Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 237 | Dar poco y sin embargo darlo todo.
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- Hicimos cuarenta y siete maratónicas. Si no estoy mal, si mal, no recuerdo cuarenta y siete maratónicas de chistes. Quizás si tú bueno es contemporáneo mío o bueno tienes determinada te acuerdas que yo me subía al trasmóvil de RCN en la radio a contar chistes y recorría las principales calles de las diferentes ciudades de Colombia de pronto que me está escuchando en alguna oportunidad. Me vio montado en mi transmóvil recolectando donaciones para fundaciones. Detrás de nosotros iba a un camión que además recolectaba a mercados no perecederos, ropa en buen estado hasta materiales de construcción. Recolectábamos bueno. Yo recuerdo la generosidad del colombiano. Recuerdo a muchas personas que fueron generosas en esas cuarenta y siete maratónicas de chistes se llamaban treinta horas de humor y amor. Recibimos y ayudamos a muchas fundaciones aquí en Bocaramanga, damnificados por la catástrofe de cuando se desbordó del río de Oro en Girón. Recuerdo unos viejitos que iban a echar a la calle en Cali, a los que pudimos ayudarles para la compra de su casa, un hogar de niños especiales en neiva. Trabajamos con unas monjitas en Cúcuta. En fin hubo alcaldes aparecieron los políticos y cada uno, pues traía su doración. Pero te quiero contar cuál fue la más grande donación de todas esas. Cuarenta y siete maratónicas eran más o menos las cinco de la tarde. Yo iba por la carrera treinta y tres de Bucaramanga, justo frente al club Unión el Gordo Wilson Becerra por aquellos días mi manager y además era el productor de las maratónicas ordena parar la caravana. Alguien iba a dar una donación, pues no apareció el gran empresario. No fue la señora de sus mercedes que se bajó a traer una donación, ni mucho menos fue el alcalde y su comitiva con sus escoltas era un hombre con parálisis corporal. Llevaba una especie de forceps en sus piernas y unas es que no sé si eran muletas, bueno entre muletas y bastones, y eso le dificultaba mucho su desplazamiento. Yo recuerdo que desde lo alto del trasmóvil, el d RCN oí venir despacio, muy despacio para la caravana y tan veloz como él podía desplazarse. Fueron alrededor de unos nueve minutos los más largos de nuestra agitada vida en aquella maratónica para ver aquel hombre cuadrapléjico que prácticamente paralizó la carrera treinta y tres, pasándosela de lado a lado para entregarme una bolsa, Sí, una pequeña bolsa, donde él había estado echando las monedas que le daban por cuidar carros. Yo recuerdo que tenía una pequeña gorrita blanca y una camiseta azul. Parece que la alcaldía de aquellos días tenía un programa para ese tipo de personas que consistían que pudieran recolectar moneditas de la gente mientras ellos cuidaban o les daban un papelito en los estacionamientos sobre la carrera treinta y tres. Me dijo que eso era todo lo que había producido ese día. Yo hubiera podido decirle no, no, no, pero no es necesario que me lo des pero la verdad. Yo no podía negarle la oportunidad de ser bendecido. La Biblia dice que la bendición está es en dar, no en recibir. Pero además, si le hubiera dicho que no me diera ese dinero, yo mismo había menoscabado su capacidad de bendecir a otras personas. No sé si me dago a entender era tratarlo como menos. Así que recuerdo que cogí la bolsita, yo echaba, yo depositaba las monedas y los billetes en una urna que estaba sellada por una entidad fiscal, por un notario. Esa urna se habría después de las treinta horas de chistes y se contaba el dinero. Se consignaba en una fiducia para que la fundación reclamara y tuviera ese dinero. Yo recuerdo que eché eche las moneditas y los billetitos que había no eran mucho el dinero, pero representaba para esa persona su modus viviendas, su diario, y, sin embargo, quiso donarlo. Esa fue una gran lección para mi vida. Bueno, en segunda de essamó el capítulo veinticuatro. Versículo veinticuatro, el mismo David Rey David decía no ofreceré al señor Vídeo sacrificios que no me cueste nada. O sea, David muestra que cada vez que tengamos que dar demos y ojalá nos cueste mucho dar. Así que este podcast viene para decirte no te avergüences cuando des poco, si estás dando todo lo que puedes. En Lucas veintiuno yo recuerdo una canción no de muy joven. Aprendí en la Iglesia Lucas veintiuno del verso dos al cuatro. Ah Ya encontramos la palabra de Dios, de una viuda, que Dios lo que tenía, todo lo dio. Lo digo para el señor Bueno. Voy a arruinar los podcasts porque últimamente me da por cantar pero yo aprendí que el Lucas veintiuno versículos del uno al cuatro se cuenta la historia de la viuda que dice dice así versículo número uno dice Jesús Se de tú a observar y vio a los ricos que echaban sus ofrendas en las alcancías del templo. También vio a una viuda pobre que echaba dos monedas de poco valor. Les aseguro dijo que esta viuda pobre ha echado más que todos los demás. Todos ellos dieron sus ofrendas de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, hecho todo lo que tenía para su sustento. Mira esa hermosa historia que está en el Evangelio, según San Lucas, que Jesús hace alegoría, hace contando, diciendo, sobresaliendo, sobre resaltando la actitud que tuvo esa viuda, que solo tenía dos moneditas pero fue lo que quiso dar. Esa clase de héroes los ve uno en medio de la sociedad. Cuando, por ejemplo, un hijo dice mi papá tuvo un humilde trabajo, casi no le alcanza, no alcanzaba la plata, pero me pagó la universidad aún a pesar de que él mismo casi no sabía leer. Es un héroe que no tenía mucho, pero dio todo lo que tenía. Gente que cuenta la historia, dice mi mamá me sacó adelante con lo que ganaba en su pequeña tiendita. No le sobraba, siempre le faltaba, pero con todo lo que tenía me hizo profesional. O unos padres que dicen mi hijo trabaja y nos mantienen la ancianidad. No nos da mucho, pero nos da todo lo que puede da. Siempre da. Puede que te quedes con las manos vacías, pero seguro que te vas a quedar con el corazón. Lleno a mi amigo donde quiera que se encuentre. Querido amigo, nunca olvidaré la donación que nos diste. Dios te bendiga cada tanto oro por ti para que Dios te traiga prosperidad, que tengan un lindo día,