Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Nunca Tuve Elección: Herencia NAHUAL - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí en un rancho
- 0:15metido entre cerros, lejos de la carretera principal, y más
- 0:19lejos todavía de cualquier cosa que pareciera ciudad. Desde que
- 0:24tengo memoria, mi vida fue tierra, polvo y animales. Me
- 0:29levantaba cuando apenas clareaba, no porque quisiera, sino porque mi
- 0:34padre ya andaba moviendo cubetas, arreando vacas, gritando órdenes, y
- 0:39en esa casa nadie se quedaba acostado. Casi no iba
- 0:43a la escuela, sólo cuando el trabajo lo permitía. La
- 0:48mayor parte del tiempo la pasaba en el campo, cuidando
- 0:51vacas y chivos, ayudando en la milpa, cargando agua en
- 0:55cubetas y haciendo mandados de un lado a otro, sin
- 0:58cuestionar nada. Mi padre era de esos hombres que parecen
- 1:04hechos para trabajar y para golpear. Tenía manos grandes, llenas
- 1:09de callos, y un carácter que cambiaba rápido, sobre todo
- 1:13cuando se le cruzaba el alcohol. Podía pasar horas bajo
- 1:18el sol, moviendo alambre de púas o tumbando monte, y
- 1:21llegar en la tarde con fuerza para azotar la mesa,
- 1:24si algo no le parecía. mi madre mantenía la casa
- 1:29de pie. Cocinaba, lavaba, cuidaba a mis hermanos y también
- 1:34se encargaba de curar las heridas, las de mi padre
- 1:37cuando regresaba raspado del monte y las nuestras cuando se
- 1:41desquitaba con el cinturón. Mis hermanos mayores eran casi otro
- 1:46par de peones, desde niños cargaban costales de maíz y
- 1:50jalaban becerros. En el pueblo nuestro apellido pesaba. Yo me
- 1:56daba cuenta cuando íbamos a la tienda o al molino,
- 1:59algunos se quedaban callados cuando llegábamos, otros nos miraban con desconfianza.
- 2:06Desde chico escuché la palabra Nahual. La oía en las
- 2:11pláticas de los adultos cuando pensaban que yo no estaba
- 2:14poniendo atención. Se juntaban en la sombra de algún árbol,
- 2:19hablaban de vacas que amanecían abiertas o de chivos tirados
- 2:23con las entrañas de fuera. Uno decía que eran animales
- 2:27del monte, otro que ladrones, y siempre terminaba saliendo la
- 2:32misma palabra, Nahual. En cuanto alguien la soltaba, las voces bajaban.
- 2:39Miraban alrededor, cambiaban de tema o le echaban la culpa
- 2:42a cualquier otra cosa. Nadie se molestaba en explicarme qué era,
- 2:48pero con sólo ver sus caras, entendía que no hablaban
- 2:51de cuentos para asustar niños, sino de algo que les
- 2:54daba miedo a ellos. La primera noche que vi lo
- 2:59que más tarde entendería como la bestia, se me quedó
- 3:02grabada como si hubiera pasado ayer. El viento golpeaba las
- 3:07láminas y la casa crujía por todos lados. Yo estaba
- 3:12acostado en mi catre, tapado hasta el cuello con una
- 3:15cobija delgada, oyendo cómo se movían las ventanas flojas y
- 3:19cómo la puerta se sacudía con cada ráfaga. Entre todo
- 3:23ese ruido empecé a distinguir otro sonido, uno que no
- 3:27encajaba con la casa. Venía del corral. Era un movimiento pesado,
- 3:33como si algo grande recorriera los comederos y las tablas,
- 3:37con pasos pesados, no eran los pasos habituales de las
- 3:41vacas acomodándose. Me quedé escuchando un momento, hasta que la
- 3:47curiosidad me ganó al miedo. Me levanté del catre, caminé
- 3:52en puntas hacia la puerta que daba al patio y
- 3:54la abrí lo justo para asomarme no encendí ninguna luz
- 4:00afuera la luna dejaba ver partes del corral entre las
- 4:05vacas alcancé a distinguir una figura que no encajaba con
- 4:09nada que yo conociera no era un hombre ni un
- 4:13perro era más grande que un perro tenía el lomo
- 4:17ancho las patas gruesas que se hundían en la tierra
- 4:22El cuerpo se movía firme, sin titubeos. Lo que me
- 4:26dejó clavado en el lugar fueron los ojos. Dos puntos
- 4:30rojos encendidos que se movieron despacio y se quedaron fijos
- 4:34en mi dirección, como si supieran exactamente dónde estaba yo.
- 4:40La bestia avanzaba con seguridad entre las vacas. Les rozaba
- 4:45el lomo con las garras, unas garras largas que se clavaban.
- 4:50Las vacas no corrían, No intentaban romper las tablas, solo
- 4:54se apretaban unas contra otras, tensas, respirando fuerte, con la
- 4:59cabeza baja. Yo sentí que el cuerpo se me enfriaba
- 5:03por dentro. No me atreví a cerrar la puerta de golpe,
- 5:07la fui pegando despacio, sin quitar la vista de los
- 5:10ojos rojos, y regresé a mi catre con el corazón acelerado.
- 5:16Me quedé despierto mucho rato, mirando el techo, oyendo como
- 5:20los ruidos del corral se iban apagando poco a poco.
- 5:25Al amanecer, mi padre me llamó para revisar el ganado,
- 5:29como siempre. Salimos al corral, las vacas estaban vivas, inquietas,
- 5:35pero ninguna estaba herida. Caminó entre ellas tocándoles el lomo,
- 5:40revisando ubres y patas. Yo no podía dejar de pensar
- 5:45en lo que había visto en la noche. Cuando miré
- 5:48al suelo vi lo que esperaba y lo que me
- 5:51terminó de revolver la cabeza. Había huellas profundas, marcadas en
- 5:56la tierra, como de garras grandes que se habían hundido
- 6:00con peso. Eran más largas y hondas que las de
- 6:03cualquier perro del pueblo. Cerca de esas marcas noté una
- 6:08huella de pie descalzo, más grande que el mío, con
- 6:12los dedos bien marcados en el barro. Le señalé la
- 6:17huella y las garras a mi padre. Le dije que
- 6:20en la noche se había metido una bestia al corral.
- 6:24Se agachó, miró un segundo las marcas y se puso
- 6:27de pie de golpe. Me vio con la cara dura
- 6:31y me dijo que dejara de fijarme en tonterías, que
- 6:34no anduviera contando cosas en el pueblo y que lo
- 6:37que se veía en el corral se quedaba en la familia.
- 6:41Su reacción no tenía sentido para un simple animal. Ahí
- 6:46entendí que no me estaba negando lo que había pasado,
- 6:49sino que estaba tapando algo que no quería que saliera
- 6:52de la casa. En uno de los cuartos de la casa,
- 6:57mi padre guardaba lo que consideraba importante. No era un
- 7:02cuarto grande, pero ahí tenía colgadas cuerdas, herramientas, machetes, costales
- 7:08de semilla y en la parte alta de la pared,
- 7:11una bolsa de cuero vieja. esa bolsa siempre había estado
- 7:15fuera de nuestro alcance. Nunca la vi tirada por ahí
- 7:19ni en manos de nadie más. Desde niño me llamaba
- 7:23la atención que cuando mi padre regresaba tarde del monte,
- 7:28en lugar de ir directo a la mesa o a lavarse,
- 7:31se metía primero a ese cuarto. Yo lo veía pasar rápido,
- 7:36cerrar la puerta y quedarse ahí unos minutos. Al salir,
- 7:41la bolsa de cuero quedaba otra vez en su lugar,
- 7:44pero él se veía más tranquilo, como si hubiera revisado
- 7:47que lo que llevaba adentro siguiera completo. Una noche, ya acostado,
- 7:54escuché a mi madre hablar con él en la cocina.
- 7:58Le decía que ya no soportaba que se fuera al
- 8:00monte a esas horas, que los vecinos estaban hablando, que
- 8:04yo andaba viendo cosas en el corral y que eso
- 8:07podía traer problemas. Mi padre le respondió que había cosas
- 8:12que no se podían dejar, que esa vida venía de atrás,
- 8:16que no era tan sencillo soltarla. Yo me quedé mirando
- 8:20la oscuridad del techo, uniendo por primera vez todo en
- 8:24mi cabeza, las salidas nocturnas, la bolsa de cuero colgada
- 8:28en alto, la bestia de ojos rojos moviéndose entre nuestras vacas,
- 8:32y esa palabra que en el pueblo todos mencionaban en
- 8:36voz baja, Nahual. Cuando entré a la adolescencia, ya cargaba
- 8:42como adulto, pero seguía siendo el último en enterarse de todo.
- 8:47El rancho no cambió de un día para otro, pero
- 8:50el ambiente en el pueblo sí. Empezaron a aparecer historias
- 8:55más seguidas, de animales abiertos, de cuerpos tirados donde antes
- 8:59no pasaba nada. Yo seguía levantándome temprano, haciendo lo mismo
- 9:05de siempre. pero la gente ya no hablaba sólo de
- 9:08malas cosechas o de deudas, ahora hablaban de carne arrancada
- 9:12y de sangre en los potreros. Primero fueron unos borregos,
- 9:17de una familia que vivía pasando el arroyo. Los encontraron
- 9:22con el vientre abierto, con las entrañas afuera, acomodados cerca
- 9:27de una cerca caída. Al poco tiempo fueron chivos de
- 9:31otro vecino, con las patas destrozadas y la piel arrancada
- 9:35en tiras. La forma en que quedaban los cuerpos era
- 9:39diferente a lo que se veía cuando un animal del
- 9:42monte atacaba. No se miraba desorden ni carne arrancada a mordidas,
- 9:48sino cortes precisos. En las tiendas y en los caminos,
- 9:53las pláticas siempre terminaban en lo mismo. Unos aseguraban que
- 9:58todo era culpa de animales que bajaban de los cerros,
- 10:01otros decían que eran ladrones que querían espantar a la
- 10:05gente y para robar sin que se defendieran. Entre esos
- 10:09comentarios siempre salía alguien que mencionaba a los Nahuales. Varias
- 10:15veces vi cómo volteaban la mirada hacia nuestra casa o
- 10:18hacia el camino que llevaba a nuestro rancho. Mi madre,
- 10:23cuando escuchaba algo así cerca, cambiaba de tema con cualquier cosa.
- 10:28Mi padre se quedaba serio y apretaba la quijada. Yo
- 10:34empecé a relacionar esos ataques con los cambios en el
- 10:38comportamiento de mi padre. De por sí, siempre había sido violento,
- 10:43pero en esos años se volvió más inquieto. Empezó a
- 10:47ausentarse más seguido por las noches, decía que iba a
- 10:51revisar el monte, que tenía que cuidar las vacas, que
- 10:54los tiempos no estaban para confiarse. Se iba tarde, cuando
- 11:00ya todos deberíamos estar acostados, y regresaba casi siempre al amanecer.
- 11:06Entraba a la casa con la ropa llena de tierra seca,
- 11:09las botas pesadas y la cara cansada. Muchas veces traía
- 11:14rasguños frescos en los brazos, rayas rojas en el pecho
- 11:18o marcas en el cuello. Mi madre lo sentaba en
- 11:23la cocina, mojaba trapos viejos y le limpiaba las heridas
- 11:27con cuidado. Casi no hablaba. Decía que se había atorado
- 11:32en el monte, que se había caído en una barranca
- 11:35o cualquier explicación rápida. Yo me quedaba recargado en el
- 11:40marco de la puerta, mirando las marcas en su piel
- 11:43y recordando las garras que había visto entre las vacas
- 11:47cuando era niño. Cada vez que la bolsa de cuero
- 11:51pasaba por mi cabeza, la ligaba con esos regresos en
- 11:54la madrugada. Una noche, mientras cenábamos, Escuché otra vez ese
- 12:01movimiento pesado en el corral, el mismo tipo de ruido
- 12:05que me había despertado años atrás. Mi padre dejó el
- 12:09plato a medias, se levantó, tomó una lámpara de petróleo
- 12:13y dijo que iba a ver qué pasaba. Salió al
- 12:17patio y lo vi alejarse con la luz balanceándose en
- 12:20la mano. Esperé unos segundos y luego fui hacia la
- 12:25ventana que daba directo al corral. me pegué a la
- 12:29pared y asomé la cara sólo lo necesario. La escena
- 12:33se me quedó grabada para siempre. Entre las vacas se
- 12:37movía la misma bestia que había visto años antes, sólo
- 12:41que esta vez la vi con más claridad. El cuerpo
- 12:45era oscuro y grande, el lomo se marcaba alto, las
- 12:48patas se hundían en la tierra a cada paso. Las
- 12:52garras eran largas y gruesas, Los ojos rojos se veían encendidos,
- 12:57no como un reflejo de la lámpara, sino como si
- 13:00trajeran fuego por dentro. En un momento se quedaron apuntando
- 13:05directo hacia la ventana, hacia donde yo estaba. La bestia
- 13:11se movía entre las vacas, no iba a mordidas, no
- 13:14atacaba por atacar. Caminaba despacio, como revisando, Le pasaba una
- 13:20garra por el lomo a una vaca, se detenía un
- 13:23momento y seguía con otra. Había algo en la forma
- 13:27en que doblaba los hombros, en la manera en que
- 13:30se plantaba al avanzar, que me recordó a alguien. En
- 13:35su porte había una confianza que yo había visto en
- 13:38mi padre cuando caminaba por sus tierras. Esa noche entendí
- 13:44que no podía seguir fingiendo que no veía nada. Decidí
- 13:48que la próxima vez que mi padre saliera al monte
- 13:51lo iba a seguir. Lo pensé bien, no fue un impulso,
- 13:56sabía que si me descubría me podía ir muy mal,
- 13:59pero también sabía que si no lo hacía me iba
- 14:02a quedar toda la vida con dudas. La oportunidad llegó
- 14:08pocos días después. Mi padre anunció que saldría a revisar
- 14:12unas cercas en la parte alta del cerro, que no tardaba,
- 14:17que me quedara ayudando a mi madre vi cuando tomó
- 14:20la lámpara se colgó la bolsa de cuero al hombro
- 14:23y salió al patio esperé a que se alejara un
- 14:27poco y salí por la parte trasera de la casa
- 14:30manteniéndome a distancia lo seguí por el camino de tierra
- 14:34hasta que tomó la vereda que subía entre matorrales y
- 14:37piedras yo conocía ese rumbo era la misma zona donde
- 14:42se decía que habían encontrado varios animales muertos Caminamos así
- 14:49un buen tramo, él, adelante sin saber que lo vigilaban,
- 14:53yo atrás cuidando cada paso para no hacer ruido con
- 14:56las piedras sueltas. La noche estaba clara, suficiente para ver
- 15:01siluetas y distinguir el relieve del terreno. Llegamos a una
- 15:06zona de rocas grandes, ahí ni padre se detuvo. Puso
- 15:11la lámpara en el suelo, se arrodilló junto a una
- 15:14piedra plana y se quitó la bolsa del hombro. Me
- 15:19agaché detrás de un matorral y me asomé lo más
- 15:22que pude sin descubrirme. Vi cuando abrió la bolsa de
- 15:26cuero y sacó primero un puñado de tierra oscura. Después
- 15:31sacó un pedazo de piel seca, arrugada, de un color indefinible,
- 15:35y luego una prenda pequeña de tela vieja. Juntó todo
- 15:40eso entre las manos y empezó a decir palabras que
- 15:43yo no alcancé a entender. No se veía nervioso ni improvisado,
- 15:48y ahí supe que era un ritual. En un descuido
- 15:53moví el pie, y una piedra rodó cuesta abajo unos centímetros.
- 15:58Me encogí, esperando que volviera. Cuando me atreví a asomarme
- 16:03de nuevo, mi padre ya no estaba junto a la roca.
- 16:07La lámpara seguía encendida, la bolsa abierta, la piedra con
- 16:12restos de tierra, pero él no se veía por ningún lado.
- 16:17A unos metros, por un costado de las rocas, vi
- 16:20salir a la bestia de ojos rojos. Era la misma
- 16:25que había visto en el corral, la misma que me
- 16:27había mirado desde la oscuridad. Avanzó con firmeza hacia la
- 16:32parte del cerro, donde estaban los chivos de un vecino.
- 16:37El cuerpo se movía con la misma seguridad de siempre,
- 16:40las garras abrían la tierra a cada paso, y los
- 16:43ojos rojos no se apagaban. No vi el momento exacto,
- 16:48en que mi padre se convirtió en esa cosa, pero
- 16:51tenía frente a mí la secuencia completa, un hombre solo,
- 16:55su bolsa de cuero, el ritual sobre la piedra y
- 16:58luego la bestia saliendo del mismo lugar. Al amanecer, mi
- 17:04padre regresó a la casa con ropa distinta y nuevas
- 17:08heridas en los brazos y el cuello. Caminaba más lento,
- 17:12con el cuerpo rendido. Ese mismo día, Se corrió la
- 17:17noticia de que al vecino le habían matado varios chivos
- 17:20en la ladera del cerro, acomodados en fila, con los
- 17:24cuerpos abiertos. Más tarde vi a mi padre entrar al cuarto,
- 17:29donde colgaba la bolsa de cuero, lo seguí hasta el patio.
- 17:34Ahí lo enfrenté, le dije que lo había seguido al
- 17:37cerro y que vi a la bestia salir de donde
- 17:39él estaba. No buscó una mentira, solo me miró fijo
- 17:44y me dijo que en nuestra familia había cosas que
- 17:47venían desde los abuelos, que mi cuerpo ya estaba listo
- 17:50y que ahora tenía que hablarme claro de lo que
- 17:54realmente éramos, una familia de Nahuales. Al día siguiente, de
- 18:00aquella vez que lo enfrenté en el patio, mi padre
- 18:03me habló como nunca lo había hecho. No levantó la
- 18:07voz ni amenazó con el cinturón, solo dijo que en
- 18:10la tarde me quería con él, que ya no tenía
- 18:13caso seguir escondiendo, lo que yo de todos modos había visto.
- 18:18No me preguntó si quería ir, lo dio por hecho.
- 18:22Y yo sabía que si quería entender bien en qué
- 18:25estaba metida mi familia, tenía que seguirlo. Cuando empezó a
- 18:31bajar el sol, tomó la lámpara, se colgó la misma
- 18:34bolsa de cuero al hombro y me hizo una seña.
- 18:38Salimos del rancho sin despedirnos de nadie, tomamos el camino
- 18:42de siempre, el de tierra apisonada que llevaba hacia los cerros.
- 18:48Yo iba unos pasos detrás al principio, hasta que él
- 18:51me dijo que me pusiera a su lado. Caminamos juntos
- 18:55por la vereda que ya conocía, pero ahora sin necesidad
- 18:59de esconderme. En mi cabeza, aparecían las imágenes de la
- 19:04noche en que lo seguía escondidas y vi a la
- 19:06bestia salir entre las rocas. Llegamos a la misma zona
- 19:12de piedras grandes, donde yo lo había visto hacer su ritual.
- 19:17El lugar parecía preparado para eso, una roca plana en medio,
- 19:21otras alrededor como si formaran un círculo y tierra suelta
- 19:25entre los huecos. Mi padre dejó la lámpara en el
- 19:29suelo y se sentó sobre una piedra y me señaló otra,
- 19:33para que me sentara frente a él. Empezó a hablar
- 19:38sin rodeos, me dijo que en nuestra familia siempre habían
- 19:42existido hombres que se convertían en bestias por las noches.
- 19:47Contó que sus abuelos y bisabuelos salían en cuerpo de
- 19:50animal a cuidar el ganado, a vigilar los caminos y
- 19:54a espantar a los que querían robarles. que en esos
- 19:58tiempos se veía como una protección, una ventaja sobre los demás.
- 20:03Pero con los años las cosas cambiaron. Algunos empezaron a
- 20:08usar la bestia para ajustar cuentas con gente del pueblo
- 20:11o para castigar deudas. Dijo que así se ensució todo,
- 20:17que la figura del Nahual dejó de ser solo un
- 20:19guardián y se convirtió en otra cosa. Mientras hablaba, abrió
- 20:25la bolsa de cuero con cuidado sacó primero un puñado
- 20:30de tierra oscura y lo puso sobre la roca plana
- 20:34es tierra del corral me dijo luego sacó un pedazo
- 20:38de piel seca arrugada dura como un pedazo de cuero
- 20:42quemado me explicó que había pertenecido a uno de los
- 20:46nahuales viejos de la familia que era lo único que
- 20:49quedaba de su cuerpo cuando murió después sacó una prenda
- 20:54pequeña de tela tan doblada y gastada que apenas tenía
- 20:58color Dijo que esa prenda, era la que se usaba
- 21:02para amarrar a la persona con la bestia, para que
- 21:05no se separaran mientras el cuerpo aguantara. Me dejó ver
- 21:10todo sin esconder nada. Me dijo que esa mezcla, puesta
- 21:15sobre la piedra con la tierra abajo, la piel encima
- 21:18y la prenda al final, servía para que el cuerpo
- 21:21humano soltara a la bestia que traía adentro. que las
- 21:26palabras que murmuraba no eran rezos, sino un compromiso. Que
- 21:30una vez hecho el ritual, ya no había vuelta atrás.
- 21:34El que aceptaba, vivía con la bestia hasta que el
- 21:37cuerpo ya no pudiera más. Reconoció sin excusas lo que
- 21:42había hecho. Dijo que al principio, cuando aprendió el ritual,
- 21:47en verdad usaba a la bestia para cuidar el ganado.
- 21:51Que se ponía en forma de animal y rondaba los potreros,
- 21:55que espantaba ladrones y animales del monte. Pero con el
- 21:59tiempo empezó a buscar a la gente que le debía dinero,
- 22:02a los que lo habían tratado mal. Me habló de
- 22:06noches en las que se quedaba parado en la oscuridad,
- 22:09frente a las casas de esa gente, de animales destrozados
- 22:13que dejaba regados como advertencia. Me confesó que llegó a
- 22:17disfrutar el miedo que provocaba, que cada vez necesitaba más
- 22:21para sentir lo mismo. Y que cada transformación lo dejaba
- 22:26más cansado, con menos fuerza, como si el cuerpo se
- 22:30fuera desgastando por dentro. Me miró directo y me dijo
- 22:35que ya no podía seguir así. Que cada noche que salía,
- 22:39sentía que se le acababa un poco más la vida.
- 22:43Que lo que había visto en el corral, lo que
- 22:46vi en el cerro, todo eso era la muestra de
- 22:49que el Nahual de la familia ya estaba pidiendo otro cuerpo.
- 22:53Me dijo que mis sueños ojos rojos no eran imaginación,
- 22:57que era la forma en que esa bestia se acercaba
- 23:00a mí. Aseguró que yo era el siguiente en la línea,
- 23:03que mi sangre estaba lista, que negar eso no iba
- 23:07a cambiarlo. Entonces dejó todo sobre la piedra y me
- 23:12planteó dos caminos. El primero era aceptar el ritual, poner
- 23:17las manos sobre la mezcla de tierra y piel y tela,
- 23:21repetir las palabras que él diría y permitir que la
- 23:24bestia entrara en mí como lo hizo en él. Seguir
- 23:28el mismo papel, cuidar el ganado cuando hiciera falta y
- 23:32cargar también con la parte sucia de la historia. El
- 23:36segundo camino era rechazarlo y romper el ciclo. Eso significaba
- 23:41dejar sin futuro a la bestia, cortar la cadena de
- 23:44la familia y arrastrar lo que eso le haría a él,
- 23:48que ya llevaba años unido a ese peso. En ese
- 23:53momento empecé a pensar en todo lo que habíamos vivido.
- 23:57Por un lado sentía una curiosidad fuerte por ese poder,
- 24:00no voy a fingir que no. La idea de convertirme
- 24:04en una bestia enorme, con garras y ojos rojos, de
- 24:08caminar en la noche sin que nadie pudiera detenerme, tenía
- 24:12su atractivo. Era el tipo de cosa que a esa
- 24:16edad te puede seducir. pero del otro lado tenía todos
- 24:21los años de miedo y culpa encima. Veía a mi
- 24:25madre lavando ropa manchada de sangre, escuchaba en mi cabeza
- 24:29las quejas de los vecinos, recordaba los cuerpos de los
- 24:32animales abiertos en los potreros. Tenía frente a mí el
- 24:37origen de todo ese miedo, la bolsa, la mezcla, el ritual.
- 24:43Mi padre acomodó la tierra y la piel seca y
- 24:46la prenda sobre la piedra plana, como si ya hubiéramos decidido.
- 24:51Me dijo que me acercara, que pusiera las manos encima
- 24:55y que me dejara guiar. Yo me levanté despacio, tomé
- 24:59la bolsa de cuero con las dos manos y miré
- 25:02de cerca lo que todavía quedaba adentro. Sentí que ahí
- 25:07iba metida la historia completa de mi apellido, desde los
- 25:10primeros que se cambiaron en bestia hasta él, que estaba
- 25:14sentado frente a mí, esperando que yo lo reemplazara. Tomé
- 25:20una decisión sin decirla en voz alta. En lugar de
- 25:24extender las manos sobre la piedra, di un paso hacia
- 25:27el fuego que había encendido para el ritual. Levanté la
- 25:31bolsa y la lancé completa a las llamas. Todo pasó
- 25:36en segundos. Mi padre se levantó para detenerme, pero llegó tarde,
- 25:41pues la bolsa cayó sobre el fuego. En cuanto la
- 25:46bolsa empezó a quemarse, mi padre se llevó las manos
- 25:50al pecho. Se dobló como si tuviera un golpe por dentro,
- 25:54cayó de rodillas sobre la tierra y empezó a respirar
- 25:57con dificultad. No era un simple susto, parecía que le
- 26:02habían arrancado algo que llevaba pegado al cuerpo desde hacía años.
- 26:07Me acerqué, lo sostuve como pude y y esperé a
- 26:11que pudiera ponerse de pie tardamos mucho en bajar del
- 26:15cerro lo llevaba medio colgado de mi hombro haciendo pausas
- 26:19cada tramo desde esa noche nunca volvió a ser el
- 26:24mismo dejó de ir al monte ya no regresaba con
- 26:29rasguños ni con sangre en la ropa pasaba los días
- 26:33sentado en el patio viendo el mismo camino de terracería
- 26:37tomando a ratos hablando poco Era como si lo hubieran
- 26:42vaciado por dentro. En el pueblo, poco a poco, los
- 26:46ataques al ganado dejaron de escucharse, dejaron de aparecer animales abiertos.
- 26:53Nadie sabía a ciencia cierta por qué, pero más de
- 26:56uno dijo que lo que andaba allá arriba se había ido.
- 27:01Yo crecí con la certeza de lo que había hecho.
- 27:05Nunca acepté el ritual, nunca sentí que mi cuerpo se
- 27:09transformara en bestia, He tenido sueños con el cerro, con
- 27:13una figura enorme parada entre las rocas, con ojos rojos
- 27:17que me miran desde lejos, pero siempre despierto con el
- 27:20cuerpo normal, sin marcas nuevas. Lo único que quedó fue
- 27:25la historia y el peso de lo que los míos
- 27:28hicieron durante años. Cuento todo esto para que quede cerrado.
- 27:35No quiero asustar a nadie, ni buscar explicaciones fuera de
- 27:38lo que vi. Para mí, el Nahual de mi familia,
- 27:43terminó el día en que esa bolsa de cuero se
- 27:45hizo cenizas. Lo que siguió fue otra cosa, vivir con
- 27:50los recuerdos, con el apellido y con la idea de
- 27:53que en alguna parte, siempre tiene que haber alguien que
- 27:56se atreva a romper la cadena, aunque se quede solo
- 27:59con la culpa, como única herencia. Trabajé de noche en
- 28:11un hospital general durante casi 10 años. Entraba cuando el sol
- 28:16ya se había ido y salía viendo a la gente
- 28:19ir al trabajo. Me tocó urgencias y hospitalización casi todo
- 28:24ese tiempo. Pasé más horas en esos pasillos que en
- 28:28mi propia casa. Ahí vi morir a tanta gente que
- 28:32perdí la cuenta. Al principio me costaba, luego se volvió
- 28:37parte del turno. No porque no me importara, sino porque
- 28:41el trabajo no se detiene, aunque un paciente se quede
- 28:45sin vida en la cama. Mi trabajo era sencillo en papel,
- 28:49pesado en la realidad. Empujaba camillas, cambiaba sueros, ayudaba a
- 28:55pasar pacientes a rayos X, los llevaba a tomografía, acomodaba
- 29:00cuerpos grandes en camas pequeñas, limpiaba camillas manchadas de sangre
- 29:05o vómito. Recibía ambulancias a medianoche y me quedaba en
- 29:09reanimaciones hasta que los brazos ardían. Mientras tanto, el hospital
- 29:14seguía con su propio ritmo. De noche el edificio cambiaba.
- 29:20Los pasillos largos quedaban con pocas luces encendidas, solo las necesarias.
- 29:26Las paredes blancas se veían sucias, aunque estuvieran limpias, y
- 29:30el olor a desinfectante se pegaba en la garganta. Los
- 29:35monitores pitaban desde distintos cuartos con esos sonidos agudos que
- 29:40uno termina identificando. El respirador de los intubados hacía su
- 29:45ruido repetitivo y constante. Las enfermeras cruzaban con bandejas llenas
- 29:51de jeringas, gasas y medicamentos. Los médicos entraban y salían
- 29:56del área de choque o del quirófano con cara de cansancio,
- 30:01mirando expedientes mientras caminaban. En las salas de espera se
- 30:05veía otra vida. Familiares sentados en sillas de plástico, algunos
- 30:11con chamarras sobre los hombros, otros con cobijas delgadas que
- 30:15traían de casa. Había quienes se quedaban dormidos, con la
- 30:20cabeza pegada a la pared, y otros que se pasaban horas,
- 30:23mirando al piso o al teléfono, esperando que un médico
- 30:27les dijera si el paciente seguía vivo o no. De
- 30:31vez en cuando alguien se ponía a rezar en voz baja.
- 30:35A veces escuchaba el murmullo cuando cruzaba el pasillo con
- 30:39alguna camilla. La muerte era parte del trabajo y más
- 30:45de una vez me tocó preparar un cuervo. Apagar el monitor,
- 30:50quitar las líneas, limpiar lo que se debía limpiar y
- 30:54estirar la sábana hasta cubrir la cara. ajustar la etiqueta
- 30:59con el nombre en el pie o en la muñeca
- 31:01y empujar la cama hasta la plancha fría de patología.
- 31:06Mientras tanto, en otro cuarto llamaban porque un paciente necesitaba
- 31:10un cambio de suero o un traslado. Se llenaba el
- 31:14papel del fallecimiento, se firmaba, se avisaba a la familia,
- 31:18se escuchaban los gritos o el llanto y luego todo
- 31:22seguía con otra cama, otro expediente, otro turno. Entre el
- 31:28personal había frases que se repetían. Varias veces escuché decir
- 31:34que en ese hospital la muerte venía a buscar a
- 31:36los enfermos. No lo decían como chiste, lo decían serio,
- 31:42pero sin detenerse. Una vez una enfermera comentó que cuando
- 31:47una sombra se paraba en la puerta de un cuarto,
- 31:49ese paciente no llegaba a la mañana. Otro camillero dijo
- 31:54lo mismo en otra guardia. De verdad, Yo pensé que
- 31:58se referían al tipo de casos que llegaban, gente muy grave,
- 32:02sin dinero y sin tiempo. Seguí con mi rutina, pues
- 32:07no me detuve a pensar en eso, hasta que me
- 32:09tocó verlo. La primera noche que lo noté, venía empujando
- 32:15una camilla vacía, por el pasillo de hospitalización. Era de madrugada,
- 32:21el pasillo estaba casi solo. Solo se escuchaban los monitores
- 32:26y un carro metálico mal acomodado en una esquina. Desde lejos,
- 32:31vi a una figura quieta frente a la puerta de
- 32:34un cuarto, donde teníamos pacientes graves. Estaba de lado, junto
- 32:40al marco, como cualquier familiar que se asoma para ver
- 32:43a su enfermo. Al principio no le presté atención, pero
- 32:49mientras me acercaba, empecé a fijarme mejor. no era una
- 32:53enfermera ni un médico no traía bata verde ni blanca
- 33:00la figura estaba muy derecha sin recargarse en la pared
- 33:04con la cabeza inclinada hacia dentro del cuarto no hacía
- 33:08ningún movimiento no se rascaba y no cruzaba los brazos
- 33:13parecía pegada a ese punto pensé que podía ser alguien
- 33:19cansado pero me molestó un poco porque ese pasillo debía
- 33:23quedar libre, así que me acerqué con la idea de
- 33:26pedirle que se moviera. Y cuando ya estaba a unos metros,
- 33:31la figura dio un paso hacia adentro del cuarto. No
- 33:35vi giro de cuerpo ni nada, solo la sensación de
- 33:38que cruzó el marco y desapareció hacia el interior. Apreté
- 33:44el paso y entré al cuarto. Adentro estaban las camas alineadas,
- 33:49las cortinas a medias, los monitores con su luz verde
- 33:53marcando la frecuencia de cada paciente. La televisión apagada en
- 33:57una esquina, el aire acondicionado hacía que la piel se enfriara.
- 34:03Revisé con la mirada cada rincón. En la primera cama,
- 34:07había un anciano dormido con el oxígeno puesto. En la segunda,
- 34:13una mujer con los ojos cerrados y las manos sobre
- 34:16el abdomen. En la tercera, el paciente más grave de
- 34:20ese cuarto, entubado, con varios cables pegados al pecho. No
- 34:26había nadie más, me acerqué a la puerta, miré detrás
- 34:29de la cortina, revisé el pequeño baño del cuarto, pero
- 34:33no había ninguna persona de pie junto a la puerta,
- 34:36ni a nadie vestido de oscuro. Salí de nuevo al pasillo,
- 34:42miré hacia ambos lados, y estaba vacío. Así que regresé
- 34:47a mi ruta, No dije nada, y la verdad pensé
- 34:50en mi cansancio, en la vista nublada de esa hora,
- 34:53en la costumbre de ver gente parada en las puertas,
- 34:57así que seguí trabajando. Pasaron sólo unos minutos, y mientras
- 35:03estaba en la estación de enfermería acomodando expedientes, escuché que
- 35:08uno de los monitores, del cuarto donde había entrado, empezó
- 35:12a cambiar de ritmo. No hizo falta que nadie gritara,
- 35:17el sonido se volvió agudo y continuo. Todos corrimos. El
- 35:22médico entró primero, luego la enfermera, yo detrás con el
- 35:26carro de paro. El monitor del paciente más grave estaba
- 35:31ya en línea recta. Empezaron las compresiones, se aplicaron medicamentos,
- 35:37se intentó recuperar el pulso. yo me subí a la
- 35:41banqueta y apreté el pecho del paciente una y otra vez.
- 35:46Miraba de reojo la pantalla, esperando que apareciera de nuevo
- 35:50la curva. Pero no pasó, y después de varios intentos,
- 35:55el médico dijo que ya no había nada que hacer.
- 35:59Lo dieron por muerto. Mientras jalaba la sábana para cubrirle
- 36:05el rostro, me vino a la mente la imagen de
- 36:07la figura en la puerta unos minutos antes. pero no
- 36:11se lo comenté a nadie, lo guardé y me dije
- 36:14a mí mismo que era coincidencia. Así que continué con
- 36:19el proceso y me lo llevé para traslado a la plancha.
- 36:24Después de esa noche, empecé a fijarme más en las puertas.
- 36:29En otras guardias, mientras recorría el pasillo, alcanzaba a ver
- 36:34de nuevo esa figura parada junto a ciertos cuartos. No
- 36:38aparecía en todos, sólo en algunos. siempre igual, quieta, mirando
- 36:44hacia adentro, con la ropa oscura. A veces la veía
- 36:49desde lejos, avanzaba con la camilla o con el carro
- 36:52de medicamentos, y cuando miraba directo al marco de la puerta,
- 36:56ya no estaba ahí. Entraba al cuarto y sólo veía
- 37:00a los pacientes, la luz tenue y las cortinas. Lo
- 37:06que si se repetía era lo siguiente, poco tiempo después
- 37:09de verla en una puerta, el monitor de ese cuarto
- 37:13empezaba a sonar distinto. El médico entraba, la enfermera llamaba,
- 37:18se intentaba la reanimación o simplemente se confirmaba que el
- 37:22paciente se había ido. Podía ser media hora, podía ser menos,
- 37:28pero terminaba igual. Otro fallecido, otra sábana sobre la cara
- 37:33y otro cuerpo camino a la plancha. Al principio quise
- 37:39explicarlo con sueño, estrés y costumbre de ver gente parada
- 37:43por todos lados. Pero con los meses dejé de hablar
- 37:47de coincidencias. Para mí se volvió una regla simple. Cada
- 37:52vez que veía esa figura parada en la puerta de
- 37:55un cuarto, sabía que en esa cama iba a haber
- 37:58un muerto antes del amanecer. Hubo un caso que me
- 38:03marcó más. Un hombre de mediana edad, que llevaba varios
- 38:08días internado por problemas respiratorios. Tenía el pecho muy comprometido,
- 38:14pero todavía hablaba. Yo no había visto conversar con su
- 38:19esposa en la tarde, tomado de la mano, haciendo planes.
- 38:24No se veía como los que ya están en la
- 38:26última etapa, tenía esperanza. Esa noche me tocó otra vez
- 38:31el turno en su pasillo. En una de las rondas,
- 38:36Mientras pasaba revisando sueros y anotándolo de cada cama, levanté
- 38:41la vista y la vi. La figura oscura estaba parada
- 38:45exactamente en la puerta del cuarto, donde él estaba internado.
- 38:50No se movía, sólo apuntaba hacia adentro, igual que las
- 38:54otras veces. En ese momento sentí que ya conocía el
- 38:58final de esa noche. No quise dejarlo a la suerte.
- 39:03Decidí quedarme cerca del cuarto y más tiempo del que
- 39:07marcaba la rutina, para ver qué pasaba y para no
- 39:10dejar sola esa puerta. Ahí empezó la guardia que nunca
- 39:15se me olvidó. Me quedé en ese pasillo más de
- 39:19lo que marcaba el trabajo. Moví una silla de metal
- 39:23y la puse pegada a la puerta del cuarto del
- 39:26hombre de mediana edad. Tenía su expediente en la mano
- 39:30y ya me sabía su nombre, cuántos días llevaba internado,
- 39:35los antibióticos que le daban y cómo habían ido bajando
- 39:38y subiendo sus signos. No era el peor caso del piso,
- 39:43pero llevaba demasiadas noches escuchando, que podía descompensarse en cualquier momento.
- 39:50El pasillo estaba tranquilo, las luces del techo daban una
- 39:54claridad uniforme, amarilla. Más adelante, una señora dormía sentada, con
- 40:01la cabeza hacia el pecho y tenía una chamarra sobre
- 40:04las piernas. De un cuarto salía el sonido rítmico de
- 40:08un respirador, y de otro, se escuchaba el pitido intermitente
- 40:12de un monitor que marcaba taquicardia. En la estación, una
- 40:17enfermera escribía en las hojas y otra preparaba medicamentos en
- 40:21una charola. Me senté con la espalda recargada en la pared,
- 40:27pues desde ese punto, podía ver el monitor del hombre
- 40:30y parte de la cama. Cada cierto rato entraba, revisaba
- 40:35la canalización, tocaba su frente, acomodaba la almohada y miraba
- 40:40cómo respiraba. Abría los ojos, decía que se sentía cansado
- 40:45y volvía a cerrarlos. No tenía la cara de alguien resignado,
- 40:50pues todavía preguntaba por su esposa y por su casa.
- 40:54Yo salía otra vez y regresaba a la silla. Mientras
- 41:00acomodaba los papeles en el portaplanillas, sentí de golpe la
- 41:04presencia de alguien a mi lado, del lado del pasillo.
- 41:09No fue mi imaginación, pues se sintió como cuando un
- 41:12familiar se para tan cerca que rosa el brazo. Levanté
- 41:16la vista y ahí estaba. La misma figura que había
- 41:20visto en otras puertas, ahora a menos de dos metros,
- 41:24justo frente a la entrada de ese cuarto. Esta vez
- 41:29la vi con claridad. Era más alta que yo, la
- 41:33ropa oscura le caía desde el cuello hasta los pies
- 41:36como una bata larga, pero no era la tela verde
- 41:39ni blanca que se usa en el hospital. No distinguí bolsillos,
- 41:44botones ni costuras. Donde debía estar la cara, solo vi
- 41:49una zona oscura, pareja, sin rasgos. No movía los hombros
- 41:54al respirar ni los pies para acomodarse. Estaba quieta por completo,
- 42:00como si llevara horas pegada a ese marco. Sentí frío
- 42:05en los brazos y en la nuca, como si hubieran
- 42:08encendido un clima directo sobre mí. El pecho se me apretó.
- 42:13Para entonces ya conocía el patrón, la figura en la puerta,
- 42:17el monitor que cambia y un paciente que se va
- 42:20al más allá. La diferencia era que ahora no se
- 42:25trataba de un desconocido, Era un hombre al que ya
- 42:28le había escuchado la voz y que todavía se aferraba
- 42:31a vivir. Me levanté, entré al cuarto y revisé el monitor.
- 42:39Los números seguían dentro de lo que se esperaba en
- 42:41su situación. Ajusté el oxígeno, acomodé el suero y comprobé
- 42:47que el catéter no estuviera doblado. Miré el color de
- 42:51sus labios, la velocidad con la que subía y bajaba
- 42:55el pecho. Anoté los signos en la hoja. Me quedé
- 43:00del lado de la cama que daba hacia la puerta,
- 43:02con la vista en el pasillo. La puerta quedó entreabierta
- 43:07y por ese espacio alcanzaba a ver el piso del
- 43:11pasillo y parte de la pared de enfrente. La figura
- 43:15seguía ahí, del lado de afuera, sin moverse. No se
- 43:20alejaba ni se acercaba, parecía estar esperando algo. Pensé en
- 43:25salir y plantarme frente a ella, pero en ese momento
- 43:28escuché un sonido distinto en el pasillo. En otro cuarto,
- 43:34unos metros más adelante, el monitor empezó a pitar de
- 43:38forma continua. La alarma se disparó, desde la estación llamaron
- 43:43al médico. Salió de inmediato y me ordenó que llevara
- 43:48el carro de paro. No tuve tiempo de dudar, eché
- 43:52una mirada rápida al monitor del hombre y Vi que
- 43:55seguía estable en ese segundo y salí del cuarto para
- 43:58empujar el carro. Entramos al cuarto del paciente en paro,
- 44:04estaba inconsciente y sin respiración efectiva. Nos acomodamos como siempre,
- 44:10uno en el pecho, otro en la vía aérea y
- 44:13el médico dando órdenes. Yo me quedé en las compresiones.
- 44:19Conté en voz alta, clavando las manos en el esternón
- 44:23al ritmo que nos enseñaron. La enfermera pasaba los medicamentos,
- 44:27otro ajustaba la mascarilla y otro vigilaba el monitor. El
- 44:33aire olía a sudor, a desinfectante y a plástico calentado.
- 44:39Estuvimos así varios minutos, los brazos me ardían, pero no
- 44:43podía detenerme hasta que el médico lo dijera. Revisó las pupilas,
- 44:49revisó el trazo del monitor, pidió una dosis más y
- 44:53se esperó unos segundos. Al final declaró el fallecimiento, la
- 44:58enfermera anotó la hora exacta y apagamos la alarma. Yo
- 45:03me quedé mirando la cara del paciente unos instantes, sabía
- 45:07que aún me faltaba regresar al otro cuarto. Al salir,
- 45:12levanté la vista hacia la zona donde estaba el hombre
- 45:15de mediana edad. Entre un cuarto y otro había muy
- 45:19poca distancia. Durante unos segundos, vi a la figura oscura
- 45:24parada justo en medio, ocupando el espacio entre ambas puertas.
- 45:30No estaba recargada en la pared ni caminando, era como
- 45:33si abarcara los dos cuartos a la vez. Sentí un
- 45:37vacío en el estómago, parpadeé y ya no estaba. Fui
- 45:42directo al cuarto del hombre. La puerta seguía como la
- 45:46había dejado y entré. El monitor mostraba la línea recta,
- 45:51La frecuencia estaba en cero. Me acerqué, lo llamé por
- 45:56su nombre, toqué su hombro, pero no hubo respuesta. Le
- 46:00llamé al médico, llegó y lo revisó. Después me confirmó
- 46:04que también había fallecido. Mientras lo cubríamos con la sábana
- 46:09y llenábamos los papeles, yo solo pensaba en la imagen
- 46:13de esa figura detenida entre las dos puertas. Esa guardia
- 46:18quedó en mi cabeza. como la noche en que vino
- 46:20por dos, en una sola vuelta. Seguí en ese turno
- 46:26un tiempo más, porque necesitaba el sueldo, pero ya no
- 46:29hice guardias igual. Cada vez que en una ronda, veía
- 46:34la figura parada en una puerta, sabía que tarde o
- 46:37temprano iba a empujar esa cama hacia la plancha. A
- 46:41veces me quedaba más tiempo con el paciente marcado. Me
- 46:46sentaba un rato, Le hablaba y le acomodaba cosas que
- 46:50no necesitaban tanto acomodo, pero era solo por estar ahí.
- 46:54Casi siempre el final era el mismo, el monitor cambiaba,
- 46:58sonaba la alarma y el paciente se iba. Un día
- 47:04internaron a un tío mío en ese mismo hospital. Tenía
- 47:08diabetes y una infección fuerte. Por cupo, lo asignaron a
- 47:13una cama de ese pasillo. Cuando vi su nombre en
- 47:17la hoja, sentí que el estómago se me encogía. No
- 47:21era lo mismo mover cuerpos de desconocidos que ver a
- 47:25tu familia tendida en esas camas. Esa noche me tocó guardia.
- 47:32Pasé varias veces a verlo, le revisé el suero, le
- 47:35mojé los labios, le hablé de la casa y de
- 47:38lo que pasaba afuera. En una de las rondas, Al
- 47:42salir de otro cuarto, levanté la vista y vi a
- 47:45la figura parada frente a la puerta donde estaba él.
- 47:50La misma altura, la misma ropa oscura y la misma
- 47:53inmovilidad que ya conocía demasiado bien. No me quedé quieto
- 47:59y fui directo a la estación y pedí cambio de cuarto.
- 48:03Les dije que ahí hacía demasiado frío, que mi tío
- 48:07no descansaba y que necesitaba un lugar más tranquilo. Insistí
- 48:12con las enfermeras y con el médico. No les hablé
- 48:16de sombras ni de nada parecido, pero no me moví
- 48:19hasta que aceptaron. Al final lo cambiaron a otra habitación
- 48:24del mismo piso, más cerca de la estación y con
- 48:27menos camas. Los días siguientes fueron pesados. Mi tío tuvo fiebre,
- 48:35le ajustaron los medicamentos y hubo momentos en que los
- 48:38signos preocupaban, pero se mantuvo. Mientras tanto, yo seguía viendo
- 48:44de vez en cuando a la figura parada en otras
- 48:47puertas del pasillo. Y el patrón se repitió. Cada vez
- 48:52que la vi en un marco, el paciente de esa
- 48:55cama terminó falleciendo antes de que se terminara mi turno
- 48:59o en la guardia siguiente. A mi tío, en cambio,
- 49:04lo dieron de alta. Salió caminando lento, con indicaciones largas,
- 49:09pero vivo. Yo me quedé con la idea firme de
- 49:13que a él no se lo llevó. Poco tiempo después,
- 49:18pedí cambio de turno. Aguanté un periodo en la mañana
- 49:23y otro en la tarde. Las imágenes de la noche
- 49:26seguían igual de claras, pero al menos ya no estaba ahí,
- 49:30cuando sonaban las alarmas. Al final decidí salirme del hospital,
- 49:36busqué trabajo en otro lugar. No quise volver a recorrer
- 49:40esos pasillos a esa hora. Hoy, cuando paso frente al
- 49:46edificio por alguna vuelta, prefiero no mirar hacia las ventanas.
- 49:51Escucho ambulancias de madrugada y sé que alguien allá adentro
- 49:55está haciendo lo mismo que hice yo durante años. Empujar camas,
- 50:00llevar carros de paro y poner sábanas sobre cuerpos que
- 50:04ya no responden. En mi casa nunca he visto nada raro.
- 50:10Duermo y me levanto como cualquiera. Pero cuando me acuerdo
- 50:14de esas guardias, lo primero que me aparece en la
- 50:17mente no son los médicos ni las filas de consulta.
- 50:22Es la puerta de un cuarto y esa figura quieta, esperando,
- 50:26como si estuviera marcando, a quien le tocaba irse en
- 50:29esa noche. Relatos anónimos