Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Brujería Nahual: La Noche De Las Marcas - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:01Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Abrí los ojos y
- 0:16ya estaba ahí, no me dolía la cabeza, no estaba mareado,
- 0:21era como si me hubieran trasladado mientras dormía, no sabía
- 0:24si era de día o de noche, solo sabía que
- 0:27estaba en un lugar sombrío, y de muy mala pinta.
- 0:33Me puse a hacer memoria, y logré recordar algo, yo
- 0:36estaba con mi novia, Diana, viajando por carretera, y nos
- 0:40dirigíamos a visitar a unos amigos, íbamos por la carretera
- 0:44que conecta a Puebla con Córdoba. Parecía que no tenía
- 0:50más detalles, pero me esforcé un poco, y logré recordar
- 0:54que alguien nos había estado siguiendo, recordaba la fuerte luz
- 0:58de sus faros acercándose a toda velocidad, luego nada. no
- 1:04estaba amarrado, por suerte, debía estar dentro de un armario, quizá,
- 1:09empujé con fuerza la madera frente a mí y en
- 1:12efecto así era, lo que encontré afuera era muy desconcertante,
- 1:16el suelo estaba lleno de una especie de membrana hecha
- 1:19de un material plástico y resbaladizo, la iluminación era demasiado escasa,
- 1:25pero era la suficiente como para darme cuenta, que todas
- 1:28las paredes del inmenso cuarto en el que me encontraba
- 1:31eran de madera, Caminé un poco por el lugar, tratando
- 1:37de encontrar una salida, era realmente enorme ahí abajo, cuando
- 1:41me acerqué a una de las paredes, me di cuenta
- 1:44que de entre las maderas se colaba un poco de tierra,
- 1:47entonces entendí que seguramente debía encontrarme bajo tierra, en un
- 1:52sótano posiblemente. En otra de las esquinas encontré ropa y huesos,
- 1:59no tengo idea si eran de persona o de animal,
- 2:02solo sé que eran huesos, y estaban como mordidos. Entonces
- 2:08escuché ruidos arriba, mucho ruido, como un animal encerrado en
- 2:13una jaula, pero tenía la esperanza de que no fuera
- 2:16un ser irracional el causante del jaleo, sino alguien que
- 2:20pudiera ayudarme a salir de ahí. Caminé siguiendo el ruido,
- 2:24entonces se abrió una especie de escotilla, fue de forma violenta,
- 2:28se desplegaron unas escaleras y una persona cayó golpeándose con
- 2:32las escaleras, creo que se rompió el cuello al caer.
- 2:38Yo me escondí un poco, porque se escuchaban unos pesados pasos,
- 2:42y vi como por las escaleras bajó una criatura extraña,
- 2:46parecía un oso, pero estaba flaco y largo. Esa cosa
- 2:50se acercó al cuerpo del tipo que acababa de caer,
- 2:53lo movió como queriendo saber si estaba vivo, y al
- 2:56ver que no respondía lo dejó y subió las escaleras.
- 3:02Yo estaba asustado, pues no tenía idea de qué rayos
- 3:05era eso, pero no me quería quedar para averiguarlo, además
- 3:09tenía que buscar a Diana, esperé un momento para asegurarme
- 3:13de que esa bestia ya no estaba arriba, entonces lentamente
- 3:17subí las escaleras, estaba en una casa. Caminé sin tener
- 3:23ni la más mínima idea de a dónde ir, abría
- 3:26con cuidado cada puerta que me encontraba, buscaba a Diana
- 3:30y la salida, logré dar con la salida, y me
- 3:33di cuenta que estaba en un rancho. Parecía un lugar
- 3:36muy grande, y muy solo. Inmediatamente me di cuenta que
- 3:42había muerte por todos lados, perros, caballos y reces, yacían
- 3:47tendidos por todas partes, parecía que habían tenido una muerte
- 3:51cruel y violenta, entré en pánico. Quise gritar el nombre
- 3:55de mi novia, pero no quería llamar la atención de
- 3:58la bestia que había visto antes, tenía claro que si
- 4:01me atacaba estaría muerto. Empecé a caminar, recorriendo los alrededores
- 4:08del rancho, siempre escondiéndome lo más que podía, y aparte
- 4:12de los cadáveres de los animales no había nada más,
- 4:16ni un solo ruido. Seguí caminando, con la atención puesta
- 4:22en lo que pudiera pasar alrededor mío, mis ojos permanecían
- 4:26atentos a todo, mientras seguía andando hacia los linderos del rancho,
- 4:30los cuales están delimitados por extensas hileras de encinos, mientras
- 4:35seguía caminando, me encontré con un pozo de agua, ahí
- 4:39flotaba el cuerpo de un hombre de mediana edad que
- 4:42vestía un pantalón de mezquilla y una camisa a cuadros.
- 4:47el cuerpo flotaba con los ojos abiertos, y parecía que
- 4:51ya llevaba algunos días ahí, estaba boca arriba, no quise
- 4:55ver más, pues cada cosa horrible con la que me encontraba,
- 4:59hacía que mi esperanza de encontrar a Diana se fuera disminuyendo,
- 5:03apuré un poco el paso, pues la tarde muy pronto
- 5:06se iba a convertir en noche y aún no tenía
- 5:09idea de dónde pudiera estar mi novia. Finalmente encontré uno
- 5:15de los tenis de Diana, tenía una mancha de sangre
- 5:18en el empeine, me giré en todas direcciones buscando alguna
- 5:22otra prenda de mi novia, para fijar una posible dirección
- 5:26de su andar. Encontré el otro tenis, eso era una
- 5:29buena señal, ciertamente no tenía idea de cuál era el
- 5:33tenis que había dejado primero y cuál el que había
- 5:36dejado después, si me equivocaba de dirección, podría perder la
- 5:40oportunidad de encontrar a Diana con vida. Decidí hacer caso
- 5:46de mi corazonada y encaminé mis pasos hacia un cobertizo
- 5:50que estaba abierto, confiando en que la encontraría, dentro del
- 5:54cobertizo había una vieja camioneta, Diana estaba en la cajuela,
- 5:58tenía algunos golpes, estaba inconsciente, entonces respiré aliviado, pues era
- 6:04una preocupación menos. En ese momento escuché un gruñido, ya
- 6:10sabía lo que era, por el rabillo del ojo alcancé
- 6:13a ver unas largas patas peludas, inmediatamente me metí debajo
- 6:17de la camioneta. La criatura pasó caminando por enfrente del cobertizo,
- 6:24solo pude ver sus patas, y se detuvo durante unos
- 6:27momentos frente a la camioneta, pero luego siguió su camino.
- 6:31Esperé un rato antes de salir de debajo de la camioneta,
- 6:35no quería que esa cosa regresara, y cuando me animé
- 6:39a salir desperté a Diana. Afortunadamente reaccionó y empezamos a
- 6:45pensar en cómo salir del lugar. Ella tampoco sabía dónde
- 6:49estábamos exactamente ni cómo era que habíamos llegado a ese lugar.
- 6:55Decidimos salir del cobertizo, a lo lejos vimos a una criatura,
- 7:00no era la misma, esta era un tanto diferente, para
- 7:04empezar su cráneo era más grande que la de un
- 7:06humano y tenía las piernas arqueadas, sus brazos eran extremadamente largos,
- 7:12y lo más intimidante de esa cosa es que andaba
- 7:15en dos patas. Estaba claro que no podíamos andar por
- 7:20ahí como si nada, lo único que podíamos hacer era
- 7:24utilizar la camioneta para escapar de ese rancho. La cuestión
- 7:29es que estábamos conscientes que en cuanto sonara el motor
- 7:33llamaríamos la atención de las dos criaturas, suponiendo que no
- 7:37hubiera más de esas cosas, ya que si había dos,
- 7:41fácilmente podría haber tres. pero la realidad es que no
- 7:46había ninguna otra opción, así que nos arriesgamos, subimos a
- 7:50la camioneta, la encendí y aceleré a fondo, como era
- 7:54evidente esas cosas se nos echaron encima, impactaron la camioneta
- 7:59y la voltearon, creímos que era nuestro final, pero escuchamos
- 8:03un par de disparos, luego vimos como las bestias cayeron
- 8:07al suelo, primero una y luego la otra, iban a morir,
- 8:11pues se estaban desangrando. Un señor se nos acercó y
- 8:16nos ayudó a salir del vehículo, le agradecí, y él
- 8:20nos dijo que lo acompañáramos, volvimos a la casa de
- 8:23la que yo había salido. Yo le pregunté al don
- 8:28si de casualidad no había otra de esas cosas, me
- 8:31dijo que posiblemente sí, pero que no estaba cerca, que
- 8:35no solían contraatacar cada que él mataba uno o dos,
- 8:39le pedí una explicación. Dijo que ese rancho había sido
- 8:43de él desde hace muchos años, que un día llegó
- 8:46una mujer que se presentó como una bruja y le
- 8:49dijo que el terreno sería de ella y de sus nahuales.
- 8:55Claramente el señor la tomó por loca y la ignoró
- 8:57por completo, pero, cuando apareció una de esas cosas y
- 9:01acabó con todos sus trabajadores, supo que no se trataba
- 9:05de una broma, él se negó a irse de su rancho.
- 9:09Vivía únicamente en su cuarto, y dejaba el resto de
- 9:12la propiedad para la bruja y sus nahuales, de vez
- 9:15en cuando, cuando necesitaba resurtirse de comida o de agua,
- 9:20salía con arma en mano y mataba a las criaturas
- 9:22que se encontrara. Nos dijo que lo más probable es
- 9:27que hubiéramos sufrido un accidente en la carretera y de
- 9:31ahí la bruja nos había traído al rancho para alimentar
- 9:34a sus nahuales. Yo le comenté lo de los animales
- 9:37muertos y lo de los huesos del sótano, dijo que
- 9:40él no tenía idea, que nunca ayuda a los pobres
- 9:43inocentes que terminan en el rancho. Nos aclaró que nosotros
- 9:49habíamos tenido la suerte, que él había salido para ir
- 9:53por algo de comida, sólo que ahora la camioneta estaba
- 9:56de cabeza. El Señor me dijo que debíamos voltear la
- 10:00camioneta para ver si podíamos encenderla, porque de lo contrario
- 10:04los tres estaríamos muertos. Se escuchó un fuerte ruido afuera,
- 10:10el señor tomó su arma y salió, nos dijo que
- 10:13nos quedáramos adentro, yo me asomé por la ventana, y
- 10:16afuera estaba un perro enorme, muy furioso, lo sé porque
- 10:21tenía todo el pelaje erizado. La criatura rugió y cargó
- 10:25contra el don, él simplemente le apuntó y le soltó
- 10:28dos tiros, las balas atravesaron el pecho del Nahual, matándolo
- 10:33al instante. El don nos gritó para que saliéramos, me
- 10:38dijo que teníamos que irnos ya, porque iban a venir
- 10:42más nahuales, ni siquiera intentamos voltear la camioneta, porque nos
- 10:46tardaríamos demasiado. La noche finalmente llegó, nosotros tres estuvimos caminando
- 10:54por un tortuoso camino rocoso y polvoriento, afortunadamente no fuimos
- 10:59molestados por ningún nahual. Tras muchas horas logramos llegar hasta
- 11:05la orilla de la carretera, y una buena persona aceptó
- 11:08darnos un aventón y nos dejó en la ciudad. El
- 11:11señor dijo que iba a volver a su rancho, pero
- 11:14no tengo idea si en realidad lo hizo. Crecí en
- 11:28un pueblo chico de la sierra durante los años 90, un
- 11:31lugar al que no llegaban turistas ni había carretera pavimentada.
- 11:36Todo estaba rodeado de cerros y matorrales, y para salir
- 11:40teníamos que caminar largas horas hasta la parada de los camiones.
- 11:45Las calles eran de tierra, llenas de piedras que el
- 11:49agua de las lluvias arrastraba, formando zanjas profundas. Las casas
- 11:54estaban hechas de adobe con techos de lámina, algunas pintadas
- 11:58de cal, otras con las paredes desnudas y manchadas por
- 12:02la humedad. Las tardes eran tranquilas, la mayoría de la
- 12:06gente pasaba el tiempo en los corrales, cuidando animales o
- 12:10sentados en la banqueta conversando, era un pueblo donde todos
- 12:14se conocían y sabían lo que hacía cada familia, lo
- 12:18bueno y lo malo. La vida era sencilla, pero en
- 12:23ese lugar siempre hubo historias que nadie se atrevía a
- 12:26decir en voz alta. Desde niño aprendí a distinguir a
- 12:30la gente en la que se confiaba y a los
- 12:33que se les evitaba, entre esos últimos estaba don Jacinto.
- 12:38Era un hombre de unos 60 años, flaco al grado de
- 12:41verse huesudo, con la piel curtida y los ojos hundidos
- 12:45como si nunca hubiera dormido bien, sus manos largas y
- 12:48huesudas parecían más garras que dedos, y siempre las llevaba
- 12:52manchadas de tierra o de algo que no alcanzábamos a identificar.
- 12:58No tenía familia ni visitas, vivía solo en una casa
- 13:01vieja en las afueras del pueblo, justo donde empezaba el
- 13:05camino de terracería que llevaba al monte, la vivienda estaba aladeada,
- 13:09con el tejado vencido y un corral vacío que parecía
- 13:13abandonado desde hacía años. Nadie sabía de qué vivía, no
- 13:19se le veía trabajar, nunca salía al campo a sembrar
- 13:22ni se juntaba con los demás hombres en las faenas,
- 13:25sin embargo, siempre tenía comida, ropa limpia y hasta dinero
- 13:30en efectivo para comprar en la tienda del pueblo. Algunos
- 13:34decían que viajaba de noche a otros pueblos para vender remedios,
- 13:38otros aseguraban que era brujo y que con eso se
- 13:41ganaba la vida. Lo cierto es que en la ventana
- 13:44de su casa siempre se alcanzaban a ver velas negras encendidas,
- 13:49incluso a mediodía, y la gente evitaba pasar cerca por
- 13:53miedo a cruzar la mirada con él. Los niños éramos
- 13:58los más curiosos. Cuando caía la tarde, nos juntábamos en
- 14:02la esquina y nos retábamos a acercarnos a su casa.
- 14:05Más de uno juraba haberlo visto salir en la madrugada
- 14:08con una lámpara de petróleo, caminar encorvado hacia el monte
- 14:12y regresar hasta que ya estaba amaneciendo. Mi amigo Manuel
- 14:17y yo éramos los más tercos en seguirle la pista.
- 14:20Siempre que teníamos oportunidad, nos escondíamos detrás de los nopales
- 14:25para ver si logramos descubrir qué hacía. Aunque pocas veces
- 14:29conseguimos algo más que una silueta moviéndose entre la oscuridad.
- 14:35La desconfianza hacia él creció cuando empezaron a desaparecer animales
- 14:39del pueblo. Cada cierto tiempo, sobre todo en noches de
- 14:43luna llena, se escuchaban los gritos de las gallinas o
- 14:46los balidos de los borregos. Y al día siguiente alguien
- 14:50amanecía con el corral vacío. Al principio pensaron que eran
- 14:55coyotes o ladrones, pero no había rastros de que las
- 14:58cercas hubieran sido cortadas, ni huellas de personas entrando. Lo
- 15:03único que quedaba eran manchas de sangre en la tierra
- 15:06y un silencio raro entre los animales sobrevivientes, como si
- 15:10hubieran visto algo demoníaco. En mi casa se hablaba poco
- 15:15del tema, mi madre se persignaba cada vez que mencionaban
- 15:19a don Jacinto, y mi padre decía que no nos
- 15:22metiéramos en lo que no era asunto nuestro. Aún así,
- 15:26yo no podía dejar de observarlo. Tenía la costumbre de
- 15:29pararse en la entrada de su casa al atardecer, apoyado
- 15:33en un palo como si fuera bastón. Desde ahí miraba
- 15:37hacia el pueblo, sin hablar con nadie, como si estuviera vigilando.
- 15:42Una vez pasé frente a él y sentí que me
- 15:44seguía con los ojos, hasta que doblé la esquina, no
- 15:48era una mirada normal, parecía que me estuviera midiendo, como
- 15:52si supiera algo de mí que yo mismo ignoraba. Manuel
- 15:58pensaba igual, pero una tarde, mientras jugábamos cerca del arroyo,
- 16:03me dijo que estaba convencido de que don Jacinto tenía
- 16:06que ver con las desapariciones. Aseguraba que había visto unas
- 16:10huellas en la tierra detrás de su casa, eran demasiado
- 16:13grandes para ser de perro y tenían forma rara, con
- 16:17los dedos largos como de mano. Eso me inquietó más
- 16:21que cualquier otra cosa, porque recordé que en el pueblo,
- 16:25los viejos hablaban de los nahuales, hombres que podían convertirse
- 16:29en animales para alimentarse de la sangre de los vivos.
- 16:32Yo nunca había creído del todo en eso, pero la
- 16:36sola idea de que alguien del mismo pueblo pudiera hacerlo
- 16:39me revolvía el estómago. Pasaron las semanas y la situación empeoró,
- 16:45cada vez que se asomaba la luna llena, alguien amanecía
- 16:49sin animales en el corral, y el pueblo entero comenzó
- 16:52a murmurar, y aunque nadie se atrevía a señalarlo directamente,
- 16:57todos pensaban en él. Las noches se volvieron pesadas, los
- 17:01perros ladraban hacia el monte, como si olieran una presencia invisible,
- 17:06y algunos vecinos contaban haber escuchado un gruñido profundo que
- 17:11no parecía de bestia ni de hombre. Manuel y yo
- 17:14seguimos observándolo en secreto, lo vimos varias veces salir con
- 17:19un costal al hombro rumbo a la barranca, y al
- 17:21día siguiente la gente encontraba huesos dispersos entre la maleza.
- 17:28Yo no dormía tranquilo, me quedaba despierto oyendo los ruidos
- 17:32de los corrales, temiendo que mi familia fuera la siguiente
- 17:35en perder animales, dentro de mí, sentía la certeza de
- 17:39que don Jacinto no era un hombre normal. Había algo
- 17:43en su forma de andar, en su mirada fija y
- 17:46en ese extraño silencio que lo rodeaba, que lo hacía diferente,
- 17:51cuando lo tenía enfrente parecía un anciano débil, pero en
- 17:54el fondo sabía que escondía una fuerza oscura. Fue en
- 17:59una de esas noches de luna llena, cuando decidí que
- 18:03ya no podía quedarme quieto, le propuse a Manuel que
- 18:06lo siguiéramos más de cerca, sin importar el riesgo, pues
- 18:10ambos queríamos descubrir la verdad, aunque nos costara caro. Lo
- 18:15que no imaginábamos era que aquella decisión nos llevaría a
- 18:19enfrentarnos con algo que superaba lo que los viejos contaban
- 18:22en las fogatas, algo que nos marcaría para siempre. La
- 18:28primera vez que lo vi con mis propios ojos fue
- 18:30en una noche de luna llena, los perros del pueblo
- 18:34comenzaron a ladrar de manera desesperada, no como cuando se
- 18:37acercaba un coyote o un extraño, sino con un furor
- 18:41que parecía de guerra. El eco de los ladridos retumbaba
- 18:46entre las casas y nadie se atrevía a salir, yo
- 18:49estaba en la cama, pero el ruido me mantenía inquieto
- 18:52y al asomarme por la ventana que daba al patio,
- 18:56lo distinguí. Era una silueta negra, más grande que cualquier hombre,
- 19:02caminaba erguido, en dos patas, pero su cuerpo era el
- 19:06de un perro enorme, con brazos largos que terminaban en
- 19:10garras que brillaban bajo la luz de la luna. Cada
- 19:14paso que daba hacía crujir la tierra seca, no respiraba
- 19:17como un animal, se escuchaba un resoplido profundo, casi humano.
- 19:23Se inclinó sobre un cerdo de nuestro corral, y con
- 19:26una fuerza imposible, lo levantó del suelo para arrastrarlo entre
- 19:30gruñidos ahogados, sentí un frío recorrerme la espalda y me
- 19:34escondí tras la pared, temiendo que volteara hacia mí. Cuando
- 19:40volví a mirar, el corral estaba abierto de par en par,
- 19:44las tablas estaban quebradas como si hubieran sido arrancadas de raíz,
- 19:48el animal desapareció hacia la barranca, cargando a la presa
- 19:52como si fuera un simple costal. Me quedé paralizado un
- 19:56largo rato, oyendo todavía a los perros, hasta que de
- 19:59pronto todo se silenció, como si nada hubiera pasado. A
- 20:05la mañana siguiente, el pueblo estaba alborotado, pues varios vecinos
- 20:10se reunieron en el corral de mi casa para ver
- 20:12los daños. El suelo estaba marcado con huellas profundas, algunas
- 20:17parecían de perro, otras se asemejaban a pisadas humanas descalzas,
- 20:22pero demasiado largas, con los dedos alargados. Nadie supo qué decir,
- 20:28algunos hombres aseguraban que era un lobo que había bajado
- 20:31de los cerros, otros decían que era cosa de brujería,
- 20:35pero el nombre de Don Jacinto empezó a sonar en
- 20:38los murmullos, nadie lo decía fuerte, pero todos lo pensaban.
- 20:44Ese mismo día, Manuel me buscó, y tenía el rostro
- 20:48serio y apenas podía contener la ansiedad, me dijo que
- 20:52estaba convencido de que lo que yo había visto y
- 20:55las huellas en la tierra eran prueba suficiente de que
- 20:58don Jacinto estaba detrás de todo. Me insistió en que
- 21:02teníamos que seguirlo en secreto, porque la gente nunca iba
- 21:06a atreverse a enfrentarlo sin pruebas claras, aunque tenía miedo, acepté.
- 21:12Sabía que no podría quedarme callado, no después de ver
- 21:15a esa cosa con mis propios ojos. Esa noche nos
- 21:21escondimos cerca de su casa, nos recargamos en la sombra
- 21:24de un opal grande y esperamos. Alrededor de la medianoche,
- 21:29la puerta de Don Jacinto se abrió y salió él,
- 21:32encorvado como siempre, con un costal al hombro y una
- 21:36lámpara en la mano, caminaba despacio, arrastrando los pies, pero
- 21:41con la seguridad de quien sabe que nadie se atrevería
- 21:44a detenerlo. No miró hacia atrás ni hacia los lados,
- 21:48tomó el camino al monte, el mismo que llevaba a
- 21:51la barranca, donde días antes se habían encontrado huesos de animales.
- 21:58Lo seguimos a distancia, cuidando que la lámpara que llevaba
- 22:02nos marcara el paso, el viento soplaba fuerte entre los
- 22:05mezquites y hacía que las ramas se movieran como si
- 22:08quisieran alcanzarnos, el suelo estaba húmedo, y en cada pisada
- 22:13sentíamos que se hundía. El miedo me apretaba el pecho,
- 22:17pero me obligaba a seguir, porque la curiosidad era más fuerte,
- 22:22cuando por fin llegó a la barranca, dejó el costal
- 22:25en el suelo y comenzó a encender varias velas que
- 22:28sacó de un jarro. Desde donde estábamos alcanzamos a ver
- 22:32que eran negras, las colocó formando un círculo, y luego
- 22:36arrojó dentro del círculo lo que había en el costal.
- 22:41El olor fue lo primero que nos golpeó, un hedor
- 22:44fuerte a carne quemada. Cuando nos acercamos lo suficiente para mirar,
- 22:49descubrimos huesos chamuscados, todavía con restos de piel pegada. Había
- 22:55también manchas oscuras en la tierra, como si hubiera sangre
- 22:58seca mezclada con cera derretida, el fuego de las velas
- 23:02hacía que las sombras se movieran de manera extraña en
- 23:05su rostro, se veía como si no fuera un hombre,
- 23:09sino un animal atrapado en un cuerpo humano. Nos agachamos
- 23:14de golpe, porque en ese momento levantó la cabeza y
- 23:18miró alrededor, no podíamos arriesgarnos a que nos descubriera. Contuve
- 23:23la respiración, y sentí que el corazón me iba a
- 23:26delatar de lo fuerte que me latía, no dijo nada,
- 23:30sólo murmuró unas palabras que no entendimos y luego apagó
- 23:34de golpe las velas. Recogió los restos y regresó a
- 23:38su casa por otro camino, desapareciendo entre la maleza, como
- 23:42si supiera exactamente dónde pisar para no dejar rastro. Cuando
- 23:48estuvimos seguros de que se había ido, nos acercamos al lugar,
- 23:52encontramos plumas calcinadas y pedazos de cuerda chamuscada. Todo parecía
- 23:58un ritual. Manuel me miró con los ojos muy abiertos.
- 24:02Ninguno de los dos necesitó decirlo en voz alta. Estábamos
- 24:06convencidos de que don Jacinto no era un simple hombre.
- 24:09Él era el mismo animal que había atacado el corral,
- 24:13el perro enorme que caminaba en dos patas. regresamos al
- 24:19pueblo sin hablar con el cuerpo temblando por lo que
- 24:22habíamos visto al llegar a mi casa manuel me advirtió
- 24:26que no dijéramos nada todavía porque nadie nos iba a
- 24:30creer decía que lo mejor era esperar la próxima luna
- 24:33llena y atraparlo en el acto yo no estaba seguro
- 24:37de querer volver a verlo pero también sabía que tenía
- 24:41razón y lo que había presenciado esa noche no podía
- 24:44olvidarlo Los días siguientes, la gente seguía inquieta, algunos aseguraban
- 24:51que escuchaban gruñidos extraños en los potreros, otros que los
- 24:56perros se negaban a acercarse a ciertos lugares del monte,
- 24:59pero todo coincidía con las noches en que don Jacinto
- 25:02desaparecía de su casa. El miedo empezó a crecer en
- 25:07mí como nunca, no era un temor común, era la
- 25:10sensación de estar viviendo en un pueblo, donde ya no
- 25:13se sabía si todos eran humanos. La tensión en el
- 25:18pueblo se volvió insoportable. En menos de dos semanas se
- 25:22contaron más de 10 animales muertos o desaparecidos, corrales enteros vacíos,
- 25:27gallinas arrancadas de sus jaulas, chivos degollados sin que nadie
- 25:32escuchara más que un gruñido en la oscuridad. La gente
- 25:36ya no dormía tranquila. Algunos se turnaban para vigilar sus patios,
- 25:41pero los ataques no paraban. Era como si la bestia
- 25:45supiera exactamente donde no habría nadie despierto. Las mujeres hablaban
- 25:51de abandonar las casas y mudarse con familiares a otros pueblos,
- 25:55mientras los hombres discutían en la plaza si lo mejor
- 25:58era enfrentarlo o prenderle fuego a la casa de Don Jacinto.
- 26:03Nadie se atrevía a dar el primer paso, porque sabían
- 26:06que eso significaba declararle la guerra a un hombre del
- 26:10que todos sospechaban, pero al que nadie se atrevía a
- 26:13mirar de frente. Yo sentía que el miedo se había
- 26:18metido hasta los huesos, cada noche me quedaba en vela
- 26:22escuchando a los perros, esperando que en cualquier momento llegara
- 26:26a mi casa. Manuel, en cambio, se volvió más decidido,
- 26:31decía que si no hacíamos algo, tarde o temprano nos
- 26:35tocaría a nosotros. Después de lo que habíamos visto en
- 26:39la barranca, estaba convencido de que el brujo y el
- 26:42animal eran el mismo, y que descubrirlo frente a frente
- 26:45era la única forma de obligar al pueblo a actuar,
- 26:49me costó aceptarlo, pero sabía que tenía razón. Así que
- 26:55una noche de luna llena nos armamos de valor, tomamos
- 26:58machetes bien afilados y una lámpara de petróleo que Manuel
- 27:02robó de su casa, caminamos hasta la barranca, donde sabíamos
- 27:06que don Jacinto solía hacer sus ritos, y nos escondimos
- 27:10entre unos mezquites secos, el aire estaba helado y apenas
- 27:14se escuchaba el zumbido de los insectos. La espera se
- 27:19hizo eterna, pasada la medianoche, un crujido de ramas nos sobresaltó,
- 27:24a lo lejos vimos como algo se movía entre los árboles,
- 27:28primero fue una sombra, después un par de ojos amarillos
- 27:32que brillaron en la oscuridad como brasas encendidas. La silueta
- 27:37salió de entre la maleza y lo vimos con claridad,
- 27:40era el mismo perro enorme que había visto en mi patio.
- 27:44Caminaba erguido en dos patas, con el hocico abierto mostrando
- 27:48dientes largos y afilados, su aliento se escuchaba como un
- 27:52resoplido mezclado con un silbido extraño, y cada paso hacía
- 27:56que la tierra se estremeciera. Cuando estuvo lo bastante cerca,
- 28:02soltó un rugido que meheló la sangre, no era un
- 28:05simple gruñido animal, sino un sonido profundo que se parecía
- 28:09más a un hombre gritando de dolor. Era como si
- 28:13la voz de Don Jacinto estuviera atrapada dentro de esa bestia,
- 28:16la lámpara que llevábamos iluminó su cuerpo, el pelo negro
- 28:21y grueso cubría su torso, pero sus brazos parecían humanos, alargados,
- 28:26terminados en garras que relucían con la luz, sentí que
- 28:30las piernas no me respondían. Manuel me empujó y me
- 28:35gritó que corriera, intentamos huir hacia el camino, pero la
- 28:39bestia se abalanzó sobre nosotros con una velocidad imposible, sentí
- 28:44como me rozó con una de sus garras y caí
- 28:46al suelo. La lámpara rodó, derramando un poco de petróleo
- 28:51que encendió la hierba seca, en un resplandor que iluminó todo.
- 28:57La criatura se detuvo frente a mí, erguida, mostrando los
- 29:00colmillos chorreando saliva, los ojos amarillos se clavaron en los míos,
- 29:05y tuve la certeza de que lo que miraba no
- 29:08era sólo un animal, sino alguien que me conocía. En
- 29:13ese instante, Manuel se levantó del suelo y con todas
- 29:17sus fuerzas, le dio un machetazo al brazo, el golpe
- 29:21sonó seco y la bestia lanzó un chillido, que no
- 29:24era de perro ni de lobo, ni de ningún animal conocido.
- 29:28Era un grito humano, y el machete le abrió una
- 29:31herida profunda en el antebrazo. La criatura retrocedió tambaleándose, cubriéndose
- 29:37con la otra garra. Yo me incorporé como pude, mientras
- 29:43la lámpara seguía encendida en el suelo, la luz alumbraba
- 29:47su rostro a medias, y lo que vi me persiguió
- 29:49durante años, no era sólo un hocico de perro, bajo
- 29:53el pelaje y la sangre se alcanzaban a distinguir facciones humanas.
- 29:58La forma de la nariz, la línea de los pómulos
- 30:01y esa mirada que reconocía al instante, era el mismo
- 30:05rostro huesudo de don Jacinto. El monstruo rugió de nuevo
- 30:11y se abalanzó sobre nosotros, pero la herida lo debilitaba,
- 30:15sus movimientos eran torpes, como si luchara contra sí mismo.
- 30:20Manuel levantó el machete otra vez, pero la criatura lo
- 30:23empujó con tal fuerza que lo lanzó contra un tronco.
- 30:27Yo tomé la lámpara encendida y la agité frente a él,
- 30:30esperando que el fuego lo ahuyentara. Por un momento pareció retroceder,
- 30:35cubriéndose el rostro con el brazo sangrante. El olor a
- 30:40pelo quemado se mezcló con el humo de la hierba encendida,
- 30:44el animal chilló como hombre herido y se internó en
- 30:47la oscuridad de la barranca, perdiéndose entre los árboles, el
- 30:51silencio que quedó después, fue aún más aterrador que su rugido,
- 30:56sólo escuchaba mi respiración agitada y los quejidos de Manuel,
- 31:00que apenas podía levantarse del golpe. Me acerqué a ayudarlo
- 31:06y vi que estaba herido en el hombro, sus manos temblaban,
- 31:09pero lo primero que me dijo fue que lo habíamos
- 31:12visto con claridad, era don Jacinto, no había duda. La
- 31:17herida en el brazo, el rostro a media su mano
- 31:20y la mirada que ninguno de los dos podía olvidar.
- 31:25Regresamos al pueblo arrastrando los pies, con la ropa llena
- 31:29de polvo y el corazón aún latiendo como si quisiéramos
- 31:32rompernos el pecho, sabíamos que nadie nos iba a creer
- 31:36si lo contábamos sólo con palabras. Pero también sabíamos que
- 31:41don Jacinto no iba a aparecer al día siguiente como
- 31:44si nada, lo habíamos enfrentado y lo habíamos herido, y
- 31:48lo que más miedo me daba, no era lo que
- 31:50habíamos visto, sino lo que podía pasar si intentaba vengarse.
- 31:57Logramos escapar esa noche casi arrastrándonos, yo tenía raspones en
- 32:01todo el cuerpo y Manuel apenas podía mover el hombro,
- 32:05a nuestras espaldas, la criatura se retorcía en la barranca,
- 32:09gruñendo como animal acorralado, mientras la sangre le chorreaba del
- 32:13brazo herido. El resplandor de la lámpara caída iluminaba por
- 32:18momentos su silueta deformada, medio hombre, medio bestia, encogido de
- 32:23rabia y dolor. No esperamos a ver qué hacía después,
- 32:28corrimos como pudimos de regreso al pueblo, jadeando, con el
- 32:32miedo de que en cualquier instante nos alcanzara. Cuando llegamos
- 32:37a la primera calle, los perros nos recibieron ladrando hacia
- 32:41la barranca, como si olieran lo que habíamos dejado atrás,
- 32:45algunos vecinos asomaron desde las ventanas, pero nadie se atrevió
- 32:49a salir. No queríamos hablar en ese momento, apenas nos
- 32:54encerramos en mi casa, mi madre lloraba al vernos llenos
- 32:57de tierra y sangre, pero no supo qué preguntarnos, apenas
- 33:01le dijimos que todo estaba bien, aunque sabíamos que no
- 33:05era cierto. Al amanecer ya no podíamos callar más, Manuel
- 33:11insistió en contar lo sucedido, y aunque yo dudaba, lo acompañé,
- 33:16en la plaza se juntaron algunos hombres, la mayoría con
- 33:20la cara cansada de tantas noches de insomnio. Con la
- 33:24voz temblorosa, narramos lo que habíamos visto, el perro enorme
- 33:28que se levantaba en dos patas, la herida que Manuel
- 33:31le había hecho con el machete y el rostro de
- 33:34Don Jacinto, revelado a medias bajo la luz de la lámpara.
- 33:39Hubo silencio al principio, luego murmuraciones, unos se persignaban, otros
- 33:44decían que inventábamos cosas por miedo, pero lo que terminó
- 33:48de convencerlos fue la propuesta de ir a revisar su casa.
- 33:54Un grupo de seis hombres se armó con machetes y
- 33:56rifles viejos y nos obligaron a acompañarlos. Caminamos hasta la
- 34:02orilla del pueblo, donde estaba la vivienda de Don Jacinto,
- 34:06la puerta estaba cerrada, pero se notaba que nadie la
- 34:09había asegurado. El aire adentro era pesado, olía a humedad,
- 34:14a cera consumida y a carne vieja. El silencio era
- 34:19tan denso, que cualquiera pensaría que la casa estaba vacía,
- 34:23pero al abrir la puerta de su cuarto lo encontramos.
- 34:28Don Jacinto estaba acostado en su cama, cubierto con trapos sucios,
- 34:33tenía el brazo derecho vendado de forma torpe, y aún
- 34:37así la sangre se le escurría, respiraba apenas, con los
- 34:41ojos abiertos mirando al techo, como si supiera que ya
- 34:44no saldría de ahí. Nadie se atrevió a acercarse demasiado,
- 34:49solo uno de los hombres le quitó el trapo del brazo,
- 34:52y entonces lo vimos, la herida era idéntica al machetazo
- 34:56que Manuel le había dado la noche anterior. La impresión
- 35:02nos dejó mudos, no había forma de seguir dudando, el
- 35:06animal y el brujo eran el mismo. Manuel me miró
- 35:10con la cara pálida, como si apenas se diera cuenta
- 35:13de la magnitud de lo que habíamos hecho, nos quedamos
- 35:16ahí un rato, sin que nadie dijera nada, hasta que
- 35:20uno de los mayores ordenó cerrar la puerta y dejarlo
- 35:23en paz. Esa misma tarde, corrió la noticia de que
- 35:28don Jacinto había muerto, algunos decían que de enfermedad, otros
- 35:32que de una infección, lo cierto es que no hubo
- 35:35explicación convincente. Nadie quiso velarlo, el recuerdo de lo que
- 35:41había hecho con los animales pesaba demasiado, y el miedo
- 35:44a que su espíritu regresara era mayor. Apenas lo metieron
- 35:49en una caja de madera improvisada y lo enterraron en
- 35:52un hoyo abierto a toda prisa detrás del panteón. No
- 35:56hubo rezos, ni veladoras, ni canto alguno, sólo tierra cayendo
- 36:01sobre el ataúd hasta cubrirlo por completo. Después de su entierro,
- 36:08el pueblo recuperó cierta calma, no volvió a desaparecer ningún animal.
- 36:13Los corrales amanecían intactos, los perros ya no ladraban con
- 36:18furia en las madrugadas y la gente pudo dormir sin
- 36:21estar pendiente del monte. Pero para mí, la tranquilidad nunca
- 36:26regresó del todo, durante varias noches seguidas, incluso después de
- 36:31muerto don Jacinto, los perros de la calle se reunían
- 36:34en grupo y ladraban mirando hacia la barranca. Se quedaban
- 36:39así por horas, como si vieran algo que nosotros no,
- 36:42cada vez que los escuchaba, me levantaba de la cama
- 36:46con el corazón acelerado, temiendo que aquella silueta volviera a aparecer.
- 36:53La gente del pueblo guardó silencio sobre lo ocurrido, nadie
- 36:57quería hablar del tema, y mucho menos admitir que un
- 37:00abual había vivido entre nosotros, disfrazado de hombre durante tantos años,
- 37:05los que sabíamos la verdad, la callamos por miedo y vergüenza.
- 37:10Nos limitamos a fingir que don Jacinto había sido un
- 37:13viejo raro, pero nada más. Sin embargo, yo no podía engañarme,
- 37:19tenía grabada en la memoria la visión de esa bestia
- 37:22levantándose en dos patas, mostrando dientes afilados y garras brillantes,
- 37:27y el rostro humano apareciendo bajo la luz de la lámpara.
- 37:33Con el tiempo, entendí que los Nahuales no son leyendas
- 37:37inventadas para asustar a los niños, son hombres que deciden
- 37:40dejar de serlo, que hacen pactos con lo oscuro para
- 37:44obtener fuerza y venganza, a cambio de perder lo poco
- 37:47que tienen de humanidad. don Jacinto lo había elegido, y
- 37:52el pueblo pagó el precio, no sé cuántos más habrá
- 37:55en otros lugares, ni cuánto tiempo se ocultan bajo la
- 37:59piel de gente común, lo único que sé, es que
- 38:02desde esa noche aprendí a desconfiar de quienes se apartan
- 38:05demasiado de los demás, de aquellos que parecen vivir solos,
- 38:09mirando en silencio hacia el monte. Han pasado los años
- 38:15y nunca he contado esto en voz alta, ni siquiera
- 38:18Manuel quiere hablar de lo que vivimos, pero cada vez
- 38:21que escucho a los perros ladrar hacia la oscuridad, recuerdo
- 38:25los ojos amarillos brillando entre los mezquites, y la certeza
- 38:29de que no hay peor monstruo que aquel que decide
- 38:32convertirse en uno. Relatos anónimos