Latest / El Mural del Alma / Episodio 08 - Menos envidia, mas dicha
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- Hola Hola? Qué tal bienvenidos a un momento de reflexión, historias, verídicas, fantasiosas, Bueno de todo tipo que nos dejan una enseñanza, porque el medio de nuestro diario vivir no está, por demás, recibir una enseñanza a tiempo que de pronto algunos les servirá en este momento a otros más adelante. Pero de qué sirve? Sirve bienvenidos. Esto se llama el mural del alma. Mi nombre David Fernando y quiera soy su anfitrión y bueno, acompáñame para explorar otra enseñanza. Para esta ocasión, recuerden seguirnos en Facebook. Ahí nos encuentran como el mural del alma, lo mismo en YouTube, lo mismo en Spraker, Spotify, en Towiting, en Spraker y pues en más plataformas podcast donde ustedes simplemente escriben el mural del alma y listo nos encuentran fácil ahora les invito para que reflexionemos en este episodio de hoy. Bueno, bueno, qué tenemos por aquí por compartir. Bueno, les quiero contar una parábola, algo que nos enseña la importancia de cuidar los talentos que tenemos y de digamos no cuestionarlos, que tiene el otro o envidiarlos o decir bueno usted, por qué tiene eso. Si yo tengo mejores cosas, entonces vamos allá. Les cuento que un alfiler y una aguja se encontraron en una cesta de labores y como no tenía nada que hacer, entonces empezaron a reñir, a pelear, a discutir, como suele suceder entre gente ociosa, entablándose la siguiente disputa de qué utilidad eres tú Le dijo el alfiler a la aguja y cómo piensas pasar la vida sin cabeza y a ti respondió la aguja en tono agudo de qué te sirve la causa cabeza si no tienes ojo? Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él. Pues yo, con algo en mi ojo puedo hacer mucho más que tú. Sí, pero tu vida será muy corta, pues depende de un hilo. Mientras hablaban así el alfiler y la aguja entró una niña deseando coser. Tomó la aguja y echó manos a la obra por algunos momentos, pero tuvo la mala suerte de que el ojo de la aguja se rompiera. Después cogió el alfiler y atándole el hilo a la cabeza, procuró acabar su labor. Pero tanta fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada, lo echó con la aguja en la basura y ella se fue con que aquí estamos. De nuevo se dijeron. Parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez. No tenemos ya motivo para reñir qué tal cómo nos asemejamos nosotros a los seres humanos. Decían que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden y luego echados en el polvo. Decían estos dos utensilios como nosotros descubren que son hermanos. Fíjense que dos elementos de costura nos vienen a enseñar algo que es muy cierto. Le pregunto a la sala, dijo alguien así. Le pregunto a la sala. Para qué perdemos el tiempo peleando? Para qué perdemos el tiempo discutiendo? Para qué perdemos el tiempo teniendo tanta envidia, porque suele suceder de pronto. Usted ve que alguien es bendecido con un carro de lujo. Sí, un carro que uno dice oiga, pero solo los ricos tendrán el carro no el carro x el que arroye Y uno siente envidia o vayamos algo más cotidiano. La envidia hacia gente que digamos tiene carisma mayor que uno, que tiene digamos mayor dordón de gente perdón que uno. Y qué pasa en vez de nosotros alegrarnos por las cualidades que tiene una persona nos pasa al contrario, ese bicho de la envidia nos pica y no nos deja en paz. Y tenemos que decir las cosas porque tenemos, tenemos la verdad Y como dice la gente, no la gente dice o algunos dicen yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas, porque es que a mí me gusta decir las verdades en la cara. Ustedes se ha encontrado con gente así, yo sí, y bastante entonces el asunto es el siguiente. No perdamos el tiempo en esas cosas para qué va a cambiar a la humanidad de usted diciendo esas cosas, De pronto va a cambiar el presidente de turno, que es malo, corrupto, etcétera. Con esas cosas no de ninguna manera. No podemos cambiar en nada las situaciones de la vida con esa actitud. Más bien, alegrémonos con los triunfos del otro. Alegrémonos con los dones y talentos del otro. Alegrémonos con los bienes materiales que el otro adquirió. No sintamos envidia. Sabe por qué. Escuche, Escuche, escucha, Sabe por qué, Porque usted va a tenerlos y créame, usted va a tener cosas mejores que las que Fulano de tal tiene. Pero cuál es el secreto. El secreto es simple. No tenga envidia de lo que tiene el otro gócese con lo que tiene el otro alégrese y sea incondicional con esa persona. De otro modo, pues sencillamente usted va a quedar envidiando y envidiando? Criticando y criticando, peleando y peleando? Y usted no va a llegar a ningún pereira, como decimos aquí en Colombia. Sencillamente usted trabaje por lo suyo, alabe lo que los demás han concebido con esfuerzo, con dedicación, porque muchos conocen la gloria de lo que tiene la gente, pero muy pocos conocen la historia gente que empezó de abajo, de la pobreza, de la mendicidad, de lo poquito y que han llegado a lo grande. Usted y yo estamos por el mismo camino, Así que démonos por bien servidos, porque vamos para niveles de grandeza. Así que téngalo presente no se cargue por nada y, sobre todo, tenga presente a Dios. Téngalo presente, mire le voy a comentar este caso y con esto termino este episodio del día de hoy. En el plano espiritual. Hubo una persona que envidió lo que Dios es y tiene. Esa persona en el cielo tenía un cargo muy importante. Era un querubín. Era el director de la orquesta del cielo, adorador por excelencia y era hermoso en todos sus proceres, en lo físico, en todo, en todo. Era alguien bellísimo, pero anidó en su corazón. Fabricó en su ser la envidia diciendo Dios no puede ser el único. Yo también puedo ser Dios y hasta superar a Dios de pronto a este ser se le se le male. Enfocaría el dicho que dice que el alumno supera el maestro con Dios no aplica al refrán. Resulta que, como el señor Dios detectó envidia en este ser y otros más también fueron seducidos por esa mentira, pues palabras más, palabras menos, Dios lo sacó a él y a otros cuantos fuera del Reino Celestial. Ese hombre, que antes se llamaba Lucero, ahora es conocido como Lucifer, como Satanás, el padre de la Mentira, el príncipe de las tinieblas, el envidioso por excelencia. Entonces tengamos cuidado. Tengamos porque si sentimos envidia, somos hijos de el enemigo, del diablo de Satanás, de ese ser indeseable e innombrable, pero bueno lo tuve que citar para efectos de la explicación de este episodio. Entonces tengamos cuidado. Nos sintamos en vidia. Reitero al contrario, sintamos alegría por lo que los demás tienen, porque vamos a tener iguales cosas o mejores, así que tranquilos o sea, fanen. Por eso porque para allá vamos todos. Mi nombre, David, Fernando y Guera en otro episodio seguiremos escribiendo aquí en el Mural del almac