Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Catemaco Prohibido: La Verdadera Historia De Su Brujería - Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Llegué a Catemaco una
- 0:15mañana de nubes bajas, con el maletero ligero y demasiadas preguntas.
- 0:21Desde niño había escuchado, en sobremesas familiares y estaciones de autobús,
- 0:26historias que parecían exageraciones, brujos que curaban sustos, curanderos que
- 0:32levantaban a enfermos cuando los médicos ya no sabían qué hacer,
- 0:36amarres que devolvían novias y trabajos. Me prometí venir algún
- 0:41día y cuando la ciudad me quedó chica y el
- 0:43insomnio empezó a ganarme la pelea, compré un boleto rumbo
- 0:48a este pueblo de Veracruz, que decían, vive con un
- 0:51pie en la iglesia y el otro en el monte.
- 0:55Lo primero que vi al bajar del camión fue el
- 0:57brillo del lago, una plancha inmensa de agua oscura rodeada
- 1:01de cerros que parecen guardianes inclinados, el aire era distinto,
- 1:06una mezcla húmeda de vegetación, humo de comales y algo
- 1:10a lo que no supe ponerle nombre. Tomé la calle principal,
- 1:14empedrada y dispareja, con fachadas de colores deslavados y portales sombreados,
- 1:19donde la gente vende agua de tepache, pan de elote
- 1:23y limpias rápidas y efectivas. A cada cuadra, un contraste,
- 1:29una capilla blanca con campana pequeña, junto a una tienda
- 1:33esotérica rebosante de velas, frascos con líquidos verdosos, saumadores y
- 1:38figuras que reconocía medias. San Miguel al lado de la
- 1:42Santa Muerte, San Benito compartiendo estante con un búho de obsidiana.
- 1:47En el mercado, entre las fondas donde hierve el mole
- 1:51de pescado, se despliegan puestos de hierbas frescas, ruda, albahaca, pirul,
- 1:57epazote de zorrillo. Las yerberas, mujeres de trenzas largas y
- 2:02manos curtidas, acomodan atados de plantas como quien prepara una
- 2:07farmacia silenciosa. Me dijeron que Catemaco se hizo capital de
- 2:12la brujería sin proponérselo, por la confluencia testaruda de historias
- 2:16y caminos. Aquí, contaban, la tradición indígena sobrevivió en las
- 2:22orillas del lago y se mezcló con la catequesis que
- 2:25trajeron los frailes, y a esa mezcla se sumaron con
- 2:28el tiempo, rezos y prácticas afrocaribeñas que subieron por la costa, tambores, cantos,
- 2:35espíritus invocados con nombres que no aparecen en los catecismos.
- 2:40En una misma casa se rezan rosarios y se encienden
- 2:44velas negras, nadie lo ve como contradicción, sino como dos
- 2:48herramientas para un mismo fin, enderezar lo chueco, defenderse de
- 2:52lo invisible, doblar la suerte cuando no obedece. Conseguí cuarto
- 2:59en una posada de balcones de hierro, frente a un
- 3:02parque donde los niños corretean hasta tarde, la dueña, una
- 3:06mujer de ojos despiertos, me miró con la certeza de
- 3:09quien ha recibido a demasiados curiosos.« Viene por lo de
- 3:14los brujos», dijo, sin signo de interrogación. Le pregunté por
- 3:19una recomendación y me dio un nombre y una advertencia,«
- 3:22Aquí hay de todo». Magia blanca para abrir caminos, roja
- 3:27para el amor y negra para lo que nadie confiesa.
- 3:32Pida bien lo que pida, porque todo se cobra. Esa
- 3:37tarde caminé a la orilla del lago y vi lanchas
- 3:40con letreros pintados a mano, recorridos a las islas, paseo
- 3:44con aves, limpias en el agua. Los lancheros hablan sin
- 3:48bajar la voz del brujo mayor, el título parece pasar
- 3:52de mano con más política que misterio, y de otros
- 3:55que trabajan sin pendones ni entrevistas, en cuartos donde el
- 3:59calor no perdona. Empecé a dividir, mentalmente, lo que en
- 4:05los folletos llamaban los tres caminos. La magia blanca, me
- 4:10explicaron luego, se usa para protección y limpieza, baños con hierbas,
- 4:15velaciones con velas claras, sal bendita y oraciones que, curiosamente,
- 4:20suenan igual que las de mi abuela. La magia roja
- 4:24atiende el amor y la carne, polvos y perfumes, moños rojos,
- 4:29miel con nombres escritos, fotografías enfrentadas, promesas que se amarran
- 4:34con listones. Y la magia negra, murmurada con recelo, sirve
- 4:39para dañar, dominar, cerrar caminos ajenos, velas invertidas, tierra de panteón,
- 4:45agujas calientes clavadas en muñecos y trabajos enterrados en macetas.
- 4:51Esa casi no se pide en voz alta, me diría
- 4:54alguien después, pero es la que más se paga. Conseguí
- 5:00un guía local al segundo día, no por excursión turística
- 5:03sino por insistencia, se llamaba Julián, un hombre delgado de
- 5:07piel curtida, que conocía a todos por nombre o por apodo,
- 5:11caminaba sin prisa, con sombrero gastado y una sonrisa que
- 5:16aparecía solo cuando hablaba del lago. Me llevó a calles
- 5:20menos transitadas, a tiendas donde se vende cascarilla, aceite de dominio,
- 5:25velas en forma de corazón y a un taller donde
- 5:28un hombre molía resinas en un metate de piedra. A
- 5:33cada paso, Julián soltaba historias como cuentas de Rosario. La negra, joven,
- 5:40no crea que es puro cuento para espantar foráneos. Se
- 5:44usa para separar matrimonios, para arruinar negocios, para tumbar a
- 5:49quien le estorba a otro, a veces alcanza con una
- 5:52foto y un mechón de pelo, a veces piden algo
- 5:55de la casa, tierra de la entrada, un objeto que
- 5:59toquen todos los días, si no tienen acceso, hacen el
- 6:02entierro aquí y se lo llevan hacia el monte, lo
- 6:05que importa es nombrar bien, dirigir la flecha. Le pedí
- 6:11ejemplos y señaló sin apuntar a nadie, ese puesto, hace años,
- 6:16amanecía con gusanos en la comida aunque cocinaran al momento,
- 6:19el vecino, que vendía lo mismo, contrató un trabajo para
- 6:24echarlos abajo. Allá, el de los lentes, un socio le
- 6:29cerró la suerte y se le vino a pique la camioneta,
- 6:32el crédito, la salud. La familia de la esquina estuvo
- 6:37meses sin hablarse, como si cada palabra oliera mal, todo
- 6:41se les arregló cuando desenterraron un bulto de tela y
- 6:44clavos de la maceta de la entrada. Lo dijo sin
- 6:48tono de escándalo, como quien enumera noticias del tiempo, aquí llueve,
- 6:53allá sopla viento, en esta casa encargaron un daño. En
- 6:59el malecón vi un letrero que ofrecía consultas, trabajos urgentes,
- 7:03retiro de mal puesto, Julián me explicó el tráfico discreto
- 7:07de clientes que llegan al amanecer para no cruzarse miradas,
- 7:12mujeres que sospechan de rivales, hombres que sienten la empresa trabajada,
- 7:17familias asustadas por ruidos que los perros si escuchan. Me
- 7:22llamó la atención la mezcla constante con lo católico, en
- 7:25los altares, vi varios, confluyen San Benito, San Miguel, Jesús
- 7:30de Nazaret con la frente abierta y a sus pies,
- 7:33platos con monedas, licor en vasos, cigarros prendidos u ofrendas
- 7:38que se apagan solas. Aquí uno reza y paga, dijo Julián,
- 7:43la blanca y la roja piden compromiso, la negra exige
- 7:47algo más, y la gente lo da cuando el miedo aprieta.
- 7:52En la plaza principal, un hombre vendía collares de semillas
- 7:56negras y rojas para que no le agarren el nombre
- 7:59y otro ofrecía baños de florecimiento garantizados. Me senté en
- 8:05una banca a ordenar notas y sentí por primera vez
- 8:08que el pueblo respira a un ritmo paralelo lo que
- 8:12se ve y lo que se insinúa. Catemaco vive de
- 8:15cara al turismo, pero sus asuntos más serios se negocian
- 8:19a media voz, con recados que no llevan papel. A
- 8:23la hora en que el sol baja, el lago se
- 8:26vuelve espejo y en ese espejo, cualquiera puede imaginar lo
- 8:30que no quiere nombrar. Esa noche, de regreso a la posada,
- 8:35la dueña me presentó a un hombre que dijo, podría
- 8:39llevarme hasta donde no van los paseos, se llamaba Tomás,
- 8:43tendría unos cincuenta, manos anchas y mirada que no esquivaba.
- 8:48Tomás me explicó sin adornos que los brujos más viejos
- 8:52ya no atienden en locales con letrero ni dan entrevistas,
- 8:55trabajan lejos, en terrazas con piedra volcánica o en cuevas
- 8:59donde el aire no circula, porque allá abajo las palabras
- 9:03pesan más. No pronunció nombres, pero dejó caer una frase
- 9:08que me dejó frío, los de antes no hacen trabajos,
- 9:12hacen pactos, y hay nombres que aquí no se dicen,
- 9:15no por respeto a la iglesia, sino por prudencia. Me
- 9:19propuso un recorrido al amanecer, bordeando el lago, para mostrarme
- 9:23donde se encienden las velas que no deben verse. Acepté
- 9:29sin pensar, y en mi cuarto con la ventana abierta
- 9:32al murmullo del parque, revisé la libreta, fechas, rutas, tiendas
- 9:37y voces, me descubrí escribiendo las tres palabras que había
- 9:41escuchado repetir todo el día, blanca, roja y negra, y
- 9:45sentí que por debajo del mapa turístico, había otro dibujado
- 9:50con hilos invisibles, el de quienes curan, el de quienes desean,
- 9:54y el de quienes mandan el daño como si fuera
- 9:57una carta certificada. Apagué la luz tarde, con el lago
- 10:01metiéndose por la ventana y con la intriga clavada en
- 10:05el estómago, que se negocia en esas cuevas, que se
- 10:08promete a cambio de obediencia, que voz debajo del agua,¿
- 10:12escucha de veras quien pronuncia un nombre completo frente a
- 10:15una vela negra? Tomás me llevó al día siguiente por
- 10:20una callejuela empinada que bordeaba el lago, aún era temprano,
- 10:25pero el aire ya estaba pesado, cargado de humedad y
- 10:28del aroma acopal que salía de las casas. Nos detuvimos
- 10:32frente a una vivienda pequeña, con paredes de adobe pintadas
- 10:36de un rojo desgastado. La puerta estaba abierta y adentro
- 10:40no había luz eléctrica, apenas la claridad que entraba por
- 10:44una ventana alta que iluminaba un pasillo estrecho lleno de frascos,
- 10:49hierbas colgadas y velas derretidas sobre muebles de madera vieja.
- 10:54En el fondo, sentado en un banco, estaba el hombre
- 10:57que Tomás llamó simplemente el Maestro. Era un anciano de
- 11:03piel curtida, con arrugas profundas que parecían grietas marcadas por
- 11:08los años, llevaba una camisa blanca sin botones en el cuello,
- 11:12y un sombrero de palma que dejaba ver mechones de
- 11:15cabello gris. Su mirada era tan penetrante que sentí que
- 11:20evitaba parpadear, me saludó con un gesto de la mano,
- 11:24sin levantarse, y me indicó que me sentara en una
- 11:27banca junto a la puerta. Hablaba poco, con voz grave,
- 11:31y no me preguntó mi nombre, parecía saber que yo
- 11:35no venía por consulta, sino por curiosidad, Tomás me dijo
- 11:39que observara en silencio, que no interrumpiera. El interior de
- 11:45la casa estaba lleno de altares, había mesas cubiertas con
- 11:49manteles rojos y negros, veladoras de todos tamaños, botellas de alcohol,
- 11:54vasos con agua turbia y figuras religiosas tapadas con telas
- 11:58del mismo color. Reconocí a San Benito, San Miguel y
- 12:03a Jesús crucificado, pero también había estatuillas que no identifiqué,
- 12:08rostros sin facciones, animales de barro con ojos incrustados, cruces
- 12:13hechas con ramas atadas con listones rojos. El olor era
- 12:18una mezcla espesa de hierbas secas, humo de resina y
- 12:21algo metálico que recordaba a sangre fresca. El brujo habló
- 12:27mientras ordenaba sus cosas, explicó que la magia negra no
- 12:31era un juego de velas, como muchos turistas creen, es compromiso, dijo,
- 12:37colocando sobre la mesa una bolsa de tela negra. Para
- 12:41hacer daño de verdad hay que entregar algo de uno mismo, fuerza, tiempo, fe,
- 12:47y para llegarle a la persona, hay que conocerla. nada
- 12:51funciona sin su nombre completo y sin algo que le pertenezca,
- 12:55el cabello es fuerte, las fotos son llaves, y la
- 12:59ropa guardada conserva el olor, eso abre camino, mientras hablaba,
- 13:03sacó de la bolsa mechones de cabello envueltos en papel periódico,
- 13:08fotografías dobladas y un pedazo de camisa. Una mujer esperaba
- 13:14de pie junto a la puerta, nerviosa, mirando al suelo.
- 13:18Tomás me susurró que ella había venido a pedir justicia.
- 13:22Su ex socio le robó dinero y desapareció, y ella
- 13:26quería que se arruinara como él la había arruinado. El
- 13:29brujo no la miraba, trabajaba en silencio, con movimientos seguros.
- 13:35Colocó una vela negra en el centro de un plato
- 13:38de barro y la prendió con un cerillo de madera,
- 13:41luego tomó un frasco de vidrio con agua oscura que
- 13:43según Tomás, provenía del lago en luna llena. Vertió un
- 13:48poco alrededor de la vela formando un círculo y con
- 13:52una cuchara de hueso esparció tierra de panteón para cerrar
- 13:56su suerte, murmuró. Los rezos empezaron en voz baja, en
- 14:02español primero y luego en náhuatl, un susurro que hacía
- 14:06eco en la habitación, tomó la camisa del hombre, la
- 14:09dobló varias veces y la colocó sobre el plato. Encima
- 14:13puso el mechón de cabello y la foto, que atravesó
- 14:16con un alfiler. Después sacó un pequeño recipiente con sangre
- 14:21de gallina, que vertió en gotas sobre la tela mientras
- 14:24recitaba palabras que no entendí, y la mujer cerró los
- 14:28ojos temblando. El sonido de tambores llenó el cuarto de repente,
- 14:34busqué el origen y vi un viejo grabador en una esquina,
- 14:38reproduciendo un tamborileo constante que parecía marcar el ritmo de
- 14:42los rezos. El brujo movía los labios sin cesar, con
- 14:46una concentración que imponía respeto. Me fijé en los santos
- 14:50cubiertos con telas rojas, todos los rostros estaban tapados, como
- 14:55si no debieran ver lo que sucedía, y el aire
- 14:58estaba tan denso que parecía que el humo se pegaba
- 15:01a la piel. El ritual continuó con más elementos, el
- 15:07brujo sopló alcohol sobre la llama, que se alzó de golpe,
- 15:10iluminando el cuarto con un destello anaranjado, tomó el paquete
- 15:15de tela y lo ató con un listón negro, sellándolo
- 15:18con cera derretida. Lo colocó dentro de una caja de madera,
- 15:23donde ya había otros paquetes similares. Cuando terminó, miró a
- 15:28la mujer y le dijo que el trabajo estaba hecho,
- 15:31que lo enterraría esa misma noche en un lugar donde
- 15:34nadie lo encontraría. Vas a sentir que lo que él
- 15:37te hizo se regresa, no va a ser inmediato, pero
- 15:41va a dolerle. Lo importante es que no tengas miedo,
- 15:45y lo que pediste ya se movió. La mujer asintió
- 15:50en silencio, dejó dinero doblado en un pañuelo sobre la
- 15:53mesa y salió sin mirar atrás. El brujo apagó la
- 15:57vela y me miró por primera vez desde que empecé
- 16:00a observar. Su mirada me atravesó como si me leyera.«
- 16:04Todos los que vienen aquí pagan algo», dijo,« algunos con dinero,
- 16:09otros con tiempo de su vida». Tú no pediste nada,
- 16:13pero lo que viste ya te acompañó, acuérdate, todo lo
- 16:17que pides en negro se cumple, pero también cobra. Sentí
- 16:22un escalofrío que me recorrió la espalda, no había mencionado
- 16:26nada de mí, no había hecho preguntas, pero había algo
- 16:30en su tono que me hizo sentir expuesto. Miró a
- 16:34Tomás y le dijo que me llevara a ver el
- 16:36cerro donde entierran, pero que esa noche no, porque el
- 16:40aire estaba inquieto. Me levanté sin palabras, intentando no mostrar
- 16:45el nerviosismo que me invadía. Mientras salíamos, escuché cómo apagaba
- 16:50el grabador y sus rezos seguían en susurros, como si
- 16:53hablara con alguien invisible. El contraste con la luz del
- 16:59exterior fue cegador, caminé en silencio detrás de Tomás, que
- 17:03no parecía sorprendido, y la verdad, yo no dejaba de
- 17:07pensar en los santos cubiertos y en la caja llena
- 17:10de paquetes atados. Sentía un peso en el pecho, una
- 17:14sensación de que había visto más de lo que debía.
- 17:18Tomás me dijo que el maestro sabía cosas de cualquiera
- 17:21con sólo mirarlo, que a veces ni siquiera necesitaba que
- 17:25le llevaran objetos para saber a quién atacar. Es viejo,
- 17:30pero los de su nivel ya no necesitan preguntar, ellos
- 17:33lo ven. Esa frase me acompañó todo el camino de
- 17:38regreso a la posada. Esa noche cuando me acosté, sentí
- 17:42que su mirada seguía clavada en mí, como si hubiera
- 17:45dejado una marca que no se quita con sueño ni
- 17:48con distancia. Empecé a preguntar con cuidado. Tomás me aconsejó
- 17:55no grabar ni insistir con apellidos. Aquí se habla bajo, dijo,
- 18:00el que cuenta, recuerda, y el que recuerda, despierta lo
- 18:05que ya se calmó, aún así, en dos días reuní
- 18:08voces suficientes para entender que en Catemaco, la magia negra
- 18:12no es una leyenda de mercado, sino una infraestructura invisible
- 18:16que se activa con encargos, favores y deudas. El primero
- 18:22en hablar fue don Mauro, dueño de un puesto de
- 18:25abarrote cerca del malecón, tenía los hombros caídos y las
- 18:29manos manchadas de yodo, me recibió detrás del mostrador, entre
- 18:33costales de azúcar y garrafones de agua. Me contó que
- 18:38hace un año, discutió con su socio por un préstamo
- 18:41que nunca llegó, le dije ratero y no debí, confesó,
- 18:45a la semana me dobló un dolor aquí, y se
- 18:48tocó debajo de las costillas. Los síntomas se acumularon como cuentas,
- 18:54náuseas sin fiebre, cansancio que no cedía con el sueño,
- 18:58un sabor metálico en la boca y un temblor fino
- 19:01en las manos. Fue a dos clínicas, le hicieron análisis, ultrasonido, electrocardiograma,
- 19:08pero todo bien le decían, no tiene nada, pero don
- 19:12Mauro se secaba frente al espejo. Una madrugada, el perro
- 19:18de la casa ladró hacia la bodega, salieron con lámparas,
- 19:22la tierra del piso estaba removida, dijo señalando hacia atrás
- 19:26del mostrador. Llamó a un curandero de confianza, un hombre
- 19:31que no hace entrevistas ni tiene letrero, llegó con un saumerio,
- 19:35agua bendita y una varilla, marcó en el suelo y
- 19:38pidió pala. A 20 centímetros apareció un paquete amarrado, tela negra empapada,
- 19:45agujas torcidas, un pedazo de fotografía recortado a la altura
- 19:49de la boca, clavos oxidados envueltos en cabellos. El curandero
- 19:55no dejó que nadie tocara nada, lo metió en un
- 19:58bote con sal y alcohol, rezó en voz baja y
- 20:01se lo llevó. Eso es un entierro me explicó don Mauro,
- 20:05me había encerrado el cuerpo, pero desde que sacaron ese bulto,
- 20:09el dolor bajó como si lo apagas con llave, pero
- 20:12la tienda todavía se me enfría a veces, como si
- 20:16alguien estuviera parado en la puerta. Quise saber cómo funcionan
- 20:21esos trabajos, y las respuestas se parecían aunque vinieran de
- 20:25bocas distintas, se prepara un muñeco de barro o de tela,
- 20:30con la forma de la persona, dentro se colocan tierra
- 20:33de panteón, restos de vela negra, alfileres, trozos de ropa
- 20:38o cabellos, se escriben nombres completos, fechas, a veces una
- 20:43firma calcada de documentos. El encargo se entierra, en un cementerio,
- 20:48donde nadie mire, en la maceta de la entrada, bajo
- 20:52una barda recién hecha, o en el piso de la bodega,
- 20:55donde el afectado pisa todos los días. Lo amarran con rezos,
- 21:01dijo don Mauro, mirando sus dedos, y el amarre jalonea
- 21:05hasta que uno revienta por donde está más flaco. El
- 21:10segundo caso me alcanzó al atardecer, en una casa con
- 21:14patio de tierra y un almendro al centro, doña Rebeca
- 21:17me dio café en un jarro y habló con pausas,
- 21:20como si tuviera que masticar recuerdos, su voz no sonaba
- 21:24a chisme, sonaba a sobreviviente. Mi hermana dejó a un
- 21:28hombre que la golpeaba me contó, y él dijo que
- 21:31se iba a vengar, como Dios manda. No fue a
- 21:35la policía, fue a un brujo, aquí mismo en este pueblo,
- 21:39a la semana la familia entera comenzó a descomponerse. El padre,
- 21:45que siempre fue chistoso, se volvió osco, la madre lloraba
- 21:49sin saber por qué, pero entre hermanas se dijeron cosas
- 21:52que nunca habían dicho, y en la mesa del comedor
- 21:56las cucharas chocaban. Yo le tenía miedo a mi propia gente,
- 22:00dijo Rebeca, apretando el jarro. Era como si en la
- 22:04casa viviera otra cosa, que nos hablaba a través de
- 22:07nosotros mismos. Llamaron a una señora del barrio que sabe
- 22:13mirar con huevo, el primero se puso negro por dentro,
- 22:17con hilos como telarañas, entonces buscaron en macetas, debajo del fregadero,
- 22:22en las rendijas de la puerta, pero nada. La señora
- 22:27pidió silencio y caminó hacia la calle, se agachó frente
- 22:30al medidor de luz y empezó a escarbar con una cuchara,
- 22:33a los pocos minutos, dio con un paquetito envuelto en
- 22:37plástico y atado con listón rojo, dentro, sal negra, alfileres,
- 22:43papeles con los nombres de la familia, un corazón dibujado
- 22:46con tinta y atravesado por clavos. Cuando lo sacaron, respiramos,
- 22:52como si hubiéramos salido de una alberca, dijo Rebeca, pero
- 22:56el miedo tardó en irse, todavía no comemos todos juntos
- 23:00sin mirar las puertas. Mientras hilaba testimonios, entendí que localizar
- 23:07a la persona es un arte preciso, los brujos piden
- 23:10fotografías recientes, ropa de uso diario, hasta polvo de la casa,
- 23:15porque la casa también tiene nombre, me dijo uno. Los
- 23:19muñecos sirven de mapa, se les cosen bocas para callar,
- 23:23se les atan manos para trabar trámites, se les entierran
- 23:27agujas en articulaciones para dolencias que rebotan de doctor en doctor.
- 23:33El rezar no es improvisado, a medianoche o en el
- 23:36cambio de luna, se pronuncian oraciones antiguas en español y
- 23:40en lengua, se invocan santos de cara cubierta y entidades
- 23:44a las que sólo se nombra una vez. El entierro
- 23:48corona el proceso, si pisa encima, le entra, si duerme encima,
- 23:53se le mete, me resumió un muchacho que ayudó a
- 23:56excavar un piso para liberar a su tío. Al caminar
- 24:01por Catemaco, la superficie luce alegre y frontal, en cada
- 24:05esquina hay anuncios de limpias, baños de florecimiento, amarres garantizados,
- 24:11estanterías de colores y botellas con etiquetas brillantes, abre caminos,
- 24:17miel de amor, domina todo. Hay brujos con turno y
- 24:21sala de espera, fotos con artistas, diplomas en portarretratos, listas
- 24:27de precios. Esa es la parte que se deja ver,
- 24:31pero lo negro se atiende en discreción, patio sin letrero,
- 24:35cuartos con la luz justa, cuevas donde nadie pasa salvo
- 24:38a propósito. Nadie te da recibo por un entierro ni
- 24:43pone su nombre completo en una vela invertida. El dinero
- 24:47viaja doblado, en pañuelos con olor a perfume, y las
- 24:51instrucciones llegan por recados, venga solo, traiga la foto, no
- 24:56coma antes, no diga su nombre hasta que yo lo pida,
- 24:59y siempre después de la transacción, la misma advertencia, no
- 25:04mire para atrás al salir. No todas las voces contaron
- 25:09finales felices. Un joven lanchero me dijo que su tío
- 25:14se enfermó y mejoró tras desenterrar un trabajo, pero quedó
- 25:17con una sombra en el sueño. Todas las noches sueña
- 25:21que alguien lo llama desde el lago. Una mujer del
- 25:24mercado me confesó que pagó para separar a su marido
- 25:27de otra y lo logró, pero el hombre regresó sin risa,
- 25:31como si un hilo invisible le jalara la nuca hacia
- 25:34el piso. y escuché, en más de una boca, la
- 25:38frase que se hace ley en estas calles, la negra cumple,
- 25:42pero cobra. Cuando cayó la noche del tercer día, me
- 25:48senté en el malecón con mi libreta, el lago parecía
- 25:52una lámina de obsidiana que reflejaba pocas estrellas, al otro lado,
- 25:56las islas eran sombras inmóviles. Recordé al brujo de la
- 26:01Casa Roja, la caja con paquetes sellados, los santos tapados
- 26:05con telas, los tambores en un grabador viejo, y ese
- 26:09olor que ya reconocía, mezcla de hierbas y algo metálico.
- 26:14Pensé en don Mauro y en la cucharada de tierra
- 26:17removida bajo el medidor, en Rebeca, en ese miedo sin
- 26:21rostro que se sienta en medio de una familia y
- 26:23la hace hablar con voces prestadas. comprendí que lo que
- 26:28para el visitante es folclor, para el que vive aquí
- 26:31es clima, una presión constante que obliga a medir palabras
- 26:35y cerrar ciclos con más que con disculpas. Esa noche
- 26:40dormí mal, tuve una pesadilla tan nítida que me desperté jadeando.
- 26:45Caminaba solo por un sendero bordeado de velas negras que
- 26:49se apagaban a mi paso. Al fondo, una caja enterrada temblaba,
- 26:54como si algo adentro quisiera salir. Me incliné para leer
- 26:57el papel pegado a la tapa y reconocí mi nombre
- 27:00completo escrito con tinta corrida. Desperté con el corazón a
- 27:05golpes y un gusto a hierro en la lengua, en
- 27:08el cuarto, la oscuridad parecía más pesada que otras noches.
- 27:13Abrí la ventana para que entrara el ruido del parque,
- 27:17pero el parque dormía, durante un momento juré oír, detrás
- 27:21de la posada, un murmullo profundo, sostenido, como rezos dichos
- 27:26de espaldas. Me quedé sentado en la orilla de la cama,
- 27:30con la libreta abierta y la sensación imposible de sacudirme,
- 27:34de que algún ojo viejo sabía que yo estaba ahí,
- 27:37preguntando lo que no se pregunta, deshilando hilos que quizás
- 27:41nadie me invitó a tocar. Tomás llegó antes del alba
- 27:47y golpeó dos veces la puerta de la posada, no
- 27:50hizo falta hablar, traía la prisa de quien sabe que
- 27:53el tiempo se mide en sombras, caminamos bordeando el malecón
- 27:58con el lago todavía oscuro, tomamos una vereda de piedra
- 28:01húmeda que subía entre vejucos y troncos curvados. El camino
- 28:06se estrechó hasta que nos obligó a pasar de lado,
- 28:09no encienda luz me susurró, pues aquí los ojos sobran.
- 28:14El olor a tierra mojada y resina se volvió más
- 28:17fuerte cuanto más avanzábamos, al fin, entre dos rocas grandes,
- 28:21se abrió una boca negra, la cueva. Dentro, la humedad
- 28:28tenía un peso propio, el piso era de piedra gastada
- 28:31y el techo destilaba gotas que caían con un eco lento,
- 28:35la luz venía de un círculo de velas negras clavadas
- 28:38en aras pequeñas, dispuestas como un reloj con su propia hora.
- 28:44En el perímetro, figuras de santos con los ojos tapados
- 28:47por telas rojas observaban sin mirar, San Miguel con la
- 28:51espada envainada, San Benito con la cruz invertida en el pecho,
- 28:55el Cristo con una venda sobre los ojos. Junto a
- 29:00un altar bajo, cacareaban dos gallinas negras con las patas atadas, inquietas,
- 29:06haciendo vibrar el aire con su nerviosismo, y a lo lejos,
- 29:10desde un altavoz oculto, sonaban cánticos en lengua antigua, una
- 29:14cadencia grave que se enredaba con las paredes. El brujo
- 29:20entró sin anuncio, vestido con una capa oscura que arrastraba polvo,
- 29:24no necesitó alzar la voz, alzó una mano y todos,
- 29:28seis personas que no había visto llegar, cubiertas con capuchas
- 29:32bajaron la vista como si hubieran recibido una orden que
- 29:36no podía discutirse. Detrás de mí, una mujer ajustó un
- 29:41rebozo a la altura del cuello y apretó contra el
- 29:43pecho una bolsa de tela, el brujo le hizo una seña.
- 29:48Ella se acercó con pasos cortos y dejó sobre una
- 29:51mesa de barro el contenido de la bolsa, fotografías de
- 29:55un hombre de mediana edad, sonriendo en una boda, un
- 29:58par de recibos con su nombre completo, y un pequeño
- 30:02paquete envuelto en papel periódico, el brujo abrió este último
- 30:06con delicadeza, cabello humano, claro, atado con hilo y nadie habló.
- 30:13Con movimientos de oficio, el brujo tomó una de las gallinas,
- 30:17le acarició el lomo tres veces y susurró algo en
- 30:20su oído, como quien dicta un mensaje, levantó una daga
- 30:24pequeña de hoja vieja y sacó sangre con un corte
- 30:28rápido en el cuello. La gallina se estremeció y el
- 30:32aire se volvió agrio. El brujo colocó debajo un cuenco
- 30:37de barro para recoger las gotas, luego tomó un muñeco
- 30:40de barro crudo tosco, sin rasgos y con los dedos,
- 30:44esparció la sangre sobre el pecho y la cabeza del
- 30:47muñeco en cruz. La mujer temblaba, y yo sentía las
- 30:51piernas huecas. El brujo habló entonces, en náhuatl primero y
- 30:57luego en español, con una voz que parecía venir de
- 31:00detrás de su garganta, por su nombre dado y su
- 31:03casa nombrada, por los pasos que pisa y la sal
- 31:06que come, que se cierre su suerte y se incline
- 31:09su cabeza. Con la sangre dibujó un círculo en el suelo,
- 31:14colocó dentro el muñeco, las fotografías y el cabello, y
- 31:18sobre el vientre del muñeco clavó tres alfileres calentados en
- 31:22la llama. La cueva respondió con un crujido que no
- 31:26supe si venía de la piedra o de mí, los
- 31:28presentes repitieron las sílabas del brujo, como si el aire
- 31:32tuviera renglones que llenar. Yo escuchaba nombres pronunciados con una
- 31:38precisión de acta notariada, nombre, dos apellidos, fecha de nacimiento
- 31:44y dirección, cada vez que el brujo decía una palabra clave, trabajo, salud, cabeza.
- 31:50El círculo de velas negras parecía inclinar su luz hacia
- 31:54el centro, como si obedecieran. El ambiente se volvió sofocante,
- 31:59un calor que no venía del fuego sino de algo
- 32:02que se volvía más denso con cada rezo, sentí que
- 32:05las sombras se movían en las paredes fuera del ritmo
- 32:08de las llamas, como animales enjaulados. Tenía la nítida sensación
- 32:13de ser observado, desde un punto exacto que no lograba encontrar.
- 32:20El brujo tomó una botella de vidrio con agua del lago,
- 32:23reconocible por el olor mineral y roció el muñeco y
- 32:26las fotos, susurrando, que beba sus pasos el agua que
- 32:30lo parió. Luego esparció tierra de panteón sobre el conjunto
- 32:33y pasó la palma de la mano por encima, sin tocar,
- 32:37como si contara un pulso. Las vendas rojas sobre los
- 32:41ojos de los santos parecieron tensarse. El canto de fondo cambió,
- 32:47giró a un compás más rápido, uno de los asistentes
- 32:50golpeó desde la oscuridad un tambor bajo que marcó tres
- 32:54latidos iguales. El siguiente gesto fue preciso, el brujo envolvió
- 33:00el muñeco, el cabello y las fotos en una tela negra,
- 33:04selló el paquete con cera y lo puso dentro de
- 33:07una caja de madera que ya tenía marcas de otras ceremonias,
- 33:12pequeñas rayas contadas de diez en diez. Cerró la caja
- 33:16con clavos y con una tiza, escribió una palabra que
- 33:20no alcancé a leer, hizo una seña y dos de
- 33:23los presentes levantaron una piedra laja que al moverse dejó
- 33:27ver un hueco rectangular. El brujo enterró la caja en
- 33:32ese nicho, la cubrió con el mismo polvo húmedo de
- 33:35la cueva y golpeó tres veces el suelo con el
- 33:38mango de la daga. El sonido fue sordo y definitivo.
- 33:43Silencio absoluto dijo, y por primera vez levantó la mirada
- 33:47para medir el círculo, nadie respiró y las velas se
- 33:51quedaron quietas sin parpadeo. Un hilo de sangre resbaló por
- 33:56la piedra, hasta perderse en una grieta, el brujo se
- 33:59llevó los dedos a los labios y sopló hacia el centro,
- 34:03apagando de un solo gesto dos velas que se rindieron
- 34:06sin humo, el cántico cesó, la cueva guardó el eco
- 34:10y el tiempo recuperó su velocidad. Tomás me tocó el
- 34:15codo apenas, una señal que significaba vámonos, no espero permiso,
- 34:20retrocedimos con cuidado, evitando cruzar miradas. Detrás de nosotros, la
- 34:27mujer sollozaba sin ruido, el brujo recogía las telas de
- 34:31los santos y las ajustaba sobre los ojos, con la
- 34:34delicadeza de quien tapa una herida, pero al cruzar el umbral,
- 34:38sentí que algo se despegaba de mi nuca, como un
- 34:41guante húmedo. Afuera, la noche todavía no amanecía, huimos sin
- 34:48hablar por la vereda, las piedras parecían moverse bajo los zapatos.
- 34:53Dos veces creí escuchar pasos detrás, un arrastre corto y
- 34:57luego nada, en el borde del lago, el agua estaba
- 35:01tan quieta que devolvía la forma exacta de los cerros.
- 35:05Me giré por impulso y vi, o quise ver, una
- 35:08silueta detenida donde la vereda se hace sombra, en eso,
- 35:12Tomás no se volvió, y me dijo no mire, y
- 35:16esa orden me devolvió las piernas. Volví a mi ciudad
- 35:21semanas después, con la libreta llena y el sueño roto. Trabajé,
- 35:27hablé poco, apagué el teléfono por días, creí que la
- 35:30distancia haría el resto, pero no fue así, pues las
- 35:34pesadillas comenzaron discretas, primero el lago como un ojo abierto
- 35:38en mitad de mi cuarto, luego la caja que enterraron
- 35:42en la cueva, palpitando bajo las losas del piso de
- 35:45mi casa. Algunas noches, una voz pronuncia mi nombre completo
- 35:50junto a la almohada, en el mismo tono exacto con
- 35:54que el brujo dictaba la dirección del hombre de la fotografía. Otras,
- 35:59despierto con el sabor de hierro en la boca y
- 36:01el pecho pesado, como si el aire hubiera tenido otro peso.
- 36:07He cambiado de ruta para volver a casa, evito espejos
- 36:10después de medianoche y hay un punto en el pasillo
- 36:13donde el silencio se quiebra y siento con certeza que
- 36:17no camino solo. Ahora, cuando alguien me pregunta por Catemaco,
- 36:24evito el turismo y los folletos, digo que es un
- 36:27lugar hermoso y serio, que el lago manda y la
- 36:30gente lo sabe, que en cada esquina hay carteles de
- 36:33limpias y amarres, sí, pero lo que de veras se mueve,
- 36:37lo que dobla el ánimo y afloja la suerte, se
- 36:40hace en secreto, patio sin nombre, cueva sin promesa, manos
- 36:45que trabajan con fotos y tierra cuando el pueblo duerme.
- 36:49La magia negra no es una leyenda para vender recuerdos,
- 36:53es una práctica viva que organiza el miedo y el respeto,
- 36:56que marca la voz con la que se piden y
- 36:58se niegan favores. Yo regreso a la misma conclusión cada
- 37:03vez que apago la luz, hay encargos que atraviesan la geografía,
- 37:07como si no existieran fronteras y aunque uno se aleje,
- 37:11aunque cambie de cama o de clima, hay nombres que
- 37:14una vez pronunciados en un círculo de velas negras, ya
- 37:18no se pueden despronunciar. Relato anónimo