Claro pues, son todos cosas que hay que plantearse, porque, además de aplicar la inteligencia artificial en sectores específicos, como aquí comentábamos, en materia de salud, hay que tener en cuenta una cosa muy básica, que es que no es capaz de momento de reinterpretar el pasado, ni olvidarlo ni imaginar futuros posibles, porque todo lo que hace, todos los datos que tiene, son datos ya existentes, O sea que lo que hace es muchas veces de hecho, actualizar prejuicios, injusticias, temas de racismo. Esto se ha escrito muchísimo porque actualiza un pasado que no cuestiona. Dice Marina Garces claro, incluso sus predicciones son pasados, claro, porque se basa en los datos que ya tiene que hacer. Ya existe el pasado claro, O sea que sin duda, pues todos los avances tecnológicos bienvenidos sean, pero hay que hacerse preguntas en materia ética de derechos. Y todo esto siempre es bastante importante prestar atención claro, porque la inteligencia artificial no tiene imaginación claro. Es lo que has dicho antes, que no imagina que es lo que dice ella en el libro que es. Como o sea, no podemos basarlo todo en predecir el futuro, porque todo lo va a predecir en base a lo que ya estamos haciendo. Nunca vamos a abrir otro futuro posible, o si aquí temos no es seguida de la cabeza que yo creo que a veces pensamos que puede imaginar no va a predecir en base al pasado. Vale sí. De hecho, es muy interesante esto que dices de predecir en base al pasado, porque en realidad, este afán que tenemos ahora, que nos parece súper novedoso de intentar predecirlo todo al milímetro Marina García señala que es una de las maneras más antiguas de interpretar la realidad. O sea, pensemos en las profecías, los rituales, las adivinaciones con los vuelos de los pájaros, todo este tipo de cosas en realidad lo llevamos haciendo mucho tiempo y ella dice lo más avanzado de la tecnología nos devuelve a lo más antiguo de la cultura. La necesidad de dominar la incertidumbre claro con respecto al futuro. Claro que bien lo dice no es que eso es estando claro, entonces, esta capacidad de predicción de la inteligencia artificial es como nuestra nueva herramienta de dominio. Queremos dominar la incertidumbre lo que no sabemos qué va a pasar. Pero, como decíamos, no planifica futuros alternativos o futuros abiertos que no nos podamos imaginar. Y leyendo el libro, nos acordábamos de un artículo de Rebecca Solnit en The Guardian, que se titula El mundo. Bueno, en mi traducción, Chuchurría se titula el mundo. Es impredecible y extraño. Sin embargo, hay esperanza en la locura, una idea bastante bonita en la que sol ni te hace referencia que rápidamente olvidamos lo impactantes que han sido algunos acontecimientos en el pasado, como que nos han roto los esquemas. Claro dice que no podemos controlar el presente, que no podemos controlar el futuro. Aquí nos acordábamos también de un concepto interesante de filosofía, que es el cisne negro, que es una metáfora que se utiliza para describir un evento que desbarata cualquier planteamiento en el futuro. Por ejemplo, la pandemia es un gran ejemplo de cisne negro, una cosa que llega ahí y rompe todo y todo lo que pensábamos, rompe todo y como que articula una nueva manera de vivir, porque no es rompe todo en un día y se pasa, sino que como que deja poso y nos cambia la manera en la que hacemos muchas cosas no y entonces Soling dice que tenemos que admitir que las sorpresas van a seguir llegando, estas cosas no van a dejar de pasar y reconoce o sea, dice que tenemos que reconocer que en esa incertidumbre hay un espacio para actuar. Y dice no vemos más allá del pequeño halo de nuestras linternas. Pero podemos viajar toda la noche con esa luz, es decir, con lo poco que sabemos. Tenemos que saber movernos un poco en las tinieblas, en las sorpresas que vayan llegando. Y todo esto mi entonces Marina Garcés, en su libro, coincide con que en nuestro presente predomina una obsesión por la predicción y los datos y que, sin embargo, nuestro presente también se define porque se ha convertido en lo que ella llama el tiempo del accidente. Antes un accidente puede ser accidente de coche acciente, puede ser que reviente una central nuclear. En fin, todo la gente se puede imaginar todo tipo de accidentes y los accidentes eran un corte que interrumpían el tiempo, estos grandes acontecimientos a los que hacía referencia Solnytte en su artículo y dice garces que ahora vivimos siempre en este tiempo, que el accidente organiza el sentido de la temporalidad. Dice ella, no pensábamos en la pandemia, por ejemplo, en todo esto que ha pasado y es fácil entenderlo cuando pensamos en el lenguaje del accidente, en esta crisis colapso catástrofe que podrían ser como las tres cess de lo terrible del mal del demonio. Sí, y se entiende muy bien este tema pensando que la crisis ha pasado a ser la normalidad, o sea, cuando cuando fue la última vez que no estuvimos en crisis. Es que sí o que no pensamos claro que le llamamos crisia a nuestra vida. Sí, sí, todo es sí, una crisis continua, no el colapso. Sabemos que es inherente a la lógica del sistema en el que vivimos, que no puede hacer otra cosa que colapsar sobre sí mismo. Y la catástrofe es lo que pensamos que va a ser el futuro, lo que somos capaces como de predecir con todo lo que está pasando. Y entonces dice que el tiempo del accidente pone en crisis esas promesas que se nos hicieron. Lo que hablábamos de bueno, poníamos el ejemplo de la vivienda, pero podemos pensar más cosas. No. Y entonces, Garces dice que solo podemos preguntarnos en lo que sea que vaya a venir quién perderá menos y quién sufrirá más? Pero todo el mundo va a perder y todo el mundo va a sufrir. Sí, Y para terminar, queríamos traer un poco de luz. Sí, porque ha sido como claro, porque esa es la conclusión a la que vamos a llegar. Si seguimos así, claro, no confiamos en un espacio para la novedadnte de la incertitud, o sea, cuando la novedad ante de la sorpresa que van a llegar y nuestra capacidad de imaginar forma nueva, de vivir y de organizarnos y totalmente lo hacéis plantea eso justo desde la pregunta por los comienzos lo llama. Estas promesas eran al principio una acción de palabra que enlaza temporalidades que pueden ser pasados y futuros, pero que también tiene la capacidad de interrumpir y de comenzar una nueva temporalidad lo podríamos llamar Y así defiende la importancia de un delirio que decía Paula antes bien entendido para trazar justo estas nuevas temporalidades, dice que no es el delirio que supone esta promesa ilimitada del capitalismo. De ese delirio no hay que concelarlo. Tampoco el de creer que dentro del sistema que genera los problemas podemos encontrar las soluciones. Claro no parece que se dedire nos vaya funcionado. Y tampoco el de creer que la inteligencia artificial y que estas predicciones serán capaces de imaginar otros futuros posibles que no estén basados en el pasado o en cosas que ya han sucedido. Por eso necesitamos una concepción del imaginar y del delirar que regrese a sus orígenes etimológicos, que es precioso, que delirar es salir del surco trazado por el arado, la ira del camino trazado. Imaginar un poco más allá, también utilizando la imagen de rebecas sol ni de la linterna. Quizá salirte de repente de ese trazo de la interna totalmente. Cuando leí lo de lirar, salir del surco trazado, me recordaba mucho la entradilla del derrotero. S sí, todas las acepciones sí, y entonces, bueno, el delirio entonces no es una fantasía, No sería una ilusión. Nos puede servir para muchas cosas. Garces. Tiene una frase muy bonita en su libro que dice quien no ha delirado nunca. Expresa de la literalidad, de la tiranía y la ortodoxia, la evidencia y la obviedad del aburrimiento. El aburrimiento justamente la inteligente artificial, como decín, nos puede engañar, pero no puede delirar. Ah no puede moverse loca realmente no puede ir. Hay que delegar suéltate. No se va a no puedes va contra natura. Tenemos que hacernos nosotras. Sí justamente y Garcés menciona también al final del libro María Zambrano, que María Zambra no tiene una idea muy bonita, que es que el delirio no es lo contrario de la razón, sino su trasfondo. Y Garcés dice en el delirio hay un anhelo, un salirse de los límites o del cauce. Y, como dice María Zambrano, salir así de los límites de lo que hay es la única manera de apropiarse del presente en relación con el pasado y con el futuro. Entonces queríamos terminar pensando que necesitamos la imaginación, necesitamos la promesa y necesitamos el delirio para pensar cómo pueden ser y cómo podemos construir estos otros futuros posibles que quizás todavía pues no podemos vislumbrar, no tenemos que conseguirlo. Sí, tenemos que intentar. Es que no nos queda otra. Tampoco. No suena mal delirar, no suena precioso de al final suena divertido. Sí, sí, sí, No divertido, sí. Lo podemos hacer i sí. Oye ha sido ello un recorrido súper bonito por una palabra promesa que habéis descrito en toda su vertiente y que había leído yo antes que viene del latín promisus compuesta por pro que es antes inissus que viene del participio de mítere que significa enviar, así que lo podemos traducir como dejar ir en adelante o dejar progresar