Latest / Carne Cruda Podcast / EL VALOR DE LA MONTAÑA: Cap 1. El agua que corre por mis venas
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- Nací en la era terciaria hace sesenta y seis millones de años, en lo que ahora, en la provincia de Granada, lo romanos me llamaban Montsolario y lo árabe lleva al Shulair Monte del Sol en la Península Ibérica soy la tierra más cercana a la esfera solar. Cuenta la leyenda que el penúltimo Rey Nazari Mulei Haseen pidió que le enterraran en mí, en un lugar en el que no hubiera ni vivo ni muerto por él. Mi cabeza más alta se llama Mulacén. Dicen que escundo en una gruta, tres diamantes negros que nadie ha podido encontrar y un gran tesoro al que sólo se puede acceder con la mágica hierba de la herradura que abre el cerro que lo oculta. Fui refugio y destino para lo Andalucía y Morisco, y antes me recorrieron Íbero Romano y visigodo y, aunque pueda parecer vanidoso, por mi parte, soy una rara avis, una extraña isla en tierra, una montaña y cever me he visto con la flora endémica más importante de Europa y tengo una riqueza de ecosistemas que no se puede compararlo. Pero lo más importante, soy nieve y soy agua de pie a cabeza por algo me llaman sierra nevada, el valor de la montaña, capítulo uno, el agua que corre por mis venos. Déjame empezar por uno de los inventos más sorprendentes que me han legado mis moradores, las acequias que son, por así decirlo, las venas y arterias de mi cuerpo. Su origen es musulmán Andalucía y ya desde el siglo VIII mis pobladores encontraron una forma inteligentísima de guiar y aprovechar para el riego las aguas del de cielo primaveral. Sabemos que los musulmanes eran grandes expertos en su manejo, creando una alucinante red de acequia capaces de aprovechar hasta la última gota. Así la nieve de mi cabeza que se derriten en primavera cargan de agua los canales y van pasando por mis shima calaero y guaeros y descendiendo lentamente por mis laderas hacia los campos de cultivo. Gracias a un sistema que se llama carebio, crear en la sensación de infiltrar el agua no deja que el agua se infiltre en el suelo, en las fracturas de la roca encimas naturales, dependiendo del sitio, del contexto geológico. Este es José María José María Martín Cibanto. Yo lo conozco mucho bien a menudo por aquí. Es doctor en el Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Granada y coordinador del Memolab Laboratorio de Arcología biocultural del que te hablaré más adelante. Aquí hay varias zonas de careo que tienen son la zona donde hay más infiltración, porque hay fracturada en la roca y entonces el agua se va infiltrando por ahí y luego el mismo suelo, es decir, el suelo hace esa función de retención de agua. Cuando José María dice aquí se refiere a cañar uno de los pueblos de Miladera Sur en la Alpujarra durante los primeros años de al Ándaluz, a cañar se la llamó Gebel la montañosa. La orografía de la zona es tan impresionante que en los días claros dicen que se puede ver desde allí no solo el mar, también África. El agua, cuando va por el suelo, no en la circulación subterrena, va mucho más lenta que cuando va en superficie. Entonces claro la idea que es muy sencilla, pero que es muy original, es intentar retener el agua todo lo que se pueda en las laderas para que no se vaya aquí, en este caso el Mediterráneo, que lo tenemos justo ahí, que lo estamos viendo. No, el mediterráno está masto ahí. Entonces claro cuanto más tiempo tenga retenida el agua en las laderas y, es decir, cuanto más uso le des más más lo reutilice en cabecera, más agua va a tener después a través de los manantiales o a través directamente en los ríos. En la base de los ríos se dice carear el agua, que la empujarra describe como una forma de entretener el agua en las laderas, y yo he escuchado de decir sembrar el agua o criarla. En Perú, donde tienen un sistema similar al nuestro, utilizan el verbo amamantar la tierra. Eso es lo que llevar el agua de un lado a otro para ir regando poco a poco todos los campos, porque el careo hace dos cosas. Primero, demora la salida del agua a la superficie, de manera que empapa por dentro todo mi cuerpo y segundo, recarga los acuíferos que alimentarán la base de los ríos en verano. Cuando los recursos escasea José María lo explica muy bien con el símil de la esponja. Imagínate que tú coges una esponja, la empapa y la dejas encima de la encimera de pollete, y lo que sucede es que el agua va salido poco a poco, No es decir, la esponja va expulsando el agua poco a poco porque está saturada de agua. Por eso es el efecto que se hace aquí. Lo más original es que, además eso se hace en una montaña que tiene rocas duras, rocas cristalinas que se consideran impermeables. Sin embargo, la acción del del ser humano, de los agricultores y de los pastores a lo largo de los siglos, lo que ha conseguido es generar uno, crear un acuífero artificial, aprovechando lo que tenían, aprovechando el suelo, sobre todo en las terrazas, y encañar ha idos acequias principales para abastecer al pueblo, la acequía grande y la acequía de barjas que provienen del río Chico y se ramifican en diferentes ramales, cada uno de los cuales lleva el nombre de un día de la semana y reparten el agua por zonas según las necesidades de los regantes en el oficio que algo así como la oficina a la que van a hacer sus peticiones. Esto hay unos ramales de agua en las céqueda principal y le va tocando. Va por la noche al oficio, que es donde se reparte el agua. Y ya pues cada uno, según el agua que tiene, pide y se le da y entonces paco es que el que la reparte. Él es uno de los regantes, lo que llamo Rafael y lo único que me cuida es de regazme mi fincas terreno, castaño, todos mis árboles y este paco. Cuando lo repartimos, yo tuve que traerla y repartirla aquí a todos los que van apuntando la hora, cada uno de las que tiene y la reparto, pues cada uno la suya y luego tapar las albercas y tenemos paco. Él hace quiero de la comunidad de regantes de Caña, una profesión antiquísima a la que se denomina también fiel o ramalero y consiste en organizar el careo y el reparto del agua. Por la noche. Los miembros de la comunidad como Rafael, le piden a Paco una hora de agua para regar sus tierras y él la raciona en función de la cantidad de existencia, aunque sepas más o menos. Cómo funcionan y te cuesta mucho trabajo realmente comprender cómo los solos mecanismos, no solo por donde pasan las FECA, sino cómo el reparto, que es la parte más cómplica la distribución social del agua, cómo se mide el agua, cómo se adaptan a la escasez y esa parte enormemente compleja. Las comunidades de regante aplican unas prácticas que tienen siglos de historia. Por ejemplo, en otoño invierno, cuando el agua es abundante, el riego se hace atajo siguiendo un orden por turno sin límite temporal, pero cuando escasea se reparte por minutos según la extensión teniendo en cuenta que el agua fluye por cada ramal a unos treinta litros por segundo, y que la unidad más común para medir la superficie es el marjal, que equivale a quinientos veintiséis metros cuadrados. Por cierto, siempre se ha creído que esa era la medida del patio de los leones de la Alhambra, pero en dos mil once se comprovoque no. Entonces claro, hay un cálculo de caudales, de volúmenes de agua y de superficie de tierra. Hay unos derechos que son fijos, pero aunque sean fijos, se adaptan al volumen de agua disponible a las condiciones climáticas de ese año. Pongamos que una persona tiene derecho a una hora de riego. Si ese día se calcula que hay menos agua, el tiempo se reduce, por ejemplo, a quince minutos para que todo el mundo reciba su parte, como te Imaginarás, hay que tener en cuenta muchos factores y los cálculos no son fáciles y claro si son una mezclas con la topografía da igual. Estamos en la zona de ladera de sierra, como aquí o en las zonas de llano, porque cada una tiene su complicación con la cantidad de ramales que hay, de acequias, de alberca y de balsa, de partidores, de nombres de lugar de topónimos. Es un sistema tan enormemente complejo que realmente solamente ellos lo conocen. Y todo se basa en la tradición oral. Todo se basa en la tradición oral. Todo eso son mecanismos de defensa también de las comunidades de regantes, no de los propios regantes, de manera que eso es lo que ha evitado una injerencia por parte de poderes exteriores, un noble, un obispo o del propio Estado a lo largo de la historia, porque solamente lo regante y de hecho, incluso solamente algunos regantes conocían el sistema completo y que han sido los que habitualmente han llevado ese manejo, han sido los responsables de las comunidas de regantes, han sido los jueces, los jurados de agua para resolver los conflictos. Esto que cuenta José María es muy interesante. Aunque un pueblo como Caña siempre ha estado vertebrado por la acequia, hasta hace bien poco no existía ningún mapa físico. Estaba solo en la cabeza de los acequía héros y los regantes, y se lo han ido pasando uno a otro a lo largo de los siglos de forma horas. Ay, pero yo no tengo nada. Yo es que la fe memorial aquí se sabe con el coche arriba, no que no está aquí, está en lo alto tú que salí a las temprano, a las siete de la mañana y a la ocho hay que dar a la broba y probablemente hubieran seguido así sin ningún plano del regadío, si no llega a ser porque tuvieron que hacerlo para la regularización a la que obligó la Confederación Hidrográfica. Mi nombre es Francisco para los amigos frand y nada aquí un cañarete, el retornado de Cataluña. Francisco es, además, el hijo de Rafael. Yo hice el proyecto para la concesión del caudal que presentamos a la Confederación o al organismo de Cuenca. La concesión es el reconocimiento por parte de la Administración del derecho a uso del agua, aunque aquí el derecho del agua es un derecho ancestral que viene desde hace muchos siglos por ley tenemos que tener ese reconocimiento por parte de la administración. Entonces yo hice el documento técnico, que consistía en una memoria donde describíamos toda la superficie de riesgo que tiene el municipio y todas las infraestructuras del riesgo, todas lo que es la cartografía de las acequias, las albercas a Thomas, donde están las captaciones. Cañar tiene unos doscientos y pico comunero y alrededor de treinta y seis kilómetros de acequias principales, además de sus derivaciones que llegan a las fincas particulares. Déjame que te presente a un geólogo del proyecto Memolab que te nombré al principio. Soy Sergio Marto Rosillo y científico del Instituto Geológico y Minero, que ahora pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Trabajo en la Unidad, que hay en Granada. Sergio explica que esos treinta y seis kilómetros de acequia son sólo una parte de la tupida red que te eje toda mi sierra. Hay setecientos cincuenta kilómetros de acequias de careo en toda la Sierra Nevada. Muchas de ellas operativas y están por toda la sierra, desde Almería hasta la hasta Granada. Aunque tristemente algunas de esas venas y arterias de mi cuerpo se están secando, entonces esas acequias están repartidas por toda la sierra, en la cara norte y en la cara sur, desde Almería hasta Granada. Lo que pasa es que la falda sur, que es más seca, hay más tradición y en la falda norte ya han perdido muchas de ellas porque la población se va haciendo mayor. Cada vez hay menos gente en los pueblos y cada vez hay menos agricultura de montaña para que te haga una idea de la importancia de este sistema milenario. El ochenta por ciento de los puntos de abastecimiento de los pueblos de Sierra Nevada y su entorno no dependen de él. Por eso, si se abandona una acequa y su manejo, los manantiales, por tanto, los huertos desaparecerán y con ellos se pierden no solo un sistema de interés socioeconómico, sino también de interés cultural, un rasgo de nuestra identidad, la suya como pueblo, la mía, como montaña. Como sabe muy bien José María, que un día comprendió de primera mano, por qué importante recuperar esa sabiduría ancestral en el manejo del agua para aplicarla a las nuevas formas de regar. En realidad, empieza hace ya mucho tiempo, cuando yo ya hacía la tesis porque bueno eso un sistema de regadillo de época medieval, de época islámica, que tienen en su mayor parte mil años de historia. Entonces, en mi caso, como historiador y como arqueólogo para una parte importante de nuestros paisajes, son las acequias, son los sistemas de regadío no. Pero claro, si te quieren enterar de cómo fue funciona, lo que tienes que hacer es entrevistar a los regantes, que son los que saben no solo por dónde van las acequias, sino cómo se manejan, cómo funcionan, cómo son los derechos de agua. Y haciendo un día una de estas entrevistas, no en la cara sur de ser nevada, sino en la cara norte, en un pueblo que se llama Ferreira, pues uno un agricultado ya malá me preguntó dice bueno esto, esto para qué sirve no, Y claro pues, yo lo intenté responder de manera así, un poco académica, no diciéndole por la importancia que tienen las acequias, como patrimonio, como historia, porque son de épocas de los árabes, tienen mil años Y claro, el hombre me miró así como diciendo. Eso está muy bien, pero bueno Y eso para qué sirve. Y aquí es donde el saber popular y el saber científicos se tocan Y dónde vuelvo a hablarte del proyecto Me Mola, Laboratorio de Arqueología Biocultural. Te acuerdas la oportunidad surgió en dos mil catorce con el proyecto Me Mola, intentar hacer algo, algo diferente. Y entonces, bueno, pues hicimos la propuesta y dijimos bueno que queremos trabajar con una comunidad a la que le puede interesar empezar a hacer la recuperación de alguna de las fequias y trabajar con voluntariades y me mola trabajan juntos arqueólogos, historiadores, biólogos y ambientólogos que llegaron a cañar para aprender de los cañaretes y hacer propuestas viables para mantener y recuperar el sistema de acequias tradicional. Para nosotros, lo más importante siempre ha sido el utilizar esa actividad como una herramienta de intervención social, a partir de la cual poder trabajar con la comunidad de regantes de tú a tú, en la que nosotros venimos a aprender y venimos también a intentar ofrecer lo que nosotros podemos saber y podemos conocer desde el ámbito académico, en la que se trata de hacer un esfuerzo común en conjunto, que haya un diálogo de saberes conocimientos. Está la madre no para principar aquí y estos ramales cómo son, cómo se llama corte duelo y está la onera y la tipa abajo, todo tiene su nombre aquí para abajo la calle, Ahí en la revueza que haya debajo las hoyuelas, tengo los puertos. Por ahí para otro los siembros. A bajo, tengo cebollas, tengo les chutas ajo. Esta hacer que las tengo está riego yo y reiga otra fincalí la otra finca. No yo soy una. José María y sus compañeros sabían que si querían conservar las acequias, debían cuidar también a los agricultores, pastores y regantes sus prácticas, conocimientos y formas de gestión, y que para eso se necesita que mejoren sus condiciones de vida y que se les reconozca como comunidad, José María que vino para recuperar sequias que estaban perdidas. Llevaban mucho tiempo sin sacárcel y entonces vino José María y venía a la gente, a la universidad y entonces empezamos a sacarlas. Al principio pensaba bueno, van a venir a la universitarios, van a estar un ratillo de fiestas, van a hacer poco y no se va a poder sacar y restaurar las. Pero bueno, cuando vieron. Yo creo que cuando viste el primer fin de semana, cómo se trabajaba. No claro para para ella es muy fácil, porque lo han visto toda la vida. No claro para gente que viene que nunca he visto una acequia o eso que nunca he visto una herramienta. Siquiera no, pero no resultado tan obvio. Ya. Pero no dices tú Chain que lo haga mejor, lo hagas peor claro, pero hay una de las cosas que más apreciar a la gente que viene como voluntaria, y es aprender a que se le enseñe, no que la gente de las comunidad de regantes y que los regantes les enseñen cómo manejar las herramientas, como dónde tienen que ir picando para limpiar qué tienen que dejar, que no tienen que dejar cómo reforzar el lomo de la acequia, no debilitarla de cosas que para ellos son obvias, pero que no lo son tanto para el que nunca lo ha hecho. No, La verdad es que no pararon. Lo veía de sol a sol, colaborando unos con otros, recuperando acequías como se hacían daños. Los regantes les enseñaban a lo voluntarios el uso de la herramienta que utilizan los acequieros para mantenerla. Pero, pero está bien, algo que te sorprenderá. Cómo funciona la nieve, porque aunque pueda aparecer una opiedad, no lo es para nosotros que venimos de fuera, pues decimos la nieve blanco estupendo qué buen año, y de repente ellos te dices no. Este año no es bueno, dice. Pero si no ves que está blanco y te dices no, no en un año bueno porque la nieve no se ha pelmazado. No tiene que caerme de nero en diciembre y enero en la nieve mejor que haga mucho frío para que la hiele el viento, para que siento para todo, porque le meta ahí en una pal de estas que llega hasta arriba un ventisquero y ese jugar aguanta mucho. Y no hay nieve, no hay agua ni para consumo de boca, no hay agua para un consumo humano. A partir del año digamos noventa y cinco, cuando va limpiando de aquellas famosas es cuando más se ha notado el problema de la nieve aquí al unos veinticinco años. Por ahí es cuando se ha notado más que la nieve. Cada vez va a menos. Pero claro, si no esa esas minas de agua no se bañanando la fuente donde desapareciendo y pueden llegar a desaparecer el consumo humano. No hay nieve. Tengo mucha menos nieve en mi cumbre pierdo cana y también me quedo sin agua. Me muero de sed el reservorio de caña. Es la nieve que se acumulan los neveros durante el invierno y escasea y tampoco llueve. Este dos mil veintitrés hemos vivido el abril más seco desde mil novecientos sesenta y uno y en diciembre de dos mil veintidós entró en sequías meteorológicas de larga duración. Estuvimos treinta y seis meses con lluvias muy leves. Yo lo noto y los agricultores y los ganaderos también hombre. Aquí nunca se ha regado por goteo como había mucha igua. Lo que pasa que ahora cómo no lleve a época, pero antes había muchacha y se sembraba todo y se criaba todo, pero es que había mucha aguantes. Yo me acuerdo cuando era pecado y todo esto estaba nevado aquí, como los terrazos son llanos, había que quitar la nieve de los terrados por el peso. Y ahora no llegue. Y ahora nos llega hasta ahora cañar como tantos otros pueblos de la alpujarra. No había necesitado agua, pero la falta de nieve y de lluvia empieza a pasar facturas y a perro flaco. Todos son pulgas al problema de las sequías. Se les suma otrama. Eso que ahora llamáis la España vacía o vaciada y que antes llamabais despoblación. Claro, Ahora, por suerte o por desgracia, cada vez se necesita menos agua de riego, porque cada vez hay menos gente que riegue. Me vacío me vacían, me vacían. Nunca pensé que lo diría, pero echo de menos cuando éramos más. Muchos se están yendo y no solo aquí hoy, menos de la mitad de lo humanos viví en áreas rurales. En dos mil cincuenta, esas cifras se reducirá a un tercio ol Alejandro soy el secretario del Tesoroldo de la Comunidad delante de caña al barca. Alejandro le escuchaste antes hablando de la nieve. También se ha dado cuenta de las consecuencias de campañas. Cada vez menos te joven, la gente cada vez es mayor. Entonces, pues limpiado una ceca, se pone un gasto importante para la Comunidad, pues tienes que capa gajornales, maquinarias de proce marcas de motosierra. Entonces lo poco que se cobra se va prácticamente en esas funciones. Si un día tiene un problema con una ceiga que se te rompe, una alberca que pierde agua o lo que sea, pues la verdad es que es un problema. Y hablando de problemas, hay un tercero que oigo que repiten quienes viven en mi entorno, la política, la administración, los choques entre quienes legislan sobre el territorio y la realidad de los que viven y trabajan aquí. Mucha formación que tú tengas y por mucho que hayas estudiado. Tú te tienes que bajar al terreno y tienes que empatizar con la gente del lugar, lo que eso aplicar la normativa a otraja tabla vale, pero no es una normativa adecuada a la zona, a la zona en la que nos encontramos. En muchos casos, cuando se declaró el Parque Natural y el Parque Nacional, se hicieron muchas promesas aquí. Les prometieron muchas cosas aquí a los ayuntamientos a nivel de política, que no les iba a faltar el trabajo, que se iban a dedicar a lo de siempre, que iban a mejorar. De aquí lo que hemos sido ha sido a peor Y luego por parte del Parque. Tradicionalmente, la política que se ha llevado siempre a cabo ha sido para uso lúdico y recreativo. Lo que se han potenciado aquí mucho ha sido que la gente venga de turisteo, pero que venga el de fuera y el de dentro del que tiene que aguantar al de fuera y darle de comer al de fuera, por decirlo así de esa manera. Problemas, problemas como dicen barricadas que a mí me gusta mucho el rock dicha sea de paso, pues lo que sea, y a todos los problemas que ya tiene se suma uno que a menudo golpea el dinero o, mejor dicho, su falta, porque de poco sirven todos estos esfuerzos por recuperar y proteger la fe ya y el careo si no tienen la ayuda necesaria. Nosotros hemos ido intentando, contactar, intentar, entrando apoyar a todas las comunidades de regantes con las que hemos podido. Claro llega un momento en que ya no puedes máya. Además, pues creo tienen los problemas de financiación, de infrafinanciación de la investigación y de las partes de divulgación y de impacto social de la investigación. Pero si hay una demanda muy importante por parte de muchas comunidades de regantes que claro se ven en una situación límite, por un lado, de debilitamiento interno, de falta de participación, de relevo generacional, de fuerzas, de pérdida de conocimiento, pero, por otro lado, sobre todo sometida a una presión enorme por parte de las administraciones de los sectores económicos para que hagan esa intensificación, tecnificación, esa industrialización de la agricultura y entre entre esas dos presas Y tenemos una demanda enorme por parte de muchas comunidades que no quieren perder sus acequias, que no quieren perder su identidad, sus paisajes, su memoria y que son conscientes del valor que tienen, pero que necesitan un apoyo no solo para mantener la acequia, sino fundamentalmente un apoyo que suponga un reconocimiento de la labor que hacen y un apoyo que supongo una mejora de su renta de la renta agraria. Hay problemas, pero, por otra hemos pasado y siempre hemos habéis encontrado lo humano. Soluciones creativas hay para eso investigan los científicos del proyecto, Soluciones, como dice José María, que implica un cambio de perspectiva con la planificación hidrológica, con las políticas agrarias o con una parte también de la academia, que solamente ve una forma o tiene una óptica muy estrecha de lo que es la eficiencia, en este caso, la eficiencia en el uso del agua. Y entiende que claro, la eficiencia solo desde una perspectiva extractivista y productivista, y no entiende que tenemos que mirar la eficiencia, igual que tenemos que mirar el concepto de moderno, de que es lo moderno desde una perspectiva multifuncional, compleja, integradora, soluciones que no hacen más que aprovechar el conocimiento adquirido y aplicarlo a las nuevas circunstancias con resultados fascinantes y esperanzadores. Sergio, el científico del Instituto Geológico y Minero que escuchaste antes, junto a sus compañeros, han descubierto que los sistemas tradicionales de careo son una respuesta a las carencias modernas que podemos sacar partido a lo que las comunidades han aprendido de siglos de experiencia y aprendizaje. El resultado ha sido realmente sorprendente, porque se ha demostrado que estos sistemas son mucho más eficientes de lo que nos pensábamos. O sea, se consigue duplicar la capacidad de agua que se infiltra en los acusores de madera, y eso implica o no te tengamos más recursos, sino lo que implica es que tenemos más cantidad de agua subterránea circulando por la cuenca. Y eso hace como la velocidad de la gua subterránea es más lenta que el agua superficial. El agua superficial tiene una velocidad de un metro por segundo de media en un río, entonces, en un día hace casi ochenta y seis kilómetros a un metro por segundo, y el agua en un acuífero, cuando se infiltran a esas zonas de ladera, tiene una velocidad de un metro por día entonces. Eso lo que hace es que una agua que tú estás infiltrando ahora, pues luego te salga dentro de seis siete meses o dentro de un año. Y por eso los ríos en Sierra Nevada, cuando no hay nieve, cuando no llueve, siguen llegando agua, porque es la descarga del agua subterránea que se recarga de forma natural y aquí también de forma artificial mediante las acequias de carejo y por hoy ya me despido. Volviendo al principio, recordarás que mi pico más alto, el mulaceo la uña por la que rasco el cielo, se llama así por el rey Muley Hassen. Verdad, pues cuenta la leyenda que antes de morir le dijo a su hijo, a Bull Hasig. Sube al pico más alto de Sierra Nevada. Sigue allí las instrucciones que se contienen en este pergamino y gracias a ella te será muy fácil encontrar la gruta que da entrada al subterráneo en el que escondí con mi alaja y tesoro los tres diamantes negros por los que a amar llegó a ser rey de Granada. Guárdalo en tu poder y conservará el Reino Mara él. Tras la muerte de Muley Hassen, pasaron varias lunas cayeron las primeras nieves del invierno y el príncipe quiso llevar a cabo la labor que su padre le había encomendado. Dicen que murió en una emboscada donde perdió el plano de su padre, pero antes de morir, hizo el mismo encargo a su hijo. A bu ab a la dicen que este debió de encontrar cortados los pasos por los hielos que atraviesan toda mi sierra. Dicen que aislado y bloqueado, vivió todavía algunas semanas hasta que una borrasca de granizo lo enterró para siempre en una tumba de hielo. Desde entonces, nadie ha podido encontrar los tres diamantes de Alamar, que continúan ignorados en mi entraña. Si desaparecen las nieves, si desaparecen las acequias, puede que florezcan los tres diamantes de muy ley Hassem, pero ya no quedará nadie en mi valles ni en mis laderas, nadie que pueda llegar a contarlo. Bueno, lo que pasará aquí a una serie de años, como las juventudes. Se le digamos, se le emotive o se le centive a que cuiden esto. Esto ya queda como una reliquia del pasado. No sé ni cómo vamos a tener agua parde. Tengo que venir con camiones. Si la mayoría de los que estamos aquí y nos queremos quedar aquí no hemos venido de fuera, porque lo que realmente nos gusta es nuestro pueblo, nuestro donde nos hemos creado chicos, donde hemos vivido nuestras aventuras de niños. Sabes Pero que si esto fuera rentable para poder dedicarse a vivir como antiguamente que con un poco más de una hectarea, una estarípico de labor y poco más la gente r podía vivir del campo, ahora que es lo que necesitas industrializar el campo para poder vivir de él o la ganadería. Entonces, pues, no sé ahí pasa todo por cambiar, no por el cambio este paradigma y de esta globalización que nos consume. Este podcast ha sido posible gracias a Regino Zamora Rodríguez, Catedrático de Ecología de la Universidad de Granada y a la colaboración del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada. Los tres episodios los ha producido. La máquina blanda, la dirección del montaje, la edición y el video han estado a cargo de carne cruda. Amparo sánchez es la voz de Sierra Nevada. Agradecemos el apoyo de los ayuntamientos de la comarca, la Asociación, la Colmena y las redes agroecológicas de Granada y la alpujarra también a los agricultores y agricultoras que se han animado a recuperar las variedades locales de cultivo. El Centro temático de investigación SMARTE COMMOUNTEINS de la Universidad de Granada promovido esta iniciativa en colaboración con la infraestructura europea Life Forcheriy y la Diputación de Granada, un proyecto cofinanciado por fondos europeos FEDER, POPE dos mil catorce dos mil veinte