Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Unas Brujas Se Llevaron A Mi Bebé El Dia De Su Bautizo Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos los nombres, lugares y fechas de esta historia no son reales. Por seguridad, Todos hemos escuchado hablar sobre leyendas de brujas en donde se comen a los niños, se los roban o hacen hechizos para hacer mal a los demás. Pero en el fondo somos escépticos. Creemos que sólo son cuentos omitos para causar terror en la gente. Pero a veces la vida nos puede dar una cachetada con guante blanco para que nos demos cuenta de que, así como existe el bien, también existe el mal y debemos saberlo para protegernos. Esta historia no es mía. Es de mi primo Pablo, quien sufrió un horrible trágico y triste acontecimiento en donde perdió lo que me ría más amaba por culpa de unas brujas. Esto sucedió hace cinco años. Pablo y yo éramos muy unidos. Éramos primos hermanos y habíamos crecido juntos, pero, como siempre sucede, al crecer, volamos de nuestros nidos para formar uno nuevo. Vivíamos en el pueblo de mis padres y de los suyos cuando niños, un lugar rodeado de monte y muy tranquilo. Después, Pablo se mudó a la ciudad más cercana y yo me mudé mucho más lejos. Pablo se casó con una chica llamada Gaby, a quien conoció en su trabajo cuando ambos tenían veintitrés años. En ese tiempo hubo un gran problema con la familia en general, pues todos querían que la boda fuera en el pueblo de donde éramos todos, pero Pablo decidió que no sería así. Entonces se casó con Gaby en la ciudad y mucha de nuestra familia no asistió, lo que hizo que Pablo se entristeciera un poco. Es por eso que en su próxima celebración actuó diferente. Dos años despus después de su boda, tuvieron a su primer hijo. Yo no podía estar más feliz. Muchas veces fui a visitarlos si se notaba de lejos que eran muy felices. El Bebé apenas tenía seis meses de vida cuando decidieron bautizarlo por petición de mi tía, la abuela del Bebé, planearon todo y esa vez y sería en el pueblo mi primo. Pablo dejó toda la elegancia de la ciudad para bautizar a su hijo en la pequeña iglesia de un pequeño lugar alejado de la civilización y al final, ni él ni su esposa eran pretenciosos, así que no fue difícil. Además, para ser sinceros, muchas veces las fiestas en los pueblos son más grandes y divertidas que las de la ciudad. Hay mucha más gente, aunque a veces mucha de esa gente escolada, pero no importa, porque así se disfruta más y hay más ambiente. También duran mucho y hay mucha comida, música, adornos, regalos y hasta padrinos. En fin, aquello se planeó un bautizo muy grande. Sería en el llano del pueblo, básicamente en el centro y toda la gente estaba invitada. Iba a haber banda, sonido y hasta mariachi, muchísima comida, bebidas y dulces. Sería una fiesta a lo grande, algo de lo que se hablaría por mucho tiempo mi familia estaba notablemente feliz, ya que eso significaba que el bebé se bautizaría, donde casi todos lo habían hecho, principalmente la abuela del niño. Mi tía estaba que no cabía de felicidad. Todos esperaban con ansias el bautizo del pequeño y Pablo y Gaby estaban felices de compartir ese momento con su familia y amigos. A mí me pidieron ser padrino de luces y sonido y para misería un placer. Un día antes, la iglesia se adornó con flores y velas y el sacerdote se preparó para el servicio del día siguiente. Y por fin, el día del bautizo llegó y el pueblo se llenó de risas y alegría. El sabor a fiesta estaba p rno todos lados y la gente se vestía con sus mejores atuendos para ser partícipes de la celebración del pequeño Bebé de la familia Lezama, Los padrinos, amigos cercanos de Pablo y Gaby se presentaron en la iglesia con regalos y una gran sonrisa. Incluso mucha gente del pueblo. El pequeño Bebé, vestido en un traje blanco, estaba tranquilo y curioso, mientras el sacerdote derramaba agua sobre su pequeña cabeza. En el rito de bautismo, la familia y amigos observaban con emoción felices de ser parte de este momento especial. Después de la ceremonia en la iglesia, todos se dirigieron al llano del pueblo para la gran celebración. La banda y el mariachi llenaban el ambiente con música alegre y las mesas se cargaban de platillos tradicionales y deliciosos. Todo era perfecto, justo como la familia lo había planeado. La gente estaba feliz. Los papás del niño rebosaban de alegría y yo también. La festividad fue a las tres de la tarde y el ambiente cada vez era mejor. El tiempo se pasó muy rápido hasta que llegó la noche sin darnos cuenta. Mucha gente aún iba llegando y es muy normal en los pueblos que la gente sólo llegue al baile como le dicen, ya que estos eventos suelen durar mucho tiempo, incluso hasta el amanecer. Sin embargo, en medio de la festividad, algo extraño comenzó a suceder. Las luces se apagaron, el sonido se cayó de repente, todo quedó en penumbras y un silencio oscuro cayó sobre el pueblo. La gente miraba sorprendida, mientras la oscuridad parecía extenderse. En ese momento me preocupé porque yo era el padrino de sonido y pensé que quizá la energía había sido demasiada para un lugar así, las personas del sonido se estaban encargando de componer todo en lo que eso sucedía. El ambiente estaba algo tenso. Además, las personas se estaban desesperando y el aire se volvió más frío. Después, en el cielo dos o todos vimos unas bolas de fuego que parecían ir bajando poco a poco, eran tres. Exactamente entonces, entre la multitud se escuchaba que decían que eran brujas. Otros se reían de aquellas declaraciones, pero nadie entendía que estaba sucediendo. Pasaron alrededor de quince minutos en los que toda la fiesta estuvo sumergida en la oscuridad, hasta que por fin, la luz volvió y el sonido de la música volvió a inundar nuestros oídos y nuestras almas. De nuevo, las risas surgieron y después de ese extraño episodio de oscuridad. La fiesta retomó su ritmo y la gente continuó bailando y disfrutando. Sin embargo, el apagón dejó una sensación de inquietud en el ambiente. Pablo y Gaby, aunque un poco desconcertados por lo sucedido, no permitieron que eso arruinara su día especial y el bautizo de su hijo continuó con la misma alegría y entusiasmo que había tenido al principio. La música, la comida y la diversión continuaron durante de la noche. La gente del pueblo seguía llegando para unirse a la celebración y la fiesta parecía no tener fin y la felicidad se veía en el rostro de todos. Pero lo que nadie sospechaba era que ese extraño apagón había sido sólo el inicio de algo muy desafortunado, aterrador y triste. El segundo acontecimiento extraño sucedió en el momento en el que de pronto la música se apagó. Simplemente no funcionaba el sonido, las luces estaban bien, pero la música brillaba por su ausencia. En ese momento llegaron tres señoras a la fiesta. Quizá podría parecer que era algo normal, porque mucha gente seguía llegando a pesar de la hora, pero lo raro era que las señoras ya eran muy viejitas y estaban vestidas de manera muy rara. Además, como el pueblo era pequeño, pues todos nos conocíamos los unos a los otros, pero al menos yo jamás había visto a esas señoras y justamente llegaron cuando la música se apagó, aunque al principio todos se voltearon a ver preguntándose unos a otros quiénes eran después mi tía y abuela del bebé las invitó a sentarse, Les ofreció de comer y de pronto la música volvió a sonar. Ese día hubo barbacoa, pero las señoras no quisieron eso. Mi tía cuenta que las señoras le pidieron sangre de borrego, algo que no se le hizo raro, porque a muchas personas les gusta esa comida y pensó que las señoras sólo tenían gustos particulares. Sin embargo, nadie notó que estas tres ancianas se habían situado cerca de la mesa del bautizo, observando con ojos fijos al pequeño Bebé, a Pablo y a Gaby. La música volvió a llenar el ambiente y la fiesta se reanudó. La gente continuó bailando y disfrutando de la comida y las bebidas. Parecía que el susto anterior se había disipado y que la celebración volvería a ser un éxito, pero poco a poco, algunos invitados notaron que las tres ancianas no se compra cortaban de manera típica. Estaban demasiado interesadas en el niño, mirándolo con una expresión rara en sus rostros. La abuela del Bebé no parecía darse cuenta y seguía conversando amigablemente con ellas. A medida que avanzaba la noche, las tres mujeres se acercaron aún más a la mesa del bautizo, causando una sensación de incomodidad entre los presentes y algunos invitados comenzaron a murmurar y preguntarse quiénes eran estas extrañas personas y por qué estaban tan obsesionadas con el Bebé. La música seguía sonando y la fiesta continuaba, pero el ambiente se tornó cada vez más tenso. Las tres ancianas parecían estar tejiendo algo con hilo negro. Mientras observaban al niño, algunos comenzaron a sospechar que no eran simplemente invitadas inofensivas. La abuela del Bebé, ajena a la creciente preocupación, conversaba animadamente con las ancianas y accedió a darles la sangre de borrego que habían solicitado. Las tres mujeres comieron con cuchara a la sangre deleitándose una de las señoras del pueblo. Se acercó a Gaby, la madre del Bebé, y le preguntó si conocía a esas señoras. Ella claramente le dijo que no. Ni siquiera era del pueblo, Así que le preguntó a Pablo y él dijo que no. La señora les dijo que esas señoras venían de un cerro que estaba cerca. De ahí que había rumores de que eran brujas y que sólo bajan cuando había un bebé cerca. Pablo le dijo que no creía en esas cosas y si de algún modo eso fuera real, tampoco le preocupaba porque su hijo ya estaba bautizado y según las creencias, sólo se llevaban a los niños sin bautizar. La señora le dijo que eso sólo era un mito que a las brujas eso no les importa que cuando ella era niña, una bruja se robó al bebé de su vecino y lo habían bautizado en la semana, y eso era mucho más común en pueblos como ese. Pablo hizo caso Omiso y Gavile y agradeció a la señora por su preocupación. La señora les dijo que cuando lo llevaran a dormir, no lo dejaran solo y abajo de la almohada, pusieran unas tijeras en forma de cruz. La historia continúa en la noche del bautizo. La fiesta se alargó hasta altas horas de la madrugada y la mayoría de los invitados se retiraron felices después de celebrar con la familia lesana. Las ancianas, de un momento a otro, desaparecieron. Nadie vio cuando se fueron, pero nadie le tomó importancia realmente, pues era claro que yo no estaba enterado de eso esa noche, pero sí me pareció rara la presencia de las viejitas Pablo y Gaby, junto con su Bebé, se dirigieron a la casa de la abuela, donde se quedarían esa noche. Aunque el incidente con las ancianas brujas les había dejado un poco intranquilos decidieron no darle mucha importancia, pensando que era sólo un relato de pueblo. Sin embargo, la señora que les advirtió sobre las brujas seguía en sus pensamientos y Gaby no pudo evitar sentir miedo e incertidumbre mientras sacunaba a su hijo para dormir. Siguiendo el Consejo de la Mujer colocaron unas tijeras en forma de cruz debajo de la almohada del bebé antes de apagar las luces. La noche transcurrió en Calma y el bebé dormía tranquilamente en su cuna. Pablo y Gaby también se recostaron, pero a medida que avanzaba la madrugada sintieron que algo extraño estaba ocurriendo. Un sonido sutil como el roce de telas llenó la habitación. Pablo y Gaby cuentan que se miraron el uno al otro sintiendo que algo no estaba bien. Se levantaron con cuidado y encendieron la luz para su horror. Encontraron a las tres ancianas, las mismas que habían asistido al bautizo cerca de la cuna del bebé. Las mujeres estaban realizando algo parecido a un ritual, moviendo sus manos de manera extraña y murmurando palabras incomprensibles. El l r N. La bebé parecía inquieto en su sueño, como si sintiera la presencia malévola de las intrusas. Pablo y Gaby gritaron haciendo que las brujas se sobresaltaran. Sin embargo, en lugar de huir, las tres mujeres lanzaron miradas llenas de odio y luego desaparecieron en la oscuridad, dejando un olor a azufre en el aire aterrorizados tomaron a su bebé en brazos y corrieron a buscar la protección de la abuela. Ella les dijo que no se preocuparan, que el bebé iba a estar bien siempre y cuando las tijeras en forma de cruz estuvieran bajo su almohada, Pablo seguía incrédulo pero el ver a esas mujeres ahí le dio temor. Se fueron a dormir y Gaby puso al bebé en la cuna y pasado un rato. Cuando Pablo ya estaba completamente dormido, Davia aún no podía dormir. Sentía mucho miedo y no dejaba de pensar, así que decidió poner al bebé a su lado para saber que estaba seguro en sus brazos. Ya casi amanecía, pues la fiesta había terminado tarde y la verdad es que, a pesar del miedo, a Gaby la hizo sentir más tranquila que el bebé estuviera en sus brazos y por el cansancio se quedó dormida. Al siguiente día, cuando despertó, no vio a su bebé por ningún lado y tampoco estaba su esposo. El miedo comenzó a hacerse presente en Gaby, quien buscó a su hijo y a su esposo por todos lados hasta que se encontró a su suegra le preguntó si había visto a su esposo y al Bebé y ella le respondió que Pablo había salido temprano a desayunar con sus compadres, que no había visto al Bebé, pero que seguramente se lo habría llevado al desayuno para que ella estuviera más tranquila. Eso alivió un poco a Gaby, quien decidió creer que el bebé estaba con su esposo, así que desayunó con su suegra y esperó pacientemente a su esposo. Se quedó afuera en una mecedora viendo lo precioso del campo hasta que vio llegar a su marido, pero pero no tó algo que la aterrorizó de sobremanera es que Pablo, su esposo, no llevaba al Bebé, corrió y le preguntó si se lo había llevado a lo que él contestó que no que se había ido, solo que cuando despertó, el bebé estaba al lado de Gaby. Por eso no se preocupó. La preocupación de Gaby aumentó exponencialmente al escuchar que el bebé no estaba con su esposo. Juntos comenzaron una frenética búsqueda por el pueblo, interrogando a amigos y familiares, pero nadie había visto al Bebé y la desesperación se apoderó de ellos. Mientras las horas pasaban y su hijo seguía desaparecido, decidieron contactar a la policía local y presentar una denuncia por la desaparición del niño. Mientras esperaban a que las autoridades investigaran, La comunidad del pueblo se movilizó para ayudar en la búsqueda del bebé. Los rumores sobre las misteriosas ancianas que habían aparecido en el bautizo comenzaron a cobrar vida. La señora que había advertido a Gaby sobre ellas insistió en que las brujas habían estado relacionadas con la desaparición del niño. Aunque Pablo seguía siendo escéptico, la evidencia apuntaba cada vez más a lo sobrenatural. La tensión en el pueblo crecía A medida que pasaban los días sin noticias del bebé. Davi y Pablo se sumieron en una angustia insoportable y el temor de que su hijo estuviera en manos de fuerzas oscuras los perseguía sin tregua. Los días se convirtieron en semanas y la esperanza de encontrar a su hijo se desvanecía poco a poco. El misterio de las tres ancianas y la desaparición del bebé se convirtieron en una sombra que se cernía sobre el pueblo. Un recordatorio de que la obscuridad y lo inexplicable podían acechar en los lugares más inesperados. David y Pablo estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para recuperar a su hijo, sin importar cuán siniestra fuera la verdad. Detrás de su desaparición, no se fueron del pueblo, no regresaron a la ciudad y no lo harían hasta encontrar arns su hijo. La noticia nos desconcertó a toda la familia. Fue muy triste saber que el bebé había desaparecido, pero todos teníamos la esperanza de que lo encontrarían. Nadie sabía nada del bebé hasta que una noche que Pablo se metió a bañar y vio algo que le rompió el corazón y el resto de su vida. Era el bebé que yacía sin vida en el baño. Los gritos desgarradores de los padres fueron escuchados por varios vecinos, quienes acudieron a la casa para saber que había pasado. Uno de los vecinos, al darse cuenta de lo que había pasado, le dijo a Pablo que eso había sido obra de las brujas del cerro, que debían acabar con ellas para vengar a su hijo y que no se llevaran a ningún otro niño jamás. El horror se apoderó de todos en el pueblo al descubrir el cuerpo sin vida del Bebé. Las sospechas sobre las brujas del cerro se convirtieron en una creencia generalizada y la Comunidad estaba decidida a vengar la muerte de lino inocente niño y evitar que estas brujas se llevaran a más niños. La noticia se propagó rápidamente y un grupo de valientes voluntarios se organizó para enfrentar a las supuestas brujas armados con objetos que creían que podrían protegerlos de la magia maligna. Se dirigieron al cerro en busca de las ancianas. Las brujas del cerro, por su parte, habían notado la creciente hostilidad de la Comunidad y habían decidido desaparecer de nuevo en las sombras, pero no sin antes dejar un mensaje escalofriante. En lo alto del cerro encontraron un círculo de piedras con una advertencia escrita en sangre. Nunca nos encontrarán. La búsqueda de las brujas continuó durante semanas, pero no se encontró rastro de ellas. La tensión en el pueblo era insoportable y la Comunidad se debatía entre el miedo y la determinación de hacer justicia por el bebé hasta que un día mi primo Pablo me llamó y me pidió ayuda para ir de nuevo a buscar a las brujas. Siendo sincero ese tema me causaba escalofríos, pero estaba furioso por lo que le había pasado al Bebé, así que haría lo posible para que esas ancianas pagaran lo que habían hecho de una u otra manera. Nos reunimos con otros hombres del pueblo y uno de ellos dijo que alguien había visto a las brujas salir de una pequeña cueva cerca de las vías del tren a las afueras del pueblo, Así que esa era la oportunidad perfecta. Nos fuimos por la noche, pero no encontramos nada hasta que un guajolote negro salió de entre las sombras. Uno de los hombres que iban con nosotros gritó que ese animal era una de las brujas. El animal comenzó a correr rápidamente con una velocidad impresionante, pero mi primo Pablo, quien tenía mucho odio guardado, consiguió atraparlo y comenzó a ahorcarlo. Y lo extraño es que el animal daba unos gritos horribles como de mujer y de repente empezó a maldecir con voz de anciana. Fue algo sorprendente y espeluznante, algo que no le desearía ni a mi peor enemigo, mi primo Pablo, lo ahorcó con todas sus fuerzas, pero el guajolote tenía mucha fuerza y no podía hasta que uno de los hombres prendió unas ramas y lo pusieron ahí. El animal de estaba quemando vivo, gritando con voz de anciana hasta que poco a poco, su forma cambió a la de una vieja sin ropa y perdió la vida. Fue algo horrible de ver. Nadie podía creer lo que había pasado. Tratamos de hallar a las otras viejas, pero no estaban por ninguna parte uno de los hombres dijo que seguramente al escuchar eso habían escapado y fue así que nadie las ha vuelto a ver hasta el día de hoy. La muerte de la bruja dejó una impresión aterradora en todos los presentes. Aunque habíamos logrado vengar la muerte del Bebé, la sensación de horror y misterio que rodeaba a las brujas del cerro persistía. Nadie sabía a ciencia cierta quienes eran esas ancianas por qué habían hecho lo que hicieron. La historia de Pablo y Gaby, marcada por el sufrimiento y la tragedia, se convirtió en una leyenda en el pueblo. La comunidad estaba en alerta, consciente de que lo sobrenatural podía acechar en las sombras. Ni mi familia ni yo pudimos recuperarnos por completo de la pérdida del Bebé de la familia fue algo muy triste y desafortunado que, como dije, no le deseo a nadie. Al final, la historia de las Brujas del Cerro se convirtió en una advertencia, un recordatorio de que el mal podía acechar en cualquier lugar, incluso en un tranquilo pueblo. Relato escrito y adaptado por Lis Rayón