Latest / El Mural del Alma / Episodio 72 - La vejez
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- Amigos, Qué bueno que estén en la sintonía nuestra y bienvenidos a un tiempo más de reflexiones con estilo propio aquí en el mural del alma. Un saludo para todos. Mi nombre David Fernando y quiera soy su anfitrión acompañándoles en un nuevo tiempo para reflexionar juntos. Gracias por seguirnos en Facebook y en YouTube, donde nos encuentran como el mural del alma, así mismo en todas las plataformas de distribución de podcast llaámese Spreaker, Desear, Spotify, Apple, Podcast, Google Podcast, Oudible, ih hort, que son las que tenemos ya dispuestas para que ustedes, en cualquier parte y de cualquier manera, disfruten de este contenido de antemano. Gracias por compartirlo con familiares, amigos. Siéntanse en la libertad de hacerlo, sus reproducciones nos permiten seguir adelante con este proyecto y no olviden que una vez al mes, los primeros días del mes, en alguno de esos primeros días de cada mes, pues estaremos subiendo a YouTube, sobre todo yo creo que Facebook también. Vamos a hacerle el Nintendo también por Facebook de presentarles un video podcast donde podrán verme a mí Y pues, bueno tener otra perspectiva y otro otra moda u otra forma de disfrutar de estos podcasts, de estos episodios. Bienvenidos. Bueno, seguimos poéticos en este tiempo, en esta reflexión y vamos a hablar de algo que pensamos o no pensamos prácticamente y es en la vejez. Pero resulta que pasa que este es un poema y como todo poema o como ha sido en estos episodios del mural, pues vamos a darle ese ambiente y esto dice así la vejez cuando la vejez ingrata, arrancan nuestros cabellos o va colocando en ellos de hilos de plata. Cuando la vista perdida vaga en vano por doquiera buscando la primavera aventurosa de la vida. Cuando el hombre, el fin su incierto rumbo, sigue y triste ve que tiene bajo su pie un hondo sepulcro abierto, Hay un instante, hija mía en que se pierde la calma y brota dentro del alma, la negra melancolía. Has visto en la tarde hermosa, cuando el sol se va ocultando, cómo la sombra luchando está con la luz dudosa y al moribundo. Destello del astro que desaparece el mundo entero parece más bello, mucho más bello, pues así el hombre distingue su sol, su luz, su esperanza entre una muerte que avanza y una vida que se extingue. Si un anciano doliente cruza por tu lado un día y descubres hija mía las arrugas de su frente, nunca con frases livianas muevas, el labio indiscreto, nunca faltes al respeto que se merecen sus canas. Crepúsculo de la vida es la cándida niñez y puesta de soy la vejez que va a la existencia, unida obediencia al destino que en empujarle se empeña. Cada anciano nos enseña nuestro inseguro camino, camino que sólo Dios nos traza. Pues si ignoramos, si de esos viejos marchamos a la par delante o en pos la mundanal arrogancia, fácilmente se derrumba y de la cuna a la tumba, es muy breve la distancia. El viejo tiene su pie junto a esta tumba sombría presta de amparo. Hija mía mira cuán débil se ve si hoy, con intento siniestro apoyo al viejo, negamos cuando en su edad nos veamos quién será báculo nuestro guau qué tremenda reflexión y momento también para pensar en algo que, como les dije al principio de este episodio, no pensamos. Y tiene que ver, pues, hombre con la vejez, porque cuando somos niños disfrutamos de esa niñez. Cuando somos adolescentes y bueno aún en la juventud, tenemos toda la fuerza, todo el vigor, toda la capacidad, pero la verdad sea dicha. Nosotros nos olvidamos por momentos de eso inevitable que nos va a tocar a todos. Estaba escuchando a alguien hace unos días decir y hablar sobre eso tan real que nos toca a todos como humanos. Nos vamos a morir tarde o temprano de forma programada? Y cuando yo digo de forma programada, me refiero a justamente cuando uno sabe que ya está uno anciano y ya sabe que ya los achaques vienen en cierta forma y en poca medida. Ojalá, porque eso es indicio de buena salud, no porque vengan enfermedades. Que uno dice no, pues dón de la vez no simplemente desgaste como por el desgaste físico. Pero aún así en medio de eso, pues hay robustez y hay fuerza. Ok, pero como quiera, todos vamos a morir tarde o temprano. Ninguno de los hombres, ninguno de nosotros familia, tiene la vida comprada. No sabemos, no, no nuestra fecha de nacimiento, pero ninguno conoce la fecha de su muerte. Entonces algo viene a mi mente y es el disfrutar. Cada día el escritor bíblico decía esto. Le decía a Dios, le decía al creador del universo, enséñame a contar mis días y que haya el corazón sabiduría. Cada día hay que disfrutarlo como si fuera el último, pasar tiempos de calidad en familia, pasarla bien con los amigos, con relaciones sanas, por supuesto, y vivir el día a día, vivir el sol, vivir la luna, vivir las estrellas, vivir el aire puro, disfrutar sí, bueno, el bullicio y la ciudad. Pero por qué no tener también un tiempo de desconexión, de disfrutar del campo, del cantar, de los pájaros, como detener esos tiempos de paz que casi siempre no tenemos. Por qué, quizás la rutina y otras circunstancias no nos lo permiten. Entonces disfrutemos cada día, vivamos cada día como si fuera el último, porque el mañana, el ayer ya pasó el hoy, pues bueno, nos pertenece y el mañana es incierto. Así que gente, disfrutemos el día a día de tal manera, de tal manera que cuando llegue la vejez podemos decir disfruté la vida. Sí, la disfruté. Hubo sus desavenencias, hubo sus cuestiones donde la pasé muy mal. Sufrí lloré, pero me supe levantar y aquí estoy porque ya llevo tantos años no de edades y de que se me envejeció el cabello, la cara a las arrugas. Todo no sino es un cúmulo de experiencia para compartir con los que nos van a suceder con la próxima generación, para que al menos ellos en medio de este mundo tan convulso donde bueno no se sabe qué va a pasar, porque por lo menos Estamos en un mundo cada vez más globalizado, estamos en un mundo más tecnológico, en un mundo donde la inteligencia artificial, pues está prácticamente entre nosotros. Pero en medio de todas esas cosas que están sucediendo y que van a suceder y que, ciertamente no sabemos, podamos dejar un legado, pero saben qué. El mayor legado que cada uno de nosotros le puede dejar a los que vengan después de nosotros y a cualquiera que nos oiga es que hay un Dios que nos ama Sí Juan tres dieciséis, hablo de la vila y hablo del Evangelio. Según San Juan, el capítulo tres versos dieciséis dice porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su único hijo para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna, que la gente se entere, que hay un Dios que les ama, que la gente se entera, que no importa cuán llenos de pecados somos nosotros, todos los seres humanos, con nuestros cochinos pecados, no importa. Él nos espera con brazos abiertos. Sí, dijo Jesús, al que a mí viene yo no le hecho fuera o sea, él no nos rechaza. Por el contrario, él nos quiere abrazar, pero él está esperando que nosotros nos acerquemos a él. Él siempre está. Él siempre está ahí cuando incluso lo consideramos lejos. Pero con todo y eso, Dios está ahí siempre siempre. Pero él quiere que nos acerquemos sin temor. Como dije en otro episodio del mural, sin protocolos, no es como que a lo buenas Dios está, no, él está siempre. Veinticuatro siete. Él está ahí para nosotros, pero hay que acercarnos a hacer qué monos, familia, amigos, acerquémonos a Dios, Y él se acercará a nosotros. Usted quiere tener cercanía con Dios, Usted quiere que Dios le ayude en todas las cosas que usted emprenda Acérquese no tenga miedo, no tenga confianza y fresco. No hay intermediarios, ni humanos ni de ninguna naturaleza. La Biblia dice porque hay un solo Dios y un solo mediador entre és y los hombres. Jesucristo hombre, así que él es la conexión directa con él de arriba, con el padre, con el padre de los cielos. Así que ahora hay una cosita. No esperemos a viejos para buscar de Dios, porque quién sabe si usted Dio y yo lleguemos allá a la vejez, qué rico sería y que Dios nos ayude para ello, para poder llegar a una vejez cuando los cabellos se vuelvan blancos, las arrugas llegan a nuestra cara y las fuerzas quizás mermen, no del todo, pero mermen un poquito. No esperemos allá, repito, no espere hasta que esté viejo, porque hay gente que dice no. Yo espero hasta que sea viejo. Déjeme en vivir mi vida, déjeme en ser feliz, porque es que la vida es una mi gente y sí comparto eso. La vida es una y hay que aprovecharla. Pero cuando se trata de, como dicen en Puerto Rico, de poner para Dios, hay que hacerlo pronto, pronto, buscar a Dios mientras lo podamos encontrar, llamarlo mientras él está presente. No esperemos a que estemos viejitos como decimos, y perdóneme lo digo con respeto, pero ya es prácticamente como parte de la jerga colombiana. Cuchitos viejos ancianos. Cuando la Tercera Edad nos llegue, no esperemos allá para buscar de Dios. Repito, no sabemos si lleguemos allá. Aprovechemos hoy hoy, ahora ese momento para buscar de Dios y para dejarlo ser nuestro amigo. Yo no ley un hablar de religión aquí en el mural de la de ninguna manera eso dejémosle a personas que son como como capos en la materia. Si se me permite usar esa expresión, yo, como le he dicho en muchos episodios, yo le presento a Dios de una forma diferente. No espere a viejo, no hágalo ahora, no le dé pena, tranquilo, sin pena, sin vergüenza alguna. No, no no muéstrese tal cual es sin máscaras, porque Dios nos conoce y sabes qué es lo bonito que él nos recibe. Tal como somos, él nos va puliendo perfeccionando, así como el carpintero va puliendo y perfeccionando su obra de madera hasta que sea perfecta, o como el alfarero que tiene que quebrar el barro una y otra y otra vez, hasta que haga la mejor y más excelente vasija tranquilo fresco que la perfección no la vamos a lograr aquí en la Tierra, vamos a un camino de perfección que se culminará en la eternidad. Sí, así que nos es engañar de que no la perfección, hay que alcanzarla aquí en la Tierra. No. No. No? No? No? Por qué? Porque mientras estemos en esta carnita, mientras estemos en este estuche llamado cuerpo humano, somos falibles, lo digo otra vez, somos falires, fallamos y vamos a fallar Y cuando usted abrace a Dios, usted va a seguir fallando. Sí, por qué, porque es que somos así, somos humanos. Yo fallo mucho, mucho, yo cometo mil y uno errores. Pero la buena noticia es que, como dice la Biblia, si siete veces cae el justo, Dios lo levanta fácil. Él no es como a nosotros. Nosotros juzgamos al que cae. Nosotros juzgamos al que cometió un delito. Nosotros juzgamos a que cometió un pecado banal, una cosa impresionante y nos creemos jueces sin haber ido a una escuela de derecho o una cosa así. Dios no es como nosotros. Él hace borrón y cuenta nueva. Él borra Cassette y simplemente nos dice yo ni me acuerdo de tus fallas, porque dice la Biblia que él toma nuestros pecados y los echa al fondo del mar para nunca más acordarse de ellos. Ahora esto no es licencia para seguir en la briega de pecar no simplemente, pues mermar a la mínima expresión, la intención de falla humana y pues vivir una vida correcta. Vivamos primero que todo, cuando lleguemos a la vejez y Dios nos lo permite una vez donde podamos decir tuve grata experiencia y la quiero compartir y quiero dejar principios y valores a los que vienen después de mí. Y segundo, no esperemos a viejos para buscar de Dios. Simplemente hagámoslo pronto, lo más pronto posible. No se va a arrepentir mi nombre David Fernando, que era bonito momento y momento maravilloso de reflexionar. Pero vienen más así que los espero en el próximo episodio para seguir escribiendo juntos aquí en el mural del alma. Gracias por estar conmigo en esta reflexión