Latest / El Mural del Alma / Episodio 37 - El hombre de negocios evangelista
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- Nacimos sin nada. Prácticamente, obviamente, en el transcurso de la vida hemos adquirido cosas. Hemos adquirido un abolengo, hemos adquirido una educación, hemos adquirido bienes materiales, pero cuando nos muramos nada de eso nos llevamos, nos llevamos lo que está en el alma, en el espíritu. Por eso el mural de alma tiene como propósito implantar en usted que me escucha en cualquier parte del mundo, pues una reflexión para pensar, sí, para desarrollar análisis, conjeturas, conclusiones, pero de una forma amena, como si este servidor, David Fernando, hiera golpear la puerta de su casa y dijera yo quiero que hablemos de la vida. Usted me invita. Nos tomamos un café. No puedo decir tinto. Aquí, en Colombia decimos tinto, pero para hacerlo más neutro, porque quizás nos escuchan en otras partes. Voy a decir café, me invita a tomar café y me dice bueno, hablemos de la vida aquí estamos para ello. Gracias por seguirnos a través de Facebook, a través de YouTube, a través de las distintas plataformas de podcast. Mayormente estamos en Spotify, estamos en Spraker, estamos en tuning. También ustedes nos encuentran en todos esos sitios, como el mural del alma o, si lo prefieren, visiten nuestro blog y pueden escuchar todos los anteriores episodios. Gracias a toda la gente que cada día más se suma a nuestra fan page de Facebook y a otros de nuestros portales que le me gusta y escuchan con atención este mural del alma. Estoy abierto a sugerencias. Sí, estoy abierto a opiniones, a saludos a través de estas plataformas y redes, porque no solamente yo construyo el mural, Ustedes también no pueden construir conmigo, Así que si tienen sugerencias, también coménteras. Y en la medida del respeto, pues con mucho gusto entre ustedes y este servidor, hacemos un mural del alma mejor sin preámbulos. Vamos a la reflexión de hoy. La Biblia y las finanzas. Jesús y los negocios usted me preguntará Fernando tienen que ver una cosa con la otra. Jesucristo tiene que ver con la plata las finanzas tienen que ver con Dios. La respuesta es sí y se lo voy a revelar a través de la siguiente reflexión. Escuche un orador perito, miembro de un equipo de tenis de gran prestigio, entre sus compañeros de estudio y presidente del cuerpo estudiantil. Eso era Howward y Bats. De haber visto a Howard y Bat aquel año escolar en del Mar Junior College, en la ciudad de Corpus Christie, donde falleció, entre otra selena Quintanilla. Ella falleció en Corpus Christi, en el Estado de Texas, en los Estados Unidos. Bueno, si uno escucha hablar a este señor Bats aquel año escolar en esa institución, en esa universidad de Corpus Christie, usted hubiera creído que era uno de los jóvenes más felices del mundo. Pero había una cosa que le quitaba la tranquilidad. Muchos dirán com Warts vamos a ver era un creyente nominal, pero frecuentemente era arcusado o acosado más bien por dudas acerca de su fe. Esto ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Cierta noche, un marino que estaba presente en los servicios n itis a Howard para que asistiera a una reunión de oración. No queriendo rechazar la invitación. E impresionado por la sinceridad del marinero Howard lo acompañó. Este amigo, Juan Brocher, tuvo una larga conversación con Howard una noche. Le dijo cuándo te darás cuenta de que el señor no quiere tu talento, ni tu dinero ni tu tiempo. El señor te quiere a ti. Cuando Howard Batt tenía diecisiete años de edad, Oigan, el dato diecisiete años de edad, hizo pública su decisión de seguir a Jesús. Se dio cuenta entonces de la necesidad que el mundo tenía de Cristo. Comenzó a predicar en reuniones de jóvenes clínicas, médicas, misiones incluso en una cruzada evangelística de Billy Graham en Boston. Si usted no sabe quién es Billie Graham. Le recomiendo que vayamos episodios y usted se va a dar cuenta de quién es este gran evangelista del siglo XXI buscando s NS sinceramente la voluntad divina. Sabía con certeza, después de haber cursado estudios en la universidad y un año de seminario que Dios no lo necesitaba como pastor. Muchos dirán cómo pere tantico. Dios quería que predicara como hombre de negocios. Sí, señor hombre de negocios al presente, Howard bat es vice presidente de la compañía de su padre. Una cadena de más de sesenta tiendas. Una tercera parte de su tiempo lo invierte predicando en reuniones evangelísticas, siempre sufragando sus propios gastos. Estos montan a unos catorce cero dólares al año para que sepa usted que hasta las cosas sacras requieren inversión bueno. Qué aprendemos de este señor llamado Howard Bats lo mismo que vimos en la reflexión pasada que con lo que tenemos podemos hablar de Dios sin necesidad de ser un clérigo. Qué bendición por los clérigos, qué bendición por los sacerdotes, por los pastores que se capacitan semana tras semana para llevar a sus fieles. La palabra de Dios. Solo que me impacta este tremendo testimonio de un chico que, mejor dicho, tenía más puestos que un bus pero que era un destacado estudiante, era un orador, muy letrado, muy versado, pero que, a pesar de las vicisitudes de la vida, porque vivió los horrores de la guerra. Con todo y eso recibe un mensaje de Dios. Dios te quiere a ti le decía uno de los marinos, y eso es lo que yo quiero decirle a muchos. Dios lo quiere a usted. Ahora viene la frase, pero cómo Dios me va a querer a mí? Si Dios me hubiera querido a mí, no habrían tantas guerras en el mundo, etcétera, etcétera, etcétera. Uno las frases que uno ya conoce, pero sabe qué. Los problemas de la vida nos acercan a Dios, uno dice. Pero cómo? Así que, cómo? Así que, de pronto mi enfermedad me acerca a Dios cómo? Así que mi situación matrimonial, que está en declive, me acerca a Dios Cómo? Así que el hecho de que no me quedó grande educar a mis hijos porque son muy rebeldes, son muy desovidentes, o las razones que sean me hacen buscar a Dios. Quiero abrirle el corazón con respecto a esto. Nosotros, los seres humanos, hasta este servidor, somos orgullosos todos porque eso hace parte de nuestro instinto humano. Pero de alguna manera, el creador del cielo y de la tierra quiere buscar nuestra atención para cumplir un destino en la tierra. Para los que dicen, yo no sé por qué nací, Yo no sé para qué estoy en esta tierra. Usted tiene un fin, usted tiene un propósito y un destino. Este señor Howard Batt lo descubrió en medio de su preparación, en medio de sus estudios financieros, en medio de convertirse en un hombre de negocios, un hombre que me imagino, compraba propiedades para expandir, pues las tiendas, contactaba proveedores y todo esto que hace un negociante. Pero en medio de eso, dijo yo me debo a Dios, él me dio la vida. Era yo o me dio sentido a mi vida, pues hombre, él murió en una cruz por mí, pues qué puedo hacer yo por él, pues hombre, yo quiero compartir del señor Yo quiero dar conferencias de negocios, de finanzas, de economía, pero basados en la Biblia, basados en lo que Dios quiere y yo tengo mi cadena de almacenes de tiendas y me va bien. Entonces esto da cuenta de vuelvo y digo lo que tratamos en el episodio anterior. Podemos impactar con el mensaje de Dios diciéndole oye hay un sentido de vida allá afuera. No te quites la vida, no te amargues, no te desesperes. Dios es la solución. Estando en el lugar donde uno está. Siendo empresario, siendo estudiante, siendo picht siendo bueno hasta político, no puede estar en cualquier esfera de la sociedad, siempre y cuando, pues, demuestre una vida agradable. Ahora yo le voy a decir una cosa. No necesariamente. Usted y yo necesitamos palabras para que otros sepan de Dios. No nuestra vida, nuestro comportamiento es el mayor sermón, en la mayor predicación que la gente puede encontrar. Yo he escuchaba una frase de alguien cuando, hablando de la importancia de transmitir el mensaje de Cristo, decía prediqué y, si es necesario hable. Predique y si es necesario amable. Dirán algunos Fernando, pero es que predicar y hablar es lo mismo. No, porque no necesariamente se predica hablando. Nuestro estilo de vida predica más que nuestras propias palabras. Y así la gente va a decir oye qué es lo que tú tienes. Tú estás mal, Tú estás en una situación difícil y te veo feliz, te veo tranquilo, te veo con convicción acerca de la vida. Qué haces, qué tienes por qué no estás como yo desesperado, angustiado, llorando a punto de no sé coger una insecticida y matarme o cortarme las venas. Pero tú no haces eso, cómo haces cuál es el secreto. Y es ahí donde uno dice Dios es el secreto. Howard bat lo entendió y hasta donde se tiene conocimiento. Es un hombre de negocios. Ese está el mando de una compañía muy importante, pero dedica tiempo a Dios. Ahora viene otra cosa y con esto término, cuánto tiempo usted y yo dedicamos a Dios. Leyendo Biblia, escuchando a gente que es estudiosa de la palabra que, pues, a través de ella y de sus vivencias, tienen una palabra a un mensaje de esperanza. Ponga mons a pensar, porque es bueno escuchar mensajes de superación personal. Es fantástico es muy bueno escuchar coaches que te dan las soluciones. Eso es súper fantástico. Hágalo, pero lo más importante busquemos a Dios mientras pueda ser hallado. Llamémoslo en tanto él está cercano, así dice la Biblia, mi nombre David, Fernando y iguera en otro episo odio. Sí, porque ya se nos acabó el tiempo. En otro episodio estaremos escribiendo juntos aquí en el mural del alma