Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 234 | Todos quieren tener un niño genio
Transcript
- En mi época de infancia se escuchaba que cuando un niño estaba gordito era porque estaba bien alimentado. Se creía que los niños gordos estaban llenos de proteínas que los defendería en caso de una enfermedad. Había muchos errores en la alimentación porque se creía que si sudabas tomándote la sopa era porque te estaba alimentando, que si tenías los cachetes rojos era porque tenías una buena nutrición, o o coachote rojo. Yo no alimentado y gordito. Cuántas creencias falsas tenían nuestras madres y cuántas creencias falsas se encontrarán luego nuestros hijos cuando hablen de nuestros actuales modos de formar una familia. Bueno, yo te voy a dar un error. Yo lo encontré. No. Qué bueno es tener un niño genio. Muchos padres de familia soñan con tener un niño con capacidades de ese or excepcionales. Yo digo con cierto chiste en la escuela para padres, que hay quienes quieren a un hijo con la cara de Leonardo DiCaprio y la inteligencia de Albert Einstein, pero que, lamentablemente le sale al revés la inteligencia de DiCaprio y la cara de Albert Einstein. Por qué creemos que tener un niño genio nos va a dar ventajas en la sociedad, Lo haremos superior a los hijos de mi hermana, se ganará todos los concursos en su especialidad y nos va a hacer son tiro orgullosos de seres, sus papás y de pronto hasta salgamos en las noticias. Pero qué es un niño genio. Un niño genio es un término que se utiliza para describir a un niño que posee habilidades y capacidades intelectuales excepcionales en comparación con los demás niños de su edad, los comparas con sus contemporáneos y lo ves avanzadito, por por porque hace cosas como aprende a leer a temprana edad, dibuja excepcionalmente o canta con cadencia y voz proverbial, o tiene una fuerza física superior o poseen alguna habilidad corporal para un deporte o la una elasticidad fuera de lo común. En fin, son niños que pueden demostrar una comprensión avanzada en una o en varias áreas, como el conocimiento, las matemáticas, la música, la ciencia o el arte. Otros rasgos que tiene un niño genio aprenden rápidamente. Son unas esponjas para absorber toda la información que se les da. Retienen la información o sea lo recuerdan. Pasan los días, pasan los momentos y vuelven a acordarse con una capacidad proverbial, con puntos y comas no olvidan absolutamente nada. Son unos curasos insaciables. Todos lo preguntan, todo lo indagan, investigan, se meten entre los escondrijos. Siempre están indagando. Nunca encuentran cómo saciar esa curiosidad que les acompaña en todo momento. Además, también conectan conceptos aparentemente dispares, o sea, pueden unir cosas que la normalidad del pensamiento de las personas no tendrían nada que ver entre sí, y también pueden ser altamente creativos y tener una capacidad para pensar fuera de lo común cuando tú los ves por ahí sentaditos callados, pensando como oídos y están es simplemente maquinando, uniendo sus ideas, conectando unas con otras. Pero y qué si el niño no nos nace genio. Ah pues, lo volvemos genio, y cómo lo volvemos genio, lo menos a cursos de toda índole clases de ingres, clases de ballet. Lo vio Bailando, reggaetón y se dijo oye este tiene talento para la danza y lo metió a valet guitarra violín entre más sofisticados, o sea, el instrumento más inteligente. Le va a parecer el niño. Yo veo niños en violonchelo o voy, pero nadie ha puesto a un hijo a estudiar maracas, pandereta carraca. No bueno. Y aquí hay una pequeña trampa en el fondo. Muchas veces, un curso tras otro curso solo es la manera mágica, como muchos padres logran mantener entretenidos a sus hijos lejos de su responsabilidad. Ahí anda la abuelita se lo saca de un curso para metérselo al otro y de dos a tres y de tres a cuatro y de cuatro a cinco. El tiempo que deberían invertir con sus hijos. Esos papás se la pasan trabajando para pagar los cursos de sus hijos. Pero por qué tan desesperados por tener un niño genio. Pregunto yo los hay en todas las áreas de la economía, las ciencias, inclusive en nosotros, los evangélicos, los cristianos, teníamos un niño predicador. No sé si ustedes tuvieron la oportunidad de ver algún video de un niño predicador y ahí corrí a la gente a llenar los auditorios y las iglesias porque el niño predicaba. Yo conocí a una muchacha que estaba embarazada de una iglesia en Bogotá y se mandó a confeccionar una bata que decía en el vientre, decía, o sea, la parte del estomaguito decía aquí está creciendo un profeta. No había nacido el niño y ya ella quería que él fuera un profeta, porque lo declaraba, porque le ponía la ropa, porque así le había dicho Dios ok ok es eso era bonito, no, pero muy arriesgado. Les voy a contar algo que tiene que ver con el resorte de mi familia. Mi segundo dijo José Daniel, lo consideramos un genio siempre. Sus calificaciones fueron ciento siete por ciento de rendimiento, una capacidad mental inusitada. Lo metíamos al curso del cumón. Creo que era que se llamaba y aprendía matemáticas, muy bueno para las matemáticas, muy bueno para la analítica. De hecho, se graduó como productor y cine de cine y televisión y Ahorita está estudiando su segunda carrera, que es economía. Y así, un pergamino tras otro pergamino. Creo que promediábamos como los seis añitos y la profesora? Nos la rectora o la profesora nos mandó llamar al colegio para decirnos que teníamos un niño adelantado. O sea, él estaba en un curso, pero se sabía todas las respuestas y estaba demasiado adelantado para ese curso, así que nos recomendó que lo subiéramos a un curso posterior, o sea ellos lo iban a promover, pues lo promo vimos y efectivamente, él estuvo al nivel de los niños de un siguiente nivel. Eso en su momento nos pareció digno de fanfarronear demostrar nos sentíamos orgullosos de nuestro hijo sin habernos dado cuenta con Jasmith el daño que le causamos a José. Daniel fue de adulto que, en medio de las cenas que teníamos nosotros un día nos confesó que tuvo una infancia un poco triste, porque cuando lo promovimos de curso. Él abandonó el mundo de sus amiguitos y luego se fue a estudiar a unos amiguitos, a unos niños más grandes que bueno, no fueron sus amigos con unos niños más grandes que lo dejaban completamente solo, y sus recreos y sus descansos se volvieron solitarios. Bueno, ese fue nuestro error por querer tener un hijo genio. Es que no estamos dejando a nuestros hijos disfrutar la infancia. No les dejamos vivir sus propias torpezas de niño. Mire yo vengo de los medios de comunicación y yo vi niños realmente trastornados con unos talentos, talento para cantar, talento para actuar, talento para imitar, para ser en fonfonomímica, para danzar todo lo que tuviera que ver con los artes y los llevaban a los canales de televisión, tanto a caracol como RCN. Pero vi tanto niño frustrado sometidos a presiones no propias de la niñez, inclusive muchas veces empujados por sus propios padres porque el niño representaba una oportunidad económica. Pero a ver papás, ser un niño normal también es increíble. Crecerá un ritmo normal disfrutándose todos los regalos que la vida les da para cada día, para cada año, para cada etapa, no saber más de lo que debas saber, disfrutando con ingenuidad. Hay cosas que el niño no tiene por qué saberlas ni ni por qué tenemos que adelantarles en el conocimiento. Quizá por estar queriendo fabricarte un hijo genio. Le estás robando la capacidad a tu niño, a tu niña, de disfrutar las cosas bonitas que tiene la niñez jugar con barro durar toda la tarde en la piscina. Lo digo porque a veces están los niños en la piscina y la mamá los llama Ven porque tienes que leer el libro Ven porque tienes que ir a la clase de inglés karate. En fin, tan bonito que es ver un niño disfrutar su bicicleta por todo el barrio. Ok. Necesito terminar el podcast del día de hoy. Te voy a dejar estos versículos que escribe el Rey David, que lo usamos mucho en la escuela para padres cuando la dictamos para enseñarle a los papás que uno no obtiene. Por qué empujar a los hijos a hacer lo que no deban ser y dejarlos que vivan sus etapas común y corrientes. No estoy diciendo que no lo estimules. Te estoy diciendo es que no lo sobreestimules, no lo empujes a querer que él tenga una supremacía en cualquier etapa cognitiva de su desarrollo. El salmo ciento treinta y nueve, desde el versículo trece hasta el dieciséis. David lo escribe así y dice tú creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque soy una creación admirable. Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien. Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra, era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación. Todo estaba ya escrito en tu libro. Todos mis días estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. A ver, queridos papás, ya Dios puso las características, los talentos y las capacidades que tu hijo va a desarrollar a lo largo de su vida. No lo aceleres. Déjalo ser niño, disfrútalo cada día en su propia forma, a su edad, a la edad que tiene bueno. Sólo quería dejarles esta reflexión porque a veces veo muchos padres desesperados por tener un hijo genio en vez de disfrutarse un hijo normal, que Dios te bendiga