Latest / El Mural del Alma / Episodio 74 - Es que no me tienen paciencia
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- Hola familia. Espero que se encuentren súper bien en esta jornada, bien sea en la mañana bien tarde la noche. Aquí estamos con el mural del alma. Me pongo aquí esto perfecto. Aquí estamos con estilo propio, reflexionando juntos. Mi nombre David Fernando y quiera soy su anfitrión. Qué bueno que estén con nosotros en la sintonía de este podcast en su plataforma de podcast favorita o inclusive en YouTube. Este es el segundo video podcast que vamos a estar realizando el día de hoy. Gracias por seguirnos en Spotify, Diezeer, en Audible, en Google Podcast, Apple Podcast y todas las plataformas estándar de las más reconocidas. Así que, gracias, familia, por estar ahí. Del otro lado, bienvenidos sean a este tiempo del mural del alma y bueno momento de reflexiones con estilo propio. Bueno Familia, listo estoy preparado para acompañarles en este nuevo episodio, este episodio que forma parte de todos los demás, pero sería el segundo informato de video. Resulta familia que me encontré con una cómo decirlo aquí, me encontré con una o un poema, una poesía, sí, perfecto sea una poesía y dice paciencia. Sí, porque de eso vamos a hablar el día de hoy de la paciencia. Dice así, y vamos a ponerle riverb o rever como quieran llamarlo para que sea más interesante excelente. Dice así, paciencia como la gota que la peña horada cayendo levemente noche y día. Así consigue ver con alegría la paciencia su obra terminada. Nadie le estorba ni arrebata nada al perseguir su objeto con porfía prosigue su labor y en Dios confía hasta llegar al fin de la jornada con gotas de agua, formáronse los mares, con menudas arenas, el desierto, con minutos períodos seculares, con la paciencia y derrotero cierto, el peregrino llega a sus hogares y el navegante al suspirado puerto. Hoy les vengo a hablar de una reflexión y de una temática muy particular y tiene que ver con la paciencia. Uno escucha frases como usted llame con tomó la paciencia, o no escucha frases como es que no me tienen paciencia, esa frase del chavo del ocho. Se acuerdan esa mítica frase o muletilla del chavo que daba cuenta de que cuando él cometía algún chascarrillo, alguna travesura y los demás miembros de la Vecindad como que como que lo estresaban bastante, él decía es que no me tienen paciencia. Y sí, la paciencia es parte de esas virtudes de Dios que nos falta desarrollar. A muchos. Yo digo que a todos, porque en este mundo acelerado, en este mundo donde todo es ya express inmediato, instantáneo, queremos las cosas rápido. Estamos en un método o más bien en un momento de la historia donde la inmediatez siempre va a estar ahí. Queremos llegar rápido a nuestro destino, queremos que nuestra comida favorita esté ya rápido. Pido listo que tengo afán, que me cogió la tarde para ir a estudiar, que me cogió la tarde para ir a mi cita, Me cogió la tarde para ir a trabajar las razones que sean, y uno quiere las cosas ya inmediatamente, y uno trata trata de buscar esos métodos rápidos. Y listo. En algunas cosas, tener las cosas rápido está buenísimo, pero en las cosas de la vida, en las cosas que son realmente importantes, hay que considerar bajarle unas cuantas revoluciones, bajarle el cambio, la velocidad. Entonces les vengo a hablar de la paciencia. La Biblia registra la paciencia como una parte o un componente de algo que se llama el fruto del espíritu. Todo lo bueno, en contraste con las horas de la carne que representan, pues el pecado. Entonces la paciencia. En qué modo aplicar la paciencia. Yo creo que para todo, para todo, hay que aplicar la paciencia. Por ejemplo, cuando hablamos, nos impacientamos por dar una razón y expresar nuestra verdad y casi siempre terminamos diciendo cosas que no queríamos decir, cosas que a la postre van a herir a otros y van a dejar nuestra imagen en descrédito. Entonces hay que pensar para hablar y no hablar para pensar. Como se dice popularmente, analicemos y seamos pacientes, escuchemos las ideas contrarias, o que estén de acuerdo con nuestros preceptos y analicemos muy bien paciencia el momento de tomar decisiones importantes, decisiones trascendentales, en materia económica, en materia social, en materia familiar, lo que sea, hay que tener paciencia en todo aspecto y en todo sentido, precisamente para eso, paciencia para comprar cosas, para adquirir esas cositas que uno se antoja llegan los descuentos. Cincuenta por ciento off setenta por ciento of cuarenta por ciento off brack perdón, Black Friday y todo este tener paciencia, paciencia para hacer la movida de compra de forma inteligente, paciencia para con los que están a nuestro alrededor. Sí, porque es que uno quiere que los demás piensen como uno o actúen como uno en ciertas cosas y cuando ve que la otra persona no responde, pues uno como que se impaciente y como que Dios, qué hago con este, qué hago con esta paciencia, paciencia. Eso es lo importante tener paciencia. Esa es la clave para calmarnos y nuestra salud nos lo agradece, porque cuando uno se torna en impaciencia, se estresa y el estrés la enfermedad del siglo XXI, pues altera todo nuestro cuerpo de una u otra manera. Entonces, para hacer las cosas claras hay que tener paciencia. Paciencia. Dios tiene tanta paciencia con nosotros cuando le fallamos, cuando pecamos, cuando tratamos de ser mejores personas y caemos una y mil veces en el intento. Él tiene tanta paciencia con nosotros y él nos perdona él justo cae siete veces. Dios lo levanta y él tiene tanta paciencia con cada uno de nosotros que lo mínimo oiga esto. Lo mínimo que cada uno de nosotros, como seres humanos, debe hacer es tener paciencia, paciencia con los demás, paciencia hasta con el clima. No que este sol tan tremendo. Ay no, no, Dios mío, me acordaba de un chiste que una amiga y compañera en la radio nos expresaba extra micrófonos, haciendo extra micrófonos en medio de nuestro maga sin de noticias de información y estábamos comentando y ella lanza el tiro y dice es como el chiste tú eres como el sol de mediodía y uno, pero cómo así como el sol de mediodía si eres insoportable. Ay, Dios mío, cuántos soles de medio día vemos entre los que me ven y los que me escuchan. Yo creo que todos la gente no tiene tanta paciencia con nosotros, pero creo que es un ejercicio que va a durar toda la vida, desarrollar paciencia, desarrollar parsimonia, desarrollar calma. Entonces me río, me río el chiste. Pero termino con esto reflexión cortica. El día de hoy seamos pacientes. No es difícil. Yo siempre he dicho y lo he hecho en otros episodios. No es que uno no pueda hacer las cosas, uno a veces no quiere hacer las cosas. Entonces cuán importante, es decir, bueno de ahora en adelante, con la ayuda de Dios, yo me voy a proponer, a hacer pas siente de pronto me falla en el intento, pero voy a persistir, voy a intentar, voy a hacer mi mayor esfuerzo con tal de logar esa paciencia, paciencia así como Dios tiene paciencia conmigo en mi humanidad. Así como soy yo debo tener paciencia con mis semejantes. Así es la ley de la vida. Mi nombre David Fernando Iguera. Sí. Ya me estoy despidiendo, señores, porque aquí ya termina el episodio, este segundo video podcast. Obviamente, como les he dicho en el primero, los audios van a seguir el formato. Solo audio va a continuar. Si usted no tiene tiempo para verme, puede escucharme en las plataformas de podcast, en Facebook, también en YouTube, en todos estos lugares y nada, Familia, gracias por el apoyo por pasar este podcast. A mucha gente les va a servir así como me está sirviendo a mí en el momento en que los estamos produciendo. Gracias por acompañarme y les invito para el próximo episodio, como siempre digo, para seguir escribiendo juntos aquí en el moral de Lana cuídense mucho o