Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / 4 ATERRADORAS Historias De Almas En Pena Malditas Que No Te Dejarán Dormir - Voces De La Noche
Transcript
- Me llamo carla y tengo veinticinco años. Junto con mis padres y mis hermanos, decidimos hacer un viaje en familia a un pequeño pueblo poco turístico, donde esperábamos encontrar paz y tranquilidad. Mi papá halló un hotel alejado del centro del poblado que prometía una experiencia única. Era un edificio antiguo de madera que parecía sacado de un cuento de hadas. Cuando entramos al hotel, el ambiente era acogedor y tranquilo. El primer día fuimos al centro. Era un lugar pintoresco con una pequeña plaza, una iglesia antigua y casitas de madera. Hubo algo que llamó mi atención. Mientras caminábamos por el pueblo, noté que una niña nos observaba con atención. No le di importancia. En un principio pensé que era simplemente una pequeña curiosa la cual no estaba muy acostumbrada haber gente desconocida en el lugar. Sin embargo, empecé a notar que la niña aparecía en todas partes a donde íbamos, ya fuese en la plaza, en la iglesia o en el hotel. La niña siempre estaba allí mirándonos fijamente. Empecé a sentirme incómoda con la pequeña que estaba atenta a todo lo que hacíamos, pero no quise alarmar al resto de mi familia. Pensé que tal vez era sólo mi imaginación, jugándome una mala pasada. Sin embargo, las cosas empeoraron cuando a partir de esa noche comencé a soñar con ella. Quizás era porque mi inconsciente de alguna manera replicaba lo vivido. La veía en mis sueños siempre en el mismo lugar, mirándome fijamente con sus ojos negros y su vestido blanco no sabía cómo explicar lo que estaba pasando, pero la sensación de que algo estaba mal no me abandonaba. Decidí hablar con el resto de mi familia sobre ella. Al principio no me tomaron en serio, pero después de un tiempo, ellos también empezaron a notar la presencia de la pequeña. Pensamos que era prudente preguntarle a alguien del pueblo si conocían a la niña y porque nos seguía a todas partes. Le pregunté a una señora que vendía el OTEs en la plaza. Ella me dijo que quizás se trataba de la pequeña que había muerto. Su nombre era Isabel y su muerte había sido muy trágica. Se decía que su espíritu aún vagaba por el poblado, que su alma no podía descansar en paz. Quizás se trataba de ella. Cuando la señora me dijo sin ningún preámbulo sobre la muerte de esa niña. Creí que sólo era parte de las creencias del lugar. No puedo negar que dudé un poco del relato de la mujer. Después de haber pasado una tarde en el centro del pueblo, regresamos al hotel. Estábamos agotados y con la necesidad de descansar. Mientras caminábamos hacia nuestra habitación, vi al empleado del hotel y me acerqué. A él le pedí que me platicara más sobre la pequeña que había muerto cerca De ahí. El empleado se puso nervioso y trató de evadir la conversación. Miraba a su alrededor como si buscara una salida. Estaba dudoso. Por un lado, parecía que quería decirme algo, pero no se atrevía. Después trató de negarlo. Me dijo que no sabía a qué me refería, pero noté su voz temblorosa. De nuevo insistí le hablé de aquella niña que nos había estado observando todo el día. Después de pensarlo un poco me dijo que sólo era una niña curiosa que no le prestara mucha atención. Trató de sonar despreocupado. Sin embargo, yo sabía que no era así. Había algo extraño en la forma en que el empleado se comportaba como si quisiera ocultarme algo. Me quedé con la sensación de que estaba escondiendo la verdad Esa noche no pude dormir. Pensaba en la niña y en el empleado del hotel en la conducta tan extraña que él mostró, así como no nervioso que se puso. Pensé que podría decirme algo importante y que quizás, si insistía, lograría obtener información de la niña de pronto vi por debajo de la puerta a los pies de alguien que se detuvieron en el pasillo exterior. Había luz allí con la oscuridad en mi habitación pude ver que alguien se encontraba afuera. Salí a asomarme y sólo escuché los pasos de una persona corriendo ya no pude dormirme. Me levanté de la cama y decidí investigar más. Bajé a la recepción del hotel y encontré al empleado sentado detrás del mostrador, aparentemente ocupado con algunas tareas. Me acerqué a él y le pregunté nuevamente sobre la niña. Me respondió que no podía decirme nada más. Le pedí de favor, que me ayudara, ya ni siquiera podía descansar. El empleado vio que no desistiría de preguntar, así que finalmente comenzó a decirme lo que tanto me interesaba. Me dijo que la niña que había estado viendo era Isabel. Después comenzó a bajar el tono de su voz y continuó platicando que ella había muerto, hacía mucho tiempo en el pueblo y que tenía mucha razón. Ella estaba ahí desde antes de que fuera un hotel. Anteriormente había sido una casa en la que la niña vivió al lado de sus padres. Su papá era desobligado y borracho. Su madre era la que tenía que planchar y lavar ropa para sacar el sustento de la casa. El hombre, cada vez que llegaba borracho, se ponía violento y golpeaba a su esposa en cuanto ella le reprochaba su conducta. Un día llegó más tomado de lo normal y comenzó a golpear a su mujer. Cuando la niña intervino, la aventó con fuerza y el golpe en la cabeza la mató de inmediato. Su madre al darse cuenta de lo ocurrido, salió corriendo enloquecida. No se supo más de ella sin decirme más detalles. Me ofreció una disculpa por no querer darme información con anterioridad, pero era algo de lo que no le gustaba hablar, porque tenía la impresión de que la pequeña estaba presente todo el tiempo y no quería alterar su espíritu. Además, como éramos turistas, los dueños del hoteles habían prohibido hablar de ella porque podía ser un factor para que la gente no quisiera acudir al hotel. Me quedé en silencio tratando de procesar la información. El trabajador del hotel no me quiso dar fechas específicas de cuando ocurrió la muerte de la niña, ni tampoco los detalles. Lo que sí me dijo fue que la niña tenía la capacidad de entrar a cada una de las habitaciones, por porque él ella seguía considerando el lugar como su casa, que no me fuera a asustar desde que él llegó a trabajar en ese hotel. Ella ya estaba ahí, pero nunca le había hecho daño a nadie. Así que era mejor que me olvidara del asunto y que tratara de no tomarle tanto interés a la pequeña, porque si lo hacía, ella intentaría estar más cerca de mí asentí y me retiré del mostrador. No alcanzaba a comprender cómo era posible que hablaran de la niña muerta como si fuera cualquier persona y que hubiese pasado tanto tiempo sin que hicieran algo al respecto. A pesar de la advertencia del empleado del hotel, no pude evitar sentirme intranquila en la habitación. Esa noche me volví a acostar tratando de dormir, pero por alguna razón no pude conciliar el sueño. De pronto me desperté en medio de la noche con la sensación de que alguien me estaba observando. Abrí los ojos y vi a la niña parada junto a mí cama. Me miraba fijamente sin decir una palabra, Me quedé sin habla y sin poder moverme. La niña no parecía tener ningún rasgo inquietante, pero estaba claramente muerta. Vestía un vestido blanco y llevaba un lazo en su cabello oscuro. Parecía tener como ocho años, pero no podía estar segura. Lo único que sabía era que la niña estaba ahí junto a mí y no sabía qué hacer. Traté de hablarle sin poder encontrar las palabras adecuadas. La niña seguía mirándome fijamente. Después de unos segundos, ella hizo un movimiento con la mano señalando hacia la ventana. Miré hacia allí y vi una sombra oscura. Moverse en la calle me asusté aún más, pero intenté mantener la calma, ya de por sí. El hecho de que el espíritu de la niña estuviese conmigo me parecía de lo más inquietante y ver en la ventana una sola oscura ocasionó que toda la piel se me pusiera chinita. Entendí que la pequeña me quería decir algo. Cuando volteé hacia la niña, ella ya había desaparecido. La habitación quedó en completo silencio. Me levanté de la cama y caminé hacia la ventana. Miré hacia afuera y ahí estaba la silueta de un ser oscuro permanecí estático. Mirando fijamente hacia la ventana del hotel, dejé de asomarme porque sentí que en cualquier momento ese ser podría cruzar las paredes me quedé por un instante oculta entre la cortina. Cuando quise verlo de nuevo, el ser siniestro se había movido. Ahora estaba pegado a mi ventana. Fue tanto mi miedo que salté hasta la cama de pronto vi cómo esa sombra oscura se fue desvaneciendo y desapareció. Estuve despierta casi toda la noche porque sentía que en cualquier momento he podría regresar, o también la niña. En cuanto amaneció. Fui a la habitación de mis padres. Les dije que quería irme de ese hotel. Mi padre me respondió que no era posible. Había pagado la semana completa y si decidían irse, perdería su dinero. Además, era la única vez del año en la que él tenía vacaciones. Lo mejor era cambiar de habitaciones. Así podría estar más tranquila. No me pareció la mejor opción, así que no lo hice. Pensé que quizás si salía a explorar en el pueblo alguna persona de lugar me podría brindar más información y, a lo mejor, estaría en posibilidad de ayudar a la niña. Por la mañana decidí ir a caminar al centro, aunque todavía estaba asustada, sentía que tenía que encontrar alguna respuesta. Mientras caminaba por las calles, vi a un anciano sentado en una banca en el parque. Comencé a platicar con él de trivialidades. Después le pregunté si sabía algo sobre la niña que se aparecía en el hotel. Él me vio con ojos muy tristes. Le dije que si estaba a su alcance decirme algo lo hiciera. El espíritu de esa niña no estaba descansando y si estaba en mi poder la quería ayudar, Así que de nuevo insistí en que me hablara de ella. El anciano comenzó a contar su historia. Me dijo que Isabel había muerto en el pueblo hacía muchos años, pero que su espíritu seguía vagando por allí porque había muerto antes de tiempo. Me contó que la niña solía jugar en el parque y que le gustaba observar a las personas que visitaban el pueblo. Siempre había sido muy curiosa. A medida que el anciano me contaba su historia, comencé a sentirme más cómoda, aunque todavía me asustaba la idea de que la niña me siguiera ha ha había do algo reconfortante, en saber que no era la única que había tenido una experiencia similar. Pasaron unos días y todo parecía haber vuelto a la normalidad en el hotel, hasta que una noche, mientras llovía Torrencialmente se fue la luz en el hotel. Ya no pude seguir leyendo mi libro. Traté de ignorar el ruido de la tormenta. Cuando escuché algo más unos pasos, corriendo por el pasillo, reconocí el sonido. Inmediatamente eran los de la niña. Me incorporé de la cama, miré hacia la puerta de la habitación, pero no había nada. De pronto la puerta se abrió de golpe y la luz de emergencia se encendió. Grité del miedo que me dio cuando volví a mirar hacia la puerta. La niña estaba parada ahí. La niña no dijo nada, sólo me miró con sus grandes ojos oscuros y luego corrió hacia el otro extremo del pasillo. Me levanté de la cama y la seguí. Sin embargo, cuando llegué al final del pasillo, ella había desaparecido. Sólo había una puerta cerrada con llave intenté abrirla sin conseguirlo. La puerta estaba bloqueada. En ese momento recordé la sombra oscura que había visto, tuve miedo y me fui a mi habitación. Nuevamente pasé una mala noche, pero en esta ocasión ya no quise decirle nada a mi familia. La lluvia continuó cayendo durante horas y los pasos de la niña seguían resonando en mi cabeza. Cuando finalmente amaneció, escuché que tocaron en la puerta de mi habitación. No puedo negarles que tenía mucho miedo. La abrí con cuidado y ahí estaba mi madre. Ella me abrazó y me dijo que tenía razón en todo lo que les había contado. Ella también había visto a la pequeña. Me ofreció una disculpa y dijo que nos iríamos del hotel lo antes posible. Es Esa mañana recogimos nuestras pertenencias y nos fuimos del hotel. Mientras avanzábamos en el auto, pude ver a lo lejos a la niña que continuaba viéndonos ella Ya no me asustaba tanto como la sombra oscura que la seguía detrás de ella. Se erigió el ser oscuro como si estuviese advirtiéndome algo. Cuando llegamos a la casa, respiré profundamente. Me sentí aliviada y libre de esos seres que me provocan mucho miedo. Pensé que finalmente me había desecho de la niña fantasma. Esa noche me fui temprano a mi habitación. Habían sido muchas noches sin tener un descanso adecuado. Abrí un poco la cortina de mi ventana para que entrara la luz de la luna llena. Mi sorpresa fue mayor cuando vi a la niña parada fuera de la casa en el jardín, junto al árbol robusto, no podía creer lo que estaba viendo como era posible, que la niña me hubiese seguido hasta mi o hogar. Me sentí desesperada, pensando que en cualquier momento también aparecería el ser siniestro que la seguía. La niña siguió mirándome fijamente, sin decir una sola palabra, por más que intenté ignorarla acostándome y cubriéndome por completo con mi cobija. Fue muy difícil conciliar el sueño. Tuve miedo de que la pequeña me siguiera por más tiempo si había sido capaz de seguirme hasta mi casa, de que otra cosa podría ser capaz. Sabía por el comentario que me había hecho el anciano en el pueblo, que ella había muerto en manos de su padrastro y que él se había fugado nunca lo habían encontrado. Comprendí que era necesario hacer algo al respecto. No era suficiente la información que tenía sobre su muerte. Con la ayuda de un amigo que trabajaba en la biblioteca pública del Estado, pude obtener información de la hemeroteca. Ahí corroboré él nombre de la pequeña y la forma en que había muerto. No era cierto que por un golpe que le dio su padrastro fue a puñaladas como la había matado. El sospechoso del crimen nunca fue capturado. Su madre había quedado loca por falta de familiares que pudiesen hacer algo al respecto. Ya no se buscó al asesino. Esa noche de nuevo se apareció la niña afuera de mi casa, pero en esta ocasión ella señaló con su brazo una sombra siniestra en la pared Ya no tenía ninguna duda. Era la persona que la había asesinado. Aún después de la muerte, continuaba atormentando a la pequeña. Cuando vi esa sombra siniestra supe que trataría de hacernos daño. Entendí que necesitaba ayuda. No podía seguir viviendo con el miedo constante de ser observada por dos entidades fantasmales. Decidí buscar la ayuda de una bruja en la zona, ya que había oído que eran expertas en lidiar con espíritus y energías negativas. Me puse en contacto con ella y le conté mi historia con la esperanza de que pudiera ofrecerme alguna solución. La bruja me sugirió que hiciera una limpieza energética en mi hogar, utilizando algunos ingredientes naturales y realizando un ritual. Me dio instrucciones detalladas sobre cómo llevar a cabo la limpieza y me aseguró que esto sería suficiente para alejar cualquier energía negativa en mi hogar. Aunque hice lo que ella me recomendó, no pude quitarme la sensación de que la niña muerta y el ser siniestro seguían conmigo. Los eventos continuaron sucediendo y pronto entendí que necesitaba hacer algo más para liberarme de esta presencia. Después de mucho pensar, comprendí que la única forma de resolver esta situación era regresar al pueblo, donde vi por primera vez a la niña. Cuando le compartí a mi madre mi decisión, ella me dijo que ir a ría conmigo. Sabía que no iba a ser fácil enfrentar mis miedos, pero sentí que era la única forma de encontrar una solución, así como tratar de encontrar respuestas y resolver esta situación de una vez por todas. Al llegar al poblado, noté que había algo extraño en el aire. La atmósfera estaba cargada con una energía oscura y perturbadora. Les mentiría si les dijera que no tenía miedo. Así que empecé a caminar por las calles buscando alguna pista que me ayudara a entender lo que estaba sucediendo. Después de hacer algunas preguntas, unos pobladores me dijeron otra versión del hombre que había matado a la niña. Me comentaron que se había suicidado luego de haber cometido el crimen. Esa información fue distinta a lo que decían los periódicos, pero creía más en la segunda versión. Estaba convencida de que el espíritu oscuro era el del asesino y que estaba atrapado en el pueblo. Él se había convertido en una presencia oscura que no permitía que la niña descansara en paz. La primera noche que nos hospedamos mi madre y yo en el hotel no fue en el mismo que llegamos. La primera vez salimos a cenar e íbamos de regreso a descansar. Vi a lo lejos a la niña que caminaba en una calle vacía y oscura le hice una señal a mi mamá. Ella de inmediato lo notó y me respondió que estaba conmigo, necesitaba hacer algo para ayudar a la niña, pero no estaba preparada para enfrentarme al espíritu siniestro del asesino. A medida que caminaba por las calles vacías del pueblo, sentí que algo me seguía Volteé y vi la sombra siniestra. Supuse que era la del hombre que la había asesinado. El espíritu estaba furioso y quería hacerme daño. Mi madre y yo nos fuimos con rapidez al hotel. No nos metimos s en el cuarto, pensando que nos estábamos protegiendo de él, pero de repente, la sombra siniestra apareció frente a nosotras. La habitación se llenó de una oscuridad espesa y pesada que nos hizo sentir ahogar. Intenté hacer los mismos rituales que había practicado anteriormente, pero la sombra parecía más fuerte que nunca y éstos no funcionaban. De pronto, la sombra se abalanzó sobre nosotras, haciéndonos caer al suelo. Intenté liberarme, pero me sentía atrapada en una especie de trance hipnótico. Fue entonces cuando mi madre tomó la iniciativa y comenzó a recitar un salmo que había aprendido. De joven en la iglesia. Llevaba consigo un frasco de agua bendita junto con un rosario. La sombra pareció temblar ante las palabras sagradas y poco a poco comenzó a desvanecerse. Después, la curandera del pueblo nos dijo que no habían sido los elementos ni la hora que mi madre utilizó para protegerme, sino la determinación de ella. Y su fe. Cuando la oscuridad se disipó por completo, mi mamá y yo nos encontrábamos solas en la habitación. Ambas estábamos temblando y sudando, pero al mismo tiempo nos sentíamos aliviadas de que habíamos encontrado una manera de ahuyentar al ser oscuro, así como de ayudar a que descansara el alma de la niña. Acudimos con el sacerdote del pueblo. Él me explicó que para ayudar a la niña teníamos que hacer un ritual de liberación y que él tenía lo necesario para llevarlo a cabo me dijo que, una vez que se liberara su alma, ella podría descansar en paz y seguir su camino hacia la luz. Nos dirigimos al hotel donde todo había comenzado. El sacerdote me dijo que mantuviera la calma y me encomendó a mí y a mi madre a que dijéramos algunas oraciones mientras él realizaba el ritual. El sacerdote utilizó incienso, agua, bendita y otros objetos sagrados, mientras decía algunas palabras a manera de murmullo. En un momento sentí un viento frío que soplaba en la habitación y luego una luz brillante apareció. Era la niña parecía estar asustada y confundida. El sacerdote le habló dulcemente. Le explicó que había llegado el momento de dejar atrás su dolor y su sufrimiento. Que ya no tenía que aferrarse a este mundo y que debía seguir su camino hacia la luz. La pequeña estaba vacilante. No sabía si debía hacerlo, pero las palabras del sacerdote hicieron que tomara la decisión. Finalmente, ella pudo entrar a otro plano de la existencia y se marchó. Fue la última vez que la vi A partir de ese momento, las apariciones desaparecieron. Nunca supe cuál fue el motivo por el cual la niña me eligió. Algunas personas me dijeron que era porque tenía más en oposibilidad para verla, pero la verdad no lo entendí. Desde que tengo memoria. Todos los sueños que he tenido relacionados con tragedias se han cumplido. Cuando era niña, soñaba con la muerte de mi abuelo y al día siguiente lo encontraron sin vida en su casa. Fue el primer sueño que se hizo realidad y desde entonces ha sido una constante en mi vida. A lo largo de los años he intentado evitar dormir para no tener pesadillas, pero siempre llegan. En mi adolescencia soñé que un amigo moría en un accidente de coche y a los pocos días recibí la noticia de su fallecimiento en un accidente de tráfico. Este tipo de situaciones me hacían preguntarme constantemente qué era lo que había mal en mí, pues nunca deseaba que ese tipo de cosas pasaran. Simplemente se presentaban en mis sueños y yo no o podía hacer algo al respecto y con el tiempo me di cuenta de que no podía evitar los sueños y empecé a tratar de interpretarlos para intentar prevenir las tragedias. A veces lo lograba, pero en otras ocasiones me sentía impotente ante lo que estaba por suceder. En una ocasión encontré a una mujer que se dedicaba a la hechicería y me afirmó que yo tenía la maldición de interpretar sueños y que estos se cumplieran. Esto se debía al lugar que tenía desde el nacimiento, el cual se ubicaba entre las cejas, pues cada vez las señales eran más evidentes, por lo que en una ocasión soñé que mi hermana se ahogaba en el mar. Me desperté en medio de la noche, sudando y angustiada. Al día siguiente, mi hermana y yo habíamos planeado un día en la playa, pero yo me negué a ir y la convencí para hacer otra cosa. Esa misma tarde supe por las noticias que hubo un fuerte oleaje en la playa y que varias personas habían muerto ahogadas, entre ellas una mujer de la misma edad y descripción que mi hermana. En medio de la desesperación, decidí acudir con aquella mujer, la cual me había asegurado que poseía algo distinto al resto, Así que, con un nudo en la garganta, accedía a que me diera un diagnóstico mismo que confirmó mis sospechas. Aquella mujer me aseguró que el famoso demonio de los sueños se había apoderado de mí. Incubo es cómo se llamaba, pues este ser espiritual era muy conocido por la mitología griega, el cual se apoderaba de los sueños. De cierta manera, me percaté de que la mujer parecía estar bajo el control de algo siniestro y parecía más interesada en mis sueños que en ayudarme. Fue entonces cuando me di cuenta de que algo malo se había apoderado de mi mente había permitido que mis miedos y preocupaciones me controlaran, y esto me había llevado a buscar ayuda en lugares oscuros. Me asusté y me sentí vulnerable, pero también me di cuenta de que debía encontrar la fuerza para luchar contra esta entidad. Al hacer una investigación exhaustiva, pude entender que las entidades de ese tipo, mejor conocidas como demonios, claramente son seres malévolos que buscan romper la frontera entre el mundo real y el fantasioso mismo, que se encarga de reunir suficientes almas para lograr sus objetivos. La mujer me dijo que tuviera cuidado con ese tipo de demonios, pues sin duda alguna buscan utilizar lo peor de la humanidad, otorgando el poder de entrar y controlar los sueños. Como me pasaba a mí en ese momento. No supe qué hacer estaba tan confundida que deseaba encontrar una explicación a las cosas. Sabía que si no hacía nada al respecto, las cosas se complicarían aún más. Cada noche me encontraba desamparada y con miedo a dormir, sabiendo que ocurrirían pesadillas que me atormentarían. Mis días eran agotadores y llenos de ansiedad, pero mis noches eran aún peores. Las pesadillas eran tan vívidas y aterradoras que muchas veces me despertaba sudando y con el corazón acelerado, seguía sin encontrar una respuesta al tema. A medida que las pesadillas continuaron, comencé a sentir que no había solución. Me sentía atrapada en un ciclo interminable de miedo y desesperación. A veces pensaba que tal vez debería renunciar a dormir por completo, ya que me parecía que era la única manera de evitar las pesadillas. Pero a pesar de todo, seguí buscando una solución. Busqué en libros en línea y hablé con amigos para ver si alguien más había experimentado algo similar. Desafortunadamente, no encontré ninguna respuesta concreta, pero si encontré apoyo emocional en la aul aquellos que entendían mis luchas. Hubo una ocasión que recuerdo completamente, pues soñé con mi propia muerte. Fue algo tan peculiar pero al mismo tiempo tan real. En mi sueño me veía acostada en una cama de hospital, rodeada de familiares y amigos que lloraban mi muerte. Sentía el frío del metal de la mesa de autopsia y la sensación de estar flotando por encima de mi cuerpo. La tristeza y el dolor en las caras de mi familia y amigos me destrozaron el corazón y me di cuenta de que me había ido para siempre, me desperté sudando y con el corazón acelerado durante todo el día, no pude dejar de pensar en mi sueño cada vez recordaba distintos episodios de mi vida. Fue ahí cuando se volvió una constante de dudas y señales, las cuales advertían que mi final estaba cerca o al menos eso parecía. Después de varios días de duda pude reprcordar que en aquel sueño se encontraba una mujer presente en mi funeral, la cual sonreía y se carcajeaba de forma tenebrosa. Llevaba un vestido negro ajustado y un sombrero de ala ancha que le cubría gran parte del rostro, por lo que no podía ver su expresión claramente. Sin embargo, su postura rígida y su forma de moverse hacían que pareciera tensa y un poco incómoda. No obstante, aquella mujer no dejaba de sonreír a todos lados. Al llegar a esa fase de recuerdos de aquel sueño, llegaron más donde aquella mujer se encontraba apartada del resto en un rincón mismo que no dejaba de apreciar al resto de las personas que se encontraban. Velando mis restos, a medida que avanzaba el servicio, noté que la mujer parecía estar cada vez más inquieta. A veces se movía de un pie a otro y fruncía el ceño como si algo la estuviera perturbando. También me pareció que evitaba el contacto vio visual con los demás, como si quisiera pasar desapercibida. Después del funeral, recuerdo cómo mi madre se acercaba a la mujer para ofrecerle sus condolencias. Sin embargo, cuando volvió para hablar con ella ya se había ido. Era como si no hubiera algún rastro. Días más tarde, mi madre me llamó por teléfono angustiada, contándome que había tenido un sueño en el cual me describía a la misma mujer y un escenario muy parecido. Sin embargo, en el sueño de ella, quien había fallecido era mi hermana mayor, quien anteriormente también había soñado y a sí mismo. Aquella mujer estaba presente. Claramente, mi madre me había confesado su miedo estaba preocupada por nosotros, así que seguimos en contacto las dos. Sabíamos que las personas que aparecen en nuestros sueños son una representación de nuestro subconsciente o de nuestras propias emociones y pens pensamientos, pero las cosas eran distintas en esta ocasión. Por un momento opté por acudir a terapia. Quizá había algo malo en mí y en el subconsciente, pero, por otro lado, sabía que existía una energía que se estaba apoderando de mis pensamientos, así que decidí hablar con mi madre y contarle lo sucedido con la mujer que aseguraba que poseía un don probablemente en otro escenario de la vida. Mi madre no me hubiera creído. Sin embargo, a estas alturas, los dos sabíamos que todo eso podía ser cierto. Me sentía abrumada por el miedo y la tristeza y me preguntaba si este sueño era una señal de que mi muerte estaba cerca. A medida que pasaban los días, la pesadilla comenzó a afectar mi vida diaria. Me sentía constantemente ansioso y paranoico, y el miedo morir me impedía disfrutar de las cosas simples de la vida l i l l o g or. Un punto donde comencé a despedirme de mis familiares más cercanos y en medio de la incertidumbre un día, decidí acudir a una funeraria para saber cómo sería mi final. Recuerdo aquel día, como si hubiera sido ayer, todo fue tan confuso, ya que al llegar al lugar se encontraba un gran número de personas que estaban en un mar de lágrimas, dolor y tragedia, pues se trataba de un ser querido que había partido. En ese momento me quedé observando fijamente aquel escenario tan desgarrador y en cuestión de minutos. A lo lejos, observé la típica fotografía que colocan en el altar de la persona fallecida. Fue ahí cuando un miedo y vibraciones comenzaron a apoderarse de mi cuerpo, pues se trataba de aquella mujer que días antes se había aparecido en mis sueños. En ese momento no podía creer lo que estaba sucediendo. Desconocía si se trataba de una casualidad, coincidencia o algún suceso inexplicable. Con el corazón. Latiendo fuertemente en mi pecho, caminé lentamente hacia el altar, donde estaba la fotografía de la mujer. Con cada paso que daba, sentía que la presión en el ambiente se hacía más fuerte y opresiva. Finalmente, llegué al altar y vi con claridad la fotografía de la mujer que había aparecido en mis sueños. No había duda era ella. Mis manos temblaban mientras trataba de procesar lo que estaba sucediendo. De repente escuché la voz de una mujer detrás de mí. Me giré y vi a una señora mayor quien me dijo con una sonrisa triste en el rostro. Ella era mi hija se llamaba Sofía y falleció hace una semana. Sentí una gran tristeza por ella y por la mujer que había muerto. En ese momento comencé a pensar en muchas cosas y escenarios posibles. Lo más coherente que se me vino a la mente en ese momento era que aquella mujer parecía estar tratando de comunicarse conmigo antes de su fallecimiento y tal vez quería que supiera que ella estaba en paz en ese momento. No obstante, seguía sin comprender cuál era el mensaje o el motivo absoluto, pues nunca entablé algún tipo de encuentro o conversación con ella En aquel entonces no comprendía si se trataba de algún mensaje o encuentro paranormal. Así que decidí quedarme en silencio y en un pequeño rincón para comprender lo sucedido. Fue entonces, cuando todos los familiares de sofía comenzaron a decir cosas positivas de ella. No obstante, había un hombre que, en medio de una crisis enloqueció y comenzó a gritar frente a los presentes que esta mujer había sido una persona totalmente falsa, pues desde que había entrado a la Magia Negra, algo de ella había cambiado. Sin embargo, los familiares de la difunta ordenaron automáticamente que lo sacaran, pues no permitirían más faltas de respeto en aquel lugar. Fue así que sacaron a ese hombre y rápidamente corría hacia él para saber un poco más de lo sucedido marco. Se llamaba aquel chico cuya expresión gesticular no era nada buena, pues se encontraba en medio de una crisis emocional. Sin embargo, no estaba dispuesta a perder la oportunidad de saber más sobre eso. Pues había algo en lo que sabía que era verdad. Al alcanzarlo e ir tras él, decidí contarle toda la verdad y todos esos sueños donde estaba presente. Fue ahí al verme y prestar atención. Al momento me dijo que él me conocía y automáticamente abrió el chat que tenía con esa mujer y comenzó a narrarme lo sucedido. Marco me contó que al ver desde el primer instante a Sofía, quedó impresionado por su belleza y carisma. Sin duda alguna comenzó a salir con ella. Todo parecía ir bien al principio, pero con el tiempo comenzó a notar algunas cosas extrañas en su comportamiento. A menudo esa chica hablaba de cosas relacionadas con la magia y la brujería y parecía tener un interés especial en las artes oscuras. Sin embargo, su enamoramiento era tan grande que trató de ignorar esas señales de advertencia y seguir adelante con la relación. Pero a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que Sofía, efectivamente, estaba practicando magia negra. Comenzó a notar pequeñas cosas, como velas negras y objetos extraños en su casa, pero también comenzó a notar que su personalidad estaba cambiando. Claramente, se volvió más manipuladora y controladora y parecía tener un control cada vez mayor sobre la vida de Marco. Comenzó a sentir que algo estaba mal y decidió investigar más sobre la magia negra y sus efectos. Finalmente, de las des des s s n de mucho investigar y hablar con expertos. Marco se dio cuenta de que estaba en peligro y decidió terminar la relación con ella. Aunque fue difícil, sabía que era lo mejor para su propia seguridad y bienestar. No obstante, ella se negó rotundamente. No estaba dispuesta a dejar que él se alejara de su vida. Intentó contactarlo por todos los medios posibles, llamadas mensajes, correos electrónicos e incluso apareciendo en su trabajo. Aquel chico no sabía cuál era el motivo de su aferramiento, hasta que un día accedió a hablar con ella y se dio cuenta de que Sofía estaba practicando magia negra en él asustado, decidió hablar con ella y suplicarle que lo dejara en paz, a lo que ella respondió que eso no podía ser posible, pues el destino de aquella magia negra le había advertido que su muerte se aproximaba de una forma muy cruel, a menos que él la ayudara a conseguir un alma débil que pudiera romper aquel hechizo? El marco se embarcó en la difícil tarea de encontrar a una mujer con las características necesarias para romper el hechizo, que mantenía en peligro la vida de su es novia. Sabía que no sería fácil, pero estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para deslindarse de aquel problema. Después de mucho buscar, finalmente encontró a una joven con un alma débil que podría ser la clave para romper el hechizo. Fue ahí cuando caí en cuenta de que aquella mujer era yo marco. Fue el primero en conocerme y saber de mi existencia, misma que hasta la fecha me miraba a detalle y de forma arrepentida. Fue en un momento donde el hombre me afirmó que él no había tenido la culpa al cien por ciento. Quería asegurarse de que eras la indicada para ayudarlo en su misión, Así que siguió cada uno de tus movimientos y estudió cada aspecto de tu personalidad. Dijo Mientras tanto, sofía comenzaba a aparecer en mis sueños buscando el antídoto perfecto para poder apoderarse de mis pensamientos y romper el hechizo que la mantenía en peligro. Trabajó duro día y noche, consultando libros antiguos y buscando en todas partes posibles hasta que finalmente encontró lo que buscaba. La mujer. Trabajaba duro para encontrar el antídoto perfecto. Se dio cuenta de que no era tan fácil como parecía, pues sabía algo que detenía por completo todos y cada uno de los hechizos. Fue ahí cuando se dio cuenta de que yo no era de espíritu débil, sino todo lo contrario. No obstante, no podía zafarse tan fácilmente de esa cuestión. Marco. Seguía relatando paso a paso lo sucedido, pues él afirmaba que una noche, mientras él dormía, aquella chica seguía despierta en medio de una desesperación. Se dio cuenta de que había subestimado el poder de tu espíritu y que no sería fácil romper el hechizo que la mantenía en peligro. Sin embargo, Sofía estaba decidida a continuar con su misión y no abandonaría hasta encontrar una solución. Aseguró el hombre aquel chico con semblante pálido. Me aseguró que ella le ordenó enamorarme para así quitarme el alma de una forma más directa y no a través de los sueños. Sin embargo, se negó rotundamente claramente la mujer se enfureció al escuchar la negativa y comenzó a mostrar su verdadera naturaleza mientras caían lágrimas en los ojos de aquel hombre supe que estar con una mujer así fue lo más traumático que pudo haber pasado. Fue ahí donde me dijo que esa mujer salió en medio de la lluvia en una condición irreconocible, pues minutos atrás había maldecido la vida de Marco. Fue tal el estado de sob que él no pudo hacer nada al respecto, más que permanecer sentado en aquella casa con un sinfín de vibras y fuerzas sobrenatural. Minutos después no tenía información de ella, así que decidió marcarle a su número. Pero no tuvo respuesta favorable, pues a causa de la terrible tormenta la señal y los dispositivos móviles estaban fallando. Preocupado por sofía y sin saber nada de ella, Marco decidió salir a buscarla por los caminos cercanos. Condujo por las carreteras bajo la lluvia torrencial, tratando de encontrar algún rastro o indicio de su paradero. Desafortunadamente, la mala visibilidad y las condiciones climáticas adversas hicieron que la conducción fuera peligrosa y arriesgada. En un momento mientras se desplazaba por una curva cerrada, perdió el control de su vehículo y chocó violentamente contra un árbol. Afortunadamente, Marco sobrevivió al accidente, aunque con algunas lesiones graves. Fue llevado al hospital más cercano, donde fue atendido por lo médicos y sometido a varias cirugías. Después de varios días en recuperar la conciencia en el hospital comenzaba a soñar cada vez más con aquellos episodios traumáticos donde se encontraba la mujer y después de tanto tiempo, el chico recibió noticias de que la mujer por la que había estado buscando también había sufrido un accidente automovilístico en la misma noche de la Tormenta. Aparentemente, su vehículo se había deslizado por un barranco y se había estrellado contra un río cercano. La mujer no había sobrevivido al accidente, pero él sabía que su alma no podía descansar en paz. No obstante, la duda del apoderamiento de mi alma lo tenía inquieto. Sin embargo, no sabía cómo contactarme o acercarse a mí. Fue ahí cuando le conté la versión de mi historia. Como aquel día del accidente, yo también sentí la muerte como si hubiera sido mía ahora todo tenía sentido a aquella erra mujer estuvo a nada de apoderarse de mi alma y no sólo eso terminar con mi vida. Sabía que yo no era culpable de aquel suceso, pero mi subconsciente entiende que hay personas que se castigan a base de sus actos y mal manejo de energía. Se sabe que la brujería y magia negra es una práctica que muchos realizan. Sin embargo, algunos no saben el trasfondo y consecuencias que pueden traer. Nunca volví a ver a Marco. No obstante, supuse que había quedado en una condición terrible y traumática. Por otro lado, en algunas ocasiones sigo soñando con sofía aquella mujer que intentó apoderarse de mí sí ni siquiera conocerme. El río Bravo es un importante río que fluye desde las montañas rocosas en colorado Estados Unidos a través de Nuevo México y Texas, y formaba parte de la ns la frontera entre Estados Unidos y México antes de desembocar en el Golfo de México. El río tiene una longitud total de aproximadamente tres cero kilómetros, de los cuales unos dos mil kilómetros se encuentran en territorio de Estados Unidos y el resto se encuentra en territorio mexicano. A lo largo de su recorrido, el Río Bravo atraviesa regiones desérticas y áreas de gran riqueza biológica y es una importante fuente de agua para la agricultura y la población humana en la región. El Río Bravo atraviesa varias ciudades importantes del norte de México, desde Ciudad Juárez, que es la ciudad más grande del Estado de Chihuahua y se encuentra en la frontera entre Estados Unidos y México, pasando por nuevo laredo y Reinosa hasta llegar a Matamoros, en el extremo este del Estado de Tamaulipas, justo al sur de Bronsville, Texas, y de ahí desemboca en el golfo de México. Exis visten un par de leyendas que giran en torno al Río Bravo. La más peculiar, al menos para mí, es la de una ciudad perdida llamada Ciudad Blanca, que se cree que se encuentra en algún lugar de las montañas alrededor del río Bravo. Según la leyenda, Ciudad Blanca fue construida por una civilización antigua y está llena de tesoros y artefactos valiosos, aunque nadie ha logrado encontrarla aún. Pero no voy a ocupar mi espacio para profundizar en esa leyenda, sino para contarles algo que me sucedió hace ya muchísimo tiempo, entre finales de la década de los ochentas y principios de la década de los noventas, cuando yo tenía entre doce y quince años. No recuerdo bien las fechas, porque últimamente mi memoria se está viendo seriamente afectada. Ese también es el motivo por el cual decido contar mi historia antes de que la olvide. En aquel entonces mi padre era dueño de un rancho a las orillas del río Bravo. Voy a omitir por completo la ciudad y el nombre del rancho y ahora entenderán por qué en aquel entonces un señor había llegado desde Sinaloa. Tenía un apellido muy poco común. Por esos años ya había varios grupos sueltos que trabajaban con ciertas mercancías ilegales, pero cuando llegó ese señor, todos se unificaron bajo su mando y se volvieron una organización grande y peligrosa. Era un secreto a voces que con la llegada de ese señor se sofisticaron las formas en las que cruzaban su mercancía hacia Texas. Se hablaba de la construcción de túneles subterráneos, la utilización de camiones y barcos para transportar grandes cargamentos de drogas y la corrupción de oficiales de aduanas y otros funcionarios de seguridad. Por aquellos años era noticia, por lo menos aquí en la frontera, la muerte de un agente de ladea un talevero algo así. No es que se hablara mucho del tema en los medios locales, pero esa noticia era el pan de cada día en la prensa de los gringos. Por eso, nosotros nos enterábamos y una de las tantas cosas que se decía era que la organización criminal que proliferaba por aquí había tenido cierta participación en la muerte de la gente de la aldea. Eso de cierta forma hizo que la gente empezara a tenerles mucho miedo, porque si hacían eso con un gringo, con nosotros, podían hacer cosas peores para ese Entonces ya se había dicho que ellos habían matado a un cardenal. La organización criminal estaba consciente del miedo que se les tenía y se empezó a aprovechar de eso para apropiarse de propiedades que colindaban con el río Bravo para así facilitarse el cruce de sus mercancías. Y ahí es donde entra el rancho de mi padre. Un día, varias camionetas llegaron a la entrada del rancho y unos hombres se bajaron de ellas eran miembros de una organización criminal que, como sabía todo el mundo, controlaba el territorio. Sabía que eso no era una buena señal, pero no me imaginé que lo que estaba por suceder cambiaría la vida de mi padre y la nuestra para siempre. Ellos se acercaron a mi padre y le propusieron trabajar para ellos. Le dieron tres opciones. Podía vender el rancho, trabajar para ellos o irse despidiendo del mundo de los vivos. Mi padre amaba ese lugar más que nada en el mundo. El rancho era su vida y su hogar donde crecí. Era un lugar lleno de recuerdos, de risas y de esfuerzo. No iba a dejarlo, así que decidió trabajar para ellos. A partir de ese momento, todo cambió en el rancho. Los trabajadores que mi padre empleaba se convirtieron en parte del equipo de la organización criminal. Debido a la presencia constante de la organización criminal, el rancho de mi padre se había vuelto en un lugar donde era normal ver a hora hombres armados y camionetas, pero hubo una noche en particular que dio inicio a los fenómenos paranormales. Aquella noche llegaron varias personas que no parecían ser de la región. Desde la ventana de mi habitación, que estaba en el segundo piso y que compartía con mi hermano, pude ver cómo dos autobuses llegaron al rancho. Primero bajaron unos hombres armados que separaron a los costados de los autobuses. Después bajaron decenas de personas que a simple vista se sabía que venían desde muy lejos, posiblemente del sureste del país o inclusive de Guatemala, o más para allá. Esas personas se formaron y comenzaron a caminar en silencio hacia la entrada del rancho, mientras los que estaban armados los vigilaban. Mi padre se reunió con ellos a puerta cerrada en una de las habitaciones del rancho. Luego de unos minutos salieron del cuarto con cara serias, sin decir nada, se dirigieron hacia la parte trasera del rancho y se fueron rumbo al río. Toda esa gente se metió al río para intentar cruzar. Era la primera vez que a mí me tocaba ver una cosa así. Lo que me dejó más impactado fue que de los casi cien que fueron entrando al río sólo lograron llegar al otro lado como setenta a los demás de los tragó el río. No sé por qué, pero yo desarrollé una obsesión por mirar cada vez que por la noche cruzaban gente. Entre el primer año y el segundo año, vi por lo menos a unas quinientas personas ser tragadas por el río. Fue a partir de que ya habían pasado dos años que empezaron a pasar cosas extrañas para ese punto. Mi familia había aprendido a realizar su vida de forma normal, a pesar de la presencia de personas armadas. Un día de verano caluroso como suelen ser aquí en el Norte, mi hermano y yo nos fuimos a meter al río. Siempre nos solíamos mantener cerca de la orilla, porque nuestros padres siempre nos hablaron de lo que peligroso que era el río. Además, yo ya había visto demasiadas veces como el río se tragaba a las personas, pero ese día, en particular, mi hermano y yo quisimos adentrarnos un poco más en el río. Había alguna razón, pero ya no la recuerdo. De repente escuchamos un sonido extraño. Parecía un susurro, pero no lográbamos distinguir las palabras. Nos quedamos quietos tratando de identificar de dónde provenía el sonido y entonces lo escuchamos más claro. Salgan del agua. Fue la voz de una mujer. Miramos a nuestro alrededor tratando de encontrar de dónde venía la voz, pero no había nadie. Entonces lo escuchamos otra vez. Salgan del agua. Parecía venir desde debajo del agua. En eso sentí como si alguien me agarrara del tobillo. No exagero cuando digo que pude sentir los dedos de una mano sujetándome, me asusté tanto que salí rap del agua gritando. Mi hermano también salió del agua. Mi madre y dos hombres armados se acercaron para ver qué estaba sucediendo. Cuando me preguntaron qué había pasado, yo quise contar lo que realmente había sucedido, pero mi hermano me interrumpió y dijo que un pez grande me había asustado. No entendí por qué mi hermano no me dejó contar la verdad. Ya en la noche le pregunté a mi hermano porque no me había dejado decir lo que realmente había pasado. Tras platicar con mi hermano me quedé sin palabras. No podía creer lo que había escuchado, pero sabía que mi hermano no mentiría sobre algo así, así que le creí. Me explicó que él había visto que fue lo que me tomó del tobillo. Dijo que se trataba de una mujer la describió con un largo cabello oscuro y piel pálida como si estuviera muerta. Me sorprendió que mi hermano no me hubiera contado al momento lo que había visto, pero entendí su razón. Era una situación muy extraña y temía que si hablaba, nos prohibirían meternos al río, lo cual era una actividad que disfrutábamos mucho. Pasó un mes mi hermano y yo disfrutábamos pasando un buen rato en el río cuando de repente escuchamos un ruido extraño que nos llamó la atención. Era un sonido rítmico y constante, como si una o varias personas estuvieran dando manotazos en el agua. Al mismo tiempo, Era un ruido que nos parecía muy llamativo y empezamos a preguntarnos si en realidad pudiera tratarse de alguien que se estaba ahogando o si era otra cosa. Pero tras ponerle más atención, supimos que el sonido era el de alguien que se estaba ahogando. Salimos del agua y empezamos a caminar a paso veloz hacia donde se escuchaba el ruido. Teníamos la intención de ayudar siempre y cuando no tuviéramos que adentrarnos mucho en el río. De pronto el sonido dejó de escubir echarse. Volteamos hacia el agua y vimos que se estaba formando un remolino bastante grande. Ese remolino arrojó un objeto y luego el agua se quedó en calma. El objeto quedó considerablemente lejos de la orilla, así que no intentamos sacarlo. Eran un par de sandalias de mujer. Nos quedamos unos momentos contemplando las sandalias, flotando en el agua, tratando de entender lo que acababa de suceder. Nos preguntábamos cómo habían llegado ahí esas sandalias y por qué habían salido del interior de un remolino. Mi hermano sugirió que tal vez eran las sandalias de una mujer que se había transformado en sirena, Pero lo que yo estaba pensando era que las sandalias de seguro se habían soltado de uno de los cientos de cadáveres que estaban en el fondo del río esa noche, antes de dormir, no pude evitar pensar en las sandalias que habían salido del remolino. Apenas me estaba quedando dormido cuando pude escuchar un fuerte grito que parecía ser de una mujer. El grito fue tan escandaloso que despertó a todos los que estábamos en el rancho. Nunca supimos de dónde había salido aquel grito, pero el escuchar lo hizo que se me fuera el sueño el resto de la noche. Una semana después del incidente de las sandalias y del grito. Era de noche, pues yo estaba en la habitación que estaba en el segundo piso, pues observaba el río. Cuando pude ver algo extraño en medio del agua, había varias personas paradas como si estuvieran flotando sin que la corriente los moviera. Al principio pensé que eran las personas que con frecuencia la gente armada cruzaba por el río, pero lo que no me cuadraba era que no había forma en que se mantuvieran flotando en el agua sin moverse. Seguí observando por unos momentos hasta que las personas simplemente se hundieron. No me dio la impresión de que se estuvieran ahogando sólo descendieron hasta que sus cabezas quedaron bajo la corriente del río ver Eso no me asustó como tal, pero sí me dejó una sensación incómoda en el cuerpo, una sensación muy fuerte, tanto que después de esa noche tuve un sueño horrible en mi sueño estaba parado en el medio del río. El agua me llegaba hasta la cintura. Sentía el frío y también podía sentir como la corriente estaba intentando arrastrarme. Había una luz brillante y cegadora justo encima de mí, algo así como un faro, pero sólo iluminaba la parte del río donde estaba yo. Mientras me encontraba ahí parado, empecé a sentir una presencia a mi alrededor, como si hubiera alguien más en el agua conmigo. Aprovechando la luz que me iluminaba, dirigí mi mirada hacia el agua que me rodeaba y pude ver una figura borrosa nadando hacia mí. En eso la figura aceleró hasta que estuvo relativamente cerca y se detuvo a esa corta distancia. Pude verla con claridad. Era una mujer con el cabello largo y oscuro, con un rostro inexpresivo y pálido. Intenté nadar, pero no podía. En eso la mujer volvió a moverse hacia mi dirección. Luego extendió su mano y me agarró del tobillo. Fue como si se repitiera el momento aquel cuando mi hermano y yo estábamos nadando en el río. De Repente, la luz brillante que estaba encima de mí se desvaneció y la mujer desapareció. En eso empecé a escuchar muchas voces. Eran personas que pedían ayuda, pues decían que se estaban ahogando. Las voces se transformaron en gritos y eso me hizo despertar. Fue un sueño tan vívido que me costó un buen rato conseguir volver a dormir con ese sueño. Ya no me fue difícil deducir que lo más probable era que todas las cosas raras que estaban pasando en torno al río se debía a los fantasmas de toda la gente que había muerto intentando cruzarlo. Una mañana mientras desayunábamos, mi mamá le comentó a mi padre que quería irse del lugar que accidentalmente había escuchado una conversación donde las personas armadas estaban diciendo que llevarían a un cocodrilo para que limpiara los cadáveres que estaban bajo el río. Mi madre estaba horrorizada. No sabía qué cadáveres se refería, ni eso era lo que más le daba miedo. Yo sí, sabía por qué yo había visto a las personas hundirse, pero no quería decirle a mi madre porque sabía que se asustaría aún más. Entonces me limité a escuchar en silencio mientras mi madre seguía hablando. Lo que mi padre le alegaba era que él trabajaba para ellos y que existía la posibilidad de que, al decirles que ya no quería trabajar, no matarían. Fue una conversación muy tensa porque mi hermano y yo estábamos presentes, además de que la conversación fue casi en susurros para que la gente armada no oyera. La tensión en el ambiente era palpable. Mi padre y mi madre se miraban con preocupación mientras mi hermano y yo nos manteníamos en silencio, mientras mi padre intentaba convencer a mi madre de que lo mejor era quedarnos, Yo no podía dejar de pensar en las personas que habían visto ser tragadas por el río Papá. Le dio muchos argumentos a mi madre tratando de que entendiera que irnos era una mala idea. Le dijo que ese rancho era nuestro único patrimonio, pues que al irnos implicaría huir de la ciudad y eso afectaría a nuestra escuela, además de que él tendría que salir a buscar trabajo. Pero mi madre seguía aferrada a que nos teníamos que ir, que les vendiera el rancho y que con ese dinero empezáramos de cero en cualquier otra ciudad. Al final, mi padre se impuso, dijo que nos teníamos que quedar y punto la postura de mi padre cambió cuando algunas semanas después, las personas armadas llevaron a varias gentes y s los ejecutaron ahí en el rancho, pues eso fue lo que hizo que mi padre tomara la decisión de dejar el rancho. Los criminales le permitieron que nos fuéramos, pero a cambio de que les regalara el rancho, no le dieron ni un centavo a mi padre. Lo último que me tocó ver antes de que nos saliéramos de ese rancho fue que la gente esa llevó una camioneta llena de cuerpos, los envolvieron como con colchas y adentro de las colchas sobre los cuerpos pusieron tabiques y arrojaron los cuerpos al río. Todos se hundieron. Ellos no supieron que yo vi lo que hicieron, porque de lo contrario, me hubieran matado. Lo digo porque a la persona que llegó conduciendo la camioneta en la que iban los cuerpos también le pusieron tabiques encima, lo envolvieron en una colcha y lo arrojaron al río para que se hundiera. Lo más escalofriante fue que esa persona todavía estaba viva cuando la arrojaron al agua que para que no quedaran testigos, dijo uno de ellos me llamo Ana y soy una escritora que acababa de mudarse a una cabaña en medio del bosque. En esos momentos de mi vida había estado pasando por uno de aquellos famosos bloqueos de escritores, por lo que creía sumamente necesario el mudarme ahí sin mencionar que el lugar había sido casi un regalo por lo barato que fue. No entendía cómo alguien podía no querer este lugar, el cual era enorme. Me encantaba el sonido de la lluvia, así que cuando empezó a caer una tarde, decidí salir al porche a disfrutarla. Mientras me sentaba en una silla, me di cuenta de que había un charco en el suelo que estaba creciendo rápidamente. Cuando miré hacia arriba, vi que el techo de la cabaña tenía una gotera justo encima de donde yo estaba sentada. Rápidamente, me levanté de la silla y corría hacia el interior de la cabaña, evitando el charco que se formaba en el suelo. Maldije en voz baja mientras buscaba un cubo o algún recipiente para colocar debajo de la gotera y evitar que el agua se esparciera aún más. Mientras buscaba desesperadamente algo para contener el agua, recordé haber visto una caja llena de trastos en un rincón de la cabaña. Me apresuré hacia allí comencé a rebuscar en busca de algo adecuado. Finalmente, encontré un viejo balde de metal oxidado y con alivio lo coloqué justo debajo de la gotera. De pronto, mientras miraba como el agua caía en el balde, noté con el rabillo del ojo que algo se movía detrás de mí. Cuando me di vuelta vi a una figura que se desvanecía en la oscuridad. Fue un destello breve, pero lo suficientemente vívido como para asustarme. Mi corazón se aceleró y un escalofrío recorrió mi espalda. Qué había sido eso. Miré a mi alrededor, pero sólo encontré el silencio del bosque y la persistente lluvia Golpeando contra los árboles. Traté de convencerme de que había sido sólo mi imaginación. Jugándome una mala pasada, decidí que era mejor regresar al interior de la cabaña y cerrar la puerta con llave. Me sentía incómoda y vulnerable al pensar que alguien o algo estaba merodeando afuera cogí el balde con el agua de la gotera y lo llevé hasta la cocina para vaciarlo. En el fregadero. Me di cuenta de que había olvidado mi celular, por lo que decidí volver por él. Cuando salí al porche, de nuevo escuché un sonido extraño en el bosque. No era un animal ni una rama quebrándose. Era como si alguien estuviera arrastrando algo pesado por el suelo. Me quedé paralizada por un momento tratando de identificar de dónde venía el ruido. Luego, de repente se detuvo. Fue entonces cuando vi algo que me hizo retroceder en el suelo. Cerca del borde del bosque había un agujero, no era muy grande, pero lo suficientemente profundo como para que no pudiera ver el fondo. El agujero estaba rodeado por ramitas, rotas y hojas pisoteadas, como si algo hubiera arrastrado un objeto hasta allí. Me acerqué al agujero sintiendo el corazón atiendo en mi pecho. No sabía lo que había allí abajo, pero algo me decía que no era algo bueno. A medida que me acercaba, sentí un aire frío y desagradable que me envolvía. De repente, una mano salió del agujero y me agarró por el tobillo. Grité de terror intentando liberarme, pero la mano seguía aferrándose a mí. Con todas mis fuerzas logré sacar mi pie del agujero y caí de espaldas en el suelo. Me quedé respirando agitadamente, tratando de procesar lo que acababa de suceder. El susto me había dejado paralizada por un momento, pero ahora la adrenalina corría por mis venas. Me levanté rápidamente y retrocedí varios pasos manteniendo la vista fija en el agujero. La mano que me había agarrado desapareció de la abertura y el silencio volvió a reinar en el bosque. Mi mente se llenó de preguntas y temores, pero sabía que debía mantener la calma y tomar decisiones rápidas. Me arrastré hacia atrás todavía temiendo que algo saliera de repente del agujero. Pero no había nadie allí. El frío y el viento habían cesado y todo lo que quedaba era el sonido de la lluvia golpeando el techo de mi cabaña. Fue entonces cuando me di cuenta de que algo había entrado en mi cabaña. Las puertas y las ventanas estaban cerradas y aseguradas, pero había una presencia en el interior con mi corazón a la atiendo a la rápidamente entré en la cabaña y comencé a revisar cada habitación. Con cada paso que daba, mi respiración se volvía más agitada. Cada sombra y cada ruido me hacían saltar de susto. Mi mente estaba llena de preguntas sin respuesta. Qué había sido esa figura que vi antes de sentir la mano agarrándome quién o que había entrado en mi cabaña, recorrí cada rincón de la cabaña inspeccionándo meticulosamente. Cada habitación, cada chirrido del suelo, crujido del viento, me hacía detenerme, pero no encontraba nada fuera del lugar. No había señales de intrusos ni evidencia de que alguien hubiera estado allí. Mi nerviosismo aumentaba con cada minuto que pasaba. Decidí tomar mi teléfono y llamar a la policía, pero una vez más me enfrenté a la frustración de no tener señal. Me encontraba en un lugar remoto y aislado sin una forma inmediata de or tener ayuda externa. A medida que avanzaba podía sentir una presencia detrás de mí, pero cada vez que me daba la vuelta no había nada. Mis manos temblaban mientras agarraba un cuchillo de la cocina, sintiéndome cada vez más acorralada. Finalmente, llegué al dormitorio principal. La puerta estaba cerrada, pero podía oír un susurro desde el otro lado. Lentamente giré el pomo y empujé la puerta abierta. Lo que vi en el interior me hizo gritar de terror. Una figura oscura y retorcida estaba de pie junto a la cama, mirándome con ojos brillantes y maliciosos. Mi cuerpo se congeló por el miedo mientras la figura se acercaba lentamente mi mente gritaba que huyera, pero mi cuerpo se negaba a moverse. La figura avanzaba lentamente hacia mí, arrastrando sus pies de manera desigual y emitiendo un susurro ininteligible. Traté de gritar, pero el sonido se atascó en mi garganta, dejándome impotente y vulnerable frente a esta presencia aterradora. Sin embargo, justo cuando la figura estaba a punto de alcanzarme un destello de valentía. Se encendió dentro de mí. Usé todas mis fuerzas para apartarme de su camino y corrí hacia la puerta de salida. Sentí como sus manos frías rozaban mi piel. Mientras del impacto caía al suelo. Miré de vuelta directo a la figura. Entonces, de repente, todo se desvaneció, la figura, el frío, la presencia. Todo me encontré de pie en mi dormitorio, el sol brillando a través de la ventana. Me di cuenta de que había sido sólo un sueño, un sueño aterrador que había parecido tan real. Me senté en la cama tratando de recuperar mi aliento y calmarme. Aunque había sido sólo un sueño, el miedo seguía palpitar dando en mi pecho. Me pregunté si había algo más en la cabaña que sólo yo no podía ver. Me levanté de la cama y decidí explorar la cabaña una vez más. Esta vez, en busca de cualquier indicio de lo que había experimentado en mi sueño, miré a mi alrededor tratando de encontrar vistas o señales que me ayudaran a entender lo que había sucedido. Fui a la sala de estar y examiné cada rincón, desde los muebles hasta los estantes llenos de libros. No encontré nada fuera de lo común, excepto por un ligero olor a humedad que parecía provenir del techo. Me acerqué a la ventana y noté que todavía estaba lloviendo afuera, pero el sonido de la lluvia ya no era tan reconfortante como antes. Decidí revisar el porche, el lugar donde todo había comenzado en mi sueño. Salí al exterior y caminé lentamente hacia la silla en la que me había sentado. El charco ya no estaba allí, pero noté que el techo sobre el porche tenía algunas tejas rotas y desgastadas. Quizás eso explicaba la gotera en mi sueño. Mientras inspeccionaba el techo, una brisa fría sopló a mi alrededor enviando escalofríos por mi espalda. Me estremecí y miré a mi alrededor medio esperando ver una figura oscura que se desvaneciera en la oscuridad del bosque, pero sólo había árboles y el suave susurro de las hojas. Moviéndose con el viento, decidí volver al interior de la cabaña y dejar atrás mi inquietante sueño. Me di cuenta de que el estrés de mudarme a un lugar nuevo y desconocido había comenzado a afectarme y mi mente había jugado una mala pasada. Me prometí a mí misma que trataría de relajarme y disfrutar de mi nueva vida en la cabaña. A medida que pasaban los días, la sensación de miedo y opresión en la cabaña no se desvanecía y con el riesgo que me llamen loca, comenzaba a notar sucesos extraños, los cuales parecían intensificarse. Mis noches se llenaron de pesadillas escalofriantes donde seres invisibles parecían acecharme desde las sombras. Despertaba sudorosa y temblorosa con la sensación de que algo maligno se aproximaba cada vez más una noche. La lluvia golpeaba con furia el tejado mientras los vientos aullaban amenazadoramente afuera. Aunque llevaba un amuleto protector que mi padre me había regalado antes de morir su poder, no parecía ser suficiente ante la oscuridad que parecía emerger desde los rincones más sombríos de la cabaña extraños, susurros llenaban el aire y las sombras danzantes se movían de manera inquietante por las paredes. Decidí que no podía ignorar más la extraña atmósfera que rodeaba. La cabaña me sentía cada vez más insegura y preocupada por mi propia seguridad. Debía encontrar respuestas y soluciones. Antes de que la situación en la peorara, decidí que era hora de investigar más a fondo el pasado de la cabaña. Me sumergí en la historia local y descubrir rumores de antiguos rituales satánicos que se habían llevado a cabo en esa área. La cabaña aparentemente había sido el escenario de numerosos sacrificios y pactos siniestros. Mis investigaciones también revelaron que la cabaña había sido abandonada durante muchos años antes de que yo la comprara. Los lugareños hablaban de extraños, sucesos y desapariciones inexplicables que ocurrían en los alrededores. Algunos decían haber visto sombras acechando en el bosque durante la noche y escuchado voces susurrantes en el viento armada. Con este conocimiento, regresé a la cabaña con la intención de encontrar aquella habitación secreta que mencionaban los libros. Después de algunas horas de búsqueda, encontré una puerta oculta tras un pesado mueble que me llevó algún esfuerzo moverlo allí. Encontré, además de mucho polvo y telarañas, una mesa donde se hallaba un libro, el cual estaba cubierto por una gruesa capa de polvo. Sus páginas eran aún más oscuras y casi podría jurar que escuchaba susurros mientras lo habría. A medida que leía las páginas, me encontré atrapado en un torbellino de malevolencia. El libro describía los rituales que se habían llevado a cabo en la cabaña y revelaba que los sacrificios humanos eran sólo el comienzo. Había un antiguo poder maligno que había sido invocado y la cabaña se había convertido en un lugar de perdición. El libro detallaba como el poder oscuro se alimentaba de la energía y el miedo de aquellos que vivían en la cabaña. Cuanto más aterrorizados estaban, más se fortalecía. Comprendí que mi miedo y angustia sólo estaban alimentando esa presencia maligna que ahora se manifestaba en la cabaña de de de de de de de de ons de a enfrentar esta oscuridad, busqué más información sobre cómo deshacer el mal que se había apoderado del lugar. Encontré un antiguo hechizo de protección que debía realizarse en la cabaña para romper el vínculo con el poder maligno. La única forma de romper el ciclo de maldad era encontrar y destruir el núcleo de la energía oscura. Según el libro, se encontraba en un pasaje subterráneo oculto debajo de la cabaña. El pasaje llevaba a una cámara prohibida donde yacía un antiguo altar, decidí enfrentar mi destino y adentrarme en el pasaje subterráneo. Descubrí una entrada camuflada en el suelo del bosque, a unos metros de la cabaña, que conducía a un laberinto de pasillos oscuros y tortuosos. Cada paso que daba estaba lleno de un terror incomprensible y los susurros parecían envolverme como una soga invisible con el corazón lleno de valentía. Tomé una linterna y me adentré en en el pasaje subterráneo. Cada paso que daba resonaba en el aire húmedo y el silencio opresivo del lugar. La luz de la linterna apenas iluminaba el camino, pero continué avanzando, guiada por mi determinación de liberar la cabaña de esta oscuridad. Después de unos minutos de caminar por el estrecho pasaje, finalmente llegué a la Cámara prohibida. Estaba iluminada por una débil luz mortecina que provenía de antorchas parpadeantes. En el centro del altar se erguía una figura oscura y retorcida, emanando una presencia malévola con cada fibra de mi ser temblando de miedo, levanté el amuleto protector y lo arrojé con todas mis fuerzas hacia la figura siniestra. El amuleto se estrelló contra la entidad oscura, estallando en una explosión de luz brillante. El silencio volvió a la Cámara y sentí una oleada de alivio y paz. Sabía que había logrado romper el vínculo con el vino poder maligno y liberar la cabaña de su oscuridad, pero también sabía que debía asegurarme de que nunca más se volviera a utilizar para fines malévolos. Las paredes comenzaron a desmoronarse y me vi obligado a correr hacia el exterior antes de que todo colapsará sobre mí. Finalmente, emergí del bosque cubierta de escombros y en un estado de choque de pronto pude ver a lo lejos ver mi cabaña arder el calor abrasador de las llamas me envolvía mientras observaba como la cabaña se desvanecía lentamente en el horizonte. Mi corazón estaba lleno de emociones encontradas. Alivio por haber escapado de aquel lugar maldito, pero también tristeza por todo lo que se había perdido. Me adentré más en el bosque, alejándome del caos y la destrucción. Cada paso que daba me recordaba la intensidad de la batalla que había tenido lugar dentro de esa cabaña, las fuerzas oscuras que había enfrentado y n la la lucha desesperada por mi supervivencia. Después de caminar durante un rato, encontré un pequeño arroyo que fluía tranquilamente entre los árboles. Me arrodillé en sus orillas y lavé mi rostro empapado de sudor y suciedad. El agua fresca y pura me ayudó a calmarme y a recuperar algo de claridad en mi Mente. Me alejé de lugar sabiendo que había enfrentado lo impensable y había triunfado sobre el mal. Aunque me llevaría tiempo recuperarme de la experiencia aterradora, estaba seguro de una cosa nunca más volvería a buscar refugio en la oscuridad y siempre estaría alerta ante las señales de peligro que acechan en las sombras. Mientras avanzaba por el bosque, el sol comenzaba a ponerse en el horizonte arrojando sus últimos rayos de luz a través de los árboles. Aunque había logrado vencer al mal en aquella cabaña, una sensación de inquietud se apoderó de mí Sentía que algo no estaba del todo bien. Después de caminar un poco más, comencé a sentirme débil y mareado. Mis piernas apenas podían sostenerme y cada paso se volvía más pesado que el anterior. Mis pensamientos se nublaban y una extraña sensación de malestar se apoderaba de mi cuerpo caí de rodillas, incapaz de seguir adelante, estaba desesperado por encontrar ayuda y mi mirada buscaba desesperadamente alguna señal de vida en los alrededores. Fue entonces cuando, como si el destino hubiera escuchado mis súplicas, vislumbré una pequeña capilla en la distancia, Reuniendo todas mis fuerzas, me arrastré hacia la capilla. Las puertas se abrieron con un chirrido y me encontré frente a un sacerdote de aspecto amable y sereno, sin decir una palabra. El sacerdote me ayudó a entrar y me hizo sentar en uno de los bancos con voz suave, pero fuis firme. El sacerdote me preguntó qué me había sucedido. Le conté sobre mi batalla contra el mal en la cabaña y cómo, a pesar de haberlo vencido ahora, me sentía consumido por una extraña enfermedad. El sacerdote escuchó atentamente y luego de reflexionar por un momento, me dijo hijo mío, parece que has absorbido parte de la maldad que residía en ese lugar. Tu cuerpo está luchando contra ella y necesitamos expulsarla. De ti me condujo hacia el altar y comenzó a recitar una oración en voz baja. Sus palabras resonaban en la capilla, llenando el aire de una energía sagrada. Cerré los ojos y me dejé llevar por la plegaria, confiando en que el sacerdote pudiera ayudarme. De repente sentí una punzada en mi estómago seguida de una sensación de náuseas intensas. Abrí los ojos y vi al sacerdote sosteniendo un cuenco delante de mí, una sustancia negra y viscosa llena de gusanos retorcidos salió de mi boca y cayó en el recipiente. El sacerdote continuó su oración sin inmutarse por la grotesca escena ante nosotros. Mientras recitaba sentí como mi cuerpo se liberaba de la opresión. Como cada gota de esa malignidad, abandonaba mi ser Poco a poco, mi fuerza regresaba y mi mente se despejaba. Cuando finalmente terminó la oración, el sacerdote me ofreció palabras de aliento y consuelo. Me explicó que mi batalla contra el mal no había sido en vano, que había absorbido una pequeña parte de su oscuridad para liberar a otros de su influencia. Agradecido y lleno de gratitud, me puse de pie y miré al sacerdote a los ojos. Sabía que mi lucha no había terminado. Pero ahora me sentía fortalecido y renovado. Prometí continuar la batalla, no sólo por mí mismo, sino también por aquellos que habían sido afectados por esa maldad. Después de despedirme del sacerdote, salí de la capilla y me encontré nuevamente bajo el cielo estrellado. Sabía que el camino sería difícil y que aún habría desafíos por delante, pero ahora estaba equipado con una nueva fuerza y una determinación renovada. Volví a la ciudad poco tiempo después y nunca hablé de esto con nadie hasta ahora. Relatos anónimos