Latest / Parir Sin Miedo -Embarazo, parto y maternidad real / La historia de parto respetado de Sara- 36 hs de trabajo de parto
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- Andrea: Bienvenidas a otro episodio del podcast. Hoy tenemos a Sara que nos va a contar su historia de parto. Sara me mandó un mail hace unos días y me puso el título, parto más que positivo. Así que, bueno, dije, lo tengo que escuchar y lo tengo que compartir con la comunidad. Así que acá la tenemos a Sara que nos va a contar la historia. Yo todavía no la sé. ⁓ Así que estoy muchísimas ganas de escucharla y ⁓ de compartirla con ustedes. Así que Sara te doy la palabra, contanos un poquito de vos, de dónde venís, contanos cuánto tiene tu bebé y bueno, contanos tu parto. En la semana del parto respetado tengo el privilegio de compartirte la historia de Sara. Sara alumna de mi programa Renacer y nos cuenta su historia de parto respetado en institución. Así quédate y escucha el episodio completo. ⁓ Y también puedes ir a la descripción para encontrar el plan de parto. SARA: Hola, Andrea. Bueno, pues yo soy Sara, como ya más presentado. Vengo de Córdoba, España, pero ahora, y también en el parto de mi bebé, que se llama Lucas y tiene ahora seis meses, vivo en Francia, en la frontera con Suiza. Bueno, yo tenía muchas ganas de contarlo porque la verdad que lo que a mí me hizo muy bien cuando estuve preparándome para el parto fue escuchar esas historias. de mujeres que contaban su parte y además cada parto era distinto. sea, todos tenían muchas cosas buenas, muchas cosas hermosas, mucha preparación detrás, mucha ilusión, pero cada uno se desenvolvía de distintas formas y yo eso era lo que me iba ayudando a mí a saber que había una parte impredecible dentro de toda esa preparación que nosotros queremos llevar y esas cosas que sí queremos que se cumplan, pero siempre está ese factor sorpresa de tenemos que estar un poquito abiertas a... puede ser diferente a lo que yo ya he escuchado, ¿no? Andrea: que Sara utilizó para poder presentar en esta institución y lograr su parto respetado. SARA: Y tengo mucha ganas de contarlo porque además este caso es distinto. A mí me vino muy bien tu curso para prepararme todo lo que es el parto en sí, todo era desconocido para mí, por ser también primeriza. Pero el hecho de vivir fuera y de estar fuera durante el embarazo y el parto también era un reto importante. De hecho yo tenía todavía la cosa de si no me siento aquí 100 % segura, me vuelvo a España y tengo al bebé en España. O sea, tenía esa esa carta de poder desplazarme antes de... Andrea: Mujer. SARA: de que se diera la imposibilidad, que creo que a partir de la semana 37 o así que ya no te dejaban volar. Y digo, siempre tengo esa baza por si acaso. Pero finalmente, la verdad que me sentí muy a gusto aquí. Una vez ya me fui informando de todo. Aquí se divide, digamos, por cantones, la zona que te toca, el hospital que te toca. Y en cuanto yo supe cuál era mi cantón y mi hospital, fui para allá. Andrea: Mm-hmm. SARA: Me cité con la ginecóloga, me informé bien de cómo funcionaban en el hospital y después de esa primera cita con la ginecóloga, que me atendió muy bien y estuvo una hora y pico conmigo, dije vale, digo estoy tranquila, estoy segura aquí, no es mi casa pero veo que puedo sentirme también como en casa y finalmente pues decidí tenerlo fuera y esto también puso un mensaje de alivio a todas esas mujeres que somos muchas, las que estamos fuera de casa y vivimos esta situación. Andrea: Mm-hmm. Sí, sí, me incluyo, me incluyo. Así que es un desafío extra que tenemos de parir en un sistema que no conocemos, SARA: Sí. Sí, sí. Bueno, y en cuanto al curso que yo te decía que lo había hecho dos veces, yo creo que es un curso muy asequible para todo tipo de mujeres, tanto las que pillamos las cosas últimas horas como las que queremos ir preparadísimas y hacerlo tranquilamente. Yo, en cuanto pasé la primera ecografía de los tres meses, ya me empezé a la idea y ya dije, uuuy, muchas cosas que no sé, hay cosas que me dan miedo... Andrea: Sí. SARA: y creo que tengo que prepararme para esto. Estaba navegando por Instagram y te vi. No te conocía de nada, nadie me había dado referencia, nada. No conocía tampoco lo que era el himno parto, pero te vi, empecé a ver vídeos tuyos y dije, me está gustando esta idea, que cuadra con mi manera de verlo. Y ya poco a poco, eso consumía un poco lo que es... tus vídeos, que tienes varios abiertos, que se pueden aprender muchas cosas, y dije bueno, me convence, creo que me puede servir. Y compré el curso, a los tres meses estaba embarazada, sea, muy pronto, muy pronto, y poquito a poquito fui viendo los contenidos, las cositas que más me llamaban la atención, lo que más me daba miedo, que eran esas contracciones desconocidas para mí, que todo el mundo dice que duele mucho, pero tú no sabes. Andrea: Bien tempranito. SARA: cómo va a ser, cómo lo vas a sentir, cómo lo tienes que llevar o trabajar. Y lo primero que me aprendí fueron las respiraciones. De cómo tengo que respirar cuando llegan las contracciones, que eso me vino fenomenal. Y luego yo tenía la idea de que quería un parto natural. Entonces quería ir muy preparada para intentar no pedirle a Pidural en ningún momento. Esa era mi idea. Sí que tuve que abrirme al hecho de cualquier cosa puede pasar. Andrea: Mm-hmm. Ok. SARA: Pero mi plan de parto lo tenía claro, en ese sentido. Sí, sí. Y me ayudaron mucho también en el hospital porque yo fui con mi plan de parto desde el curso, preparado, bien preparado, lo llevé al hospital y en el hospital me acuerdo de esa segunda cita con la ginecóloga que me dijo, ¿estás muy preparada? Sí. Andrea: Men. Mm-hmm. medio que llama la atención a veces, porque como la mayoría de las mujeres no va preparada, como agarran, encuentran a una mujer que está preparada y es como wow, a ver cómo la atiendo a esta chica ahora SARA: Sí, sí, sí. Claro, y yo hablaba, hablaba y ella iba apuntando todo lo que yo le decía, todas mis preferencias. Alguna que otra sí me puntualizaba porque, bueno, decir que yo parí en un hospital. creo que esto también se ve incluso en el curso, hay hospitales que tienen sus protocolos y hay cosas por las que a lo mejor no pasan. Por ejemplo, esto sí te lo podemos facilitar o esto te lo podemos favorecer, pero hay cosas que se tienen un poco que negociar. Andrea: Mm-hmm. Mm-hmm. Chau. SARA: porque por ejemplo en el hospital donde yo fui yo quería el pinzamiento tardío del cordón y ellos me dejaron claro que pinzamiento tardío no hacían, que hacían el óptimo, pero el tardío no. Entonces yo ahí sí un poco fui flexible y dije bueno, vale, porque hay otras cosas que sí me están convenciendo del lugar, esto me gustaría de otra manera, pero no es mi no rotundo, aquí sí puedo ser yo un poquito flexible finalmente. Y luego también, cuando yo le dije bueno, pues yo no quiero... Me daba un poquito de miedo de agarrarme, pero no quería ninguna intervención. Entonces le dije no quiero episotomía tampoco, y me explicaba bueno, nosotros hacemos la episotomía por esta razón, te lo explican todo muy bien, te explican sus protocolos, pero yo dije no, ni por esa razón quiero episotomía. Y ellos lo apuntaban y decían vale, ok. O sea que fue una negociación bastante positiva para mí. porque prácticamente todo lo que yo quería en el parto no sólo lo tuvieron en cuenta en esa cita, sino que lo respetaron en el momento del parto, que yo creo que es lo fundamental. Y entonces eso me ayudó mucho también a ir segura con toda la información que tenía del curso y con esa recepción que tuve al hospital también. Andrea: Es que el tema es que cuando vamos informadas, ahí es cuando podemos tomar decisiones realmente desde el conocimiento y no desde el miedo porque si no a cualquier otra mujer le dicen bueno acá hacemos hiposeotomía por este motivo y vos decís bueno está bien. SARA: Claro. Claro. Sí. Sí, sí. Porque te lo explican y tiene sentido lo que te explican. No te están diciendo ninguna locura ni ninguna salvajada, ¿no? Lo hacemos porque se te puede abrir aquí, se te puede desgarrar, no sabemos cuántos centímetros, y tú tienes miedo a un desgarre y te dicen... No sé cuántos centímetros, pero dices wow, ¿te imaginas eso? Dices vale, episodio mío, por favor, Pero si vas con la información, dices... Andrea: Claro. Exacto. Exacto. SARA: Oye, lo mismo es peor el remedio que la enfermedad, por así decir. Cada uno tiene su... No hay una cosa mala y otra buena, sino que cada uno tiene sus preferencias y está muy bien. Si te la están respetando es porque ellos saben que tampoco le estás diciendo tú una locura. Estás siendo sensata también. Entonces por ahí fue todo muy bien. Y ya, si quieres, empiezo con el parto porque... Porque el día se divide en dos días y medio. Andrea: Mm-hmm. No. Cuéntanos el día, el gran día. SARA: porque empecé con las contracciones 36 horas antes en casa. Ya ese día había estado dando un paseo, yo he paseado mucho, hecho yoga, me he movido mucho, he tenido muy buen parto y hasta el último momento he estado andando un montón. Pero ese paseo que me estaba dando 36 horas antes del parto empecé a notar como molestia. Fue la primera vez que me tuve que sentar en un banco y decir ¡Wuff! ¡Algo está pasando, no me estoy sintiendo bien! Pero bueno, luego llega a casa y normal. Yo fui tranquila, cené tranquila y me acosté. Y sobre las 12 de la noche o así, empezó a molestar la barriga como si la tuviera un poco revuelta. Pensé, bueno, puede ser la cena, no sé. Fui al baño a hacer pipí y ahí vi sangre. Digo, tapó mucoso. Yo ya... digo ahí. Yo ya ilusionada, pero empecé a pensar, bueno, ya he visto en el curso y he leído que esto puede ser que incluso días antes se expulse, no tiene por qué ser ya. Digo, bueno, tranquila. Me vuelvo a acostar, sigo con molestias, vuelvo a levantarme otra vez. Un poquito de tapón mucoso. No cayó todo de golpe, fue de dos veces. Sí. Andrea: pedacito. SARA: Y claro, yo ya me acostaba ilusionada. Yo ya estando ahí, está muy cerca, yo me volví a acostar, a mi pareja no le dije nada, estaba durmiendo conmigo y ahí no lo desperté. Pero fueron pasando las horas y yo ya no podía dormir. Yo ya tenía más molestias, yo ya decía este dolor no me suena de antes, ya no es la cena, esto es otra cosa. Y ya sabía que estaba empezando con las contracciones muy leves, pero estaban ahí. Y sobre las cuatro o cinco... Yo ya decía, ya desperté a mi pareja y digo, oye, que creo que estoy empezando, que he soltado tapos mucosos y que yo creo que esto está empezando. Él ya se ilusionó, ya tampoco podía dormir, a las 6 de la mañana ya estábamos los dos levantados. Yo aquí en el salón haciendo el gato vaca con las contracciones, mirando por la ventana, porque por suerte tenemos unas vistas aquí a los árboles muy bonitas, y él ofreciéndome agua, si quería algo de comer, yo no quería nada de comer, solo agua, respirar. y empezamos con las contracciones tranquilas y la verdad que estaba muy bien, lo estaba controlando muy bien. Luego mis padres estaban aquí porque claro, vinieron por la fecha probable de parto, se despertaron un poquito más tarde, sobre las 8 así, y ya estábamos todos aquí en el salón, ellos desayunando. Yo la verdad que mira que había visto que era importante comer antes del parto porque es una maratón, pero no me entraba nada, Andrea. No tenía nada de hambre, nada. Creo que comí un poquito de plátano, pero ni siquiera me lo terminé. Andrea: Sí. Claro. SARA: y por obligarme a comer algo, pero no tenía hambre, tenía solo sed. Y ya está. Y ya empezaba... Sí, sí, y empezaba a estar como en mi mundo cada vez más. Mis padres estaban ahí, mi pareja estaba ahí, pero yo cuando me venía a una contracción, me metía como en una burbuja y estaba ahí con mis respiraciones, con mis pensamientos, mirando por la ventana estaba extraída. Fueron pasando las horas, cada vez eran un poquito más fuertes. Andrea: y bueno hay que escuchar al cuerpo SARA: Me metí en la ducha, me vino muy bien. La verdad que el agua es increíble. Sí, es sanadora. Yo no quería salir de la ducha. Que estaba ahí, digo no. Creo que fuera va ser peor. Pero bueno, tenía que salir. Salí y me dio una contracción muy fuerte en el baño que me tuve que agarrar al lavabo y ahí me quedé quieta. Claro, me vieron agarrada ahí con la cara de... No puedo ni hablar. Andrea: No, mmm SARA: Y mi madre ya empezó a decir, yo creo que tendríamos que ir al hospital. Fue algo ya que empezó a cocerse en el salón. Yo no quería ir todavía. Yo decía, no. Digo, yo creo que no. Pero mi madre me había contado un montón de veces que sus dos partos, mi hermano y el mío, fueron súper rápidos. Que a las tres horas ya estábamos fuera. Y que fue mi abuela la que le dijo, tienes que ir al hospital, estás de parto. Andrea: Claro. mmm SARA: Entonces mi madre fue el mismo mecanismo. Tienes que ir al hospital, no te estás dando cuenta pero estás de parto. Y yo creo que todavía pude aguantar un poco más. ¿Qué pasa? Que ya me estaban viendo la cara cada vez que venía una contracción. Me veían sufrir y ellos ya estaban un poquito diciendo... Ya se estaban poniendo nerviosos. Yo lo aguanté un poco pero ya llegó un punto, eran las 12 y media y yo le dije, venga, vale, vamos al hospital. Pero yo la verdad que por dentro decía, yo creo que todavía me queda un rato. Andrea: No, mmm SARA: Pero, digo, bueno, todo el mundo está viendo que puede ser que venga pronto. El parto de mi madre fue tan rápido que digo, vayamos a tenerlos aquí. Digo, venga, vale, vamos. Mi chico corriendo con el coche, digo, no, tranquilo, tranquilo. Yo no tenía pizza. Digo, si es que me queda... Andrea: Todo el mundo se acuerda de las escenas de las películas, Que hay que salir corriendo. SARA: Sí, sí, sí, yo. No encuentro aparcamiento y yo... No pasa nada, no pasa nada. Yo estaba como... Sí es que no tengo prisa por entrar al hospital realmente. sea, yo no estaba diciendo, está aquí ya para nada. Pero sí es verdad que las contracciones ya eran continuadas. ¿Qué pasó? Que llegamos al hospital, esto fue el el primer palo que nos llevamos, que fue que... Bueno, fuimos al hospital, vienen dos matronas, vienen a verme y me dicen... te piden siempre permiso, la verdad, aquí para verte. ¿Te importa que te veamos? ¿Te parece bien que te veamos? Y yo sí, para ver de cuántos centímetros estás. Digo sí, Bueno, me vio una y me dice, estás de 8 centímetros y yo. Digo ¿qué? Y yo mirando a mi pareja de... ¡No puede ser, hecho ya todo! Y yo diciendo... ¿Ya he hecho todo? ¡Ya he hecho todo! ¡No me lo puedo creer! Y yo por dentro diciendo... Pero qué bien soporto el dolor, porque no ha sido para tanto. Claro, dice... Espérate, lo voy a consultar con una compañera. Viene la compañera y yo diciendo... ¡Vamos a ver! Y dice la compañera... No, no, no. Estás de dos centímetros. Andrea: ¡Hasta! Pero a ver, ver, ver, ver, ¿cómo se pueden equivocar tanto? Acá nos da la pauta que el tacto es tan impreciso, tan impreciso. O sea, el dedo de una no es el dedo de la otra. ¡Qué locura! SARA: No lo sé. No lo sé. Yo pensé... La primera que me vio era joven, digo, lo mismo, no tiene tanta experiencia, quiero tampoco juzgar por la edad, pero una dijo ocho, otra dijo dos, y dijeron, muchísima. Yo sabía que ocho era raro, me ilusioné, pero cuando me dijo lo voy a consultar con una compañera, ahí ya dije, si lo va a consultar es que no lo tiene tan claro y yo tampoco. Andrea: Mucha diferencia. Claro. SARA: Y nada, pasó eso. Lo que pasa es yo pensé, ya nos van a mandar a casa porque queda un montón. Pero es verdad que el bebé estaba ya súper encajado, súper bajo, las contracciones eran continuadas y de intensidad iban a más y nos dijeron, es que en realidad, aunque estés de pocos centímetros, está todo tan ahí, preparado ya, que de repente te puedes ir a 6, a 8 y que vaya todo muy rápido. Entonces ya te vamos a dejar aquí. Andrea: Mm-hmm. Mm-hmm. SARA: Dije, vale, pues ya está, me despido de mis padres, se quedan fuera, entro con mi pareja y tuvimos la gran suerte de... Porque en el hospital había una habitación natural, para parto natural. Tuvimos la gran suerte de que estaba libre. Eso no lo habían dicho. Yo quería esa habitación, pero nos dijeron, hay solo una habitación, si viene, si está libre, sí, si está ocupada, pues vas a una habitación normal y ya está. Tuvimos la suerte de que estaba libre. Esa habitación era, pues, el sueño... Andrea: bien SARA: de toda parturienta porque tenía las lianas, tenía la pelota, tenía música ambiente, tenía la piscina... La zona de la piscina, Andrea, con luces que podías atenuar... Era ideal. Era ideal. sea, sí, mágico. Yo no quería salir de ahí. Entonces directamente yo fui a la piscina. Me quité la ropa, yo iba preparada con mi bañador y todo y me metí a la piscina. Y ahí me quedé horas. Andrea: No es malo. SARA: con contracciones, llevándolas de una manera mucho más suave, más calmada, no tiene nada que ver, y eso lo vemos también en el curso, cuando estás con una contracción fuera que en el agua es que es muy distinto. Y es una pena que haya tan pocas oportunidades de parir en el agua, de hecho en el hospital no te dejan parir en el agua, te dicen que las contracciones sí, pero tienes que parir fuera, y es una pena porque... Andrea: No. mmm SARA: Para mí, por lo menos, un bálsamo. sea, flotabas, también sientas que pesas mucho menos. Todo pesa mucho menos, tanto tu cuerpo como el dolor. Todo pesa menos. Y ahí estuve horas incalculables. No te sé decir cuántas horas estuve. Ya vinieron enfermeras a verme, matronas, y me preguntaron de nuevo si yo quería ver, si había dilatado, habían pasado muchísimas horas, y yo dije bueno, vale, salgo de la piscina y vemos a ver qué tal vamos. Bueno, nada, 4 cm. O sea, muy poco. Habían pasado muchísimas horas y había dilatado muy poco. Me dijeron si quería seguir ahí o quería pasar a otra sala donde ya pues iba a estar con otra matrona que incluso me propusieron hacer reflexología con aromaterapia para favorecer la dilatación. Y yo dije, vale, vamos a probar. A ver qué tal. También decir... Andrea: Bueno. SARA: que yo con el tema de la dilatación supuestamente iba preparada porque había hecho yoga prenatal, había hecho lo típico de andar mucho, lo que se dice de tomas seis dátiles al día, que te va ayudar... Mira, no me ayudó nada. mí fisiológicamente todo lo que hice, yo espero que a muchas mujeres les sirva, pero a mí la dilatación fue lo más lento del mundo. Creo que también a la primeriza les pasa un poco que les lleva mucho más tiempo. Sí. Andrea: Y aparte cada cuerpo es diferente, osea hay muchos factores que pueden influenciar en lo que es la dilatación, así que no, osea el libro para la dilatación no existe. SARA: Sí. No. Yo creo que está bien que hagas todo lo que puedas. Si es una cuestión que te preocupa, a mí me tranquilizaba el hecho de, bueno, me estoy moviendo, estoy haciendo bien, estoy favoreciendo a que esto vaya bien. Luego, lo que ocurra, bueno, pues hay cosas que no dependen de ti, pero las que dependan de ti está bien que la hagas si te deja tranquila. A mí me dejó tranquila también, la verdad. Bueno, pues vamos a esa habitación y me encuentro en una matrona española, Alex. Andrea: Mm-hmm. excepto. Exacto. SARA: Así que genial porque empiezo a español, por fin. Además tengo el teléfono de ella, no hemos hecho amiga, hicimos una relación intensa y íntima. nada, pues con ella muy bien, pasaron la hora más rápido porque estábamos charlando todo el tiempo de dónde eres. Al final es como que un poco más traía cuando no tenía contracciones y eso estaba genial, te ayuda un poco. O incluso... Andrea: Buenísimo. ⁓ el linda. SARA: Tú a lo mejor no puedes hablar, pero estar escuchando una conversación que es calmada, tranquila... A mí me estaba ayudando a... Sí. Sí. Sí. Andrea: Y aparte sentir esa calidez del hogar, estar con una persona de tu nacionalidad que tienen muchas cosas en común es como yo creo que te llevo un poquito a sentirte más en casa. SARA: También, también. Ella me traía agua todo el tiempo, charlaba conmigo tranquila, me hablaba de su niño... En fin, que sí, que es verdad que me sentí muy en casa. Yo llevaba toda la bolsa preparada, tal y como en el curso fui viendo cosas que podía llevar. Mi peine que yo pensaba que el pein iba a ser, claro, no quería epidural, digo el peine, el peine va a ser mi epidural. No usé nada el peine, Andrea, nada. Yo pensaba que lo iba a usar muchísimo, lo usaba hasta en casa a veces para familiarizarme. Andrea: Mm-hmm. Sí. SARA: Pero al final es verdad que es lo mismo que te decía antes. Si es algo que te preocupa y te puedes preparar, preparátenlo. Pero lo mismo después a hora de la verdad es completamente diferente lo que necesitas o lo que utilizas. Y lo que sí utilicé fue la música, que eso fue clave para mí. Nuestra lista de música... Maravilloso, porque eso también te transporta a casa. Y bueno, te voy a acelerar esta parte porque lo que pasó fue que llegó la noche... Andrea: No lo hagas. SARA: Desde las 12 y media hasta la noche que el bebé no llegaba. Yo seguía con otras acciones, no llegaba el bebé, cada vez más cansada. Termina el parto, el turno de Alex, de la matrona, y me dice bueno, yo me voy, vengo mañana, seguramente ya estás con tu bebé, y nada, ya te veré en la habitación, ya te visitaré. Yo me quedé triste porque yo estaba súper bien con ella, pero digo bueno, dice viene una compañera que es muy linda también, que te va ayudar. Y sí, fui hablando francés e inglés con la nueva compañera, pero un encanto. La chica me hacía unos masajes en las lumbares, que eso a mí... le decía gracias, eres la mejor, sea, yo a mi pareja ya, digo, tú quédate ahí, siéntate, no te necesito, ella me está dando todo en este momento. Y me ayudó mucho también mentalmente, porque ya estuvimos toda la noche en la habitación, yo estuve toda la noche despierta, claro. Andrea: estaría SARA: Sin me pidurar, al final no puedes ni echarte. Yo no quería la cama, no quería echarme. Estaba incómoda. Estuve todo el tiempo en la pelota de pilates. Todas las horas. Y yo hablaba con ella y yo llegué a un punto ya de madrugada avanzada que le dije, ¿tú crees que yo voy a poder? Me empezaron a rondar las dudas. Y me dijo, Sara, dice, ¿si has llegado hasta aquí, ya llevas tantas horas? Dice, claro que vas a poder. Andrea: mmm Mm-hmm. SARA: O sea, me dio ese impulso de que queda poco y ya has hecho todo esto, ya has hecho mucho trabajo. Y dije, vale, venga, sí, ella lo dice, voy confiada, sigo con el plan. Bueno, llega la mañana siguiente, el bebé todavía no había llegado, ya era por la mañana, llega Alex con su turno de mañana y dice, no me puedo creer que sigamos aquí. Andrea: ¡Ahhh! Gracias. SARA: Dice, pero bueno, he pedido estar contigo, así podemos estar en este tramo final juntas y verás cómo todo va bien. Mi pareja, claro, ya estaba un poco desesperada igual porque se puso nerviosa de decir, esto no llega, mi pareja se está agotada, yo es verdad que estaba muy muy muy cansada. A mí me decían, sube un momento a la cama, y a mí me costaba subir a la cama, es que no tenía ya fuerza en el cuerpo, estaba cansada. Andrea: Claro. SARA: y pasó una vez el médico, solo una vez. Me dijeron si todo va bien, médico ni lo vas a ver. Lo vi solo una vez, simplemente para chequear que todo iba bien y que no había que hacer ninguna intervención, que podíamos seguir con el parto natural. Y lo vio todo bien y dijo, salvo que haya sangre o algo que nos llame la atención, puedes seguir con tu parto natural. Simplemente lo vi ese momento, fueron dos minutos y se fue. Ya está. Solo estaban las matronas conmigo. Así que genial. Y bueno. Andrea: Mm-hmm. SARA: Ya se acerca el momento del parto, pero sin dilatar todavía del todo. El bebé estaba súper encajado, el bebé quería salir, pero yo estaba de 8 centímetros. Era como... Todavía quedaba algo. Y yo ya decía, ¿qué hacemos? Yo le decía a la matrona, ¿qué hacemos? ¿Hay que hacer algo? ¿Tengo que hacer algo diferente? Guíame, porque ya era como... No sé qué más tengo que hacer para que esto fluya. Andrea: Mm-hmm. SARA: Y mi pareja, también un poco desesperada, le decía eso, me lo dijo después porque yo no lo veía, estaba detrás mí en ese momento, pero él dijo, ¡hacer algo! Como diciendo, ¡sáquenlo! sea. Lo que más miedo me daba a mí era que terminara en cesárea, sinceramente. Me daba mucho miedo y sobre todo después de tanto trabajo, hay que hacer algo pero no llegar a esto, no sé, no sé qué podemos hacer. Y de nuevo, y por eso muy importante lo que dijimos de... Andrea: claro. Mm-hmm. SARA: también tener cierta confianza en las instituciones porque aquí de nuevo me ayudaron ellas, ayudaron las matronas y me dijeron ¿puedes hacerlo? ¿puedes hacerlo? Y a mi pareja le dijeron vamos a respetar la voluntad de Sara, vamos a respetar que ella quería un parto natural y hasta donde podamos vamos a hacer que esto se consiga. Y fueron ellas las que sí. Andrea: Qué bueno. O sea, eso no se ve en todos lados, la verdad. O sea, tuviste muchísima suerte de caer en la institución donde estaban estas personas que son tan pro parto natural y que iban a a cualquier modo a realmente respetar lo que vos querías, Y todo esto sin poner en peligro, sea, recalquemos esto, ¿no? Sin poner en peligro ni a vos ni al bebé seguir con tu plan hasta que se pueda. SARA: No, no, no. Sí. Sí, sí, sí es cierto, no está... Sí, ellos sabían cuáles eran los límites que no se podían pasar y hasta ahí iban a seguir trabajando y si llegábamos a un límite que ya no se podía, pues obviamente iban a intervenir, estábamos en un hospital. Eso lo tenían clarísimo, pero lo intentaron todo para que funcionara. Y es verdad lo que dice, y también una cosa que yo pienso, porque yo ya estaba muy cansada, y siento que las mujeres al final no tenemos que estar peleando en ese momento. Andrea: No. SARA: con otras personas. Es que en ese momento tienen que pelear por nosotras. Nosotras estamos haciendo un trabajo gigantesco. Toda nuestra energía está centrada en parir a nuestro bebé y no tenemos que estar peleándonos con médicos, con enfermeros, con matronas o con quien esté ahí en nuestro trabajo de parto, intentando intervenir cuando no se debe intervenir. Me parece muy feo. parece... Sí, es muy malo, porque al final... Andrea: Mm-hmm. SARA: No es solo que no respetes a la persona, sino que te estás aprovechando también de un momento de vulnerabilidad. Estamos en el momento más vulnerable, seguramente, de nuestra vida. Entonces sí es cierto que para mí eso fue un alivio, pero ojalá, como tú dices, que se dé en más sitio y cada vez se dé más, porque creo que no se puede hacer de otra manera que de esa, sinceramente. Sí. Y bueno, pues a las... Andrea: totalmente. Totalmente. Mm-hmm. Totalmente. SARA: 8 y 12. Por fin llegó Luca, después de un trabajo de dilatación gigantesco de muchísimas horas, después de un esfuerzo titánico por parte de todos, después de dos veces pensar que no podía y que me animaran a decirme venga que sí puedes... Yo a mi pareja también le dije esto, chicas, decírselo a todas vuestras parejas. Decirle antes del parto... Va a llegar un momento en el que te voy a decir no puedo más. No puedo hacerlo. Andrea: que lo decimos en el curso también, El momento de la transición, el momento de la desesperación, el momento de estar que en media ca... SARA: Sí, ahí está. existe, es real, se lo vas a decir y a tu pareja la tienes que tener preparada para que te respalde y te diga, tranquila, que sí puede. Porque es verdad que las parejas también sufren al ver sufrimiento, entonces a ellos también les sale el solucionar esto, ¿no? Estás sufriendo y quiero que dejes de sufrir. Andrea: que ¿Vos hiciste el curso con tu pareja? SARA: La parte de mi pareja sí la hizo él, yo se la pasé entera. Dije venga, ponte a trabajar. Y luego sí, sí, si quieren acompañar tienen que estar preparados, porque sino también, no solo que te lo vayan a hacer pasar mal, es que ellos lo pasan muy mal, si no van con la cabeza también preparada para lo que viene. Y bueno, al final, eso también es otra cosa que no me la esperaba y ocurrió. Yo probé todas las posturas en el expulsivo. Andrea: Ok, perfecto. Bien, bien, Exacto, sí, sí. Tienen que estar preparados también. Mm-hmm. SARA: probé todas las posturas. Había lianas, me sujeté a las lianas, me puse cuclillas, me puse en cuadrupedia, probé un montón de posturas y finalmente, Andrea, la postura en la que paré a mi bebé fue la tradicional. No me lo puedo creer. Nadie me dijo que me pusiera así. ¿Me puse yo? Andrea: Mira. Bueno, pero ese es el tema. Es si nadie te dice que te pongas así y tu cuerpo te lleva esa posición, es porque es la ideal para vos. Es escuchar al cuerpo. El problema es cuando nos obligan a ir a esa posición y muchas veces no es la más favorable para la mayoría de las mujeres. Pero si fue para vos, es perfecto. Y que pudiste escuchar a tu cuerpo y que si bien venías con la idea de tal vez esta es la peor posición, no quiero ir en esta posición y lo escuchaste y esa fue la posición. SARA: y C. Claro. Sí. Sí, sí, sí, sí, Fue la posición, tuve que pedir ayuda porque yo no tenía fuerza. Digo, ayúdanme a subir a la camilla. Yo estaba en la pelota perezne. Digo, ayúdanme, que voy para allá, ahí probé todo. Digo, no, la postura es esta, es donde me estoy sintiendo más cómoda para pujar. Y le dije a las matronas que me sujetaran un poco las piernas porque se me caían. sea, estaba floja físicamente. Andrea: Mm-hmm. Sí, sí, sí. SARA: Y digo, ayúdame con las piernas, empújame más, empújame más la izquierda que la derecha. Yo le iba diciendo cómo me tenían que colocar. sí, Y ahí sí costó, el expulsivo me costó. Lo recuerdo muy breve, en comparación con todo lo que viví, lo recuerdo un momentito, pero no fue a la primera que me dijeron, venga, empuja... No. Andrea: Manejando. SARA: fue como a la tercera o así, sea tuve que esperar a dos o tres veces sentir más contracciones y más fuerte para finalmente dejar que Lucas saliera del canal de parto. Y las chicas también me ayudaron mucho porque al principio era venga, puja, venga tal, no salía. Bueno, venga, la siguiente. Venga, vamos tal, no salía. Y ya la siguiente ellas dijeron también, tiene que salir ya, porque el bebé estaba ahí queriendo salir. Y ya ellas me dijeron... Andrea: Claro. SARA: Tu bebé está aquí, tu bebé está deseando salir, necesitas empujar para que salga. Respira tranquila. Me dieron como, primero, un poco de calma también para que yo no me sintiera nerviosa de ¿le puede pasar algo a mi bebé? Sino que me dijeron tranquila, respira, todo está bien, pero tu bebé quiere salir. Tienes que ayudarlo a salir. Así que en esta siguiente, con todo tu aire, respira fuerte y venga, que puedes. Y me decían no grites, porque yo tenía deseo de gritar, pero para ella era como que se me estaba yendo la fuerza por la boca y no podía. Yo grité. sea, lo mío fue... Eso sí fue de película, Andrea. Yo decía, yo necesito gritar porque siento que puedo más. Entonces gritaba, y en esa que grité, ⁓ un grito super largo, no alto, sino largo, largo, largo, largo! Y ahí salió. Por fin. Me lo pusieron en el pecho y yo dije, ya, no me lo puedo creer. Andrea: Mm-hmm. Exacto. jajaja SARA: Por fin. Por fin. Y es una historia que yo digo, a lo mejor la cuento y ¡guau! ¡Qué sufrimiento no! ¡Qué largo! ¡Cuánto tiempo! ¡Cuánto... Pero para mí fue ideal! Para mí fue perfecto porque se cumplió todo. Hubo cosas que no se esperaban, pero la parte importante para mí se cumplió, se respetó todo. Andrea: Claro. Claro que sí. Claro, claro. que se respete todo lo que vos quieras y aparte bueno estás contando de un parto de 36 horas y yo me imagino que la intensidad las contracciones todo se fue como intensificando cada vez más cómo fue que pasaste todas estas horas sin analgesia sin peridural sin nada qué fue lo que más te ayudó porque dijiste que el peine no lo usaste al final que pensaste que lo ibas a usar qué fue lo que más te ayudó para pasar todas estas contracciones SARA: Sí, sí, sí. sí Claro. Pues tuve la suerte de que en este hospital, no recuerdo cómo se llama, pero te facilitaban el gas. Andrea: ⁓ el gas, sí. SARA: Sí, te facilitaban el gas. Tenía como un uso restringido para cierto momento, A partir de cierto momento de la dilatación, ya podemos ofrecértelo y antes de... o sea, en el expulsivo ya había que retirarlo un poco antes para que tú estuvieras bien fuerte, bien... sí. Entonces sí que en ese último momento, digamos que de madrugada, fue cuando lo utilicé. Y creo que me ayudó mucho. También... Andrea: Gracias. Lo será. Ok. SARA: Creo hay cierta parte psicológica en todo esto, Yo al final estaba rodeada de muchas cosas. Yo iba muy preparada. Tenía mi neceser perfecto preparado por si lo necesitaba. Tenía mi pareja allí, tenía una matrona que me estaba ayudando, que me estaba masajeando, tenía la pelota de pilates... Tenía muchos recursos, yo creo. No solo mental, sino también en mi entorno. La música... Todo eso me ayudó mucho. Luego, el gas en ese determinado momento en el que seguramente hubiese pasado... Andrea: Mm-hmm. SARA: mucho peor rato si no hubiese sido por eso. Me ayudó también a esas últimas contracciones antes del expulsivo. Y el agua. El agua de todas esas horas que estuve yo en la piscina, porque al final lo que tú dices fue un parto, o sea, un, digamos, un trabajo de parto muy largo. Fueron muchísimas horas. Si yo no hubiese tenido tantas cositas a las que agarrarme, masaje, reflexología, la pelota de pilates, me ayudó muchísimo. Andrea: Claro. SARA: el gas, la piscina. Es verdad que yo puedo decir que fui una afortunada, no solo por la preparación mental, sino también porque tuve más recursos de los que yo esperaba en un hospital. Andrea: Bueno y vamos a decir lo que es el gas este para las que no saben. Básicamente es el gas de la risa, y se utiliza en algunos países acá Inglaterra también, se para el parto porque es un recurso que no afecta al bebé. SARA: Sí, sí. Andrea: básicamente lo tomamos nosotras te da como un poco de alivio te deja como un poquito así como mareadita como que te saca un poquito de la realidad es muy instantáneo y así como instantáneo viene instantáneo se va porque cuando lo dejas de aspirar ya no lo sentís más y lo bueno que tienes que no pasa al bebé entonces es una droga que no pasa al bebé y no lo afecta SARA: Claro. Exacto. Claro, además tú solo lo utilizas en el momento de la contracción. Viene la contracción, te lo pones, haces las respiraciones con el gas, está terminando la contracción y tú ya te retiras el gas. No es que todo el rato con la mascarilla. Así que sí, es un recurso muy bueno, la verdad. También lo vi en el curso y por eso pregunté, si no, tampoco hubiese preguntado. Sí, sí, sí, yo no lo conocía, no sabía que... Andrea: Exacto. No, mira. SARA: que podía existir eso. Digo, bueno, voy a preguntar y resultó que sí que también se utilizaba. Así que... total, total. Para mí esa fue la primera regla de oro para prepararme al parto. Para mí el saber es lo que me ha dado la tranquilidad de transitar este camino porque a ver, todas tenemos algún miedo de cuando vamos a París. Andrea: Claro, que la teníamos. Saber es poder. Mm-hmm. que se. SARA: Si tenemos incluso pensamiento en el embarazo de que no salga mal, que tenemos mucha, mucho miedo en el parto, que para nosotros por mucho que nos pueden temir a mi madre, no, mi parto contigo fue de tres horas. Claro, yo de madrugada, recuerdo con el gas, diciendo en el amatrón a mi madre, dijo que esto duraba tres horas. Andrea: Mm-hmm. SARA: Pero es que cada historia es un mundo. sí, yo creo que el resumen es ese. Te vas a llevar alguna sorpresa, va a haber algo que no te esperabas en tu historia, seguro, pero toda la preparación que puedas tener antes te va a dar una tranquilidad, aunque luego no utilices todos los recursos que has aprendido. Pero eso te da una seguridad de decir si llega el momento sé lo que tengo que hacer. Entonces... Andrea: también. Gracias. Sí. SARA: Para mí eso fue perfecto. Fue lo que me ayudó a tener este parto. Andrea: Qué hermosa historia, verdad es que yo no la había escuchado antes así que ahora yo también me sorprendí con todas las oyentes también escuchando tu historia y encontrando todos estos puntos donde las cosas no salieron como vos esperabas pero lo pudiste resolver y la verdad es que es muy lindo escuchar tu historia y ver la pasión con lo que la contás y se nota que fue para vos un parto más que positivo. SARA: Claro. Sí, más que positivo, totalmente Andrea. Andrea: muchísimas gracias Sara. verdad ⁓ me encantó escuchar tu historia. más historias como estas, ⁓ que ⁓ muchísimas gracias por venir prestarnos tu historia inspirara a otras mujeres. ¿querés decir algún mensajito final? Saludar a chicas que nos están escuchando. ⁓ SARA: Bueno, decir que a todas, que la verdad que esta comunidad es súper importante, que yo creo que cuantas más seamos contando nuestra historia, más conocimiento vamos a tener también, que vamos a transitar este camino tan maravilloso, transformador, porque es transformador, mucho más tranquilas, acompañadas, porque al final todas esas historias que escuchamos... a mí me acompañaron. Yo iba a dar esos paseos embarazada de Luca, escuchando el podcast, escuchando las historias y sintiéndome tranquila cada vez que escuchaba una nueva historia de parto que tenía buen fin, que terminaba bien y que se habían cumplido la mayoría de las expectativas, que el bebé llegaba de la manera que nosotros deseábamos o por lo menos cumpliéndose lo que es nuestro plan de parto. Y un mensaje a todas, bueno yo sé que todas las que no están escuchando son conscientes, porque si no no estarían escuchando este podcast, pero prepárense muy bien el plan de parto, que va a ser la clave a la hora de la verdad, porque en muchos hospitales, o en la gran mayoría, en el caso de las mujeres que vayamos al hospital, te puede atender una ginecóloga, pero esa ginecóloga luego no estar en la sala de parto contigo o estar en la sala de dilatación. Andrea: la sección. SARA: y ese plan al final se lo pasan entre ellos y si no tú llevas tu copia, que tú también dices en el curso que es importante llevarla, y se la da a los profesionales que estén contigo ese día, porque hay muchos cambios de turno, hay mucha historia y a lo mejor te encuentras que ese día no está la persona que tú conoces, que está otra. Que sepan tu historia, que sepan tu deseo y que ojalá no tengáis que pelear ese día por lo que vosotros queréis, y si no, instruir muy bien a vuestra pareja, a vuestra acompañante. Andrea: Mm-hmm. Claro. SARA: porque es verdad que es un día que vayas tan muy concentrada en vuestro mundo parto y mejor que otra persona informe de vuestros deseos y vosotros podéis concentrar también en ese trabajo tan enorme que es parir a vuestro bebé. Andrea: hermoso. Bueno, muchísimas gracias Sara, me encantó el mensaje. Bueno, nada, te dejo ir ahora con Luca, que me contaste que se fue a pasear un ratito con los abuelos, así que te mandamos un saludito enorme y bueno, un saludito a todas las chicas que están del otro lado escuchándonos. Hasta luego Sara, un saludito, chao chao. SARA: Sí. Saluda a Chao.