Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Un Espíritu Maligno Tiene Mi Cuerpo Y No Quiere irse Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más. Comenzamos. Hace muchos días vi una película que me dio mucho miedo y, aunque su trama y efectos eran buenos, no me asustó eso, sino una gran similitud con algo que me ocurrió en mi época de secundaria, antes de que fuera normal que se usaran teléfonos celulares o Internet para todo. Pero aunque no tengo una prueba en video, les aseguro que fue real. Mi historia comienza cuando estaba en segundo año de secundaria. Tenía apenas catorce años y, siendo sincera, no sabía mucho sobre el mundo. Como la mayoría de los chicos de esa edad, simplemente seguía lo que estaba de moda en ese momento. Por aquel entonces se unió n la una nueva estudiante a nuestro grupo y desde el primer momento en que la vi supe que algo en ella era raro. No sabría explicar exactamente qué era, pero su presencia me resultaba perturbadora, pues lucía demacrada su cabello, lacio y grasiento, le llegaba hasta la cintura y tenía orejas muy grandes, además unas ojeras que se marcaban incluso en su piel. Su apariencia no fue bien recibida en un grupo lleno de adolescentes que a esa edad se burlaban de cualquier cosa que fuera diferente. Desde prácticamente el primer momento hubo comentarios sarcásticos hacia ella y, lamentablemente, en las siguientes semanas la situación no mejoró. Le escondían sus cosas o le ponían apodos y en una ocasión supe que alguien había metido su mochila a la taza del baño. Personalmente, siempre consideré que yo no sufría a bullying porque era invisible para los demás y no quería arriesgarme a ser objeto de acoso defendiéndola. A pesar de eso, se r se Rs sentía pena por ella y deseaba que las cosas mejoraran por suerte, o por desgracia, mis peticiones parecieron ser escuchadas de un día para otro. No sólo cesaron los acosos hacia ella, sino que de alguna manera se volvió bastante popular en el salón de clases. Al principio no entendía por qué había ocurrido este cambio repentino en el trato hacia ella, pero un par de semanas después averigüé el motivo al preguntar a una de mis compañeras. Resulta que durante el festival del Día del Padre en la escuela, algunos chicos, incluida la chica nueva, se habían escabullido para no asistir y pasar el tiempo en otro lugar. Al parecer, ella había llevado una tabla hija y había realizado algo sorprendente con ella, aunque esto no parecía motivo suficiente para volverse popular. Lo que hizo con esa tabla sí lo fue. Ella les contó a los chicos que todas las mujeres de su familia eran brujas y que ella tenía un don especial para comunicarse con los muertos. Incluso les dijo que podría permitir que un espíritu poseyera a cualquiera de ellos. Al principio, todos pensaron que era una locura, como iban a creer algo así, pero luego, durante la sesión con la tabla ouija, algo extraño comenzó a suceder. La habitación se enfrió repentinamente. A pesar del sol que brillaba afuera. La chica hablaba en un idioma desconocido y el ojo de la huija se movía sin que nadie lo tocara. Aunque todo se estaba volviendo espeluznante, nadie quería parecer cobarde, Así que todos se quedaron. Incluso cuando la temperatura seguía bajando. La chica les aseguró que había logrado contactar con un espíritu inofensivo y les preguntó si querían que entrara en alguno de ellos. Al principio, ninguno se atrevió a dar un paso adelante, pero uno de ellos retó a otro y de repente todos lo estaban animando. Aquel chico sintió la presión y acepta. La chica pronunció unas palabras extrañas y de repente, el chico se quedó petrificado. Al principio, todos pensaron que estaba bromeando, pero luego se dieron cuenta de que algo realmente extraño estaba sucediendo. Le preguntaron a la chica que estaba pasando, pero ella les dijo que cada cuerpo asimilaba la posesión a su manera, pero que no había nada que temer y aunque al principio todos estaban asustados, muy pronto aquel chico pareció recuperar totalmente la movilidad, y no sólo eso, sino que todos pudieron notar que no estaba actuando como él mismo. Más bien parecía estar actuando como si fuera una mujer. Su forma de pararse y de caminar era extraña y los miraba a todos muy confundido, como si realmente no pudiera entender que su cuerpo ahora volvía a hacer de carne y hueso. En algún punto comenzó a gritar diciendo que todo se sentía muy fuerte otra vez como cuando estaba viva. Esto le lejos de la urs causarles preocupación les divirtió y, de hecho, algunos comenzaron a reír pensando que aquel chico simplemente estaba actuando. Finalmente, la chica nueva dijo que era hora de que el espíritu saliera y utilizando una especie de piedra que llevaba en un collar, logró hacer que el espíritu saliera. Casi de inmediato. El chico actuaba bastante desconcertado sin saber lo que había pasado. Volteó a ver a todos bastante confundido y les preguntó sobre lo que había hecho, ya que parecía no recordar absolutamente nada. La verdad. Cuando terminé de escuchar esa historia, no la creí y le dije a aquella chica que seguramente ellos habían inventado todo y que nada de eso podía ser real. Sin embargo, ella insistió y me dijo que todo el mundo estaba hablando de eso. Pensaba que simplemente le habían visto la cara y ya había caído. Sin embargo, al pasar los días, me di cuenta de que cada vez más personas creían en la veracidad de l a l LNS historia, y no precisamente porque se las estuvieran contando, sino porque, al parecer, en cada oportunidad de descanso que tenían, esa chica llevaba la huija y hacían una sesión en cualquier salón de clases que estuviera vacío y disponible. Pronto todo el salón estaba completamente ansioso por poder experimentar aquellas sesiones que realizaba la chica en la escuela y muy pronto eso comenzó a escalar, pues ahora, en lugar de querer mirarla, todos querían ser poseídos por un muerto. Y aunque estos rumores estaban empezando a salirse del salón, realmente ningún maestro hizo nada al respecto. Convencidos de que esa situación no era más que invenciones de niños que no tenían nada mejor que hacer. Aunque los maestros no le tomaron importancia a eso, algunos padres de familia se quejaron debido a lo satánico que ésto sonaba, así que, aunque no lo prohibieron como tal, cerraron todos los salones desocupados para evitar este tipo de prácticas en cualquiera de ellos. Pero esto no detuvo a ninguno de esos chicos y todos comenzaron a reunirse en casa de alguien para hacer estas sesiones después de la escuela, pues era algo que nadie podía impedir o detener y, a decir verdad, todo el mundo lo veía como un juego inofensivo. Hasta este punto de la historia. Yo no tenía la menor idea de lo mucho que esto había avanzado. Seguía sin creer del todo en las historias, y siempre me imaginé que todas esas historias de chicos que aseguraban haber sido poseídos por algún muerto a causa de la chica nueva no eran más que casos de histeria colectiva. Mi crianza había sido bastante enfocada a que nada de eso era real, así que simplemente no era capaz de creerlo. Sin embargo, aunque no creía absolutamente nada de eso realmente, si quería ser invitada a una de esas reuniones, quería ser parte del grupo. En una ocasión le pregunté a uno de los organizadores si podía ir sin ningún problema. Me dijo que sí. Me dio la dirección, así como la hora en la que se reunirían. Me emocioné por esto, pues no creí que fuera tan sencillo. Le pedí permiso a mis padres, aunque sobra decir que no les dije lo que iba a hacer en aquella casa. Simplemente les dije que era una pequeña reunión, pero no mencioné absolutamente nada de una hija o de una sesión espiritista. Sabía que no se asustarían como tal, pero seguramente me dirían que era una total pérdida de tiempo y también una estupidez. Así que decidí no contarles nada. Al llegar ahí, me di cuenta de que eso no lucía exactamente como una sesión espiritista en toda regla. Era simplemente un montón de adolescentes pasando el rato en una casa sin ninguna supervisión de los adultos. Consideré en que era mi oportunidad de hacer nuevos amigos y quizás hacerme notar en el grupo. Sin embargo, media hora de después, la chica nueva dijo que comenzáramos con la sesión. Todo el mundo estaba feliz y rápidamente rodearon a aquella chica para ver atentamente lo que estaba haciendo. Sin perder el tiempo, ella preguntó quién quería ser el primero. En ser poseído con rapidez, cuatro chicos levantaron la mano dando a entender que ellos querían ser los primeros. Y así ella les dijo que estaba bien y que separaran justo a un lado de ella para que pudiera hacer que entraran a sus cuerpos conforme fueran llegando los espíritus. Si bien al principio estaba totalmente séptica ante todas las historias que habían estado rondando durante los últimos meses en la escuela. Cuando comenzó la sesión, no pude evitar contagiarme por la vibra del lugar. Podía sentir como todo se volvía más frío, a pesar de que era primavera y hacía bastante calor. Sin embargo, rápidamente intentaba darle una explicación lógica a todo esto. Pensaba que quizás todo se había han puesto de acuerdo para engañar a la mayoría de las personas que estaban ahí y a sí mismo. Ellos eran los que estaban haciendo que la temperatura bajara, aunque cuando llegó la hora de que a los chicos los poseyera un espíritu, fue cuando realmente flaquea ante la idea de que todo fuera un invento. No fue tanto por como actuaban, ya que siempre lo atribuía a una especie de histeria colectiva o a que sólo estaban fingiendo. Pero en cuanto esto ocurrió, pude notar algo muy extraño. Me di cuenta de que la mirada de esos chicos parecía ya no ser la misma. No sé de qué otra forma explicarlo era como si sus pupilas desaparecieran y, además de eso, las voces que salían de ellos realmente eran bastante perturbadoras y con un tono demoníaco. Aunque sus ojos se ponían totalmente blancos y se sentía una aura muy pesada, no le hacían daño a nadie, ni tampoco se ponían agresivos. Sólo se quedaban ahí parados durante un buen rato. Primero era como si recién se intentaran acoplar a un cuerpo de carne y hueso y después simplemente comenzaban a tocarse la cara y los brazos, como si intentaran poder sentir el tacto. Otra vez después miraban a su alrededor y al ver a tantos niños mirándolos fijamente, Algunos de ellos comenzaban a reírse o en su defecto. Algunos de ellos también podían llegar a insultar, pero no de una manera tan agresiva. Simplemente decían insultos bastante básicos. Sonaba muchas veces como si un abuelo que no decía groserías intentara regañar a sus nietos. Esto era algo que, por alguna razón, nos daba risa a todos. De hecho, es algo que al día de hoy no puedo comprender, ya que, sin lugar a dudas, todos estábamos presenciando un evento paranormal y aún así, todos ahí estábamos actuando como si fuera cualquier cosa, yo incluida de un momento a otro. Todos los chicos ahí comenzaron a animarse y querían ser oídos. Ellos también se levantaban y decían que era su turno de ser poseídos. Sin embargo, yo noté rápidamente que aquella chica nueva parecía un tanto preocupada por lo que estaba haciendo, aunque simplemente no podía entender el motivo por el cual lo hacía. Después de un rato. Casi no había ningún chico en aquella casa que no hubiera sido poseído por algún espíritu, al menos una vez todos con excepción de mí, si bien en ese momento ya no era del todo escéptica, no me atrevía a hacerlo, pero todos ahí comenzaron a decirme que debería intentarlo, porque era como si te desconectaras de todo por unos minutos. Yo no entendía que tenía eso de especial, pero finalmente me vi obligada a ceder bajo la presión social de que todo el mundo ahí ya lo había hecho. Así que, sin quedarme más remedio, dije que estaba bien y que también quería hacerlo. Todos celebraron y rieron como si, de alguna manera en ese momento yo ya estuviera dentro del club. Sin embargo, mientras me quedaba parada en donde aquella chica bruja me había dicho. No podía evitar notar que realmente ésta parecía un tanto preocupada. Aún así, decidí no darle importancia, pensando que simplemente podría estar algo cansada de estar haciéndolo Cuando me poseyeron. Fue como si algo entrara directamente desde mi pecho, pero era algo que se sentía extremadamente frío, como si de alguna manera el hielo estuviera entrando a mi cuerpo. Después de eso, lograba sentir como si algo creciera dentro de mí, llenando cada rincón de mi ser y de repente simplemente todo se puso negro. Era una total oscuridad, como si me desmayara o simplemente perdiera la conciencia. Era como estar flotando y no escuchar sentido ver absolutamente nada. Sin embargo, en cuanto volví en mí rápidamente pude ver que, a diferencia de todos mis compañeros que habían sido poseídos anteriormente, el mío había sido completamente diferente, pues nadie se estaba riendo o haciendo chistes al respecto, sino todo lo contrario. Todo el mundo estaba callado y estaban aterrados. Todos estaban acorralados en una esquina de la habitación y, por si eso fuera poco, había un chico en la sala que tenía la cara totalmente arañada y todos me estaban mirando extrañada. Pregunté qué era lo que había pasado, porque realmente no podía recordar nada En ese momento. Nadie me dijo nada. Solamente todos comenzaron a recoger sus cosas y salieron de esa casa dando aquella sesión por terminada. Así que yo, sin saber qué más hacer también recogí mis cosas y volví a mi casa tratando de recordar qué era lo que había ocurrido en ese tiempo. Cuando llegué a mi casa estaba muy seria y mis padres lo notaron y trataron de hablar conmigo. Sin embargo, yo no quise contarles nada, no porque no les tuviera tanta confianza, sino porque simplemente no lograba recordarlo. Aquel día me sentía tan cansada que me dormí muy temprano y cuando desperté, pude notar algo muy extraño. Toda mi habitación estaba desordenada. Por lo general, planchaba mi uniforme y lo dejaba colgado en mi ropero para no tener problemas en encontrarlo al día siguiente. Sin embargo, en ese momento estaba todo hecho un desastre, y no solamente eso, sino que todo el lugar parecía como si alguien hubiera revuelto todo con el único propósito de molestarme. Yo no sabía qué pensar al respecto, pero siguiendo un tanto traumatizada por lo que había pasado el día anterior, decidí no darle demasiada importancia e irme a la escuela. Al llegar a mi salón, me di cuenta de que todo el mundo me estaba mirando y murmuraban a mi paso para la hora del recreo. Ya no lo aguantaba más y fui hacia la chica nueva para preguntarle qué era lo que estaba pasando, a lo que ella me respondió que algo había salido muy mal y que, sin darse cuenta, había dejado que un espíritu que no era del todo inofensivo entrara en mí. Además, me dijo que me había puesto muy violenta y que tenía el presentimiento de que no logró despegarlo de mí por completo. Cuando le pregunté a qué se refería con eso, ella me respondió que sentía su presencia a un lado de mí, aunque no pudiera verlo. Al pasar de los días, fui enterándome de ciertas cosas, como que en el momento en que estuve poseída no apté como los demás, sino que actué de una manera demasiado errática y había atacado a aquel chico arañándole la cara. Y por eso fue que todo el mundo estaba tan asustado porque comencé a gritar y a maldecir diciendo que los mataría a todos. Ahí lo que hizo que aquellas tardes de sesiones espiritistas fueran canceladas por todos los chicos, puesto que ahora todo el mundo tenía miedo de que les pasara algo similar y terminaran lastimándose o lastimando a alguien más. Sin embargo, la historia de terror no terminó ahí para mí. Al pasar los días me di cuenta de que, tal y como la chica bruja me había dicho, aquella cosa parecía estar acompañándome todo el tiempo a donde sea que estuviera. Me sentía vigilada, y no solamente eso, sino que cuando apagaba la luz de mi cuarto, podía sentir como alguien estaba parado en una esquina de mi habitación mirándome fijamente. Pero además de eso, aquella presencia parecía ser bastante fastidiosa y hasta donde yo podía decir también algo posesiva. Con frecuencia me escondía muchas cosas, como mis lápices o mis libros de la escuela, aunque la mayoría de estas cosas solían aparecer uno o dos días después. Honestamente, yo nunca lo vi tanto como un problema. Tampoco era como que fuera algo que interfiriera tanto con mi día a día, o al menos eso es lo que yo creía. Después de eso empecé a tener amigos que eran demasiado cercanas a mí y con frecuencia solían asustarse. Todos aseguraban ver cosas alrededor de mí cuando se volvían demasiado cercanos. Esto es algo que realmente me molesta demasiado al punto de que, en cuanto tuve un poco más de autonomía, decidí que era hora de tratar de quitarme aquella cosa que se me había pegado. Asistí con diferentes brujos y chamanes. Sin embargo, la mayoría de ellos me dijeron que aquel ente había sido invitado de forma voluntaria por mí misma cuando había aceptado que entrara en mi cuerpo. Por eso no era posible quitármelo, sobre todo por el tiempo que ya había pasado desde entonces, lo cual sólo lo había hecho mucho más fuerte y sin importar a cuantos he ido. Todos me han dicho más o menos lo mismo, así que básicamente, en la actualidad me he resignado a que probablemente nunca pueda deshacerme de él y esté condenada a coexistir con esta cosa para siempre. Relato escrito y adaptado por Lisa Hernández