Latest / El Mural del Alma / Episodio 56 - Creamonosla
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- Hola, amigos, espero que se encuentren bien. Esto se llama el Mural del Alma, un podcast que pretende ser como ese oasis en medio del desierto, como ese líquido refrescante para nuestras vidas, porque vivir la vida no es fácil, no es sencillo, pero pienso que la vida se la hace uno y bueno con Dios, todo es posible. Mi nombre David Fernando Higuera soy su anfitrión. Ya saben ustedes compartan a través de sus plataformas de podcast. Favorita este contenido y si tienen esa oportunidad, porque pronto van de viaje, se les va la señal del móvil. Descarguen los contenidos, Descarguen todos y cada uno de los episodios del Mural del Alma. Hay un doble beneficio. Ahí, bueno, nos colaborarían bastante para hacer más y mejor contenido. Y segundo, pues ustedes tienen todo el tiempo, en todo lugar y sin conexión los más recientes episodios del mural de Alma Ya saben que estamos en Spreaker, en Apple Podcast, en Spotify, en Google Podcast, también disponibles en Oudible y and Deezer, para que ustedes lo tengan súper presente y sigan conectados con estos episodios, de estas reflexiones con estilo propio arrancamos. Llegó la hora de reflexionar una vez más en cosas de la vida, pero también en cosas de Dios. Se dice que en cierta ocasión, el Emperador Napoleón I se encontraba delante de un grupo de soldados cuando de repente su caballo se desbocó. Entonces un soldado raso se lanzó hacia el caballo y, cogiendo el freno del caballo, pudo pronto detenerlo. Se dice que Napoleón saludó al soldado Raso y le dijo Gracias, mi capitán. El soldado se sorprendió al oír a Napoleón decirle capitán, pues él era un simple soldado raso, pero inmediatamente pensó que se encontraba delante de Napoleón y que si él quería podía serlo capitán. Así que saludó a su emperador y le preguntó de qué regimiento mi emperador. El emperador le contestó de mi guardia personal. Aquel soldado raso se presentó como capitán ante el jefe de la guardia personal de Napoleón, el Oficial, viéndolo con uniforme de soldado raso, le preguntó, Capitán, por órdenes de quién, por órdenes de mi Emperador Napoleón I En ese momento dejó de ser soldado raso y llegó a ser capitán. Si este soldado raso no hubiese tenido fe, hubiera dicho mi Emperador me hace capitán, pero yo no soy más que un soldado raso por el susto que le dio el caballo se equivocó y me dijo capitán y se hubiera ido a tomar su lugar y habría permanecido soldado raso toda su vida. Miren lo interesante detrás de esta historia, que narra esta anécdota de parte de uno de los emperadores, de renombre para bien o para mal, pero que está registrado en los anales de la historia. A veces usted y yo cómo le explico. Nos damos tan duro y tal vez conociendo o no que tenemos habilidades, que tenemos capacidades, facultades únicas y extraordinarias. No nos las creemos y de pronto, por algunas circunstancias, perdón y avatares de la vida. Decimos bueno. Creo que crecí nací pobre, crecí pobre y pues yo creo que mi destino es morir pobre. No cada uno de nosotros está llamado a cambiar la historia y cómo, pues, hay que ser esforzados, hay que ser valientes, hay que ser abnegados, sacrificados a veces para lograr las cosas que queremos. Pero lo más importante es luchar todo a codo con Dios para que al menos las batallas de la vida y del diario vivir, pues sean menos tortuosas. No estoy diciendo que haya un relax No, no porque los problemas van a aparecer en un momento quizás inesperado. Pero con Dios siempre tenemos la ventaja de que hay algo por que vivir y siempre siempre se ve el lado bueno de las cosas. Y en medio de eso, pues tenemos fe. Sí, de eso quiero hablar en este episodio. Quiero hablarle de fe. A veces no creemos en muchas cosas que pasan y que pueden cambiar. Para bien nuestra historia, pero a veces no creemos en nosotros mismos, no creemos en el potencial que tenemos y que podemos, con lo cual hacer muchas cosas, muchas cosas maravillosas, cosas extraordinarias. Pero, como le contaba en un episodio anterior, el señor nos ve diferente. El señor nos ve especiales. Dios nos ve especiales, como joyas preciosas, como le conté en un episodio anterior, pero él quiere que nosotros nos creamos, que somos especiales para él. Dice la Biblia, el libro de libros, que bueno Dios constituye hijos de Dios por medio de Cristo, a aquellos a quienes le reciben y a los que creen en su nombre. Pero miren esto interesante. Ahí está la palabra creer, Está la palabra fe Usted y yo somos grandes cosas, grandes cantantes, quizá grandes ingenieros, grandes doctores, grandes en la vida, grandes estudiantes, grandes académicos. Quitemos y aplastemos esa baja autoestima que podemos tener en algún momento de la vida y simple y llanamente podamos decir hey, yo creo tener cualidad y yo creo tener capacidad para hacer grandes cosas. Sí, ahora la escritura dice que sí, que no hay, que no debemos tener menor concepto, o más bien que no debemos mayor concepto, decir, el que debemos tener. Pero eso no significa que tengamos menor concepto de aquello que Dios dijo que somos. Somos especiales, somos maravillosos, somos bellas criaturas de parte de Dios y cada una tiene talentos, habilidades. Tal vez alguien está escuchando y tiene un sueño y ese sueño quizás está truncado. Está frustrado, porque alguien le dijo a usted que nos servía, Alguien le dijo a usted que no era capaz, que con que bueno tantas cosas, pero hay que luchar, hay que ser valientes y esforzados en la vida y con la ayuda de Dios vamos a lograr grandes cosas, pero hay que creernos lo que somos ahora que esto no sea pie para la sobradez, para el orgullo en el mal sentido. No tengamos cuidado con eso. Tengamos cuidado con eso. No. No cómo decir no nos creamos menos con un espíritu de inferioridad, pero tampoco nos creamos más para de esa forma alojar un espíritu de superioridad, un término medio, un equilibrio en la balanza. Sí, hay cosas que no podemos hacer, pero con las que contamos con el material del cual estamos hechos y del cual Dios nos capacitó sacarle el jugo y el provecho, hacer oídos sordos a las voces negativas de incredulidad, de no se puede, de no eres capaz, no somos capaces. Pero siempre y cuando tengamos a Dios del lado nuestro, como nuestro manager, como nuestro patrocinador, como el socio mayoritario de esos proyectos y esas cosas que queremos hacer para triunfar en la vida, y siempre démosle gloria a Dios por los triunfos que sé que sé vamos a alcanzar haciendo y tomando en cuenta estas pautas. Mi nombre David, Fernando y Guera nos encontramos en otro episodio para escribir juntos en el mural del alma chochchchhh cha