Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Espíritu De Otra Persona Habita El Cuerpo De Mi Esposa Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia también pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. Soy un hombre de fe. Siempre he confiado en la existencia de un ser divino y a lo largo de mis treinta y tres años de vida, he dedicado mi tiempo a orar por mi familia y seres queridos, buscando el apoyo de ese ser omnipotente que guía nuestros destinos. Mi fidelidad a mi religión ha sido inquebrantable, pero incluso la fe más sólida puede verse sacudida por eventos incomprensibles. En un giro de la vida experimentamos un abandono de parte de Dios. Fue una especie de traición divina que no sólo me afectó a mí, sino que también se extendió a mi esposa. El momento crítico se desencadenó con la inesperada y trágica parte de alguien muy cercano, alguien que, a pesar de que yo siento que falleció, aún continúa existiendo de una manera inexplicable. Se trata de mi esposa, que antes era la personificación de la vida y la alegría de muchos. Ahora caminaba, hablaba y pensaba, pero ya no era ella misma, Era otra persona. Mi nombre es Jorge Valencia y residu actualmente en tecate Baja, California. A través de estas palabras, deseo compartir con ustedes la historia que me ha llevado a cuestionar no sólo mi fe, sino también la realidad misma en la que estoy viviendo ahora. Cuando conocí a mi esposa Yasmín, quedé cautivado por su carisma excepcional, su rostro siempre irradiaba una sonrisa y parecía que no había nada en el mundo, capaz de entristecerla, incluso en los momentos más difíciles, como aquel día desafortunado en que fuimos asaltados en el camión. Ella encontraba el lado positivo de las cosas para Yasmín. La vida era una constante búsqueda de la alegría de las cosas y me enseñó a ver la luz, incluso en la oscuridad a mis ojos. Yasmín era la mujer perfecta, la compañera ideal que hacía que cada día fuera especial y, como bien sabemos, nadie es perfecto. A pesar de su personalidad vibrante, Jasmin llevaba consigo un mal congénito que había arrastrado a lo largo de los años, un problema cardíaco que de manera constante la dejaba postrada en la cama exhausta y sin aliento. En algunas ocasiones incluso experimentaba fiebre repentina. Aunque intentaba llevar una vida normal. Las limitaciones por su condición a veces resultaban en un sufrimiento insoportable. A pesar de eso, nuestra conexión y amor eran más fuertes que cualquier adversidad y juntos enfrentamos los desafíos que la vida nos presentaba. Pero la verdad es que nada podría prepararme para lo que estaba por venir uno oscura metamorfosis que cambiaría por completo nuestra realidad. Como mencioné anteriormente, mi fe siempre ha sido una parte fundamental de mi vida y mis plegarias para yasmin nunca faltaban ella. Se sumaba a mis oraciones. Cada día tuvimos días buenos y días malos, pero en general, siempre le buscábamos el lado bueno. Agotados por la difícil situación que enfrentábamos, descubrimos una posibilidad de esperanza, la oportunidad de que mi esposa se recuperara de su problema. Habíamos estado inscritos en el programa de donantes de órganos durante varios años, conscientes de que la lista de espera era extensa. Afortunadamente, Yasmín cumplía con los requisitos necesarios para recibir un trasplante En México. La mayoría de las donaciones se llevan a cabo de manera anónima, pero en este caso particular, los familiares decidieron revelarnos la identidad del donante del corazón resultó ser el órgano de una mujer casi de la misma edad que Yasmín, da un mismo tipo de sangre y que residía muy cerca de nuestra área. La donante se llamaba Melisa. Como familia, tenía sólo un par de hermanas mayores que ella y aunque no pude obtener mucha más información sobre ellas, el simple hecho de conocer el nombre de la mujer que había donado su corazón hizo que mi fe creciera por años. Había pedido un corazón para mi mujer, Melisa, a través de su generosidad, se había convertido en la portadora de la esperanza para Yasmin y para nuestra familia. Sabíamos que este regalo de vida que le habían dado a mi esposa nos traería una sin fin de oportunidades nuevas. Pero a pesar de que conocía el nombre de la donante, jamás me dieron más información sobre su muerte. Sólo mencionaban que había sido un accidente. La historia de Melisa me dejó intrigado, pero fue algo que no quise indagar más, Así que con el tiempo lo olvidé, sin saber que su historia pronto se convertiría en parte de nuestras vidas. El día de la operación, la ansiedad se apoderaba de nosotros, en medio de la incertidumbre, sentíamos que estábamos lanzando una moneda al aire. Cualquier resultado era posible y, desafortunadamente, también lo era lo peor. Antes de que Jasmín ingresara al quirófano, me esforcé por despedirme de ella, recordándole que la esperaría en la sala de espera hasta que todo estuviera concluido. La operación se prolongó durante casi seis interminables horas y cada minuto que pasaba se convertía en un proceso largo y aterrador. No me aparté en ningún momento de la sala de espera, donde sólo se permitía la entrada de familiares y amigos cercanos. Mientras aguardaba ansiosamente noticias. Pensaba en tantas cosas que no sabía qué podía pasar. Finalmente, el médico salió del quirófano para brindar la tan ansiada buena noticia. La sensación de alivio y satisfacción nos invadió. Sin embargo, aún debíamos esperar a que Jasmin se recuperara completamente antes de poder verla y abrazarla nuevamente. Ya anhelábamos el reencuentro con Jasmin, que, gracias a la generosidad de Melisa, había recibido una nueva oportunidad de vida. Antes de reunirnos con Jasmin, el médico nos advirtió sobre posibles complicaciones que podrían surgir como consecuencia de la anestesia, así como problemas a largo plazo. Si la anestesia le afectaba. Explicó que era probable que ella no estuviera completamente consciente de su entorno ni de su realidad, lo cual, aunque inquietante, era una respuesta normal al procedimiento quirúrgico. Armados con esta información, decidimos esperar un par de horas después de recibir la noticia antes de dirigirnos a verla al cabo de un rato. La vi recostada con la mirada perdida, la ruda la a la ventana. Toda la familia y yo ingresamos a su habitación para verla. Cuando Yasmin se percató de nuestra presencia, en ese momento me di cuenta de que algo no estaba bien. Su mirada, que solía irradiar un brillo intenso y el carisma que me enamoró ahora mostraba una diferencia muy notable. Había algo cambiado en Yasmin. Traté de no prestar demasiada atención a esa sensación incómoda. Se lo atribuí a las secuelas de la operación. Me uní a las preguntas que la familia le hacía como estás como te ha sentido, te duele mucho entre otras, Yasmín sólo nos miraba a todos con una expresión de asombro, sin pronunciar alguna palabra. Después de unos minutos sin respuestas, la familia dejó de hacer preguntas y decidió darle un momento de descanso, pero yo me quedé a su lado. Fui el único frente a su camilla me acerqué y le di un beso en la frente, expresándole mi alegría por su su bienestar. En ese momento. Apretó mi mano con las pocas fuerzas que tenía y me hizo una pregunta que resonó en el aire con un tono perturbador y que aún me inquieta quién es Jasmín. Unos días después de que fuera dada de alta, nos encontramos solo cenando en el departamento. Mientras mirábamos la televisión. Noté que ella estaba notablemente seria y no decía ni una palabra. Intenté no perturbarla y sólo me comuniqué con ella lo necesario, ya que apenas respondía a mis preguntas, pero ella a mí no me preguntaba nada. La desesperación comenzaba a apoderarse de mí al no saber cómo ayudarla para volver a ser la persona alegre que era antes. Entonces se me ocurrió poner una película que ambos solíamos disfrutar mucho antes. La invité a sentarse en el sofá mientras iba a preparar unas palomitas de microondas desde la cocina. Escuché que la película ya había comenzado. Me apresuré en preparar la botana y cuando las abrí la luz de la cocina empezó a parpadear. Al principio pensé que era sólo un problema con el foco, pero el parpadeo se extendió por todo el departamento. Las luces titilaron como luces navideñas y la televisión se apagó un silencio repentino llenó la habitación seguido por la oscuridad total. Me dirigí rápidamente al sofá para preguntarle a Yasmín si había notado algo, pero quedé atónito al descubrir que ella ya no estaba ahí. Busqué por toda la casa. Aunque nuestro departamento no era grande, no la encontraba por ningún lado. Tomé mi celular y encendí la linterna preguntando en voz alta por ella, pero no obtenía respuesta. De repente sentí una corriente helada y me di cuenta de que el ventanal de nuestra recámara estaba abierto. Corrí hacia ahí y la encontré mirando fijamente hacia la distancia. Su expresión era seria como si algo la atrajera tanto que ni siquiera se diera cuenta de mi presencia. Le pregunté si se encontraba bien y después de un prolongado silencio, se volvió hacia mí. Sus ojos brillaban con un fulgor inusual y un escalofrío. Me recorrió la espina dorsal entonces con una voz sepulcral que me terminó por estremecer más dijo me están buscando durante varios días. El comportamiento de yasmin era notablemente fuera de su rutina habitual. El médico nos tranquilizaba argumentando que la anestesia podía tener efectos secundarios a largo plazo que afectaban a la estabilidad emocional y, en casos específicos, en la conducta. Recordé que esto ya nos lo había comentado, pero no le había dado la importancia necesaria. Pensando que este tipo de situaciones no nos pasaría a nosotros, nos sugería que un proceso psiquiátrico podría ser crucial para abordar estas alteraciones, así que decidimos que éste podría ser el mejor que a mío para ayudarla a recuperar su equilibrio emocional. Así que organicé una cita con uno de los mejores psiquiatras de la zona. Pero mientras esperábamos la fecha de la terapia, las cosas se tornaron más inquietantes. En el departamento se podía percibir un ambiente turbio en el ambiente por las noches, se comenzaron a proyectar sombras en las paredes que tomaban formas desconcertantes. Las noches eran inquietantes, se escuchaban susurros que resonaban en las esquinas del departamento y siempre había una sensación de que algo acechaba cada rincón. Lo que era antes un hogar lleno de vida y risas, ahora se había transformado en un lugar inquietante con un sentir aterrador. Yo ya no me sentía nada cómodo viviendo ahí, algo que también pasaba cada noche desde que Jasmin llegó al departamento es que se levantaba y se embarcaba en caminatas nocturnas. Al principio me unía a ella o obser n n s la S S S s NS. Combulaba en silencio y descalza por los pasillos, procurándola por si se le ofrecía algo, pero con el tiempo dejé de seguir sus pasos, asumiendo que regresaría después de un par de horas. Pero en una noche particular, justo antes de su cita con el psiquiatra, algo inusual ocurrió. Ella no regresó. Al darme cuenta de la hora y notar su ausencia a mi lado, me levanté para buscarla. Aunque aún estaba oscuro el amanecer, se acercaba y pude escuchar su voz, o al menos lo que parecía ser su voz. Las palabras que salían de su boca eran risas y obscenidades, como si estuviera teniendo una conversación con alguien de gran confianza me asomé lentamente y la encontré de pie junto a una ventana abierta, como si estuviera dialogando con el aire. Entonces la escuché. Decir claramente he vuelto a la vida. Al principio pensé que se refería a que se sentía mejor, pero pero cuando estuve a punto de interrumpirla, noté algo extraordinario y aterrador. A la vez entre sus manos sostenía una especie de llama que se apagaba y prendía y frente a ella una masa oscura de humo negro se movía a su voluntad, dejándome atónito al darme cuenta de que, sin lugar a dudas, ya no se trataba de mi Yasmín. La revelación de este fenómeno sobrenatural me dejó paralizado, incapaz de comprender lo que estaba presenciando Jasmín o la entidad que ocupaba su cuerpo sonreía de manera macabra. Mientras jugueteaba con aquella extraña llama la masa de humo negro, danzaba a su alrededor como si estuviera viva. Me atrevía a pronunciar su nombre, pero la entidad no respondió. Continuó su danza siniestra y, en un instante de valentía, me acerqué lentamente a ella con la esperanza de que esta pesadilla tuviera alguna explicación racional. Cuando mi mano rozó su hombro, Jasmin, se volvió hacia mí con una mirada penetrante. Sus ojos, ahora completamente ennegrecidos, reflejaban cierta maldad que jamás había visto en alguien. En un susurro escalofriante. Pronunció mi nombre con una voz que no era la de ella, pero que resonaba en mi mente como un eco siniestro aterrorizado. Retrocedí y corrí hacia la habitación esperando a que esto pasara y sólo se tratara de una pesadilla. Ahí me quedé el resto de la noche hasta que a la mañana siguiente salía a buscarla. Ella estaba dormida plácidamente sobre el sofá Lucía como si nada hubiera ocurrido. Me acerqué a ella y la desperté Ese día tendríamos nuestra cita con el psiquiatra. En el consultorio del doctor le hizo varias preguntas que le otorgaron respuestas muy escasas. Le comenté al doctor todo lo que yo había visto la noche anterior. Fue cuando al psiquiatra se le ocurrió. Hacer un proceso de hipnosis. Sería algo simple, pero pero el psiquiatra tenía una idea de lo que estaba ocurriendo durante el proceso. Fue algo complicado hacer entrar en trance a yasmín. Incluso en varias ocasiones. Ella le dijo que así no se llamaba. Por fortuna, después de varios intentos, la logró dormir las preguntas que le hacía. El psiquiatra nos dio respuestas aterradoras que ni yo me hubiera esperado. El psiquiatra logró de alguna manera Yasmin se manifestara nuevamente, pues todo indicaba que ella, después del trasplante se encontraba atrapada entre dos mundos, el suyo y el de Melisa, la donante del corazón, Melisa, al parecer, no era la clase de persona buena que esperaban que fuera. Melisa había encontrado la muerte de una manera trágica y buscaba desesperadamente regresar a la vida a través del órgano que ahora latía en el pecho de mi esposa aún hipnotizada, Yasmín comentó que veía las memorias de Melisa y en ella podía haber encuentros oscuros rituales satánicos, entre otras cosas, de un mundo espiritual. Con el conocimiento de esta macabra conexión y con la sugerencia de su psiquiatra, busqué ayuda espiritual y contacté a diversos expertos en lo paranormal. Pero con cada intento por liberar a Yasmín de esta posesión resultaba en fracaso. Las noches se volvían cada vez más aterradoras, con eventos que desafiaban toda lógica, con tactes enteros, chamanes, brujos y sanadores, pero todos ellos advertían que la entidad que había poseído a Yasmín era poderosa y resistente a las prácticas convencionales de exorcismo. Por lo pronto, el medicamento que le recetó el psiquiatra fue suficiente para mantenerla aletargada y con sueño todo el día, lo que me dio tiempo para entonces investigar a quién podía conocer mejor a Melisa sus hermanas. Me costó bastante trabajo lograr encontrar el lugar donde vivían y, al parecer, cuando se dieron cuenta de mi presencia, ya me esperaba de algún modo. Me comentaron toda la verdad sobre Melisa y como las estaba torturando con sus creencias de magia oscura. No quisieron entrar mucho en detalle sobre su muerte, pero me dijeron que cayó de las escaleras y falleció minutos después. Justo antes de irme, me advirtieron que si notaba que mi esposa cambiaba más, ya no podría hacer nada por ella. No supe qué contestarles, Así que me fui rápidamente al departamento. Desde ese entonces, mi vida se convirtió en una pesadilla constante. Al mismo tiempo que amaba a Yasmín, le temía a Melisa y cada día era un nuevo tormento. Fue entonces que la desesperación me llevó a explorar caminos más oscuros en busca de respuestas. Mientras profundizaba en lo paranormal, descubrí que la entidad estaba tomando cada vez más control sobre Yasmín, llevándola a la locura y transformándola en algo que ya no reconocía. La última noche fue el la la más aterradora de todas la entidad. En un frenesí oscuro, reveló su verdadero propósito regresar completamente a la vida a través de la carne de mi esposa. Me vi forzado a enfrentar la realidad de que la mujer que amaba ya no existía y que la oscuridad que la poseía estaba dispuesta a todo con tal de regresar a la vida de manera plena. Hice todo lo que pude y que estaba en mis manos. Actualmente me encuentro ya solo de ella. No sé nada. Yo tomé mis cosas y salí al día siguiente del departamento Melisa, al parecer, había cumplido su objetivo, dejando olvidada a Yasmín. Sólo quedó la sombra de lo que fue. Y juro ante Dios que hubo días y noches enteras en la que oré por su alma, pero no he tenido la respuesta o el milagro que tanto estoy buscando. Mi fe alguna vez inquebrantable se ha desmoronado y cada día que pasa llego a preguntarme si alguna vez obtendré las respuestas que tanto he buscado sobre yasmin o mejor dicho sobre mi do Elisa relato escrito y adaptado por lengua de brujo