Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Desde Ese Día Cambió Todo: Brujería Familiar - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Cuando nació mi hija Mariana,
- 0:39estábamos pasando por una de las etapas más difíciles que recuerdo.
- 0:44Apenas nos habíamos cambiado a una casa pequeña, con renta baja,
- 0:49pero que parecía deshacerse sola con la humedad. El cemento
- 0:53del techo se descascaraba y el cuarto donde dormíamos olía
- 0:57a ropa guardada. Yo trabajaba de ayudante en una tienda
- 1:02de materiales y mi esposa, Julia, había dejado su empleo
- 1:06cuando empezó el embarazo. Todo lo que ganaba se iba
- 1:10en comida, pañales y lo necesario para la bebé. A
- 1:16los pocos días de traerla del hospital, una vecina llamada
- 1:20Doña Matilde comenzó a visitarnos. Vivía dos casas más allá,
- 1:26era de esas mujeres que se metían en todo, con
- 1:29la excusa de ayudar. Llegaba temprano, siempre con un mandil
- 1:34lleno de polvo de harina y un cigarro apagado en
- 1:37la oreja. Decía que le gustaban los bebés, que el
- 1:41olor de un recién nacido limpiaba el alma. Julia la
- 1:45recibía por educación, aunque a mí me incomodaba su manera
- 1:49de mirar a la niña como si la estudiara. Una tarde,
- 1:54cuando regresé del trabajo, la encontré sentada en la sala,
- 1:58con una sonrisa muy marcada. Tenía un costal de manta
- 2:03gruesa junto a sus pies. Dijo que era un regalo
- 2:07para la bebé, que había guardado ropa de su nieta
- 2:10y quería que le sirviera a la nuestra. El costal
- 2:14estaba cerrado con un alambre retorcido y olía fuerte, como
- 2:18a grasa vieja mezclada con humo de fogón. No quise
- 2:22ser grosero, así que le agradecí. Ella se levantó despacio,
- 2:28se limpió las manos en el mandil y dijo que
- 2:31ese costal traía bendición de casa buena. Después de que
- 2:36se fue, Julia abrió el costal sobre la mesa. Adentro
- 2:41había una cobija gruesa, una muñeca de trapo, una batita
- 2:45de flores y unos zapatitos tejidos color vino. Todo se
- 2:49veía limpio, pero el olor seguía ahí, como si algo
- 2:53impregnado no quisiera soltarse. Mi esposa dobló la ropa y
- 2:58la guardó en el ropero. La muñeca la puso en
- 3:01una esquina de la cuna, para decorar un poco, según dijo.
- 3:08Esa noche, cuando cambiamos a Mariana, Julia quiso cubrirla con
- 3:12la cobija que venía en el costal. pero en cuanto
- 3:16la tocó, la niña empezó a llorar con fuerza. Pensamos
- 3:20que tenía hambre o que algo le picaba, pero el
- 3:23llanto no paraba. Le quitamos la cobija y se calmó
- 3:28casi al instante. Julia la dejó a un lado, diciendo
- 3:32que quizá la tela era muy áspera. Al día siguiente
- 3:37volvió a intentar usarla, pero el resultado fue igual, apenas
- 3:42la cobija rozó el cuerpo de la bebé, comenzó a
- 3:45llorar con desesperación. Probó con la muñeca, la acercó para
- 3:50que la viera, pero la niña se agitó más y
- 3:53Julia decidió guardar todo en el ropero otra vez, esta
- 3:57vez al fondo. Durante el día todo parecía tranquilo, pero
- 4:03en la noche el ambiente cambió. Yo me quedé despierto
- 4:07un rato viendo televisión en la sala, mientras Julia dormía
- 4:10con la niña en el cuarto. Pasada la medianoche escuché
- 4:15pasos pequeños en el pasillo. Pensé que Julia había despertado
- 4:20para preparar un biberón, pero cuando llamé su nombre no contestó.
- 4:25Me levanté despacio y los pasos se detuvieron. Entré al
- 4:30cuarto y vi a Julia despierta, sentada en la cama
- 4:33con la niña en brazos, tenía la mirada fija hacia
- 4:37la esquina, donde estaba la cuna. Me dijo en voz
- 4:41baja que alguien le había hablado desde el rincón. No gritaba,
- 4:46no parecía alterada, solo decía que había escuchado claramente una
- 4:50voz que le decía, ya se durmió. Encendí la luz,
- 4:56revisé cada parte del cuarto, abrí el ropero y moví
- 4:59la cuna, pero no había nada. Busqué signos de que
- 5:04alguien hubiera entrado, pero las puertas estaban cerradas. Le dije
- 5:09a Julia que debió ser el sueño o el cansancio,
- 5:12pero ella no respondió, solo abrazó más fuerte a la niña.
- 5:18Cuando me acosté, todavía escuchaba el sonido de gotas cayendo
- 5:22desde el techo al balde del pasillo. Entre ese ritmo
- 5:26monótono y el cansancio del día, cerré los ojos tratando
- 5:30de convencerme de que no pasaba nada. Pero mientras me dormía,
- 5:35juraría que escuché los mismos pasos que antes, más cortos,
- 5:40más cerca de nuestra puerta, y luego el llanto de
- 5:43Mariana que se cortó en seco, como si alguien le
- 5:46hubiera tapado la boca. Me levanté de golpe, tomé a
- 5:51la niña en brazos y encendí todas las luces. Julia
- 5:55me siguió confundida, pues no encontramos explicación. Esa fue la
- 6:01primera noche que dormimos con la luz encendida, con la
- 6:04cobija y la muñeca guardadas al fondo del ropero, sin
- 6:08saber que ese costal que habíamos aceptado con buena intención
- 6:11era el principio de algo que no iba a dejarnos
- 6:15tranquilos por mucho tiempo. A los pocos días de aquella noche,
- 6:21Mariana empezó a enfermarse. Primero fue una fiebre leve, luego
- 6:25aparecieron ronchas oscuras en el pecho y en los brazos.
- 6:30Julia pensó que era una reacción a los pañales, así
- 6:34que los cambió por otros, pero la fiebre no bajaba.
- 6:38En el centro de salud la revisaron varias veces, le
- 6:41sacaron análisis, le recetaron jarabes y aún así los médicos
- 6:46decían lo mismo, que no encontraban causa. Uno de ellos
- 6:51nos dijo que podía ser estrés del recién nacido. La verdad,
- 6:56escuchar eso me molestó, pues una bebé de apenas tres semanas,¿
- 7:00qué tipo de estrés podía tener? Pasamos casi dos semanas
- 7:06yendo y viniendo al consultorio. Mariana seguía igual, algunas noches
- 7:12sudaba tanto que empapaba la cobija y al día siguiente
- 7:15estaba pálida. En casa no podíamos descansar, Julia dormía poco,
- 7:21yo llegaba rendido del trabajo y aún así me mantenía
- 7:25despierto por cualquier cosa. Mientras tanto, Doña Matilde seguía viniendo
- 7:30con frecuencia. Tocaba la puerta sin avisar, traía pan o
- 7:35algún caldo, para que agarre fuerzas la niña, y siempre
- 7:39preguntaba si habíamos usado todo lo que nos dio. Lo
- 7:43hacía con insistencia. Julia, que siempre fue respetuosa, le decía
- 7:50que sí, que habíamos usado la ropa y las cobijas.
- 7:55Era mentira, por supuesto, pero no queríamos que se ofendiera.
- 8:00La señora se quedaba un rato, hablaba de su nieta
- 8:03fallecida y en algún momento miraba hacia el cuarto de
- 8:07Mariana con una expresión que no sabría describir. Antes de irse,
- 8:13siempre se acercaba a la cuna y le acariciaba el
- 8:15pie a la niña. Después de esas visitas, Mariana dormía profundamente, demasiado.
- 8:23No se movía, no lloraba, apenas respiraba. Julia se quedaba
- 8:29vigilándola con miedo, sin atreverse a despertarla. A la casa
- 8:35empezaron a llegar olores raros. A veces era como maíz quemado,
- 8:40otras como animal muerto. Busqué en el patio, en el
- 8:44drenaje y debajo del fregadero, pero no encontré nada. Las
- 8:49paredes seguían húmedas y los focos parpadeaban sin razón. Una tarde,
- 8:55al mover la cuna para barrer, vi algo debajo, era
- 8:59la muñeca de trapo. No recordaba haberla dejado ahí, la
- 9:04levanté y noté que sus manos estaban llenas de tierra seca,
- 9:08como si la hubieran enterrado. Se lo comenté a Julia,
- 9:12y ella me pidió que la tirara. Caminé hasta el
- 9:16bote de basura de afuera y la arrojé sin pensar.
- 9:21Esa noche el ambiente en la casa era más pesado
- 9:24que nunca. Mariana lloró sin parar hasta pasada la medianoche. Julia, agotada,
- 9:32me pidió que la ayudara a cambiarla. Cuando le quité
- 9:35la ropa, noté algo que me heló la sangre. En
- 9:38el pecho de la niña se marcaba una figura, como
- 9:42una mano con los dedos alargados, bien definidos, hundidos en
- 9:46la piel. Pensé que era una sombra o una marca
- 9:50del pañal, pero al tocarla estaba caliente. Julia la vio
- 9:55y gritó. Yo la calmé como pude y le dije
- 9:58que quizá era una alergia, que al día siguiente iríamos
- 10:02al hospital. Mientras intentaba ponerle otra blusa, Mariana se arqueó
- 10:09y dejó de respirar. El silencio de esos segundos fue insoportable,
- 10:14Julia la movía con desesperación, llorando sin control. Le di
- 10:19unos golpecitos en la espalda y al fin, la bebé
- 10:22soltó un llanto débil. Sentí un alivio momentáneo, pero al
- 10:27mirar la marca, noté que se había puesto más oscura,
- 10:31casi negra. Sin esperar más, salimos rumbo al hospital. Julia
- 10:39llevaba a la niña envuelta en una sábana, en el
- 10:42camino me venían imágenes sueltas, la muñeca con tierra, el
- 10:46costal con olor a grasa, la voz que mi esposa
- 10:49decía haber escuchado. Intenté no pensar en eso, solo quería
- 10:54que los doctores nos dijeran que tenía. Nos atendieron de
- 10:59inmediato y una enfermera le tomó la temperatura y dijo
- 11:03que estaba muy alta. La metieron a observación, los análisis
- 11:08tardaron horas, y cuando el médico salió solo nos dijo
- 11:12que era una reacción extraña en la piel, algo que
- 11:15parecía una infección, pero sin causa visible. Le pusieron antibiótico
- 11:20y nos dejaron esperar en una banca del pasillo. Julia
- 11:25no decía nada, tenía los ojos rojos, abrazaba una cobija
- 11:29limpia que había traído en la bolsa del pañalero. Mi
- 11:34madre llegó en cuanto se enteró, venía seria, con un
- 11:38rosario en la mano. Escuchó lo que el doctor nos
- 11:42explicó y cuando se fue, me tomó del brazo y
- 11:44me dijo en voz baja que eso no era normal,
- 11:48que había algo malo en la casa. Le conté del costal,
- 11:52de la vecina y del olor, y su rostro cambió
- 11:55por completo. Me pidió que no dejáramos entrar más a
- 11:59esa señora, que al llegar a casa buscáramos todo lo
- 12:03que venía de ese regalo y lo sacáramos. Esa noche
- 12:08no dormimos, Julia no soltó a la niña ni un segundo,
- 12:12y yo me quedé sentado viendo cómo respiraba, con miedo
- 12:16de que se detuviera otra vez. Cada tanto, me llegaba
- 12:20ese mismo olor a maíz quemado que ya conocía, aunque
- 12:24estábamos en el hospital. No quise decir nada, pero supe
- 12:29que no era coincidencia, algo estaba siguiendo a nuestra hija.
- 12:34Al día siguiente de haber pasado la noche en el hospital,
- 12:38mi madre insistió en ir a la casa, me dijo
- 12:41que quería revisar el costal ella misma. Julia no quería volver,
- 12:46pero aceptó con tal de que Mariana descansara en un
- 12:49lugar más limpio que aquella sala de urgencias donde la
- 12:53gente tosía sin parar. Entramos a la casa en silencio,
- 12:58el olor a humedad seguía ahí, mezclado ahora con un
- 13:02tufo rancio que venía del cuarto. Mi madre fue directo
- 13:06al ropero, lo abrió y sacó el costal sin dudar.
- 13:11Se arrodilló frente a la mesa y empezó a sacar
- 13:14las cosas una por una, la cobija, la batita y
- 13:17los zapatitos color vino. Todo lo dejó ordenado, al fondo
- 13:22del costal notó algo duro, como un palo. Metió la
- 13:27mano y sacó una cruz pequeña, hecha con dos ramas secas,
- 13:31amarradas con lo que parecía cabello humano. Lo sostuvo unos
- 13:36segundos sin hablar, luego me miró con una expresión que
- 13:39jamás le había visto. Me dijo que eso no debía
- 13:43estar en ninguna casa, mucho menos donde dormía un recién nacido.
- 13:48Julia se echó a llorar y me pidió que la
- 13:50tirara de inmediato. Tomé el costal completo y salí al patio,
- 13:57el aire estaba quieto y pesado. Puse unas ramas secas
- 14:01y las rocié con alcohol, cuando prendí el fuego, el
- 14:05costal empezó a humear rápido, pero antes de arder por completo,
- 14:09escuché un ruido dentro, como si algo se moviera o
- 14:12se arrastrara. Me quedé inmóvil, con la mirada fija en
- 14:17el fuego, la tela crujió como si algo intentara salir.
- 14:23El humo se levantó en espirales gruesas y por un
- 14:26momento juré ver cómo se formaba una silueta humana con
- 14:30la cabeza cubierta por un trapo. No duró mucho, pero
- 14:34fue suficiente para que sintiera un escalofrío correrme por todo
- 14:38el cuerpo. El olor se volvió insoportable, una mezcla entre
- 14:43carne quemada y grasa vieja. Desde adentro de la casa,
- 14:49se escuchó el llanto de Mariana, era fuerte, distinto al
- 14:53de costumbre. Corrí hacia el cuarto, pero antes de llegar,
- 14:57el llanto se transformó en una risa grave, ronca, como
- 15:02de una persona adulta. Julia salió corriendo con la niña
- 15:06en brazos, pálida, y me gritó que la viera, que
- 15:10las marcas se estaban borrando. Cuando la sostuvo frente a
- 15:14la luz, notamos que la piel donde antes se dibujaban
- 15:17los dedos oscuros, estaba lisa, solo quedaba un tono gris claro,
- 15:22como una sombra. Mi madre estaba rezando en voz baja,
- 15:28junto a la puerta, dijo que no volteáramos hacia el
- 15:31fuego hasta que terminara de orar. La escuchamos murmurar palabras entrecortadas,
- 15:37mientras el humo del patio entraba por la ventana, y
- 15:40cuando finalmente se detuvo, el silencio fue absoluto, ni un ruido,
- 15:45ni un pájaro, nada. Julia colocó a la niña en
- 15:51la cuna y se quedó mirándola un largo rato. Respiraba tranquila, dormida,
- 15:57como si nada hubiera pasado, la verdad sentí que por
- 16:00fin el aire podía entrar en mis pulmones sin ese
- 16:03peso encima. Salí al patio y vi las cenizas del costal,
- 16:08convertidas en una mancha negra en el suelo, alrededor, la
- 16:12tierra estaba quemada en forma de círculo. Esa misma tarde,
- 16:18mi madre fue a la iglesia del barrio a hablar
- 16:21con el Padre. Al regresar, nos contó que el sacerdote
- 16:26ya conocía a Doña Matilde. Dijo que hacía tiempo había
- 16:31participado en unos rezos de sanación y que después de
- 16:34la muerte de su nieta había cambiado, que se metía
- 16:37en cosas raras, de las que no son de Dios,
- 16:40fueron sus palabras. Esa noche cerramos las ventanas y dejamos
- 16:46encendida sólo una lámpara pequeña en la sala y dormimos
- 16:50los tres en el mismo cuarto. A la mañana siguiente,
- 16:55cuando Julia fue por pan, se enteró de que doña
- 16:58Matilde ya no vivía en la colonia, su casa estaba vacía.
- 17:03Los vecinos decían que en la madrugada habían visto salir
- 17:07un camión viejo cargando muebles envueltos en sábanas y que
- 17:11una mujer con sombrero subió sin hablar con nadie y
- 17:14nadie volvió a verla. Los días siguientes fueron extraños, como
- 17:21si la casa se hubiera vaciado por dentro. No se
- 17:25escuchaban ruidos, el aire era más fresco y el olor desapareció.
- 17:30Mariana comía bien, dormía más tranquila y la fiebre no volvió.
- 17:36Julia recobró el color en la cara y mi madre,
- 17:38aunque seguía inquieta, parecía más tranquila. Yo seguía pensando en
- 17:44la figura que había visto en el humo, preguntándome si
- 17:47había sido real o solo producto del miedo. Pasaron los
- 17:53meses y las cosas regresaron a cierta normalidad. Cambié de trabajo,
- 17:58logramos pagar las deudas, y poco a poco dejamos de
- 18:01hablar del tema. Solo quedaba la mancha gris en el
- 18:06pecho de Mariana, una marca redonda que se sentía tibia
- 18:09al tacto. Con el tiempo se volvió parte de ella,
- 18:14como si siempre hubiera estado ahí. Años después, cuando Mariana
- 18:19ya podía hablar, noté algo que me hizo pensar, que
- 18:23lo nuestro no había terminado del todo. Una tarde, mientras
- 18:28platicábamos con mi madre en la cocina, ella mencionó por
- 18:32casualidad el nombre de Doña Matilde. En ese momento, Mariana
- 18:37se tocó el pecho y dijo que sentía calor. Julia
- 18:41y yo nos miramos sin decir nada. La mancha tenía
- 18:45un brillo tenue, apenas visible, como si la piel guardara
- 18:49un recuerdo encendido. No quise seguir hablando del tema, me levanté,
- 18:56fui al patio y miré el rincón donde había quemado
- 18:59el costal. La tierra seguía más oscura que el resto,
- 19:03a pesar de los años. Respiré hondo y preferí dejarlo ahí,
- 19:08como estaba. Nunca supe qué era lo que se quemó
- 19:13en ese costal, pero desde entonces no aceptamos regalos de nadie.
- 19:26Tenía 14 años, cuando ocurrió lo que nunca he podido olvidar.
- 19:32Vivíamos en un rancho a las afueras de Puebla, rodeados
- 19:35de cerros, milpas y caminos de tierra. Mis padres trabajaban
- 19:40todo el día en el campo y mis dos hermanos
- 19:43menores y yo ayudábamos en lo que podíamos. La casa
- 19:48era amplia, de adobe y teja, con un patio donde
- 19:51dormían los animales y un corral que colindaba con el monte.
- 19:56En ese tiempo la vida parecía tranquila, madrugábamos con el
- 20:00canto de los gallos y nos dormíamos cuando el viento
- 20:03apagaba la última lámpara de petróleo. Mi madre tenía costumbres firmes,
- 20:10cada noche rociaba agua bendita en las esquinas de la
- 20:13casa y esparcía una mezcla de sal y ceniza frente
- 20:17a la puerta. Decía que servía para mantener alejados a
- 20:21los que caminaban entre dos mundos. Nunca lo decía en
- 20:26voz alta, pero todos sabíamos a qué se refería. En
- 20:30el pueblo contaban historias de criaturas mitad hombre, mitad animal,
- 20:35que bajaban de los cerros cuando no había luna. Algunos
- 20:39las llamaban Nahuales, otros decían que eran hombres que habían
- 20:43hecho pacto con el diablo para transformarse. Lo cierto es
- 20:47que nadie salía de noche, esa era una regla no escrita,
- 20:52repetida por generaciones. Mi madre solía advertirnos antes de dormir,
- 20:58que no debíamos mirar hacia el monte después de medianoche,
- 21:02a esa hora, decía, la vista podía cruzarse con lo
- 21:06que no debía verse. Yo escuchaba sus palabras, pero la
- 21:11curiosidad siempre me ganaba y pensaba que solo eran cuentos
- 21:15para niños. A veces me asomaba por la ventana del cuarto,
- 21:20aunque apenas alcanzaba a ver el reflejo pálido del gallinero.
- 21:25Todo parecía normal hasta aquella noche de viento, cuando los
- 21:29perros comenzaron a ladrar, con una furia que no había
- 21:32escuchado nunca. El aire entraba por las rendijas y movía
- 21:38las láminas del techo, el sonido era como si alguien
- 21:41caminara sobre ellas. Mi hermano menor dormía profundamente, pero yo
- 21:47me senté en la cama con el corazón latiendo fuerte.
- 21:51Desde el corral llegaban golpes secos, gruñidos y el chillido
- 21:55de un animal herido. Me levanté despacio, con los pies
- 22:00descalzos sobre el suelo frío, y caminé hasta la ventana,
- 22:04las cortinas eran viejas y el viento las movía como
- 22:07si respiraran. Afuera no se veía la luna y el
- 22:12cielo estaba cubierto, sólo una lámpara colgada en el gallinero
- 22:17daba un reflejo amarillento sobre la tierra húmeda. Entre las
- 22:21sombras distinguí movimiento, primero creí que era una vaca escapada,
- 22:26pero entonces vi, como una figura enorme se levantaba en
- 22:30dos patas. Medía más del doble de un hombre, tenía
- 22:34el cuerpo cubierto de pelo oscuro y el lomo ancho
- 22:38como el de un toro. Las garras golpeaban la tierra
- 22:42levantando polvo, y los ojos brillaban con un resplandor rojizo,
- 22:46que se reflejaba en la oscuridad, antes de que le
- 22:49diera la luz de la lámpara. No podía creer lo
- 22:54que veía, sentí que las piernas me temblaban sin control.
- 22:59Aquella cosa giró la cabeza y olfateó el aire, el
- 23:02gruñido que soltó me heló la sangre, pues sonaba profundo,
- 23:06como si viniera de dentro de la tierra. Intenté despertar
- 23:11a mi hermano, pero apenas pude mover los labios. En
- 23:15ese momento uno de los perros lanzó un chillido desgarrador,
- 23:19quise correr, pero mis pies no respondían, me quedé viendo
- 23:23como el animal era arrastrado hacia el rincón oscuro del corral.
- 23:29El viento se detuvo de golpe y todo quedó en silencio,
- 23:33salvo por la respiración de aquella bestia. Avanzó lento hacia
- 23:38la casa y cada paso hacía vibrar los cristales. La
- 23:42lámpara del gallinero parpadeó y se apagó, y ya sólo
- 23:46quedaban los ojos rojos moviéndose en la oscuridad. Me agaché
- 23:51y me metí bajo la cama, tapando la boca con
- 23:54las manos. Escuché el crujir de la madera del ventanal,
- 23:58algo se había apoyado sobre el marco. Vi como unas
- 24:03garras largas y negras se deslizaban por la pared, dejando
- 24:06tres marcas profundas. El olor que entró por la rendija
- 24:11era una mezcla de tierra, sangre y animal mojado. Sentí
- 24:17que mi corazón iba a reventar, pero la bestia permaneció
- 24:21quieta unos segundos, respirando fuerte, hasta que de pronto se alejó.
- 24:26Los perros dejaron de ladrar, solo se oía el golpeteo
- 24:30del viento en las láminas. Pasaron minutos, o quizá horas,
- 24:35antes de que me atreviera a salir de mi escondite,
- 24:38mis manos estaban entumidas y tenía los ojos llenos de lágrimas.
- 24:44Me quedé sentado en el suelo hasta que vi entrar
- 24:47la primera luz del amanecer por los huecos del techo.
- 24:52Salí al patio con mi madre, que ya estaba preparando
- 24:55el fogón, y cuando vio las huellas, palideció. Eran marcas grandes,
- 25:01hundidas en la tierra como si algo pesadísimo hubiera caminado
- 25:05por ahí, y en el marco de la ventana seguían
- 25:09las tres líneas negras, y junto al corral, los restos
- 25:12del perro destrozado. Mi madre no preguntó nada, sólo tomó
- 25:17un puño de sal y lo dejó caer en la entrada,
- 25:20luego dijo con voz baja que ya nos habían olido.
- 25:26El resto del día transcurrió con una calma forzada, mi
- 25:30padre llegó del campo al mediodía y ella le contó
- 25:33lo que encontró. Vi cómo se miraban en silencio, como
- 25:37si supieran más de lo que decían. Esa noche mi
- 25:41madre duplicó la sal, roció agua bendita por toda la
- 25:45casa y cerró las ventanas con tablas, nos dijo que
- 25:48no debíamos dormir cerca de las rendijas ni hablar si
- 25:52escuchábamos ruidos afuera. Esa fue la primera vez que entendí
- 25:58que las advertencias no eran cuentos, lo que había visto
- 26:01no era un animal del monte, ni una sombra del viento,
- 26:05era algo que caminaba como hombre y gruñía como lobo.
- 26:10Y aunque esa noche la casa quedó sellada, todos sabíamos
- 26:13que tarde o temprano volvería. Cuando amaneció, mi padre salió
- 26:19con varios hombres del pueblo para seguir las huellas que
- 26:23habían quedado marcadas en la tierra húmeda. Yo los vi
- 26:27alejarse desde la puerta, con machetes al cinto, lámparas colgadas
- 26:32del hombro y una escopeta vieja. Decían que había que
- 26:36descubrir si se trataba de un animal real o de
- 26:39lo otro, de esos seres, que sólo se mencionaban entre
- 26:42murmullos cuando se caía la noche. Las huellas eran alargadas,
- 26:48con dedos gruesos y marcas profundas de garras, tenían forma humana,
- 26:53pero eran demasiado grandes y pesadas. Mi padre decía que
- 26:58ningún hombre podría hundir tanto el suelo. El rastro se
- 27:02dirigía hacia los cerros del oriente, donde hace años había
- 27:06funcionado una mina abandonada, todos sabían que aquel lugar tenía
- 27:11fama de maldito, los burros que se acercaban morían, y
- 27:14los pocos que habían entrado por curiosidad, salieron enfermos o
- 27:19no regresaron. Aún así, los hombres siguieron el camino, decididos
- 27:24a probar su valor. Yo me quedé en casa con
- 27:29mi madre y mis hermanos, pero el ambiente se sentía raro,
- 27:33como si el aire fuera más pesado. Los perros no
- 27:37se movían de la sombra del corredor y las vacas
- 27:40no quisieron salir del corral. Mi madre no soltaba su rosario,
- 27:45repetía una oración que parecía no terminar nunca y miraba
- 27:50hacia los cerros con el ceño apretado, pero pasó el
- 27:53mediodía sin noticias. Al caer la tarde, regresaron los hombres,
- 28:00cansados y con las ropas llenas de tierra, decían que
- 28:03el rastro se había perdido al llegar a la zona
- 28:06de piedras, pero que antes de regresar, uno de ellos
- 28:10juró haber visto una figura parada sobre una roca, quieta,
- 28:14mirándolos desde lo alto. No era un animal, pues tenía
- 28:19la postura de un hombre, pero el cuerpo cubierto de
- 28:22pelo y una cabeza grande, que se movía de un
- 28:25lado a otro, como si los contara, pero nadie quiso
- 28:29acercarse más. Esa noche el rancho se sintió distinto, el
- 28:35aire tenía un olor extraño, entre humedad y carne rancia,
- 28:39las vacas dejaron de dar leche, y los perros que
- 28:42siempre dormían junto a la cerca, se escondieron bajo el
- 28:46carro de herramientas. Mi madre nos prohibió salir siquiera al patio,
- 28:51colocó una cubeta con brasas junto a la puerta, y
- 28:54le echó hierbas secas, que hacían humo espeso y oloroso,
- 28:59decía que servía para alejar al Nahual. Yo intenté dormir,
- 29:04pero no pude, pues tenía la cabeza llena de preguntas
- 29:08y el corazón latiendo con fuerza. A eso de las doce,
- 29:13el viento empezó a colarse por las rendijas y escuché
- 29:16como los perros ladraban a lo lejos, y luego se
- 29:19callaban de golpe, como si algo les hubiera arrancado el aire.
- 29:24Me senté en la cama y el reloj del comedor
- 29:27marcaba las 12.40, me acerqué despacio a la ventana, moví un
- 29:32poco la cortina y miré hacia afuera. El corral estaba oscuro,
- 29:37apenas iluminado por una lámpara que colgaba del tejabán, pero
- 29:42entre las sombras distinguí un movimiento. Primero un reflejo, luego
- 29:47una silueta, era la misma figura de aquella noche, pero
- 29:51ahora podía verla con más claridad. Caminaba erguida, lenta, con
- 29:57los brazos colgando y los dedos tan largos que casi
- 30:00rozaban el suelo, el pecho ancho se expandía con cada
- 30:04respiración y el sonido que salía de su garganta era
- 30:08un gruñido grave y ronco, casi humano. La criatura se
- 30:14detuvo frente a la cerca, olfateaba el aire, movía la
- 30:17cabeza de un lado a otro como un perro que
- 30:20busca rastro, luego bajó el hocico y comenzó a oler
- 30:24el suelo. En ese instante, entendí que me estaba buscando,
- 30:29no sé por qué, pero lo sentí, y mi cuerpo
- 30:32entero se tensó. Quise retroceder, pero no podía apartar la vista.
- 30:37De pronto, levantó el rostro, y los ojos se encendieron
- 30:42de un rojo intenso y se quedaron fijos en mí.
- 30:47El miedo me paralizó, la verdad sentí que el pecho
- 30:50me ardía, y sin pensarlo solté un grito que me
- 30:54salió del alma. Mi madre corrió al cuarto y me abrazó,
- 30:58mi padre despertó sobresaltado y fue directo al armario por
- 31:02el rifle. Ella se lo arrebató antes de que pudiera
- 31:06cargarlo y le gritó que no debía salir, que eso
- 31:09no era un animal, que las balas no servían contra
- 31:13lo que no tiene alma. Mi padre respondió furioso y
- 31:17dijo que no pensaba dejar que algo rondara su casa
- 31:21mientras dormíamos. En ese momento el ruido afuera se volvió insoportable,
- 31:28algo golpeaba las paredes del corral, las vacas bramaban y
- 31:31los caballos pateaban las tablas. Las gallinas chillaban como si
- 31:36las estuvieran arrancando de los nidos. Mi padre empujó la
- 31:41puerta y salió, pero cuando la abrió, el aire se
- 31:44apagó y todo quedó en calma. Afuera sólo había tierra removida,
- 31:50huellas frescas y marcas de garras en la pared del granero.
- 31:55Mi madre salió detrás de él, con una lámpara, temblando.
- 32:00Miró las marcas, hizo la señal de la cruz y
- 32:03dijo que ya no era seguro quedarse. Entramos sin hablar,
- 32:07y mi padre pálido, empezó a clavar tablas en todas
- 32:11las ventanas, una por una, hasta que no quedó ni
- 32:15una rendija abierta. Puso una cruz de madera sobre la
- 32:19puerta y la roció con agua bendita. Esa noche nadie durmió,
- 32:25solo escuchábamos el sonido del viento rozando las tejas. Cerca
- 32:30del amanecer, cuando todo parecía calmarse, me acerqué a una
- 32:35de las rendijas que habían quedado mal selladas. A lo lejos,
- 32:40sobre la loma que daba al cerro, vi una silueta
- 32:43humana caminando desnuda bajo la luna. La piel le brillaba
- 32:47por el lodo seco, la espalda arqueada y los brazos colgando,
- 32:51avanzaba despacio, como si llevara algo invisible encima. No sé
- 32:58si fue la luz o mi imaginación, pero por un
- 33:01instante juraría que me miró antes de internarse en la
- 33:04oscuridad del monte. Dos noches después, el rancho volvió a
- 33:10llenarse de miedo. Los perros desaparecieron sin dejar rastro. Solo
- 33:15quedaron los collares rotos y rastros de sangre seca en
- 33:19la tierra. En la madrugada, las gallinas fueron destrozadas dentro
- 33:24del gallinero. Las plumas quedaron pegadas en las paredes y
- 33:28el olor era insoportable. Mi padre dijo que esa vez
- 33:33no se quedaría cruzado de brazos. Pasó todo el día
- 33:37preparando trampas con alambres, machetes afilados y un par de
- 33:41lámparas de queroseno. También colocó anzuelos grandes, amarrados con cadenas
- 33:47en los rincones del corral, convencido de que si volvía
- 33:51esa bestia, la haría caer viva o muerta. La noche
- 33:56cayó con una calma tensa y nadie hablaba. Mi madre
- 34:01rezaba frente a la mesa, los labios secos de tanto
- 34:04repetir las mismas oraciones, y mi padre permanecía en el
- 34:08corredor con el rifle sobre las piernas. En el aire
- 34:12se sentía una humedad rara, como si el monte estuviera respirando.
- 34:18Yo me acosté junto a mis hermanos, pero el sueño
- 34:21no llegaba. Escuchábamos pasos lejanos, ramas que se quebraban y
- 34:26un sonido continuo de tierra removida. A eso de la medianoche,
- 34:33la quietud se rompió con un ruido seco, seguido de
- 34:36un grito que no parecía humano. Los perros de las
- 34:40casas vecinas comenzaron a ladrar y enseguida se callaron todos
- 34:45al mismo tiempo. Mi madre se levantó de golpe, nos
- 34:49cubrió con las cobijas y dijo que nadie debía moverse.
- 34:54El aire dentro del cuarto se volvió espeso, podía escucharse
- 34:58el latido de mi propio corazón y entre esos intervalos,
- 35:02los pasos pesados de algo que caminaba afuera. Luego oí
- 35:07la voz de mi padre, primero gritando mi nombre y
- 35:10después el de un vecino, el tono era de desesperación.
- 35:15Después se escuchó el disparo del rifle, pero mi madre
- 35:18se aferró a nosotros, temblando. El olor del queroseno llenó
- 35:23la casa y el viento sopló tan fuerte que una
- 35:27de las lámparas del pasillo se apagó y por unos
- 35:30segundos todo quedó en penumbra. Mi padre tardó en regresar,
- 35:36pero cuando por fin entró, traía la cara pálida y
- 35:39las manos manchadas de sangre. Tiró el rifle sobre la
- 35:44mesa y se sentó, sin decir una palabra. Mi madre
- 35:48le preguntó qué había pasado, pero sólo murmuró que lo
- 35:52que encontró no era un animal. Dijo que era un
- 35:55hombre del pueblo, desnudo, cubierto de lodo, con el cuerpo
- 36:00lleno de rasguños y los ojos brillando en la oscuridad.
- 36:04Nos aseguró que lo había visto moverse a cuatro patas
- 36:07antes de que el disparo lo derribara. Nadie le creyó
- 36:12del todo, pensaron que la oscuridad y el miedo le
- 36:16habían jugado una mala pasada. Pero al amanecer, cuando los
- 36:21vecinos fueron a ver el cuerpo, confirmaron que las huellas
- 36:24alrededor eran iguales a las del monstruo, enormes, con dedos
- 36:29largos y marcas de garras. El hombre tenía la espalda abierta,
- 36:34como si la piel se hubiera desgarrado desde dentro, y
- 36:37las manos deformadas, con uñas negras y duras. Algunos juraron
- 36:42que el cuerpo se movía, incluso muerto, como si todavía respirara.
- 36:49Mi padre mandó cerrar el corral y cubrir el cadáver
- 36:53con costales hasta que llegaran las autoridades del pueblo vecino,
- 36:57la verdad ninguno de los hombres quiso tocarlo. pero un
- 37:01anciano dijo que lo dejaran en el monte, que enterrar
- 37:05a un abuela era llamar su alma de regreso, mi
- 37:08madre lo miró con ojos vacíos y repitió que debíamos
- 37:11irnos antes del anochecer. Ese día empacamos todo lo que pudimos,
- 37:17mi madre dobló las cobijas, guardó los santos y apagó
- 37:21las velas que habían quedado ardiendo. Mi padre cubrió las
- 37:26marcas de las paredes con cal y cerró la puerta
- 37:29principal con una cadena. Antes de salir, mi madre tomó
- 37:34un puño de sal y lo dejó caer sobre el umbral,
- 37:37diciendo que donde pisa un agual no vuelve a crecer nada.
- 37:42El camión que nos sacó del pueblo era de un conocido.
- 37:47Llevábamos pocas cosas, ropa, maíz seco y unas gallinas que
- 37:51mi madre se negó a dejar. Mientras avanzábamos por el
- 37:56camino de terracería, miré por la ventanilla hacia los cerros.
- 38:01El sol apenas salía, y en la ladera del monte,
- 38:04entre la neblina, vi una figura de hombre caminando desnudo,
- 38:08con la espalda arqueada. Avanzaba despacio, pero firme, siguiendo el
- 38:14camino por donde habíamos pasado. Los ojos eran los mismos
- 38:19que me miraron aquella primera noche, no sé si lo imaginé,
- 38:23pero juraría que sonreía. El camión siguió su marcha, levantando polvo,
- 38:30y yo no volví a mirar atrás. Pasamos el día
- 38:34entero viajando hasta llegar a otro pueblo donde teníamos parientes.
- 38:39Ahí vivimos un tiempo, aunque nunca volvimos a sentirnos seguros.
- 38:44Por las noches, cuando el cielo se nublaba y el
- 38:47viento soplaba desde el monte, los perros se quedaban callados,
- 38:52como si reconocieran algo en el aire. Han pasado muchos años,
- 38:58pero todavía escucho aquella respiración en mis sueños, a veces
- 39:02despierto con el cuerpo sudado y el corazón acelerado, convencido
- 39:06de que está cerca, caminando bajo la ventana, oliendo la
- 39:11tierra donde alguna vez viví. No sé si murió esa
- 39:15noche o si el disparo solo lo hizo cambiar de forma,
- 39:19pero cada luna llena me recuerda que algunos hombres no
- 39:22dejan de ser bestias, aunque les quiten la piel. Han
- 39:33pasado más de veinte años, desde aquella noche, y todavía
- 39:38me cuesta dormir. A veces cierro los ojos y escucho
- 39:42los mismos pasos sobre el techo, como si algo siguiera buscándonos.
- 39:47Tenía diecisiete años cuando sucedió todo, mi hermana menor, mi prima,
- 39:53mi primo y yo viajábamos rumbo al pueblo, donde vivía
- 39:56mi abuela, para pasar las fiestas de diciembre. Era un
- 40:00trayecto corto, de apenas unas horas, y mis padres aceptaron
- 40:05dejarnos ir solos en la camioneta familiar. Lo que ellos
- 40:09no sabían, era que planeábamos tomar un atajo por el
- 40:13Camino Viejo, una ruta rural que prometía ahorrarnos tiempo, pero
- 40:18que pocos usaban porque pasaba entre cerros y tramos sin alumbrado.
- 40:24Salimos a media mañana, con la música alta y una
- 40:27hielera llena de refrescos. Las primeras horas fueron tranquilas, reíamos,
- 40:33cantábamos y hablábamos de lo mucho que queríamos ver a
- 40:37la abuela. El paisaje era seco, con pastizales amarillos y
- 40:42árboles retorcidos a los costados. Pero conforme el día avanzó,
- 40:47el ambiente empezó a cambiar. El cielo se cubrió de
- 40:51nubes densas, el aire se volvió húmedo y frío, y
- 40:55una neblina espesa comenzó a bajar desde los cerros. Apenas
- 41:00se distinguía el camino unos metros adelante. El velocímetro empezó
- 41:06a parpadear y el motor subió de temperatura. Decidimos orillarnos
- 41:11frente a una vieja construcción de piedra. A simple vista
- 41:16parecía una casa abandonada, pero en el portón oxidado aún
- 41:20se alcanzaban a leer unas letras gastadas, hospedaje del camino viejo.
- 41:26No había más edificios alrededor, solo monte y algunos árboles secos.
- 41:31Miré el mapa del teléfono, marcaba que estábamos a menos
- 41:35de 20 kilómetros del pueblo, aunque la señal era débil y
- 41:39no aparecía ninguna construcción registrada en la zona. Mi prima,
- 41:45temblando de frío, insistió en entrar a pedir ayuda, la
- 41:49verdad dudé un momento, pero la neblina ya cubría el
- 41:53camino por completo. Toqué la puerta tres veces, tardaron en abrir,
- 41:58hasta que apareció una mujer mayor, delgada, con un vestido
- 42:02oscuro y una trenza que le caía sobre el hombro.
- 42:07Su rostro parecía amable, pero su mirada me incomodó, era
- 42:11fija y profunda, como si estuviera estudiándonos. Dijo que era
- 42:16peligroso quedarse afuera con el clima tan cerrado, y nos
- 42:19invitó a pasar. El interior estaba tibio y tenuemente iluminado
- 42:26por lámparas de aceite. Un olor a hierbas quemadas llenaba
- 42:30el aire, mezclado con humo de leña, y las paredes
- 42:34estaban cubiertas de retratos viejos, enmarcados en madera oscura, y
- 42:39el piso crujía con cada paso. La mujer explicó que
- 42:43vivía ahí con su hermana y que si el motor
- 42:46no encendía, podríamos quedarnos a dormir. Comentó que el pueblo
- 42:51más cercano quedaba a varios kilómetros y que su hermana
- 42:55sabría ayudarnos por la mañana. Nos ofreció té, algo caliente,
- 43:01y el sabor era amargo, con un toque fuerte a
- 43:04romero o ruda. La anciana nos observaba con calma, sin
- 43:09hablar mucho, moviendo las manos con una agilidad extraña para
- 43:13su edad. Nos miraba a cada uno como si quisiera
- 43:18recordar nuestros rostros. Cuando terminamos, nos llevó por un pasillo
- 43:24largo hasta un cuarto con dos camas grandes y una
- 43:28ventana cubierta con cortinas gruesas. Dijo que podíamos descansar y
- 43:33que cerraría la puerta principal para evitar visitantes indeseados. Al salir,
- 43:40escuchamos el cerrojo del vestíbulo asegurarse con un chasquido metálico.
- 43:45Nadie comentó nada, pensábamos que sólo era precaución. Mi hermana, agotada,
- 43:53se acostó de inmediato y se quedó dormida. Mis primos
- 43:57bromeaban sobre lo raro que era encontrar un hospedaje abierto
- 44:00en medio de la nada. Yo no podía relajarme, sentía
- 44:05algo extraño en el aire y en el techo se
- 44:07oían pasos lentos que avanzaban en círculos y se detenían
- 44:12justo encima de nosotros. Mi prima comentó que debía ser
- 44:16algún animal, pero el sonido era demasiado rítmico, casi humano.
- 44:23Me levanté y empecé a revisar los retratos, había una
- 44:27docena de ellos, todos con personas distintas, aunque los rostros
- 44:31se parecían entre sí, como si fueran de la misma familia.
- 44:36Algunos cuadros estaban llenos de polvo y otros se veían
- 44:39recién colgados. Me detuve frente a uno, el lienzo tenía
- 44:44los ojos arrancados. Miré los demás y todos estaban igual,
- 44:49con huecos negros donde deberían estar las pupilas. Toqué el marco,
- 44:55la pintura estaba fresca, húmeda, como si alguien la hubiera
- 44:59terminado hace unas horas. Retrocedí con el corazón acelerado, pero
- 45:05al girarme, una corriente de aire helado vino del pasillo,
- 45:10aunque la puerta seguía cerrada. Uno de mis primos, sin
- 45:14notar mi expresión, soltó una risa nerviosa y dijo que
- 45:18quizá la mujer pintaba sus propios retratos y quitaba los
- 45:22ojos por gusto o superstición. Todos reímos con fuerza fingida,
- 45:28pero el ambiente ya no era el mismo. Un golpe
- 45:32seco en el techo interrumpió las risas, sonó justo encima
- 45:36de nuestras cabezas. Me acerqué a la puerta y la
- 45:40abrí con cuidado, el pasillo estaba apenas iluminado, y la
- 45:44lámpara del extremo titilaba, proyectando sombras que parecían moverse. El
- 45:51olor a hierbas era más intenso, la verdad no vi
- 45:54a nadie, pero el piso vibraba levemente bajo mis pies,
- 45:58como si alguien caminara lejos, dentro de las paredes. Volví
- 46:04al cuarto y traté de disimular el miedo, les dije
- 46:08que era mejor descansar y esperar a la mañana. Corrí
- 46:12las cortinas, apagué la lámpara y me acosté sin quitarme
- 46:16los tenis. El sonido del techo continuaba, un paso lento
- 46:21y repetido, cada 30 segundos, como un reloj marcando el tiempo.
- 46:27Pasó casi una hora hasta que el sueño empezó a vencerme,
- 46:31entonces escuché un murmullo, muy leve, que venía del piso inferior.
- 46:37Me incorporé y agusé el oído. Eran dos voces de mujer,
- 46:42una grave y otra aguda, repitiendo palabras que no entendía.
- 46:47Me acerqué a la puerta y miré por la rendija,
- 46:50desde el comedor se filtraba un reflejo rojizo, oscilante, como
- 46:54de fuego. Vi pasar una sombra alta cargando algo entre
- 46:59los brazos y detrás otra más baja y ambas se
- 47:02detuvieron frente a la mesa y escuché el sonido de
- 47:06algo pesado cayendo dentro de un recipiente. El miedo me paralizó,
- 47:13cerré la puerta con cuidado y desperté a mi primo.
- 47:17Le conté lo que había visto, pero me pidió que esperara,
- 47:20que quizás solo estaban calentando agua o cocinando. Nos quedamos
- 47:25en silencio unos segundos, pero el murmullo continuaba, mezclado con
- 47:30un sonido como de líquido hirviendo. Después todo se detuvo,
- 47:36la casa quedó en silencio, y solo se oían los
- 47:39pasos de arriba, pero ahora eran más rápidos, como si
- 47:43algo se moviera sobre nuestro cuarto. Mi hermana que aún dormía,
- 47:48se quejó de frío. La cubrí con una cobija y
- 47:52al mirar hacia el retrato frente a mí, sentí que
- 47:55el corazón se me detuvo, los ojos ya no estaban vacíos.
- 47:59Ahora estaban pintados, perfectamente delineados, y me miraban directamente. Desperté sobresaltado,
- 48:09por un ruido metálico que venía del pasillo, miré el
- 48:12reloj de mi muñeca, marcaba las 2.40, pero el segundero estaba detenido.
- 48:19Me quedé observándolo unos segundos, hasta que escuché otro sonido,
- 48:23como si arrastraran una cubeta sobre el suelo. Me levanté
- 48:28con cuidado para no despertar a los demás, tomé la
- 48:31lámpara del buró y abrí la puerta apenas lo suficiente
- 48:34para mirar hacia afuera. La luz del corredor era tenue,
- 48:40las lámparas de aceite parpadeaban y el aire olía a
- 48:43tierra húmeda y hierbas quemadas. Al fondo del pasillo vi
- 48:48a la mujer que nos había recibido, caminaba despacio, descalza,
- 48:53con un balde lleno de líquido oscuro que goteaba, dejando
- 48:57un rastro espeso hasta la cocina. Las piernas las tenía
- 49:01cubiertas de barro y de lo que parecía sangre seca.
- 49:05Se detuvo justo antes de entrar a la cocina y
- 49:08giró la cabeza hacia mí. Su sonrisa fue lenta, casi forzada,
- 49:13y noté que sus dientes estaban manchados. No deberías andar
- 49:20por la casa a estas horas, me dijo con voz grave,
- 49:23las que vuelan podrían confundirte. Sentí un escalofrío que me
- 49:29dejó inmóvil. No respondí, solo asentí y cerré la puerta despacio,
- 49:35me quedé un momento apoyado contra ella, respirando con dificultad.
- 49:40Desperté a mis primos y a mi hermana, les conté
- 49:43lo que había visto, pero pensaron que el cansancio me
- 49:46estaba jugando una mala pasada. Mi primo mayor dijo que
- 49:51tal vez la vieja estaba limpiando algo, pero aún así,
- 49:55se notaba que ninguno se sentía tranquilo. Apagué la lámpara,
- 50:01pero no pude volver a dormir, a los pocos minutos
- 50:04escuché el chirriar de ruedas sobre piedra. Me acerqué a
- 50:08la ventana con cuidado y aparté un poco la cortina. Afuera,
- 50:14entre la neblina, vi tres figuras cubiertas con mantos negros
- 50:18que descendían lentamente por el cerro. Una de ellas cargaba
- 50:23un costal que se movía, como si algo vivo estuviera dentro.
- 50:28Me aparté de golpe, el corazón me latía tan fuerte
- 50:31que pensé que despertaría a los demás. Esperé inmóvil hasta
- 50:37que el sonido se perdió, después todo quedó en silencio,
- 50:41sin viento, sin nada. La verdad no dormí más, sólo
- 50:46observé cómo la oscuridad iba perdiendo fuerza, hasta que el
- 50:49amanecer empezó a colarse por la ventana y el sol
- 50:53apenas lograba atravesar la neblina. A media mañana, la mujer
- 50:59golpeó la puerta y la abrió con una llave. Traía
- 51:03una bandeja con pan duro y leche tibia, dijo que
- 51:07su hermana estaba preparando el almuerzo y que después de
- 51:10comer podríamos irnos porque el camino aún no era seguro.
- 51:15Agradecimos el desayuno sin probarlo, pues nadie tenía hambre. Bajamos
- 51:22al comedor intentando disimular el nerviosismo, los relojes de las
- 51:26paredes marcaban horas diferentes, pero uno de ellos seguía fijo
- 51:31en las 2.40, igual que el mío. En las ventanas había
- 51:35cruces hechas con huesos pequeños, pegadas con una sustancia amarillenta
- 51:40que parecía cera. Le pregunté a la mujer qué eran,
- 51:44y sonrió con tranquilidad. Me dijo que eran protecciones contra
- 51:51las del aire. Recordé que mi abuela solía decir que
- 51:56así llamaban en los pueblos a las brujas que volaban
- 51:59de noche. Mis primos salieron a revisar la camioneta, pero
- 52:05el motor no encendía. Dijeron que parecía que alguien había
- 52:08vaciado el tanque, aunque la aguja marcaba lleno cuando llegamos.
- 52:15La mujer los vio desde la ventana y comentó que
- 52:18esperaran un rato, que su hermana tenía un encargo pendiente
- 52:22y luego nos ayudaría. Nos invitó a sentarnos en la sala,
- 52:27el ambiente era pesado y los retratos sin ojos seguían
- 52:31colgados en las paredes, pero con la luz del día
- 52:34parecían distintos, algunos tenían manchas frescas sobre el lienzo, como
- 52:39si los hubieran retocado esa misma mañana. sentía que algo
- 52:44nos observaba desde detrás del vidrio unos minutos después se
- 52:50oyeron pasos en la escalera apareció la segunda hermana era
- 52:55más alta que la primera de piel pálida y cabello
- 52:58largo hasta la cintura sus ojos parecían cubiertos por una
- 53:02capa de agua y en las manos tenía manchas oscuras
- 53:07caminó directo hacia mi hermana menor y le sonrió con
- 53:10una expresión que me heló la sangre Luego le dijo,
- 53:15tienes sangre dulce, pasándole los dedos por el cabello, me
- 53:19recuerdas a alguien. Eso no me pareció y la aparté
- 53:24con fuerza, le pedí que no la tocara y exigí
- 53:27que nos dejaran salir. Las dos mujeres se miraron entre
- 53:32sí y empezaron a reír, con una carcajada que no
- 53:35sonaba humana. La más anciana dijo que el camino aún
- 53:40no era seguro, que las del aire seguían buscando cuerpos jóvenes.
- 53:44No entendí del todo, pero la forma en que lo
- 53:48dijo me puso la piel de gallina. Fingí aceptar y
- 53:53esperé a que se distrajeran. Les dije a mis primos
- 53:57que saldría un momento a revisar el coche de nuevo,
- 54:00salí por la puerta trasera con el corazón acelerado. Detrás
- 54:05de la casa había un cobertizo medio hundido en el suelo,
- 54:09cubierto de maleza, pero la puerta estaba entreabierta. Dentro olía
- 54:15a carne podrida, y en una mesa de madera había
- 54:18restos de animales, plumas, frascos con líquidos de colores y
- 54:22velas derretidas. Algunos frascos tenían etiquetas con nombres escritos a mano.
- 54:30Encima vi fotografías rotas, mechones de cabello y anillos. Busqué
- 54:35algo que explicara lo que hacían ahí, hasta que abrí
- 54:38un cajón y encontré una credencial vieja con la foto
- 54:42de una muchacha desaparecida hacía años. Recordé haber visto su
- 54:47rostro en un periódico viejo cuando era niño. Apoyé la
- 54:52mano sobre la mesa y sentí humedad. Bajé la vista,
- 54:57un líquido oscuro goteaba de un recipiente lleno de huesos,
- 55:01formando un charco bajo mis pies. El olor era insoportable
- 55:06y salí tambaleándome, tratando de no vomitar. Al rodear el cobertizo,
- 55:13noté una zona del terreno recién removida. La tierra seguía húmeda,
- 55:19con trozos de tela sobresaliendo, escarbé con una rama y
- 55:23encontré ropa de mujer medio enterrada, junto con zapatos y
- 55:27trozos de cabello enredado entre el barro. Fue suficiente, ahí
- 55:32entendí que esas mujeres no vivían solas. Eran brujas, y
- 55:37esa casa era una trampa para los viajeros que cruzaban
- 55:41el camino viejo. Corrí hasta la casa y empujé la
- 55:46puerta del cuarto, les grité que teníamos que irnos de inmediato.
- 55:51Ellos me vieron la cara y comprendieron que no era
- 55:54una broma así que salimos corriendo hacia la entrada pero
- 55:58la puerta principal tenía gruesas cadenas cruzadas. Tiramos con todas
- 56:03nuestras fuerzas sin lograr abrirla. Afuera se escucharon risas primero
- 56:10lejanas luego más cercanas hasta que sonaron justo encima del techo.
- 56:16Algo pesado se movía de un lado a otro, raspando
- 56:19la madera con uñas o garras. La lámpara del pasillo
- 56:23se apagó y un humo espeso empezó a entrar por
- 56:26debajo de la puerta, trayendo el mismo olor a hierbas
- 56:29que la noche anterior. Las risas se transformaron en un
- 56:35canto suave, repetido, que venía de distintas direcciones. Mi hermana
- 56:41comenzó a llorar y mis primos empujaban sin parar la
- 56:44cadena y del otro lado se oyeron pasos lentos, seguidos
- 56:48por el sonido de unas llaves. La mujer mayor tarareaba
- 56:53una melodía baja mientras se acercaba. Nos quedamos inmóviles, mirando
- 56:59la puerta moverse poco a poco. Algo rasguñaba desde el techo,
- 57:05cada vez más cerca de nosotros, y en ese momento
- 57:08entendí que no estábamos atrapados por accidente, nos habían llevado
- 57:12ahí a propósito, y lo que caminaba sobre nosotros esa noche,
- 57:17no tenía nada de humano. Nos refugiamos en el mismo
- 57:22cuarto donde habíamos dormido, y atrancamos la puerta con una cómoda.
- 57:28Afuera se escuchaban las voces de las dos ancianas, mezcladas
- 57:31con el viento que golpeaba las ventanas. Las lámparas de
- 57:36aceite parpadeaban, lanzando destellos anaranjados sobre las paredes. El aire
- 57:42dentro del cuarto se volvió espeso, cargado de humo y
- 57:46olor a hierbas quemadas. Cada respiración pesaba, como si algo
- 57:51invisible se colara por los pulmones. Las brujas comenzaron a cantar,
- 57:58no eran palabras normales, sino un idioma que subía y
- 58:01bajaba de tono, con sílabas que parecían chirridos. Cada nota
- 58:07hacía vibrar el suelo, y las ventanas se empañaron desde
- 58:10dentro y entre la neblina del vidrio, aparecieron manos pequeñas
- 58:15con uñas largas, presionando desde fuera, como si quisieran entrar.
- 58:20Mi prima menor se encogió, llevó las manos a la
- 58:23cabeza y empezó a convulsionar, sus ojos se pusieron en
- 58:27blanco y la boca se le tensó hasta que los
- 58:30dientes le rechinaban. La sosteníamos mientras rezábamos, pero las oraciones
- 58:37se perdían entre los cantos. Sentía que algo le apretaba
- 58:42el cuerpo, como si la estuvieran sujetando por dentro. Le
- 58:47mojé la frente con agua del vaso que teníamos en
- 58:50la mesa, aunque no sirvió de nada. El olor a
- 58:54humo se hizo más fuerte y la luz de las
- 58:56lámparas comenzó a fallar. De repente, todas se apagaron al
- 59:02mismo tiempo y la oscuridad nos envolvió. En ese instante
- 59:07se escuchó un golpe seco en el techo, las tablas
- 59:10vibraron y un polvo fino cayó sobre nosotros. El silencio
- 59:15duró apenas unos segundos, hasta que un sonido húmedo, como
- 59:19el goteo de algo espeso, bajó desde la esquina del techo.
- 59:25Alcé la mirada y una figura descendía muy lento, suspendida
- 59:29en el aire, con los brazos extendidos y un velo
- 59:33cubriéndole el rostro. La reconocí, era la anciana del cobertizo,
- 59:38la piel le colgaba en pliegues oscuros y la boca
- 59:41la tenía cosida con hilos gruesos. Aún así, de su
- 59:46garganta salía un silbido agudo, constante, que se colaba por
- 59:50los oídos y hacía vibrar los vidrios. Cada vez que silbaba,
- 59:55las paredes temblaban. Las voces del exterior se unieron a
- 1:00:01la suya, gritando frases que no entendíamos. La puerta empezó
- 1:00:06a moverse, primero con leves golpes, luego con sacudidas tan fuertes,
- 1:00:11que la cómoda se deslizó unos centímetros. Mis primos empujaron
- 1:00:16el mueble con el hombro, pero los cajones se abrieron
- 1:00:19por la presión. Desde arriba, se oían pasos rápidos y
- 1:00:24uñas rasgando la madera. Mi hermana gritó y dijo que
- 1:00:29algo se movía bajo la cama, encendí mi lámpara de mano,
- 1:00:34la última que quedaba con aceite, y me agaché. Lo
- 1:00:38único que alcancé a ver fue una mano negra, arrugada
- 1:00:42y con los dedos torcidos, que se retiró con un
- 1:00:45movimiento seco. El aire empezó a zumbar, un sonido grave
- 1:00:51que me hizo vibrar el pecho, era como si miles
- 1:00:54de insectos revolotearan dentro del cuarto. La lámpara titiló, lanzó
- 1:00:59un último parpadeo y se apagó. Quedamos en penumbra y
- 1:01:04la anciana del velo descendió por completo y tocó el
- 1:01:08piso sin hacer ruido. El silbido cambió a un chillido
- 1:01:13que nos perforó los oídos, los vidrios de la ventana vibraban.
- 1:01:18Mi primo mayor, desesperado, sacó una navaja que traía en
- 1:01:22el cinturón y trató de enfrentarse a ella, avanzó con
- 1:01:26la hoja extendida, pero la mujer ni se movió. La
- 1:01:30punta le rozó el pecho y se clavó, aunque no
- 1:01:33salió sangre, ella giró la cabeza, y los hilos que
- 1:01:37le cerraban la boca empezaron a reventarse uno por uno.
- 1:01:41En eso, un ruido áspero salió de su garganta. Entonces,
- 1:01:48el vidrio de una ventana estalló con un crujido, el
- 1:01:51viento entró de golpe, apagando lo poco que quedaba de luz.
- 1:01:56Aprovechamos ese momento, empujamos la cómoda y abrimos paso hacia
- 1:02:01la ventana rota. Nos cortamos las manos con los bordes,
- 1:02:05pero logramos salir al patio trasero. Corrimos sin mirar atrás,
- 1:02:11el aire estaba helado y la neblina tan espesa que
- 1:02:15apenas se distinguían las siluetas de los árboles. Detrás de
- 1:02:19nosotros seguían las voces, ahora más lejos, pero aún claras,
- 1:02:24mezcladas con risas y un sonido que parecía aleteo de
- 1:02:27alas grandes. Nos internamos entre los matorrales, tropezando con piedras
- 1:02:34y raíces. Avanzamos sin dirección, guiándonos sólo por el instinto.
- 1:02:41Después de un largo rato, vimos una luz roja parpadeando
- 1:02:45a lo lejos, era una patrulla abandonada, con las puertas abiertas,
- 1:02:49en ella, había una sirena portátil, que al moverla se
- 1:02:53encendió sola, lanzando un sonido débil y distorsionado. Lo dejamos sonar,
- 1:03:00con la esperanza de que alguien nos escuchara. Pasó casi
- 1:03:05una hora, antes de que un camión apareciera por el camino,
- 1:03:09le hicimos señas y se detuvo. Los dos hombres que
- 1:03:13iban dentro nos miraron sin entender nada, les explicamos lo
- 1:03:17poco que pudimos, entre temblores y llanto. Nos subieron en
- 1:03:22la parte trasera y nos llevaron directo al puesto de
- 1:03:25policía del pueblo. Los oficiales escucharon la historia sin creerla
- 1:03:31del todo, pero aún así aceptaron acompañarnos al lugar. Volvimos
- 1:03:37al camino viejo cuando el sol ya estaba alto, sin embargo,
- 1:03:41la posada había desaparecido. En su lugar, sólo quedaban restos
- 1:03:46de madera ennegrecida, como si hubiera ardido durante la noche.
- 1:03:51Entre las cenizas se encontraron huesos humanos y una olla
- 1:03:55de barro con fotografías rotas, mechones de cabello y trozos
- 1:03:59de tela quemada. El letrero de hospedaje del camino viejo
- 1:04:04estaba tirado a un costado, todo chamuscado. Ninguno de nosotros
- 1:04:10volvió a hablar mucho de lo ocurrido. Mi prima, la
- 1:04:15que convulsionó, perdió el cabello en pocos días. Los médicos
- 1:04:20no supieron explicar por qué, mi hermana tuvo pesadillas durante meses,
- 1:04:24y mi primo dejó de conducir de noche. Yo soñaba
- 1:04:29cada noche con las manos sobre el vidrio y con
- 1:04:32el silbido que atravesaba el aire. Con los años, tratamos
- 1:04:37de convencernos de que todo había sido un trauma, una
- 1:04:41alucinación colectiva causada por el miedo, pero dentro de mí,
- 1:04:45sabía que no era así. Hace unos meses, cuando ya
- 1:04:50vivía en otra ciudad, recibí una carta sin remitente, el
- 1:04:55sobre estaba húmedo y el papel amarillento, como si hubiera
- 1:04:59sido enterrado. Dentro, en tinta rojiza, decía sólo una frase,
- 1:05:05falta una deuda por cobrar. El olor a hierbas invadió
- 1:05:10mi casa esa misma noche, pensé que era mi imaginación,
- 1:05:14pero desde entonces, todas las madrugadas, escucho pasos sobre el techo,
- 1:05:20siempre a la misma hora, las 2.40. Mi esposa dice que
- 1:05:25deben ser aves, pero yo sé que no. He salido
- 1:05:29varias veces al patio y entre la neblina, he alcanzado
- 1:05:33a ver dos figuras de mujeres mirando hacia mi ventana.
- 1:05:37No se mueven, no hablan, solo me observan con el
- 1:05:40cabello cayéndoles al rostro y las manos cruzadas frente al pecho.
- 1:05:46Cada madrugada vuelve el mismo silbido, ese sonido que escuché
- 1:05:50en el cuarto, cuando la anciana del velo bajó del techo.
- 1:05:55He pensado en mudarme, pero algo me dice que da igual,
- 1:05:58aunque cambie de lugar, ellas ya saben dónde estoy. No
- 1:06:04cuento esto para que me crean, sino para advertirlo. Hay
- 1:06:08caminos por los que nadie debería pasar y el camino
- 1:06:12viejo es uno de ellos. Relatos anónimos