Latest / El Mural del Alma / Episodio 29 - Un pobre muy rico
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- Reflexionar es algo vital, es algo importante que no tiene que causar aburrimiento, no sencillamente tiene que dejarnos pensando para ser mejores personas cada día. Por eso aquí está el mural del alma para acompañar a cada uno de los que escuchan este tiempo a través de cualquier plataforma de podcast donde nos siguen como el mural del alma, o a través de Facebook, a través de YouTube, a través de nuestro blog, que también está disponible el mural del alma blogspot com no se les olvide suscribirse a cada uno de ellos darle me gusta seguirnos y estar ahí pendiente el mural del alma blogspot com mi nombre David Fernando, y quiera que estoy para acompañarles en esta oportunidad con una reflexión más que déjame enseñar muy bien iniciamos contándoles o más bien me iniciamos con una pregunta. Puedo depositar dinero en ese banco. Así se abre una nueva reflexión. En el día de hoy se cuenta que un joven de quince años, pobremente vestido, se paró frente a la ventanilla del cajero del banco en el pequeño pueblo de Barwick, en el Estado de Georgia, en los Estados Unidos. Todo su aspecto de miseria y pobreza indicaba que sería hijo de un mediero de alguna de las pequeñas granjas de la región, gente que, por diversas razones, generalmente se encuentra en mala situación económica. Tres hojas de cartón metidas dentro de sus zapatos, completamente gastados, reemplazaban la suela que ya casi había desaparecido. Cuánto quieres depositar? Juanpreguntó el cajero cuatro dólares, contestó el muchacho a qué nombre quieres que se abra la cuenta. La voz del hombre fue bondadosa, pues conocía al joven como un fiel alumno de la Escuela dominical de la iglesia metodista Juan W. Jates, y compañía respondió el muchacho con la mayor seriedad. El cajero miró a través de la rejilla con cierto aire de perplejidad. Quién es la compañía preguntó Dios contestó el joven solemnemente. Hoy he recibido el sueldo del primer mes de trabajo y estoy empezando una cuenta del diezmo. Este es dinero de Dios. La historia de vida de Juando Blue Jade suena algo como una novela. Fue contador, cajero gerente y después jefe de la sección de abastecimiento del ejército de los Estados Unidos, donde se pagaban cheques que llevaban su firma hasta por la suma de oigan esto diez millones de dólares. Mucha plata, diez millones de dólares. Dos destacados pastores han descrito a este hombre como uno de los laicos más valiosos en toda la iglesia metodista. Su madre, Eliana de Jates, había entrado a una nueva etapa en su vida espiritual en una serie de reuniones y, en medio de su profunda pobreza y de la lucha por vivir, había empezado a dedicar la décima parte de todos los ingresos al señor Juando Lew Jates guardó siempre el Libro de Contabilidad del Diezmo de su madre en un cajón de su lujoso escritorio al lado de su nuevo testamento, y lo mostraba a decenas de miles de personas en las concurridas reuniones, donde él compartía la doctrina de la mayordomía. Es decir, la administración financiera no dice al respecto. Abro Comillas, puede ser que este libro no merezca la aprobación de un contador profesional, pero estoy seguro que nuestro padre Celestial considera esta contabilidad como muy buena. Cierro Comillas, este activo obrero en la iglesia y en la escuela dominical, dice que se lo debe todo al hecho de que su madre practicaba el diezmo. Ya le explico un poco de eso. Su devoción a esa norma marcó el rumbo para su propia vida. Bien, hago aquí una advertencia a esta hora. Hay gente que le va a gustar el episodio de hoy, pero también hay gente que no va a gustar del episodio. Va a pagar su dispositivo y se va a ir bueno cada quien está en libertad de hacerlo. Pero yo le recomiendo a que se quede. Por qué. Porque vamos a aplicar principios financieros a la luz de un libro que muchos consideran viejo anticuado, pero que para mí ese libro permanece para siempre la Biblia, la Biblia bueno. Pero para ello lo voy a poner en situación. Esto que hemos descrito en este episodio, odio lo practicó un hombre que marcó historia, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero. Este hombre del cual le voy a hablar y que tiene que ver con esto que le voy a contar, se llama, o se llamaba más bien porque ya falleció hace muchos años William Colgate, por el nombre en ingleso del apellido. No le va a sonar. Pero si le digo Colgate, ahí si le suena. No William Cgate, el fundador de Colgate, no una de las compañías de productos para el cuidado personal más grandes del mundo. Que era un hombre creyente, Era un hombre cristiano que comenzó como todos no muchos dicen que los grandes magnates, los grandes millonarios, empezaron con plata. Bueno, eso son los como dicen en mi país, los hijos de Papi y Mami, pero miren los grandes, los que han permanecido en el tiempo, han comenzado desde cero de abajo. Y William Collegate es uno de esos ejemplos, porque el hombre tenía una idea de negocio y era artículos para el cuidado personal. Y el hombre, pues comenzó desde lo poco, pero él entendió algo y es hombre. Yo quiero dedicarle a Dios una parte, yo quiero que sea mi socio mayoritario de este proyecto que voy a emprender, y él hacía el diezmo, que es el diezmo, pues apartar para Dios y para los asuntos de Dios una décima parte, es decir, el diez por ciento de mis ganancias, apartarlo para todo lo que tiene que ver con la infraestructura eclesial. El señor Colgate lo hizo a lo largo de los años y su negocio, poco a poco, crecía y crecía. Sus ingresos aumentaban y aumentaba y conforme aumentaba. Él siempre practicaba ese principio del diez por ciento y él lo hacía con el correr de los años, hasta que su compañía llegó a ser una de las más grandes del mundo. Adquirió otra llamada Palmo Live y de ahí nació la compañía Colgate. Palmo Live una de las compañías que hasta el sol de hoy nunca se le ha conocido una falla en lo financiero y, al contrario, es una de las marcas más conocidas del mundo. Usted y yo nos hemos cepillado los dientes alguna vez con una crema de en tal Colgate. De pronto se me dirán, Fernando, yo son la crema x oye bueno, pero usted en algún momento son la crema Colgate, hombre, o usted se bañó con Jabón Palmo Live. En todo caso, usted y yo hemos visto una compañía de casi más de cien años intacta en el mercado y que aún sigue practicando ese principio. Willam Colgate murió, pero los que han estado en la presidencia de la compañía siguen perpetuando el principio de el diez por ciento para Dios, hombre, ustedes me dirán algunos, pero es que Dios para qué se merece un diez por ciento si él es el dueño de todo. Pero es que fíjese en esto son principios de prosperidad y créame que hay gente que no va la Iglesia cristiana y práctica principios de esta talla y sus empresas y sus negocios les van muy bien. Por qué, Porque practican principios es como el principio de la gravedad. Pasarán los siglos de los siglos, los milenios, de los milenios y ese principio permanece. Así son los principios de Dios en la vila. También permanece casi que digo. Le guste a quien le guste, pero a lo que voy es esto. Cólgate Palmolive es de las compañías más grandes del mundo y es una multinacional reconocida a través de los años. Por qué. Porque hubo un hombre que dijo yo quiero que Dios sea mi socio económico. Una parte de mis ganancias va a ser para obras sociales, de beneficencia, obras para las iglesias. Y ya sencillamente él prácticó ese principio y llegó a ser grande entre los grandes, magnates y multimillonarios de la historia de la humanidad. Entonces hay un truco para ser bendecidos económicamente. Claro es, todo lo que usted reciba, todo lo que yo reciba, dediquémosle a una parte a la obra de Dios y el Dios del cual yo le estoy hablando en esta reflexión lo va a engrandecer, lo va a hacer multimillonario, lo va a ser grande. Ahora no haga esto solamente porque usted quiere hacer millonario y como un vaso desechable desecha a Dios no tenga una vida de devoción profunda. A Dios no lo estoy diciendo que sea un religioso. No, no, para qué no. Simplemente tenga Dios en el primer lugar de su vida y todo lo que usted haga en lo económico va a ser bendecido en todas las áreas. No es venderle milagros financieros. Son principios bílicos y los principios bíblicos, como todos los demás que hay en el universo, se perpetúan para toda la vida. Mi nombre David Fernando Guera, hasta que esa reflexión de hoy los invito en la próxima para que juntos escribamos en el mural del alma. Otros s