Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Experiencias Demoníacas De Un Trailero Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. Mi trabajo es manejar un tráiler. Desde ya hace muchísimos años me encargo de recorrer varias rutas del país. Como podrán suponer a lo largo de todo este tiempo. He visto muchas cosas en mis recorridos, pues mis horarios suelen ser a altas horas de la noche y en muchos lugares he sido testigo de cosas escalofriantes y sobrenaturales, por lo que puedo asegurar que el fenómeno paranormal es real, al igual que las manifestaciones de las almas que no logran descansar. Al sufrir algún accidente en las carreteras una noche, recorriendo desde la Ciudad de México hasta Querétaro, en un recorrido de aproximadamente cuatro horas en la en la rn nur argada pude ser testigo de un alma en pena pidiendo ayuda al borde de la carretera. Aquella noche eran como las dos de la mañana, ya me encontraba como a la mitad de mi destino. Normalmente suelo tener en mi cabina algunos amuletos o cosas para protegerme, ya que he experimentado muchas cosas a lo largo de mi vida. La manera en la que yo me siento un poco más tranquilo, extrayendo todo esto conmigo a todas partes. Aquel día recuerdo perfectamente haber perdido un escapulario. De hecho, antes de emprender mi camino, me encontraba buscándolo, ya que no salgo sin ellos. Sin embargo, ese día parecía haber desaparecido. Quizá es por esto que pude ser testigo de esta presencia. Pienso que pude encontrarme vulnerable en aquel momento y ese espíritu lo aprovechó. No lo sé. Simplemente se me hacía tarde y tuve que resignarme a ir sin él iba escuchando música como de costumbre para mantenerme entretenido. Cuando al voltear hacia un costado de la carretera y percatarme de la inmensa oscuridad, comencé a sentir una gran incomodidad, un nerviosismo bastante extraño y un temor inesperado. Era como si mi mente o mi cuerpo pudieran presentir que algo malo se avecinaba. Justo en aquellos momentos decidí emprender una oración. Traté de mantener la calma, porque al ir manejando, debo de ir concentrado y tranquilo en todo el camino. Pues bien, decidí seguir e ignorar lo que estaba sintiendo de pronto como si algo muy claro llamara mi atención y al voltear a ver la orilla de la carretera pude ser testigo de una mujer que parecía algo mayor. Ésta iba caminando de espaldas a las luces del tráiler. Lucía una especie de joroba oculto en su espalda. Su melena era negra, con algunas canas y lo más escalofriante es que parecía no tener rostro, ya que al avanzar algunos metros, era como si no me quisiera enseñar su cara, como si volteara hacia otro lado y no pudiera descubrir cómo era reto. Realmente iba muy rápido, demasiado para la edad que aparentaba por su estatura y cabello. A pesar de todas las cosas que he vivido, sigo siendo una persona muy miedosa en cuanto a estos temas. Sin embargo, y debido a la frecuencia de éstos en mi trabajo, la mejor manera de superarlos es relatarlos como lo estoy haciendo precisamente ahora. Esos segundos parecían durar una eternidad. La figura de aquel ser era muy clara y también horrible. Al mirar espontáneamente hacia sus pies, yo podría jurar que se encontraba flotando, pues no parecía poseer pies o algo que estuviera al suelo. Traté de acelerar un poco más para poder librar esa figura. Mi miedo e inquietud hicieron que viera rápidamente por el espejo para observar si aún se encontraba ahí. Pero mi sorpresa fue muy grande cuando al ver a través del espejo, esa figura ya no se encontraba. Mi mente, trataba de engañarme al hacerme pensar que quizás se trataba de un tema de sueño o cansancio, pero no llevaba tal. Solamente podía ponerme a pensar en mi escapulario en ese que me había hecho sentir tan tranquilo en muchos viajes y ahora inesperadamente se había perdido. Evidentemente, aquella noche no volvió a ser la misma. Parecía como si durara más de la cuenta, incluso no podía sacarme de la mente esa figura que había visto el viaje se me hizo más largo de lo habitual y claro que esta experiencia se la puede contar a mi familia. Cuando estaba de regreso a casa después de aquel trabajo, Normalmente le cuento todas estas cosas a mi mujer para que ella trate de consolarme o darme unas palabras de apoyo al respecto. En alguna otra ocasión en la que iba de la ciudad de México hacia Pachuca en un punto de la carretera, empecé a tener muchísimo sueño de la nada. Era un poco más tarde que la hora de la primera historia, probablemente rondando las cinco de la mañana, todos se encontrarn Estaba en completo silencio. Como siempre, yo tenía la música a un volumen considerable, pero repentinamente empecé a sufrir mucho sueño y una falta de aire importante. Sentía como si algo me estuviera apretando el pecho. Eso comenzó a preocuparme inmediatamente, pensé en mi salud e incluso traté de orillarme un poco bajo la ventana y empecé a tomar aire. Sin embargo, yo podía sentir una presencia. Cuando llevas mucho tiempo trabajando en lo que yo hago y las personas no me dejarán mentir, puedes incluso llegar a tener una intuición de cuando alguien está cerca de tu unidad, incluso si esta persona no está al alcance de tu vista. En ese momento, yo comencé a sentir eso. Además de los síntomas, yo podía sentir como si algo o alguien estuviera rondando en la parte trasera de mi tráiler, Y este, además de que es bastante grande, era muy peligroso el hecho de que yo bajara en mitad de la nada observar algo así que decidí calmarme el silencio. Era bastante incómodo y podía escuchar muy fuerte mi respiración. Después de todo esto que estaba ocurriendo, pude escuchar una risa muy macabra. Saliendo de la parte de debajo de mi tráiler, un escalofrío recorrió todo mi ser Era algo muy espeluznante. Esa risa parecía ser la de un niño, pero nadie más se encontraba conmigo. Mi único reflejo o acción ante eso fue tocar el claxson esperando que si alguien se encontraba por debajo se espantara y se fuera evidentemente, no podía avanzar así como así, porque eso significaría poner en riesgo a la persona que se encontrara por debajo. Para este punto, es evidente que se trataba de un suceso paranormal, pero en mi mente también cabía la posibilidad de que una persona me estuviera jugando una broma y claramente no podía ponerla en peligro y avanzar. Así que por un momento en mi cabeza pasó la idea de asomarme para para observar si alguien se encontraba ahí. Pero era tanto el miedo y el nerviosismo que sentía que esto me impedía hacerlo, además de que me encontraba un poco mal, pues, como dije, empecé a tener unos síntomas bastante extraños. Me faltaba un poco la respiración y ante esa risa demoníaca, este mal incrementó un poco más, después de unos minutos en los que ya no escuché nada y en los que me sentía un poco mejor, decidí que lo mejor era avanzar, pues también se hacía un poco tarde y yo no podía llegar después de cierta hora a mi destino. Al ir avanzando ahora sentí algo distinto. Era muy extraño, como si de pronto estuviera acompañado, como si alguien más estuviera ahí conmigo. Pero evidentemente no era así, pues me encontraba yo solo. Sin embargo, esa sensación de estar acompañado estaba siendo presente en este momento. Yo volteaba a mi alrededor como para aclarar mi mente y asegurarme que, en efecto, no había nadie en más ahí. De pronto, ante todos estos sucesos y para mi sorpresa, pude escuchar un fuerte golpe en la parte de atrás del tráiler como si lo hubieran golpeado con una piedra o algo un poco más grande. Fue bastante fuerte y por un momento me espanté, pues pensé que quizá había sido la indicación de algo peor. De nueva cuenta me detuve y pensé por un momento que quizá aquello que se estaba manifestando quería que yo me detuviera o quizá que me bajara y por eso me estaba molestando de esta manera. Si esto era así, estaba logrando su cometido, ya que me encontraba muy asustado y no sabía qué hacer. Había muchísimas ideas en mi cabeza, así que estaba un poco aturdido y sinceramente, en aquellos momentos, lo único que deseaba era poder llegar cuando por fin pude llegar, conté todo lo sucedido. Hay muchos compañeros que han pasado por cosas muy similares o peores y entre pláticas de colegas. Tiempo después me comentaron que por aquellas zonas es normal escuchar todo eso. Ellos me aseguraban que se trataban de duendes, que suelen jugarle muchas bromas a los compañeros y que su único objetivo es hacer que te bajes. Incluso me comentaban que en aquella ocasión tuve suerte, pues ha habido compañeros que llegan a sufrir infartos o la falla de su tráiler, lo que ocasiona que queden varados. Yo sinceramente, no creía en duendes hasta ese punto en el que viví todas esas cosas, y no lo sé por los síntomas, la risa o incluso por el hecho de lo que me habían aventado, fue que empecé a creer en todo eso. Era muy evidente que no se trataba sólo de una broma, nunca a lo largo de mi trabajo había tenido algún inconveniente o alguna aparición de un animal. De hecho, era algo que creía era imposible, pues en mi mente siempre había tenido la idea de que los animales no podían manifestarse o que al fallecer ellos podrían descansar en paz. Pero lo que es estoy a punto de contar. Fue algo tan impresionante que cambió mi forma de ver la vida después de la muerte. Todo sucedió una noche en un trayecto bastante corto, pero a altas horas de la madrugada, como ya suele ser costumbre, en esta ocasión iba yo de una manera un tanto feliz, pues al día siguiente era el cumpleaños de mi esposa y yo regresaría a casa para celebrarlo con toda la familia. Nosotros en casa tenemos un perro y es un amigo bastante querido, pues nos ha acompañado en muchísimas aventuras y yo siempre he sido un fiel amante de los animales, sobre todos los perros. Semanas atrás de este acontecimiento, la mascota que yo tengo en casa había sufrido una enfermedad, pero afortunadamente logró salir adelante y para este punto yo me encontraba un poco más tranquilo respecto a esta situación. No sé si por todo este tema fue que yo pude llegar a ver esta manifestación. El tema es que, al ir enfocado en el camino inesperadamente, te vi cruzar una silueta de color blanco. Rápidamente. Ésta se me había atravesado y me tomó por sorpresa. Por un momento pensé que se trataba de alguien y me molesté, pero había sido algo tan rápido que habría sido muy difícil que se tratara de una persona en ese trabajo. Es muy común que en ocasiones se nos crucen algunos animales, tales como conejos, por ejemplo, y obviamente trato de esquivarlos para no causarles daño. En esta ocasión era como si esa silueta pasara tan rápido al grado de esfumarse. Yo, al asegurarme que no le había causado algún mal a este supuesto animal, decidí seguir con mi camino. Para mi sorpresa y sin esperarlo. Algunos metros adelante me percaté que se encontraba un perrito. Era algo grande y a simple vista parecía estar enfermo o herido. Fui avanzando cada vez más lento, pero por el tramo me era prácticamente imposible el detenerme a ayudarlo. Así que, con toda la frustración del mundo r decidí seguir mi camino. Poco tiempo después de seguir avanzando. Me encontré con otro perro bastante similar al anterior. Éste presentaba algo en una de sus patas delanteras, una especie de marca que, al momento de alumbrar con las luces, podía notar con claridad. De hecho, estos dos perros parecían verse extrañamente nítidos. Todo estaba muy obscuro y, cuando es así, muy difícilmente logras ver algo tan claro. Pero aquella noche, eso que se manifestó en la forma de aquel animal parecía verse muy claramente. Seguí avanzando y extrañamente volví a ver a otro perro en una situación aún peor. Éste se miraba un poco más sucio y abandonado, pero, sin embargo, parecía tener casi las mismas señales de los primeros dos que había dejado atrás de pronto. Mi mente, como en una especie de lucidez y entre mi coraje de no poder hacer nada al respecto, me indicó que volteara nuevamente hacia el frente y sorpresivamente, ahí se en con ndo entraba un perro exactamente como el primero, como si nuevamente me hubiera regresado, pero obviamente no era así, era imposible, pero se trataba del mismo perro como era eso posible. Y más adelante volví a ver a un perro exactamente igual al segundo que había dejado atrás. Y ahí, en ese preciso momento, en lo que sí comencé a sentir mucho miedo, pero también bastantes dudas. Me pregunté si los demás conductores lograrían ver lo mismo que yo o si me encontraba delirando. No lo sé. Aquella noche yo estuve muy seguro de lo que vi y fui testigo de como un mismo perro se me fue apareciendo conforme transcurría el camino. No sé si quizá fue un amigo que sufrió un accidente en aquel lugar y no podía irse en paso algo más, pero fue algo muy impresionante y que hasta el día de hoy me trajo muchísima más empatía y amor por ellos durante todos estos años y este trayecto. Además de las historias que he contado con con el anterioridad, también ha habido muchas cosas que suelen repetirse con frecuencia, pues es normal, como en algunos otros relatos, el hecho de que nos encontremos con personas que nos piden un aventono, que los llevemos a algún sitio y al mirar nuevamente a estas personas nos percatamos que ya no se encuentran o simplemente sus rostros son bastante aterradores. Estas historias son más frecuentes de lo que las personas creen incluso en ocasiones se suelen evitar algunos tramos. O simplemente hay compañeros que prefieren no hacer ciertos viajes porque están al tanto de las historias que se cuentan en estos lugares y prefieren evitarlos. Yo, en este punto de mi vida y con toda la experiencia que tengo en este trabajo, puedo dar fe que todas estas historias son reales y las leyendas que se cuentan o que suelen publicarse por ahí son verídicas. No puedo decirle que no a los trabajos que me salen, pues afortunadamente soy bendecido y cuento con mucho trabajo, pero pero sí por o por fuera, me encantaría no volver a ver nunca más ninguno de estos sucesos, pues tengo muchísimos en mi haber y el hecho de poder compartirlos hace que me sienta un poco más tranquilo. A continuación cerraré mis relatos con uno de los que considero han sido de los más espeluznantes que me ha tocado ver a lo largo de todo este tiempo. En toda mi vida me ha tocado escuchar muchos relatos acerca de las brujas por mis compañeros, mis padres, mis abuelos, en fin, por muchas personas de la familia. Creo que es un tema bastante común aquí en México y que se suele abordar con demasiada frecuencia. Yo, a través de todo este tiempo, también he sido testigo de lo que pueden ser este tipo de manifestaciones, Incluso en alguna ocasión dejar un pegado a un costado de mi tráiler, lo que parece ser un trabajo de brujería. En aquel tiempo, yo no tenía tanta experiencia en todo esto, así que decidí que lo mejor era llevar a alguien para que pudiera bendecir la unidad, ya que, al parecer, querían traerme una especie de malo o algo así. Lo que estoy a punto de contar sucedió una noche. Aquel día yo me encontraba bastante enfermo y, para mi suerte, era un día bastante lluvioso. El trayecto fue demasiado largo. De hecho, ha sido el que más horas ha durado, al menos que yo recuerde en todos los relatos que han compartido. Y esto lo digo porque en este trayecto pasaron muchas cosas extrañas desde que sentí que me hablaron o me tocaron en el hombro hasta que pude jurar que alguien se encontraba observándome a través de unos árboles en la carretera. Quizá todas estas cosas me estaban preparando para lo que estaba por venir sin más preámbulo. Yo ya me encontraba muy cerca de llegar a mi destino. De hecho, quizá estaba a una media hora y por la cercanía pude observar cómo a lo lejos, se vislumbraba la ciudad a la que estaba a punto de llegar. Sin embargo, en el último tramo, en el que que por cierto había demasiados árboles, pude notar cómo varias personas se encontraban reunidas. Para mi sorpresa, estas personas se encontraban en medio de lo que parecían ser bastantes árboles y actuaban como si no quisieran que los viera, de una manera muy sospechosa. Se movían muy lento y aunque fueron unos segundos yo debía mantener mi vista al frente, notaba que estaban cubiertos de pies a cabeza como ocultando su rostro o su piel. Es más, cuando yo pasé pude notar que eran varias personas. Sin embargo, y a pesar de pasar relativamente rápido, estas personas me quedaban bastante cerca y por esto mismo es que pude notar que todas vestían de negro. He escuchado muchas historias acerca de que las brujas suelen hacer algo llamado aquelarres y en ocasiones esto son llevados a cabo en los bosques o en los cerros, pues esta vez parecía ser algo así. Como dije, había varias personas reunidas y en el centro parecía haber una especie de fuego que emanaba como si se tratara de una fogata. Recuerdo que en ese momento yo no le tomé demasiada relevancia, pues al final parecían ser personas con vida. No se trataba de un ente o de algo espeluznante, como ya me había tocado presenciar en algunas otras ocasiones. Sin embargo, sentía miedo, pues no sabía si esas personas estaban ahí cometiendo algo indebido. En fin, yo seguí con mi camino con toda la tranquilidad del mundo. Sin embargo, poco después pude notar como una especie de esfera ardiente lo que se suelen llamar como bolas de fuego, como las que relatan, o incluso se pueden ver en los videos se manifestaban en lo alto del cielo. Estas no parecían ser demasiado alejadas de mí. Incluso por un momento pensé que se dirigían hacia el tráiler, pero, para mi fortuna, no fue así. Sin embargo, lucían con una intensidad diferente, es decir, tenían movimiento y éstos eran muy rápidos. Cuando yo las veía muy lejos, parecían ser mucho más prominentes, pero cuando estaban un poco más cerca, parecían ser un poco más pequeñas. Cambiaban su forma dependiendo de la distancia a la que se encontraban. De mí me parece algo muy impresionante, pues era como una flama que estuviera volando, pero obviamente mucho más grande. A lo lejos a la par de esta manifestación podía escuchar una serie de gritos o incluso llanto que provenían a través de los árboles y que parecían venir de donde se encontraban. Aquellas personas eran muy fuertes y quizá por la hora y lucían muy desgarradores. Por supuesto que yo empecé a sentir un miedo terrible y comencé a acelerar A la par de esto también escuché algunas risas demoníacas, pero éstas parecían estar demasiado cerca de mí y pensé que quizá les había molestado que yo hubiera visto este ritual o lo que sea que estuvieran haciendo y es por eso que comenzaban a molestarme. Este fenómeno ha sido el o más largo y también el más claro que me ha tocado ver a través de mis rutas. Sinceramente, no quisiera tener un suceso más como aquel. Lo único que puedo recomendarles a las personas que se dedican a lo mismo que yo es que traten de encomendarse a lo que sea, que crean y se rodeen de figuras o amuletos que les ayuden a poder evitar ver. Todas estas cosas son circunstancias inevitables de la labor del día a día y siempre hay que estar preparados para ver las cosas más aterradoras a lo largo del camino. Relato escrito y adaptado por Hugo de Gante